ARGUMENTOS A
FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL
Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la
UCV. Docente investigador del Instituto de Estudios Políticos).
Deseamos aportar razones a favor de un incremento pronto y significativo de los sueldos y salarios de los trabajadores venezolanos. En este momento estamos en capacidad de hacer los siguientes:
Al menos desde 2018 se produjo un
gran deterioro en el ingreso y el patrimonio de los trabajadores; este
deterioro -sin duda- es mayor que el que sufrieron hogares que poseían
capitales o activos. Los trabajadores vieron
disminuir no sólo sus ingresos salariales que alcanzaron -y permanecen aún-
niveles ínfimos; sino que, la situación de los hogares de los trabajadores es más grave por cuanto
muchos se vieron obligados a liquidar su patrimonio, en circunstancias
difíciles, que no le aseguraban siquiera beneficios y perdieron, además, sus
ahorros, prestaciones y jubilaciones a consecuencia del brote hiperinflacionario.
De hecho, fueron perjudicados aún más, pues vieron marcharse a los miembros más
jóvenes y en edad productiva de sus hogares y quedaron los mayores y, por tanto,
en peor condición para generar ingresos y mantenerse por sí mismos, por
hallarse ya muy viejos para obtener empleos de calidad o “bien” remunerados,
incluso, para pensar en “emprender” alguna actividad productiva.
El deterioro del clima político y
económico disminuyó las capacidades estatales para financiar bienes y servicios
y programas públicos que ayudaran a atenuar los impactos negativos de las
crisis de largo plazo que han atravesado los venezolanos.
No obstante, el marco
institucional y los escenarios políticos se han modificado y son actualmente
más favorables a los dueños de empresas y capitales; de manera que, las
expectativas de obtener ganancias hoy día son mayores.
Por todo ello, consideramos que
se ha prolongado excesivamente el ajuste sobre el mercado laboral venezolano,
manteniendo los salarios en un nivel tan bajo y cercano a cero; y, aunque hemos
considerado que la forma como éste se realizó resultaba demasiado restrictiva y
no alcanzamos a justificarla; hoy día pensamos que mantenerlo o prolongarlo más
es abominable y no contribuye en nada a la estabilización ni al progreso del
país.
A favor de un incremento salarial,
no sólo percibimos una mejora en los escenarios probables de mayores ganancias;
la existencia de capitales de venezolanos en el exterior, pero también de
extranjeros deseando invertir en Venezuela y encontrando espacios rentables
para realizar sus inversiones, el mejoramiento de hecho de las opciones -como
hemos dicho ya -también para los empresarios que se mantuvieron activos en el
país. También habría que incluir en nuestra ecuación la existencia de altos
precios internos (mayores incluso que los de fuera en términos de divisas) y el
reforzamiento de las garantías al capital (nacional y extranjero) en el actual
contexto interno que asegura beneficios al capital. Así como la situación de
baja presión impositiva nacional en comparación con nuestros países vecinos de
la región y resto del mundo, o principales competidores.
Por otra parte, hay que dejar
claro que, por un lado, los salarios son parte de los costos de producción y,
por lo tanto, se recuperan totalmente con las ventas de las mercancías que son resultado
de ese mismo trabajo. Y, no menos importante, por otro lado, los salarios son
ingresos para los mismos patronos y también para los empresarios de otros
sectores, pues con el incremento de los mismos, los trabajadores -actuando
ahora como consumidores- podrán comprar los bienes que colaboran a producir y otros
bienes que son producto también del trabajo de otros trabajadores, empresas o
sectores productivos. De manera que, en lugar de constituir un perjuicio, al
contrario, el alza de los salarios es un beneficio, sino una necesidad, para
elevar la actividad económica y productiva nacional y, dados además los niveles
de partida tan bajos de estos, no constituyen ningún efecto nocivo sobre la
economía nacional, sino al contrario.
Finalmente, pensamos -con la
teoría económica más moderna y seria- que cualquier incremento del salario se
traducirá en un incremento potenciado (multiplicador) del gasto y el ingreso
agregado de la economía que implicará un incremento potenciado también del
empleo y de la producción que en ausencia de restricciones mayores para el
incremento de la oferta agregada en el corto plazo, no existirían en nuestra
opinión argumentos serios para objetar la elevación de los sueldos y salarios,
como no sean el interés mezquino o egoísta de algunos elementos que no alcanzan
a ver más allá de su nariz los beneficios de la sociedad.

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