miércoles, 15 de abril de 2026

CALIDAD Y NIVEL DE VIDA, AUMENTO DE SALARIOS Y SEGURIDAD SOCIAL

 

CALIDAD Y NIVEL DE VIDA, AUMENTO DE SALARIOS Y SEGURIDAD SOCIAL

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


A. Sen, es el economista adecuado para deambular o centrarse en algunos de estos conceptos y áreas. Remitámonos a algunas dimensiones que puedan abarcar y que son fundamentales para la actualidad venezolana. El contexto nacional requiere abordar, con premura, el mejoramiento y recuperación (como meta) del nivel perdido por los ciudadanos venezolanos, lo cual, grosso modo, no es mas que señalar el nivel de desarrollo perdido por la nación y la mayoría de su población.

Si recordamos los campos petroleros del Zulia y otras regiones del país, podemos visualizar el alto nivel de vida que tenían los trabajadores de esa área. Eso obviamente ya no existe y se dio además en condiciones de lo que puede ubicarse como una economía de enclave. El promedio de los ciudadanos de la nación pudo albergar, sin ser de los campos petroleros, hasta los setenta del siglo pasado, oportunidades de estudio, salud, inversión y consumo, incluso de casas y vehículos[1].

Hoy día, con el deterioro acumulado, reconocido por los propios administradores actuales de la nación, no es fácil ejecutar demagogia conque todo se puede arreglar fácilmente, o rápidamente, como puede oírsele a algunas posiciones políticas e interesadas. Por tanto, recuperar la calidad y el nivel de vida (o el desarrollo perdido) que tuvieron los venezolanos, y pasar incluso a grados superiores, requerirá consenso y preocupación por el país, como cada día mas pareciera reconocen algunos actores políticos.

Un tema atractivo y muy necesario por lo demás, en los últimos días y semanas, es el aumento de salarios. La idea oficial de un aumento razonable se enfrenta, como en tantos otros momentos, a la frecuente tendencia de que cualquier aumento se convierta en inflación y le brinde un carácter fantasioso al aumento en si mismo, porque al aparecer el efecto positivo de aquel, al no presentarse, convertiría al costo de oportunidad del trabajo en infinito[2].

No es fácil lograrlo (aunque no imposible hacerlo). Pues, para el aumento de salarios: 1) existe un contexto administrativo diferente con la disponibilidad administrativa desde el 3 de enero, para la administración de los recursos de la nación (y ello no lo elimina la reciente eliminación de sanciones); 2) el escenario de un salario mínimo que ha terminado siendo irrelevante y con la condición salarial bonificada, hace más difícil la actuación en este terreno; 3) la existencia de sectores de técnicos, profesionales, trabajadores del área de la salud, docencia, seguridad y justicia que ha venido recibiendo en varios casos salarios pírricos con bonos y todo genera un espacio de interpretación justicialista, que determina la urgencia de la atención del aumento salarial;  d) otra serie de condicionantes o elementos del escenario complejo.

Por ello resulta llamativo como, algunos sectores activos en la economía y la sociedad, a pesar de las urgencias que sabemos existen, recomiendan se tenga “mucho cuidado” en “no aumentar más allá de”. cuando se trata de un escenario donde se requiere apremiante atención.

Ello, además, es la base para poder atender el propio aparataje de la Seguridad Social.

Esta, llamada hoy día protección social también, como bien lo saben en Cepal y otros organismos regionales es fundamental en la vida y estructuración de la sociedad, como bien lo sabe el destacado economista Colombiano José Antonio Ocampo o el destacado experto en Seguridad Social Profesor Absalom Méndez Cegarra. Seguro Social, Atención médica y de la salud, jubilación, pensiones (con capitalización privada o pública), prestaciones sociales, atención para la tercera edad; en fin, infinitos temas que tienen que ver, indudablemente, con el nivel y la Calidad de Vida.

De la última, como ha señalado A. Sen, no solo es importante su nivel, sino que condiciones se tienen, o se cuentan, para adquirir tal nivel de Calidad de Vida.

 

15/4/2026

eortizramírez@gmail.com

 



[1] La consigna de la administración bolivariana de 40 años perdidos, desarrollada desde 1999, no era, por tanto, válida,

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