martes, 10 de noviembre de 2020

Estados Unidos: un viraje necesario

 

Estados Unidos: un viraje necesario, 

por Félix Arellano

Félix Arellano






Publicado noviembre 10, 2020

Mail: fgap1749@gamil.com


La política exterior no representa uno de los temas de mayor interés del ciudadano de los Estados Unidos; empero, la actuación del país en el sistema internacional resulta fundamental. Su participación en la construcción del orden internacional liberal, basado en reglas y principios, orientado a la promoción de las libertades, la institucionalidad democrática y los derechos humanos, ha sido decisiva. En tal sentido, su aislamiento conlleva consecuencias negativas, tanto para la dinámica mundial, como para sus intereses.

En estos momentos, en puertas a un nuevo gobierno, urge una revisión de la actual política exterior. La comunidad democrática internacional espera un viraje que permita fortalecer y dinamizar la gobernabilidad internacional. También la estrategia frente a la crisis venezolana requiere de reflexión.

Es cierto que son necesarios cambios, revisiones y reingeniería en muchos aspectos del sistema internacional, pero los valores fundamentales de occidente, en particular las libertades en sus diversas expresiones, no deberían estar en juego y, mucho menos, por el espejismo de una narrativa aislacionista que estimula pasiones, nacionalismo, exclusión e, incluso, xenofobia.

Estamos conscientes de la relevancia del interés nacional, pero en el contexto de la interdependencia compleja que vivimos —donde todas las variables, que son muchas, están interconectadas— la concepción rígida de la soberanía se transforma en un discurso manipulador que logra votos, pero no genera soluciones efectivas.


La construcción de muros, la descalificación, la confrontación permanente, la exclusión, el aislamiento, no permiten enfrentar las múltiples disfuncionalidades del mundo global, en particular sus inequidades o las debilidades del sistema multilateral. Retirarse de las organizaciones internacionales no las elimina y, por el contrario, beneficia a los autoritarismos, pues al debilitarlas se reducen los potenciales controles que pueden ejercer.

En este contexto, cabe destacar el caso de la pandemia que estamos enfrentando. No es la primera ni será la última. Las fronteras, los muros o la seguridad nacional exacerbada no permiten superar al virus, ni lograr la inmunidad necesaria. Para enfrentar las causas de la pandemia y lograr las soluciones médicas, el trabajo cooperativo de la comunidad internacional resulta prioritario. Al respecto, si bien es cierto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha evidenciado mayor efectividad, la descalificación permanente o el retito no resuelven nada.

Lograr transformaciones en las organizaciones internacionales no es tarea fácil. Promover los cambios implica un arduo trabajo desde adentro que exige diálogo, negociación, cooperación; no aislamiento. Se deben promover iniciativas y sumar esfuerzos, trabajar activamente con países amigos que comparten valores e intereses. Estados Unidos debe retomar una relación activa y dinámica en el hemisferio, en la OEA, con sus vecinos, con la región en su conjunto.

Resulta fundamental reconstruir las relaciones con Europa, con la Unión Europea y, en general, con las democracias; son los aliados naturales para fortalecer el orden liberal basado en reglas y principios.

El caso de China representa otro ejemplo de los temas que exigen de una revisión y un viraje. Constituye una amenaza compleja para los valores occidentales, para las libertades, la democracia y los derechos humanos; en consecuencia es un desafío para todo el conjunto de países democráticos. La Unión Europea la ha definido como una competencia sistémica. Con su hábil estrategia de expansión está penetrando la gran mayoría de países en desarrollo, en particular en nuestra región. Este cuadro evidencia que un mínimo de coordinación con los aliados podría conllevar una presión más efectiva, que mantener un enfrentamiento individual generando un potencial “guerra fría”, con diversos matices contradictorios, que perjudica a todos y no establece los límites que se necesitan.

Retirarse del Acuerdo Comercial Transpacífico facilitó aún más la estrategia de expansión económica y comercial de China y afectó el posicionamiento de los Estados Unidos en el Pacífico. En necesario exigir cambios y poner límites a la actuación de China en el contexto internacional; a tales fines, una estrategia coordinada con los países amigos podría resultar más efectiva. Debilitar a la Organización Mundial del Comercio (OMC) resulta un camino equivocado, no afecta a los gobiernos autoritarios, todo lo contrario, les permite asumir un mayor protagonismo y debilitar potenciales controles.

Son muchos los temas que se deben abordar en relación a China y la OMC podría servir como uno de los medios para definir el nuevo relacionamiento con la potencia asiática.

La lista de asuntos que exigen de una revisión es amplia y no podemos dejar de mencionar el caso de los temas ecológicos, en particular el cambio climático. Su desconocimiento y el rechazo del Acuerdo de París no contribuyen a la construcción de un mundo sustentable y más humano. Las propuestas de revisión son válidas y necesarias, el aislacionismo un error.

Otro tema que requiere reflexión tiene que ver con estrategia frente a la crisis venezolana. La comunidad democrática comparte el objetivo de una salida pacífica y democrática, pero se requiere de una coordinación más efectiva y dinámica. Resulta necesario establecer canales con los países aliados del bloque en el poder en Venezuela y la Unión Europea u otros gobiernos democráticos pudieran realizar aportes importantes.

El tema de las sanciones también debe ser evaluado para que se constituyan realmente en un medio dentro de una estrategia y no resulten en un fin que puede consolidar el autoritarismo, como ha sido la experiencia de las sanciones a la dictadura en Cuba.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

domingo, 8 de noviembre de 2020

Un adiós al 45º presidente de Estados Unidos.

https://www.letraslibres.com/mexico/politica/despedido 

Un adiós al 45º presidente de Estados Unidos.


Sembró odio, polarizó al país, degradó el lenguaje político, repudió las reglas escritas, transgredió las reglas no escritas, insultó a la prensa, difamó a sus críticos, mintió por sistema, menospreció a la ciencia, desdeñó el cambio climático, desgarró familias migrantes, humilló a las mujeres, despreció a las víctimas, encomió a los victimarios, incrementó la pobreza, aumentó el desempleo, subió la inseguridad, destruyó las instituciones, desechó a generaciones de servidores públicos, devaluó la educación pública, encarnó el culto a la personalidad, mimó a los dictadores, abandonó el multilateralismo, abrazó el aislacionismo, subyugó al Poder Judicial, avasalló al Poder Legislativo, alardeó de ser figura histórica, manipuló los símbolos religiosos, fortaleció a los evangélicos, alentó el racismo, alimentó el clasismo, promovió a su familia, prohijó negocios ilícitos, ignoró al fisco, canceló el seguro médico universal, minimizó la pandemia, politizó el uso de cubre bocas, desacreditó a los expertos en la pandemia, padeció incontinencia mediática, aspiró a autocracia, minó a la democracia, pisoteó las libertades.

Firmó el T-MEC.

Jugó golf.

sábado, 7 de noviembre de 2020

¿Se está convirtiendo EE UU en un Estado fallido?

 https://elpais.com/economia/2020-11-06/se-esta-convirtiendo-ee-uu-en-un-estado-fallido.html?prm?event_log=fa&o=cerrado

¿Se está convirtiendo EE UU en un Estado fallido?

La mayoría del Supremo fue elegida por un partido que solo ganó el voto popular una vez en las pasadas ocho elecciones

El líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell.
El líder de la mayoría republicana en el Senado de Estados Unidos, Mitch McConnell.JON CHERRY / AFP

Mientras escribo estas líneas, parece extremadamente probable que Joe Biden haya ganado la presidencia. Y claramente ha recibido millones de votos más que su rival. Puede y debería afirmar que ha recibido un firme mandato para gobernar la nación.

Pero hay verdaderas dudas acerca de si podrá, de hecho, gobernar. Por el momento, parece probable que el Senado —que no es nada representativo del pueblo estadounidense— siga en manos de un partido extremista que saboteará a Biden de todas las formas posibles.

Antes de entrar en los problemas que probablemente cause este enfrentamiento, hablemos de lo poco representativo que es el Senado. Cada Estado, por supuesto, elige dos senadores, lo que significa que los 579.000 habitantes de Wyoming tienen el mismo peso que los 39 millones de California. Los Estados excesivamente representados tienden a estar mucho menos urbanizados que el conjunto del país. Y teniendo en cuenta la creciente división política entre las áreas metropolitanas y las rurales, esto da al Senado una fuerte inclinación a la derecha.

Un análisis llevado a cabo por FiveThirtyEight.com concluía que el Senado representa de hecho un electorado casi siete puntos porcentuales más republicano que el votante medio. Casos como Susan Collins, que resistió en un Estado demócrata, son excepciones; el sesgo derechista subyacente del Senado es la principal razón por la que probablemente el Partido Republicano conserve el control, a pesar de la importante victoria demócrata en número de votos populares.

Posiblemente se preguntarán por qué es un problema que el control del Gobierno esté dividido. Después de todo, los republicanos controlaron una o ambas cámaras del Congreso durante tres cuartas partes de la presidencia de Barack Obama y sobrevivimos, ¿no? Sí, pero.

El hecho es que la obstrucción republicana causó mucho daño incluso durante los años de Obama. Los republicanos emplearon tácticas agresivas, incluso amenazaron con provocar el impago de la deuda nacional para forzar una retirada prematura de las ayudas fiscales que ralentizó el ritmo de la recuperación económica. He calculado que, sin este sabotaje, la tasa de desempleo en 2014 podría haber sido dos puntos porcentuales más baja de lo que fue de hecho.

Y la necesidad de aumentar el gasto es todavía más aguda ahora que en 2011, cuando los republicanos se hicieron con el control de la Cámara de Representantes. En estos momentos, el coronavirus avanza desbocado, con más de 100.000 contagios diagnosticados cada día y en rápido aumento. Esto va a golpear duramente la economía, incluso si los gobiernos estatales y locales no imponen nuevos confinamientos.

Necesitamos desesperadamente una nueva ronda de gasto federal en sanidad, ayuda para el desempleo y para empresas, y apoyo a las apuradas administraciones estatales y locales. Cálculos razonables indican que deberíamos gastar 200.000 millones de dólares o más al mes hasta que una vacuna ponga fin a la pandemia. Me asombraría mucho que un Senado todavía controlado por Mitch McConnell accediera a algo así.

Incluso después de que la pandemia haya pasado, es probable que afrontemos una persistente debilidad económica y una necesidad urgente de más inversión pública. Pero McConnell decidió bloquear el gasto en infraestructuras incluso con Trump en la Casa Blanca. ¿Por qué iba a volverse más responsable con Biden en el cargo?

Por supuesto, el gasto no es la única forma de hacer política. Por lo general, hay muchas cosas que un presidente puede hacer para bien (Obama) o para mal (Trump) mediante órdenes ejecutivas. De hecho, durante el verano, un grupo de trabajo demócrata determinó cientos de cosas que un presidente como Biden podría hacer sin tener que acudir al Congreso.

Pero ahí es donde me preocupa la participación de un Tribunal Supremo fuertemente partidista, un tribunal modelado por la decisión de McConnell de saltarse las normas y nombrar a Amy Coney Barrett cuando solo faltaban unos días para las elecciones. Seis de los nueve magistrados han sido nombrados por un partido que solo ha ganado la votación popular una vez en las pasadas ocho elecciones. Y pienso que hay muchas probabilidades de que este tribunal pueda comportarse como lo hizo el Supremo de la década de 1930, que siguió bloqueando programas del New Deal hasta que Franklin D. Roosevelt amenazó con aumentar el número de magistrados, algo que Biden no podría hacer hoy, con un Senado controlado por los republicanos.

De modo que estamos en un buen lío. La derrota de Trump significaría que, por el momento, hemos evitado caer en el autoritarismo; y sí, lo que está en juego es eso, no solo por quién es Trump, sino también por lo extremista y antidemocrático que es el Partido Republicano de nuestros días. Pero nuestro sesgado sistema electoral significa que el partido de Trump sigue todavía en posición de obstaculizar, quizá paralizar, la capacidad del próximo presidente para abordar los enormes problemas epidemiológicos, económicos y medioambientales a los que nos enfrentamos.

Digámoslo así; si estuviéramos analizando un país extranjero con el grado de disfunción política de Estados Unidos, probablemente consideraríamos que está al borde de convertirse en un Estado fallido, es decir, un Estado cuyo Gobierno ya no es capaz de ejercer el control efectivo.

Es posible que la segunda vuelta de las elecciones en Georgia otorgue el control del Senado a los demócratas; a falta de eso, a lo mejor Biden logra encontrar unos cuantos republicanos razonables y dispuestos a alejarnos de ese abismo. Pero a pesar de la victoria aparente del demócrata, la República sigue corriendo un gran peligro.

Paul Krugman es Premio Nobel de Economía © The New York Times, 2020. Traducción News Clips

viernes, 6 de noviembre de 2020

Los Politólogos, los servicios y el Estado

 


Los Politólogos, los servicios y el Estado

En ese sentido, puede afirmarse que la calidad de los servicios de un país como Venezuela, determina su nivel de desarrollo

 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

05/11/2020 05:00 am

 




              Con motivo del aniversario de mi promoción, la sexta, de grado de politólogos en la UCV en 1983, el día de ayer 4 de noviembre y ante el inmenso reto, por el efecto de la revolución en las TIC’s y las consecuencias de la pandemia en el mercado de trabajo, en un capitalismo de servicios que mutará mucho más, se plantean varios desafíos para diferentes profesiones y oficios en particular, para los politólogos. Somos, analistas y observadores de realidad, así como también, parte de los cuadros de funcionarios del Estado y como decisores eventuales. En efecto, los primeros egresados de ciencia política por parte de la UCV, que fueron los pioneros, tuvieron un difícil posicionamiento de inserción profesional. Sus áreas de desempeño se ubicaban a fines de la década de los 70’ en el sector universitario en sus áreas de docencia, de investigación y extensión, ya que los requerían para formar los cuadros profesorales y de investigación del porvenir y además, la consultoría incipiente de la época. Ahora bien, en las sociedades actuales que generan conocimiento que quieren avanzar en su desarrollo y modernización, percibieron la importancia del profesional y de su utilidad laboral. Como intelectuales o individuos de acción, generan un importante conocimiento, para la reflexión y acción, el cual es gestionar en lo público y en el sector privado.



El politólogo, es un analista simbólico, hoy debe crear valor público dentro de una innovación pública, labora hoy en día en el sector servicios, y se debe producir un reskilling del funcionario público y en el Estado, fundamentalmente, aunque también en el sector privado. Por ello, el politólogo, tiene un interesante espectro laboral, por sus habilidades y competencias. Por ejemplo, como funcionario público tiene un amplio abanico actividades que abarca los siguientes campos: Estudiar la organización y optimización de la administración pública en sus diferentes niveles: nacional, estadal, y municipal, seguridad y defensa, política internacional, área socio-administrativa, gerencial, coordinación y planificación estratégica, estudios de desarrollo y comportamiento organizacional, análisis de presupuesto, control y supervisión de gestión, desarrollo de diagnósticos para ejecución de planes, programas y proyectos, asesores, en la empresa privada como consejeros y asesores de los grupos de interés, en los servicios de estudios, periodismo de opinión y el periodismo político, la política activa o el político práctico con ello, se busca elevar el debate y las cualidades de una persona para la praxis política.



Así las cosas, los servicios, se han convertido hoy en día, en un tema de análisis, debate, y negociación de la agenda internacional por varias razones: 1- Por la alta participación que tienen dentro del PIB de cada uno de los países en la economía de los países industrializados y emergentes, 2- La velocidad e intensidad de la revolución tecnológica en la electrónica, informática, telecomunicaciones y la biotecnología ha incidido en la evolución de este sector, 3- Por la intensificación del rol de los servicios como insumos intermedios en la producción, 4- Por el rol de los servicios en la telemática. Y hoy en día, el servicio intangible incorporado, en términos de talento, conocimiento y tecnología, está allí el centro de gravedad de la aportación del politólogo en su área de trabajo.



Cuales son a nuestro entender los principales servicios, primero están los gubernamentales entre otros, donde los politólogos de desempeñan con capacidad asertiva. Otros, que debemos tomar en consideración son, los informáticos y telemáticos en diferentes áreas (teletrabajo, teleducación, teleconsulta, teleconferencia) consultoría en general.



En ese sentido, puede afirmarse que la calidad de los servicios de un país como Venezuela, determina su nivel de desarrollo, debido a que el porcentaje ha subido de un 65% hasta hace unos veinte años a más del 75%, del empleo es generado por este sector y, un 9,5% del total de las exportaciones venezolanas fueron generados por esta actividad y representaron un 70% del PIB del país, hasta los 90. El costo de producción representa en Venezuela el 40%, de acuerdo a investigaciones realizadas por mi recordado maestro el profesor y brillante economista Guillermo Márquez.



Uno de los retos para un país como Venezuela, es contar con unos servidores en servicios más eficientes, que nos permitirán ser más competitivos en una economía mundial más compleja y en proceso de transformación. Por ello, deben proseguirse los pasos de contar con servicios de mejor calidad y se deben tener políticas públicas a ese fin, más eficaces. Se ha dado un extenso proceso de externalización del sector servicios al resto de la economía nacional y este proceso también se da en la economía mundial.


jesusmazzei@gmail.com

 

miércoles, 4 de noviembre de 2020

Desorden social global

 

Desorden social global, 

por Félix Arellano

Desorden social global

Mail: fgap1749@gmail.com




La pandemia del covid-19 está acelerando procesos de transformación que venían avanzando en el contexto global y generando nuevas presiones disruptivas. Frente a este panorama, expertos del Deutsche Bank consideran que desde este año se inicia un nuevo ciclo económico internacional que definen como era del desorden. Tal definición podría resultar exagerada, o incluso una perogrullada, si consideramos que la realidad internacional se caracteriza por su complejidad, dinamismo e incertidumbre. Pretender establecer un orden rígido es prácticamente imposible.

Es evidente que el llamado orden liberal, que se va conformando finalizada la segunda guerra mundial mediante la Carta de San Francisco -que crea las Naciones Unidas y sustituye la vieja Sociedad de Naciones- y los Acuerdos de Bretton Woods -que establecen el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)-, está basado en principios y reglas que privilegian las libertades y los derechos humanos. Ese orden está enfrentando serias amenazas, desde las estrategias de los gobiernos autoritarios que promueven la visión rígida de la soberanía y una anarquía atenuada por pactos, pero también desde los propios países democráticos, donde avanzan tendencias radicales que estimulan el nacionalismo y la exclusión.

Diversas y complejas presiones enfrenta el orden internacional y, en su conjunto, podrían fundamentar la llamada “era del desorden”; empero, la gran amenaza que se plantea en el corto plazo tiene que ver con el desorden social que se potencia con los efectos de la pandemia. Al respecto, diversas organizaciones internacionales están alertando sobre las dramáticas consecuencias sociales del covid-19, que los radicales definen como “caldo de cultivo”. Resulta inexorable esperar tiempos de gran tensión en el planeta. Desde nuestra perspectiva, la “era del desorden” se vincula fundamentalmente con el descontento social que crece, y sus potenciales desviaciones al populismo, el radicalismo, la anarquía y la violencia.


Como parte de las fuerzas disruptivas que estimulan la llamada “era del desorden” podríamos resaltar: i) las crecientes contradicciones de la globalización que se agudizan desde la crisis financiera mundial del 2008; ii) las tendencias nacionalistas que debilitan la gobernabilidad internacional y tiene en los gobernantes Donald Trump, de Estados Unidos y Boris Johnson del Reino Unidos, expresiones muy significativas; iii) el progresivo deterioro del multilateralismo; iv) la crisis ecológica a escala global; v) el creciente conflicto entre Estados Unidos y China, que afecta a la economía en su conjunto; y en estos momentos vi) los negativos efectos en todos los ámbitos de la pandemia del covid-19.

Cada una de esas fuerzas presenta su especificidad y complejidad que debería ser analizada con atención, pero además, todas ellas están interconectadas, forman parte de la llamada interdependencia compleja del orden global que estamos viviendo. Tanto la comprensión del conjunto como de las potenciales soluciones exige de una visión holística e interdisciplinaria.

Un factor relevante en la tesis del desorden social global tiene que ver con los efectos sociales del desarrollo científico y tecnológico. Cada día encontramos mayores y más sofisticados avances técnicos, como se puede apreciar en la llamada IV Revolución Industrial o el internet de las cosas.

Los procesos productivos, el sistema financiero y comercial, la educación, la salud, la recreación, todo fundamentado en el desarrollo e interconexión electrónica; empero, paralelamente van creciendo los perdedores, los excluidos, los desempleados, los no formados, los más vulnerables; todos ellos, potenciales factores de inestabilidad social.

Las consecuencias sociales del avasallante desarrollo tecnológico se acentúan con los efectos de la pandemia. La situación se presenta grave para los países en desarrollo, pero también se está presentando en los países prósperos, son múltiples los casos. En la región, son significativas las protestas sociales que se ha presentado en dos países ejemplares por su dinámica de crecimiento económico, como son Chile y Costa Rica.

También en las economías prósperas encontramos muchos otros factores de tensión social que están generando inestabilidad, tal es el caso de las migraciones. Las poblaciones más vulnerables de los países en desarrollo -algunos de ellos antiguas colonias- migran buscando mejores condiciones de vida, por hambre, o migran para salvar sus vidas de zonas de guerras, o de gobiernos autoritarios que violan sistemáticamente los derechos humanos. Esta tendencia, que ha crecido significativamente en los últimos años, ha conllevado, entre otros males, el incremento de la xenofobia y la aporofobia.

El descontento social no atendido representa una potencial bomba de tiempo, tanto contra las democracias, como contra el orden internacional liberal basado en principios y reglas. Dejar a su suerte a los más vulnerables en el contexto de la pandemia conlleva promover un mayor desorden mundial que terminará afectando a todos.

RIFAS SOCIALISTAS DE COMIDA

 

RIFAS SOCIALISTAS DE COMIDA

                                                                                            Enrique Viloria Vera

Supe entonces, con humildad, con perplejidad …

que estábamos gobernados por el azar y

que en esa tormenta todos nos ahogaríamos,

y supe que sólo los más astutos …

iban a mantenerse a flote un poco más de tiempo.

Roberto Bolaño

 



Llegan noticias de la última modalidad del ingenioso rebusque en la Venezuela socialista del siglo XXI en la que la vida se juega y la comida se apuesta, eso sí en sucios y verde dólares americanos. Se trata de acopiar algunos kilos de la necesaria y cara comida para rifarlas entre amigos y allegados. Hay varias opciones, de acuerdo con la calidad y el costo de los productos ofertados, a saber:

1.    La visceral: incluye bofe, corazón, hígado, costillas, lagarto con hueso y riñones de res.

2.    El pollo pobre: ofrece alitas, pescuezo, menudillo y patas con uñas.

3.     El pollo rico:  contiene pechuga, muslos, cuartos e higaditos.

4.    La ejecutiva:  brinda lomito, chuletón, punta trasera y solomo de cuerito.

5.    La de cerdo elemental: incluye hocico, orejas, hígado, patitas y rodilla.

6.    La de cerdo plus: contiene pernil, chuletas de lomo y de aguja, solomo y solomillo.

7.    La enchufada: es la más exclusiva, al mejor estilo revolucionario incluye pierna de cordero turco, caviar ruso de beluga, bife de chorizo, costillar de yak y lomito de alpaca.

8.    La pobretona: oferta sólo sardina, cabezas y espinazo de pescado, y atún en lata

9.    La marinera: a base de langosta, mero, atún rojo, langostinos, pulpos, calamares y parguitos.

El pueblo llano está inventa que inventa, a ver si rifa pinchos no muy saludables: perros, gatos, ratas y hormigas están asustados.

Se estudia - en vista de la pronta apertura de los vuelos internacionales -,  una rifa turista a fin de que los que se atrevan a visitar la Venezuela para sufrir puedan degustar cola de baba, morrocoy, lapa, lau - lau. morocoto y chiguire.

Los múltiples organismos de seguridad están en busca y persecución de los atrevidos e ingeniosos sorteadores, pero como bien afirmaba San Agustín:

La necesidad no conoce leyes.

 

 

 

domingo, 1 de noviembre de 2020

LAS MARIPOSAS DE CHIVACOA

 

LAS MARIPOSAS DE CHIVACOA

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



Cuando bordeaba los doce años y, propiamente, en las vacaciones escolares de 1968, pude viajar con cierta frecuencia con mi padre al interior de la republica acompañándolo como ayudante en
  la venta de repuestos automotrices al por mayor. Para ello tenia primeramente una cava 350 y posteriormente una camioneta panel, debidamente acondicionada. En esa experiencia pude aprender mucho, a pesar de mi corta edad, sobre los repuestos y partes que usaba el parque automotriz venezolano de esos tiempos.

Chivacoa[1] es una pequeña ciudad del interior de la republica ubicada en el estado Yaracuy muy cerca de los comienzos del Estado Lara (propiamente a 30/45 minutos de Barquisimeto, La ciudad de los crepúsculos). Ciudad hacia adentro de la carretera (después creada la autopista) y propiamente una urbe por la que no se tiene que pasar. Cuando pasábamos por la zona, en cualquiera de los dos sentidos, mi padre Publio le gustaba durmiéramos allí. Ciudad pequeña y bastante tranquila, en aquellos años había allí un hotel familiar de grandes recuerdos para mí.

El hotel, manejado por unos italianos era realmente espectacular. No recuerdo si era una construcción antigua o una nueva -con inspiración antigua- o una combinación, pero si evoco que su estilo era tradicional, con un patio central, siendo una sola planta grande. Desde la ventanas de los cuartos uno podía observar un patio central donde, muy cercano, se encontraba el comedor. Las noches eran apacibles y parecía como si allí pudieran deambular personas de otros tiempos. La comida, bueno, sencillamente espectacular y sana con un claro perfil de restaurant europeo. Los cuartos, extremadamente limpios, como  en el mejor de los hoteles. Los olores y aromas, por su parte, eran agradables y seductores, en el sentido de la belleza natural y la higiene.

Después que comíamos la cena, salíamos a caminar y a comernos un helado. Esa era la Venezuela de esos años: tranquila, apacible y cómoda. Caminábamos por la pequeña plaza  central, con la protección y la guía de mi padre –que siempre fue una gran alegría y orgullo para un muchacho de 12 años- y la confianza que brindaba la calle tranquila y llena de personas cordiales y apacibles. ¿Quién podía pensar que allí pudiese funcionar un hotel y de esa naturaleza? Pero si, lo había y uno podía disfrutarlo con las gestiones de esos italianos amables.

Publio, mi padre, siempre fue un hombre tempranero, por la época en que se crio y porque era falconiano y allí la gente se levantaba temprano y comía temprano. Siempre, en las mañanas, incluso a sus 88 años, edad a la que murió, se le veía arregladito y presto a hacer las cosas y diligencias. Correspondiendo con eso, para viajar siempre lo hacía muy temprano, en aquella Venezuela tranquila y estimulante. Un día, saliendo de Chivacoa, muy cerca de la ciudad, nos paramos a desayunar y allí se encontraban las razones o excusas para el título de esta nota.

Era una mañana muy linda y un tanto lluviosa o fría, no sabría precisar, pero muy asociada al clima imperante en esa planada que está antes de la Laguna (o embalse) de Cumaripa, y que va a dar por una vía sinuosa un tanto montañosa al camino hacia Nirgua y el estado Carabobo. Entramos a un lugar de unos más de 100 metros cuadrados -limpio y estimulante- para desayunar comidas criollas y típicas de la zona y las mañanas.

Comíamos unas ricas arepas con huevos criollos y jamón, y hablábamos en base a la coordinación de mi padre con su hijo mozalbete. Era buen conversador cuando se proponía, era casi anecdótico y sobre todo manejaba una narrativa repetitiva y que terminaba siendo graciosa, con cosas que nos contó miles de veces. Comíamos degustábamos los platos, pues en esos lugares generalmente había también natilla, y la felicidad estaba toda extendida sobre la mesa: buena comida, buena compañía y tranquilidad.  De pronto levanté la vista.

Al levantarnos tuve uno de los episodios que más se me quedaron marcados de mi novel adolescencia. En el techo del lugar, con el tamaño que tenía el mismo, no cabía una mariposa más. De todos tipos había: blancas, azules, amarillas, de varios colores y numerosos tamaños. No se movían. Estaban tranquilas, apacibles y era difícil pensar cual había sido el proceso para que entraran y cual para que salieran. No molestaban a nadie, no generaban ninguna alteración en el ambiente; eran el complemento ideal de la belleza de Chivacoa, del frio mañanero y de la inmensa alegría de estar desayunando con mi padre. Quien, solo observó y no hizo mayores comentarios sobre las mariposas, seguramente porque desde niño y en las zonas donde vivió, vio cosas parecidas.

Por qué pernoctaban allí las mariposas, no fue mayor razón de mis preocupaciones a mis doce años; simplemente disfrute verlas. El sitio tenia relativamente bastante iluminación y era un espacio blanco bastante extendido y con ventanas. La forma de corta esperanza de vida de las mariposas realmente perdía sentido, con la presencia casi inmaculada que tenían al encontrarse en un número, tamaños, variedades y colores tan diversos e impresionantes.

En varios momentos que he pasado por el lugar, mi vista, mi mente y recuerdo no dejan de estar prendados de aquella hermosa mañana con las mariposas de Chivacoa.

 

1 de noviembre 2020

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com



[1] Hace poco fue lugar de intensas protestas –al igual que otras ciudades del Estado Yaracuy- por las deficiencias de servicios públicos (luz, agua, gas y otros), pero también de agudas actuaciones de represión por parte de los organismos de seguridad (ver https://eldiario.com/2020/09/26/yaracuy-protestas-represion/).