martes, 10 de marzo de 2026

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

Eduardo Ortiz Ramirez

 


A inicios de los noventa, con las tesis de Fukuyama (fin de la historia y de las ideologías
, así como triunfo de la democracia liberal), se discutía o aceptaban varias cosas como la de que el capitalismo era el régimen triunfante[1]. La caída del muro de Berlín y el fin de los llamados Bloques de Poder, a los cuales J. A. Silva Michelena le dedicó un sesudo libro, hacían pensar a muchos que el capitalismo había triunfado. Atrás quedaba el mayo francés, la invasión a Checoslovaquia, la guerra de Corea y las revoluciones que estremecieron al mundo en el siglo XX, así como otros tantos episodios.

Algunos economistas de inspiración marxista, como M. Dobb, E. Mandel, o los mismos Sweezy y Baran, no habían logrado explicar o justificar las desviaciones que se le observaba al llamado Socialismo Real. Menos aún, los casos de los socialismos africanos o los intentos y esfuerzos por instalarlo en Centroamérica. Cuba, por su parte, después de la Sierra Maestra, la campaña de alfabetización y aquellos 10 millones de toneladas de azúcar, fue quedando para la inspiración de poetas, literatos y músicos. Correspondientemente al desaparecer los socialismos reales en el bloque soviético y estarse adelantando reformas para dar paso a la poderosa China de Hoy, no podía ya sostenerse la idea de algunos de los economistas señalados de que el socialismo era la única salida.

Mas aun, con las reformas y avances chinos, iniciados después de la muerte de Mao a mediados de los setenta, se dio paso a un proceso de cambio de uno de los socialismos que, como el chino, era de los más radicales en el control de la doctrina. Hoy día, no es fácil, para los desconocedores de aquellos días y procesos, comprender como pudo desatarse la productiva y dinámica economía china de la actualidad, pues el proceso político que se desató tuvo grandes complejidades[2].

Por el otro lado, tenemos un capitalismo aparentemente triunfante, pero diferente, disímil y poco exitoso, para brindarle a los seres humanos la esperanza de que los numerosísimos elementos de preocupación y desequilibrio que presentan los habitantes de los distintos tipos de capitalismo existente tengan solución fácil.  Entre los tipos de capitalismo, indudablemente que de los más equilibrados que pueden existir está el de los países escandinavos y nórdicos. En fin, ese conjunto disímil de países del norte de Europa, con buena seguridad social, como el caso de Noruega, con su billonario fondo de pensiones o con el correspondiente buen nivel de vida y, generalmente, con baja población, como el caso de este viejo país de los Vikingos, o también Bélgica, junto al extremo de Islandia.

Pero apartándolos a ellos, no es fácil, concluir sobre la estabilidad y el sosiego que pueda presentar el mundo capitalista desarrollado tipo EE. UU o países europeos tradicionales y de larga historia como Alemania, Francia o la misma Inglaterra, cuyos espacios pueden ser rápidamente afectados por relaciones entre ellos mismos y por fallas de los regímenes políticos y sociales, sacando de todas maneras a los EE. UU. Debe aceptarse que es donde el capitalismo presenta asideros.

La humanidad se enfrenta así, con estos derroteros, a una crisis y a un desasosiego harto considerable. La pregunta, y lo contrasta en el caso de Cuba, no puede esperar. ¿Qué pasó con el esfuerzo y las iniciativas de construir el socialismo y comunismo al mismo tiempo como afirmó varias veces Fidel Castro? ¿Es que acaso, efectivamente, que los pocos éxitos solo pudieron ser posibles porque la URSS o Venezuela ayudaban y al desaparecer esta ayuda se ve propiamente al rey desnudo?  No es fácil responder a esto, cuando se ha visto a dirigentes y ciertas capas de su población generar y aprovechar mecanismos vinculados a la concentración de la riqueza. Esto es todo lo contrario a lo que se planteó el socialismo-comunismo. El contexto y dinámica reciente de tal nación es tal que el presidente Donald Trump siguiendo líneas ya conocidas ha afirmado recientemente: “Trump reitera sus amenazas a una Cuba "en ruinas": "Podría ser una toma de control amistosa, podría no serlo"[3]  Correspondientemente, esto no es un problema solamente para los habitantes de esa isla, sino para la humanidad y el establecimiento de ciertos regímenes económico/sociales.

Tanto esfuerzo para llegar a la orilla, realmente. Será responsabilidad de generaciones futuras, o de los que habiten el planeta en siglos venideros, inventar nuevas propuestas y salidas a las crisis de guerras, conflictos sociales, solución de problemas de contaminación, cambio climático, enfermedades, hambre y pobreza, si es que el ser humano sigue viviendo en el planeta tierra.

 

eortizramirez@gmail.com

10/3/2026

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