HIPOCRESÍA DEL LIBRE COMERCIO. Una perspectiva
desde el MAGA y 2025.
Eduardo Ortiz Ramírez
Algunos, entre los 70 y los 80, llegaron a considerar que aquellas tendencias hacia el liberalismo o neoliberalismo podían convertirse en su contrario; esto es, la reaparición del mercantilismo, ya conocido por la humanidad y distintos analistas. Pues pareciera que, hacia eso o –algo relacionado- vamos. Hoy día un presidente de una nación con poder económico y que siempre, en recientes décadas, promovió la apertura y el libre comercio, es capaz decir: si suben aranceles en 200% también se los subiremos en tal porcentaje.
Algunas de las hipocresías presentes
en los procesos comerciales de los últimos 70/80 años, es que el comercio nos
beneficia a todos o que los procesos particulares de negociaciones comerciales para fomentar la
integración no perjudican a los otros. Y no es cierto, ni lo uno ni lo otro. La
integración, la conformación de bloques comerciales
siempre se hacen para buscar fuerza y con el condimento de la discriminación para los otros. Ha sido el
gran invento para neutralizar la Cláusula
de la Nación Más favorecida (NMF) del acuerdo Multilateral del GATT/OMC. Recuerdo
al notable profesor Guillermo Márquez,
y a pesar de todo su conocimiento del Comercio, decirme un día: “pero todo esto tiene como fin el Libre
Comercio”. En los hechos se ha demostrado que no es cierto. No es válido
decir, según la evolución y los hechos vistos que estas son temporalidades
derivadas de una presidencia particular, en alguno que otro país. Habría que preguntarse,
si más bien no conforman tendencias
seculares de las naciones y del comercio en particular, que ha generado
tantos desafíos como los que generaron las Leyes
de Granos para David Ricardo.
Comenzando los años 50 y después de la segunda guerra las naciones se
dedicaron a negociar a través del GATT
por medio de Rondas Globales y Ministeriales,
como la difícil Ronda Uruguay
finalizada en 1994 con la conformación ya de OMC y del organismo que controlaría supervisaría los Servicios, y
la aparición del Código de Salvaguardas,
entre otros resultados. Reuniones más reuniones menos, avances en propiedad intelectual y exigencias hacia
China y otras naciones, hasta que por fin esta nación en 2001 se incorporó al inicio
de la Ronda Global siguiente, (la Ronda
Doha, hoy día con fracaso de sepultura para el entusiasmo de variadas
negociaciones). Pero en determinadas circunstancias, se ha visto que, no bastan
demostraciones ni entusiasmos para evitar que las cosas se sigan deteriorando.
Todo el entusiasmo, las fuerzas y los errores contenidos en el Informe del Banco mundial de 1987 que buscaba
impulsar reformas en el mundo en desarrollo, desde donde junto a UNCTAD se estimularon
reformas comerciales que, decían algunos, buscaban era pagar la deuda externa de naciones como las de América Latina, no
bastaron. No bastó el entusiasmo ni las iniciativas para conformar el Grupo delos 20 o los BRICS de hoy, para que el poder económico
real diera al traste con políticas e iniciativas que buscaron desarrollar la
apertura y el uso irrestricto de aranceles con bajos niveles en el mundo desarrollado y de manera novicia en América Latina, como resultado de las reformas comerciales,
tanto que, hasta Grupos en Chile, plantearon que estaban listos para el arancel 0.
Claro, todo esto, de todas maneras, le pasaba por encima al hecho de que las
barreras no arancelarias, donde los países
desarrollados llevan la batuta, habían -y han- pasado a controlar buena parte
de comercio mundial. También se le pasaba por alto a que mientras tales países hacían
esto, al mundo en desarrollo se le predicaba que solo se usaran aranceles y
mucho cuidado con meterse en el campo
poco ortodoxo de la Barreras no
arancelarias, que como dijimos los lleva a ellos –a los países
desarrollados- adelante.
Pero aun no era suficiente nada de esto, medido como asimetrías,
inequidades o diferencias notables en lo que se le permite y no se le permite a
unas u otras naciones. Visto así, tuvo que venir el presidente Trump en su segundo
mandato, a decir claramente con el MAGA,
la necesidad de que tal nación vuelva a
ser lo que fue. No importa que con ello se irrespeten acuerdos comerciales como
El TLCAN/T-MEC y que se remueva en la tumba a Bela Balassa. No, a pesar de los efluvios comprensivos de la
Presidenta de México y los realismos del Presidente de Canadá, aquel Presidente
ha violentado el respeto a un Acuerdo de
Libre Comercio. Claro, esto le importa muy poco a la Plutocracia que hoy dirige aquella nación.
Así, la teoría se ha retraído para
algunos, y los entusiasmos sobre apertura
y libre Comercio, y ni que decir sobre Regionalismo
Abierto, se han presentado como reales
hipocresías y entusiasmos engañosos
a la luz de variadas acciones. ¿Qué le depara el mundo al Comercio
internacional? Ya veremos más adelante.
13 de marzo de 2025
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com
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