LIBRE COMERCIO 2026.
Eduardo Ortiz Ramírez
Bastante traumáticos fueron los
finales de la Ronda Uruguay en 1994, después de ocho años de iniciada. Entre
numerosos detalles y fricciones resaltaban las diferencias entre EE. UU.
y Europa en cuanto a los subsidios agrícolas. Pero terminó y siguieron
trabajando en ese y otros temas las instancias del caso. Hasta que, por fin, en
2001, logró comenzar la Ronda Doha y ello fue en si mismo un éxito. Pero,
varios fantasmas, rondaban la institucionalidad multilateral, comercial y en
otros planos.
Algunos, como la notable profesora Joan
Robinson, entre los 70 y los 80, llegaron a considerar que aquellas
tendencias hacia el liberalismo o neoliberalismo, que se presentaban muy dinámicas,
podían convertirse en su contrario; esto es, la reaparición del mercantilismo, ya conocido por la
humanidad (siglos anteriores al XIX, grosso modo) y distintos analistas, en el
sentido de representar tendencias contrarias a aquel. Pues pareciera que, hacia
eso o –algo relacionado- se dirige el mundo, la economía o parte de estos. Hoy día
el presidente de EE.UU., una nación con poder económico pero con el
matiz actual que se asocia al perfil que en la jerga internacional se relaciona
al perfil del Gigante disminuido, pero que siempre, en recientes
décadas, promovió la apertura y el libre
comercio, fue capaz de decir iniciando el mandato su actual presidente: si suben aranceles en 200% también se los
subiremos en tal porcentaje, para, en 2026, encontrarse con numerosos frentes
abiertos, con amenazas y/o flexibilizaciones o retiros de intimidaciones o
acciones, según la evolución de aquellos.
Algunas de las hipocresías o cantos de sirenas presentes en los procesos comerciales
de los últimos 70/80 años, es que el comercio nos beneficia a todos o que los
procesos particulares de negociaciones comerciales para fomentar la
integración no perjudican a las naciones cuyas debilidades puedan ser
manifiestas. Y no es cierto, ni lo uno ni lo otro. La integración, la
conformación de bloques comerciales, siempre se hacen para buscar fuerza y
beneficio y con el condimento de la discriminación
para los no participantes. Ha sido esto último el gran invento, o el
condicionante, para “neutralizar” la Cláusula
de la Nación Más Favorecida (NMF) del acuerdo Multilateral del GATT/OMC.
Recuerdo al notable profesor y amigo Guillermo
Márquez, y a pesar de todo su conocimiento del Comercio, decirme un día: “pero todo esto tiene como fin el Libre
Comercio”. En los hechos se ha demostrado que no es cierto, más allá del
buen tino siempre tenido por el recordado profesor. No es válido decir, según
la evolución y los hechos vistos, que estas son temporalidades derivadas de una
presidencia particular, en alguno que otro país. Habría que preguntarse, si más
bien no conforman tendencias seculares
de las naciones y del comercio en particular, que ha generado tantos
desafíos como los que generaron las Leyes
de Granos para David Ricardo, al
limitar las importaciones de trigo para Inglaterra.[1]
Comenzando los años 50’s y después de
la segunda guerra mundial (1939/1945) las naciones se dedicaron a negociar a
través del GATT por medio de Rondas Globales y Ministeriales, como
la difícil Ronda Uruguay finalizada
en 1994 con la conformación ya de OMC
y del organismo que controlaría/supervisaría los Servicios, y la aparición del Código de Salvaguardas, entre otros
resultados. Reuniones más reuniones menos, avances en propiedad intelectual y exigencias hacia China y otras naciones, hasta
que por fin esta nación en 2001 se incorporó al inicio de la Ronda Global
siguiente, (la Ronda Doha, hoy día
con fracaso de sepultura para el entusiasmo de variadas negociaciones). Pero en
determinadas circunstancias, se ha visto que, no bastan demostraciones ni entusiasmos
para evitar que las cosas se sigan deteriorando.
Se puede resaltar todo el entusiasmo, las fuerzas y los
errores contenidos en el Informe del
Banco mundial de 1987 que buscaba impulsar reformas en el mundo en
desarrollo, donde junto a UNCTAD se estimularon reformas comerciales que,
decían algunos, buscaban era pagar la
deuda externa de naciones como América Latina, y que no bastaron. No bastó
el entusiasmo ni las iniciativas para conformar el Grupo de los 20 o los BRICS
de hoy, que representan un grupo dinámico que ha incluso gestionado para manejar
su propia moneda, para que el poder económico real diera al traste con
políticas e iniciativas que buscaron desarrollar la apertura y el uso
irrestricto de aranceles con bajos niveles en el mundo desarrollado y de manera
novicia en América Latina,
como resultado de las reformas comerciales, tanto que, hasta grupos en
Chile, plantearon que estaban listos para el arancel 0.
Claro, todo esto, de todas maneras,
le pasaba por encima al hecho de que las barreras no arancelarias, donde los países desarrollados llevan
la batuta, habían -y han- pasado a controlar buena parte del comercio mundial.
También se le pasaba por alto a que mientras tales países hacían esto, al mundo
en desarrollo se le predicaba que solo se usaran aranceles y mucho cuidado con meterse en el campo poco
ortodoxo de la Barreras no
arancelarias, que como dijimos los lleva a ellos –a los países
desarrollados- adelante.
Pero aún no era suficiente nada de
esto, medido como asimetrías, inequidades o diferencias notables en lo que se
le permite y no se le permite a unas u otras naciones. Visto así, tuvo que
venir el presidente Trump en su segundo mandato, a decir claramente con
el MAGA, la necesidad de que tal
nación vuelva a ser lo que fue. No importa que con ello se irrespeten acuerdos
comerciales como El TLCAN/T-MEC y que se remueva en la tumba a Bela Balassa con sus planteamientos iniciáticos
y fundamentales sobre la Integración Económica. No, a pesar de los efluvios
comprensivos de la presidenta de México y los realismos del primer ministro de Canadá[2],
aquel presidente ha violentado el respeto a un Acuerdo de Libre Comercio. Claro, esto le importa muy poco a la Plutocracia que hoy dirige a EE. UU.
Así, la teoría se ha retraído para
algunos, y los entusiasmos sobre apertura
y libre Comercio, y ni que decir sobre Regionalismo
Abierto, se han presentado como reales
hipocresías y entusiasmos engañosos
a la luz de variadas acciones. ¿Qué le depara el mundo al Comercio
internacional? Ya veremos más adelante.
24/1/26
eortizramirez@gmail.com
[1]
Estas leyes se vinieron a derogar en los años 40’s del siglo XIX y
fueron la inspiración para que Ricardo desarrollara su Teoría de la
Renta de la Tierra. Ver David Ricardo, Principios de Economía
política y Tributación.
[2]
Debe señalarse que la Cumbre de Davos de días recientes la máxima autoridad
canadiense expresó ideas altamente interesantes para lo que planteamos. El primer
ministro canadiense señalo así en Davos, como se ha derrumbado el
sistema multilateral basado en reglas que estuvo vigente desde finales de la
segunda Guerra Mundial y que permitió arreglos normados por estas últimas. En su
etilo tradicional y con desagrado el presidente Trump señalo como supuestamente
Canada existe gracias a EE. UU., lo que fue objetado por Carney en otro
discurso también muy certero. https://www.instagram.com/reel/DT3thxMlYq-/?igsh=MWx6bm5xczY5Nmk4eQ==
También señaló Carney que “El mundo está en medio de una ruptura y no de una transición” https://www.bbc.com/mundo/articles/cqxyq3pv709o
Debe señalarse el conjunto de
observaciones que en el mismo sentido que Carney y con adicionales elementos ha
resaltado uno de los premios Nobel de economía 2025 (Acemoğlu) en el sentido de construir otros arreglos que compensen
la perdida que se observa en las reglas a nivel internacional. https://masterecointerucv.blogspot.com/2026/01/que-sera-del-orden-basado-en-reglas.html?m=1.

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