Arístides Calvani
JESÚS E. MAZZEI ALFONZO
Calvani fue un excelso
intelectual, agudo, denso y con convicciones fuertes y congruentes, dejo una
obra escrita en filosofía, relaciones internacionales, participación popular,
socialcristianismo, comercio exterior, entre otros temas
El próximo domingo 18 de enero,
se cumplen 40 años del fin del ciclo y parábola vital, en un accidente de
aviación en el norte de Guatemala, de Arístides Calvani, su esposa Adela Abbo
Fontana y sus hijas Graciela y María Elena. Quienes tuvimos el privilegio y el
honor de conocer y tratar a uno de nuestros más brillantes cancilleres del
siglo XX, podemos testimoniar hoy, al llegar este día tan triste, que Calvani
fue un ciudadano ejemplar. Personalmente, lo conocí, desde muy joven, amigo de
mi familia materna Alfonzo-Martínez, en la Urb. San Bernardino; fue un hombre
sencillo, trabajador, solidario y recio y congruente en sus convicciones
ético-políticas, hombre de fe y coherente con ella, tanto en la palabra como
hombre de acción.
En ese mismo sentido, Calvani
para las nuevas generaciones es algo lejano en el tiempo, tuvo una gran
formación que se inicia en mi recordado Colegio San Ignacio de Loyola en
Caracas, culmina sus estudios de Derecho en la UCV, de donde será por muchos años
profesor en la Facultad de Derecho de la UCV y la Universidad Católica Andrés
Bello en las cátedras de Introducción al Derecho y Filosofía del Derecho. Funda
la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB, además fundador del Ifedec, del
cual será su presidente-director desde 1962 hasta 1969. El 10 de julio de 1962
fundó, en efecto, el Instituto Internacional de Formación Demócrata Cristiana
(Ifedec), que desde 1986 lleva su nombre. Participó en la creación de la
Central Latinoamericana de Trabajadores. Fue secretario general de la
Organización Demócrata Cristiana de América.
Brillante canciller del gobierno
de Rafael Caldera desde 1969-1974. Fue además diputado y senador del antiguo
Congreso Nacional en diferentes períodos. Docente brillante en institutos
militares como la Escuela Superior de la Marina, Aviación y en las Fuerzas
Armadas de Cooperación y en el Iaeden (Instituto de Altos Estudios de la
Defensa Nacional).
Para la época que Calvani era
Canciller, el Ministerio era un organismo público, de tamaño modesto y pequeño,
sí se le compara con las dimensiones organizacionales que ha adquirido hoy en
día, por una parte, estaba estructurado el Ministerio de aquella época de una
Consultoría Juridica, una Dirección de Cooperación Internacional, una Oficina
de Asesoría de Relaciones Económicas internacionales, adscrita al Despacho del
Ministro, además de dos grandes Direcciones de carácter sectorial; una de
Relaciones Políticas y otra, de Relaciones Administrativas, de donde dependían
hacia abajo las direcciones de línea, entre otras: la de Organismos
Especializados, Dirección de Protocolo, Dirección de Consulados, Dirección de
Fronteras, Dirección de Información Exterior, y el recién creado Instituto de
Comercio Exterior, que fue un motor eficaz de la formulación e implementación
de la política de exportaciones no-tradicionales, como lo atestigua entre
otras, su participación en II Congreso de Exportadores, organizado por la AVEX,
el 20 de marzo del año 1972.
El otro aspecto innovador, fue,
la política de acercamiento al Caribe en general y en particular al oriental e
islas del Caribe Británico, teniendo como base de operaciones
diplomáticas-consulares el Consulado Ad-honorem en la isla de Santa Lucia, con
circunscripción en: Antigua, Dominica, Grenada, San Cristóbal-Nevis, Anguila,
San Vicente, Montserrat y las Islas Británicas, además de la Embajadas en
Trinidad y Tobago, Jamaica, Barbados operativas en aquel momento, que hacían
actividad política-diplomática en esos países. Hay un serio y sistemático
intercambio de visitas y cooperación internacional, entre los primeros
ministros y el Canciller Calvani, en esos años mutuamente, que están
registrados en los libros Amarrillo de la época. Calvani aprecio la realidad
internacional con realismo, no se dejó llevar por un idealismo, creyó en la
interdependencia y eso se plasma en sus diversas intervenciones que invito a
releer hoy a más de 45 años de su ejecutoria eficaz como Canciller, digno héroe
civil de la Venezuela del siglo XX, por ello invito a los jóvenes a estudiar
con seriedad su obra, como gran ministro de la primera administración del
presidente Caldera.
Estas ideas de integración y
promoción del comercio exterior, van hacer claves en la política que se va
ejecutar en esa época: visitas bilaterales a los países centroamericanos en
1969 a Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua. También, a los
países del Caribe español como República Dominicana, se apoyo decididamente el
ingreso de Jamaica a la OEA y posteriormente, el Primer Ministro de la Isla
Michael Manley visitará Venezuela el 28 de marzo de 1973. Se visitaron entre
otras, las islas del Caribe anglo-parlante como Trinidad y Tobago, Barbados,
Santa Lucia, Dominica y Grenada, área natural de la presencia venezolana.
Visita a Venezuela del primer Ministro de Santa Lucia John Compton, el 10 de
agosto de 1973.
A nivel sudamericano, debe
resaltarse la visita que realiza en 1971 al Brasil entre los días 17 y 20 de
mayo, donde se entrevista con el Presidente de la época Ernesto Garrastazu
Médici y el canciller Embajador Mario Gibson Barbosa, con lo que dentro de un
plano de pluralismo ideológico quedan abiertas los caminos de cooperación y
estrechamiento de las relaciones entre ambos países, dentro del marco de una
política exterior autónoma que busca la cooperación y el afianzamiento de las
relaciones bilaterales, con la idea que Venezuela no puede asilarse ni
desvincularse de las relaciones con el vasto mundo latinoamericano, esto se va
reforzar con la firma del Convenio Andrés Bello, en enero de 1970, importante
acuerdo de carácter educativo, que hoy cobra gran importancia vista la
creciente ola migratoria venezolana, que busca nuevos horizontes y con este
convenio, la acreditación de estudios secundarios y universitarios, puede
facilitarse.
Como ya lo señalamos, el comercio
exterior y la promoción de exportaciones es clave en la ejecución de esta
política pública autonomista, al tiempo histórico transcurrido observamos los
frutos de su ejecutoria exterior, pero no se ha profundizado en un tema que lo
apasionó a la par de la preocupación política del contexto donde actuó: las
exportaciones no tradicionales.
Calvani, claramente, observó que
para realizar los principios de solidaridad y pluralismo ideológico, bien común
internacional y justicia social internacional, había que hacer un viraje en
política exterior, esta modificación va unida a las necesidades del país de
abrir campo a sus exportaciones en otros mercados como extensión de la
presencia venezolana en materia de bienes, servicios, asistencia tecnológica,
sobre todo dirigido hacia la región estados-nación independientes con lo que
los principios se entrelazaban con la práctica, ya que Venezuela debía buscar
un modus vivendi con estos países en base no sólo a principios, direcciones y
directrices, en política sino que había que buscar nuevos mercados, consolidar
los existentes, conquistarlos con el objetivo de compartir intereses mutuamente
beneficiosos para ambas partes.
A partir de esto, Calvani vio que
una política de exportaciones debía contar con infraestructura de transporte
(problema todavía hoy presente), canales de comercialización adecuados para
poder colocar oportunamente los distintos bienes y servicios que el país por
facilitación de políticas económicas adecuadas (fiscal, cambiaria, de subsidio,
de incentivos). Esta, además, debía contar con una política fiscal competitiva
que el permitiese colocar a los exportadores venezolanos, las exportaciones de
bienes y servicios manufacturados en los mercados externos.
Por eso, la figura en aquél
entonces de los incentivos para estimular y premiar las colocaciones en el
exterior y además, el financiamiento (se crea en esos años el Instituto de
Comercio Exterior, se promulga la Ley de Financiamiento de las Exportaciones
FINEXPO) que se necesitaba para crear una tradición, costumbre exportadora de
proyectos que requerían del Estados para éstos pudieran competir adecuadamente
en las licitaciones internacionales con posibilidades de ganarlas.
Gerencialmente Calvani, supo
además conciliar y unificar los criterios en el país ( elite empresarial
exportadora, agrícola, pecuaria, industrial y la incipiente de servicios) de la
necesidad de tener una política de exportaciones, primero porque las funciones
de coordinador y de seguir las políticas ejecutadas era una labor diaria de
trabajo, que las efectuaba a través del comité interministerial para el
comercio exterior y segundo, porque comprendió que el papel del sector privado
a través de su organismo representativo AVEX (Asociación Venezolana de
Exportadores fundada en 1962) era necesario por lo tanto mantener un canal de
comunicación, consulta y coordinación era importante (lo que hoy se denomina
sinergia pública-privada) para articular estrategias en negociaciones
internacionales o en eventos como ferias o exposiciones, para la consecución de
los objetivos del país no sólo desde el punto de vista comercial, sino
político, era fundamental.
Calvani fue un excelso
intelectual, agudo, denso y con convicciones fuertes y congruentes, dejo una
obra escrita en filosofía, relaciones internacionales, participación popular,
socialcristianismo, comercio exterior, entre otros temas. Atesoro en mi biblioteca,
por ejemplo, el texto Apuntes para la Formación Política donde hay varios
escritos de él sobre: Valores fundamentales de la Democracia Cristiana, El
Estado y la Internacionalización, Sujeto de la formación: El Hombre, Naturaleza
y fines de las sociedades intermedias, El Socialcristianismo renovado,
Organización Social y participación, Introducción al marxismo, El
marxismo-leninismo, El concepto marxista de la revolución, La guerra
revolucionaria y el problema de la violencia, entre otros. Publicó, también en
la Revista SIC del Centro Gumilla, varios artículos. En la Universidad Simón
Bolívar participó en el Seminario sobre Seguridad y Defensa Nacional con una
ponencia titulada La Seguridad, defensa, y valores de la persona, en marzo de
1980. Redactó un excelente ensayo para la colección de la Fundación Mendoza:
Venezuela moderna, medio siglo de historia, 1926-1976, un trabajo sobre la
Política Internacional de Venezuela en el último medio siglo, uno de sus
ensayos más importantes.
Para estudiar la obra de Calvani
se debe recordar que la obra de Juan Carlos Puig y Helio Jaguaribe sobre la
autonomía se desarrolla en las décadas de 1970 y 1980, (período en que Calvani
es Canciller) un período en el cual las relaciones internacionales adquirían un
creciente estatus académico en América Latina y surgían varios centros
académicos dedicados al estudio de los asuntos mundiales. Se buscaba un estudio
“científico” de las relaciones internacionales, lo que se quería hacer a través
del estudio sistemático, analítico, crítico y empírico de dichas relaciones”.
Las propuestas de Puig y Jaguaribe no estuvieron al margen de ese movimiento,
pues su dimensión teórica fue vital en la construcción de la disciplina en la
región, pero no dejaron de estar influidas por lo que Arlene Tickner (2008)
describe como la “primacía de lo práctico”. La experiencia política de Puig y
Jaguaribe hacía inevitable que muchas de sus propuestas combinasen un esfuerzo
de realizar un análisis científico con la búsqueda de influir en la política
práctica, que hace que el autonomismo sea más bien un enfoque analítico o
reflectivista, en las líneas propuestas por Thaddeus Jackson. Así, por ejemplo,
Puig se planteaba como un componente de su marco explicativo lo que denominaba
“iusnaturalismo ideal sustancial”, que tomaba del pensamiento de Rafael Caldera
y Werner Goldschmidt. En este enfoque se formulan “principios de hondo
contenido y (se) justifica la crítica del orden existente, el enjuiciamiento de
las normas y conductas internacionales (subrayado mío).
El contexto histórico-político de
finales de los años 60, desde el punto de vista internacional, está marcado por
la guerra fría y el inicio, tenue de la política de détente, de la distensión
que marca la administración de Richard Nixon, que busca un equilibrio de los
poderes con la otra superpotencia la URSS, en aquel entonces, el cual le
permitirá a países de dimensión media en el ámbito internacional desarrollar
una política exterior con un mayor campo y margen de actuación internacional.
En ese sentido, el modelo de democracia representativa representaba una
excepción en América Latina y concretamente en Suramérica, por el efecto de la
guerra fría a nivel global, la influencia de la revolución cubana a nivel
hemisférico. Por esto, Venezuela se identifica como un país occidental y de
múltiples identidades (andino, amazónico, caribeño, suramericano) además, la
misma implementación de esta política exterior, se da dentro de un contexto
interno del afianzamiento progresivo del experimento democrático venezolano
iniciado en 1958, la etapa final de la insurrección armada y la política de
pacificación y crecimiento sostenido de la economía nacional como queda
palpable en los informes económicos del Banco Central de la época. Por
consiguiente, se reformula la política exterior, y se rompe con la Doctrina
Betancourt, que de acuerdo a los nuevos decisores políticos en la nueva
coyuntura que tenía el país, no es el más adecuado, pero, mantienen sin
embargo, inalterables los principios de la acción internacional en sus ejes
generales a saber, autodeterminación de los pueblos, no intervención entre
otros países, se mantienen entonces los principios permanentes de política o de
acción internacional del país, adicionándole unos nuevos que van a repercutir
en el desarrollo internacional del país como son los que se analizan a
continuación:
“… el Gobierno ha encaminado su
política exterior hacia el logro de los siguientes objetivos básicos:
1.1 la celosa defensa de los
intereses nacionales
1.2 El fortalecimiento de
nuestros vínculos con los países con los cuales mantenemos relaciones
diplomáticas.
1.3 La reanudación de relaciones
diplomáticas con aquellos países con los cuales se hallaban suspendidas y el
establecimiento de nuevas relaciones con los países cuyo intercambio
diplomático con el nuestro ofrece posibilidades de mutuo beneficio.
1.4 El aprovechamiento de todas
las oportunidades de las puedan derivarse ventajas efectivas para la Nación
venezolana y,
1.5 En fin, el desarrollo y la
tecnificación de nuestro servicio exterior para que, por su intermedio, sea
posible alcanzar estas ambiciosas metas…” Esto unido a nuevos principios que
van a nutrir el desarrollo e implementación de la política exterior de este
quinquenio de carácter autonomista a saber: el pluralismo ideológico, la
justicia social internacional, el Bien Común Internacional, el nacionalismo
democrático y la solidaridad pluralista, que van a ser parte del nuevo corpus
éticos-político de estos años, que van a marcar la política exterior estos
años.
Por tal razón, dejemos que sea el
propio Arístides Calvani, que nos conceptualice estos nuevos conceptos
internacionales novedosos y que van estar en la formulación de esta política
autonomista influida por el iusnaturalismo en la cual se formaron tanto él como
Rafael Caldera, como juristas y que también va a influir a los estudiosos de
ella, como Puig, fundamentalmente y a Helio Jaguaribe. Hay una renovación
dentro de la continuidad de la política exterior y estos son los nuevos
principios enraizados en la postura autonomista de la época que van a analizar
los referidos intelectuales, pero sin embargo, que no tomarán el caso
venezolano como caso de estudio de la lectura que se ha hecho de la obra de
ellos, porque sus preocupaciones teóricas están volcadas al estudio del sur y
no los países del norte, el caso venezolano en el momento de la gestión de
Arístides Calvani esbozará los siguientes principios saber:
… Toda acción tiene que tener un
principio que la inspire y la oriente. En consecuencia, en el plano
internacional, es necesario tener un valor, es decir un principio hacia el cual
nuestra conducta se encamine y que sirva de orientación a la misma. Ese principio
es de la Justicia Social Internacional, proclama con ardorosa convicción por
nuestro Presidente de la República en múltiples foros internacionales. Si
creemos que existe una comunidad internacional si realmente sostenemos que
todos los hombres formamos una gran sociedad y que esa gran sociedad tiene el
derecho de existir y prosperara, es indispensable que en nombre de ella se
exijan cargas y responsabilidades correspondientes a las posibilidades, a la
fortaleza, al grado de desarrollo y de riqueza de algunos pueblos en relación a
otros. Este principio es aplicable, por lo demás, entre notros, países en vías
de desarrollo. Entre nosotros también los que más tienen y poseen más
obligaciones deben soportar. Mal podríamos reclamar contra la injusticia Con
respecto a la justicia internacional Calvani expresa lo siguiente: “
En el Ministerio de Relaciones
Exteriores, está a disposición de los politólogos e internacionalistas, el
acervo documental de su gestión como ministro, que para los entendidos en la
materia, es una de las más eficaces y brillantes en los anales de la diplomacia
venezolana de cualquier época; están, por una parte, los Libros Amarillo del
año 1969 hasta el año 1974, un libro que herede de mi padre intitulado
"Una selección de sus discursos" como canciller donde se encuentran
piezas de análisis realmente interesantes como, por ejemplo, su discurso en el
II Congreso de Exportadores del 20 de marzo de 1972 patrocinada por la AVEX, la
Conferencia a nivel Ministerial del Grupo de los 77 del 2 de septiembre de
1971, en la Tercera Conferencia de la UNCTAD el 18 de abril de 1972, Clausura
de la Conferencia de Tlatelolco del 23 de febrero de 1973 en México, entre
otros brillantes discursos y conferencias dictadas.
Por otra parte, están también,
recogidos en dos extraordinarios volúmenes de gran valor documental como son:
Venezuela en las Naciones Unidas 1945-1985, donde están registrados las
intervenciones de Arístides Calvani en las Sesiones de Naciones Unidas de
aquellos años, donde se puede plasmar su visión sobre los asuntos mundiales del
momento y su gran formación intelectual. En ese mismo aspecto está también
registrado en el texto Venezuela en el Consejo de Seguridad una intervención
del doctor Calvani, el 16 de marzo de 1973, relativa al examen de medidas para
el mantenimiento y fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales en
América Latina, en una sesión especial del Consejo de Seguridad que se celebró
en la ciudad de Panamá en ese año, cuando se reunió por primera vez en este
lado del continente este organismo de la ONU.
Este fue el gran venezolano
Arístides Calvani, honremos pues su memoria y legado.
jesusmazzei@gmail.com

