Manuel García-Pelayo y los políticos
Conjugar la labor del
intelectual con la del político es difícil, gobernar es aún más complejo, en un
mundo contemporáneo imprevisible como el de hoy, es optar entre diferentes
opciones, es saber que se quiere, saber qué se puede y que no se puede hacer
JESÚS E. MAZZEI ALFONZO
12/03/2026 05:01 am
En reciente fecha, específicamente el 25 de febrero pasado recordamos el
35 aniversario de la culminación de la parábola vital del hispano-venezolano
representante eximió del mundo académico, como fue Don Manuel García-Pelayo,
hoy deseo rememorarlo por un significativo texto, en este caso, una entrevista
del año 1958, cuando recién se incorporaba al plantel de profesores de la
Facultad de Derecho de la UCV, para fundar un Instituto especializado en los
estudios de ciencia política, como muestra de la modernidad educativa, en la
naciente democracia venezolana.
En efecto, corría el año de 1958, inicios del proyecto democrático civil,
cuando en medio de dificultades e incertidumbres, se estaba en plena campaña
electoral para las elecciones de diciembre del año 1958, segunda elecciones
para elegir a Presidente después de las del año 1947, y en medio de contexto
socio-político difícil, cuando unos meses antes en julio se había dado al
traste del intento de golpe militar de carácter reaccionario de Jesús Maria Castro
León, Ministro de la Defensa de la Junta de Gobierno que presidía Wolfgang
Larrazábal y las negociaciones y acuerdos logrados en el acuerdo del Pacto de
Punto Fijo, el 31 de octubre de ese año, que a Don Manuel le tocó observarlo,
en los primeros días de su estancia en el país.
Así las cosas, en ese contexto local, llega al país, precedido de una bien
ganada reputación académica llega pues, a Venezuela, el Dr. Manuel
García-Pelayo, contratado por la entonces Facultad de Derecho de la UCV, con la
encomienda y el reto, de instaurar un Instituto de Estudios Políticos, gracias
a las gestiones entre otros profesores como los Drs. Moules Caubet, Ramón
Escovar Salom entre otros distinguidos profesores de dicha facultad, se escoge
a Don Manuel, instalándose en la Facultad y dando los primeros pininos del
Instituto que se fundaría y que constituiría, en el primer trimestre 1959, más
especialmente en febrero para iniciar el camino de la modernización de los
estudios académicos de alto nivel, particularmente en la ciencia política,
disciplina desconocida en Venezuela en aquel entonces, pero sus autoridades
decanales y universitarias, estaban listas para dar el paso de la
institucionalización de la ciencia política, en la primera casa de estudios del
país, la UCV.
Así las cosas, en una entrevista por parte de los que dirigían el Boletín
Informativo de la UCV, publicada el 17 de noviembre de 1958, del año III,
núm.52, segunda época, sobre la Cualidad de los Políticos y la
necesidad de los teóricos. Ofrecida en dicho boletín.
En efecto, Manuel García-Pelayo, que ya era conocido en la Facultad por su obra
intelectual, y en particular, por su Derecho Constitucional,
concede pues, una esclarecedora entrevista, dando luces sobre diversos temas
acuciantes para el momento histórico-político del país, y además, también de la
Universidad Central, que recobraría su autonomía cercenada por la autocracia
perezjimenista. Declarará Don Manuel, acerca de las cualidades de un político
en nuestra era y tiempo contemporáneo, señaló en ese sentido, cinco condiciones
fundamentales: conocimiento de la finalidad, de la posibilidad, de la
instrumentalidad, de la oportunidad y de la razonabilidad.
En efecto, el maestro como lo fue el Dr. Manuel García Pelayo, explico pues su
utilísima categorización de las cualidades de un político ideal o
arquetipo: 1) saber qué se quiere o conciencia de finalidad; 2)
saber qué se puede o conciencia de posibilidad; 3) saber qué hay
que hacer o conocimiento de la instrumentalidad; 4) saber cuándo
hay que hacerlo o sentido de oportunidad y, 5) saber cómo hay que
hacerlo o sentido de la razonabilidad. Esto es lo que hace una diferencia
existencial de un político ideal a un mediocre. Una enumeración de cualidades
muy oportuna que deberían leer, por ejemplo, los parlamentarios de la Asamblea
Nacional que tomaron posesión el 5 de enero próximo pasado, como una lección de
conocimiento político, también los políticos de oficio, los gobernadores,
alcaldes, concejales y pichones de políticos profesionales en ciernes. Estudien
y fórmense, lean, escriban, tengan alta visión y amplitud de miras. Tengan a
fin de cuentas auctoritas, que ahora con unas muy pocas excepciones
no la tienen.
García-Pelayo, afirma que el teórico ejerce una gran influencia en la realidad
política ”… hasta el punto que todo gran movimiento político o la política de
toda una época histórica aparecen vinculados a una o varias doctrinas a veces
simbolizadas en unos cuantos libros…” cita entre otros La ciudad de Dios de San
Agustín, Príncipe de Maquiavelo,, La República de Bodino, El Gobierno Civil de
John Locke, o el Contrato Social de J. J. Rousseau, La filosofía del Derecho de
Hegel, el Manifiesto Comunista de Marx o la Voluntad de Poder de Nietzsche
entre otros.
Habla del Príncipe Savio y afirma que…” Por consiguiente, es una constante
histórica la aspiración a la unidad entre la actividad política y la sabiduría
adecuada a ella, pues si bien la teoría no crea políticos, no es menos cierto
que potencia sus posibilidades. El saber político es más un savoir fair que un
saber pensar, pero la formación teórica esclarece lo que hay que hacer...”
Don Manuel, pues, como vivieron sus discípulos fue un acucioso estudioso de Max
Weber que introduce su obra al estudio de los primeros investigadores del
Instituto de Estudios Políticos, a partir del año 1959, tomo en lo particular
lo que Max Weber, definió como varios tipos de políticos: los políticos
ocasionales, los políticos semiprofesionales y los verdaderos políticos
profesionales. Angelo Panebianco, habla de siete tipos de políticos: el
empresario político que es el líder partidista, los burócratas del partido, los
funcionarios expertos que prestan servicios al partido en su campo de
especialización, el notable, al cual se refiere Weber como político diletante,
el profesional de Staff es más técnico, el profesional que trabaja en espacios
estatales o paraestatales y el semiprofesional. Son los ejecutores políticos
responsables de las políticas públicas.
En el caso venezolano como: Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Uslar Pietri,
Ramón Escovar Salom, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Arístides Calvani, Miguel
Ángel Burelli Rivas, Teodoro Petkoff, Gustavo Machado, Américo Martín y Pompeyo
Márquez, Eloy Torres, Simón A. Consalvi, Ramón Guillermo Aveledo, Luís Herrera
Campíns, Eduardo Fernández, Enrique Pérez Olivares, Oswaldo Álvarez Paz, entre
otros políticos, que conjugaron esa doble función: la interacción que se
produce entre políticos para reflexionar y diagnosticar y luego producir
políticas públicas de largo alcance efectivas y eficientes. Políticos que
razonaban, pensaban y visualizaban un país. Hoy reina el transfuguismo,
pragmatismo, la falta de coherencia entre lo que se dice y se hace. Muy
lamentable la clase política actual.
Conjugar pues, la labor del intelectual con la del político es difícil,
gobernar es aún más complejo, en un mundo contemporáneo imprevisible como el de
hoy, es optar entre diferentes opciones, es saber que se quiere, saber qué se
puede y que no se puede hacer, saber cuándo hay que hacerlo y finalmente, cómo
hay que hacerlo, y en democracia, es más complejo, por ello, los aportes de
estos ilustres venezolanos en sus distintos campos del reflexionar y el hacer
política, nos deja un rico legado para conocer lo que somos y nuestra historia.
Hoy no tenemos políticos de este talante, estamos en una situación en la que
tenemos a los peores y más mediocres políticos de oficio, estamos en una época
que impera una situación kakistrocrática, el gobierno de los peores. Menudo
reto y desafío, para las nuevas generaciones de políticos venezolanos a mediano
y largo plazo.
Estimo, en fin, que se deben potenciar las cualidades que Don Manuel, cree debe
tener un político no sólo en el reflexionar sino en el accionar: sentido de la
finalidad de un proyecto, conciencia de la posibilidad, conocimiento de la
instrumentalidad, sentido de la oportunidad, sentido de la razonabilidad.
El afirma “… que ninguna de estas condiciones es producida por la formación
teórica, ya que son, originariamente, innatas, pero no es menos cierto que
dicha formación puede hacerlas fértiles...”.
Finalmente, afirma el papel de los líderes en las agrupaciones y asociaciones
políticas como claves. Tomemos, pues, su lección académica. Y, además, en
efecto, la carencia de los políticos Statesmanship, concepto que he
leído de la politóloga Dra. Lara M. Brown de la Universidad de la Universidad
George Washington de los EE. UU, el cual reúne como algunas características
como carácter, persona, reputación y autenticidad, que unido a capacidad de
tener perspectiva de análisis, creatividad, flexibilidad estratégica,
resiliencia y capacidad estratégica, le da mejores vías para actuar en la
política diaria y de largo alcance estratégico en forma positiva para la
sociedad en que actúa y modela.
jesusmazzei@gmail.com

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