martes, 7 de junio de 2016

OEA: dilemas y desafíos

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Felix Arellano

La preocupación frente a la posición ética y jurídica de Almagro, ilustra el enfrentamiento entre el clásico paradigma estadocéntrico, donde los Estados aspiran mantener el control absoluto, y las nuevas visiones transgubernamentales que, con muchas dificultades, abren espacio a las fuerzas no gubernamentales y a la sociedad civil

En el contexto de una de las crisis más profundas y complejas de nuestra historia, en la que progresivamente se exacerban los ánimos internos y se incrementa la atención y el apoyo internacional, hoy nos enfrentamos con algunos dilemas y desafíos, que requieren de una cuidadosa atención. La preocupación internacional se ha orientado, entre otros, a la activación de la Carta Democrática Interamericana (CDI), pero eso está generando el dilema que puede restar atención al objetivo central de Referéndum Revocatorio (RR). Una preocupación legitima, que adicionalmente puede profundizar la equivocada visión que nuestros problemas los resuelve la comunidad internacional, en este caso la aplicación de la CDI.

Frente al dilema señalado debemos destacar que nuestra prioridad fundamental debe ser la realización del Referéndum el presente año y la Carta, como el apoyo internacional,  deben constituir mecanismos de presión para lograr el objetivo. La Embajadora del Paraguay ante la OEA lo dijo claramente en la pasada reunión del Consejo Permanente, destacando que se abstenía de apoyar la declaración que se adoptaba, entre otros, por la ausencia del Referéndum en el texto.

Otro dilema que se aprecia tiene que ver con el hecho que, el debate sobre la aplicación de la Carta, estimule sentimientos nacionalistas y antiimperialistas por parte del proceso bolivariano. Frente a este dilema los defensores de la democracia tenemos la ardua tarea pedagógica de desmontar el falso discurso nacionalista del proceso bolivariano, que ha estado manipulado símbolos, palabras y sentimientos durante muchos años, con el único objetivo de perpetuarse en el poder. Todos deberíamos tener claro que expresiones como: “traidor a la patria”, resultan falsas manipulaciones para enfrentar a quienes opinan diferente.

En estos momentos, producto de la crisis que ha generado la representación de Argentina en la OEA, al abordar la situación en Venezuela por otra vía diferente a la prevista por el Secretario General señor Almagro, de solicitar la activación de la Carta, se está presentando otro dilema, que la firme postura de Almagro le reste atención a la problemática venezolana. En el fondo de este dilema pareciera que subyace el rechazo de varios gobiernos de la OEA para permitir un Secretario General dinámico, que los pueda desplazar.

La preocupación frente a la posición ética y jurídica de Almagro, ilustra el enfrentamiento  entre el clásico paradigma estadocéntrico, donde los Estados aspiran mantener el control absoluto, y las nuevas visiones transgubernamentales que, con muchas dificultades, abren espacio a las fuerzas no gubernamentales y a la sociedad civil. La reacción que han tenido varios países en la pasada reunión del Consejo Permanente, hace evidente sus temores a perder la hegemonía. Pero el señor Almagro tiene muy claro los objetivos y lo hace evidente en su excelente Informe sobre Venezuela, donde plantea el Referéndum este año, como una solución eficiente frente a la crisis.

Está muy claro que en Venezuela enfrentamos una progresiva ruptura de la institucionalidad democrática y esta situación está ampliamente detallada en el Informe que el señor Almagro le ha presentado a los miembros de la OEA, eso no tiene debate; empero, no es fácil para algunos gobiernos romper con las visiones tradicionales, por eso insisten que el Secretario “es un funcionario de los gobiernos” está supeditado a ellos, pero el Artículo 20 de la Carta Democrática le otorga atribuciones muy precisas.

Que se aplique el Articulo 20 de la Carta, está resultando un serio desafío para algunos gobiernos y el señor Almagro pareciera que está dispuesto a seguir luchando por la democracia venezolana. Pero los defensores de la democracia estimamos que existen otros nuevos desafíos sobre los que debemos trabajar para perfeccionar la Carta Democrática, entre otros, permitir la activa participación de la sociedad civil en su funcionamiento, de tal forma que pueda intervenir en la  defensa de la institucionalidad democrática.  

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