jueves, 15 de octubre de 2026

El Capitalismo en el siglo XXI

 

El Capitalismo en el siglo XXI

Para los abanderados del liberalismo económico y capitalismo liberal a secas, el debate sobre la desigualdad en América Latina y otras regiones menos adelantadas del mundo, presenta un serio reto académico y político

 

 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

15/10/2026 05:01 am

 




La crisis del coronavirus, con la no finalizada crisis de la pandemia del COVID-19, en forma oficial aún hoy, por la OMS, brotes de hantavirus, Ébola y un brote de Peste no oficializada por las autoridades rusas gracias a la opacidad de esa sociedad y que han colocado en estado de alerta a las autoridades internacionales de la OMS, en paralelo al conflicto militar con la guerra inacabada de Rusia contra Ucrania y el conflicto bélico entre Israel y Hamas, que ha entrado en una fase muy difícil de prever en su finalización a definitiva corto plazo, pesar de la presión internacional, dados los objetivos ilimitados que busca Israel, tanto desde el punto de vista político y militar aún, en pleno desarrollo que aparentemente será un conflicto de larga duración por lo menos; ya a más de 3 años y medio, de iniciado este conflicto según autoridades militares israelíes y además, el conflicto israelí, Irán y los Estados Unidos, con una tregua que pende de un hilo, hacen del entorno internacional un complejo ambiente lleno de incertidumbre, lleno de perturbaciones.

 

Son en tal caso entonces, los nubarrones que enfrenta la economía mundial junto con la aparente debilidad de la economía china dado factores demográficos y la crisis inmobiliaria, no resuelta del todo, abren una oportunidad para el debate sobre el futuro del capitalismo y las líneas de política económica a seguir en el porvenir, sus perspectivas, desde diferentes ángulos, como la ciencia política, a partir de una visión intertransdisciplinaria, debido a que nos provee de insumos que nos permiten realizar un acercamiento interesante en forma preliminar desde la historia que nos da la memoria de los acontecimientos tanto domésticos como universales, desde el plano filosófico, estudia al hombre y a la sociedad, desde los principios rectores que moldearon ambos sujetos, en el plano jurídico, por la implementación que tiene que hacerse de normas, leyes que tengan cánones de seguridad hacia el futuro dos sectores claves en el futuro del desarrollo y fortalecimiento de lo que se denomina el desarrollo de la economía política de este modo de producción y de los sectores que tendrán que tener más inversión tanto en investigación como en desarrollo y políticas públicas que fortalezcan la modernización del modo como tal y en particular en el sector salud y a los gastos sociales en forma general: el farmacéutico y sanitario, no solamente a Venezuela, donde está en situación precaria sino a nivel de Europa y América en general.

 

Pues bien, para algunos especialistas, como la politóloga Alicia González el año 2024 fue signado por cuatro D: desaceleración, desinflación, deuda y desglobalización, a esto hay que añadir en esta mitad del año 2025, la prevalencia de la geopolítica y las guerras tarifarias entre países y regiones del mundo. Pues bien, incertidumbre y complejidad nos presenta el año que está en curso rumbo a la finalización del segundo semestre del año. Que se ha afianzado con la visión y el peso, de la geopolítica de la economía mundial

 

Sin embargo, la economía estadounidense que es el epicentro del capitalismo, muestra datos interesantes entrando al año 2024, con signos aparentemente positivos: el aterrizaje suave de la economía estadounidense, con la inflación domeñada ha bajado al 3.1% en el año 2023 del 6.5% del año 2022, un consumo que no decae y un mercado laboral muy resistente, consumo en alza, entre otros factores que muestran la solidez del capitalismo de ese país con gran influencia al resto del mundo. Sin embargo, en el 2026, expectativas por la llegada del nuevo presidente de la FED Kevin Warsh, ante los retos de gobernanza del organismos, el manejo de las tasas de interés, tiene otra lectura inflación in crescendo, alza en el precio de los carburantes y una elección intermedia de pronóstico de infarto, muestra rasgos diferentes en este año 2025 dado el impacto de los efectos políticos de la política arancelaria de la administración Trump, en el rito del comercio mundial, el desempleo en la economía estadounidense, la inflación y el futuro crecimiento del PIB a nivel global y de la economía norteamericana( ponen en tela de juicio el rol de políticos en la política monetaria de la FED)

 

En el plano gerencial comprensión y estudio más diferenciado y especializado del estado contemporáneo y en el plano político compuesto por el estudio teórico y el análisis práctico, de la forma en la comprensión y manejo de los problemas de implementación de las políticas y estimo, que estamos entrando en un cambio de época. La literatura y lo expertos, van en esa dirección de la transdisciplinariedad de los complejos problemas de nuestro tiempo y la visión amplia que hay que tener para analizarlos hoy en día, sobre todo, los problemas de la naturaleza, sanitarios, la ética y la moral en la biotecnología, de la redistribución, desigualdad y crecimiento económico en el seno del capitalismo contemporáneo, que son problemas políticos concretos del día de hoy y que están en pleno debate más profundo hoy en día.

 

Aparentemente entramos a un cambio en el modo de crecimiento del capitalismo en este siglo XXI, casi ingresando a la tercera década.

 

En ese sentido, el historiador Sven Beckert, en una interesante entrevista el pasado 24 de septiembre del año en curso, que invito a leer, dice para el Diario El País de España, afirma entre otras cosas ante las preguntas del periodista “P: Adam Smith habló de la mano invisible, Karl Marx de medios de producción y Max Weber de ética religiosa. ¿Cómo lo define usted?

 

R: Estos tres autores y muchos otros dijeron cosas muy importantes sobre el capitalismo y yo no digo si uno tenía razón o el otro estaba equivocado. Hicieron análisis muy brillantes sobre el capitalismo, cada uno en su momento particular. Pero el capitalismo de hoy es muy distinto al de sus épocas: hoy por ejemplo el mayor dinamismo no está en Europa o Norteamérica, sino en Asia, así que no podemos tener la visión eurocéntrica que se ha tenido siempre. Intento entender el capitalismo desde una perspectiva global, porque desde el principio es global. Para mí, el núcleo del capitalismo es la acumulación de capital: que el capital de propiedad privada es invertido productivamente para tener más capital, lo que te lleva a convertir los insumos y los productos en mercancías. Hay muchas diferencias entre la plantación de Barbados en el siglo XVI, la industria textil de Cataluña en el siglo XIX, el Detroit de 1950 o el Shenzhen de 2026. Pero todas tienen esta lógica fundamental en común.

 

P: Si se trata de una lógica espontánea que aparece en distintos lugares, ¿podemos decir que tiene ideología, como asumimos que la tienen el comunismo o el anarquismo?

 

R: Fundamentalmente es una lógica económica. Creo que sí hay una ideología en el capitalismo, pero es muy diferente en distintos momentos de la historia. Se puede decir que el liberalismo está muy ligado al capitalismo, pero el liberalismo es reciente, de los siglos XVII y XVIII, y ya existía el capitalismo.

 

P: En la batalla ideológica, la ecuación “capitalismo es igual a democracia” fue para unos tan útil como lo es para otros “capitalismo es igual a conservadurismo”.

 

R: De entrada, creo que el capitalismo no es conservadurismo, al contrario: es la revolución de más impacto en los últimos mil años, y está en estado de revolución permanente. Por otro lado, lo que vemos desde la perspectiva histórica es que el capitalismo es adogmático: puede estar en una gran variedad de regímenes políticos. Monarquías, imperios, regímenes democráticos, regímenes fascistas... y hoy vemos un mundo en el que algunas de las sociedades capitalistas más dinámicas están en regímenes profundamente autoritarios. Hubo un momento en que no se podía imaginar el capitalismo sin la esclavitud. Esta adaptabilidad y diversidad nos muestra que el mundo en el que vivimos hoy no será permanente, es simplemente otro capítulo de la historia del capitalismo. Hoy estamos en un momento complicado, pero verlo con perspectiva histórica te permite ser creativo en el presente.”

 

Concuerdo en ese sentido, con estas afirmaciones y la remarco con la tesis de Carlota Pérez del modo de crecimiento. Que está aconteciendo hoy en día al seno e interior del capitalismo, como modelo de producción preponderante hoy, sus desafíos.

 

En efecto, algunos políticos a lo largo de la historia han enfatizado lo importante de comprender los fenómenos económicos y algunos economistas así también, comprender al hecho político, porque ambos se nutren de los mismos vasos comunicantes por ser ambas ciencias sociales. Al convertir el comportamiento de los políticos en una variable endógena, la economía política debe llevar a entender las particularidades de los fenómenos económicos ( grado e influencia de las empresas, desigualdad, precios, valor, inflación, intercambio comercial, déficit fiscal, ventajas competitivas y comparativas y los factores políticos (liderazgo político, partidos políticos, ordenamiento constitucional, grupos de presión, interés y el entorno internacional) que interactúan en una economía capitalista, que está en un intervalo de reacomodo, presta a una adecuación de su modo de producción.

 

El índice de Libertad Económica en el Mundo y añadiría yo, pasa por evaluar un sistema económico más capitalista liberal o de capitalismo de estado más solidario y fraterno. En ese sentido, siguiendo al académico Juan Carlos Hidalgo, diseñado originalmente por un grupo de economistas liderado por Milton Friedman y publicado anualmente por el Fraser Institute de Canadá, identifica cinco grandes áreas que determinan a mi modo de ver no sólo la libertad económica de un país, sino del grado o no cuanto capitalista es: 1) tamaño del Estado, 2) sistema jurídico y derechos de propiedad, 3) solidez de la política monetaria, 4) libertad de comercio internacional y 5) regulaciones de los mercados crediticio, laboral y comercial.

 

Según el estudio del Fraser Institute, en su última versión, todos los países nórdicos, excepto uno, ocupan posiciones entre las 40 economías más libres del planeta: Finlandia (7), Dinamarca (14), Suecia (29) y Noruega (31). La excepción es Islandia, en el lugar 41. En contraposición, solo dos naciones latinoamericanas están entre las 40 más abiertas y capitalistas del mundo: Chile (11) y Perú (22). Otros países como Colombia y Brasil ocupan un lugar destacado, pero, más abajo.

 

Para los abanderados del liberalismo económico y capitalismo liberal a secas, el debate sobre la desigualdad en América Latina y otras regiones menos adelantadas del mundo, presenta un serio reto académico y político: nuestro énfasis siempre ha sido el combate a la pobreza, no el de la lucha por sociedades materialmente igualitarias, lo cual es imposible. Siempre y cuando la gente salga de la miseria y prospere, no debería importarnos que otros aumenten sus fortunas. Es más, el mismo concepto de “distribución de la riqueza” nos resulta problemático, ya que da a entender que esta es una constante que simplemente hay que repartir, no generar.

 

Ahora bien, qué tipo de capitalismo hay de acuerdo a las reflexiones del Foro de Davos tenemos tres: el de accionistas, para el cual el principal objetivo de las empresas es la maximización del beneficio; el capitalismo de Estado incentivador y promotor, diría yo una reformulación del rol del estado , un estado subsidiario, que confía en el sector público para manejar la dirección de la economía, y el stakeholder capitalism, o capitalismo de las partes interesadas, en el que las empresas son las administradoras de la sociedad, y para ello deben cumplir una serie de condiciones como pagar un porcentaje justo y equitativo de impuestos, tolerancia cero frente a la corrupción, respeto a los derechos humanos en su cadena de suministros globales o defensa de la competencia en igualdad de condiciones, también cuando operan dentro de la “economía de plataformas”. Este debe ser el futuro en el que se desarrolle el capitalismo a mediano y largo plazo. Si no, entraremos en lo que algunos estudiosos han denominado un modelo tecnoautoritario de carácter político y liberal desde el punto de vista económico, tanto en el epicentro de la izquierda como de la derecha.

 

Por ello, para contar con un sólido, robusto y con armazón de ideas puede ayudarnos a una mejor comprensión de ambas realidades, porque esto nos da una visión del entorno. Por ello el debate epistemológico de los últimos 30 años ha girado en torno a una serie de premisas le han abierto otros canales para la ruta de navegación. Por ello, analizar el capitalismo, el juego de poder a su interior es fundamental en el siglo XXI, como lo llamó Peter Drucker el postcapitalismo (podría ser una avanzada economía de servicios, se calcula que a inicios de la década del 30 el comercio de servicios será de casi el 80% de la economía mundial impulsado por la digitalización y el desarrollo de la TIc) es clave por ello, estudiar sus modos de crecimiento a los largo de la historia (cambios institucionales de carácter sistémico), contar con instrumentos analíticos flexibles y eclécticos, abiertos mentalmente en su modo de abordaje, porque tenemos economías capitalistas con características tan contrastantes como la China y EE UU, o los países nórdicos, sin embargo, tienen el tronco común de apoyar a la inversión y tecnología privada, al mercado y su fomento entre otros factores, que estimulan mayoritariamente el desarrollo de economías capitalistas hoy en día y, las consecuencias de esta pandemia, repercutirán en su desarrollo.

 

Así las cosas, los servicios, en el capitalismo contemporáneo, son casi el 70% del PIB de las economías capitalistas de hoy en día (Estados Unidos es el mayor exportador de servicios modernos y sofisticados). Cuáles son los principales servicios, primero están los gubernamentales, englobando en ellos los de salud, educación, seguridad interior y exterior, administración de justicia, financieros estatales, de comercio exterior, política exterior, entre otros. Otros, que debemos considerar son los informáticos y telemáticos en diferentes áreas, de comunicación, transporte de personas y bienes, sean estos aéreos, marítimos y terrestres, banca y seguros, consultoría e ingeniería, entretenimiento y esparcimiento, turismo, entre otros. Esto se está dando gracias a tres revoluciones simultáneas y de efecto a mediano y largo plazo: cambios en la productividad, en la tecnología y en la administración de las organizaciones que son el soporte fundamental de la fortaleza del capitalismo a nivel global, a pesar de vivir un intervalo de reacomodo en estos momentos.

 

Este fenómeno se da hoy con mayor intensidad porque es propio de la evolución del sistema capitalista postindustrial, debido a los increíbles cambios científico-tecnológicos en todos los campos y además, por la evolución de las modificaciones en la tecnología de la información. Las comunicaciones se han vuelto instantáneas, el concepto de espacio y tiempo se ha reducido. Con cada revolución tecnológica y en particular la de los últimos 50 años, se ha producido no solo una reorganización de estructura productiva, sino también, de las instituciones gubernamentales, de la sociedad, aunado a un mundo más articulado e interdependiente que es lo que conocemos como globalización.

 

En tal sentido, el valor de los productos simbólicos, la producción localizada en diferentes áreas, con una integración horizontal de las diferentes organizaciones multinacionales y complejos estatales y no estatales y empresariales, plantean un sistema internacional con diferencias sustanciales y se entrelaza con proceso anteriores que son similares, pero diferentes son ellos: la internalización y la transnacionalización. Esta es la esencia del nuevo capitalismo que cimenta sus primeros pilares y que avanzará más profundamente en los próximos años. Induce a pensar en una necesaria reestructuración del papel y la dimensión del Estado, así como en la construcción de nuevas instituciones capaces de revitalizar la inversión y potenciar la acumulación de capacidades tecnológicas internas. Los recursos disponibles son claramente insuficientes, por lo que se necesita forjar un nuevo acuerdo social que propicie reformas en los planos fiscal e impositivo que permitan contar con financiamiento a largo plazo para garantizar un crecimiento económico equitativo y con mayor inclusión social. Un elemento central de todo este proceso es que el nuevo acuerdo social debe orientarse hacia mejorar la gobernabilidad democrática y reducir la brecha entre el segmento moderno y el segmento que ha quedado rezagado, que se caracteriza por la pobreza extrema y la exclusión social. Reducir ese dualismo estructural.

 

Esto nos lleva a reiterar al tema fundamental del papel del Estado en la economía y el reacomodo del papel del mercado como asignador de recursos, y la necesidad de nuevos modelos de cooperación entre los sectores público y privado en ese capitalismo que poco a poco toma cuerpo y forma para los próximo años, que sean capaces de reducir la brecha de desigualdad que se ha abierto en la sociedad y abordar el estancamiento de la productividad —que ha perjudicado gravemente la competitividad de los mercados mundiales—, a la vez que promueven la transformación a largo plazo de la estructura productiva.

 

Esto resalta con claridad el papel del Estado que crea nuevas instituciones, expande el gasto en programas de investigación y desarrollo, financia la innovación y apoya el desarrollo de capacidades tecnológicas nacionales en pymes, a la vez que aplica políticas dirigidas a reducir la pobreza y la exclusión social.

 

Por último, como el mismo Sven Beckert, afirma y responde seguidamente, “ P: ¿En qué punto de la historia del capitalismo estamos hoy?

 

R: El cambio en el capitalismo es continuo, cada año producimos más, hay más acumulación, y esto continúa hoy. Pero el orden institucional del capitalismo cambia. El keynesianismo de la posguerra fue estable hasta los años setenta con el auge del neoliberalismo. Hoy creo que este está llegando a su fin: por los niveles absurdos de desigualdad, por los efectos de la crisis de 2008 y por razones políticas. No solo por la presión desde la izquierda, sino especialmente por los ataques de la derecha populista que emerge en todas partes.

 

P: ¿Trump, Orbán y Abascal acabarán con el neoliberalismo?

 

R: ¡Imagínate a alguien hace 10 años hablando de aranceles! Esto era raro, era como ser católico y no creer en la Virgen María, era imposible pensar en el capitalismo sin libre comercio. Hoy, el presidente de los Estados Unidos y otros poderes políticos piensan que cuanto más proteccionismo mejor. Hoy se habla de nacionalizar cadenas de suministro, algo totalmente alejado del neoliberalismo. Y el orden neoliberal enfatizaba los aspectos de libertad y democracia del capitalismo, cosa que está bajo los ataques de los regímenes autoritarios.

 

P: ¿El futuro del capitalismo es autoritario?

 

R: Ahora estamos cerrando fronteras y somos más proteccionistas, un camino que en otros momentos terminó en guerra. Este parece el futuro, pero también creo que en el momento en el que el capitalismo neoliberal está llegando a su fin existe una oportunidad para pensar nuevos futuros. No podemos volver al pasado, a 2005, que es lo que parece que se limitan a hacer los demócratas estadounidenses, pero sí podemos pensar en un nuevo orden institucional.”

 

jesusmazzei@gmail.com

miércoles, 16 de septiembre de 2026

EL ACUERDO PETROLERO Y LA NECESIDAD DE CRECER.

 

EL ACUERDO PETROLERO Y LA NECESIDAD DE CRECER. El Gran viraje, la Agenda Venezuela y el país potencia[1] ya tuvieron su oportunidad.

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



De 1989 hasta alrededor de 2012, los tres presidentes en funciones -C. A. Pérez, R. Caldera y H. Chávez- tuvieron planes globales y específicos diversos, para solucionar problemas del desarrollo de la nación y la solución de problemas específicos.  A menos que se asuma una posición politizada, no es fácil conseguir que allí se hayan encontrado maneras estables o variadas de crecer, que no estuviesen influenciadas por aumentos en los precios del petróleo o en alguna acción asociada al comportamiento de un Petroestado. Lo contradictorio es que en las tres administraciones podían encontrarse ideas que eran de importancia. También pueden tropezarse en administraciones desde el año 1974 hasta el 1989 o en la de 2013 hasta 2025. Excluimos las del 1959 hasta 1974, porque allí hubo ideas, estabilidad y resultados. Aunque el notable y recordado economista Asdrubal Baptista llegó a señalar como el rentismo había comenzado, para los años setenta, a no ser tan provechoso.

Y es que entonces Venezuela no había/ni ha logrado, de manera estable y en la secuencia de esos años, Sembrar el petróleo (idea popularizada por A. Uslar Pietri, pero inicialmente difundida por A. Adriani, en los años 30 del siglo XX).

El Gran viraje, la Agenda Venezuela y el país potencia ya habrían tenido entonces su oportunidad de haber encaminado a la nación por la vía del crecimiento y desarrollo estable y creciente y, sin embargo, hoy la nación y la economía necesitan que se solucionen abundantes asuntos de interés y que la nación y sus habitantes se beneficien de un crecimiento estable y perdurable como es frecuente encontrar en los análisis sobre el desarrollo.

En todo este contexto, y omitiendo el escenario político administrativo en sus bondades o inconveniencias según la posición política y/o analítica que se asuma, es indudable que el Acuerdo petrolero firmado y que se encuentra en proceso, podrá tener tantos beneficios, inconveniencias o cambios que trascienden el interés de esta nota. La misma persigue el interés de resaltar que, aun siendo altamente exitoso tal Acuerdo -lo que se verá en su evolución-, la nación deberá mirar hacia atrás y hacia adelante y preguntarse si tales beneficios producirán un crecimiento perdurable y estable.

Los último, pues es claro en la economía que la dependencia de ruta de los institucionalistas solo es posible que se perciba o se introyecte -para usar una expresión del psicoanálisis- cuando los agentes económicos diversos, los políticos y los ciudadanos perciben la estabilidad en las metas y en lo que se quiere ser. Y, para ello, es menester pensar en el desarrollo industrial, en el desarrollo de las exportaciones no petroleras, así como en el concepto de nación, en el empuje de la estabilidad institucional y en el perfil de figuración que Venezuela deba tener en el mundo donde, en la actualidad, existen distintos desequilibrios institucionales, cuando se observan los desempeño institucionales y multilaterales de tiempos no tan lejanos.

¿Se quiere volver a impulsar las exportaciones no tradicionales y que superen los 7.000 millones de dólares que se llegaron a alcanzar y que la nación recupere áreas donde tuvo experiencias productivas donde exportaba y se distinguía porque había ganado prestigio productivo? Decimos entonces: el Acuerdo petrolero puede tener virtudes y alcanzar éxito, si es que ese va a ser el caso, pero es necesario abordar la estabilidad macroeconómica y de inversión en variados sectores y mas aun pensar en el desarrollo y empuje de otros equilibrios y sectores que son fundamentales, como el caso de los servicios y las condiciones de vida de la población, pues la experiencia indica que, el entusiasmo de trabajadores bien remunerados y estimulados son también fundamentales.

 

16/9/26

eortizramirez@gmail.com



[1] Esta expresión la usamos, porque pensamos resume un conjunto de ideas que eran frecuentes en los discursos del presidente H. Chávez.

viernes, 11 de septiembre de 2026

LA “NUEVA AMÉRICA” Y LAS “VOLUNTADES” LATINOAMERICANAS

 

LA “NUEVA AMÉRICA” Y LAS “VOLUNTADES” LATINOAMERICANAS

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Algunos estiman que nos encontramos en una nueva fase, la cual abriría según activistas políticos, numerosísimas perspectivas positivas y de éxito para la región. Ello se relacionaría con el MAGA (Make America Great Again) y las perspectivas que esta buscaría o le abriría a los EE. UU. Igualmente en ese perfil debe señalarse lo que, desde esta, se le brindaría a este último, para ser aprovechado por la región a pesar de lo planteado desde el siglo XIX con la doctrina Monroe y las acciones iniciadas desde el XX, hacia varios casos de naciones latinoamericanas.

Visto en la lógica de las caricaturas, habría llegado la “gran oportunidad” para que la región se deje de ilusiones de autonomía y de exigencias de respeto, para la autonomía e intentos de solución de problemas económicos-políticos lideradas por políticos variados, pensadores o activistas políticos que de buenas intenciones y voluntades habrían razonado sobre nuestros problemas y sus soluciones. Para algunos se trata entonces de la gran oportunidad que brinda ahora la gestión de un presidente de USA bastante sui generis cuando se le compara con varios que tal nación habría tenido desde la segunda mitad del siglo XX, por marcar alguna temporalidad prudente, por decirlo de alguna manera.

Desde esta perspectiva se trata de apartar ilusiones sobre formas de desarrollo alternativas al capitalismo imperante en USA y sus irradiaciones hacia Latinoamérica. Algo así como Capitalismo: la única salida.

Realmente, ni el capitalismo ni el socialismo representan alternativas únicas o absolutas de solución a los problemas económico/sociales que presenta la humanidad. El desarrollo acelerado de China, aun teniendo origen socialista conforma un experimento que todavía dejará mucho que discutir para la conformación de lo que en los años cincuenta y sesenta se pensaba debía ser el hombre nuevo, y que fue desilusionando a Camus o entusiasmando a Sartre según los casos, modalidades e insistencias. Causa la misma angustia ver los resultados de la “Cuba Revolucionaria” en cuanto a luz, comida o libertad o los jóvenes en las calles de Filadelfia afectados por la droga del Fentanilo.

Todo este escenario se agrava por la conformación de determinados liderazgos políticos regionales que “voluntariamente” se pliegan, fácilmente, a las ideas que puedan emanar de una presidencia particular o temporal que como otras naciones de avanzada mundial  plantean  estrategias y acuerdos que pueden ser de alta relevancia para sus intereses económicos, políticos  y de esto último nuevamente para sus beneficios comerciales, económicos o de control de recursos a nivel mundial, donde variados países han liderado procesos como este, con la variada aplicación que podría tener un concepto de economía de enclave remozado.

Es así como el escenario latinoamericano se enfrenta, actualmente, a una atmósfera donde varios países deberán retomar la preocupación tenida por numerosos pensadores regionales, que han siempre planteado la necesidad de estructurar estrategias de desarrollo y de inserción internacional que no impliquen la supeditación a intereses que en sus propios lugares de origen -como EE. UU.-, se presentan confrontados por sus ciudadanos.

 

11 de setiembre 2026

eortizramirez@gmail.com

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Monetización y Pragmatismo: Claves Estructurales del Nuevo Entorno Petrolero.

 

 Monetización y Pragmatismo: Claves Estructurales del Nuevo Entorno Petrolero.

 

Por: Córdova Zerpa Elio[1]

@eliocordovaz

 





El reciente acuerdo petrolero firmado entre los Gobiernos de Venezuela y Estados Unidos representa un hito táctico en la compleja articulación de nuestra política económica exterior. Lejos de lecturas simplistas, este paso responde a la rigidez estructural de los mercados energéticos globales y a la necesidad de viabilizar los equilibrios macroeconómicos nacionales.

Como suele ocurrir en coyunturas de reordenamiento estratégico, los extremismos dogmáticos —tanto de una supuesta izquierda como de una derecha anquilosada— intentan tergiversar la realidad con el único fin de fragmentar el consenso político y desestabilizar la gestión de la Presidenta Delcy. Superar estas mezquindades ideológicas es indispensable para consolidar una visión de Estado pragmática, orientada a recuperar el aparato productivo y asegurar el bienestar que el pueblo venezolano merece.

Las ciencias económicas y sociales atraviesan un profundo proceso de erosión conceptual donde las categorías analíticas fundamentales —como soberanía, derechos humanos, libertad y democracia— son vaciadas de su significado riguroso y adaptadas pragmáticamente a los intereses de quienes dominan el debate público. A través de corporaciones de la desinformación, el poder hegemónico promueve narrativas que apelan emotivamente al imaginario colectivo, utilizando conceptos sensibles como herramientas de demolición simbólica para desacreditar figuras políticas, neutralizar ideas críticas y fragmentar la cohesión social.

La posesión de las mayores reservas probadas de hidrocarburos pierde su sentido estratégico si el país carece de la capacidad operativa para extraer, transportar, refinar y transformar el crudo en un producto de exportación competitivo. Sin este ciclo completo, el recurso bajo el suelo se convierte en una riqueza inútil que no logra generar las divisas indispensables para financiar la infraestructura nacional, diversificar el aparato productivo y sostener los equilibrios macroeconómicos del Estado.

Desde la perspectiva de la economía política y el análisis nacional, la verdadera riqueza no reside meramente en el volumen físico de reservas anotado en los balances contables, sino en la capacidad soberana de valorización del recurso. Cuando las sanciones, las medidas coercitivas unilaterales o la desinversión paralizan la cadena de valor petrolera, la sociedad queda atrapada en una contradicción insostenible: poseer una inmensa potencialidad energética mientras se erosionan los ingresos fiscales y se debilita la capacidad de inversión social y tecnológica.

Por esta razón, superar los cuellos de botella operativos y reactivar los flujos internacionales de comercialización no constituye una concesión ideológica, sino una urgencia material. Solo mediante la efectiva monetización del crudo —aprovechando además las complementariedades técnicas con los mercados de refinación externos— es posible inyectar el torrente de divisas requerido para reconstruir la economía nacional, fortalecer el salario y consolidar un proyecto de desarrollo verdaderamente soberano.

La coyuntura actual reciente nos impone un ejercicio profundo de autocrítica frente a los errores cometidos. El carácter dinámico de la realidad nacional exige el diseño de políticas públicas audaces, con un fuerte sentido social y, sobre todo, estrictamente responsables con los intereses de la Nación. Perpetuarse bajo la rigidez de consignas vacías no ofrece ninguna garantía para resolver de forma efectiva los graves problemas cotidianos que golpean a la población, como las fallas en los servicios públicos, inflación, entre otros.

La historia nacional se despliega a través del movimiento dialéctico de sus contradicciones, exigiendo la generación de condiciones propicias para atraer inversión extranjera directa destinada a consolidar la productiva. Si bien el petróleo continúa perteneciendo legítimamente a los venezolanos, la brecha de desarrollo con las potencias globales se ensancha, desplazando hoy el epicentro de la disputa geopolítica hacia el dominio de las nuevas tecnologías y materias primas estratégicas como las tierras raras que han detonado conflictos silenciosos desde 2010.

Bajo esta perspectiva, mientras el crudo conserve su relevancia como fuente energética, debe ser aprovechado con la clara conciencia de que los ciclos históricos de los recursos naturales son finitos —del mismo modo que el carbón cumplió el suyo en el pasado—. Urge, por tanto, optimizar el tiempo presente y canalizar los esfuerzos hacia lo verdaderamente fundamental para asegurar el futuro del país.



[1] Córdova Z. Elio. Economista (UCV). MSc en Economía Internacional (UCV). Doctorando en Ciencias Sociales (UCV). Coordinador del Programa de Estudios de Postgrado de la Maestría en Economía Internacional (UCV). Profesor de la Escuela de Economía (UCV), profesor de la Comisión de Estudios de Postgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, Maestría en Economía Internacional. Investigador adscrito al Centro de Altos Estudios del Desarrollo y las Economías Emergentes (CEDEES). Columnista en el Diario Últimas Noticias.

 

 

viernes, 28 de agosto de 2026

SOBRE LA PROPUESTA DE DOLARIZACIÓN DE VENEZUELA

 

 

SOBRE LA PROPUESTA DE DOLARIZACIÓN DE VENEZUELA

 

Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la UCV)

 



Ha iniciado una polémica sobre la conveniencia de dolarizar o no la economía venezolana. Una polémica que no es nueva en el país, pues de alguna manera siempre ha estado presente. En la práctica, detrás de ella se oculta el modo cómo particularmente determinado sector de la sociedad ha intentado asegurar en términos internacionales el valor de su patrimonio y de las rentas que obtiene de la actividad o negocios que desarrolla en el economía venezolana.  En el pasado, esta intención se tradujo en la permanencia de una moneda nacional sobrevaluada, lo que les permitía acceder a dólares baratos. Ahora, se trataría de continuar haciéndolo, sólo que, renunciando ya inclusive al ejercicio de toda soberanía económica, también a la formal, traducida en términos de poder definir siquiera una política nacional de desarrollo, basada en la independencia monetaria, manteniendo una moneda nacional, en nuestro caso, el bolívar.

El primer error formal que cometen quienes respaldan la dolarización es pretender que los problemas económicos en Venezuela se reducen a los monetarios. Así como que, el principal problema económico del país es la inflación. Y que la economía venezolana carece de problemas de inserción o competitividad en el economía mundial. Que basta con la riqueza petrolera de Venezuela para ubicarnos sólidamente (realmente pretenden ubicarse ellos solos y los demás que se j***) en la economía internacional y apuntalar el desarrollo del país. Es decir, quiénes promueven la dolarización proyectan la economía venezolana también a futuro, principalmente, sino exclusivamente, como un país minero o petrolero, exportador de materias primas, con posibilidades nulas de desarrollar una actividad industrial y con escasa competitividad internacional.

Quienes promueven la dolarización renuncian simultáneamente a hacer uso del mecanismo de la política económica (principalmente cambiaria, sectorial, monetaria y fiscal) para impulsar el desarrollo y diversificación de la economía venezolana y subordinan las posibilidades de la economía venezolana a las de su principal actividad exportadora (en nuestro caso, la exportación petrolera).  

Quienes desean dolarizar Venezuela, pretenden convertirla en un país caro para la mayoría, en la que los precios reinantes sean más próximos a los internacionales, pero en el cual el dinero será necesariamente escaso y poco accesible para la mayoría. En el que, las posibilidades de gastar del Estado (y del resto de la sociedad) dependerán exclusivamente de su capacidad de generar dólares. En la economía dolarizada, el Estado perderá la capacidad para modificar el tipo de cambio con el objetivo de aumentar sus ingresos en moneda local, pero también para incentivar la economía nacional y promover el desarrollo industrial. En esta economía, se continuarán ahondando las brechas sociales (o lo harán más), pero el Estado tendrá poca capacidad para gastar y compensar estas brechas.

Pero, la gran deficiencia de la postura “dolarizadora” es olvidar que, actualmente, Venezuela carece de control sobre sus ingresos en divisas; que, estos ingresos se ven limitados y reducidos en la práctica por una injerencia extranjera; que, estos ingresos se ven reducidos además por el hecho de que la injerencia internacional mantiene reclamos sobre el patrimonio nacional en divisas que alcanzan sumas muy significativas y hasta exageradas, que de hacerse efectivas las reclamaciones exageradas de deuda externa comprometerán el futuro de varias generaciones de venezolanos y convertirán la economía nacional en una economía muy pobre, con escasos medios de compra, especialmente en términos internacionales, sobre todo, en un contexto en el que el país ha perdido control de los ingresos internacionales procedentes de la actividad petrolera.

Por ello, pensamos que dolarizar la economía venezolana se traducirá necesariamente en un país más costoso en términos reales, con el dinero escaseando notablemente; en el que las desigualdades sociales y de todo tipo serán más graves y en el que las posibilidades del Estado para intervenir para corregirlas serán más limitadas. También tendremos una economía más pequeña, en la que desaparecerán muchas actividades productivas al no poder competir con los costos de sus similares extranjeras y nos inundarían los productos importados, que, también, chocarán con las limitaciones de la demanda interna y el escaso mercado nacional por la baja capacidad de pago de la mayoría de la población. Por lo que, este sector mayoritario de la sociedad, permanecerá lánguido, en un contexto general de graves limitaciones y escaso o nulo crecimiento económico.

La economía dolarizada será, principalmente, la economía de los banqueros, acreedores y rentistas, en la que progresarán pocas actividades nacionales con capacidad exportadora o generadora de divisas (notablemente, la exportación de crudo o petróleo)… y los demás que se j***.

martes, 16 de junio de 2026

HAY QUE DISTINGUIR UN AUMENTO DE PRECIO DE LA ENERGÍA DE UN PROCESO DE INFLACIÓN.

 

HAY QUE DISTINGUIR UN AUMENTO DE PRECIO DE LA ENERGÍA DE UN PROCESO DE  INFLACIÓN


Douglas BECERRA

 

Una de las áreas de investigación que más interés me produce es la filosofía del lenguaje, porque nosotros pensamos sobre el lenguaje; aprender un idioma extranjero es aprender otro esquema de pensamiento. Hay que tratar de ser lo más preciso posible en el uso de las palabras  porque confundimos a los demás cuando transmitimos una idea, pero lo más importante nos confundimos a nosotros mismos porque no pensamos con claridad. El no ser preciso en la palabra implicaría una  fisura en los silogismos empleados por lo tanto las deducciones que se desprendan de ellos serían imprecisas o erróneas.

 

El mal uso de las palabras nublan nuestra mente y enturbian el pensamiento. Es sabio el Evangelio de San Juan cuando menciona que: “En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios”; en lo personal sustituye el verbo por palabra, porque todo verbo es una palabra y la palabra es Dios. Jesús es el ejemplo más claro  del uso exacto de la palabra.

 

La inflación es un fenómeno macroeconómico, aún en su definición más sencilla: “el incremento constante y sostenido del nivel de precios en una economía”. Destaco dos aspectos de esta definición que son:

 

Constante y Sostenido: esto alude a que en forma inercial los precios se incrementan período tras período, sentimos que en forma natural los precios serán más altos mañana.

Nivel de Precio: no hace alusión a un precio de un bien o servicio, sino de todos los precios, por eso se menciona nivel de precios y esto se mide en forma estadística de acuerdo a una cesta de productos por medio de un índice, independientemente de que todos los precios se incremente a la misma tasa.

 

Por la misma definición de inflación se puede intuir que es un fenómeno estrictamente macroeconómico porque nos habla de dos magnitudes que son el tiempo y el nivel de precios. Es por esto que tenemos que buscar sus orígenes en aspectos macroeconomicos no microeconómicos, en este sentido se define la inflación como un ‘FENÓMENO MONETARIO’ porque es la emisión de dinero que sostiene la inflación, es el combustible que permite que los precios se incremente en una forma constante y sostenida en el tiempo.

 

La emisión de dinero es el combustible de la inflación en cualquier grado que se presente. La única excepción de esta afirmación son los EEUU porque el dólar es moneda de reserva de valor internacional y diluye su nivel de inflación al mundo entero, no viéndose reflejado internamente en la proporción que se emite dinero, a esto se le ha categorizado como un ‘PRIVILEGIO ABUSIVO DEL DÓLAR’.

 

Un aspecto más fino de la inflación es que es un ‘FENÓMENO FISCAL’, y el banco central permite la monetización del déficit; por ejemplo en 'v’enezuela donde no se llevan estadísticas presupuestarias desde el 2016, la cuenta central para explicar la inflación es la 2.1.5 de las fuentes y usos de la base monetaria (2.1.5.- Empresas públicas no financieras). Esta cuenta conecta directamente el financiamiento del déficit fiscal y la emisión monetaria por parte del BCV.

 

Hay un aspecto de la inflación que no se divulga mucho. En  buena medida para mantener a la sociedad desinformada y confundida con lo que está pasando con la inflación, es que en ningún caso es exógena a la economía, y en particular si la vinculamos con la política económica (Kalecki- él primer keynesiano). Kalecki, fue un economista brillante que quedó relegado por dos razones fue un inmigrante en inglaterra y la vinculación que hacía de la política económica con las estructuras de poder dominantes.

 

La inflación es una ‘HERRAMIENTA DE POLÍTICA ECONÓMICA’ y su objetivo explícito o implícito es la disminución del salario real. Eso lo planteó I Fischer y queda reflejado en la Curva de Phillips -"A Statistical Relation between Unemployment and Price Changes" (redescubierto y republicado en 1973 como "I Discovered the Phillips Curve")-. Antes en la década de los 50 y 60 los economistas eran más claros al vincular la política económica al salario real, se decía claramente que la inflación era para reducir los salarios y mantener la competitividad.
 

La crisis de la inflación mundial de los 70 y lo doloroso que fue salir de ella llevó a una mayor disciplina por parte de los bancos centrales. Este punto hay que resaltarlo, salir de los procesos de inflación es difícil por lo traumático que es para la economía real en particular para el producto y el empleo. Esto está descrito muy bien en el análisis de la Curva de Phillips a largo plazo; por esto el cuidado que tienen los bancos centrales en entrar en proceso de inflación por lo traumático que resulta salir de ellos tanto desde el punto político como social.

 

Hace poco salió un titular del BCE alertando el peligro inflacionario que puede producir el incremento de los precios de la energía. Este titular si está bien sustentado es una irresponsabilidad teórica de esta institución, y eso lo demuestra la historia.

 

La inflación mundial de los 70 no fue por el incremento de precio del petróleo sino por el incremento de la base monetaria USA que llevó hasta el abandono de la paridad dólar oro de 35$/oz.  Un incremento de los precios de la energía sólo produce un ajuste de los precios relativos, pero subsanado los elementos que condicionaron este incremento de precios estos vuelven a la normalidad. Los precios son elásticos en el largo plazo. Recordemos que una característica de la inflación es que es sostenida en el tiempo, y esto solamente puede ocurrir por medio de emisiones monetarias.

 

La inflación tiene como problema económico que desajusta los precios relativos en el corto plazo, por lo que incrementa el nivel de riesgo de la economía y con ello la tasa de interés real; haciendo bajar la inversión y posteriormente el producto generando un ciclo o espiral inflación recesión o estanflación.

Prof. Douglas BECERRA
Constructor de Pensamientos

 

domingo, 14 de junio de 2026

AMERICA LATINA: LA REGIÓN DEL REALISMO MÁGICO

 

AMERICA LATINA: LA REGIÓN DEL REALISMO MÁGICO

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



También llamada La región cósmica, hoy se encuentra en una de sus coyunturas particulares. Otra de sus coyunturas fue, indudablemente, los tiempos de las luchas de independencia, mayormente para finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, cuando la independencia del antiguo y ya decaído imperio español. Otra de las coyunturas fue, indudablemente, como iniciar y arrancar en el convulsionado siglo XX, que lanzaba al mundo a dos guerras mundiales y a una crisis económica de la magnitud de la de 1929.

A inicios del siglo XX, Argentina era más desarrollada que varias naciones europeas, y Mexico, que ya había sido afectado por las ambiciones territoriales de EE. UU. iniciaba una gran revolución que terminó en resultados muy diferentes a los que plantearon líderes como Villa y Zapata. Pero, por otra parte, en su relación con esta última nación, indudablemente que le salpicaba y a veces mordía, la doctrina Monroe, con su Americanismo particular. No dejó la región de presentar arrojados libertadores desde el siglo XIX, u hombres altamente cultos y valientes, como Miranda, Bolivar o Bello, según los casos, o personajes igualmente valiosos y representativos desde otras naciones de la región, en el siglo XX, cuando un valiente poeta de una nación centroamericana dijo  “…pobre Mexico tan lejos de Dios y tan cerca de los EE. UU.”.

Transitando pues el siglo XX pudimos ver muchos valores, valentías y voluntades de trasformación en la región a pesar de ver episodios de dictaduras, crímenes e inestabilidades para que se pudiera avanzar, para recoger en el siglo XXI algunos perfiles de democracias inestables en la región.

Hoy día, pareciera necesario que resurjan valores que alguna vez fueron de manejo regular en la región y los habitantes de la misma, o sus líderes, se inspiren en principios, voluntades e iniciativas de numerosos héroes, políticos y activistas que podrían ubicarse como los fundadores de nuestras naciones en aquellos siglos XVIII y XIX que señalamos al inicio. Algunos de los personeros actuales de la región, podrían indagar un poco sobre como formar o impulsar una nación en función de los intereses del conglomerado cultural particular que abarcan sus tierras.

 

14/6/26

eortizramirez@gmail.com