jueves, 13 de octubre de 2022

Oleadas rojas, con variantes

 

Oleadas rojas, con variantes, 

por Félix Arellano



Gustavo Petro Colombia Gabriel Boric Chile
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Una nueva ola de gobiernos de izquierda se está posicionando en América Latina, pero no podemos decir que se repite de forma mecánica la ola roja del pasado reciente; adicionalmente, ni las de ayer ni las actuales son homogéneas. Incluso, si alguno de los gobernantes se repite —como podría ser el caso de Ignacio Lula Da Silva en Brasil— no supone reeditar su experiencia pasada, pues nos enfrentamos con cambios, tanto en el contexto como en el proyecto.

Tales oleadas aprovechan las condiciones estructurales en cada país, agravadas por las perversas consecuencias de la pandemia del covid-19, para desarrollar narrativas que prometen cambios profundos, en realidad irreales; pero que estimulan las expectativas de la población, en particular de los más vulnerables. En realidad, no resuelven los problemas existentes y crean nuevos, pero su objetivo es el poder.

La política, como espacio para el debate de ideas y construcción de proyectos de progreso, bienestar social y equidad, sostenibles y sustentables; se desvanece en un ambiente de enfrentamientos, exclusión y violencia; que desperdicia oportunidades, afectando a la sociedad en su conjunto y con mayor intensidad a los más vulnerables.

Las propuestas de centro que intentan promover equilibrios, facilitar la convivencia y la gobernabilidad, están perdiendo terreno en la mayoría de los países; por el contrario, se está fortaleciendo la polarización radical, lo que pareciera conducirnos a nuevas décadas perdidas en términos de progreso y bienestar

Incluso en los Estados Unidos, para las elecciones de medio término del Congreso previstas para el mes de noviembre, la polarización y el radicalismo están dominando la escena. En el Partido Republicano se consolida el liderazgo hegemónico del expresidente Donald Trump, promotor de una rígida agenda conservadora.

Al observar las oleadas rojas se podría interpretar que como un conjunto presentan un carácter homogéneo; empero, aunque los gobiernos se definan de izquierda, nos encontramos con una situación compleja, heterogénea, entre otros, pues la historia no se repite, los tiempos y las personas cambian y las circunstancias cambian, en algunos casos radicalmente.

Los gobiernos de izquierda pueden coincidir en aspectos como la narrativa social, la lucha contra la pobreza, la discriminación social. En el discurso, se pueden presentar amplias coincidencias; empero, en la práctica difieren los mecanismos de acción. Los más radicales adoptan políticas contrarias a la propiedad privada y al libre mercado, recurriendo incluso a las expropiaciones, que destruyen las pocas oportunidades que existen y espantan a potenciales inversionistas. Los menos radicales, por el contrario, adoptan programas institucionales, mecanismos de subsidios e incentivos sin alterar el mercado ni la propiedad privada

Otro tema en el que se aprecian coincidencias tiene que ver con la narrativa antisistema, en especial el ataque al papel de los Estados Unidos. En términos generales los discursos antisistema resultan repetitivos; empero, en la práctica saltan las diferencias, entre otras, en la intensidad del discurso y de las acciones que desarrollan. De nuevo observamos que los más radicales llegan incluso a la ruptura de relaciones con los Estados Unidos y desarrollan unas estrechas relaciones con países autoritarios y antisistema, como China, Rusia, Irán y Corea del Norte, en clara provocación contra el sistema.

En este contexto, encontramos contradicciones interesantes, como los desafiantes discursos que apoyaba el presidente Rafael Correa de Ecuador en el marco de la ALBA contra los Estados Unidos, pero mantenía el dólar norteamericano como la moneda oficial de su país. Más recientemente tenemos el caso del presidente Andrés Manuel López Obrador de México, quien pasó varias décadas luchando por alcanzar la presidencia, con un discurso contra el imperio y un rechazo frontal contra el acuerdo de libre comercio; empero, las paradojas de la vida, al asumir la presidencia le ha correspondido defender el acuerdo, contra las maniobras destructivas del presidente Donald Trump.

El manejo de la política económica y sus diversos instrumentos e instituciones se presenta como otra variable que genera diferencias entre los diversos gobiernos de izquierda en la región.

Los radicales, con sus posiciones de rechazo al mercado y al sistema, desarrollan políticas más contradictorias, discrecionales, erráticas; presentadas con un discurso social en la defensa de los mas débiles, pero en la práctica tienden a empobrecer la población para lograr un mayor control social.

En otros casos de políticas menos agresivas, tienden a desarrollar estrategia de contenido discrecional, que tampoco resultan muy efectivas para promover crecimiento económico y bienestar social. Es lo que actualmente se puede apreciar en México, Argentina, Bolivia, en alguna medida en Perú y se mantiene la incertidumbre con Colombia.

La lucha contra la corrupción constituye otra materia de amplia coincidencia en los gobiernos de la oleada roja, en el debate político por lograr el poder, se presenta como una de las banderas fundamentales y se utiliza como tema contra la política y los políticos, luego al asumir el poder, la corrupción, las políticas clientelares, los sobornos, la falta de transparencia son las prácticas cotidianas y, la crítica y la denuncia son reprimidas brutalmente; es decir, el denunciante paga las consecuencias, el corrupto goza de impunidad.

Ahora bien, son los temas de los derechos humanos, las libertades, la institucionalidad democrática y en general los valores liberales; los que se constituyen en el epicentro de las contradicciones. En la fase de la lucha política por el poder, los representantes de la oleada roja se presentan como los defensores fundamentales de los derechos humanos, luego, al llegar al poder, los radicales, con el objetivo de perpetuarse, inician un proceso sistemático de destrucción de las instituciones democráticas y violación de los derechos humanos fundamentales.

Adicionalmente, conviene destacar que los gobiernos radicales de la oleada roja promueven una campaña de desprestigio contra las instituciones que defienden los derechos humanos; en particular, las organizaciones no gubernamentales. En esencia, rechazan cualquier mecanismo de control o denuncia que haga evidente sus arbitrariedades. Los menos radicales se amparan en la visión rígida de la soberanía y la autodeterminación y, en el fondo, se hacen cómplices silenciosos del deterioro de los derechos humanos.

Afortunadamente, podemos destacar el caso del presidente Gabriel Boric en Chile, quien en su corto periodo de gobierno se ha mantenido firme en la defensa de los derechos humanos, como una institución de carácter universal. La sólida posición que ha asumido, le está ganando el rechazo de los radicales de la oleada roja, que ya lo califican como «representante de una izquierda cobarde».

No es fácil con hambre, pobreza, marginalidad, exclusión estar alerta ante las manipulaciones de los movimientos radicales de diversas ideologías; en consecuencia, resulta fundamental el papel de la familia, la educación y la sociedad civil organizada para apoyar a los más débiles en la reflexión argumentada para poder enfrentar la guerra híbrida de los autoritarismos que están amenazando los valores liberales. Pareciera que  la oleada roja en su mayoría está más interesada en el poder, que en el bienestar de la población.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Rusia: ¿otra derrota en Shanghái?, por Félix Arellano

 

Rusia: ¿otra derrota en Shanghái?, 

por Félix Arellano






Rusia: ¿otra derrota en Shanghái?
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La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que surgió como un «Grupo informal de Shanghái», con cinco miembros en 1996 y se formalizó como organización internacional en el 2001, efectuó su XXII Cumbre de Jefes de Estado en Samarcanda (Uzbekistán), los días 15 y 16 de septiembre. Una reunión relevante por sus implicaciones geopolíticas, que nos deja triunfos y derrotas, que deberían ser abordadas con atención por la comunidad internacional.

En principio se perfilan como grandes ganadores, por una parte, la propia organización, pues crece en el número de miembros y su agenda se torna más relevante en el contexto mundial; por otra parte, China que se posiciona como el gran líder de la OCS.

La organización de sus cinco miembros fundadores: China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, que informalmente iniciaron conversaciones sobre temas de seguridad en la región asiática en 1996; ha crecido, India y Paquistán se integraron en el 2017 y, en la reciente cumbre, se incorporó Irán. Pero la lista de potenciales miembros es larga, incluye: los observadores interesados en ser miembros plenos: Afganistán, Belarus y Mongolia; y los países asociados en proceso de diálogo: Armenia, Azerbaiyán, Camboya, Nepal, Sri Lanka y Turquía.

La agenda también se ha tornado más compleja, inicialmente concentrada en prioridades regionales, tales como: terrorismo regional, separatismo étnico y extremismo religioso; con el tiempo se ha orientado a temas geopolíticos de mayor calado, como la búsqueda de un equilibrio estratégico global. En esencia, la OCS se presenta como una institución para enfrentar el expansionismo de occidente, en particular de los Estados Unidos, luego de la invasión de Afganistán. Subyace la aspiración de convertirla en una suerte organización defensiva militar del Asia, rivalizando con la OTAN. En ese contexto, han incorporado en sus actividades, los ejercicios militares conjuntos.

Otro ganador de la cumbre es el presidente Xi Jinping, quien se consolida como el gran líder de la organización, superando la supuesta competencia rusa en el bloque. Ya era ampliamente conocida la debilidad económica y tecnológica de Rusia; ahora, con la invasión de Ucrania, se ha comprobado su ineficiencia militar. Por lo pronto, le queda el tema nuclear. con el que está desarrollando un constante chantaje.


El fortalecimiento de China en la OCS favorece al presidente Xi Jinping, quien se encuentra en puertas del Congreso del Partido Comunista, que debería perpetuarlo en el poder, rompiendo la tradición de los dos periodos, que había establecido el gran reformador Deng Xiaoping. El éxito en la cumbre contribuye a robustecer el débil expediente con el que llega el Presidente al Congreso, entre otros, por el deficiente manejo de la pandemia, los crecientes problemas con occidentes y las oscuras perspectivas económicas.

El gran derrotado de la jornada ha sido el presidente de Rusia Vladimir Putin, quien ha debido llegar a la cumbre en Samarcanda con la confianza que sus «mejores amigos» le brindarían un pleno respaldo, pero la realidad ha resultado lapidaria, la guerra en Ucrania fue cuestionada y «el presidente Putin desairado, el primer ministro indio, Narendra Modi, le dijo que «la era actual no es una era de guerra», y el presidente chino, Xi Jinping, tambiénexpresó sus «preocupaciones». El lunes, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, le dijo a PBS que había instado a Putin para poner fin a la guerra: «Las tierras que fueron invadidas serán devueltas a Ucrania». Y esas tierras, dejó en claro, deberían incluir Crimea, que Rusia anexó en 2014”. (thealtantic.com, 21/09/2022).

Tras bastidores, los cuestionamientos al presidente Putin han debido ser contundentes, prácticamente todo lo que se planteó en el mes de enero, –en la histórica visita a Pekín del presidente Putin, previa a la invasión de Ucrania, en el marco de la inauguración de las olimpiadas de invierno–, ha fracasado, afectando las perspectivas del liderazgo chino.

La OTAN, una organización que el año pasado muchos consideraban en extinción, ha resultado ampliamente fortalecida con la invasión de Ucrania y se posiciona como el epicentro de la defensa de occidente. Adicionalmente, los treinta países miembros ya han suscrito el protocolo de incorporación de Finlandia y Suecia como nuevos miembros (05/05/2022), proceso que se encuentra en la fase de ratificación de los órganos legislativos.

La Unión Europea, que en los últimos años ha enfrentado la amenaza del euroescepticismo, en buena medida promovido por la guerra hibrida del autoritarismo, proceso que resultó fortalecido con el retiro del Reino Unido (Brexit), vive nuevos aires de dinamismo y consolidación, producto en gran medida del eficiente manejo comunitario de la crisis de la pandemia del covid-19; pero también, por la unidad que ha generado la necesidad de enfrentar la invasión de Ucrania. En estos momentos, con la excepción de Hungría, pareciera que se ha superado el fantasma de la fragmentación.

Una Europa más sólida, abordando temas fundamentales de seguridad regional y global, también ha mejorado sus relaciones con Estados Unidos, en el marco del diálogo transatlántico, previamente afectado por la política exterior del presidente Donald Trump, retomado con la llegada de Joe Biden a la presidencia; empero, enfrentar en conjunto la amenaza a la paz y a la seguridad que genera la invasión a Ucrania, ha contribuido a revitalizar las relaciones transatlánticas.

Por otra parte, al poco tiempo de la invasión se empezaron a sentir sus perversas consecuencias económicas, entre otras, la inflación a escala mundial, la crisis energética, la crisis de alimentos, en particular de cereales y la amenaza de una recesión; serios problemas para los gobiernos democráticos de occidente, pues la población tiende a cuestionar al gobierno de turno por los problemas que genera la guerra. Pero la crisis económica también está afectando a los gobiernos autoritarios amigos de Rusia. En efecto, el deterioro del contexto global, limita las posibilidades de expansión china, en particular el ambicioso proyecto de la Ruta de la Seda.

Seguramente en el mes de enero el presidente Putin presumía que la invasión a Ucrania sería rápida; es decir, «quirúrgica». Cabe destacar que el presidente Putin con su narrativa manipuladora de la historia y de la realidad, siempre ha evitado referirse a una guerra en Ucrania y resalta que se trata de una «operación militar especial». Pero la invasión inicio con un enorme despliegue militar, que al poco tiempo ha evidenciado sus debilidades.

Para hacer más complejo el contexto, en las recientes semana ha circulado la información que las fuerzas militares de Ucrania han logrado recuperar territorios controlados por el ejército ruso, lo que debilita sensiblemente el liderazgo del presidente Putin; pero, paralelamente fortalece la posición de China en la organización.

Adicionalmente, no debemos olvidar la contundente reacción de occidente contra Rusia. Seguramente en el mes de enero el presidente Putin le garantizó a China que, el caso de Ucrania resultaría tan sencillo como Crimea en el 2014, donde reinó una relativa indiferencia, pero los cálculos han resultado errados.

Los planes del presidente Putin en el pasado mes de enero están fracasando sistemáticamente. La reacción de occidente está resultando sólida y coordinada, con un arsenal de sanciones, que deterioran aún más la débil economía rusa y la aíslan del contexto global, situación que, por otra parte, beneficia a China y consolida su liderazgo en la OCS.

No debería sorprender que, al poco tiempo de la derrota en la OCS, el presidente Putin, visiblemente afectado, reaccione como «fiera herida» y, entre otros, convoque otros falsos referéndums en los territorios que su ejército ha ocupado en Ucrania; también ha ordenado la movilización de reservistas, según sus elucubraciones del orden de 300 mil, lo que está estimulando una diáspora de desertores rusos al mundo y, de nuevo el presidente Putin ha retomado la narrativa del chantaje nuclear, que no obstante lo repetitivo, no debe ser menospreciado.

El presidente Putin también juega a los efectos desestabilizadores del invierno que ya entra en Europa, espera que las alteraciones de la zona de confort de la población europea, se traducirán en crisis e inestabilidad política, debilitando la sólida posición de occidente frente a la invasión.

Por lo pronto, los gobiernos y las autoridades comunitarias están trabajando fuertemente para hacer efectivas nuevas opciones de abastecimiento energético y superar la dependencia de Rusia, proceso que está debilitando la lucha contra el cambio climático, pero también asienta un fuerte revés para el futuro económico ruso.

Ante los planes de inestabilidad de occidente, que el residente Putin lleva años promoviendo, nos corresponde a los defensores de la democracia, las libertades y los derechos humanos, una posición de alerta, rechazando las fuentes de la guerra hibrida rusa y promoviendo los valores libertarios.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

martes, 27 de septiembre de 2022

LA UCV HOY DIA EN CINCO PUNTOS

 

LA UCV HOY DÍA EN CINCO PUNTOS

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ



Puede haber otros, incluso considerados por algunos como más importantes, pero son estos los que queremos destacar en esta nota.

1. Seguir haciendo lo mismo en los distintos cargos de la UCV o de APUCV, será como actuar contra la recuperación de la UCV. Igual, si los devaneos de algunos, los llevan a querer preocuparse por los cargos conseguidos o que deseen ansiosamente. Estas dos últimas instituciones no son lo mismo, pero están íntimamente relacionadas y deben trabajar en líneas coincidentes.

2. Pueden considerarse valientes o arrojados aquellos que, hoy día, se proponen tal recuperación y hasta nivelación de fases podría decirse, pues los problemas son muchos y los recursos considerablemente escasos en relación a otros tiempos. Se trate de profesores para desempeñarse en los gremios, de Decanos o de Rectores, las acciones o actuaciones implican un gran compromiso.

3. Es necesario que los grupos de acción política/académica generen consensos entre sí. No se trata de consensos para llegar a espacios de poder, sino consensos para recuperar la UCV y poder resaltar su importancia académica e institucional. En otros tiempos, se tomó a la UCV como una fortaleza política para estar contra los gobiernos, hoy se debería tomar como una fortaleza para su propia recuperación y contribuir con los jóvenes y el futuro de la nación.

4. El principal elemento contextual influyente para la UCV es la administración de la nación (Administración Bolivariana en más de 22 años), cuyos valores y acciones buscan medrar y afectar las determinaciones en los rumbos de la Universidad, afectando la conocida autonomía (administrativa, académica/de catedra y de campus). Imposición de temas y ahora duración y sentido de las carreras, como en el caso de algunas vinculadas a la salud, se pueden encontrar en los caminos de sus acciones. De este lado habrá que evaluar, sin embargo, si todas las formas de autonomía que en otros tiempos y contextos se disfrutaron siguen siendo factibles o necesarias. Autonomía debe haber y la administración señalada indudablemente que es invasiva.

5. Muchos temas se han añadido y están relacionados con los nuevos tiempos:  el contexto de pandemia, post pandemia, la crisis internacional en cualquiera de sus expresiones (guerras, inflación, producción de alimentos), el desarrollo de las nuevas tecnologías, las redes sociales y los nuevos comportamientos de los jóvenes y los emprendimientos. Todos estos temas afectan los comportamientos de los jóvenes estudiantes y de los propios profesores. Eso llega a la UCV, en un contexto donde en la post pandemia numerosas personas han querido continuar en sus casas. De esta manera, en la UCV, se debe luchar contra el ausentismo de variado tipo. De una reunión reciente con el Decano de Humanidades Profesor Vidal Sáez que tuvimos los miembros de la plancha Unidad Profesoral, fortalecí esta idea.

No es fácil llegar a acuerdos, o tomar acciones, en una nación, donde la administración del país, cree que todo se ha arreglado y que muchas distorsiones derivan de acciones externas de naciones no acordes con ella. Y, aunque no se pueda generalizar, a lo interno de UCV hay grupos e individualidades que les interesan las ofertas de aquella y no los destinos de esta última.

 

Caracas 27 de setiembre 2022

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

domingo, 25 de septiembre de 2022

Economía y Política una relación indisoluble

 

Economía y Política una relación indisoluble

Observamos que la economía no es sólo una construcción de una constelación de ideas, sino que ellas son un hecho concreto en el actuar de las relaciones humanas y de poder de la sociedad.


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

22/09/2022 05:00 am




Hoy más que nunca estas ciencias sociales están entrecruzadas e interdependientes más que nunca, sea en el caso de la economía global, regional o venezolana. Pues sí, tres ideas en el caso venezolano se han extraviado desde hace 23 años en el quehacer de nuestros decisores políticos en materia económica, por un lado, el nombramiento inadecuado de individuos que no poseen la experticia de la económica política, otra, una inadecuada cosmovisión del manejo económico (la mayoría formados en la escuela marxista-leninista) y son ubicados finalmente, en cargos donde no conocen la dinámica de los organismos públicos y no tienen visión de estado, sino partidista-ideológica, y entonces se producen desajuste institucionales, en las políticas públicas formuladas e implantadas.


Por otra parte, han dejado una impronta importante no sólo en el pensamiento, en su desarrollo intelectual, en la praxis, en la realidad donde les toca actuar. Hoy estamos en un proceso de reinterpretación de ideas y del cómo actuar en la realidad en la interrelación humana, por los fantásticos cambios en la sociedad postindustrial y en proceso de un nuevo proceso de cambio tecnológico e industrial y global que está en pleno proceso de desarrollo, que tiene como proceso de desarrollo, una economía global que se debate en crisis de las cadenas de valor y suministro, alta inflación en ciernes, una recesión que podría presentarse y un proceso de reinterpretación de la última fase la globalización de la economía, las finanzas, lo comercial y lo tecnológico. Estamos pues, en lo que definiría Carlota Pérez, en un intervalo de reacomodo del capitalismo a nivel mundial. Este ese el desafío en estas primeras décadas del siglo XXI, para los decisores políticos en la esfera económica, sean o no economistas.

En el caso particular de Venezuela, ha tenido desde el campo de las ideas hacia el campo de la acción pública que se plasman en políticas públicas de carácter económico-político que dan una satisfactoria combinación del pensar y actuar en forma virtuosa en el pasado tenemos por ejemplo a: Ramón Cárdenas, Alberto Adriani, Manuel Egaña, José Antonio Mayorbre, Luís Enrique Oberto y otros políticos de primer nivel, que reflexionaron sobre ambas esferas del pensamiento en forma profusa sin ser economistas como Rómulo Betancourt y Rafael Caldera. En el campo de la academia, también tenemos casos en una acertada combinación como es el caso de D. F. Maza Zavala, Asdrúbal Baptista, Ignacio Purroy, Teodoro Petkoff, Freddy Rojas Parra, Luís Matos Azocar, Eglee Iturbe de Blanco, Haydee Castillo, Maritza Izaguirre entre otros. Todos ellos, han influido en la creación y sistematización de ideas, que, puestas en práctica en funciones de gobierno, le dan a la economía un intensa, compleja, vinculación con el cómo hacer políticas públicas de carácter económico, y en el juego político al seno de una sociedad plural y diversa, en vista desde la perspectiva de las relaciones de poder, interacciones que se producen en una sociedad que construye y estimula la creación de círculos de intelectuales y conocimiento en una interesante lucha, intercambio de construir una sociedad moderna en materia de una estructura económica sólida.

En esta circunstancia, podemos observar a la economía siguiendo la guía que nos diera ese gran maestro de la ciencia política como fue Manual García-Pelayo, quien define claramente dos tipos de fenómenos políticos, los que son como tal eminentemente políticos y los politizados, para entender la clara relación entre estas dos esferas. En este último caso, tenemos a los políticamente condicionantes, es decir aquellos que no siendo políticos en sí mismos, tienen efectos decisivos sobre la política y los políticamente condicionados que son determinados y condicionados por motivaciones políticas para la implementación de políticas públicas en sus diversas dimensiones cambiarias, fiscales, monetarias comerciales. (aquí juega ampliamente la economía política)

En el caso venezolano se ubican seis períodos decisivos en su devenir económico-político determinantes. Observamos que la economía no es sólo una construcción de una constelación de ideas, sino que ellas son un hecho concreto en el actuar de las relaciones humanas y de poder de la sociedad.

Por un lado, en los años 1958-1974 hubo un manejo sensato, prudente y coordinado de las diferentes variables macroeconómicas y las políticas fiscal, monetaria, cambiaria, estables que dieron un largo período de crecimiento virtuoso del PIB, sin embargo, luego, entre 1974-1983, se produjeron una serie de decisiones que ampliaron el espectro de acción empresarial del estado venezolano, del gasto fiscal, el endeudamiento público descentralizado que tuvo un importante impacto en las finanzas públicas. Aquí reflexionaron venezolanos de la talla de Allan Brewer Carias, Juan Carlos Rey y Mauricio García Araujo, entre otros haciendo serias y concretas observaciones sobre el tipo de políticas públicas implementadas, en materia económica. Recuerdo en la revista Resumen, las clarividentes advertencias de Mauricio García Araújo, sobre el rumbo de la economía venezolana en los años del primer boom petrolero y los efectos perniciosos que se produjeron al seno de la economía venezolana.

El otro ejemplo es el 18 de febrero de 1983, que marca el fin de una época que era imposible mantener y se producen las primeras decisiones que buscan reorientar el gasto fiscal, el debate entre un control de cambio o una devaluación lineal, entre Arturo Sosa y Leopoldo Díaz Bruzual, al seno del gabinete económico del momento y luego traslado al consejo de ministros de la época y fomentar aún más un sector exportador no tradicional, llegamos así a 1989, que produce un verdadero viraje en el tipo de visión intelectual entre la política y la economía, que se va a materializar en un conjunto de políticas y medidas que ignoraron el elemento del timing y acuerdo, negociación política y fue apartado y despreciado por completo, el consenso político, por parte de los economistas de aquel entonces. Hubo una acción ortodoxa, asumiéndose que los mecanismos del mercado podían corregir las debilidades de un estilo de desarrollo llevado a cabo por el país a lo largo de un extenso tiempo histórico. Aquí se beneficiaron ciertos grupos financieros y lo más grave se puso en juego la gobernabilidad del sistema político.

La siguiente fase es abril de 1996, con el denominado cuerpo de políticas públicas de la Agenda Venezuela, que buscaba mediante un prudente equilibrio entre los mecanismos institucionales de la política y el mercado, llevar a cabo no sólo un sano balance macroeconómico, sino, además, hacer eficiente el sector industrial y potenciar, los sectores donde tenemos ventajas competitivas como son el sector petrolero, de servicios y de esparcimiento (turismo) y de exportaciones no tradicionales. Todo enmarcado en búsqueda de reformas con consenso como en lo laboral y la seguridad social, una política de privatizaciones prudente.

El siguiente período es signado por el más alto boom petrolero en décadas 1 trillón de dólares entre el año 2002 y el año 2013, que se despilfarraron en políticas públicas inadecuadas y atrasadas, hoy estamos en una nueva etapa, aparentemente está ultima, donde se trata de implementar una política económica, más pragmática, pero tiene decisores no plenamente convencidos e identificados de sus beneficios y un peso muy fuerte de falta de sentido común y crear confianza, que son los pilares de una sana y prudente política económica. Además, que sigue prevaliendo actores con una cosmovisión marxista-leninista en el gabinete económico.

El desafío que encaramos como sociedad es inmenso, en un proceso de globalización imparable, que busca combinar un sentido de equidad y justicia social. He allí lo fantástico y los intricado de la vinculación de la economía y la política, en los tiempos de hoy. La política consiste en decidir en condiciones en las que no hay una evidencia incontrovertible. La economía se mueve al ritmo de las reglas que diseña la política. Por eso hemos tenido un desempeño mediocre en lo económico.

jesusmazzei@gmail.com

 

sábado, 24 de septiembre de 2022

¿Volver a la Comunidad Andina?

 

¿Volver a la Comunidad Andina?, 

por Félix Arellano





¿Volver a la Comunidad Andina?
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El gobierno ha informado al país que está evaluando opciones para retomar las relaciones con la Comunidad Andina; sobre el particular, es importante destacar que la normativa andina contempla dos opciones: la incorporación como miembro pleno o la modalidad de asociación. Ahora bien, en los dos casos, será necesario una negociación con los países que conforman el bloque andino. Ellos seguramente exigirán cambios en algunas condiciones de acceso al mercado venezolano, pero de nuestra parte también deberíamos definir condiciones de interés para los sectores productivos y el país en su conjunto.

Las declaraciones oficiales pareciera que se orientan a la incorporación como miembro pleno, proceso que está regulado por el Artículo 133 del Acuerdo de Cartagena, y conlleva la aceptación integral del ordenamiento jurídico andino en toda su extensión y profundidad; es decir, todos los acuerdos, decisiones y resoluciones que conforman el ordenamiento jurídico andino, lo que tiende a generar resistencias.

Para los defensores del libre comercio, la institucionalidad andina tiende a resultar ininteligible y, en algunos casos, paralizante. Para los radicales defensores de la soberanía y la autodeterminación, el sistema andino de integración representa una amenaza, entre otros, por el carácter supranacional de las normas, es decir, que, una vez adoptadas por los órganos comunitarios, son de aplicación directa, inmediata y preferente.

Además, el tratado del Tribunal Andino de Justicia contempla que los particulares pueden introducir demandas, en los temas inherentes a la integración andina y, por otra parte, la Secretaria General tiene capacidad de propuesta y vela por el cumplimiento de los compromisos adquiridos, en consecuencia, puede elevar procesos de investigación contra un país miembro ante el Tribunal.

Desde otro ángulo, también podemos destacar que, en las actuales condiciones del país, en particular la crisis humanitaria compleja, la normativa andina podría representar una oportunidad, toda vez que contempla instrumentos fundamentales de equidad, protección temporal y trato especial y diferenciado; que pueden servir de apoyo a los sectores productivos.

Es conocido que los sectores productivos y exportadores venezolanos llevan años enfrentando la adversidad de la política económica caracterizada, entre otros, por sus contradicciones, la voracidad fiscal, el menosprecio a la competencia y la productividad; la errática política cambiaria, la discrecionalidad en la política comercial, la ineficiencia aduanera y de servicios públicos: y las limitaciones en logística e infraestructura,

Ante los problemas de competencia y competitividad, que vive el sector productivo venezolano, quedado en desventaja dentro de la región, el ordenamiento andino contempla diversos mecanismos de salvaguardia de carácter temporal; en casos de crisis de balanza de pagos, por devaluación monetaria, en el sector agrícola y en materia comercial por producto e incluso por sector económico.

Adicionalmente debemos señalar la existencia de la normativa comunitaria para enfrentar la competencia desleal (el dumping y las subvenciones en el comercio). Por otra parte, como se indicó anteriormente, el Tribunal Andino de Justicia contempla recursos que pueden ser activados por los particulares, para la defensa de sus intereses en materia comercial.

Un tema que podría ser de interés en el sector agrícola del país, tiene que ver con el mecanismo de las franjas o bandas de precio, un instrumento flexible de estímulo para ese sector, que sigue vigente en la Comunidad Andina, no obstante haber sus suspendido el Arancel Externo Común (AEC), mediante la Decisión 580 y sus continuas renovaciones.

En este contexto, cabe destacar que, al suspender la Comunidad Andina la aplicación del AEC, se elimina la traba que impedía la participación simultanea de un país en este bloque y el Mercosur, objetivo que Bolivia está tratando de lograr desde hace varios años. Sin el AEC andino, el país no se enfrenta con el dilema de dos aranceles externos. La Comunidad Andina se ha concentrado en la zona de libre comercio y muchos otros diversos temas, lo que puede facilitar la complementación de los dos bloques de integración.


La otra opción de vinculación con la Comunidad Andina, que contempla la normativa, es la asociación, que está regulada en los Artículos 136 y 137 del Acuerdo de Cartagena. En ese contexto, la asociación de Chile con el bloque andino constituye un precedente interesante y está consagrado en la Decisión 645. Por otra parte, la asociación con los países del Mercosur está consagrada en la Decisión 613.

La vía de la asociación podría ofrecer una mayor flexibilidad, pues las partes deciden los elementos del ordenamiento jurídico que desean incorporar en la relación, no es obligatorio asumir la totalidad del ordenamiento jurídico; empero, hace más compleja la negociación, pues todo lo que se adopte debe ser negociado.

Es importante tener presente que en cualquiera de los potenciales escenarios, miembro pleno o asociación; se requiere de una negociación previa con los países miembros del bloque. En este contexto cabe recordar que el ingreso tardío de Venezuela en el Pacto Andino, –cuyo tratado fundacional, el Acuerdo de Cartagena, fue suscrito en 1969; empero, debido a múltiples contradicciones internas, ingresamos en 1973–, fue necesario un proceso de negociación con los cinco países que conformaban el Pacto, que dio como resultado el llamado Consenso de Lima (13/02/1973), jurídicamente incorporado en el ordenamiento jurídico andino mediante la Decisión 70.

Como se ha podido apreciar la negociación es el proceso recurrente en cualquier escenario de vinculación con la Comunidad Andina y, sobre ese tema, observamos que en diversos sectores del país existe una marcada resistencia. Pareciera que se perciben las concesiones, que implica todo proceso de negociación, como una derrota o traición. Se ha posicionado una errada visión de la negociación como una capitulación, en el marco de un juego suma cero, donde una parte gana y la otra pierde todo; incluso, para algunos, el contrario debería ser exterminado.

En el actual contexto político andino es probable que el gobierno de Bolivia no presente mayores exigencias previas a Venezuela; empero, dada la opacidad y contradicciones en nuestra política económica y comercial, es muy probable que el resto de los gobiernos de la Comunidad Andina, en coordinación con sus sectores productivos, exijan cambios en las actuales condiciones de acceso al mercado venezolano, como requisito de entrada para nuestro país. La negociación previa a la vinculación de Venezuela con la Comunidad Andina puede exigir cambios importantes, que conlleven transparencia y seguridad jurídica, un reto interesante desafío para la política oficial

Las negociaciones previas, en cualquiera de los escenarios, también abren la oportunidad para que Venezuela presente sus condiciones, que faciliten la vinculación, permitan el acceso a nuestra oferta exportable y no hagan traumático a los sectores productivos la nueva relación. En este contexto, resulta fundamental la coordinación del sector oficial con todos los involucrados con el proceso de vinculación con la Comunidad Andina, en particular, los sectores productivos, exportadores, gremios y asociaciones, sindicatos, academia y sociedad civil en su conjunto.

Venezuela podría plantear, entre otras, condiciones específicas para el acceso tanto de bienes como de servicios en el marco del programa de liberación, medidas no arancelarias, normas de origen, incluyendo la posibilidad de requisitos específicos de origen en casos necesarios. Muchos otros temas pueden formar parte de nuestras aspiraciones, como el movimiento de personas y de capitales; la normativa de propiedad intelectual y el amplio espectro de los servicios, donde podemos gozar de ventajas competitivas.

Una vez más el tema andino se presenta como una oportunidad para todos, en el sentido de promover un dialogo exhaustivo, argumentado y respetuoso entre los diversos sectores, que permita lograr beneficios para el país, pero también para la región en su conjunto.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

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