¿QUE BUSCA VENEZUELA? COMPLEJIDAD DE
ASUNTOS Y PARTICIPANTES.
EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ
Fue
el Estado el creador o quien dio apoyo fundamental para las gestiones del
sector empresarial privado y, en base a la conjunción de estos dos agentes, se
pudieron presentar en Venezuela y algunas de sus principales ciudades logros y
avances en cuanto a bienestar social y desarrollo, al menos hasta mediados de
los años setenta del siglo pasado. El Estado al ser propietario de suelo y el
subsuelo se volvió creador o propietario de empresas petroleras, hierro/acero,
aluminio y por otras vías creador y gestor de autopistas, compañías de
teléfonos, electricidad, autopistas y varias urbanizaciones, así como de
Escuelas hospitales y servicio variados[1].
No
deja de ser importante mirarnos en 2026 sobre lo distante que estamos de otros países
en cuanto a desarrollo. Más aun, después de décadas y varias administraciones
-de distinto color- que sumergieron la nación en un empobrecimiento alertado
y sostenido. La situación económica y social, comparando con lo que era la
nación en el siglo pasado, no está igual, se ha deteriorado grandemente. Y ello
no es responsabilidad ni culpa solamente de la administración bolivariana
iniciada en 1999. Se puede decir que todo lo señalado comenzó en la primera
administración de Carlos Andrés Pérez (1974/1979), a la cual varios, hoy día en
la oposición política, cuestionaron en sus políticas y resultados.
Nuestras
vías de comunicación y los sistemas de transporte se deterioraron y no se
mejoran, desde los años noventa del siglo XX, habiendo sido vías y sistemas de
comunicación que eran resaltados en el contexto de América Latina. Alemania o
Francia inventan, gestionan o instalan hoy día, sistemas de transporte
colectivos sin chofer u otros, como China, gestionan prototipos de autos que
ofrecen volar. Una economía que no tiene para pagar sus obligaciones de deuda
externa, las cuales no se precisaban bien ni en los 80´s ni en los 90´s ni en
la actualidad, no puede convertirse ni en la Gran Venezuela de Carlos
Andrés Pérez (1974/1979), ni en una Venezuela potencia o en una nación
del primer mundo como planteó varias veces el presidente Hugo Chávez
(1999/2012, líder y creador de la Administración Bolivariana, todavía en
funciones). No se puede alardear de tecnología si no se invierte en ella y se
apuntala el sistema educativo con recursos y estrategias de apoyo a la
competitividad de la nación; mientras, en Inglaterra o los EE. UU., ya hace
tiempo que la ciencia ha pasado a estudiar sofisticaciones como por qué la
mordida del tigre dientes de sable era de esa manera y no de otra, o si las
ovejas pueden ser tan inteligentes como los perros (ver www.dw.com 9/11/17). Igualmente,
el uso de la inteligencia artificial con variados fines o el uso de drones para
la vida diaria o la guerra.
Pero,
no es necesario compararnos con los más desarrollados para impresionarnos.
Puede hacerse con varios países latinoamericanos que han ido modernizándose,
como algunos de la Alianza del pacifico (Chile, Colombia, México y
Perú). En el caso de México, hay que reconocer las ejecutorias del programa México
Conectado (de hace algunos años), con inversión de recursos y dando acceso
a banda ancha a la población, así como su conexión con la educación y la
posibilidad de aprovechar sus aportes para la disminución de la brecha
digital. Pero también, avances en puntos específicos en sistemas de transportes
de países de América Latina (Argentina, Colombia[2], Perú, Chile[3]) nos permiten apreciar
cómo nos alejamos de la modernización y el desarrollo.
ALGUNAS
TEORIZACIONES Y REFLEXIONES SOBRE DESARROLLO.
Harrison[4]
(Lawrence
Harrison, El subdesarrollo está en la mente: el caso latinoamericano)
nos dice que el subdesarrollo está en la mente y altamente determinado por los
valores y la cultura -en nuestro caso, la cultura ibérica y, en declaraciones
que le hemos leído asigna la culpa a los españoles-. Este autor cita, por
cierto, como expertos a Francis Fukuyama o a Álvaro Vargas Llosa,
a pesar de lo valioso que han sido y son los análisis acumulados dentro de la economía
del desarrollo y por autores como North, Nordhaus o Rodrik.
Varios factores permiten presentar alternativas a esta perspectiva
culturalista. Entre ellos, la distribución de la riqueza, las gestiones de
gobiernos tradicionales y “revolucionarios” que se han regodeado en la inercia,
comodidad petrolera, poder concentrado en el Estado, complicidad, falta de
exigencias mutuas entre Estado y ciudadanos y fijación de grandes y
grandilocuentes metas que permiten desatender la no consecución de resultados
específicos, entre otros tantos factores.
Entre
los años cincuenta y sesenta del siglo XX, fueron numerosos los planteamientos
que se hicieron en diversos ambientes sobre el origen, causas y determinantes
del subdesarrollo o las que hoy día se llaman Trampas de baja capacidad para
crecer[5]. Los elementos culturales
e institucionales de variado tipo fueron de los primeros en ser señalados en
los ambientes académicos y de la sociología en el mundo anglosajón (Freyssinet.
El concepto de subdesarrollo. UCV, Ediciones de la Biblioteca, Caracas). Nada
sustancial, nuevo o -mejor aún- trascendental, había en los planteamientos de
Harrison. Por otra parte -y más de interés de nuestro lado-, la economía del
desarrollo, aun con los traspiés tenidos, al buscar aplicar modelos que
derivaban de lo observado en las sociedades más avanzadas, suministraba ámbitos
que debían ser de interés. Uno siempre presente ha sido el de la
Convergencia/Divergencia (puede verse por ejemplo Meier y Baldwin, Economic
Development, 1957) con relación a que el crecimiento en el nivel de ingreso
general y per cápita es variable fundamental. Para las naciones ya avanzadas
para los años cincuenta y sesenta del siglo XX el problema era cómo mantener el
nivel de crecimiento y, para las naciones menos adelantadas, cómo acelerar el crecimiento
mismo (notables los aportes de Irma Adelman). Se ha hecho común comparar
unos y otros niveles, evaluando su cercanía o distanciamiento y, en el último
medio siglo se ha apuntalado el viejo resultado resumido en la idea de la
brecha que se ensancha -también, se ha extendido hacia otras áreas
incluyendo el propio concepto de brecha digital-.
De
todo este contexto, surgieron reacciones diversas. Por un lado, la Teoría de
la Dependencia que de alguna manera apuntaló para algunos una especie de resentimiento
eterno[6] en América Latina, y la
especie de visión sistémica del capitalismo -años sesenta y setenta-, que
insistió en las iniquidades de este último a nivel mundial y les facilitó a
algunos desatenderse del estudio de las realidades nacionales. Por su lado, los
neoliberales y tecnócratas del campo de la economía del desarrollo de aquel
tiempo llegaron, incluso, a satanizar la expresión subdesarrollo, por
considerarla no acorde con sus preocupaciones técnicas. Por otro lado, se
desarrollaron los llamados modelos de crecimiento desequilibrado que
buscaron adaptar, inventar o ajustar la modelística tradicional a las naciones
subdesarrolladas. Pero, también, las perspectivas estructuralistas de CEPAL,
satanizadas con ignorancia y voluntarismo por muchos, fueron y son de interés
en la retrospectiva y elaboración de nuevas propuestas. También, en varias
Universidades de Europa, desde distintas disciplinas se estructuraron escuelas
para analizar la realidad del subdesarrollo latinoamericano creyendo, sus
integrantes, muchas veces, saber más que los analistas latinoamericanos o
criollos (localmente pueden mencionarse los aportes –en años como los sesenta- de
D.F. Maza Zavala, José Antonio Mayobre o Armando Córdova y
Héctor Silva Michelena, con aquel libro de Aspectos teóricos del
subdesarrollo, los dos últimos, y el cual, indudablemente, marcó pautas
para la investigación y elaboración de propuestas).
Hoy
día, las instituciones y los conflictos políticos, los flujos
factoriales, las asimetrías en la economía, la economía digital, la
problemática ambiental, el comercio internacional, el énfasis en los intereses
petroleros de algunos países y empresas, con un multilateralismo con
permanentes desequilibrios, junto a la alteración de las relaciones entre países en el periodo de la segunda
postguerra, que se ha agudizado en el tiempo de las presidencias de D. Trump,
junto a los problemas generados por los planes de ajuste y estabilización en
América Latina (muy presentes en algunos años de las ultimas 3 o 4 décadas) y
la necesidad de pensar y elaborar estrategias de crecimiento y desarrollo (muy
importantes en esto los planteamientos del destacado economista colombiano José
Antonio Ocampo) creíbles y sostenibles forman parte, entre otros elementos,
de la agenda del desarrollo.
DESARROLLO,
IGUALDAD Y CALIDAD DE VIDA
La
problemática y sentido de la igualdad en sus relaciones con la equidad, la
distribución del ingreso y la calidad de vida fueron destacados por las teorías
del desarrollo y por un conjunto de planteamientos desplegados a la luz de los
problemas para impulsar este último en países como los de América Latina,
frente a la aplicación recurrente de planes de ajuste y estabilización. Venían
ya los planteamientos del desarrollo a escala con rostro humano, cuando
surgieron a finales de los ochenta sus distintos componentes, así como también,
las condiciones de las que se parte para lo atinente al ajuste. El concepto de calidad
de vida manejado por A. Sen (Nussbaum y Sen, La calidad de vida,
Ed. FCE) insiste, por su parte, no solo en el nivel de vida sino también
en los entornos para alcanzar tal nivel de vida.
Se
sabe, fundadamente, que los socialismos reales fracasaron en brindarle un
aumento en los niveles de vida a sus poblaciones integrantes. Los individuos de
tales naciones no albergaban expectativas o un proyecto temporal de vida
que implicase que percibían cambios en sus vidas futuras. Tampoco son solución
para naciones como Venezuela, los viejos planteamientos de la planificación
concertada o la cogestión. Las naciones más avanzadas, que han desarrollado
un siempre referido y particular estado del bienestar (a pesar de las
crisis de este), se enfrentan hoy a proyecciones que albergan cambios
necesarios en sus -en varios casos- muy completos sistemas de seguridad
social ubicado o relacionado con el Welfare State. Pero también en
las interrelaciones entre sus propias crisis y fuerzas económicas como el caso
de la relación China EE. UU. (como acertadamente ha resaltado Dani Rodrik[4][7] en años recientes).
QUE
SE HA INTENTADO EN VENEZUELA
Hasta
el año 1974 se ejecutaron los tres primeros gobiernos de la democracia con
variado éxito y estabilidad, tal cual se señaló. De ahí en adelante todo se
alteró.
El
gobierno iniciado en 1974 trato de desarrollar la Gran Venezuela a
partir del desarrollo de las industrias básicas, cosa que en parte se logró,
pero privo el petróleo, el gobierno rentista y aparecieron formas de burocracia,
corrupción y consumismo. A continuación, se hizo famosa la frase del presidente
Luis Herrera “Recibo un país hipotecado”. En el caso del gobierno
de este presidente se intentó instrumentar un programa de inspiración liberal y
al final de este algunos funcionarios -del mismo gobierno- se alarmaban de la
manera desordenada en que se ejecutaban las políticas en el mismo.
Posteriormente 1984/1989 vino el gobierno de Jaime Lusinchi,
polémico desde que comenzó hasta que terminó, y con continuidades mas que con
grandes cambios y con persistencia intacta del modelo primario exportador.
Tres gobiernos sin grandes obras a excepción de la inauguración del Metro de
Caracas a inicios de los 80´s y con creciente deterioro en las condiciones de
vida y seguridad de la población. 1989/1993 segundo gobierno de Carlos
Andrés Pérez[8] ofreciendo y
ejecutando un Viraje Coyuntural y un Viraje de más largo efecto. El gobierno
finalizo por razones políticas[9] un año antes de lo que
correspondía, pero poco de lo contenido en El Gran Viraje tuvo efectos
notables en sentido positivo y la economía siguió teniendo el sesgo
petrolero y el deterioro institucional y la corrupción habían continuado.
Hubo un gobierno transitorio de un año y también un cansado, monótono y
rutinario segundo gobierno de Rafael Caldera (1994/1999) que desarrolló una
poco exitosa y trascendental Agenda Venezuela[10],
pero todo confluyó para que apareciera un nuevo liderazgo en 1998, con la fuerza
o entusiasmo similares a las provocadas por Carlos Andrés Pérez: Hugo
Chávez Frías (1999/2012). Ninguno de los gobiernos anteriores a Hugo
Chávez sembró el petróleo, pero tampoco el de Hugo Chávez, que inició
lo que llamaremos la Administración Bolivariana, vigente hasta hoy día en
2026 (sobrepasando los sucesos del 3 de enero de 2026)[11]. Nominal y
estructuralmente su periodo de gobierno que duró hasta 2012 recibió un alto nivel
de ingreso por razón de exportación petrolera: 1, 2 billón de $ (de 2004 a
2014, grosso modo). Hay que señalar que la segunda parte de la Administración
Bolivariana la ocupa el presidente Nicolas Maduro quien se mantiene
como presidente con dos elecciones, dándose paso a la participación
estadounidense como se conoce hoy con los sucesos del 3 de enero de 2026
señalado. Debe destacarse que en los periodos de gobierno de Nicolas Maduro
continuó el bajo avance en el desarrollo institucional y aumentaron las
complejidades económicas que se fueron acumulando a través de décadas y
gobiernos variados en el campo de la inflación, deterioro del bolívar como unidad
cambio, estancamiento institucional, migración y aumento de la pobreza además de
la crasa persistencia del rentismo[12].
Las
elecciones de 2024 según el grupo de apoyo del caso tuvieron la victoria de María
Corina Machado y E. González Urrutia. Según la administración
Bolivariana el ganador fue el gobierno. Con los sucesos del caso y otros
detalles internacionales esa dirigente ha regresado en el ultimo cuarto del año
2026 al país. Ya se han estructurado en este último, un proceso de negociación
entre la actual Asamblea Nacional y la que había sido electa en 2015 y se
adelantan procesos sobre un Nuevo Tribunal supremo de Justicia y la fijación de
una fecha para otras elecciones. No son temas de nuestra pertinencia, solo
quisiéramos presentar las mas visibles opciones hasta ahora. La
primera la que corresponde a la actual presidenta encargada y que continua
con el apoyo de EE. UU. desarrollándose la atención de distintos
problemas presentes y más aún a partir del doble terremoto (24 de junio de
2026), pero también con el Acuerdo petrolero[13]
firmado, la necesidad de recuperar activos y atender necesidades urgentes
de la población. La segunda, la de María Corina Machado que ofrece
volver al país un país ganador, exitoso y donde todo el mundo viviría feliz,
aunque no se vea claramente, como se alcanzaría en cuanto tiempo y conque
sacrificios de parte de los sectores menos favorecidos en la distribución del
ingreso, a los cuales por lo demás no ha representado ni representa[14].
DOS
ELEMENTOS DE IMPORTANCIA
Dos
elementos, asociado uno a la transformación económica y, otro, a la economía
política, son importantes para Venezuela.
El
primero concierne a las necesidades de transformación
económica que presenta la nación venezolana. Se entiende que la sociedad
venezolana, necesita en una porción importante de resultados económicos y
sociales que repercutan en su nivel de vida y en la contención de la aguda
migración que ha afectado al país y a sus pobladores en lustros recientes. Se
trata de la necesidad de impulsar un régimen de economía de mercado donde
existan y se respeten los derechos de propiedad, la libertad y la propiedad
privada. No se trata de buscar la plena igualdad sino de facilitar, a
través del empleo, de un régimen adecuado de seguridad social y protección
social y del desarrollo de las instituciones, un aumento regular y
sostenido en el bienestar de los pobladores de Venezuela. Pero antes de eso,
existirá la inmensa tarea de recuperar el desarrollo perdido. Esto es:
los niveles de vida -o expresiones alternativas- que se venían alcanzando desde
los sesenta y los setenta del siglo pasado, o una parte de ellos.
El
segundo elemento, de importancia para la economía política,
debería remitir a la flexibilidad que deberán presentar distintos agentes
económicos y sociales para permitir, facilitar o estimular el que los sectores
menos favorecidos en la distribución del ingreso y que se han visto acompañados
de integrantes de las antiguas clases medias, que han mirado alteradas sus
condiciones de vida por evolución del tipo de cambio, hiperinflación, escasez
de bienes y divisas, obstáculos de financiamientos y en generación de empleo a través
de décadas. En concreto: ¿será factible pensar para Venezuela una sociedad más
equitativa en la distribución del ingreso y que ello pueda convertirse en un
retroalimentador del propio crecimiento y desarrollo? Esto significa repartir
la torta, elaborar políticas adecuadas, canalizar bien los recursos, aplicar
una sensibilidad social que sea operativa y atender efectivamente a la
población y sus necesidades con el marco de una adecuada estrategia de
crecimiento y desarrollo. Esto no se ha logrado con las misiones, en
proceso desde 2004, ni con políticas de gobiernos señalados, anteriores a 1999.
Debe albergarse la posibilidad de que los sectores y agentes económicos, así
como los grupos sociales y políticos que ejercen oposición a la administración
en curso, estén considerando, con la debida fuerza, la necesidad de atender la
problemática de la distribución del ingreso. No necesita el país más
populismo, ni de derecha ni de izquierda. No necesita tampoco más políticos
de ideas no exitosas, o que se continuase con las políticas ejecutadas por
variados gobiernos que se ha visto no han surtido efecto para el desarrollo y
recuperación de los niveles de vida, otrora tenidos por los venezolanos. Pero
tampoco necesita a neoliberales extremistas que piensen que el liberalismo
extremo es la solución o que pase a ofrecerles a los venezolanos soluciones
inmediatas que no van a lograrse.
De
no darse lo anterior, no solo se producirá anomia, decepción y abstención para
las posibilidades de desarrollar la democracia en Venezuela, sino también
aumentarán los impedimentos para canalizar colectivamente el esfuerzo y
entusiasmo nacional. Lo de la pobreza y su aumento, lo del deterioro del
salario real y la disminución de los niveles de vida, son problemas muy
concretos y con efectos y padecimientos que no son siempre fácilmente
percibidos por quienes no los hayan padecido, ni siquiera parcialmente, o
quienes, en funciones de gobierno, aunque se presenten como interesados o como
muy técnicos en políticas económicas y amantes de la Democracia –unos u otros-,
pasan a comer y vivir muy bien. Son términos en los cuales hay que pensar la
Venezuela de hoy.
¿DE
QUÉ SE ALEJA EL PAÍS O A QUE SE ACERCA?
Venezuela
se alejará más del desarrollo y la prosperidad sino se presentan las adecuadas
políticas, pero las mismas serán posibles solo en un escenario de consenso como
es visible en las experiencias internacionales del desarrollo. La
administración bolivariana desatendió una oportunidad notable para retomar la
ruta hacia el desarrollo, pero también lo hicieron, a su manera, las
administraciones entre finales de los setenta y finales de los noventa del
siglo XX. Se requerían adecuadas políticas, buenos equipos, sentido de la
oportunidad y concepciones dinámicas y de operatividad e impulso para la
economía. Se requerían y se requieren medidas de cierta urgencia y efectividad
–como las relativas a la atención de la inflación y la escasez productiva- para
evitar la erosión del país y la migración efervescente que se ha profundizado
en los últimos años, con alrededor de 8 millones de migrantes según organismos
del caso.
La
acción migrante de un pueblo sin experiencia y que no había tenido necesidad de
ello, es algo terrible. Pero, muy poco de aquellas políticas, equipos y
medidas, ha habido. Contrario a ello, con lo que si convive cada día más la
nación desde finales de los años setenta del siglo XX –y correspondientemente
es a lo que más se acerca-, es con un empobrecimiento sostenido que, de manera
fundamental, solo ha dejado de afectar a las camarillas en distintos gobiernos
y a los sectores mejor acomodados en la distribución del ingreso, y que no es
infrecuente se presenten como víctimas de trabajadores y gobiernos.
2/11/26
eortizramirez@gmail.com
[1] https://www.academia.edu/179394021/RENTISMO_Y_DIFICULTADES_Eduardo_Ortiz_Ramirez_Caracas_22_10_26
[2]EduardoOrtizRamírez
https://www.academia.edu/68994517/UNA_REVISTA_RAPIDA_AL_TRANSPORTE_P%C3%9ABLICO_COLOMBIANO_21_de_enero_2022.
[3]
El Metro de Caracas debe reconocerse se ha recuperado en los años más recientes
https://www.academia.edu/143444155/RECUPERACION_DEL_METRO_UN_PROYECTO_EN_MARCHA_Eduardo_Ortiz_Ram%C3%ADrez_14_agosto_2025.
Para el caso de Chile hay desarrollos muy claros de eficiencia y calidad en los
lustros recientes, así como en extensión (https://www.red.cl/estado-del-servicio/).
[4]
Fue invitado Harrison a un evento organizado por la Cámara de Comercio, Cedice
y la embajada de los EE.UU. en 2001. Ramón Piñango, se refirió a sus
planteamientos culturalistas señalando “…Me irrita que gurúes tan simplistas
pretendan decir cuál es el problema. En un país como Venezuela, con una brecha
tan inmensa entre clases sociales, una visión culturalista actúa como un
bálsamo en el alma de las personas, pues se asume que el problema de la pobreza
no obedece a una desigual distribución de la riqueza, sino a patrones
culturales. … ¿Que esperanza podemos tener si para progresar debemos cambiar la
cultura? Mejor apagamos la luz y nos vamos…” (El nacional día 1-7-01 H/4 y H/5).
[6] Eduardo
Ortiz Ramírez
https://www.academia.edu/81988252/EL_RESENTIMIENTO_ETERNO_DE_AM%C3%89RICA_LATINA_Y_EL_TRIUNFO_DE_PETRO_21_junio_2022_Caracas.
[7] https://www.project-syndicate.org/commentary/framework-for-resolving-us-china-trade-war-by-dani-rodrik-2019-11.
[8] Su
inicio fue rimbombante y vino hasta el presidente de Cuba Fidel Castro.
[9] Se
habían presentado dos intentos de golpe de estado en 1992 y se inició un
enjuiciamiento de parte del Congreso por otra razón,
[10] https://www.academia.edu/34970817/VENEZUELA_DOS_PERIODOS_DE_AJUSTES_1989_1999_Eduardo_Ortiz_Ram%C3%ADrez.
[11] EE.
UU. intervino militarmente trasladando al presidente Nicolas Maduro a su
territorio e instalando a la vicepresidenta como presidenta Encargada.
[12]https://www.academia.edu/179394021/RENTISMO_Y_DIFICULTADES_Eduardo_Ortiz_Ramirez_Caracas_22_10_26
[13] https://www.academia.edu/175655321/EL_ACUERDO_PETROLERO_Y_LA_NECESIDAD_DE_CRECER_El_Gran_viraje_la_Agenda_Venezuela_y_el_pa%C3%ADs_potencia1_ya_tuvieron_su_oportunidad_Eduardo_Ortiz_Ram%C3%ADrez_16_9_26
[14]
La verdad es que ni el Gran Viraje ni la Agenda Venezuela fueron exitosos,
pero tampoco la idea de un país potencia que planteaba Hugo Chávez
con la idea de convertir a Venezuela un país del primer mundo. Esta imagen de
lo que puede ser Venezuela también se encuentra en los planteamientos de la
líder señalada en Venezuela o en Milei y otros dirigentes altamente
expresivos.



