domingo, 27 de mayo de 2018

Mixomatosis, la enfermedad que el gobierno australiano importó de Uruguay para controlar una catastrófica plaga en los años 50

Mixomatosis, la enfermedad que el gobierno australiano importó de Uruguay para controlar una catastrófica plaga en los años 50

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Conejos en Australia en 1938Derechos de autor de la imagenWIKIMEDIA COMMONS
Image captionAustralia llegó a tener miles de millones de conejos salvajes que devastaron las zonas rurales.
"No exagero cuando digo que el suelo literalmente se movía. La cantidad de conejos era tan grande y tan gruesa que si caminabas por el campo tenías la sensación de que el prado estaba caminando".
Así recuerda el granjero australiano Bill McDonald la invasión de conejos que azotó las zonas rurales de Australia a mediados del siglo pasado.
Llegó a haber miles de millones, que causaron enorme devastación al comerse todo el pasto, incluyendo las raíces, lo que afectó fuertemente al ganado y la agricultura.
Las autoridades australianas sólo lograron salir de la crisis con la ayuda de un virus identificado en Uruguay, que fue clave para la guerra biológica que se vieron obligadas a librar contra los pequeños animales.
Un efecto catastrófico inesperado
¿Cómo se produjo la plaga? Como suele pasar, fue sin querer.
Los conejos habían sido introducidos en Australia desde Europa a mediados del siglo XIX.
Los llevaron por deporte, para la caza, pero no pasaría mucho tiempo antes de que la presa pasara de víctima a victimaria.
Los conejos de Australia se convirtieron en un ejemplo catastrófico de lo que puede ocurrir cuando una especie extranjera es introducida en un nuevo medio ambiente.
El programa de radio de la BBC Witness entrevistó a McDonald, quien nació en 1930 en Nueva Gales del Sur, en el sudeste de Australia.
Granja de ovejas en Nueva Gales del SurDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionMcDonald criaba ovejas en la granja de su familia en Nueva Gales del Sur.
McDonald se crió en la granja de sus familia, que había sido fundada por su bisabuelo escocés en 1863.
Para la década del '30 la invasión de conejos ya era un problema serio en todas las zonas rurales del país.
La mayoría de los agricultores los cazaba. También se construyeron cientos de kilómetros de cercos, pero los animales siempre lograban atravesarlos.
Pero la situación se agravó a finales de la década con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de los hombres debió partir a luchar.
McDonald recuerda que con solo 10 años debía ocuparse de la granja con su madre.
"Durante la guerra el control de conejos casi no existió, simplemente no había suficiente mano de obra, así que los conejos tuvieron total libertad".
Las tierras fueron devastadas. Los conejos se comieron todo el follaje, las raíces y los tubérculos, dejando el suelo arrasado y desprotegido de la erosión.
Estos mamíferos fueron considerados la amenaza más grande de la historia a la agricultura del país.
ConejoDerechos de autor de la imagenISTOCK
Image captionAunque parezca un animal inofensivo, el conejo se transformó en la peor amenaza de la historia a la agricultura de Australia.
Guerra contra los conejos
McDonald recuerda el impacto que estaba teniendo esta plaga sobre su ganado.
"Las ovejas estaban flacas y no podías obtener la calidad ni la cantidad de lana que esperabas", contó.
En ese contexto, las autoridades incentivaron a los granjeros a que libraran una guerra contra estos mamíferos.
Una táctica común era construir cercos a prueba de conejos para atraparlos y luego matarlos con veneno. También se tiraba gas veneno en las madrigueras y se usaba maquinaria para destruir los túneles que construían.
McDonald recuerda lo peligrosa que era la labor de colocar el gas venenoso, que se hacía "sin ningún tipo de máscara".
También se acuerda de los "cientos y cientos" de animales muertos que debía recolectar cada mañana, después de que se esparciera el veneno.
Otra forma de exterminio que le tocó realizar fue arrear a los conejos hasta que quedaran atrapados y luego retorcerles el cuello, uno a uno.

Guerra biológica

Pero esta matanza no logró contener la plaga así que el gobierno aprobó una forma de guerra biológica: el uso de una enfermedad proveniente de Sudamérica, que solo afectaba a las poblaciones de conejos.
En esta imagen de 1937 se ve a un funcionario liberando a conejos infectados con mixomatosis en la primera prueba que se realizó en Wardang Island, Australia Meridional.Derechos de autor de la imagenCSIRO/WIKIMEDIA COMMONS
Image captionEn esta imagen de 1937 se ve a un funcionario liberando conejos infectados con mixomatosis en la primera prueba que se realizó en Wardang Island, Australia Meridional.
Se trataba de la mixomatosis, una enfermedad infecciosa causada por un virus, el myxoma, que es transmitido por mosquitos.
La mixomatosis se descubrió en Uruguay a finales del siglo XIX en conejos importados, pero luego el virus se transmitió a las poblaciones silvestres sudamericanas.
La infección causa tumores en la piel y las membranas mucosas de los conejos.
El virus se probó con éxito en 1950 en algunas partes de Australia y luego comenzó a utilizarse en todo el país. Poco después algunos países europeos, como Reino Unido, Irlanda y Francia, también adoptaron su uso.
McDonald reconoce que la muerte por mixomatosis es "muy dura".
"Los genitales de los conejos quedaban deformados y la mayoría quedaba ciega antes de morir. También perdían mucho peso porque no podían comer", señaló.
No obstante, dijo que no tuvo reparos en usar el virus.
"Ningún tipo de escrúpulo. Teníamos una batalla que habíamos perdido en términos de controlar a los conejos. Y si querías criar ovejas y producir lana no podías ponerte a pensar si está bien o está mal. Simplemente debía hacerse".
Un conejo enfermo de mixomatosisDerechos de autor de la imagenPIET SPAANS/WIKIMEDIA COMMONS
Image captionUn conejo enfermo de mixomatosis. El virus, que causa tumores, arrasó con estos animales.

Eficaz

Decenas de millones de conejos sucumbieron al virus y en muchas partes de Australia más del 90% de estos animales murieron.
Las tierras comenzaron a recuperarse y la economía rural se disparó.
Con el tiempo algunos conejos empezaron a desarrollar inmunidad a la mixomatosis y las poblaciones volvieron a crecer.
Eso llevó a que en la década de 1990 se utilizara otra arma biológica, el calicivirus, que volvió a reducir la intensidad de la plaga. Aunque, nuevamente, algunos animales se hicieron inmunes, así que hoy la batalla continúa.
McDonald, que tiene más de 80 y sigue viviendo en la granja de su familia, confiesa que está "preocupado" por la situación actual.
"Creo que las nuevas generaciones no conocen lo que pasó en los años '30, '40 y '50 y pienso que los conejos podrían volver a ser un problema en el futuro si la gente no trabaja duro para frenarlos", advirtió

jueves, 24 de mayo de 2018

MISMO MUSIÚ[1] CON IGUAL CACHIMBA[2]. O una manera de entender la “revolución” más larga del mundo


MISMO MUSIÚ[1] CON IGUAL CACHIMBA[2]. O una manera de entender la “revolución” más larga del mundo

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ


Tres observaciones iniciales, con la intención de encuadrar intenciones y planes que tratan de presentarse como novedosos, para reencauzar las finalidades y el modelo con ya casi veinte años de duración de parte de la administración bolivariana.

a) En la mayoría de las revoluciones de corte izquierdista que se han dado en el mundo, con el transcurrir del tiempo se puede observar la presencia de menos revolucionarios  de propósitos pulcros/puros o preocupados por el bienestar colectivo; quiere decir esto que, su presencia o aparición es inversamente proporcional al transcurrir del tiempo. Así, el mercado y la verdadera democracia parecen ser más eficientes que la ideología.

b) En varias de las revoluciones observables, los primeros tiempos –al menos en cuanto a los planteamientos iniciales, parecen ser los más productivos o los de mayores esfuerzos; por una particular tendencia de rendimientos decrecientes, los resultados se van burocratizando, ralentizado o desapareciendo. Si uno revisa el caso soviético, chino o cubano más allá de autoritarismos, tiranía o ausencia de democracia (incluso crímenes de variado tipo) podría ubicársele a esos casos, logros, alcances o avances en metas o elementos de competencia que estuvieron presentes en los tiempos de la guerra fría (digamos hasta 1989, pues el escenario y dinámica de hoy al menos del caso chino y soviético –hoy Rusia- son otra cosa). Dado lo señalado y los casi 20 años de su duración –hasta ahora- y los pocos logros y avances que puede presentar al mundo o más bien el acentuado deterioro económico y social que si puede presentar[3], junto al excedente petrolero manejado durante el mismo período, la “revolución” bolivariana puede ser catalogada como la intención revolucionaria que más tiempo le ha pedido a la humanidad para ser exitosa en algo atinente a la transformación económica, éxitos en el área social o industrial e independientemente de en qué han terminado las otras. 

c) La “revolución” bolivariana ha terminado –aunque con controles y políticas intervencionistas- desarrollando un particular capitalismo salvaje y generador de exclusivismos y polarización; llevándolo al extremo puede decirse que ha terminado deteriorando el salario real –de casi todos, menos de la camarilla o los corruptos- como el más salvaje de los programas de ajuste neoliberal de los años ochenta y noventa del siglo XX y que la izquierda criticó acérrimamente; aunque sin sus conceptos e intenciones en la política económica.

Esos tres elementos iniciales sirven de entrada para tratar de entender al recientemente juramentado ante la ANC presidente Nicolás Maduro que, según el CNE (realmente existente), resultó reelecto con más de 6 millones de votos. Apartando consideraciones sobre legitimidad o pulcritud de todo esto último, el presidente Nicolás Maduro -todavía propiamente desde su primer mandato- y teniendo responsabilidades acumuladas durante casi 20 años, como muchos de los que estaban presentes en el discurso del caso, desarrolló una especie de autocrítica a buena parte de la administración que él representa, para terminar concluyendo algo así como tenemos muchas cosas que mejorar, que podemos hacerlas mejor, porque no lo estamos haciendo bien y es tiempo de rectificar y volver a lo que construyó el Presidente Chávez hasta 2012[4]. Tales actitudes podrían estimular entusiasmos, pero no a quienes conozcan en detalle la administración bolivariana o la madera de la que están hechos varios de los cuadros que la conforman.

Por esta vías, el presidente Maduro creó –entonces- en su alocución un nuevo entusiasmo para él y sus acólitos, pues las expresiones sobre la grandeza, su carácter de vanguardia y la fe en el noble pueblo venezolano, integrado por lo que serían los seguidores y beneficiarios de los “logros” de la revolución bolivariana, se enfrentaban irremediablemente a la realidad de haberse conformado mayoritariamente –tal pueblo, el del padrón electoral- en las últimas elecciones (donde él fue “reelecto”) por los que no votaron por nadie. Así, el presidente logró estructurar un discurso que no debía ser –según él- discurso, ni aplausos y recordaderas del presidente Chávez, sino que debía  tratarse en este caso de la creación y puesta en marcha de una especie de gran plan de rectificación[5] que pudiera permitir incluso aumentar la producción petrolera en un millón de barriles (1), aprovechando los esfuerzos y voluntades de los obreros petroleros[6].

Por fin, para el final, el presidente planteó los cinco puntos que consideró fundamentales para tales planes e intenciones. a) Pacificación para nivelar y trabajar en beneficio de la nación. Convocó para ello a todos, hayan sido o no favorables a él en el voto. También convocó a iniciar procesos para liberar a algunos presos políticos. b) Acciones con el empresariado y otros agentes en el país para establecer acuerdos económicos.  "Los Clap no son circunstanciales, es una propuesta para quedarse, (...)"[7], "La segunda línea es avanzar a un acuerdo económico productivo para estabilizar la economía y para la recuperación creciente y sostenible del crecimiento económico, en función de la producción de riqueza y la satisfacción de necesidades"  (www.panorama.com.ve 24 de mayo 2018.) Esto se ha escuchado numerosas veces y generalmente no se han cumplido los finiquitos de los acuerdos. c) Acuerdos para fijación de precios con agentes económicos diversos, pero lo mezcló con la necesidad de establecer una nueva ética patriota y ciudadana. d) Sin mayores precisiones insistió en la nueva educación pública, nueva cultura, nueva salud y la necesidad de crear un mapa de lo nuevo. e) Defensa de la patria y lucha contra las sanciones y conspiraciones, resaltando los efectos que tendrán las primeras.

En distintos momentos los cinco elementos se confunden con otros. No es fácil tampoco diferenciar estas propuestas, de otras que se han hecho numerosísimas veces. Cerca del final dijo el presidente Maduro  “Tenemos todo el poder político de este país. No podemos tener excusas para atender los problemas del pueblo”. Aplicando -sin embargo- los conceptos de eficacia y/o eficiencia que mencionó en su discurso, es altísimo el nivel de ineficacia que ha tenido la administración bolivariana para alcanzar esto último en casi 20 años.


@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com




[1] “musiú” al parecer  viene de la contracción venezolana de “monsieur” o señor en francés.
[2] Pipa.
[3] Hiperinflación, inseguridad y migraciones en magnitudes y niveles poco frecuentes.
[5] No afectó esto el que el presidente se regodeara con los suyos, recordando los “gloriosos“ pasados izquierdistas o que no perdiera oportunidades para pasarle factura a la derecha, los guarimberos o al imperialismo.
[6] Pasándole por encima a problemas estructurales graves que presenta PDVSA  en endeudamiento, rezago de pagos, inversión y áreas de dedicación entre otros asuntos. “Este año tenemos que aumentar el millón de barriles y si hay que pedir apoyo a la OPEP, a Rusia, a China, a los países árabes, hágalo, Quevedo. Venezuela tiene que repuntar y sobrepasar ese millón de barriles” (www.eluniversal.com 24 de mayo 2018). La producción petrolera alcanzó a menos 1,5 millones barriles diarios en abril 2018.
[7] Poco menos que impresionante para la aguda crisis humanitaria existente en el país y las ineficiencias y sentido politizado que han adquirido estos instrumentos de distribución de alimentos.

El Arco minero del Orinoco Diversificación del extractivismo y nuevos regímenes biopolíticos


El Arco minero del Orinoco
Diversificación del extractivismo y nuevos regímenes biopolíticos


Francisco Javier Ruiz

Francisco Javier Ruiz:
Sociólogo (UCV). Especialista en Desarrollo Sustentable (UNLa). Magister en Investigación en Ciencias Sociales (UBA). Doctorando en Estudios del Desarrollo (CENDES-UCV). Ejerce la investigación en áreas vinculadas a la ecología política.

Palabras claves: minería, extractivismo, pranato, corrupción, Venezuela.

Ampliación de las fronteras extractivas    
Venezuela da cuenta de complejos escenarios ante las debilidades para emprender una efectiva diversificación productiva. Lo que está ocurriendo es la diversificación del extractivismo, sostenido por el Estado, mientras se reconfiguran nuevos regímenes biopolíticos sobre los territorios. Las derivas del modelo rentista sostenido en la industria petrolera venezolana se agudizan y se expresan en territorios donde se ha expandido la minería ilegal. En el marco de una profunda crisis económica nacional, del modelo rentista y de la configuración del Estado que lo sostiene, surgen proyectos intensivos y extensivos de explotación de minerales como oro, diamante, carbón y coltán. Venezuela no ha abandonado su papel en el concierto económico mundial como proveedor de materias primas. Sin embargo, el peso de los rubros con escaso o nulo procesamiento se ha profundizado en las últimas décadas[1].

En estos últimos diez años, el proyecto bolivariano, al no consolidar su autonomía y bases sólidas para el desarrollo de un nuevo modelo económico, quedó a merced de los impactos de la crisis mundial del capital, la escandalosa fuga de capitales, el endeudamiento progresivo, la corrupción, las presiones y bloqueos internacionales de muy reciente data, la dinámica clientelismo/cooptación y la caída de los precios del petróleo, su principal fuente de ingreso de divisas. Un ejemplo claro es la incapacidad real y efectiva de las experiencias de producción para cubrir las necesidades básicas de la población en materia agroalimentaria. 

En este contexto, el gobierno ha creado el Arco Minero del Orinoco (AMO)[2], siendo la mayor avanzada extractivista por parte del Estado y sectores privados, mediante la configuración y uso de los territorios a una supuesta vocación minera. Se trata de una extensión de 113.598 km2, que corresponde al 12,4% del territorio nacional, mayor en extensión que países como Cuba, Bélgica, Panamá, Irlanda, Suiza, o Costa Rica. En este territorio de extraordinaria diversidad[3] y riqueza socionatural ubicado en el estado Bolívar y al que se vinculan próximamente Amazonas y Delta Amacuro, se encuentran seis Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) distribuidas en cuatro zonas delimitadas y el Bloque Especial Icabarú según la vocación minera diferenciada. Los minerales a extraer, con la participación de 150 empresas provenientes de 35 países, son oro, diamante, coltán, cobre, hierro y bauxita.

La población que reside en el AMO representa el 4,69% de la población nacional, con 1.660.000 habitantes distribuido en 465 poblados. En Guayana, las cifras actuales sobre la población minera en general (tradicional y emergente) varían según la fuente, pero puede estimarse entre 70.000 y 150.000 personas. La extracción minera existe desde hace aproximadamente 200 años, transitando desde prácticas asociadas a la minería artesanal hacia técnicas de mayor complejidad y volumen  de extracción como la aluvional y de galería. Previo a la Revolución Bolivariana, el ordenamiento jurídico que regulaba la práctica minera en Venezuela se sostenía en la criminalización e invisibilización de la realidad minera artesanal y de pequeña escala, lo que no implicó el abandono de dicha práctica sino más bien su extensión con la incorporación de mineros de países vecinos como Brasil y Colombia. En 2000, el presidente Hugo Chávez modificó la Ley de Minas promulgada en 1952 mediante un Decreto-Ley que reconoce la existencia del minero artesanal, de la pequeña minería y de la mancomunidad minera. A partir de allí se iniciaron gestiones institucionales que tenían como objetivos el reconocimiento y regularización de la actividad minera y la protección socioeconómica de la población dedicada a esta actividad, con el fin de garantizarle condiciones de vida más dignas así como el impulso de la transición hacia otras actividades productivas. El Plan Piar (2003), la Misión Piar (2004), el Plan de Reconversión Minera (2006), el Plan Caura (2007) y la Comisión Presidencial para la Protección del Desarrollo y Promoción Integral de la Actividad Minera en la Región Guayana (2014) se dirigieron hacia estos fines. Empero, estos planes no lograron los objetivos buscados.

El Arco Minero contra la Constitución

El AMO transgrede un esencial y vasto articulado presente en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, así como en leyes orgánicas y convenciones internacionales. Entre estas violaciones de la legislación podemos mencionar:

Participación y consulta: el decreto 2.248, mediante el cual se crea el AMO, vulnera el principio de la participación garantizado por la Constitución como elemento neurálgico de la «democracia participativa», en la medida en que, pese a su envergadura y alcances, ha sido impulsado y establecido por el Ejecutivo Nacional de forma inconsulta y excluyente.

Soberanía y modelo económico: la legislación del AMO es violatoria del Régimen Socio Económico y de la Función del Estado en la Economía, que establece la prioridad de la inversión nacional en manos del Estado y asume la «defensa» las actividades de las empresas nacionales, públicas o privadas, y garantiza a su vez un tratamiento igualitario para la inversión extranjera y nacional con énfasis en la agregación de valor de las materias primas extraídas, especialmente para la manufactura y el desarrollo de tecnología.

Derechos sociales y laborales: a fin de conceder la mejor de las condiciones para las transnacionales mineras, el artículo 25 del Decreto 2.248, establece que «ningún interés particular, gremial, sindical, de asociaciones o grupos, o sus normativas, prevalecerá sobre el interés general en el cumplimiento del objetivo contenido en el presente decreto». Y deja en claro que «los organismos de seguridad de Estado llevarán a cabo las acciones inmediatas necesarias para salvaguardar el normal desenvolvimiento de las actividades». Esto implicaría que cualquier organización indígena, ambientalista, obrera, comunitaria, estudiantil o de derechos humanos que organice asambleas, movilizaciones, protestas o huelgas consideradas beligerantes, puede ser objeto de represión, penalización, enjuiciamiento. Esto añade un agravante más a los derechos a la protesta social y laboral, y la defensa legítima de los derechos de los trabajadoras asegurados en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras, impulsada por el presidente Chávez en abril de 2012.

Pueblos indígenas: los nuevos instrumentos legales son violatorios del derecho a «consulta previa, libre e informada» establecido en el en el Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales (1991) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) suscripto por Venezuela para cualquier proyecto que el Estado pretenda desarrollar en estos territorios[4].

Destrucción de la vida: el AMO viola lo establecido en la Constitución, que ordena resguardar las zonas protegidas y vulnerables, y además exige la elaboración de estudios de impacto ambiental rigurosos y previos al comienzo de las explotaciones. También se violan las leyes y normativas que rigen las Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE)[5]. Además se reduce a letra muerta el Convenio sobre la Diversidad Biológica (1993) mediante el cual Venezuela se ha comprometido a preservar diversas figuras y categorías de áreas naturales protegidas.

Régimen tributario: el aspecto tributario del AMO viola principios constitucionales porque desregula con exenciones impositivas el 12% del territorio nacional. Por ejemplo, el artículo 21 del decreto del AMO, plantea «exoneraciones totales o parciales del impuesto sobre la renta y del impuesto al valor agregado, aplicables, exclusivamente a las actividades conexas a la actividad minera».

Un Arco Minero que descansa en el pranato minero
El Estado venezolano ha sido incapaz de resolver la gravísima problemática relacionada al pranato minero en Guayana, el cual, según los testimonios obtenidos por entrevistas de habitantes de la región y diversas fuentes documentales y hemerográficas, se intensificó de forma exponencial desde 2006[6]. Desde estos esquemas de control de territorios en Guayana, casi la totalidad de los mineros están sometidos; obligados a pagar vacunas a estas organizaciones delictivas, que no es menos del 50% de la ganancia total por el material extraído. Estas bandas armadas, por sus orígenes, fines y vínculos se hacen llamar sindicatos. Pero la realidad es que se trata de un modo de organización nutrido de las tramas que se han impuesto en las instituciones carcelarias bajo la figura del «Pran»[7], un recluso con el máximo poder en los centros penitenciarios y jefe de una estructura vertical de dominio y patrones de operaciones, normas de organización y acciones con incidencia más allá de las cárceles. El control territorial de estas bandas armadas excede el espacio de la mina, desplegando su poder de coacción y lógicas organizativas en todo el entramado socioeconómico de la región, incluso en las grandes ciudades del estado como Ciudad Bolívar, Puerto Ordaz y San Félix, así como poblados indígenas presentes en el todo el territorio.

Este entramado socioeconómico alrededor de la minería se evidencia en la proliferación de bares, prostíbulos y casas de juegos, así como en el incremento del tráfico de minerales y de maquinaria para la extracción y los altos índices de violencia, manteniendo una íntima relación con el tráfico de drogas, de combustible y de alimentos producidos y regulados por el Estado (muy escasos en el resto del país, pero abundantes en los pueblos mineros del sur del estado Bolívar). Incluso la economía minera supedita oficios y servicios ajenos a la minería (comunicaciones, construcción, comercio), así como influye de forma determinante en la gestión público-institucional local y regional.

Hasta el momento, el Estado no ha emprendido una política consistente para el abordaje de esta grave situación. Empresas básicas estatales como la Corporación Venezolana de Guayana MINERVEN, dedicada a la extracción aurífera, han disminuido su operatividad a su mínima expresión desde 2013. Sin embargo, la obtención de oro por parte de Guyana, Brasil, Colombia y Curazao ha reflejado un curioso aumento[8]. Ante esta realidad, identificar la ruta de minerales como el oro, diamantes y recientemente el coltán, es esencial para esclarecer la cadena de comercialización del contrabando de extracción y sus actores involucrados. Mientras el Estado no aborde integralmente la realidad que impera en esta región, todo mineral extraído en estas condiciones provendrá de relaciones de poder criminales hacia la población y de una violación flagrante a los derechos sociales y los ordenamientos socioambientales vigentes. ¿Se trata solo de una muestra de incapacidad gubernamental?[9] ¿Se trata de la influencia de poderosos sectores en la nación que inciden para que ello no suceda o fracase? ¿Hay connivencia por parte de sectores que administran el Estado con la matriz del pranato minero? ¿Se justifica un megaproyecto como el Arco Minero del Orinoco? ¿El AMO es el reconocimiento del Estado de su incapacidad de gestionar ese territorio, entregándolo a la suerte de las bandas armadas y transnacionales, mientras garantiza la obtención de la renta minera?

Es que con el AMO se esta empezando a legitimar una alianzas no formales entre actores diversos; entre ellos las Brigadas Mineras Socialistas, creadas por el novísimo Ministerio del Poder Popular para el Desarrollo Minero Ecológico. Estas brigadas estarían empleando técnicas de extracción prohibidas por el mismo Estado (por ejemplo, el uso del mercurio) además de estar constituidas, presionadas o controladas por bandas armadas, que se han establecido como la fuerza que ha impuesto los esquemas socioorganizativos y por lo tanto ha logrado penetrar en los tejidos socioeconómicos mediante la figura del «poder popular» y así asociarse en la actividad minera a partir de nuevas denominaciones creadas y reguladas desde el Estado como son las mencionadas «brigadas». Estos panoramas hacen difusos los hilos finos de una trama muy compleja de relaciones y de manejos del poder entre distintos actores presentes en un territorio con una muy debilitada trama institucional que gestiona ineficazmente las necesidades de la población. Así instituciones, transnacionales, medianos y grandes empresarios, receptores comerciales de minerales, dueños de máquinas, comerciantes legales e ilegales, mineros tradicionales, el «orden» del pranato minero, entre otros actores y procesos, inciden con mucha fuerza para que la inercia instituida continúe.

Nuevo entramado legal y actores del despojo
La creación del AMO tiene como soporte otros acontecimientos con fuerza de ley que merecen ser resaltados. Por un lado, la creación en 2014 de la Ley de Regionalización Integral para el Desarrollo Socioproductivo de la Patria, el cual reproduce modelos difundidos por el neoliberalismo multilateral de organizaciones como el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Ese modelo no es otro que el de las Zonas Económicas Especiales, que operan gracias al ejercicio estatal de sustraer conquistas fundamentales en materia de derechos humanos, políticos y sociales, y otorgar absolutas libertades económicas, tributarias y territoriales, principalmente a capitales transnacionales. El otro mecanismo de reciente creación es la constitución de una corporación militar-empresarial mediante la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas (CAMIMPEG, 2016). El tercero de similar importancia es la Ley de Inversiones Extranjeras (2017), recientemente sancionada por la denominada Asamblea Nacional Constituyente.

El AMO refleja escenarios de crecientes complejidades y amenazas. Sobre las espacialidades y dinámicas reticulares en un mismo territorio operan y se vinculan diferentes actores. Nos atrevemos a categorizar cuatro tipos: a) el primero de ellos es el eslabón más territorializado, sujeto a un capitalismo lumpenizado y mafioso, vinculado a la minería ilegal de pequeña y mediana escala, inserto en el tejido social, que se extiende territorialmente a partir del aprovechamiento de sus múltiples operadores de alcance regional y nacional y es controlado por cabecillas de bandas armadas. b) El segundo actor es impulsado por sectores económicos emergentes y tradicionales, vinculados con la burocracia gubernamental y amparados por las nuevas disposiciones que crean el AMO. Se trata de empresas nacionales recién creadas, con ninguna o muy precaria trayectoria en explotación minera, con inconsistencias en su proceder con el Estado y con vínculos en paraísos fiscales cercanos como Barbados; estas llegan a ser consideradas incluso como empresas «de maletín» o fantasmas. c) El tercer actor está constituido por actores foráneos con limitada proyección internacional, con sedes e intereses relacionados a capitales especulativos fuera de Venezuela, y a su vez con trayectoria y experiencia minera exclusivamente en Venezuela o muy localizada. d) por último, la cuarta figura de este mapa de actores son las poderosas empresas transnacionales, no con trayectorias, sino más bien con prontuarios, por la violación de derechos humanos y negociaciones fraudulentas con los Estados además de largos repertorios en su haber de graves devastaciones y contaminaciones en los territorios donde opera.

Con la creación del AMO, la minería ilegal se acompañará de empresas como la Gold Reserve, que ya ha establecido asociaciones estratégicas mediante contratos leoninos con el Estado venezolano. A esta empresa el presidente Chávez le había suspendido la concesión de la mina Las Brisas en 2009. Posteriormente, Venezuela perdió una demanda ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias (CIADI) y aceptó la resolución de este organismo de indemnizar a la empresa por 769 millones de dólares[10]. También se han suscrito acuerdos con la mayor empresa minera del mundo: la Barrick Gold. Esta empresa posee un historial de denuncias en los países donde tiene presencia, relacionados con asesinatos y abusos en países como Papúa Nueva Guinea y Tanzania[11], así como un largo historial de devastación y contaminación sin precedentes entre los que podemos mencionar el derrame de al menos un millón de litros de solución cianurada en cinco ríos en la provincia argentina de San Juan[12]; la contaminación por cianuro por la explotación de las minas de Pueblo Viejo, en República Dominicana[13] y graves afectaciones a glaciares de Argentina y Chile por la explotación de las minas Veladero y Pascua Lama[14], entre otros casos.

Un Estado desbordado: la epidemia de malaria
Se puede dudar razonablemente de la capacidad de los organismos e instituciones corresponsables de las consecuencias ocasionadas por el ejercicio de la minería ilegal bajo la forma de organización criminal ya descrita, por cuanto se deduce razonablemente la connivencia, desarticulación e ineficacia de las acciones y políticas públicas. Por ello, intentar resolver esta situación implicaría un profundo proceso de reinstitucionalización, pero no como mimesis de la misma lógica con otros relatos, sino desde una nueva institucionalidad, transformada y transformadora, que accione concretamente en favor de la defensa de la vida digna desde una perspectiva integral.

Hoy, por el contrario, además de la presencia del pranato minero y su paz criminosa, Venezuela asiste al rebrote de la malaria, enfermedad íntimamente relacionada a la minería y que ha desbordado la voluntad o capacidad del Estado venezolano para resolverla. Luego de haber sido erradicada en 2000, esta enfermedad está actualmente catalogada como una epidemia de proporciones cada vez más preocupantes. A fines del 2014, todos los países endémicos de la región, excepto Haití y Venezuela, habían reducido la morbilidad por malaria en comparación con el 2006. Para 2017 la situación es aún más grave. El Boletín Epidemiológico de Venezuela 2016, luego de dos años sin haber sido emitido, y bajo la responsabilidad del Ministerio del Poder Popular para la Salud[15], arrojó resultados más que alarmantes: se registraron 240.613 casos que representan un incremento de 76,4% con respecto a 2015. Así, la totalidad del país se encuentra en estado de epidemia de malaria, con casos verificados en 14 de los 24 estados y otros cuatro en situación de alarma.

Solo en el estado Bolívar se registró el 74% del total nacional. Los cuatro municipios de mayor actividad minera de este estado (Sifontes, Roscio, Gran Sabana y El Callao) representan el 53% de la totalidad de casos de malaria para este año. Si a ello le sumamos los casos de Amazonas y Delta Amacuro, estados de mayor explotación de minerales en el país, después del estado Bolívar, estamos ante la alarmante cifra del 88% del total nacional. Según el Informe Mundial de la Malaria 2016, con estas cifras Venezuela aporta el 48% del total de casos de malaria en todo el continente americano.

Expansión de la problemática, agudización del despojo
Estas realidades brevemente esbozadas se relacionan a un proceso regional que Rafael Grasa ha denominado la captura del Estado, el cual consiste en

un fenómeno de corrupción sistémica en el cual suele ser muy activa la delincuencia transnacional, a menudo con la complicidad de organismos legales vinculados a ella [con] la intervención de personas, grupos o empresas legales –con lazos no siempre legales- en la redacción de leyes, decretos, regulaciones y políticas públicas, para obtener beneficios diversos, de tipo privado y a veces ligados a actividades delictivas, a costa de fondos públicos y de la independencia de las autoridades. [Se trata de] una relación constante entre lo ilegal y lo legal en la génesis de las actividades delictivas y, sobre todo, en la puesta en circulación, multiplicación y blanqueo de los resultados económicos obtenidos de esas actividades mediante redes ilícitas y nexos con actores diversos totalmente legales que están reconfigurando los Estados en todo el mundo[16].

Existen otros investigadores que debaten esta afirmación centrada en la cantidad y fortaleza del Estado. Más bien enfocan esa reconfiguración de un Estado a partir del despliegue y señales de consolidación de la crimilegalidad[17], desde la asunción de nuevos órdenes sociales y regímenes políticos paralelos al ordenamiento formal establecido o existiendo contradicciones entre él, dado los nuevos patrones y necesidades de adaptación que el nuevo orden exige y que se asocia a lo que Lilian Bobea ha denominado el estadotropismo, entendido como «las lógicas de articulación entre actores desregulados, criminales y estatales, así como el nivel de institucionalización de sus prácticas y los contextos (histórico-sociales y políticos) dentro de los cuales se producen esas articulaciones»[18].  

Con un nuevo dispositivo de control biopolítico sobre el territorio, como lo es el AMO, se proyectan contextos con la agudización de estas modalidades de conflictos y acrecentamiento del caos, de despojo, de violencia, de más complejas tramas de corrupción, de interpenetración entre lo paraestatal y estatal para la explotación de un territorio biodiverso y multicultural. Y es que las escalas de beneficios económicos que supondría el AMO son inconmensurablemente írritos si se relaciona con su repercusión en la generalidad de la población, en las generaciones futuras y en el planeta, dada la importancia de la región para los ciclos de vida allí presentes. La expansión del poder y la penetración e interconexión de actores relacionados a las actividades de extracción minera ha ido en aumento en los últimos 10 años. En estas vinculaciones y expansión de control de zonas de extracción están involucrados sectores de poder institucional, que actúan con una total impunidad patrimonialista. También son trágicamente numerosas las denuncias de desapariciones, masacres y enfrentamientos que no llegan a resolverse judicialmente[19].

Considerando la dinámica y condiciones en que se han operado y administrado las empresas básicas del Estado y la desatención sobre los importantes problemas y conflictos ambientales que han generado sus operaciones, quedan serias dudas acerca de cómo va a gestionarse el AMO en una zona donde el accionar formal Estatal es escaso, débil o nulo, al igual que la capacidad de ejercer contraloría popular organizada. Es decir, se trataría de una profundización y extensión de la realidad ya presente en la región. Por lo que se asume que en este contexto, el AMO, dado los principios sobre los cuales se funda y desde la institucionalidad que lo involucra, no se vislumbra capaz de revertir esta situación, sino que la mantendrá, como ha venido ocurriendo desde la creación del AMO en 2016 en el contexto de la corrupción generalizada que vive el país[20].

El AMO promovería y consolidaría nuevas formas y manifestaciones de para-Estados, muy peligrosos para afianzar las estructuras de dominio como el del pranato, donde se configuran relaciones de poder que tenderían a normalizar y legalizar este régimen impuesto, sin señales de transformar el régimen biopolítico imperante. El solapamiento de las funciones del Estado petroexportador venezolano, desde las complejas combinaciones duales de explotación irregular de las minas y la desestructuración de su precaria estructura formal extractiva, sienta las bases de lo que podríamos denominar rentismo lumpenizado.

Estas nuevas reconfiguraciones que incorporan nuevos regímenes biopolíticos se han solapado en los mantos de alcance del Estado, desde una heterogeneidad importante en sus expresiones, formas organizativas, alianzas, alcances y fines para el logro de su principal objetivo, que no es otro que lo que Charles Tilly (1985) ha llamado el rent-seeking (búsqueda de renta); con tramas de dominio que  paulatinamente y dependiendo de otras variables nacionales y locales intentan diversificarse localmente y expandirse globalmente. El Arco Minero del Orinoco viene a insertarse desde esta dinámica.





[1]   Se recomienda revisar las visualizaciones del Observatorio de Complejidad de Económica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). Disponible en: https://atlas.media.mit.edu/en/
[2]   Se trata del Decreto N° 2.248, mediante el cual se crea la Zona de Desarrollo. Estratégico Nacional «Arco  Minero del Orinoco». Disponible en: http://www.mp.gob.ve/c/document_library/get_file?uuid=2f65f31f-78ff-4881-979e-6fe17fdfe9f0&groupId=10136
[3]              Venezuela es el sexto país de América Latina con mayor biodiversidad y el décimo a escala mundial. El estado Bolívar y Amazonas son las regiones con más biodiversidad del país. La cuenca del Orinoco tiene una extensión de 1.100.000 km2. El del Orinoco es uno de los tres grandes deltas de América. La descarga que genera el río Orinoco, junto con la del Amazonas, representa aproximadamente el 16% del aporte anual de agua dulce a los mares de todo el planeta (Cepal y Patrimonio Natural. 2013.  Amazonia posible y sostenible. Bogotá. 258 págs.).
[4]             En Guayana habitan las comunidades warao, akawayo, e´ñepa, pumé, mapoyo, kariña, arawak, piaroa, pemón, ye´kwana y sanemá.
[5]          En esta región se encuentran además Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE), como el Parque Nacional Jaua-Sarisariñama, la reserva forestal de Imataca, los monumentos naturales Ichún-Guanacoco, Cerro Guiquinima, la Zona Protectora Sur del Estado Bolívar y el Parque Nacional Indígena y Popular Caura.
[6]              Este artículo se sustenta en dos investigaciones del autor en extenso realizadas sobre los temas aquí abordados: «Horizontes comunes y movimientos socioambientales en la Venezuela extractivo-rentista. ¿El Arco Minero del Orinoco como inflexión? Investigación desde una ecología política latinoamericana» (con el apoyo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso)-Transnational Institute (TNI) Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (IEALC) y, en coautoría con Cesar Romero, «Dinámica de la minería a pequeña escala como sistema emergente Dislocaciones y ramificaciones entre lo local y lo nacional» (con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo).
[7]                      Abreviatura, en el lenguaje carcelario, de «preso reincidente asesino nato».
[8]              Ya en 2006, la revista colombiana Semana señalaba que «cuando los lavadores compran el oro en Venezuela y Panamá, el beneficio es aun mayor, pues en estos países es más barato. Constantemente intentan meterlo al país por las fronteras, aunque no siempre lo logran» («No todo lo que brilla es oro», en Semana, 2/11/2006). Por su parte, el parlamentario socialista holandés Ronald van Raak solicitó claridad a su gobierno sobre informes de que grandes cantidades de oro de Venezuela están siendo contrabandeadas a Aruba y Curazao, territorios que forman parte de los Países Bajos. Curazao, por ejemplo, exportó oro por más de 440 millones de euros en 2015, lo que representa el 33% de su exportación total de bienes y servicios. El oro es el segundo mayor producto de exportación de Curazao después del petróleo refinado, también proveniente de Venezuela. Fuente: http://curacaochronicle.com/politics/dutch-mp-asks-about-large-scale-gold-smuggling-to-islands/
[9]                      En el estado Bolívar operan seis cuerpos de seguridad: la Guardia Nacional, el Ejército, la policía regional, la policía local, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).
[10]                    Para conocer las características de este tipo de acuerdos, ver http://www.latabla.com/los-datos-clave-del-acuerdo-con-gold-reserve/
[11]                    Fuentes: https://www.hrw.org/es/news/2011/02/01/papua-nueva-guinea-graves-violaciones-en-una-mina-de-barrick-gold
                http://olca.cl/oca/tanzania/tanzania01.htm
[12]                    Fuente: http://www.eldiariodebuenosaires.com/2015/09/24/el-mayor-desastre-ambiental-de-la-historia-argentina-labarrick-gold-admitio-que-derramo-mas-de-un-millon-de-litros-de-solucion-cianurada/
[13]                    Fuente: http://elnacional.com.do/contaminacion-amenaza-vidas-cotui/
[14]                    Fuente: http://www.greenpeace.org/argentina/es/noticias/Informe-de-Greenpeace-revela-que-la-minera-Barrick-Goldafecto-glaciares/
[15]            Este boletín fue publicado el 9 de mayo de 2017. Dos días después, la ministra fue destituida, y el documento desapareció inmediatamente del portal web oficial.
[16]            R. Grasa: «Nuevas miradas sobre la seguridad y la delincuencia transnacional», en Nueva Sociedad Nº 263, 5-6/2016, p. 54.
[17]            Grabendoff lo define como «la estrecha vinculación de intereses corporativos y/o criminales con las políticas públicas y sus representantes» (W. Grabendorff: «Cómo los actores transnacionales desmantelan el Estado (latinoamericano)», en Nueva Sociedad Nº 272, 9-10/2017).
[18]      Lilian Bobea: «El Estado como demiurgo de la criminalidad», en Nueva Sociedad Nº 263 5-6/2016.
[19]                    http://correodelcaroni.com/index.php/sucesos/violencia-minera-en-guayana
                http://www.correodelcaroni.com/index.php/sucesos/item/62292-incursion-del-ejercito-deja-18muertos-en-mina-cicapra-del-municipio-roscio
[20]            Asimismo, no avizoramos un giro sobre los temas planteados por los actores de la oposición política tradicional. De hecho, consideramos que el AMO es un proyecto compatible con las proposiciones de la oposición. Como ejemplo, invitamos a leer la carta enviada por el ex presidente de la Asamblea Nacional durante el periodo 2017, Julio Borges, dirigida a los organizadores de la Latin America Down Under Conference  (conglomerado de inversionistas en materia de minería), donde expone su intención de continuar el camino de profundización del modelo expoliatorio, al señalar que «también quisiera informarles que esta situación debe cambiar pronto y que una vez que la democracia haya sido restaurada en nuestro país, nuestras puertas estarán abiertas para recibir las inversiones, con la seguridad jurídica adecuada porque el país tendrá que reorientarse a lo largo del camino del progreso y el desarrollo» («Anuncian acciones legales contra Julio Borges por traición a la Patria (+carta)», en Correo del Orinoco, 17/5/2017).