SOBRE LA PROPUESTA
DE DOLARIZACIÓN DE VENEZUELA
Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la UCV)
Ha iniciado una polémica sobre la
conveniencia de dolarizar o no la economía venezolana. Una polémica que no es
nueva en el país, pues de alguna manera siempre ha estado presente. En la
práctica, detrás de ella se oculta el modo cómo particularmente determinado
sector de la sociedad ha intentado asegurar en términos internacionales el
valor de su patrimonio y de las rentas que obtiene de la actividad o negocios
que desarrolla en el economía venezolana. En el pasado, esta intención se tradujo en la
permanencia de una moneda nacional sobrevaluada, lo que les permitía acceder a
dólares baratos. Ahora, se trataría de continuar haciéndolo, sólo que,
renunciando ya inclusive al ejercicio de toda soberanía económica, también a la
formal, traducida en términos de poder definir siquiera una política nacional
de desarrollo, basada en la independencia monetaria, manteniendo una moneda
nacional, en nuestro caso, el bolívar.
El primer error formal que cometen
quienes respaldan la dolarización es pretender que los problemas económicos en
Venezuela se reducen a los monetarios. Así como que, el principal problema
económico del país es la inflación. Y que la economía venezolana carece de
problemas de inserción o competitividad en el economía mundial. Que basta con
la riqueza petrolera de Venezuela para ubicarnos sólidamente (realmente
pretenden ubicarse ellos solos y los demás que se j***) en la economía
internacional y apuntalar el desarrollo del país. Es decir, quiénes promueven
la dolarización proyectan la economía venezolana también a futuro,
principalmente, sino exclusivamente, como un país minero o petrolero,
exportador de materias primas, con posibilidades nulas de desarrollar una
actividad industrial y con escasa competitividad internacional.
Quienes promueven la dolarización
renuncian simultáneamente a hacer uso del mecanismo de la política económica
(principalmente cambiaria, sectorial, monetaria y fiscal) para impulsar el
desarrollo y diversificación de la economía venezolana y subordinan las
posibilidades de la economía venezolana a las de su principal actividad
exportadora (en nuestro caso, la exportación petrolera).
Quienes desean dolarizar Venezuela,
pretenden convertirla en un país caro para la mayoría, en la que los precios
reinantes sean más próximos a los internacionales, pero en el cual el dinero
será necesariamente escaso y poco accesible para la mayoría. En el que, las
posibilidades de gastar del Estado (y del resto de la sociedad) dependerán
exclusivamente de su capacidad de generar dólares. En la economía dolarizada,
el Estado perderá la capacidad para modificar el tipo de cambio con el objetivo
de aumentar sus ingresos en moneda local, pero también para incentivar la
economía nacional y promover el desarrollo industrial. En esta economía, se
continuarán ahondando las brechas sociales (o lo harán más), pero el Estado
tendrá poca capacidad para gastar y compensar estas brechas.
Pero, la gran deficiencia de la postura
“dolarizadora” es olvidar que, actualmente, Venezuela carece de control sobre
sus ingresos en divisas; que, estos ingresos se ven limitados y reducidos en la
práctica por una injerencia extranjera; que, estos ingresos se ven reducidos
además por el hecho de que la injerencia internacional mantiene reclamos sobre
el patrimonio nacional en divisas que alcanzan sumas muy significativas y hasta
exageradas, que de hacerse efectivas las reclamaciones exageradas de deuda
externa comprometerán el futuro de varias generaciones de venezolanos y
convertirán la economía nacional en una economía muy pobre, con escasos medios
de compra, especialmente en términos internacionales, sobre todo, en un
contexto en el que el país ha perdido control de los ingresos internacionales
procedentes de la actividad petrolera.
Por ello, pensamos que dolarizar la
economía venezolana se traducirá necesariamente en un país más costoso en
términos reales, con el dinero escaseando notablemente; en el que las
desigualdades sociales y de todo tipo serán más graves y en el que las
posibilidades del Estado para intervenir para corregirlas serán más limitadas.
También tendremos una economía más pequeña, en la que desaparecerán muchas
actividades productivas al no poder competir con los costos de sus similares
extranjeras y nos inundarían los productos importados, que, también, chocarán
con las limitaciones de la demanda interna y el escaso mercado nacional por la
baja capacidad de pago de la mayoría de la población. Por lo que, este sector
mayoritario de la sociedad, permanecerá lánguido, en un contexto general de
graves limitaciones y escaso o nulo crecimiento económico.
La economía dolarizada será, principalmente,
la economía de los banqueros, acreedores y rentistas, en la que progresarán pocas
actividades nacionales con capacidad exportadora o generadora de divisas
(notablemente, la exportación de crudo o petróleo)… y los demás que se j***.
