lunes, 2 de noviembre de 2026

¿QUE BUSCA VENEZUELA? COMPLEJIDAD DE ASUNTOS Y PARTICIPANTES.

 

¿QUE BUSCA VENEZUELA? COMPLEJIDAD DE ASUNTOS Y PARTICIPANTES.

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



Fue el Estado el creador o quien dio apoyo fundamental para las gestiones del sector empresarial privado y, en base a la conjunción de estos dos agentes, se pudieron presentar en Venezuela y algunas de sus principales ciudades logros y avances en cuanto a bienestar social y desarrollo, al menos hasta mediados de los años setenta del siglo pasado. El Estado al ser propietario de suelo y el subsuelo se volvió creador o propietario de empresas petroleras, hierro/acero, aluminio y por otras vías creador y gestor de autopistas, compañías de teléfonos, electricidad, autopistas y varias urbanizaciones, así como de Escuelas hospitales y servicio variados[1].

No deja de ser importante mirarnos en 2026 sobre lo distante que estamos de otros países en cuanto a desarrollo. Más aun, después de décadas y varias administraciones -de distinto color- que sumergieron la nación en un empobrecimiento alertado y sostenido. La situación económica y social, comparando con lo que era la nación en el siglo pasado, no está igual, se ha deteriorado grandemente. Y ello no es responsabilidad ni culpa solamente de la administración bolivariana iniciada en 1999. Se puede decir que todo lo señalado comenzó en la primera administración de Carlos Andrés Pérez (1974/1979), a la cual varios, hoy día en la oposición política, cuestionaron en sus políticas y resultados.

Nuestras vías de comunicación y los sistemas de transporte se deterioraron y no se mejoran, desde los años noventa del siglo XX, habiendo sido vías y sistemas de comunicación que eran resaltados en el contexto de América Latina. Alemania o Francia inventan, gestionan o instalan hoy día, sistemas de transporte colectivos sin chofer u otros, como China, gestionan prototipos de autos que ofrecen volar. Una economía que no tiene para pagar sus obligaciones de deuda externa, las cuales no se precisaban bien ni en los 80´s ni en los 90´s ni en la actualidad, no puede convertirse ni en la Gran Venezuela de Carlos Andrés Pérez (1974/1979), ni en una Venezuela potencia o en una nación del primer mundo como planteó varias veces el presidente Hugo Chávez (1999/2012, líder y creador de la Administración Bolivariana, todavía en funciones). No se puede alardear de tecnología si no se invierte en ella y se apuntala el sistema educativo con recursos y estrategias de apoyo a la competitividad de la nación; mientras, en Inglaterra o los EE. UU., ya hace tiempo que la ciencia ha pasado a estudiar sofisticaciones como por qué la mordida del tigre dientes de sable era de esa manera y no de otra, o si las ovejas pueden ser tan inteligentes como los perros (ver www.dw.com 9/11/17). Igualmente, el uso de la inteligencia artificial con variados fines o el uso de drones para la vida diaria o la guerra.

Pero, no es necesario compararnos con los más desarrollados para impresionarnos. Puede hacerse con varios países latinoamericanos que han ido modernizándose, como algunos de la Alianza del pacifico (Chile, Colombia, México y Perú). En el caso de México, hay que reconocer las ejecutorias del programa México Conectado (de hace algunos años), con inversión de recursos y dando acceso a banda ancha a la población, así como su conexión con la educación y la posibilidad de aprovechar sus aportes para la disminución de la brecha digital. Pero también, avances en puntos específicos en sistemas de transportes de países de América Latina (Argentina, Colombia[2], Perú, Chile[3]) nos permiten apreciar cómo nos alejamos de la modernización y el desarrollo.

ALGUNAS TEORIZACIONES Y REFLEXIONES SOBRE DESARROLLO.

Harrison[4] (Lawrence Harrison, El subdesarrollo está en la mente: el caso latinoamericano) nos dice que el subdesarrollo está en la mente y altamente determinado por los valores y la cultura -en nuestro caso, la cultura ibérica y, en declaraciones que le hemos leído asigna la culpa a los españoles-. Este autor cita, por cierto, como expertos a Francis Fukuyama o a Álvaro Vargas Llosa, a pesar de lo valioso que han sido y son los análisis acumulados dentro de la economía del desarrollo y por autores como North, Nordhaus o Rodrik. Varios factores permiten presentar alternativas a esta perspectiva culturalista. Entre ellos, la distribución de la riqueza, las gestiones de gobiernos tradicionales y “revolucionarios” que se han regodeado en la inercia, comodidad petrolera, poder concentrado en el Estado, complicidad, falta de exigencias mutuas entre Estado y ciudadanos y fijación de grandes y grandilocuentes metas que permiten desatender la no consecución de resultados específicos, entre otros tantos factores.

Entre los años cincuenta y sesenta del siglo XX, fueron numerosos los planteamientos que se hicieron en diversos ambientes sobre el origen, causas y determinantes del subdesarrollo o las que hoy día se llaman Trampas de baja capacidad para crecer[5]. Los elementos culturales e institucionales de variado tipo fueron de los primeros en ser señalados en los ambientes académicos y de la sociología en el mundo anglosajón (Freyssinet. El concepto de subdesarrollo. UCV, Ediciones de la Biblioteca, Caracas). Nada sustancial, nuevo o -mejor aún- trascendental, había en los planteamientos de Harrison. Por otra parte -y más de interés de nuestro lado-, la economía del desarrollo, aun con los traspiés tenidos, al buscar aplicar modelos que derivaban de lo observado en las sociedades más avanzadas, suministraba ámbitos que debían ser de interés. Uno siempre presente ha sido el de la Convergencia/Divergencia (puede verse por ejemplo Meier y Baldwin, Economic Development, 1957) con relación a que el crecimiento en el nivel de ingreso general y per cápita es variable fundamental. Para las naciones ya avanzadas para los años cincuenta y sesenta del siglo XX el problema era cómo mantener el nivel de crecimiento y, para las naciones menos adelantadas, cómo acelerar el crecimiento mismo (notables los aportes de Irma Adelman). Se ha hecho común comparar unos y otros niveles, evaluando su cercanía o distanciamiento y, en el último medio siglo se ha apuntalado el viejo resultado resumido en la idea de la brecha que se ensancha -también, se ha extendido hacia otras áreas incluyendo el propio concepto de brecha digital-.

De todo este contexto, surgieron reacciones diversas. Por un lado, la Teoría de la Dependencia que de alguna manera apuntaló para algunos una especie de resentimiento eterno[6] en América Latina, y la especie de visión sistémica del capitalismo -años sesenta y setenta-, que insistió en las iniquidades de este último a nivel mundial y les facilitó a algunos desatenderse del estudio de las realidades nacionales. Por su lado, los neoliberales y tecnócratas del campo de la economía del desarrollo de aquel tiempo llegaron, incluso, a satanizar la expresión subdesarrollo, por considerarla no acorde con sus preocupaciones técnicas. Por otro lado, se desarrollaron los llamados modelos de crecimiento desequilibrado que buscaron adaptar, inventar o ajustar la modelística tradicional a las naciones subdesarrolladas. Pero, también, las perspectivas estructuralistas de CEPAL, satanizadas con ignorancia y voluntarismo por muchos, fueron y son de interés en la retrospectiva y elaboración de nuevas propuestas. También, en varias Universidades de Europa, desde distintas disciplinas se estructuraron escuelas para analizar la realidad del subdesarrollo latinoamericano creyendo, sus integrantes, muchas veces, saber más que los analistas latinoamericanos o criollos (localmente pueden mencionarse los aportes –en años como los sesenta- de D.F. Maza Zavala, José Antonio Mayobre o Armando Córdova y Héctor Silva Michelena, con aquel libro de Aspectos teóricos del subdesarrollo, los dos últimos, y el cual, indudablemente, marcó pautas para la investigación y elaboración de propuestas).

Hoy día, las instituciones y los conflictos políticos, los flujos factoriales, las asimetrías en la economía, la economía digital, la problemática ambiental, el comercio internacional, el énfasis en los intereses petroleros de algunos países y empresas, con un multilateralismo con permanentes desequilibrios, junto a la alteración de las relaciones  entre países en el periodo de la segunda postguerra, que se ha agudizado en el tiempo de las presidencias de D. Trump, junto a los problemas generados por los planes de ajuste y estabilización en América Latina (muy presentes en algunos años de las ultimas 3 o 4 décadas) y la necesidad de pensar y elaborar estrategias de crecimiento y desarrollo (muy importantes en esto los planteamientos del destacado economista colombiano José Antonio Ocampo) creíbles y sostenibles forman parte, entre otros elementos, de la agenda del desarrollo.

DESARROLLO, IGUALDAD Y CALIDAD DE VIDA

La problemática y sentido de la igualdad en sus relaciones con la equidad, la distribución del ingreso y la calidad de vida fueron destacados por las teorías del desarrollo y por un conjunto de planteamientos desplegados a la luz de los problemas para impulsar este último en países como los de América Latina, frente a la aplicación recurrente de planes de ajuste y estabilización. Venían ya los planteamientos del desarrollo a escala con rostro humano, cuando surgieron a finales de los ochenta sus distintos componentes, así como también, las condiciones de las que se parte para lo atinente al ajuste. El concepto de calidad de vida manejado por A. Sen (Nussbaum y Sen, La calidad de vida, Ed. FCE) insiste, por su parte, no solo en el nivel de vida sino también en los entornos para alcanzar tal nivel de vida.

Se sabe, fundadamente, que los socialismos reales fracasaron en brindarle un aumento en los niveles de vida a sus poblaciones integrantes. Los individuos de tales naciones no albergaban expectativas o un proyecto temporal de vida que implicase que percibían cambios en sus vidas futuras. Tampoco son solución para naciones como Venezuela, los viejos planteamientos de la planificación concertada o la cogestión. Las naciones más avanzadas, que han desarrollado un siempre referido y particular estado del bienestar (a pesar de las crisis de este), se enfrentan hoy a proyecciones que albergan cambios necesarios en sus -en varios casos- muy completos sistemas de seguridad social ubicado o relacionado con el Welfare State. Pero también en las interrelaciones entre sus propias crisis y fuerzas económicas como el caso de la relación China EE. UU. (como acertadamente ha resaltado Dani Rodrik[4][7] en años recientes).

QUE SE HA INTENTADO EN VENEZUELA

Hasta el año 1974 se ejecutaron los tres primeros gobiernos de la democracia con variado éxito y estabilidad, tal cual se señaló. De ahí en adelante todo se alteró.

El gobierno iniciado en 1974 trato de desarrollar la Gran Venezuela a partir del desarrollo de las industrias básicas, cosa que en parte se logró, pero privo el petróleo, el gobierno rentista y aparecieron formas de burocracia, corrupción y consumismo. A continuación, se hizo famosa la frase del presidente Luis Herrera “Recibo un país hipotecado”. En el caso del gobierno de este presidente se intentó instrumentar un programa de inspiración liberal y al final de este algunos funcionarios -del mismo gobierno- se alarmaban de la manera desordenada en que se ejecutaban las políticas en el mismo. Posteriormente 1984/1989 vino el gobierno de Jaime Lusinchi, polémico desde que comenzó hasta que terminó, y con continuidades mas que con grandes cambios y con persistencia intacta del modelo primario exportador. Tres gobiernos sin grandes obras a excepción de la inauguración del Metro de Caracas a inicios de los 80´s y con creciente deterioro en las condiciones de vida y seguridad de la población. 1989/1993 segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez[8] ofreciendo y ejecutando un Viraje Coyuntural y un Viraje de más largo efecto. El gobierno finalizo por razones políticas[9] un año antes de lo que correspondía, pero poco de lo contenido en El Gran Viraje tuvo efectos notables en sentido positivo y la economía siguió teniendo el sesgo petrolero y el deterioro institucional y la corrupción habían continuado. Hubo un gobierno transitorio de un año y también un cansado, monótono y rutinario segundo gobierno de Rafael Caldera (1994/1999) que desarrolló una poco exitosa y trascendental Agenda Venezuela[10], pero todo confluyó para que apareciera un nuevo liderazgo en 1998, con la fuerza o entusiasmo similares a las provocadas por Carlos Andrés Pérez: Hugo Chávez Frías (1999/2012). Ninguno de los gobiernos anteriores a Hugo Chávez sembró el petróleo, pero tampoco el de Hugo Chávez, que inició lo que llamaremos la Administración Bolivariana, vigente hasta hoy día en 2026 (sobrepasando los sucesos del 3 de enero de 2026)[11]. Nominal y estructuralmente su periodo de gobierno que duró hasta 2012 recibió un alto nivel de ingreso por razón de exportación petrolera: 1, 2 billón de $ (de 2004 a 2014, grosso modo). Hay que señalar que la segunda parte de la Administración Bolivariana la ocupa el presidente Nicolas Maduro quien se mantiene como presidente con dos elecciones, dándose paso a la participación estadounidense como se conoce hoy con los sucesos del 3 de enero de 2026 señalado. Debe destacarse que en los periodos de gobierno de Nicolas Maduro continuó el bajo avance en el desarrollo institucional y aumentaron las complejidades económicas que se fueron acumulando a través de décadas y gobiernos variados en el campo de la inflación, deterioro del bolívar como unidad cambio, estancamiento institucional, migración y aumento de la pobreza además de la crasa persistencia del rentismo[12].

Las elecciones de 2024 según el grupo de apoyo del caso tuvieron la victoria de María Corina Machado y E. González Urrutia. Según la administración Bolivariana el ganador fue el gobierno. Con los sucesos del caso y otros detalles internacionales esa dirigente ha regresado en el ultimo cuarto del año 2026 al país. Ya se han estructurado en este último, un proceso de negociación entre la actual Asamblea Nacional y la que había sido electa en 2015 y se adelantan procesos sobre un Nuevo Tribunal supremo de Justicia y la fijación de una fecha para otras elecciones. No son temas de nuestra pertinencia, solo quisiéramos presentar las mas visibles opciones hasta ahora. La primera la que corresponde a la actual presidenta encargada y que continua con el apoyo de EE. UU. desarrollándose la atención de distintos problemas presentes y más aún a partir del doble terremoto (24 de junio de 2026), pero también con el Acuerdo petrolero[13] firmado, la necesidad de recuperar activos y atender necesidades urgentes de la población. La segunda, la de María Corina Machado que ofrece volver al país un país ganador, exitoso y donde todo el mundo viviría feliz, aunque no se vea claramente, como se alcanzaría en cuanto tiempo y conque sacrificios de parte de los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso, a los cuales por lo demás no ha representado ni representa[14].

DOS ELEMENTOS DE IMPORTANCIA

Dos elementos, asociado uno a la transformación económica y, otro, a la economía política, son importantes para Venezuela.

El primero concierne a las necesidades de transformación económica que presenta la nación venezolana. Se entiende que la sociedad venezolana, necesita en una porción importante de resultados económicos y sociales que repercutan en su nivel de vida y en la contención de la aguda migración que ha afectado al país y a sus pobladores en lustros recientes. Se trata de la necesidad de impulsar un régimen de economía de mercado donde existan y se respeten los derechos de propiedad, la libertad y la propiedad privada. No se trata de buscar la plena igualdad sino de facilitar, a través del empleo, de un régimen adecuado de seguridad social y protección social y del desarrollo de las instituciones, un aumento regular y sostenido en el bienestar de los pobladores de Venezuela. Pero antes de eso, existirá la inmensa tarea de recuperar el desarrollo perdido. Esto es: los niveles de vida -o expresiones alternativas- que se venían alcanzando desde los sesenta y los setenta del siglo pasado, o una parte de ellos.

El segundo elemento, de importancia para la economía política, debería remitir a la flexibilidad que deberán presentar distintos agentes económicos y sociales para permitir, facilitar o estimular el que los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso y que se han visto acompañados de integrantes de las antiguas clases medias, que han mirado alteradas sus condiciones de vida por evolución del tipo de cambio, hiperinflación, escasez de bienes y divisas, obstáculos de financiamientos y en generación de empleo a través de décadas. En concreto: ¿será factible pensar para Venezuela una sociedad más equitativa en la distribución del ingreso y que ello pueda convertirse en un retroalimentador del propio crecimiento y desarrollo? Esto significa repartir la torta, elaborar políticas adecuadas, canalizar bien los recursos, aplicar una sensibilidad social que sea operativa y atender efectivamente a la población y sus necesidades con el marco de una adecuada estrategia de crecimiento y desarrollo. Esto no se ha logrado con las misiones, en proceso desde 2004, ni con políticas de gobiernos señalados, anteriores a 1999. Debe albergarse la posibilidad de que los sectores y agentes económicos, así como los grupos sociales y políticos que ejercen oposición a la administración en curso, estén considerando, con la debida fuerza, la necesidad de atender la problemática de la distribución del ingreso. No necesita el país más populismo, ni de derecha ni de izquierda. No necesita tampoco más políticos de ideas no exitosas, o que se continuase con las políticas ejecutadas por variados gobiernos que se ha visto no han surtido efecto para el desarrollo y recuperación de los niveles de vida, otrora tenidos por los venezolanos. Pero tampoco necesita a neoliberales extremistas que piensen que el liberalismo extremo es la solución o que pase a ofrecerles a los venezolanos soluciones inmediatas que no van a lograrse.

De no darse lo anterior, no solo se producirá anomia, decepción y abstención para las posibilidades de desarrollar la democracia en Venezuela, sino también aumentarán los impedimentos para canalizar colectivamente el esfuerzo y entusiasmo nacional. Lo de la pobreza y su aumento, lo del deterioro del salario real y la disminución de los niveles de vida, son problemas muy concretos y con efectos y padecimientos que no son siempre fácilmente percibidos por quienes no los hayan padecido, ni siquiera parcialmente, o quienes, en funciones de gobierno, aunque se presenten como interesados o como muy técnicos en políticas económicas y amantes de la Democracia –unos u otros-, pasan a comer y vivir muy bien. Son términos en los cuales hay que pensar la Venezuela de hoy.

¿DE QUÉ SE ALEJA EL PAÍS O A QUE SE ACERCA?

Venezuela se alejará más del desarrollo y la prosperidad sino se presentan las adecuadas políticas, pero las mismas serán posibles solo en un escenario de consenso como es visible en las experiencias internacionales del desarrollo. La administración bolivariana desatendió una oportunidad notable para retomar la ruta hacia el desarrollo, pero también lo hicieron, a su manera, las administraciones entre finales de los setenta y finales de los noventa del siglo XX. Se requerían adecuadas políticas, buenos equipos, sentido de la oportunidad y concepciones dinámicas y de operatividad e impulso para la economía. Se requerían y se requieren medidas de cierta urgencia y efectividad –como las relativas a la atención de la inflación y la escasez productiva- para evitar la erosión del país y la migración efervescente que se ha profundizado en los últimos años, con alrededor de 8 millones de migrantes según organismos del caso.

La acción migrante de un pueblo sin experiencia y que no había tenido necesidad de ello, es algo terrible. Pero, muy poco de aquellas políticas, equipos y medidas, ha habido. Contrario a ello, con lo que si convive cada día más la nación desde finales de los años setenta del siglo XX –y correspondientemente es a lo que más se acerca-, es con un empobrecimiento sostenido que, de manera fundamental, solo ha dejado de afectar a las camarillas en distintos gobiernos y a los sectores mejor acomodados en la distribución del ingreso, y que no es infrecuente se presenten como víctimas de trabajadores y gobiernos.

 

2/11/26

eortizramirez@gmail.com



[2]EduardoOrtizRamírez https://www.academia.edu/68994517/UNA_REVISTA_RAPIDA_AL_TRANSPORTE_P%C3%9ABLICO_COLOMBIANO_21_de_enero_2022.

[3] El Metro de Caracas debe reconocerse se ha recuperado en los años más recientes https://www.academia.edu/143444155/RECUPERACION_DEL_METRO_UN_PROYECTO_EN_MARCHA_Eduardo_Ortiz_Ram%C3%ADrez_14_agosto_2025. Para el caso de Chile hay desarrollos muy claros de eficiencia y calidad en los lustros recientes, así como en extensión (https://www.red.cl/estado-del-servicio/).

[4] Fue invitado Harrison a un evento organizado por la Cámara de Comercio, Cedice y la embajada de los EE.UU. en 2001. Ramón Piñango, se refirió a sus planteamientos culturalistas señalando “…Me irrita que gurúes tan simplistas pretendan decir cuál es el problema. En un país como Venezuela, con una brecha tan inmensa entre clases sociales, una visión culturalista actúa como un bálsamo en el alma de las personas, pues se asume que el problema de la pobreza no obedece a una desigual distribución de la riqueza, sino a patrones culturales. … ¿Que esperanza podemos tener si para progresar debemos cambiar la cultura? Mejor apagamos la luz y nos vamos…” (El nacional día 1-7-01 H/4 y H/5).

[6] Eduardo Ortiz Ramírez https://www.academia.edu/81988252/EL_RESENTIMIENTO_ETERNO_DE_AM%C3%89RICA_LATINA_Y_EL_TRIUNFO_DE_PETRO_21_junio_2022_Caracas.

[8] Su inicio fue rimbombante y vino hasta el presidente de Cuba Fidel Castro.

[9] Se habían presentado dos intentos de golpe de estado en 1992 y se inició un enjuiciamiento de parte del Congreso por otra razón,

[11] EE. UU. intervino militarmente trasladando al presidente Nicolas Maduro a su territorio e instalando a la vicepresidenta como presidenta Encargada.

[14] La verdad es que ni el Gran Viraje ni la Agenda Venezuela fueron exitosos, pero tampoco la idea de un país potencia que planteaba Hugo Chávez con la idea de convertir a Venezuela un país del primer mundo. Esta imagen de lo que puede ser Venezuela también se encuentra en los planteamientos de la líder señalada en Venezuela o en Milei y otros dirigentes altamente expresivos.

jueves, 22 de octubre de 2026

RENTISMO Y DIFICULTADES

 

RENTISMO Y DIFICULTADES

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Largos tiempos y detalles tiene la discusión sobre el rentismo en Venezuela, con las inevitables referencias a los clásicos como David Ricardo o a Adriani y Uslar Pietri con la idea de Sembrar el petróleo. También inevitable es la referencia al valioso e ineludible trabajo del recordado profesor Asdrubal Baptista, con sus estudios sobre efectos y dinámica del Capitalismo rentístico en variados años décadas y contextos. La renta es inevitable: el petróleo esta ahí. El excremento del diablo como lo llamó Pérez Alfonso está ahí, para que lo manejen los gobiernos que son dueños del suelo y el subsuelo. Gómez, Medina, Pérez Giménez y otros, así como los gobiernos del 59 al 99 del siglo XX y desde el año1999 la Administración Bolivariana, todos se beneficiaron del petróleo, unos mas otros menos, pero ninguno sembró el petróleo. Quizás con la excepción de los años del de 59 al 74 del mismo siglo pasado, no pueden encontrarse regularidades y efectos positivos (porque no las hubo o porque fueron truncadas) para transitar o acercarse a una dependencia de ruta como señalan los institucionalistas.

Las administraciones del 74 en adelante hasta la actualidad, han disfrutado las ocasiones para beneficiarse en sus metas o esperar los siguientes momentos de aumentos de los precios del petróleo y disfrutar las dulces circunstancias de los Petroestados. Todas han celebrado y disfrutado dentro de sus estructuras y arreglos con agentes económicos y sociales los beneficios de estos. Y el rentismo ha continuado en discursos, análisis, distorsiones y beneficios grupales variados. Y todo, o numerosos casos, se han vuelto oportunidades perdidas o capacidades no desarrolladas.

La renta, pues, en primer lugar, tiene un origen: el petróleo, liviano o ahora mayormente extrapesado. En segundo lugar, tiene una apropiación que la circunda, que se ejerce o se ha ejercido desde el Estado: sea en condiciones de economía de enclave, de propiedad estatal nacionalizada o del contexto venezolano del año 2026. La renta ha sido o es apropiada por el Estado/Gobierno y a partir de allí es administrada. En tercer lugar, tiene un o unos destinos obras, servicios públicos, metas de desarrollo o beneficios de agentes particulares según los casos y momentos y tiempos.  Todo esto hace que sea un terreno apropiado para la Economía Política como ha sido apreciado por notables economista y agentes sociales y políticos.

Al pisar estos terrenos cae uno indefectiblemente en discusiones como el Estado eficaz, el Estado eficiente, la elaboración de Planes, el cumplimiento de metas o la sempiterna reforma del Estado. Como en otros casos de países, Venezuela tuvo una Comisión de reforma administrativa y una, entre otras, de Reforma del estado. Numerosos documentos, abundantes textos y ni que decir numerosísimas reuniones con individualidades, grupos, y desde donde se hicieron numerosas propuestas. Son variados entonces los documentos, las reuniones y las propuestas tomando en cuenta esas y otras comisiones.

Y, sin embargo, siempre surge la idea de que se debe realizar una reforma administrativa o del Estado. Y entre otras preguntas a hacerse se encuentran ¿y los años transcurridos? ¿Y las comisiones formadas? ¿y las propuestas realizadas? ¿y los responsables donde están a través de tantos años y gobiernos de distinto tipo?

22/10/26

eortizzramirez@gmail.com

jueves, 15 de octubre de 2026

El Capitalismo en el siglo XXI

 

El Capitalismo en el siglo XXI

Para los abanderados del liberalismo económico y capitalismo liberal a secas, el debate sobre la desigualdad en América Latina y otras regiones menos adelantadas del mundo, presenta un serio reto académico y político

 

 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

15/10/2026 05:01 am

 




La crisis del coronavirus, con la no finalizada crisis de la pandemia del COVID-19, en forma oficial aún hoy, por la OMS, brotes de hantavirus, Ébola y un brote de Peste no oficializada por las autoridades rusas gracias a la opacidad de esa sociedad y que han colocado en estado de alerta a las autoridades internacionales de la OMS, en paralelo al conflicto militar con la guerra inacabada de Rusia contra Ucrania y el conflicto bélico entre Israel y Hamas, que ha entrado en una fase muy difícil de prever en su finalización a definitiva corto plazo, pesar de la presión internacional, dados los objetivos ilimitados que busca Israel, tanto desde el punto de vista político y militar aún, en pleno desarrollo que aparentemente será un conflicto de larga duración por lo menos; ya a más de 3 años y medio, de iniciado este conflicto según autoridades militares israelíes y además, el conflicto israelí, Irán y los Estados Unidos, con una tregua que pende de un hilo, hacen del entorno internacional un complejo ambiente lleno de incertidumbre, lleno de perturbaciones.

 

Son en tal caso entonces, los nubarrones que enfrenta la economía mundial junto con la aparente debilidad de la economía china dado factores demográficos y la crisis inmobiliaria, no resuelta del todo, abren una oportunidad para el debate sobre el futuro del capitalismo y las líneas de política económica a seguir en el porvenir, sus perspectivas, desde diferentes ángulos, como la ciencia política, a partir de una visión intertransdisciplinaria, debido a que nos provee de insumos que nos permiten realizar un acercamiento interesante en forma preliminar desde la historia que nos da la memoria de los acontecimientos tanto domésticos como universales, desde el plano filosófico, estudia al hombre y a la sociedad, desde los principios rectores que moldearon ambos sujetos, en el plano jurídico, por la implementación que tiene que hacerse de normas, leyes que tengan cánones de seguridad hacia el futuro dos sectores claves en el futuro del desarrollo y fortalecimiento de lo que se denomina el desarrollo de la economía política de este modo de producción y de los sectores que tendrán que tener más inversión tanto en investigación como en desarrollo y políticas públicas que fortalezcan la modernización del modo como tal y en particular en el sector salud y a los gastos sociales en forma general: el farmacéutico y sanitario, no solamente a Venezuela, donde está en situación precaria sino a nivel de Europa y América en general.

 

Pues bien, para algunos especialistas, como la politóloga Alicia González el año 2024 fue signado por cuatro D: desaceleración, desinflación, deuda y desglobalización, a esto hay que añadir en esta mitad del año 2025, la prevalencia de la geopolítica y las guerras tarifarias entre países y regiones del mundo. Pues bien, incertidumbre y complejidad nos presenta el año que está en curso rumbo a la finalización del segundo semestre del año. Que se ha afianzado con la visión y el peso, de la geopolítica de la economía mundial

 

Sin embargo, la economía estadounidense que es el epicentro del capitalismo, muestra datos interesantes entrando al año 2024, con signos aparentemente positivos: el aterrizaje suave de la economía estadounidense, con la inflación domeñada ha bajado al 3.1% en el año 2023 del 6.5% del año 2022, un consumo que no decae y un mercado laboral muy resistente, consumo en alza, entre otros factores que muestran la solidez del capitalismo de ese país con gran influencia al resto del mundo. Sin embargo, en el 2026, expectativas por la llegada del nuevo presidente de la FED Kevin Warsh, ante los retos de gobernanza del organismos, el manejo de las tasas de interés, tiene otra lectura inflación in crescendo, alza en el precio de los carburantes y una elección intermedia de pronóstico de infarto, muestra rasgos diferentes en este año 2025 dado el impacto de los efectos políticos de la política arancelaria de la administración Trump, en el rito del comercio mundial, el desempleo en la economía estadounidense, la inflación y el futuro crecimiento del PIB a nivel global y de la economía norteamericana( ponen en tela de juicio el rol de políticos en la política monetaria de la FED)

 

En el plano gerencial comprensión y estudio más diferenciado y especializado del estado contemporáneo y en el plano político compuesto por el estudio teórico y el análisis práctico, de la forma en la comprensión y manejo de los problemas de implementación de las políticas y estimo, que estamos entrando en un cambio de época. La literatura y lo expertos, van en esa dirección de la transdisciplinariedad de los complejos problemas de nuestro tiempo y la visión amplia que hay que tener para analizarlos hoy en día, sobre todo, los problemas de la naturaleza, sanitarios, la ética y la moral en la biotecnología, de la redistribución, desigualdad y crecimiento económico en el seno del capitalismo contemporáneo, que son problemas políticos concretos del día de hoy y que están en pleno debate más profundo hoy en día.

 

Aparentemente entramos a un cambio en el modo de crecimiento del capitalismo en este siglo XXI, casi ingresando a la tercera década.

 

En ese sentido, el historiador Sven Beckert, en una interesante entrevista el pasado 24 de septiembre del año en curso, que invito a leer, dice para el Diario El País de España, afirma entre otras cosas ante las preguntas del periodista “P: Adam Smith habló de la mano invisible, Karl Marx de medios de producción y Max Weber de ética religiosa. ¿Cómo lo define usted?

 

R: Estos tres autores y muchos otros dijeron cosas muy importantes sobre el capitalismo y yo no digo si uno tenía razón o el otro estaba equivocado. Hicieron análisis muy brillantes sobre el capitalismo, cada uno en su momento particular. Pero el capitalismo de hoy es muy distinto al de sus épocas: hoy por ejemplo el mayor dinamismo no está en Europa o Norteamérica, sino en Asia, así que no podemos tener la visión eurocéntrica que se ha tenido siempre. Intento entender el capitalismo desde una perspectiva global, porque desde el principio es global. Para mí, el núcleo del capitalismo es la acumulación de capital: que el capital de propiedad privada es invertido productivamente para tener más capital, lo que te lleva a convertir los insumos y los productos en mercancías. Hay muchas diferencias entre la plantación de Barbados en el siglo XVI, la industria textil de Cataluña en el siglo XIX, el Detroit de 1950 o el Shenzhen de 2026. Pero todas tienen esta lógica fundamental en común.

 

P: Si se trata de una lógica espontánea que aparece en distintos lugares, ¿podemos decir que tiene ideología, como asumimos que la tienen el comunismo o el anarquismo?

 

R: Fundamentalmente es una lógica económica. Creo que sí hay una ideología en el capitalismo, pero es muy diferente en distintos momentos de la historia. Se puede decir que el liberalismo está muy ligado al capitalismo, pero el liberalismo es reciente, de los siglos XVII y XVIII, y ya existía el capitalismo.

 

P: En la batalla ideológica, la ecuación “capitalismo es igual a democracia” fue para unos tan útil como lo es para otros “capitalismo es igual a conservadurismo”.

 

R: De entrada, creo que el capitalismo no es conservadurismo, al contrario: es la revolución de más impacto en los últimos mil años, y está en estado de revolución permanente. Por otro lado, lo que vemos desde la perspectiva histórica es que el capitalismo es adogmático: puede estar en una gran variedad de regímenes políticos. Monarquías, imperios, regímenes democráticos, regímenes fascistas... y hoy vemos un mundo en el que algunas de las sociedades capitalistas más dinámicas están en regímenes profundamente autoritarios. Hubo un momento en que no se podía imaginar el capitalismo sin la esclavitud. Esta adaptabilidad y diversidad nos muestra que el mundo en el que vivimos hoy no será permanente, es simplemente otro capítulo de la historia del capitalismo. Hoy estamos en un momento complicado, pero verlo con perspectiva histórica te permite ser creativo en el presente.”

 

Concuerdo en ese sentido, con estas afirmaciones y la remarco con la tesis de Carlota Pérez del modo de crecimiento. Que está aconteciendo hoy en día al seno e interior del capitalismo, como modelo de producción preponderante hoy, sus desafíos.

 

En efecto, algunos políticos a lo largo de la historia han enfatizado lo importante de comprender los fenómenos económicos y algunos economistas así también, comprender al hecho político, porque ambos se nutren de los mismos vasos comunicantes por ser ambas ciencias sociales. Al convertir el comportamiento de los políticos en una variable endógena, la economía política debe llevar a entender las particularidades de los fenómenos económicos ( grado e influencia de las empresas, desigualdad, precios, valor, inflación, intercambio comercial, déficit fiscal, ventajas competitivas y comparativas y los factores políticos (liderazgo político, partidos políticos, ordenamiento constitucional, grupos de presión, interés y el entorno internacional) que interactúan en una economía capitalista, que está en un intervalo de reacomodo, presta a una adecuación de su modo de producción.

 

El índice de Libertad Económica en el Mundo y añadiría yo, pasa por evaluar un sistema económico más capitalista liberal o de capitalismo de estado más solidario y fraterno. En ese sentido, siguiendo al académico Juan Carlos Hidalgo, diseñado originalmente por un grupo de economistas liderado por Milton Friedman y publicado anualmente por el Fraser Institute de Canadá, identifica cinco grandes áreas que determinan a mi modo de ver no sólo la libertad económica de un país, sino del grado o no cuanto capitalista es: 1) tamaño del Estado, 2) sistema jurídico y derechos de propiedad, 3) solidez de la política monetaria, 4) libertad de comercio internacional y 5) regulaciones de los mercados crediticio, laboral y comercial.

 

Según el estudio del Fraser Institute, en su última versión, todos los países nórdicos, excepto uno, ocupan posiciones entre las 40 economías más libres del planeta: Finlandia (7), Dinamarca (14), Suecia (29) y Noruega (31). La excepción es Islandia, en el lugar 41. En contraposición, solo dos naciones latinoamericanas están entre las 40 más abiertas y capitalistas del mundo: Chile (11) y Perú (22). Otros países como Colombia y Brasil ocupan un lugar destacado, pero, más abajo.

 

Para los abanderados del liberalismo económico y capitalismo liberal a secas, el debate sobre la desigualdad en América Latina y otras regiones menos adelantadas del mundo, presenta un serio reto académico y político: nuestro énfasis siempre ha sido el combate a la pobreza, no el de la lucha por sociedades materialmente igualitarias, lo cual es imposible. Siempre y cuando la gente salga de la miseria y prospere, no debería importarnos que otros aumenten sus fortunas. Es más, el mismo concepto de “distribución de la riqueza” nos resulta problemático, ya que da a entender que esta es una constante que simplemente hay que repartir, no generar.

 

Ahora bien, qué tipo de capitalismo hay de acuerdo a las reflexiones del Foro de Davos tenemos tres: el de accionistas, para el cual el principal objetivo de las empresas es la maximización del beneficio; el capitalismo de Estado incentivador y promotor, diría yo una reformulación del rol del estado , un estado subsidiario, que confía en el sector público para manejar la dirección de la economía, y el stakeholder capitalism, o capitalismo de las partes interesadas, en el que las empresas son las administradoras de la sociedad, y para ello deben cumplir una serie de condiciones como pagar un porcentaje justo y equitativo de impuestos, tolerancia cero frente a la corrupción, respeto a los derechos humanos en su cadena de suministros globales o defensa de la competencia en igualdad de condiciones, también cuando operan dentro de la “economía de plataformas”. Este debe ser el futuro en el que se desarrolle el capitalismo a mediano y largo plazo. Si no, entraremos en lo que algunos estudiosos han denominado un modelo tecnoautoritario de carácter político y liberal desde el punto de vista económico, tanto en el epicentro de la izquierda como de la derecha.

 

Por ello, para contar con un sólido, robusto y con armazón de ideas puede ayudarnos a una mejor comprensión de ambas realidades, porque esto nos da una visión del entorno. Por ello el debate epistemológico de los últimos 30 años ha girado en torno a una serie de premisas le han abierto otros canales para la ruta de navegación. Por ello, analizar el capitalismo, el juego de poder a su interior es fundamental en el siglo XXI, como lo llamó Peter Drucker el postcapitalismo (podría ser una avanzada economía de servicios, se calcula que a inicios de la década del 30 el comercio de servicios será de casi el 80% de la economía mundial impulsado por la digitalización y el desarrollo de la TIc) es clave por ello, estudiar sus modos de crecimiento a los largo de la historia (cambios institucionales de carácter sistémico), contar con instrumentos analíticos flexibles y eclécticos, abiertos mentalmente en su modo de abordaje, porque tenemos economías capitalistas con características tan contrastantes como la China y EE UU, o los países nórdicos, sin embargo, tienen el tronco común de apoyar a la inversión y tecnología privada, al mercado y su fomento entre otros factores, que estimulan mayoritariamente el desarrollo de economías capitalistas hoy en día y, las consecuencias de esta pandemia, repercutirán en su desarrollo.

 

Así las cosas, los servicios, en el capitalismo contemporáneo, son casi el 70% del PIB de las economías capitalistas de hoy en día (Estados Unidos es el mayor exportador de servicios modernos y sofisticados). Cuáles son los principales servicios, primero están los gubernamentales, englobando en ellos los de salud, educación, seguridad interior y exterior, administración de justicia, financieros estatales, de comercio exterior, política exterior, entre otros. Otros, que debemos considerar son los informáticos y telemáticos en diferentes áreas, de comunicación, transporte de personas y bienes, sean estos aéreos, marítimos y terrestres, banca y seguros, consultoría e ingeniería, entretenimiento y esparcimiento, turismo, entre otros. Esto se está dando gracias a tres revoluciones simultáneas y de efecto a mediano y largo plazo: cambios en la productividad, en la tecnología y en la administración de las organizaciones que son el soporte fundamental de la fortaleza del capitalismo a nivel global, a pesar de vivir un intervalo de reacomodo en estos momentos.

 

Este fenómeno se da hoy con mayor intensidad porque es propio de la evolución del sistema capitalista postindustrial, debido a los increíbles cambios científico-tecnológicos en todos los campos y además, por la evolución de las modificaciones en la tecnología de la información. Las comunicaciones se han vuelto instantáneas, el concepto de espacio y tiempo se ha reducido. Con cada revolución tecnológica y en particular la de los últimos 50 años, se ha producido no solo una reorganización de estructura productiva, sino también, de las instituciones gubernamentales, de la sociedad, aunado a un mundo más articulado e interdependiente que es lo que conocemos como globalización.

 

En tal sentido, el valor de los productos simbólicos, la producción localizada en diferentes áreas, con una integración horizontal de las diferentes organizaciones multinacionales y complejos estatales y no estatales y empresariales, plantean un sistema internacional con diferencias sustanciales y se entrelaza con proceso anteriores que son similares, pero diferentes son ellos: la internalización y la transnacionalización. Esta es la esencia del nuevo capitalismo que cimenta sus primeros pilares y que avanzará más profundamente en los próximos años. Induce a pensar en una necesaria reestructuración del papel y la dimensión del Estado, así como en la construcción de nuevas instituciones capaces de revitalizar la inversión y potenciar la acumulación de capacidades tecnológicas internas. Los recursos disponibles son claramente insuficientes, por lo que se necesita forjar un nuevo acuerdo social que propicie reformas en los planos fiscal e impositivo que permitan contar con financiamiento a largo plazo para garantizar un crecimiento económico equitativo y con mayor inclusión social. Un elemento central de todo este proceso es que el nuevo acuerdo social debe orientarse hacia mejorar la gobernabilidad democrática y reducir la brecha entre el segmento moderno y el segmento que ha quedado rezagado, que se caracteriza por la pobreza extrema y la exclusión social. Reducir ese dualismo estructural.

 

Esto nos lleva a reiterar al tema fundamental del papel del Estado en la economía y el reacomodo del papel del mercado como asignador de recursos, y la necesidad de nuevos modelos de cooperación entre los sectores público y privado en ese capitalismo que poco a poco toma cuerpo y forma para los próximo años, que sean capaces de reducir la brecha de desigualdad que se ha abierto en la sociedad y abordar el estancamiento de la productividad —que ha perjudicado gravemente la competitividad de los mercados mundiales—, a la vez que promueven la transformación a largo plazo de la estructura productiva.

 

Esto resalta con claridad el papel del Estado que crea nuevas instituciones, expande el gasto en programas de investigación y desarrollo, financia la innovación y apoya el desarrollo de capacidades tecnológicas nacionales en pymes, a la vez que aplica políticas dirigidas a reducir la pobreza y la exclusión social.

 

Por último, como el mismo Sven Beckert, afirma y responde seguidamente, “ P: ¿En qué punto de la historia del capitalismo estamos hoy?

 

R: El cambio en el capitalismo es continuo, cada año producimos más, hay más acumulación, y esto continúa hoy. Pero el orden institucional del capitalismo cambia. El keynesianismo de la posguerra fue estable hasta los años setenta con el auge del neoliberalismo. Hoy creo que este está llegando a su fin: por los niveles absurdos de desigualdad, por los efectos de la crisis de 2008 y por razones políticas. No solo por la presión desde la izquierda, sino especialmente por los ataques de la derecha populista que emerge en todas partes.

 

P: ¿Trump, Orbán y Abascal acabarán con el neoliberalismo?

 

R: ¡Imagínate a alguien hace 10 años hablando de aranceles! Esto era raro, era como ser católico y no creer en la Virgen María, era imposible pensar en el capitalismo sin libre comercio. Hoy, el presidente de los Estados Unidos y otros poderes políticos piensan que cuanto más proteccionismo mejor. Hoy se habla de nacionalizar cadenas de suministro, algo totalmente alejado del neoliberalismo. Y el orden neoliberal enfatizaba los aspectos de libertad y democracia del capitalismo, cosa que está bajo los ataques de los regímenes autoritarios.

 

P: ¿El futuro del capitalismo es autoritario?

 

R: Ahora estamos cerrando fronteras y somos más proteccionistas, un camino que en otros momentos terminó en guerra. Este parece el futuro, pero también creo que en el momento en el que el capitalismo neoliberal está llegando a su fin existe una oportunidad para pensar nuevos futuros. No podemos volver al pasado, a 2005, que es lo que parece que se limitan a hacer los demócratas estadounidenses, pero sí podemos pensar en un nuevo orden institucional.”

 

jesusmazzei@gmail.com

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL ACUERDO PETROLERO Y LA NECESIDAD DE CRECER.

 

EL ACUERDO PETROLERO Y LA NECESIDAD DE CRECER. El Gran viraje, la Agenda Venezuela y el país potencia[1] ya tuvieron su oportunidad.

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



De 1989 hasta alrededor de 2012, los tres presidentes en funciones -C. A. Pérez, R. Caldera y H. Chávez- tuvieron planes globales y específicos diversos, para solucionar problemas del desarrollo de la nación y la solución de problemas específicos.  A menos que se asuma una posición politizada, no es fácil conseguir que allí se hayan encontrado maneras estables o variadas de crecer, que no estuviesen influenciadas por aumentos en los precios del petróleo o en alguna acción asociada al comportamiento de un Petroestado. Lo contradictorio es que en las tres administraciones podían encontrarse ideas que eran de importancia. También pueden tropezarse en administraciones desde el año 1974 hasta el 1989 o en la de 2013 hasta 2025. Excluimos las del 1959 hasta 1974, porque allí hubo ideas, estabilidad y resultados. Aunque el notable y recordado economista Asdrubal Baptista llegó a señalar como el rentismo había comenzado, para los años setenta, a no ser tan provechoso.

Y es que entonces Venezuela no había/ni ha logrado, de manera estable y en la secuencia de esos años, Sembrar el petróleo (idea popularizada por A. Uslar Pietri, pero inicialmente difundida por A. Adriani, en los años 30 del siglo XX).

El Gran viraje, la Agenda Venezuela y el país potencia ya habrían tenido entonces su oportunidad de haber encaminado a la nación por la vía del crecimiento y desarrollo estable y creciente y, sin embargo, hoy la nación y la economía necesitan que se solucionen abundantes asuntos de interés y que la nación y sus habitantes se beneficien de un crecimiento estable y perdurable como es frecuente encontrar en los análisis sobre el desarrollo.

En todo este contexto, y omitiendo el escenario político administrativo en sus bondades o inconveniencias según la posición política y/o analítica que se asuma, es indudable que el Acuerdo petrolero firmado y que se encuentra en proceso, podrá tener tantos beneficios, inconveniencias o cambios que trascienden el interés de esta nota. La misma persigue el interés de resaltar que, aun siendo altamente exitoso tal Acuerdo -lo que se verá en su evolución-, la nación deberá mirar hacia atrás y hacia adelante y preguntarse si tales beneficios producirán un crecimiento perdurable y estable.

Los último, pues es claro en la economía que la dependencia de ruta de los institucionalistas solo es posible que se perciba o se introyecte -para usar una expresión del psicoanálisis- cuando los agentes económicos diversos, los políticos y los ciudadanos perciben la estabilidad en las metas y en lo que se quiere ser. Y, para ello, es menester pensar en el desarrollo industrial, en el desarrollo de las exportaciones no petroleras, así como en el concepto de nación, en el empuje de la estabilidad institucional y en el perfil de figuración que Venezuela deba tener en el mundo donde, en la actualidad, existen distintos desequilibrios institucionales, cuando se observan los desempeño institucionales y multilaterales de tiempos no tan lejanos.

¿Se quiere volver a impulsar las exportaciones no tradicionales y que superen los 7.000 millones de dólares que se llegaron a alcanzar y que la nación recupere áreas donde tuvo experiencias productivas donde exportaba y se distinguía porque había ganado prestigio productivo? Decimos entonces: el Acuerdo petrolero puede tener virtudes y alcanzar éxito, si es que ese va a ser el caso, pero es necesario abordar la estabilidad macroeconómica y de inversión en variados sectores y mas aun pensar en el desarrollo y empuje de otros equilibrios y sectores que son fundamentales, como el caso de los servicios y las condiciones de vida de la población, pues la experiencia indica que, el entusiasmo de trabajadores bien remunerados y estimulados son también fundamentales.

 

16/9/26

eortizramirez@gmail.com



[1] Esta expresión la usamos, porque pensamos resume un conjunto de ideas que eran frecuentes en los discursos del presidente H. Chávez.

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA “NUEVA AMÉRICA” Y LAS “VOLUNTADES” LATINOAMERICANAS

 

LA “NUEVA AMÉRICA” Y LAS “VOLUNTADES” LATINOAMERICANAS

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Algunos estiman que nos encontramos en una nueva fase, la cual abriría según activistas políticos, numerosísimas perspectivas positivas y de éxito para la región. Ello se relacionaría con el MAGA (Make America Great Again) y las perspectivas que esta buscaría o le abriría a los EE. UU. Igualmente en ese perfil debe señalarse lo que, desde esta, se le brindaría a este último, para ser aprovechado por la región a pesar de lo planteado desde el siglo XIX con la doctrina Monroe y las acciones iniciadas desde el XX, hacia varios casos de naciones latinoamericanas.

Visto en la lógica de las caricaturas, habría llegado la “gran oportunidad” para que la región se deje de ilusiones de autonomía y de exigencias de respeto, para la autonomía e intentos de solución de problemas económicos-políticos lideradas por políticos variados, pensadores o activistas políticos que de buenas intenciones y voluntades habrían razonado sobre nuestros problemas y sus soluciones. Para algunos se trata entonces de la gran oportunidad que brinda ahora la gestión de un presidente de USA bastante sui generis cuando se le compara con varios que tal nación habría tenido desde la segunda mitad del siglo XX, por marcar alguna temporalidad prudente, por decirlo de alguna manera.

Desde esta perspectiva se trata de apartar ilusiones sobre formas de desarrollo alternativas al capitalismo imperante en USA y sus irradiaciones hacia Latinoamérica. Algo así como Capitalismo: la única salida.

Realmente, ni el capitalismo ni el socialismo representan alternativas únicas o absolutas de solución a los problemas económico/sociales que presenta la humanidad. El desarrollo acelerado de China, aun teniendo origen socialista conforma un experimento que todavía dejará mucho que discutir para la conformación de lo que en los años cincuenta y sesenta se pensaba debía ser el hombre nuevo, y que fue desilusionando a Camus o entusiasmando a Sartre según los casos, modalidades e insistencias. Causa la misma angustia ver los resultados de la “Cuba Revolucionaria” en cuanto a luz, comida o libertad o los jóvenes en las calles de Filadelfia afectados por la droga del Fentanilo.

Todo este escenario se agrava por la conformación de determinados liderazgos políticos regionales que “voluntariamente” se pliegan, fácilmente, a las ideas que puedan emanar de una presidencia particular o temporal que como otras naciones de avanzada mundial  plantean  estrategias y acuerdos que pueden ser de alta relevancia para sus intereses económicos, políticos  y de esto último nuevamente para sus beneficios comerciales, económicos o de control de recursos a nivel mundial, donde variados países han liderado procesos como este, con la variada aplicación que podría tener un concepto de economía de enclave remozado.

Es así como el escenario latinoamericano se enfrenta, actualmente, a una atmósfera donde varios países deberán retomar la preocupación tenida por numerosos pensadores regionales, que han siempre planteado la necesidad de estructurar estrategias de desarrollo y de inserción internacional que no impliquen la supeditación a intereses que en sus propios lugares de origen -como EE. UU.-, se presentan confrontados por sus ciudadanos.

 

11 de setiembre 2026

eortizramirez@gmail.com