viernes, 22 de enero de 2021

Algunas implicaciones de la dolarización transaccional en Venezuela

 

Algunas implicaciones de la dolarización transaccional en Venezuela

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 


De acuerdo con una encuesta hecha a finales del año pasado en 14 ciudades principales del país por la consultora Ecoanalítica, un 68% de las transacciones comerciales se estarían haciendo en dólares. Por esas fechas Maduro había declarado que la dolarización era de apenas el 17% y que no pensaba abandonar el bolívar como moneda nacional. Estamos acostumbrados a que el régimen inventa cifras a conveniencia, pero en este caso ambas aseveraciones no tendrían por qué ser contradictorias. Se entiende que Ecoanalítica se refiere al valor (68% del valor total transado), mientras que, con respecto al número total de transacciones, las realizadas en dólares podrían ser tan solo del 17%. De ser así, estaría indicando varias cosas: 1º., que las compras en dólares son de bienes que, en promedio, son bastante más caros; 2º., que estas compras están concentradas en las ciudades principales; y/o 3º., que el valor consumido por todos aquellos que no tienen acceso regular a las divisas, es muy reducido.

 

Lo que sí es inobjetable es que el régimen acabó con el bolívar como moneda. No sirve como unidad de cuenta, cada vez menos como medio de transacción y, claro está, nadie lo usa como reserva de valor. ¿Significa que la economía terminará de dolarizarse también en lo financiero y que el dólar suplantará definitivamente al bolívar? Como han pregonado algunos desde hace tiempo, ¿es ésta la mejor forma de abatir la inflación? ¿Empezará a reactivarse la economía? Ya el banco Credit Swiss anticipa para este año una ligera recuperación del PIB, en el orden del 3%, relacionado, en parte, con la mayor estabilidad y previsibilidad que otorga la creciente dolarización de las transacciones.

 

Hace poco argumentamos que una dolarización completa era improbable. Primero, porque en Venezuela existen muy pocas divisas para sustentar una reactivación de la actividad económica. Su monto quedaría sujeto a las reservas existentes, al saldo de la balanza de pagos y a la política monetaria de EE.UU. En segundo lugar, porque el gobierno sólo puede financiar su enorme brecha fiscal con emisión monetaria del BCV. Si se completara la dolarización, esta potestad del Instituto Emisor desaparecería. Como el Estado venezolano está en default, sin acceso a los mercados financieros internacionales, no tendría cómo financiar esta brecha y tendría que recortar brutalmente su gasto, lo que representaría una verdadera debacle política y social. Cabe recordar que el ingreso tributario está en el piso por el derrumbe de la economía y la destrucción de la industria petrolera. Finalmente, en un escenario de dolarización, el sector externo se ajusta –si el Estado no controla el suministro de las divisas-- moviendo el salario real. Saldos positivos en la B de P requerirán salarios bajos, a menos que la productividad aumente, contrario a lo que sería el objetivo de cualquier gobierno que prioriza el bienestar nacional.

 

Sabemos, empero, que el bienestar de la población no es preocupación que le quite el sueño a quienes están actualmente al mando del Estado. ¿Qué significa, entonces, la dolarización creciente de las transacciones, si la dolarización completa no está contemplada como política? Podría afirmarse que es el resultado inevitable de la destrucción de la moneda nacional y del abandono, por parte del régimen, de toda pretensión de imponer su proyecto económico. El gobierno entendió, como confesó Maduro, que permitir la dolarización de las transacciones, dejando el funcionamiento de la economía doméstica a la libre, sin controles de cambio o de precio, representaba una importante válvula de escape a las tensiones que se venían acumulando por la escasez y por las restricciones externas.

 

Pero esta dolarización transaccional habrá de modificar la dinámica económica de algunos integrantes de la oligarquía militar - civil. Las mafias clásicas buscaban lavar sus dineros mal habidos en negocios legítimos. Claro está, sus ganancias ahí eran siempre menores a las exacciones obtenidas por medios ilegales. Pero el riesgo de pasar largos años en la cárcel indudablemente influía en su decisión de buscar amparo legal para sus fortunas. Hoy, en EE.UU., muchos lujosos casinos tienen este origen.

 

En Venezuela, la rapiña de la coalición criminal que comanda al Estado sin duda está enfrentando obstáculos a nivel internacional en la forma de sanciones, requisitorias, congelación de activos, detenciones y otras medidas. En comparación con los años de gloria, cuando el barril de crudo estaba en USD 100 y abundaban oportunidades para parasitar la renta, el “negocio” actual se les ha puesto chiquito y con riesgos crecientes. Se les encoge el pastel a las mafias. Por otro lado, las penalidades acechan. Los incentivos por legitimar dineros amasados en sus trapisondas y saqueos estarían ahí, a pesar de que el marco legal en que operarían es más restrictivo. Las inversiones en montar bodegones en las grandes ciudades, surtidos de todo tipo de mercancía importada para ser pagada en dólares, pudieran ser una salida. Pero implicaría fricciones internas y un reacomodo de algunos intereses comprometidos con el régimen, que afectaría a sus bases de apoyo.

 

Siendo negocios privados que escapan, así, de las sanciones impuestas al Estado venezolano, su autonomía de acción se amplía. Podrían favorecer el restablecimiento de garantías institucionales para repatriar capitales y ampliar el mercado interno. Asimismo, podrían impulsar cambios políticos para que se les aliviasen ciertas sanciones en lo personal. Tampoco es que les interesa, empero, una economía competida, a juzgar por los precios especulativos con que cobran muchos bienes. Pero con el tiempo, estas iniciativas podrían socavar la cohesión que genera la dinámica de expoliación existente, dependiente de la estructura de poder. No compagina con la persistencia de depender del bolívar para el gasto público. En fin, sin pretender que la dolarización creciente subvierta al régimen –los privilegios otorgados seguirán negociándose a cambio de lealtad-- si parece incidir en su reacomodo interno.

 

Por otro lado, esta dolarización agrava la desigual distribución del ingreso que viene agudizándose bajo Maduro, siendo la de Venezuela la segunda peor de América Latina, superada solo por Brasil. Porque la cara adversa de esta dolarización transaccional es que alimenta la inflación de aquellos que sólo tienen posibilidades de comprar con bolívares. En efecto, la emisión monetaria con que el gobierno financia sus gastos impulsa el precio del dólar al alza y éste sirve de marcador de precios para las transacciones en moneda local. Si en lo formal, ello implica un capitalismo salvaje que contradice toda esa cháchara socialista, en los hechos, desnuda abiertamente una odiosa realidad en la que los que una minoría que tiene divisas vive a cuerpo de Rey, mientras que la gran mayoría, con ingresos en bolívares, languidece con unos CLAPs y unos “bonos de la patria” cada vez más escuálidos y menos frecuentes.

 

Como conclusión, no parece realista confiar la reactivación de la economía en esta dolarización parcial y silvestre. Como se ha insistido una y otra vez, sin un cambio radical de políticas que restablezca garantías y estabilidad a la iniciativa privada, elimine las corruptelas y logre concertar una generosa ayuda externa, la situación general del país seguirá empeorando. Esta dolarización parcial, sin embargo, estaría agudizando las contradicciones en el seno del régimen fascista. Podrían estarse asomando grietas en sus bases de sustento que deben ser aprovechadas por la oposición democrática. Una negociación inteligente que, desde posiciones de fuerza y con apoyo internacional, explote estos puntos débiles ayudaría a abrir las puertas a un acuerdo en torno a elecciones confiables. Un elemento a considerar para producir los cambios políticos que los venezolanos imploran para mejorar sus deplorables condiciones de vida. Es menester, entonces, forjar esa fuerza en el campo opositor.

jueves, 21 de enero de 2021

Fallas del mercado y Estado

 

Fallas del mercado y Estado

Por César Andrea Pérez

21 de enero de 2021

cesar.andrea49@gmail.com



El concepto fallas del mercado es el término que se utiliza para describir la situación que se produce cuando el suministro o la provisión de un bien o servicio no es eficiente en un mercado determinado. Se evidencian fallas cuando se suministra más cantidad de lo que sería eficiente o porque se proporciona menos cantidad de un determinado bien de lo que sería necesario.

Existen espacios o áreas en la economía y la sociedad donde el mercado no puede generar bienes o servicios de forma eficiente, por ende el Estado debe intervenir mediante la provisión de estos bienes llamados “bienes o servicios públicos”. En ese mismo orden, existen esferas donde es necesario la participación del mercado en la producción de bienes y servicios, pues el estado no lo puede abarcar todo. “Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario”.

Las fallas de mercado más comunes se evidencian en mercados donde existe competencia imperfecta, es decir, en los cuales hay presencia de empresas que compiten, monopolios y oligopolios en un mismo ramo de producto o servicio. En estas situaciones las empresas más pequeñas se ven afectadas por la presencia de empresas que abarcan la mayor producción, y por ende estas últimas generalmente condicionan los precios y la producción.

En esta situación es necesaria la intervención del Estado para regular las condiciones e incentivar a que otros participen como oferentes o productores. En los mercados donde existe presencia de monopolios y oligopolios la pérdida de bienestar social es más alta.

Las externalidades es otra evidencia de las fallas del mercado. En éstas, empresas o personas realizan actividades pero no asumen todos los costos, traspasando a otros, probablemente la sociedad, algunos de sus costos. Ciertos ejemplos de externalidades negativas se vinculan con la generación de desperdicios tóxicos a los suelos, mares y cuencas de agua dulce, así como la generación de contaminación. El Estado debe ser vigilante cuando se presentan externalidades negativas, pues existen acciones que son incurables, como las que se ocasionan al medio ambiente.

La asimetría en la información es otra arista de las fallas de mercado. En este tipo de mercados la información es muy insuficiente e irregular, producto de la estructura económica. Los agentes económicos no están informados de lo que acontece en el mercado, generando distorsiones en la toma de decisiones. Existen informaciones de privilegio que no todos manejan.

La producción de bienes públicos es otro ejemplo. Estos bienes son producidos por el Estado y son de libre acceso por todos los miembros de la sociedad. La seguridad y defensa; la construcción de calles, avenidas, autopistas; servicios de salud; educación, entre otros, son ejemplos de bienes públicos producidos y con orientación estatal.

Existen fallas donde el Estado debe ser vigilante. Es  caso de la presencia de cadenas productivas  distorsionadas que generan desmedidos incrementos en los precios y desincentivos en la producción.

En fin, las fallas del mercado es una arista donde el Estado debe ser vigilante con el fin de corregir las distorsiones de forma oportuna.

 

Caldera y la Constitución de 1961

 

Caldera y la Constitución de 1961

La Constitución del 61, fue elaborada por una comisión bicameral plural que representaba el arcoíris del espectro político venezolano de 1959


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

21/01/2021 05:00 am



                Se cumplen 60 años de la constitución del año de 1961, puesta en vigencia el 23 de enero de 1961, por ese gran venezolano que es Rómulo Betancourt y con la firma de Rafael Caldera y Raúl Leoni a la sazón Presidentes de la Cámaras de Diputados y del Senado, respectivamente, de la época y de todos los parlamentarios de aquel entonces, sin excepción; sí el partido comunista de la época la suscribió, y oído y apoyado por las asambleas legislativas se le puso el ejecútese; una constitución liberal, con acento social y avanzada para el momento, sobre ella hizo un juramento impropio, Hugo Chávez, que la historia juzgará, muestra de inmadurez ciudadana gracias a ella (constitución del 61), le fue sobreseída su causa penal, por un hombre democráta como fue Rafael Caldera y fue elegido Presidente en 1998.


                La Constitución del 61, fue elaborada por una comisión bicameral plural que representaba el arcoíris del espectro político venezolano de 1959, que copresidieron los Drs. Raúl Leoni y Rafael Caldera, respectivamente, fueron sus miembros los senadores Luis Beltrán Prieto Figueroa, Lorenzo Fernández, Martín Pérez Guevara, Ambrosio Oropeza, Carlos Febres Poveda, Arturo Uslar Pietri, Ramón Escovar Salom, Elbano Provenzali y Jesús Farías. Los Diputados Jóvito Villalba, Gonzalo Barrios, Enrique Bustamante Galindez, Orlando Tovar, Elpidio La Riva, Mata, Godofredo González, Gustavo Machado, Guillermo García Ponce, Octavio Lepage, y Germán Briceño Férrigni. Y como Secretario, José Guillermo Andueza Un verdadero teamwork.


                Se celebraron 198 sesiones antes de presentar a las Cámaras el Proyecto de Reforma de la Constitución. Luego, continuo funcionando para estudiar las proposiciones que las Cámaras pasaban a la Comisión y con este carácter celebro 52 reuniones más.


                La Comisión Bicameral de Reforma Constitucional tomó como anteproyecto el texto de la Constitución de 1947. Su articulado fue analizado cuidadosamente con el fin de adaptarlo a las nuevas teorías constitucionales y las nuevas realidades políticas y socio-económicas del país.

                Se consultaron las Constituciones venezolanas, las latinoamericanas y las europeas, principalmente la italiana, la francesa, y la alemana numerosas personalidades fueron invitadas al seno de la Comisión para oir sus opiniones, de alguno de ellos se requirieron ponencias, que fueron estudiadas y analizadas. Se cuido escrupulosamente la redacción del texto y, en tal sentido se oyó y consultó, el parecer del Dr. Ángel Rosenblat. En otras palabras, en la elaboración de este texto Constitucional queda de manifiesto el deseo de la Comisión Bicameral, de tomar en cuenta las aspiraciones del pueblo venezolano y las nuevas técnicas del derecho constitucional, fue la Constitución en la cual me eduqué y formé, en la Escuela de Estudios Políticos de la UCV y a la que venero, por su densidad y pluralidad al ser elaborada. Acudieron a ella entre otros, los Drs. Manuel García-Pelayo, Gustavo Planchart Manrique, Eloy Lares Martínez, Lorenzo Herrera Mendoza, Esteban Palacios, Manuel Rafael Rivero, Fermín Toro, Antonio Moles Caubet, Rafael Clemente Arráiz, Joaquín Sánchez Covisa, entre otros eminentes intelectuales y académicos del mundo del derecho y las ciencias sociales.



                Caldera, tuvo un papel principalísimo en la elaboración del texto, no llego a improvisar, sino a desempeñar un trabajo arduo y tenaz, por ejemplo presentó un proyecto de preámbulo y del Título 1, realizó observaciones en la aplicación de los controles parlamentario, el gobierno del Poder Judicial, la Institución Presidencial, el Federalismo y la apertura a la descentralización y la reformulación del nivel municipal como ámbito territorial, el papel de la economía y su función social, y los mecanismo de revisión de la constitución entre otros fueron temas que Caldera trato en los años de 1959-61.

                Desde el punto de vista personal viví una experiencia única, de la que me tocó ser testigo, desde la perspectiva vital el rol para un político como Caldera, que le toca años después, en el proceso de reforma de los años 1989-92, y sólo con la visión que tiene un statemanship, lidera el proceso que le hubiera inyectado una bocanada de oxigeno, una ventana de oportunidad al sistema político venezolano, pero, el autismo político de algunos sectores empresariales en una campaña feroz anti-reforma, los medios de comunicación social y sectores de AD y COPEI, hacen naufragar y caer en la rutina parlamentaria el proceso de reforma constitucional y se pierde la oportunidad de reformar de raíz a la democracia venezolana, en los años 90, es mi apreciación estratégica de ese momento, que me toco vivir.

                Temas como la reforma del Poder Judicial, el paso de una democracia representativa a una participativa, incorporación de nuevos derechos: como la información veraz, reorganización y cambios en el funcionamiento del Congreso, cambios en el Poder Ejecutivo, creación del Defensor de los Derechos Humanos, Reforma del régimen territorial, incorporación del tema de la Asamblea Constituyente fueron entre otros, temas que Caldera llevo al seno de la Comisión con gran visión de estado.

                Recomiendo estos textos para la consulta y estudio: los libros Homenaje de cuatro tomos de la UCV a Rafael Caldera, Estudios de la Constitución de 1979, el libro coordinado por el Dr. Tulio Álvarez; Caldera Jurista Integral y los discursos dados por Caldera en 1976 y 1986, en conmemoración de los distintos aniversarios de la Constitución de 1961.





jesusmazzei@gmail.com

 

martes, 19 de enero de 2021

El diálogo transatlántico y los autoritarismos

 

El diálogo transatlántico y los autoritarismos, por Félix Arellano






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Mail: fgap1749@gmail.com


La posibilidad de establecer un diálogo transatlántico entre el nuevo gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea —dinámico, flexible, con una agenda diversa, configurando un mecanismo de consulta y coordinación frente a los grandes desafíos que estamos viviendo— podría representar un avance cualitativo en la construcción de gobernabilidad mundial, privilegiando principios y reglas y, en ese contexto, enfrentar las tendencias autoritarias que se incrementan a escala global.

Con respecto a la crisis venezolana ese diálogo pudiera hacer la diferencia sobre el papel de la comunidad internacional democrática en la construcción de una salida pacífica y democrática.

Un elemento fundamental en el diálogo, en buena medida su fundamento, debe ser el fortalecimiento de los principios de libertad, democracia y derechos humanos.

El mundo afronta el incremento de diversas tendencias autoritarias populistas y radicales, que han encontrado en la pandemia del covid-19 refuerzo y excusas. Con el argumento de luchar contra el virus, los gobiernos autoritarios han fortalecido las prácticas de control, represión y exclusión.

El diálogo transatlántico debería establecer entre sus prioridades la coordinación de acciones para definir límites efectivos frente a las estrategias expansivas y promotoras del autoritarismo de China, Rusia e Irán.

China es un actor complejo, con interesantes oportunidades en materia de comercio e inversiones, pero una amenaza sistémica, en particular, contra la libertad y la democracia, como se puede apreciar en la escalada represiva que está desarrollando en Hong Kong, utilizando la ley de seguridad recientemente aprobada por el Partido Comunista chino.

La estrategia de expansión china en los países en desarrollo ha sido muy hábil, mucho intercambio comercial, comprando materias primas, generando un boom en los precios de los productos básicos, otorgando condiciones financieras favorables, exportando mucha manufactura y, progresivamente, alta tecnología; empero, el componente ideológico va avanzando en la medida que la presencia y el control se incrementa.

Paradójicamente, también encontramos el expansionismo chino en los países desarrollados, con muchas inversiones, compras de bonos de deuda y de empresas. El proyecto de “la franja y la ruta”, constituye una de las mayores expresiones de creatividad en el expansionismo global chino. En el fondo busca fortalecer su liderazgo económico mundial y lentamente debilitar los valores fundamentales de la libertad y la democracia.


Es importante destacar que la estrategia de expansión global con bajo perfil político, que se desarrolla desde que Deng Xiaoping adoptó el camino de la apertura económica, ha llegado a su punto de inflexión en el 2020, con la pandemia del covid-19.

Ante la crítica mundial por la opacidad china en el tema del coronavirus, la reacción ha sido compleja.

Por una parte, una nueva diplomacia agresiva que se evidencia, entre otras, amenazando con sanciones al gobierno de Australia y con los obstáculos que están aplicando a la misión de investigación que fue aprobada en la Organización Mundial de la Salud.

Por otra parte, el discurso del Partido Comunista presentando a China como la potencia vencedora de la pandemia y promoviendo la “diplomacia de las mascarillas”, cultivar el liderazgo como el gran benefactor a escala mundial, en particular de los países pobres.

En este contexto, también se inscribe el caso de la producción de una vacuna contra el covid-19, que está encontrando un fuerte cuestionamiento científico. El benefactor que apoya y sus condicionamientos llegan progresivamente.

Rusia es otro tema que debería ser abordado en la coordinación transatlántica.

Si bien es cierto que no puede ser calificada como una gran potencia, ha perdido fuerza económica e incluso militar; pero tiene un potencial atómico y desarrolla estrategias desafiantes contra los valores occidentales, promoviendo caos para lograr protagonismo y liderazgo. Sus delirios geopolíticos la transforman en una constante amenaza para sus vecinos y, progresivamente, está incursionando en nuevos escenarios, como el medio oriente e incrementa su activismo en nuestra región

Irán constituye otra seria amenaza, particularmente en el medio oriente, pero con repercusiones globales. De hecho, su presencia está creciendo en nuestra región y debemos resaltar que el expansionismo iraní se presenta claramente como enemigo de la libertad y promotor de un totalitarismo religioso.

En el caso de Irán, e incluso de Cuba, pueden presentarse coincidencias en el diálogo transatlántico, pues ambas partes se inclinan por la persuasión y el diálogo.

Ahora bien, la situación es complicada, pues la vía persuasiva, aplicada en el pasado, no logró mayores avances. Los gobiernos autoritarios la aprovechan para ganar beneficios, sin realizar mayores concesiones. Tampoco la estrategia de la máxima presión ha generado cambios significativos. En consecuencia, se requiere de mayor creatividad y coordinación para establecer límites efectivos.

En ese contexto, se inscribe el caso venezolano. La situación actual debería ser revisada a los fines de lograr una mayor coordinación y efectividad. Al respecto, la comunidad transatlántica podría avanzar en la redefinición de los incentivos y la presión, condicionado al logro de cambios sustantivos en las condiciones políticas del país, en particular electorales, que faciliten la salida pacífica.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

El Mercado Energético

 El Mercado Energético

José Rafael Zanoni




Enero 2021
Antes de la pandemia ya la sociedad mundial comenzaba a mostrar la necesidad de cambios en las bases que sustentan nuestra civilización.
En relación a la energía ya se abría paso la transición energética que sería la
nueva base energética del futuro.
En este sentido la expresión más claras son las nuevas características del mercado energético.
Estas nuevas características se pueden agrupar en las siguientes:
* El mercado se ha hecho competitivo y las fuentes que confluyen son de diverso origen; y por tanto sus costos y competitividad son diversos; así mismo sus demandas y elasticidades son variables. El mercado ahora es más complejo y en cierto modo más libre
* El control de la oferta de los productores que fijaban el precio disminuye poco a poco. En estas condiciones el mercado deja de ser controlado del lado de la oferta.
* Todo indica que la influencia de la demanda es creciente y que el mercado ahora es un mercado de una demanda que tiene diferentes orígenes. En estas condiciones la demanda regirá las tendencias del mercado así como la cuota de participación de las diferentes fuentes de energía.
* La determinación del precio probablemente se fijará de acuerdo a las características y participación de las distintas fuentes. Probablemente se obtendrá un precio para el paquete energético alrededor del cual se organizarán y se fijarán los precios de las energías.
* Estas características tendrán importantes repercusiones en la producción, consumo, distribución, localización de las industrias que se originen alrededor de este nuevo balance energético.
El ritmo del desarrollo del mercado dependerá; en buena medida de la detención de la pandemia ya que la recuperación económica dependerá de que podamos vencer paulatinamente a la pandemia. Ya la ciencia ha producido la vacuna que es junto con el distanciamiento social y las medidas sanitarias el instrumento más idóneo para convivir con la pandemia y evitar sus estragos.
Debemos considerar el entorno en el cual se desarrollará el mercado energético. Los elementos relevantes para este análisis son los siguientes:
* La recuperación económica global que será lenta y según todos los estudios se ubica en un 4% del crecimiento del PIB .
* La presión a que obliga ha prepararse para enfrentar el cambio climático y el calentamiento global son claves para la evolución del mercado energético.
* Las repercusiones geopolíticas y los cambios en la participación de los actores de la economía global impulsarán el mercado energético.
Otros elementos de difícil previsión como las incertidumbres, cambio en el sistema político y desgracias naturales deben ser consideradas.
El mundo no es uniforme pero es global y en el desarrollo de esa globalidad las participaciones e influencias son desiguales; pero el camino ha recorrer es común.


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domingo, 17 de enero de 2021

CON ROBERTO BRICEÑO – LEÓN EN EL BANCO OBRERO: una pequeña frustración

 

CON ROBERTO BRICEÑO – LEÓN EN EL BANCO OBRERO: una pequeña frustración

                                                                                           Enrique Viloria Vera




Un plano, que debí atender, ya en plan de bachiller incorporado al mercado de trabajo gubernamental, fue el de laborar en el Banco Obrero. Consumada la victoria de COPEI en las elecciones presidenciales, días después que el Dr. Caldera cumpliera sus deseos y ambiciones: banda en el pecho, llaves del cofre donde se conserva la Declaración de Independencia y la espada de Bolívar en su estuche de terciopelo, juramentado por fin como Presidente de todos los venezolanos, los astronautas nos separamos en dos cápsulas terrenales. Otra vez el objetivo no fue Marte o la Luna, ya horadada por el pie del hombre ni la ya conseguida victoria de Caldera. Nos impusimos objetivos más terrenos: la atención a marginales y campesinos, es decir, el Banco Obrero y el Instituto Agrario Nacional (IAN).

 Pepe Mari, Roberto Briceño-León, algunos del Grupo Miranda y yo fuimos a hacer patria en el recién creado Departamento de Equipamiento de Barrios del Banco Obrero, El Chato, Juan Luis, Pancho Parra y el Pelón se equiparon de vehículos rústicos, como los nuestros en el Banco, y de sendos sombreros pelo é guama para convertirse en urbanos asesores de unos productores agrarios confiados en sus escasos conocimientos y experticias. Quienes si sabían un poco de los asuntos urbanos y campesinos eran Teolinda Bolívar en el Banco Obrero y el Pelón Allegrett en el IAN.

Teolinda era menuda, parecía una vietnamita recién llegada de Saigón, con cara de susto, risa fácil, achinadita y precisa, conocía a cabalidad su oficio, poseía un largo currículum profesional y académico, aunque prudente y discreta no ocultaba su entusiasmo por que le dejaran hacer lo que siempre soñó realizar. Puso todo su conocimiento, pasión y relaciones al servicio de la causa de los marginales urbanos.

 Roberto Briceño, Pepe Mari Aízpurua y yo volvimos a reunirnos como promotores de barrios, nos tocaba ir a unas barriadas piloto a organizar la actividad del Departamento.  Brisas del Paraíso, Sierra Maestra y José Félix Ribas, tres barrios emblemáticos, tres puntos cardinales de la marginalidad caraqueña debíamos atender. Armados con nuestros proyectores de diapositivas y amparados en filminas, readaptando el método de alfabetización de Paulo Freire (Educación como práctica de la libertad) nos dedicamos a concienciar y organizar a los habitantes de aquellos barrios. Que fácil y que difícil resultó todo.  Fácil porque la gente estaba ávida de estar mejor, difícil porque les costaba ser mejor.  Nosotros estábamos empeñados en mejorar el ser para que el hacer fuese más sencillo y solidario.  La marginalidad no es sólo falta de agua, luz, escaleras, casas y escuelas, es algo más: la carencia de lo que los franceses llaman élan vital ganas de ser distintos, de progresar.  Unos pocos lo tenían, la mayoría no.

Acostumbrados como estaban en los barrios a recibir todo de gobiernos populistas, nos enfrentamos con exigencias inmediatas y con frustraciones reiteradas.  Afortunadamente fuimos capaces de buscar soluciones y movilizar conciencias.  De Teolinda Bolívar aprendí que lo que vale es el equipo, lo que cuenta es el saber multidisciplinario, atacar el asunto desde diferentes puntos de vista.  No se trataba de enfrentar el problema de la vivienda desde el punto de vista constructivo en los exclusivos términos de cemento y ladrillo, eso pronto lo entendimos.  Con particular intuición gerencial, Teolinda congregó en aquel Departamento un talento que paralelamente Brewer-Carías construía en la Comisión de Administración Pública y que la industria petrolera venezolana había consolidado años ha, y que a mí me tocaría edificar décadas después como Decano de Postgrado de la Universidad Metropolitana.

 La arquitecta Bolívar concitó el interés y el profesionalismo de otros  arquitectos como Jesús y Memela Tenreiro, Edgar Jaua,  Servio Tulio Ferrer,  Vicente Irazábal, de sociólogos como Militza Rhan, mi primera gran compañera de parrandas adultas, Yolanda Kolster y  María Margarita Vicentini, de un grupo de noveles arquitectos  y estudiantes que tiempo después descollarían con luz propia y ejecutorias distinguidas, y del psiquiatra más reputado del país, José Luis Vethencourt, oportuno y sabio consejero. Aquel grupo de jóvenes inquietos y entusiastas encontró en estos maestros una fuente para abrevar en conocimientos y un manojo de cordura para morigerar pasiones y emociones.

A Barquisimeto fuimos, a organizar la acción del Departamento en el Barrio Unión.  Jesús Tenreiro y yo tomamos una habitación doble en el Hotel Obelisco.  Jesús había ganado el concurso para edificar la nueva sede del Concejo Municipal, construido y sin habitar permanecía. Sorprendido el arquitecto de que  la edificación  fuese aún el escenario de largas e interminables discusiones acerca de su sala de sesiones, sin pensarlo dos veces, nos apersonamos en el edificio para entender, no sin cierta desesperanza, que los concejales barquisimetanos veían con temor los balcones que desde lo alto servirían para alojar al público, a la comunidad , a sus electores, y que más que inocentes atalayas de la civilidad democrática podrían convertirse en almenas desde las cuales lanzar salivazos en lugar de aceite hirviente  así como sólidos y contundentes reclamos. Jesús comprendió que el miedo y la aprehensión también eran variables del diseño arquitectónico.

 Miedo, culilllo verdadero era el que experimentábamos todos en las noches en aquellos barrios, donde además de soportar críticas e insultos contra el gobierno, pues gobierno éramos, debíamos enfrentar borrachos y drogados, madres enardecidas y uno que otro ladronzuelo que, a punta de cuchillo o pico de botella estrellada, exigía el reloj, unos bolívares de más, la chaqueta, para al día siguiente volver a negociar su devolución.  Afortunadamente, nunca tuvimos que dar la vida a cambio de nuestros ideales o nuestros zapatos.  Vivitos y coleando íbamos del Banco al barrio, del barrio a la casa, de la casa a la Universidad, de ésta al Banco.

José Luis Vethencourt, sabio, dotado de una seguridad ya probada en su competencia para enfrentar y vencer  demonios anidados en cuerpos ajenos,  presumiblemente sanos y saludables, fungía de exorcista de todos los diablos que, noche a noche, enfrentábamos en cada reunión con los delegados al Consejo Consultivo del barrio, éste era un mecanismo, creado por nosotros, para conciliar los intereses de los caciques  del barrio con los líderes emergentes, y con las posibilidades de nuestros  escasos y menguados recursos para dar respuesta a todos y a todo.

Relativo éxito tuvimos en esa nada fácil tarea de remodelar conductas y almas, ranchos y barrios, poco en enfrentar una concepción ingenieril de plancha de zinc y escalinatas. El magro salario recibido, los riesgos que corrimos, quedaron ampliamente compensados con las experiencias, los sustos y las innecesarias gracias recibidas.

A Teolinda no la vi más, a Jesús y a Memela de vez en cuando, todavía agradezco a los Tenreiro un cumpleaños, mi número 20, celebrado con ellos en su viejo apartamento de la California Norte.

Sebastián Paz, ingeniero araguato, fue el único alegre, cuando, un aciago día, desde la Dirección de Personal del banco llegaron numerosos sobres de despido, el mío incluido.  Se acabó el proyecto y cada quien, por derroteros distintos, con una frustración viva y motivadora se marchó a continuar haciendo país.

 

viernes, 15 de enero de 2021

Cambiar la calidad del crecimiento económico

 

Cambiar la calidad del crecimiento económico

Por César Andrea Pérez

13 de enero de 2021

cesar.andrea49@gmail.com

 



El crecimiento económico es la capacidad de producir bienes y servicios de manera sostenible en una economía; las economías deben crecer para proveer de bienes y servicios a la población. Se exige que la tasa de crecimiento económico supere el crecimiento poblacional, con el fin de garantizar bienes materiales a las nuevas generaciones. En teoría, pequeñas diferencias en la tasa de crecimiento a largo plazo permiten aumentar el ingreso y el bienestar económico de los países.

 

Más allá de un dato cuantitativo, reflejado en el incremento o disminución del producto interno bruto, en el crecimiento económico, se entretejen una serie de procesos de producción, flujos, distribución, consumo, inversión, circulación, exportación, importación, gasto, entre otros, que dan como resultado el valor final de la producción de bienes y servicios.

 

Existen una variedad de enfoques sobre el crecimiento económico. Los resultados más recientes destacan el papel del talento humano, como la mayor fuente de riqueza de las naciones, y por ende del crecimiento económico. El PNUD llegó a afirmar que “la mayor fuente de riqueza es la gente”

 

Ahora bien, el crecimiento económico en sí mismo no es garantía de bienestar social. De hecho, las economías pueden crecer y mantenerse las mismas condiciones en términos de distribución de los excedentes producidos. Sin embargo, es una necesidad que las economías crezcan.

 

Por una parte, la calidad requiere cambio en el contenido del crecimiento, es decir, que el consumo de materiales y energía sea menor y más equitativo sus efectos en todos los países. Existe un consenso sobre la necesidad de la utilización de energías limpias y renovables, así como la generación de políticas que apuesten hacia la consecución del desarrollo sustentable.

 

Por otra parte, se exige que los resultados del crecimiento económico sean justos y equitativos, es decir, las poblaciones deben beneficiarse producto del crecimiento económico. En este ámbito sobresalen las políticas públicas de distribución y redistribución del ingreso producido. Ámbitos sociales como salud, educación, vivienda, alimentación, vestido, calzado, energía, esparcimiento serán temas centrales que deben garantizarse ¡El crecimiento económico debe ser justo y equitativo!