viernes, 28 de agosto de 2026

SOBRE LA PROPUESTA DE DOLARIZACIÓN DE VENEZUELA

 

 

SOBRE LA PROPUESTA DE DOLARIZACIÓN DE VENEZUELA

 

Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la UCV)

 



Ha iniciado una polémica sobre la conveniencia de dolarizar o no la economía venezolana. Una polémica que no es nueva en el país, pues de alguna manera siempre ha estado presente. En la práctica, detrás de ella se oculta el modo cómo particularmente determinado sector de la sociedad ha intentado asegurar en términos internacionales el valor de su patrimonio y de las rentas que obtiene de la actividad o negocios que desarrolla en el economía venezolana.  En el pasado, esta intención se tradujo en la permanencia de una moneda nacional sobrevaluada, lo que les permitía acceder a dólares baratos. Ahora, se trataría de continuar haciéndolo, sólo que, renunciando ya inclusive al ejercicio de toda soberanía económica, también a la formal, traducida en términos de poder definir siquiera una política nacional de desarrollo, basada en la independencia monetaria, manteniendo una moneda nacional, en nuestro caso, el bolívar.

El primer error formal que cometen quienes respaldan la dolarización es pretender que los problemas económicos en Venezuela se reducen a los monetarios. Así como que, el principal problema económico del país es la inflación. Y que la economía venezolana carece de problemas de inserción o competitividad en el economía mundial. Que basta con la riqueza petrolera de Venezuela para ubicarnos sólidamente (realmente pretenden ubicarse ellos solos y los demás que se j***) en la economía internacional y apuntalar el desarrollo del país. Es decir, quiénes promueven la dolarización proyectan la economía venezolana también a futuro, principalmente, sino exclusivamente, como un país minero o petrolero, exportador de materias primas, con posibilidades nulas de desarrollar una actividad industrial y con escasa competitividad internacional.

Quienes promueven la dolarización renuncian simultáneamente a hacer uso del mecanismo de la política económica (principalmente cambiaria, sectorial, monetaria y fiscal) para impulsar el desarrollo y diversificación de la economía venezolana y subordinan las posibilidades de la economía venezolana a las de su principal actividad exportadora (en nuestro caso, la exportación petrolera).  

Quienes desean dolarizar Venezuela, pretenden convertirla en un país caro para la mayoría, en la que los precios reinantes sean más próximos a los internacionales, pero en el cual el dinero será necesariamente escaso y poco accesible para la mayoría. En el que, las posibilidades de gastar del Estado (y del resto de la sociedad) dependerán exclusivamente de su capacidad de generar dólares. En la economía dolarizada, el Estado perderá la capacidad para modificar el tipo de cambio con el objetivo de aumentar sus ingresos en moneda local, pero también para incentivar la economía nacional y promover el desarrollo industrial. En esta economía, se continuarán ahondando las brechas sociales (o lo harán más), pero el Estado tendrá poca capacidad para gastar y compensar estas brechas.

Pero, la gran deficiencia de la postura “dolarizadora” es olvidar que, actualmente, Venezuela carece de control sobre sus ingresos en divisas; que, estos ingresos se ven limitados y reducidos en la práctica por una injerencia extranjera; que, estos ingresos se ven reducidos además por el hecho de que la injerencia internacional mantiene reclamos sobre el patrimonio nacional en divisas que alcanzan sumas muy significativas y hasta exageradas, que de hacerse efectivas las reclamaciones exageradas de deuda externa comprometerán el futuro de varias generaciones de venezolanos y convertirán la economía nacional en una economía muy pobre, con escasos medios de compra, especialmente en términos internacionales, sobre todo, en un contexto en el que el país ha perdido control de los ingresos internacionales procedentes de la actividad petrolera.

Por ello, pensamos que dolarizar la economía venezolana se traducirá necesariamente en un país más costoso en términos reales, con el dinero escaseando notablemente; en el que las desigualdades sociales y de todo tipo serán más graves y en el que las posibilidades del Estado para intervenir para corregirlas serán más limitadas. También tendremos una economía más pequeña, en la que desaparecerán muchas actividades productivas al no poder competir con los costos de sus similares extranjeras y nos inundarían los productos importados, que, también, chocarán con las limitaciones de la demanda interna y el escaso mercado nacional por la baja capacidad de pago de la mayoría de la población. Por lo que, este sector mayoritario de la sociedad, permanecerá lánguido, en un contexto general de graves limitaciones y escaso o nulo crecimiento económico.

La economía dolarizada será, principalmente, la economía de los banqueros, acreedores y rentistas, en la que progresarán pocas actividades nacionales con capacidad exportadora o generadora de divisas (notablemente, la exportación de crudo o petróleo)… y los demás que se j***.

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