martes, 10 de marzo de 2026

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL

 

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL

 

Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la UCV. Docente investigador del Instituto de Estudios Políticos).

 





Deseamos aportar razones a favor de un incremento pronto y significativo de los sueldos y salarios de los trabajadores venezolanos. En este momento estamos en capacidad de hacer los siguientes:

Al menos desde 2018 se produjo un gran deterioro en el ingreso y el patrimonio de los trabajadores; este deterioro -sin duda- es mayor que el que sufrieron hogares que poseían capitales o activos.  Los trabajadores vieron disminuir no sólo sus ingresos salariales que alcanzaron -y permanecen aún- niveles ínfimos; sino que, la situación de los hogares de  los trabajadores es más grave por cuanto muchos se vieron obligados a liquidar su patrimonio, en circunstancias difíciles, que no le aseguraban siquiera beneficios y perdieron, además, sus ahorros, prestaciones y jubilaciones a consecuencia del brote hiperinflacionario. De hecho, fueron perjudicados aún más, pues vieron marcharse a los miembros más jóvenes y en edad productiva de sus hogares y quedaron los mayores y, por tanto, en peor condición para generar ingresos y mantenerse por sí mismos, por hallarse ya muy viejos para obtener empleos de calidad o “bien” remunerados, incluso, para pensar en “emprender” alguna actividad productiva.

El deterioro del clima político y económico disminuyó las capacidades estatales para financiar bienes y servicios y programas públicos que ayudaran a atenuar los impactos negativos de las crisis de largo plazo que han atravesado los venezolanos.

No obstante, el marco institucional y los escenarios políticos se han modificado y son actualmente más favorables a los dueños de empresas y capitales; de manera que, las expectativas de obtener ganancias hoy día son mayores.

Por todo ello, consideramos que se ha prolongado excesivamente el ajuste sobre el mercado laboral venezolano, manteniendo los salarios en un nivel tan bajo y cercano a cero; y, aunque hemos considerado que la forma como éste se realizó resultaba demasiado restrictiva y no alcanzamos a justificarla; hoy día pensamos que mantenerlo o prolongarlo más es abominable y no contribuye en nada a la estabilización ni al progreso del país.

A favor de un incremento salarial, no sólo percibimos una mejora en los escenarios probables de mayores ganancias; la existencia de capitales de venezolanos en el exterior, pero también de extranjeros deseando invertir en Venezuela y encontrando espacios rentables para realizar sus inversiones, el mejoramiento de hecho de las opciones -como hemos dicho ya -también para los empresarios que se mantuvieron activos en el país. También habría que incluir en nuestra ecuación la existencia de altos precios internos (mayores incluso que los de fuera en términos de divisas) y el reforzamiento de las garantías al capital (nacional y extranjero) en el actual contexto interno que asegura beneficios al capital. Así como la situación de baja presión impositiva nacional en comparación con nuestros países vecinos de la región y resto del mundo, o principales competidores.

Por otra parte, hay que dejar claro que, por un lado, los salarios son parte de los costos de producción y, por lo tanto, se recuperan totalmente con las ventas de las mercancías que son resultado de ese mismo trabajo. Y, no menos importante, por otro lado, los salarios son ingresos para los mismos patronos y también para los empresarios de otros sectores, pues con el incremento de los mismos, los trabajadores -actuando ahora como consumidores- podrán comprar los bienes que colaboran a producir y otros bienes que son producto también del trabajo de otros trabajadores, empresas o sectores productivos. De manera que, en lugar de constituir un perjuicio, al contrario, el alza de los salarios es un beneficio, sino una necesidad, para elevar la actividad económica y productiva nacional y, dados además los niveles de partida tan bajos de estos, no constituyen ningún efecto nocivo sobre la economía nacional, sino al contrario.

Finalmente, pensamos -con la teoría económica más moderna y seria- que cualquier incremento del salario se traducirá en un incremento potenciado (multiplicador) del gasto y el ingreso agregado de la economía que implicará un incremento potenciado también del empleo y de la producción que en ausencia de restricciones mayores para el incremento de la oferta agregada en el corto plazo, no existirían en nuestra opinión argumentos serios para objetar la elevación de los sueldos y salarios, como no sean el interés mezquino o egoísta de algunos elementos que no alcanzan a ver más allá de su nariz los beneficios de la sociedad.  

 

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

Eduardo Ortiz Ramirez

 


A inicios de los noventa, con las tesis de Fukuyama (fin de la historia y de las ideologías
, así como triunfo de la democracia liberal), se discutía o aceptaban varias cosas como la de que el capitalismo era el régimen triunfante[1]. La caída del muro de Berlín y el fin de los llamados Bloques de Poder, a los cuales J. A. Silva Michelena le dedicó un sesudo libro, hacían pensar a muchos que el capitalismo había triunfado. Atrás quedaba el mayo francés, la invasión a Checoslovaquia, la guerra de Corea y las revoluciones que estremecieron al mundo en el siglo XX, así como otros tantos episodios.

Algunos economistas de inspiración marxista, como M. Dobb, E. Mandel, o los mismos Sweezy y Baran, no habían logrado explicar o justificar las desviaciones que se le observaba al llamado Socialismo Real. Menos aún, los casos de los socialismos africanos o los intentos y esfuerzos por instalarlo en Centroamérica. Cuba, por su parte, después de la Sierra Maestra, la campaña de alfabetización y aquellos 10 millones de toneladas de azúcar, fue quedando para la inspiración de poetas, literatos y músicos. Correspondientemente al desaparecer los socialismos reales en el bloque soviético y estarse adelantando reformas para dar paso a la poderosa China de Hoy, no podía ya sostenerse la idea de algunos de los economistas señalados de que el socialismo era la única salida.

Mas aun, con las reformas y avances chinos, iniciados después de la muerte de Mao a mediados de los setenta, se dio paso a un proceso de cambio de uno de los socialismos que, como el chino, era de los más radicales en el control de la doctrina. Hoy día, no es fácil, para los desconocedores de aquellos días y procesos, comprender como pudo desatarse la productiva y dinámica economía china de la actualidad, pues el proceso político que se desató tuvo grandes complejidades[2].

Por el otro lado, tenemos un capitalismo aparentemente triunfante, pero diferente, disímil y poco exitoso, para brindarle a los seres humanos la esperanza de que los numerosísimos elementos de preocupación y desequilibrio que presentan los habitantes de los distintos tipos de capitalismo existente tengan solución fácil.  Entre los tipos de capitalismo, indudablemente que de los más equilibrados que pueden existir está el de los países escandinavos y nórdicos. En fin, ese conjunto disímil de países del norte de Europa, con buena seguridad social, como el caso de Noruega, con su billonario fondo de pensiones o con el correspondiente buen nivel de vida y, generalmente, con baja población, como el caso de este viejo país de los Vikingos, o también Bélgica, junto al extremo de Islandia.

Pero apartándolos a ellos, no es fácil, concluir sobre la estabilidad y el sosiego que pueda presentar el mundo capitalista desarrollado tipo EE. UU o países europeos tradicionales y de larga historia como Alemania, Francia o la misma Inglaterra, cuyos espacios pueden ser rápidamente afectados por relaciones entre ellos mismos y por fallas de los regímenes políticos y sociales, sacando de todas maneras a los EE. UU. Debe aceptarse que es donde el capitalismo presenta asideros.

La humanidad se enfrenta así, con estos derroteros, a una crisis y a un desasosiego harto considerable. La pregunta, y lo contrasta en el caso de Cuba, no puede esperar. ¿Qué pasó con el esfuerzo y las iniciativas de construir el socialismo y comunismo al mismo tiempo como afirmó varias veces Fidel Castro? ¿Es que acaso, efectivamente, que los pocos éxitos solo pudieron ser posibles porque la URSS o Venezuela ayudaban y al desaparecer esta ayuda se ve propiamente al rey desnudo?  No es fácil responder a esto, cuando se ha visto a dirigentes y ciertas capas de su población generar y aprovechar mecanismos vinculados a la concentración de la riqueza. Esto es todo lo contrario a lo que se planteó el socialismo-comunismo. El contexto y dinámica reciente de tal nación es tal que el presidente Donald Trump siguiendo líneas ya conocidas ha afirmado recientemente: “Trump reitera sus amenazas a una Cuba "en ruinas": "Podría ser una toma de control amistosa, podría no serlo"[3]  Correspondientemente, esto no es un problema solamente para los habitantes de esa isla, sino para la humanidad y el establecimiento de ciertos regímenes económico/sociales.

Tanto esfuerzo para llegar a la orilla, realmente. Será responsabilidad de generaciones futuras, o de los que habiten el planeta en siglos venideros, inventar nuevas propuestas y salidas a las crisis de guerras, conflictos sociales, solución de problemas de contaminación, cambio climático, enfermedades, hambre y pobreza, si es que el ser humano sigue viviendo en el planeta tierra.

 

eortizramirez@gmail.com

10/3/2026