martes, 15 de noviembre de 2016

¿Agenda internacional de Trump?

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Felix Arellano
Al mundo también le preocupa las opiniones del candidato Trump sobre temas ecológicos, en particular sobre el cambio climático y el posible rechazo al acuerdo firmado en Paris, que ya ha entrado en vigencia

La incertidumbre es una de las características fundamentales de las relaciones internacionales, pero ahora, con lo que podríamos denominar el “efecto Trump”, la situación se ha potenciado significativamente. Muchas de las propuestas que el candidato presentó o los temas que omitió sobre la agenda internacional están generando zozobra y podrían conllevar serios problemas para el nuevo Presidente. En estos momentos pareciera que Trump se enfrenta con los dilemas-trampas generados por el candidato: tratar de cumplir con lo ofrecido y crear un entorno infernal, o no cumplir y defraudar a sus radicales, con consecuencias internas impredecibles. Otra posible opción podría ser concentrarse fundamentalmente en la agenda interna (economía, producción, salud, impuestos, etc.) y dejar pasar sus amenazantes propuestas internacionales.

Vamos a reflexionar sobre algunas de las propuestas amenazantes en el ámbito internacional del discurso del candidato Trump. Una, muy relevante por sus implicaciones para la paz mundial, es el rechazo del acuerdo nuclear con Irán, en el que participaron todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, más Alemania. Una potencial consecuencia de las críticas no razonadas de Trump al acuerdo es que pueden servir de excusa para que Irán se retire y pueda, sin mayores controles, avanzar con sus planes nucleares, tal escenario enfrentaría al mundo con la necesidad de una nueva negociación o el uso de la fuerza.

Otro tema amenazante es el cuestionamiento a los principales aliados occidentales en materia de seguridad: la OTAN, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, por su limitada responsabilidad en los compromisos. Esperemos que esta crítica se pueda resolver con una rápida revisión de las reglas y las condiciones de participación, para que cada miembro pueda asumir responsabilidades concretas, pues las amenazas a la paz y la seguridad internacional que estamos enfrentando de Corea del Norte o grupos como ISIS, exigen de una estrategia eficiente y coordinada de parte de occidente.

Las continuas y profundas críticas al mundo musulmán, sin apreciar sus aportes y diferencias, representan otra amenaza que puede agravar aún más la delicada situación en medio oriente y debilitar la frágil vinculación de los Estados Unidos con los países árabes, una relación difícil, pero estratégica en diversos planos.

Otro de los elementos del discurso del candidato que amenazan su gobierno tiene que ver con las profundas críticas a la globalización, la apertura económica y los acuerdos comerciales. En el talante autoritario del candidato se percibe que desde la presidencia pretendería controlar todo y decidir la vida y destino de las empresas y sus capitales, pareciera que el candidato empresario olvida que si la empresa no encuentra condiciones de confianza y seguridad no invierte. Aislar los Estados Unidos, rechazando el Acuerdo Transpacífico, negándose a nuevos acuerdos comerciales, eventualmente retirándose de la OMC o del TLC con México y Canadá, o aplicar sanciones al comercio con China; podrían generar el efecto contrario de espantar las inversiones y agravar la situación económica. Si el Presidente electo aspira cumplir rajatabla lo que prometió el candidato, en el mediano plazo obligará al empresariado norteamericano a exigir un viraje de la política exterior.

Estamos conscientes de los potenciales problemas que puede generar para los más débiles la globalización y a la apertura comercial, pero el discurso crítico tiende a ser radical, desequilibrado y no avanza en las posibles soluciones; al respecto, sería ideal que en una posible revisión de los acuerdos comerciales el Presidente Trump pudiera asignar mayor atención al tema de la equidad en el comercio.

Al mundo también le preocupa las opiniones del candidato Trump sobre temas ecológicos, en particular sobre el cambio climático y el posible rechazo al acuerdo firmado en Paris, que ya ha entrado en vigencia. En estos delicados y cruciales temas para la humanidad en su conjunto esperamos que la sociedad civil, interna e internacional, logre mediante una acción coordinada y contundente poner límites al Presidente que aspira un trono y no una presidencia con límites como corresponde en una sociedad democrática.

Otro aspecto que angustia del candidato tiene que ver con el vacío en su discurso sobre temas como: derechos humanos, institucionalidad democrática o libertad de expresión. Lamentablemente tal vacío resulta positivo para los gobiernos autoritarios del mundo, en particular de la región, que deben sentir un alivio pues baja la presión del control que mantenía el gobierno del Presidente Obama en estos temas.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Trump y el Resurgimiento del Nacionalismo

Trump y el Resurgimiento del Nacionalismo


Por Alfredo Ordóñez López


La victoria de Donald Trump en la presidencia de los Estados Unidos de América ha generado diversas posiciones políticas, económicas y hasta de carácter social en el mundo, pues el nuevo anfitrión de la Casa Blanca a partir del 20 de enero de 2017, tendrá el deber no solo de ser el Presidente de un país sino también un líder mundial.

Sin embargo, y tomando en cuenta el discurso político usado en la dinámica electoral del Sr, Trump, se puedo destacar dos aspectos claves de lo que será la nueva visión de la política. El primero se refiere a la idea de presidir para los norteamericanos y no para el mundo, y el segundo se sustenta en el posible aislamiento de la política internacional en los conflictos internacionales y llevarlos más a temas de carácter económico.

Tanto el discurso nacionalista y como esa posición “machista” frente a las mujeres, calaron en los sectores menos urbanos de la población norteamericana, nos referimos al sector agrícola, el pequeño comerciante, los trabajadores clase media de empresas, entre otros (quienes siempre son la mayoría en cualquier país), y que se han sentido perjudicado por las políticas de libre comercio y la construcción de un nuevo sistema social en donde la visión del feminismo, la diversidad sexual, los derechos humanos han jugado un papel clave en la Construcción de una nueva sociedad americana.

De tal manera que la llegada de Trump refleja claramente el resurgimiento de un nacionalismo americano estadounidense aparentemente olvidado, en que el líder sea quien mejor represente al Tío Sam, el Águila Calva, un hombre prospero, patriótico, autosuficiente, y formado a base de un honor  nacional.

La nueva situación política que se presenta, está inmersa en una dinámica internacional muy particular, pues después de los acontecimientos presentados en Ucrania (2014), y la posición de “hombre fuerte” del presidente Ruso, Vladimir Putin, lo cual representó políticamente y socialmente el renacer del sentimiento soviético en toda Eurasia. Además, la salida del Reino Unido de la Unión Europea (BREXIT) por decisión nacionalista de su población vía Referéndum, pronostica una reconfiguración en el escenario internacional, en si estaríamos en una nueva fase de equilibrio de Poder.   

Difícilmente, el Congreso de los Estados Unidos de América (con mayoría republicana) permitirá que Trump se aísle de los problemas de “interés nacional” para EE.UU en el mundo; pero lo que sí estará latente es el regreso al proteccionismo y al conservadurismo de la política económica en pro de los interés locales; lo que pudiera generar un impacto severo en las empresas globales, pues estas empresas funcionan en varios países y el libre comercio representa su ventaja competitiva frente al mercado internacional. Asimismo, las inversiones extranjeras directas (IED) podrían girar a mercados más confiables con la dinámica global como la U.E Asia y hasta la misma Rusia.  


Este posible escenario podría ser aprovechado por los países que América Latina si se enfocan en estabilizar sus sistemas políticos y económicos para atraer IED y lograr la conformación de espacios geográficos productivos (Tecnopolis – Clúster - Asociatividades – Aglomerados Industriales) que permitan diversificar el perfil productivo de las naciones, a base de procesos de transferencia tecnológica e innovación.      

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Elecciones USA

Tomado de
http://www.nytimes.com/interactive/projects/cp/opinion/election-night-2016/the-unknown-country



OPINION | CAMPAIGN STOPS

Paul Krugman: Our Unknown Country

 By PAUL KRUGMAN
COMMENT2016-11-08T22:58:01-05:0010:58 PM ET

We still don’t know who will win the electoral college, although as I write this it looks — incredibly, horribly — as if the odds now favor Donald J. Trump. What we do know is that people like me, and probably like most readers of The New York Times, truly didn’t understand the country we live in. We thought that our fellow citizens would not, in the end, vote for a candidate so manifestly unqualified for high office, so temperamentally unsound, so scary yet ludicrous.

We thought that the nation, while far from having transcended racial prejudice and misogyny, had become vastly more open and tolerant over time.

We thought that the great majority of Americans valued democratic norms and the rule of law.

It turns out that we were wrong. There turn out to be a huge number of people — white people, living mainly in rural areas — who don’t share at all our idea of what America is about. For them, it is about blood and soil, about traditional patriarchy and racial hierarchy. And there were many other people who might not share those anti-democratic values, but who nonetheless were willing to vote for anyone bearing the Republican label.

I don’t know how we go forward from here. Is America a failed state and society? It looks truly possible. I guess we have to pick ourselves up and try to find a way forward, but this has been a night of terrible revelations, and I don’t think it’s self-indulgent to feel quite a lot of despair.




What’s the Biggest Fear of a Trump Presidency?

By DANI RODRIK
COMMENT2016-11-09T17:19:12-05:005:19 PM ET

The real costs of a Donald J. Trump presidency will most likely come on the political rather than on the economic side.

We are likely to see some rise in trade barriers and unilateral economic policies. But for all his bluster, I do not expect Mr. Trump to engage in indiscriminate protectionism. We live in a world of supply chains where imposing tariffs on Mexican or Chinese imports will raise costs of United States businesses and make it hard for them to compete. Mr. Trump is a businessman, and he will understand soon, if he does not now, the senselessness of blanket protectionism.

We may have plenty of trade disputes with foreign countries. It’s useful to bear in mind here the example of the 1980s, when trade frictions with Japan and other leading exporters produced a slew of so-called new protectionist barriers such as voluntary export restraints. But these did very limited damage to the world economy. Before long, the world embarked on a further and more intense round of globalization.

Furthermore, we have robust international institutions, like the International Monetary Fund and the World Trade Organization, that did not exist in the interwar period. And the political lobbies in favor of an open economy (big business and banks) are stronger and retain considerable influence in Washington.

So even though the 1930s parallel is on everyone’s mind, I do not think we are in for a collapse of the international economic order and a retreat into trade war.

The real danger Mr. Trump poses is the undermining of our politics — the norms that sustain our liberal democracies. His campaign was based on a divisive politics of identity. Ideals of equity, equal rights, diversity and inclusion were submerged under the weight of a rhetoric that raised racial and ethnic tensions and inflamed passions against imagined enemies — Mexican immigrants, Chinese exporters, Muslim refugees.

Illiberal democracy has been the bane of several nations around the world. Under Mr. Trump, the traditions in the United States of checks and balances and of rule of law will be tested seriously.

The political danger will be greatly magnified by Mr. Trump’s likely economic failure. He comes into office as the putative leader of middle and lower classes who feel they have been left behind. He has raised their expectations in ways that he cannot meet. There is little chance that incomes at the middle and lower end of income distribution will receive a large boost under his policies. The manufacturing jobs that have left will not return no matter how tough Mr. Trump’s trade policies get. These jobs have disappeared for good, largely thanks to technological changes, and not trade.

When the full scale of his economic disappointment sinks in sometime during his term, Mr. Trump may well react in the time-honored fashion of global populists like President Vladimir V. Putin of Russia. To keep his base mobilized and insulate himself from economic troubles, he may take shelter in an intensified form of the identity politics that worked so well for him during the presidential campaign. This would rip American society further apart along racial and ethnic cleavages.

The ugliness that characterized politics during the presidential campaign may be nothing compared with what may be yet to come.

Dani Rodrik, a professor at the John F. Kennedy School of Government at Harvard, is the author of “Economic Rules: The Rights and Wrongs of the Dismal Science” and “The Globalization Paradox: Democracy and the Future of the World Economy.”




Mexico and the U.S. Are Distant Neighbors, Again

 By ENRIQUE KRAUZE
COMMENT2016-11-09T09:43:29-05:009:43 AM ET

MEXICO CITY — “Poor Mexico, so far from God, so close to the United States.” The comment, attributed to President Porfirio Díaz, has sometimes corresponded with reality, but never more than the present moment. Faith in a loving and present God has always pervaded the daily life of Mexicans. And despite the offenses inflicted upon them across almost 200 years of history, we Mexicans have not really resented the propinquity of the United States nor have we harbored violent nationalist feelings. On the contrary, as people to people, our relations have been fruitful, stable, cordial.

Not anymore. With Donald J. Trump’s electoral victory, every Mexican will have ample reason to entrust himself more closely to God (or the Virgin of Guadalupe) and prepare for a new war, certainly not military, but commercial, economic, ethnic, strategic and diplomatic.

Commercial, because Mr. Trump’s United States may exit Nafta or may impose high tariffs on our exports, to which Mexico will have to retaliate. Economically, if Mr. Trump actually tries to make Mexicans pay for his ridiculous wall by seizing or taxing the remittances of Mexicans working in the States, Mexico will have to respond that such action would be discriminatory and would have to apply to all other immigrants. Ethnic, because of the foreseeable rage that an enormous policy of expelling all undocumented immigrants would unleash, tearing apart families, turning neighbor against neighbor, inflaming differences of identity in the schools. Strategic, because of the disruption of life along the border that would result from even a partial construction of Mr. Trump’s wall.

Confronted with so hostile a government, Mexico could be tempted to cancel agreements that have functioned reasonably well, like our cooperation in matters of security, control of the flow of immigration from Central America or treaties on water rights. A degree of diplomatic tension we have not faced in at least 90 years would accompany the deluge of legal actions that Mexican businesses, individuals and groups — public and private — will start in the courts of both countries as well as internationally to defend their interests.

For Mexico and the United States, Mr. Trump’s victory is a great tragedy. Beyond their governments, Mexicans and Americans have been very good neighbors. Every day, a million people and 370,000 vehicles cross our mutual frontier in an orderly and peaceful manner at 57 border crossings.

Among the many lies spewed by Mr. Trump during his campaign, few were more infamous than his initial assault on the Mexican people: “They’re not sending their best,” he said. “They’re bringing drugs, they’re bringing crime. They’re rapists. And some, I assume, are good people.” The statistics on crime prove him a vicious liar. And though the wave of immigration from Mexico is now basically over, in its heyday we were sending many of our best people to the United States. All they wanted was a route (even if it was gradual and difficult) toward a migratory reform that would give them a legal space to feed their families. Yes, the drug trade is a problem, but drugs cross the border because the market is American, a problem that President Trump shows no inclination to confront.

Average Mexicans fear the brutal effects that the Trump administration is likely to inflict on the economy of their country, the second most important commercial partner of the United States, and the result may very well be a collapse of our fragile social peace. The old and almost forgotten historical wounds will open again, to an awesome extent.

I feel perplexed before the rise of a fascist to the venerable office of United States president. The Greeks knew that democracies are mortal. May the democracy of the United States of America, an example to the world for some 240 years, survive Donald Trump.

Enrique Krauze is a historian, the editor of the literary magazine Letras Libres and the author of “Redeemers: Ideas and Power in Latin America.” This article was translated by Hank Heifetz from the Spanish.

martes, 8 de noviembre de 2016

¿Triunfará la prudencia?

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Felix Arellano

Trump sataniza lo existente, para estimular las pasiones humanas y un voto irracional, pero no presenta un programa articulado con soluciones eficientes; mucho discurso y mucha pasión, pocas ideas sensatas

La contienda electoral de los Estados Unidos, que se define hoy, si bien podría contribuir a fortalecer la democracia de ese país, también ha evidenciado claramente algunos de los graves problemas que afectan a la institucionalidad democrática en el mundo, y el imperio no ha resultado una excepción. En muchos países se está presentando un enfrentamiento entre la prudencia contra la irracionalidad, esta última encubierta en radicalismo, nacionalismo, racismo, fanatismo, discriminación, mucha pasión y hormonas que estimulan el voto sin reflexión.

En el mundo observamos el ascenso de la antipolitica. El rechazo a las instituciones existentes, en particular, los partidos tradicionales, y los falsos discursos con promesas salvadoras que terminan desembocando en fracasos autoritarios. Al respecto podemos destacar entre otros: al proceso bolivariano en Venezuela, el nacionalismo xenofóbico en varios países europeos, Podemos en España, el proyecto político de las FARC en Colombia o el radicalismo del Foro Social en nuestra región.

En los Estados Unidos, Donald Trump ha cultivado, en esta larga campaña electoral, las pasiones radicales de la población, que aspira soluciones urgentes y fáciles. Trump, como buen radical, ha promocionado un discurso que apasiona cargado de soluciones mágicas y de violencia, que si se llegan a aplicarse no resolverán nada y generaran nuevos y más graves problemas.

El discurso de Trump en el plano nacional contempla, entre otros, un nacionalismo radical y excluyente, contrario a la tradición de su país y a la dinámica del mundo global. Muchos norteamericanos están enfrentando serios problemas económicos, y Trump concentra el problema en la apertura global, en los acuerdos comerciales, en la presencia de los extranjeros, mezcla diversos problemas, que si bien están vinculados, exigen de tratamientos especiales. Es cierto que la globalización, la apertura y el comercio pueden conllevar problemas sociales, pero no se resuelven creando muros y expulsando extranjeros.

Las inequidades que genera la globalización, la apertura y el comercio exigen la urgente aplicación de la equidad en sus diversas manifestaciones; por ejemplo, una mayor atención a los problemas de los países pobres que permita generar gobernabilidad y bienestar social, lo que puede limitar las migraciones; mayor cooperación técnica internacional; políticas migratorias responsables, coherentes y humanizadas. En el plano comercial se requiere de mayor atención y aplicación de tratamientos asimétricos por países o por sectores productivos; mecanismos de protección temporal, como las salvaguardias comerciales.

Trump sataniza lo existente, para estimular las pasiones humanas y un voto irracional, pero no presenta un programa articulado con soluciones eficientes; mucho discurso y mucha pasión, pocas ideas sensatas. Expulsar la población extranjera debilitaría sectores fundamentales de la economía norteamericana como la agricultura o los servicios. Su rechazo a los programas de salud impulsados por el Presidente Obama y su discurso fiscal afectará la situación de los más pobres.

Por otra parte, su discurso en el plano internacional, concentrado en destruir el legado negociador y cooperativo del Presidente Obama, anuncia un imperio de incertidumbre, exclusión y violencia; desconociendo la incapacidad de los Estados para poder enfrentar individualmente los graves problemas globales. Su rechazo a los temas ecológicos y las soluciones en curso auguran el agravamiento de los problemas. El continuo ataque a los aliados fundamentales de los Estados Unidos como la Unión Europea o México genera una peligrosa incertidumbre.

Frente al caso venezolano el discurso de Trump también genera una incertidumbre sorprendente y peligrosa. En su verbo radical ha dedicado pocas palabras violentas contra la dictadura cubana y el autoritarismo venezolano y amenaza con retroceder las negociaciones con Cuba. Empero, por otra parte, su radicalismo y extraña vinculación con Putin, podría conllevar una posición silenciosa y complaciente, poco preocupada por el grave deterioro de los derechos humanos venezolanos.

Sobre la Sra. Hillary Clinton no podríamos considerar que represente la panacea, pero si ha cultivado la mesura y la reflexión en su discurso. La posible continuidad en la política exterior del Presidente Obama, con mayores controles, es una señal positiva para la comunidad internacional. Si fuera electa podría abrir una nueva oportunidad para la región a los fines de negociar una relación más creativa y dinámica en diversos ámbitos y con mayor atención a los temas de la equidad.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Pronunciamiento

Académicos e Investigadores Venezolanos se Pronuncian sobre la Calificación Crediticia de Venezuela en los Mercados Internacionales

Preocupados por la profunda crisis económica que embarga a Venezuela, un grupo de académicos e investigadores venezolanos dedicados al campo de estudio de las ciencias económicas, nos hemos sentido en la obligación de ofrecer ciertas impresiones orientadoras, de inobjetable pertinencia, que pueden ayudar a esclarecer las razones por las cuales el contexto en que se desenvuelve la economía venezolana es calificado hoy día, por los mercados financieros internacionales, como uno de los más riesgosos del mundo. 
Desde inicios del año 2013 Venezuela viene mostrando los signos de una crisis económica estructural y profunda que se ha desarrollado como resultado de un conjunto de decisiones de política dirigidas a destruir el orden económico interno y las leyes más elementales por las que se rige una economía moderna. Estas decisiones de política pública, al ser vaciadas de todo contenido racional, dejaron a la economía venezolana en una condición de extrema vulnerabilidad que se ha expresado en descomunales desequilibrios macroeconómicos. Así, la oferta efectiva de bienes y servicios ha terminado siendo afectada por los prolongados y exacerbados controles, intervenciones a la propiedad y distorsiones regulatorias, haciendo al país más dependiente de las importaciones; el creciente desbalance externo se ha traducido en un severo racionamiento de divisas y en una merma, cuando no paralización, de las actividades productivas; un cuadro crónicamente deficitario en las finanzas públicas se ha traducido en una exorbitante elevación de la deuda pública interna y externa a niveles no sostenibles; y los mercados monetarios y financieros han permanecido alterados por la falta de conducción precisa de las políticas macroeconómicas.
Una economía expuesta a tales desequilibrios, inevitablemente termina experimentando una implosión, con cada vez más elevadas tasas de inflación, con severos problemas de producción y abastecimiento, y con un deterioro generalizado en la calidad y cantidad de los bienes y servicios públicos, contribuyendo todo ello a una significativa merma en el nivel de vida de sus habitantes.
Por paradójico que pueda parecer, la crisis se desarrolló en el contexto de una prolongada bonanza en los ingresos petroleros, como nunca se había experimentado en la historia conocida del país. Esto pone en evidencia los serios problemas institucionales que ha tenido el país en el manejo de la extraordinaria “renta” de origen petrolero. A la postre, la economía venezolana tampoco pudo transcender su delicada dependencia del petróleo y quedó presa, como nunca antes, de los recursos externos y fiscales que provenían de las ventas de crudo en el mercado petrolero internacional. 
Todos estos desequilibrios y problemas no han hecho más que agravarse a partir del segundo semestre de 2014, cuando los precios petroleros se derrumbaron en los mercados internacionales. La súbita caída en los ingresos externos tomó al país en las peores condiciones internas y externas: un sector productivo devastado y sin fortalezas, una industria petrolera en franco deterioro, y un país sin reservas internacionales operativas para poder contrarrestar el choque adverso en los precios petroleros. En contraste, otras economías dependientes del petróleo han podido enfretar el choque de precios y minimizar sus efectos, por estar preparadas para ésta contingencia.
Por razones desconocidas pero que agregan a este cuadro crítico grados de incertidumbre, el gobierno nacional ha decidido no publicar durante el último año las estadísticas económicas de la nación. Sin embargo, es bien sabido que desde hace al menos 2 años Venezuela exhibe la tasa de inflación más alta del mundo, que la actividad económica interna registra 11 trimestres consecutivos de contracción con la expectativa de una caída del producto interno por encima del 10%, y que la escasez se ha convertido en un fenómeno crónico y agotador para los sectores más vulnerables de la población con niveles, que a decir de las mediciones de las agencias independientes, estaría por encima de 35%. 
Por si fuera poco la República y PDVSA iniciaron el año 2016 con la perspectiva de tener que pagar a los acreedores externos cerca de 18.000 millones de dólares por amortización e intereses de la deuda externa acumulada en los años de la bonanza, una cifra que para el momento representaba algo más del 60 por ciento de los ingresos petroleros externos del país. Conjugando acciones desesperadas de ventas de activos, operaciones de pignoración de oro, adelanto de cuentas por cobrar en dólares (con enormes descuentos), negociaciones bilaterales de ciertas obligaciones, y atrasos de cuentas por pagar, Venezuela ha podido cumplir con los acreedores externos, pero un fundado temor se posa en esos mercados que se preguntan cuánto más puede el país aguantar.
La situación política del país es una incertidumbre adicional que afecta la percepción de los mercados financieros internacionales sobre la capacidad y voluntad de repago de la nación. El enconado conflicto no ayuda a construir un clima de confianza en la economía, desvía la atención de las autoridades hacia otros intereses, y descarrila los esfuerzos públicos y privados para encarar la crisis económica. La aprobación por canales irregulares del Presupuesto de la Nación para el año 2017 pone en un limbo jurídico cualquier nueva operación de crédito público de la Republica. La ruptura del hilo constitucional y la pérdida de calidad democrática están afectando seriamente la economía del país. Los mercados financieros internacionales también saben todo esto.
En consecuencia, ¿cómo pueden evaluar los mercados financieros externos a un país que exhibe hoy el peor desempeño macroeconómico del mundo, que depende críticamente del devenir del mercado petrolero mundial hoy deprimido, que mantiene a su población en precarias condiciones socio-económicas, y que se desenvuelve en una crisis política e institucional de insospechables dimensiones?  
Los venezolanos deben tener claro que la calificación crediticia internacional que marca a Venezuela hoy día como un país no apto para recibir financiamiento voluntario, proviene de esta terrible lectura de la crisis y no de la imaginación o los esfuerzos que puedan hacer los académicos e investigadores venezolanos, que por lo demás advirtieron con anticipación sobre las problemáticas asociadas al errático manejo de la economía y siguen dando lo mejor de sí mismos para la comprensión de la realidad económica nacional.

Firmantes

Nombre                Cargo e Institución
Karelys Abarca               Docente/Investigador, Universidad Central de Venezuela
Pedro A. Abreu              Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Victor Abreu                  Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela y UCAB
Boris Akerman                Profesor del Departamento de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Simón Bolívar
Victor Álvarez                 Investigador-Consultor, Premio Nacional de Ciencias
Rita Amelii                     Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Luis Angarita                  Profesor Agregado, Jefe de la Cátedra de Relaciones Iternacionales, Universidad Central de Venezuela
Sergio Arancibia             Profesor de la Universidad Central de Venezuela
Pablo Astorga                 Profesor de Economía, Instituto Barcelona de Estudios Internacionales, España
Rafael Avila                    Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Montéavila
Ronald Balza G.              Decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, UCAB
Douglas Becerra             Programa de Desarrollo Económico, Universidad Central de Venezuela
Carlos Blanco                 Profesor Emérito, Universidad Central de Venezuela, Research Scholar, Boston University, USA
Carlos Blaumann             Investigador, Doctorado de Economía, Universidad Central de Venezuela
Robert R. Bottome                      Director, VenEconomía
Hugo Bravo J.                Profesor, Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Universidad Monteávila
Ysrrael Camero               Profesor de Historia Económica, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Alberto José Cárdenas     Profesor de Finanzas Internacionales y Mercadeo, Universidad de Carabobo y UCAB
Alí Cárdenas M.              Profesor de Economía, Universidad Metropolitana
Olesia Cárdenas             Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Alvaro Cartea                 Profesor Titular, Universidad de Oxford, Reino Unido
Roberto Casanova            Director Académico, Asociación Civil Liderazgo y Visión
Jesús Casique                Investigador-Consultor Independiente      
Adícea Castillo                Directora de la Comisión de Estudios de Post Grado de FACES, Universidad Central de Venezuela
Haydee Castillo de López  Individuo de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
Santiago Clavijo               Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Agronomía
José Luis Colmenares     Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Bernardo Corvaia Prince  Profesor, Universidad del Zulia
Isaias Covarrubias M.      Profesor Titular, Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado
Luis Crespo                   Profesor-Investigador, Cátedra de Macroeconomía, Universidad Central de Venezuela
Raúl Crespo                   Teaching Fellow, Department of Economics, Bristol University, Reino Unido
David Da Silva                Profesor y Coordinador Académico de la Escuela de Economía de la UCAB
Mirla Dazza                    Economista Investigadora del Observatorio de Gasto Público, Cedice
Francisco Javier Fraíz      Profesor de Historia Económica, Universidad Central de Venezuela,
Cesar Gallo                    Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Urbi Garay                    Profesor Titular de Finanzas, Instituto de Estudios Superiores en Administración IESA
Angel Garcia Banch         Profesor/Investigador, Centro de Estudios del Desarrollo, Universidad Central de Venezuela,
Humberto García Larralde  Presidente de la Academia de Ciencias Económicas, Profesor Titular, UCV
Mónica Garcia-Pérez        Associate Professor, Department of Economics, St. Cloud State University, USA
Pável Gómez Valera         Profesor de Economía y Análisis Político, Consultor, Chile 
Alejandro Grisanti           C.         Investigador/Director, Ecoanalítica
José Guerra                  Profesor Asociado, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Igor Hernández               Profesor, Centro de Energía, Instituto de Estudios Superiores en Administración IESA           
Tamara Herrera              Directora, Síntesis Financiera
Natan Lederman             Profesor Titular, Universidad Metropolitana, Escuela de Economía
Thais Ledezma Castillo     Investigadora, Universidad Central de Venezuela, Instituto de Investigaciones Rodolfo Quintero
Sary Levy                      Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Miembro de la ANCE
Amalia Lucena                Profesora de Economía Internacional, Universidad Central de Venezuela
Leonardo Maldonado       Consultor, Banco Interamericano de Desarrollo, USA
Victor Maldonado                        Director Ejecutivo, Cámara de Comercio de Caracas
Gerónimo Mansutti         Profesor de Matemática Financiera, Universidad Católica Andrés Bello
Demetrio Marotta                        Profesor de Economía, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, UCAB
Brian McBeth,                Affiliate Member, Latin American Centre, University of Oxford, Reino Unido 
Rafael A. Melean C.         Profesor de Política Energética, Instituto de Energía de la Universidad Simón Bolívar
Oscar Meza                    Director del CENDAS, Centro de Documentación y Análisis Social
Juan Misle                    Investigador/Consultor Independiente
Francisco J. Monaldi       Lecturer en Economía de la Energía, Rice Univesity, USA
José Ramón Morales A.    Investigador Independiente, Programa de Ph.D. en Politicas Públicas, Universidad de Harvard, USA
Marcos Morales Q.          Gerente de Estudios Económicos, Conindustria
Leonardo Moreno                        Profesor de Economía, Universidad Católica Andrés Bello
Belkis Nuñez                  Profesora Asistente, Universidad Católica Andrés Bello
Freddy Ríos R.               Investigador/Consultor Independiente
Juan Nagel                    Profesor de Economía, Universidad de los Andes, Chile
Arlán Narváez                 Cátedra de Principios de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Irene Niculescu              Profesor Titular, Instituto de Urbanismo, Universidad Central de Venezuela,
Asdrubal Oliveros                       Investigador/Director, Ecoanalítica
Luis Oliveros                 Profesor de Economía, Universidad Metropolitana/Universidad Central de Venezuela
Victor Olivo Romero        Profesor de Economía, Universidad Católica Andrés Bello y Universidad Metropolitana
Eduardo Ortiz Felipe       Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
Eduardo Ortiz Ramirez    Docente-Investigador, Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela
Sergio Otero Castro         Profesor de Desarrollo Económico, Universidad Central de Venezuela
Antonio Paiva R.             Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Pedro Palma C.               Profesor Titular, Instituto de Estudios Superiores en Administración IESA, Individuo de Número de la ANCE
Carlos Peña                    Director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Flor Pereda                    Doctorado de Economía, Universidad Central de Venezuela
Felipe Pérez Martí                       Profesor de Economía, Investigador y Consultor Independiente
Silvana Pezzela               Profesora-Jefe del Departamento de Política Económica, Universidad Central de Venezuela
Luis Mauricio Phelan       Profesor Asociado, Universidad Central de Venezuela
Ivan Pineda                    Programa de Administración de Negocios, Florida International University, USA
José Greogorio Pineda     Adjunt Professor, Sauder School of Business, University of British Columbia, Canadá
Juan Plaja C.                  Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Alejandro Puente             Director del Centro de Investigación y Modelación de Negocios, Universidad de Santo Tomás, Chile
José Manuel Puente        Profesor Titular del IESA, Profesor Invitado, BSG Universidad de Oxford, Reino Unido
Edgardo Quevedo R.        Profesor, Universidad de Carabobo
Bárbara Rodriguez           Profesora de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Oswaldo Rodriguez L.      Profesor Agregado, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Pedro Luis Rodriguez       Profesor Asistente, Instituto de Estudios Superiores en Administración IESA y UCAB
Kamal A. Romero             Profesor de Economía, Centro de Enseñanza Superior Cardenal Cisneros-UCM, España
Pedro Rosas Bravo          Center for International Development, Harvard University, USA
Maxim Ross                   Profesor Emérito, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Carlos Sabino                  Coordinador Académico de la Maestría y Doctorado en Historia, Universidad Francisco Marrroquín, Guatemala
Miguel Angel Santos         Senior Research Fellow, Center of International Development, Harvard University, USA
Alicia Sepulveda              Consultora Independiente
Héctor Silva Michelena     Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Miembro de Número de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
Carlos de Sousa             Economista-Investigador para Latinoamérica, Oxford Economics, Reino Unido
Carlos Torres                 Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Mariana Urbina R.          Doctorado de Economía Aplicada, Universidad de Minnesota, USA
Germán Utreras             Consultor Internacional en Operaciones Financieras Internacionales
Efrain Velazquez             Investigador, AGPV
Leonardo Vera                Profesor Titular, Universidad Central de Venezuela, Escuela de Economía
Jóvito Alcides Villalba      Consultor Independiente
Ricardo Villasmil Bond     Profesor de Economía, Instituto de Estudios Superiores en Administración IESA y UCAB
Midas Villasmil Tovar       Consultor Independiente
Francisco Vivancos         Profesor de Economía, Universidad Central de Venezuela y Universidad Católica Andrés Bello
Héctor Yánez Martinez      Profesor de la Maestría en Moneda e Instituciones Financieras, Universidad Central de Venezuela
Luis Zambrano Sequín     Profesor Titular, UCAB y Miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas
Omar Zambrano             Consultor Independiente, Economista de la Universidad Central de Venezuela



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martes, 1 de noviembre de 2016

Contradicciones sobre el libre comercio

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Felix Arellano
Los radicales están satanizando el libre comercio por los problemas que puede generar para los sectores débiles o menos competitivos, este es un lugar común en los actuales discursos de Donald Trump, también lo ha sido de grupos radicales en la región como el Partido de los Trabajadores de Brasil, el Movimiento al Socialismo en Bolivia o el proceso bolivariano en Venezuela

El comercio internacional ocupa un lugar privilegiado en el contexto global, entre otros, por los beneficios y complicaciones que tiende a generar; pero, en particular, por ser el centro de constantes cuestionamientos. Bien podríamos decir que los radicales, en sus distintas manifestaciones como el Foro de Sao Paulo, el proceso bolivariano o Donald Trump, coinciden en una crítica manipuladora y desequilibrada contra el libre comercio, que por repetitiva se desgasta, no promueve soluciones y se trasforma en un falso discurso.

Tanto la crítica, como la crisis del libre comercio se van extendiendo por el mundo. En el marco de la Unión Europea nos encontramos, entre otros, con la abrupta salida del Reino Unido, proceso definido como Brexit, que formalmente no ha iniciado; pero también encontramos: el rechazo de Holanda al acuerdo comercial con Ucrania, los obstáculos interpuestos por los Valones de Bélgica contra el Acuerdo Comercial entre la Unión Europea y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés) superados finalmente, lo que permitió la firma del acuerdo el pasado domingo. Pero también encontramos otros factores de tensión como el creciente rechazo a las negociaciones comerciales con Estados Unidos del acuerdo denominado Transatlántico. Adicionalmente, tampoco se aprecia optimismo en las viejas negociaciones con el Mercosur para conformar una zona de libre comercio.

En el Mercosur el tema comercial también presenta sus complicaciones. Por una parte, no se ha perfeccionado la zona de libre comercio en el bloque, pues si bien se han eliminado las listas de excepciones nacionales al libre comercio, se mantienen las listas sectoriales de excepciones en el sector automotor y el azúcar. Además, se han incrementado las restricciones no arancelarias. Por otra parte, luego de una fase de apertura y promoción del comercio con el resto del mundo en sus primeros años, en lo que se llamó la fase internacional del bloque, con el ingreso de Venezuela como miembro pleno, el proceso entró en la llamada fase ideológica, que apenas está culminando, periodo en el cual el grupo se ha cerrado, restando importancia a la apertura comercial.

En el presente año, combinado con la crisis de la presidencia del bloque con Venezuela, se está tratando de impulsar nuevamente la apertura comercial y, al respecto cabe destacar: los esfuerzos por acelerar las negociaciones con la Unión Europea y el acercamiento con la Alianza del Pacifico. Otro elemento interesante se puede apreciar en el interés que ha presentado el gobierno de Uruguay de negociar con China y Argentina de negociar con los Estados Unidos. Pero aún subsisten resistencias al interior de los gobiernos, en particular en Uruguay, donde los radicales del Frente Amplio, encabezados por Pepe Mujica, rechazan la idea.

En la actual campaña electoral de los Estados Unidos Trump está desarrollando un discurso crítico y manipulador contra los acuerdos comerciales y ha prometido que los someterá a revisión. Por su parte la Sra. Clinton ha realizado una defensa débil, seguramente para lograr algún respaldo de sectores productivos débiles que se han afectado por la competencia comercial, como ha sido el caso del sector automotor. En este contexto, no existe confianza que el Tratado Transpacífico, ya firmado por el Presidente Obama, sea ratificado por el Congreso y mucho menos que puedan avanzar las negociaciones de libre comercio con la Unión Europea.

Los radicales están satanizando el libre comercio por los problemas que puede generar para los sectores débiles o menos competitivos, este es un lugar común en los actuales discursos de Donald Trump, también lo ha sido de grupos radicales en la región como el Partido de los Trabajadores de Brasil, el Movimiento al Socialismo en Bolivia o el proceso bolivariano en Venezuela. El discurso radical apasiona y estimula el nacionalismo económico, pero no resuelve nada y agrava los problemas.

Por otra parte, conviene destacar que la Secretaria de la Organización Mundial del Comercio (OMC), informa que hasta el 2016, se han registrado más de 635 acuerdos regionales de comercio, el 90% de ellos relativos a zonas de libre comercio y tan solo un 10% de uniones aduanera. La magnitud de la cifra ilustra la importancia del tema del libre comercio, lo que obliga a una mayor y más equilibrada reflexión. Por lo pronto deberíamos decir que en las soluciones para enfrentar los problemas que tiende a generar el libre comercio se combinan, tanto la promoción de diversos incentivos para los sectores productivos más débiles, como la necesidad de trabajar en profundidad los mecanismos de equidad en el comercio internacional, tema tradicionalmente marginado.

PREINSCRIPCIONES: PERÍODO ACADÉMICO 1-2017


Ver archivo adjunto: http://www.ucv.ve/postgrado_faces


POSTGRADO EN ECONOMÍA INTERNACIONAL

PREINSCRIPCIONES: PERÍODO ACADÉMICO 1-2017
LAPSO: 01 DE NOVIEMBRE AL 02 DE DICIEMBRE 2016
(AMBOS INCLUSIVE)

Requisitos: 1)  Dos (2) Curricula vitae documentados. 2) Título de Licenciado, preferiblemente en ramas de las Ciencias Económicas y Sociales o en carreras universitarias afines. 2) Notas certificadas de pregrado. 3) Constancia de promedio y rango en la promoción. 3) Constancia de haber aprobado la suficiencia del Idioma Inglés expedida por la Coordinación de Extensión de la Escuela de Idiomas Modernos de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. 4) Estos requisitos deben venir en dos carpetas de fibra, tamaño oficio. 5) Ser residente en Venezuela. 6) Dos (2) fotografías de frente tamaño carnet. 7) Cancelar valor de la preinscripción (6 UT), en efectivo, en el Banco Mercantil, Cuenta Corriente Nº 0105003207-1032-61250-9, a nombre de Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, o en su defecto, realizar transferencia electrónica y entregar la impresión en la caja de la CEAP, o pagar directamente en la Caja de la CEAP. 7) Llenar la planilla de solicitud de preinscripción. 


Horario de atención al público en la Administración de la CEAP:
            Lunes, miércoles y viernes de 8:15 a.m. a 11: 45 a. m. y
                                                                       1:00 pm a  2:45 pm
            Entrega de documentos en la Sede del Postgrado:

                        Lunes a Viernes de 7:30 a 11:30 am

Dirección: Av. Neverí, Centro Comercial Los Chaguaramos, piso 4, Oficina 4-3, Los Chaguaramos.