El reciente estallido de un volcán social en Chile, el oasis del crecimiento económico y la prosperidad de nuestra región, ha impacto y exacerbado las paradojas de la dinámica global, entre otras, un país de alta renta, pero elevada desigualdad; con una transición y estabilidad política admirada por muchos, pero con políticos desvinculados de su realidad presente.
En este contexto, se podría apreciar un país incorporado en el mundo de las grandes transformaciones tecnológicas y las comunicaciones; pero, en términos políticos, corroborando que resulta más fácil estar cerca de quienes están lejos, pero lejos de quienes están cerca.
Paralelo a la crisis chilena ha circulado el Informe de Competitividad Global del 2019, que publica desde 1979 el Foro Económico Mundial, ubicando, por primera vez, en el primer lugar a Singapur y Chile en el puesto 33, pero el primero de la región.
En los últimos años Chile ha destacado en los primeros lugares del crecimiento económico, la apertura, la estabilidad institucional, para algunos, el país nórdico de nuestra región; empero, poco o nada se hablaba de los niveles de desigualdad, desesperanza, exclusión. Problemas que, con distintos grados de intensidad y sus propias especificidades, están creciendo en el mundo.
La campaña electoral de Donald Trump prometiendo un “American First”, se presenta como la reacción demagógica frente a una crisis social, producto de una población desempleada o excluida en la compleja dinámica de la economía global. En el mismo sentido podríamos ubicar la equivocada decisión del Reino Unido de retirarse de la Unión Europea (el Brexit), con el falso discurso de una prosperidad que no llegará, por el contrario, la situación económica se puede deteriorar.
En esta misma línea, el creciente euroescepticismo en varios países de la UE, representa una equivocada salida política a un complejo problema de desasosiego social, que exige de una profunda y creativa consideración, pero en el ámbito comunitario. Pero también podemos agregar otros casos como los “chalecos amarillos” de Francia, las protestas en el Líbano e Irak.
El estallido chileno ha sido calificado por algunos, como una crisis del crecimiento, cuando los sectores exigen mejores niveles de vida, desde esta perspectiva, se vincula la situación con la tesis del “mínimo civilizatorio” de Norberto Bobbio. Es decir, cuando se tienen las necesidades fundamentales cubiertas, se aspiran mejores estándares. Otros, por el contrario, presentan una situación más crítica y compleja, destacando que para el 2017, el 1% de la población chilena controlaba el 26% de la riqueza y, el 50% de la población solo alcanzaba el 2,1 de la riqueza.
Adicionalmente, resaltan los bajos niveles de las pensiones, que no permiten a una mayoría pobre cubrir sus necesidades básicas; agregando, que los servicios de salud, educación y transporte son costosos y, en alguna medida, discriminatorios. También se cuestiona el carácter regresivo del sistema fiscal, fundamentado en el IVA, que afecta a los más frágiles de la cadena. Igualmente incluyen la ausencia de una red pública de protección.
Como se puede apreciar, Chile enfrenta una crisis compleja, un cuadro que evidencia exclusión. En estas condiciones, la protesta se presenta como un legítimo derecho, que los radicales aprovechan para impulsar sus falsos discursos y avanzar en la toma del poder.
Nos enfrentamos de nuevo con el tema de la equidad; urgente y pendiente en la agenda de la globalización. Resulta evidente que la revolución tecnológica excluye grupos humanos, que luego ven en la protesta e incluso en la destrucción como la solución de las injusticias. Lo que no tienen claro es que están optando por el camino que destruye la convivencia social.
En este contexto, un aspecto sorprendente tiene que ver con la desconexión de los políticos con la magnitud del problema y, en consecuencia, la ausencia de propuestas efectivas para la solución. Tal desconexión pareciera una constante en la crisis de la globalización; ahora bien, en el caso chileno, conviene destacar que resulta irresponsable el comportamiento de los grupos radicales, del partido comunista y, en alguna medida, la izquierda chilena en su conjunto, que se presentan como los grandes críticos, buscando capitalizar la protesta, pero olvidando la gran responsabilidad que tiene en la crisis.
No debemos olvidar que la izquierda ha jugado un papel protagónico en la transición a la democracia, ha ejercido la presidencia de la República y, el partido comunista, ha formado parte de la coalición de gobierno durante la presidencia de la sra. Bachelet; en consecuencia, si el país vive una crisis estructural, la izquierda tiene una gran responsabilidad.
Por otra parte, conviene resaltar que la violencia destructiva de la protesta, la descalifica como legítimo derecho de expresión política y la transforma en irracional lucha por el poder, orientada a la destrucción de la institucionalidad democrática.
La magnitud de la crisis política chilena exige de urgentes y creativas soluciones y, aunque tarde, el presidente Piñera está asumiendo el liderazgo, que puede ser decisivo para el futuro de la democracia.
En momentos tan difíciles corresponde a todo el país: sociedad civil, sindicatos, estudiantes y partidos políticos, iglesias demostrar que la protesta busca cambios efectivos, en consecuencia, se deben sentar en la mesa con el Presidente a construir colectivamente los cambios; lo contrario, es una posición orientada a la destrucción de la democracia, la paz y la convivencia social.
EL PRESIDENTE NM, LOS
NO ALINEADOS Y LOS CHINOS RICOS
EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ
El 24 de los corrientes, después de
haber pasado tres años desde la reunión
en margarita en 2016, donde el
presidente NM[1]
se encargó como presidente protempore del grupo de los países no alineados (MNOAL), hizo su entrega en Bakú, trasladándose
el mandato al presidente de Azerbaiyán. Oímos todo su discurso y, en el mismo,
no existió ningún inventario verificable de obras o logros alcanzados en
relacióna los objetivos que él se
planteó a cumplir[2],
aunque indudablemente el mas importante de los que tuvo fue haber conseguido el
apoyo de 105 integrantes del mismo (120) para la elección de Venezuela como
miembro del Consejo de DDHH de la ONU.
Tuvo su tiempo el grupo de países no alineados en los setenta y los ochenta al
lado de El Club de Roma y el Dialogo Norte Sur a la vez que de los esfuerzos
y planteamientos desde la ONU sobre la necesidad y proyecto de establecimiento
de un Nuevo Orden Económico
Internacional, aunque pudiesen diferenciarse en objetivos y ámbitos de
actuación. En esos contextos prevalecía para el MNOAL la idea de Tito y
otros, de no estar alineados ni con unos ni con otros de los agentes
fundamentales de la Guerra fría.
Puede recordarse aun, la entrega del
informe final de las ejecutorias al frente de esa organización que tuvo F. Castro y que implicó la entrega de
un volumen[3]
sobre la crisis mundial del capitalismo para ese momento y el cual -era
inevitable para el contexto de la guerra fría todavía manifiesto para tales
momentos- tenía un sentido catastrofista sobre los rumbos y destinos del
capitalismo mundial. Pero, 7 años después más o menos, sucedió la caída del
muro de Berlín y el abandono de la tutela económica cubana por parte de la URSS, que pronto también se desmembraría.
En América Latina, por su parte, se vivían los primeros tiempos del sandinismo
en el poder en Nicaragua y de las guerras y contraguerras en otros países de Centroamérica,
por mencionar algunos casos de los que todavía en ese entonces albergaban el sueñode tomar el cielo por asalto. La deuda externa, cambios en las
inclinaciones del crecimiento y la apertura, como nuevos ensayos, dieron
entrada en la región a nuevos fracasos
y a algunos éxitos, pero nunca al finiquito del capitalismo ni en el mundo
desarrollado, ni en la región y mucho menos en las regiones asiáticas y ni
siquiera en África.
En el discurso del presidente NM no podía faltar el proselitismo
político, a la sazón relativo a personajes que se han ido encumbrando en el MNOAL, como el caso de Robert Mugabe
(Dictador en Zimbabue por 37 años) quien tal cual un héroe fue recordado en el
minuto de silencio a los que ya no están o la referencia a un asunto candente
para el momento en que el presidente pro tempore saliente entregaba: un
supuesto golpe de estado que estaba en marcha en Bolivia para desconocer el
“triunfo” de Evo Morales, mientras internamente en Bolivia y en el escenario
internacional se han planteado posiciones definidas denunciando un fraude o en
cualquier caso la cuestionable negativa del presidente Evo Morales para aceptar
una segunda vuelta.Y, obviamente, el
expresivo agradecimiento de NM por
el definido apoyo de 105 países tal cual se dijo, para que Venezuela quedase en
la elección de dos miembros de América Latina para integrar el Consejo de DDHH de la ONU.
Como sucede en otras oportunidades,
el discurso del presidente NM estuvo
teñido por las críticas a las injusticias y al patrón inhumano del capitalismo
como sistema y -más aun- a los desempeños del Hegemón, refiriéndose con este término a los EEUU. Persisten estos
escenarios ahora, en tener una actitud de confrontación con el capitalismo a través
de expresiones altisonantes que no pueden encontrar fuerza por lo menos hasta ahora
en regímenes alternativos[4].
¿Es Rusia un modelo alternativo? ¿Es China acaso una expresión de pureza
socialista o comunista? ¿Ha habido acaso mas más éxitos en los países que en la
guerra fría confrontaban al capitalismo? ¿Son acaso Corea del Norte o Cuba imágenes
objetivo a tener presente?
Claro, el discurso del presidente NM está teñido de la idea de que en Venezuela
se desarrolla un modelo
incluyentea partir de una “democracia” participativa y protagónica
y una economía pujante y en camino a ser potencia a partir de las cajas clap y diversas expresiones de
populismo así como ideas grandilocuentessobre la fuerza y el empuje de pueblos
volcados en un proceso de engrandecimiento y transformación. Realmente ideas
y planteamientos solo verificables en la galería, pues en la propia nación se
trata más bien de una creciente y diaria generación de pobreza y hambre, a la
vez que destrucción del aparato productivo y retroceso económico.
El visto siempre
como malvado capitalismo por la muchas veces inconsecuente con sus principios izquierda
internacional, no parece además ser la única fuente de enriquecimiento atroz. Paradójicamente
China y Rusia, como es harto conocido, tienen de lospersonajes más adinerados del mundo. Y en particular,
la gran China que Mao buscó liberar
de aquellos oprobios, aunque sus propios comportamientos distaban mucho de ser
honorables. “El gigante asiático, China, desplazó por primera vez en la historia
a Estados Unidos como el país con más personas en el selecto "club"
del 10% de la población más rica del mundo (aquellos que tienen ahorros de más
de US$109.430). Según un informe del banco suizo Credit Suisse publicado este lunes, cerca de 100 millones de chinos
tienen una economía personal que alcanza o supera ese monto, en comparación con
99 millones de estadounidenses”. Puede acotarse que “Sin embargo, pese al
crecimiento de las riquezas individuales de China, Estados Unidos sigue siendo
el país donde viven más millonarios, considerados el 1% de la población global.
El total de "super ricos" del país americano representan el
40% de todos los millonarios del mundo” (https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-50147613
23 de octubre 2019)[5].
Teniendo la economía venezolana los
resultados que presenta ya en 2019 y habiendo todo este escenario internacional,
resultan por lo menos impresionantes las expresiones de crítica al capitalismo,
los modelos inclusivos y el volcamiento de los pueblos. Y ni que decir de los
grandes potenciales que tiene Venezuela para cumplir la agenda 2030[6]
en cuanto a los objetivos de desarrollo sustentable.
Los principales analistas políticos de Groenlandia no
entienden por qué tantos argentinos le siguen teniendo miedo a Cristina cuando
ya hay suficientes motivos como para empezar a tenerle miedo a Alberto
Fernández.
De hecho, él mismo ha cerrado su campaña electoral diciendo
“Cristina y yo somos lo mismo”. No llegó a decir “lo mismo de siempre” porque
su equipo de campaña lo debe haber frenado a tiempo, pero la frase generó
alguna preocupación en Nuuk, la capital de Groenlandia. Como ya se ha explicado
muchas veces, Groenlandia apuesta todo a que el posible retorno del
kirchnerismo provoque una ola inmigratoria como no se veía desde los
tiempos vikingos.
Se espera que millones de argentinos emigren hacia ese
gigantesco país que hoy tiene apenas 56.000 habitantes pero que, con Cristina
otra vez en el poder, podría transformarse en un territorio poblado por
millones de exiliados y por ende en un mercado muy atractivo para toda la Unión
Europea.
Para que esto suceda, primero tiene que confirmarse el
triunfo del kirchnerismo en las elecciones de hoy. Aunque el pueblo groenlandés
lo da por hecho y ya preparan los festejos, en las últimas semanas
aparecieron algunas dudas.
Los groenlandeses saben que si el kirchnerismo no asusta no
hay negocio. Pero tambien saben que no debe asustar tanto como para perder los
votos ganados en las PASO. He ahí el delicado equilibrio que algunos pesimistas
temen que se haya roto.
Coinciden en esta mirada, tanto el principal analista
político del diario Arctic Today, Thomas Nilsen (una especie de Eduardo van der
Kooy de allá) como también Siri Gulliksen Tømmerbakke, gran periodista de la
televisión local (la Maria Laura Santillán de Groenlandia). Voy tirando nombres
para que, quienes ya compraron sus pasajes a Nuuk aprovechando el dólar a 45
mangos, se vayan familiarizando.
Onkel Albert, como cariñosamente lo llaman en danés a Tío
Alberto, es una figura que al principio despertaba cierta simpatía. Básicamente
por dos razones: por un lado nunca nadie explicó con tanta precisión lo
deplorable (según sus propias palabras) que fueron los gobiernos de
Cristina. De ahí que el tipo sea considerado en todo el Reino de Dinamarca como
un gran promotor del espanto.
Y por otro lado, su candidatura inicialmente más moderada,
le dio al kirchnerismo el impulso necesario para aspirar a un triunfo.
En otras palabras, la combinación de ambos factores,
moderación y espanto, dejaron al kirchnerismo en la puerta de la Casa Rosada y
a millones de argentinos en la puerta de Groenlandia.
Sin embargo, aunque el espanto está intacto, la moderación
se fue diluyendo con el correr de la campaña generando la preocupación de
Nilsen, de Gulliksen Tømmerbakke y de muchos más.
Los debates presidenciales, tramitidos en todo el Ártico,
desorientaron a los analistas. Onkel Albert, que ya venía derrapando, quiso
mostrarse fuerte y no se le ocurrió nada mejor que hacerse el compadrito con
Macri. Astuto. Con Lavagna no podía pelearse por la edad. Con Del Caño tampoco
porque eventualmente podría llegar a necesitar sus votos y con Espert y Gómez
Centurión mucho menos porque si alguno de los dos le ponía una mano había que
taparlo con diarios.
Por eso habrá decidido hacerse el guapo con Macri, sobre el
escenario y detrás del escenario, a sabiendas de que el Presidente por respeto
a su propia investidura, no podía reaccionar como hubieran reaccionado Espert o
Gómez Centurión. El Gato se la tuvo que bancar como un duque.
Pero el exceso en la violencia de Tío Alberto puso
en alerta al círculo blanco local (así lo llaman al círculo rojo en el
Ártico). Cualquier persona medianamente inteligente sabe que en la previa a
toda elección hay que simular ser buena gente. Las últimas apariciones del
candidato kirchnerista enojaron al establishment groenlandés. Se invirtió
demasiado en el proyecto “Groenlandia Potencia” como para que un descontrolado
ponga en riesgo el éxito de la operación.
A esto se le suma el desconcierto que a los ojos nórdicos
provocan declaraciones como las de Cristina en el cierre de campaña: “Nunca más
el neoliberalismo en la Argentina”. Curiosa frase de una señora que se hizo
rica con el neoliberalismo de Martínez de Hoz, luego fue ferviente impulsora de
la privatización de YPF y parte activa del neoliberalismo de Menem. En 2015
mandó a votar por el neoliberalismo menemista de Scioli y ahora puso a Onkel
Albert que fue neoliberal con Menem hasta el 1999 y después se sumó al partido
de Cavallo, máximo exponente del neoliberalismo argentino reciente.
Si bien estas cosas confunden un poco en las altas esferas
groenlandesas, no distraen a los pobladores de Nuuk, de Sisimiut, de Ilulissat,
de Narsak, ni siquiera a los 1438 aldeanos de Nanortalik, que hace meses
confían en que el deseado triunfo de Cristina y Tío Alberto sea el puntapié
inicial de una nueva década ganada (en Groenlandia).
El furor que se ha desatado por todo lo argentino es un
antes y un después en la historia de los groenlandeses que se vienen preparando
para un boom.
Luego de las PASO, los bancos locales han recibido
transferencias desde la Argentina por 20.000 millones de dólares según
coinciden los balances del Banco Central de la República Argentina y el
Grønlandsbanken que hasta agosto tenía reservas por 100 millones y ahora tienen
20.100 millones de dólares. Ya no saben dónde guardarla. Esta debe ser la
principal razón por la que el primer ministro Kim Kielsen se animó a rechazar
la oferta que les hizo Donald Trump para comprarles el país. Posta.
El entusiasmo es palpable. Desde el Aeropuerto hasta la
ciudad de Nuuk, a lo largo de todo el Boulevard Wado de Pedro, se pueden ver
los silobolsas repletos de yerba mate y los tanques cisterna que almacenan
toneladas de dulce de leche.
La gente vende sus cadenitas, sus anillos, sus relojes,
hipotecan sus casas y se lanzan a invertir en todo lo que puedan necesitar los
nuevos inmigrantes, desde la construcción de viviendas hasta la importación de
alfajores pasando por abonos para ver la Superliga, locales que venden
camisetas de fútbol, casas de empanadas, cerveza artesanal o faina. Inclusive
los bancos no paran de agregar cajas de seguridad en sus sucursales.
Los carteles con los nuevos nombres de las calles están
tapados con sábanas blancas a la espera de los resultados de esta noche. De
confirmarse los pronósticos, entre otras, la calle Prinsessevej pasará a
llamarse calle Julio De Vido, la Kirkevej se llamará Cuervo Larroque y el aeropuerto
se llamará Aeropuerto Manzur.
En Nuuk, si todo se da como esperan, los festejos se
iniciarán en la tradicional esquina de Aqqusinersuaq y Konjevej (próximamente
esquina Cristóbal López y Fabian De Sousa) donde está el restaurante Farfalik y
el Gran Hotel Hans Egede, próximamente Gran Hotel Los Sauces at Nuuk.
En agradecimiento a la epopeya, el pueblo de Qaqortoq
propuso que, como solía hacerse en la Argentina kirchnerista, todas las
calles se llamen Néstor Kirchner. Total hay cuatro.
Groenlandia se prepara para un nuevo invierno de auroras
boreales y noches eternas. Pero esta vez con la esperanza de que una antorcha
de prosperidad ilumine sus cielos y mitigue la oscuridad.
Poco les importa que esa oscuridad se traslade a otra
bendita tierra de este planeta. Dios quiera que hoy no tengan un disgusto.
Veremos.
El plan del régimen también se aclara. La dictadura venezolana ha venido desarrollando algunas estrategias que, al menos por el momento, le están dejando dividendos; tenemos como ejemplos concretos la negociación con la oposición y la obtención del puesto en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
El problema de la dictadura en Venezuela no es ganar tiempo, tiempo es lo que le sobra, nada lo apremia; con “diálogo” o con una “negociación” no busca ganar tiempo, porque es la fuerza de las armas la que le garantiza todo el tiempo que quiere y que necesita. La dictadura lo que busca es recuperar imagen y proyección internacional y frente a sus seguidores; el “diálogo”, la “negociación” y obtener el puesto en el Consejo de DDHH de la ONU, son acciones desarrolladas con ese propósito. Veamos algunas razones del por qué.
En enero de este año se presentaron algunos acontecimientos: el sorpresivo surgimiento del liderazgo de Juan Guaidó, nombrado presidente interino por la Asamblea Nacional; la inmensa movilización de la población venezolana en apoyo a Guaidó y rechazo a la tiranía, que se prolongó por dos meses; el apoyo internacional a Juan Guaidó de más de 50 países democráticos, occidentales; y las declaraciones de altos funcionarios de Washington de que estaban sobre la mesa todo tipo de opciones, entre ellas la militar, para solucionar la crisis política en Venezuela. Todos esos fueron acontecimientos inesperados por el régimen, que le bajaron mucho la imagen a la dictadura y por consiguiente desarrollaron varias tácticas para recuperarla.
La fallida entrada de la ayuda humanitaria en febrero y el fallido “alzamiento” militar intentado frente a La Carlota, en abril, le confirmaron al régimen que la oposición venezolana no tiene una fuerza capaz de oponerse a su poderío militar y represivo y que la comunidad internacional no está dispuesta a ir más allá de amenazas o de algunas sanciones, la mayoría de carácter personal y una que otra que le dificulta hacer “negocios” a través de algunas de las empresas del estado, como las tomadas el 5 de agosto por el presidente Donald Trump. Quedaba así la mesa servida para desarrollar sus estrategias.
El régimen ensayó, entonces, a partir del mes de mayo, las negociaciones en Oslo que le ofreció Noruega y que luego trasladaron a Barbados; demostrando así a algunos de sus nerviosos aliados –que le pedían que “negociara”– y al mundo en general que ellos son una dictadura dispuesta a la negociación. Allí, logrado el objetivo de demostrar su “disposición al diálogo”, explorado el terreno con sus aliados internacionales e internos más radicales, una vez que en la negociación se llegó al punto de tener que dar respuestas concretas, buscó un pretexto para patear la mesa y cerrar las negociaciones. Simultáneamente, venía negociando con un pequeño sector de la oposición, que se prestó al juego –o fueron timados, pensando lo mejor– y firmó el acuerdo de la Casa Amarilla; con ello “demuestra” su disposición al diálogo y a realizar unas elecciones, obviamente parlamentarias, no presidenciales, sin dar nada a cambio, realmente, excepto la libertad de unos presos o rehenes políticos, que tiene muchos. Además, fue un negocio barato.
El pretexto para abandonar Oslo/Barbados fueron las sanciones adoptadas por los EEUU el 5 de agosto; la razón de fondo es que el esquema de negociación se había “agotado” y se esperaba de la dictadura una respuesta a las propuestas opositoras sobre el tema de la elección presidencial y las condiciones de ese proceso electoral. Obviamente rechazar la propuesta electoral opositora debilitaría más la imagen de la dictadura y era más “barato”, políticamente hablando, levantarse de la mesa con ínfulas de “mártir” afectado por las nuevas sanciones del presidente Donald Trump.
Así que, lo de la elección parlamentaria no es más que una táctica de negociación; el régimen sabe perfectamente que es imposible realizar esas elecciones este año, probablemente ni siquiera a principios del próximo; pero en todo caso, ya que constitucionalmente corresponde realizar esas elecciones en el 2020, el régimen las promoverá para el momento en el que las pueda ganar o le causen el menor daño posible; también ellos aprendieron de la lección del 2015.
La jugada del régimen ahora es seguir estimulando la abstención opositora —cosa que hoy por hoy es fácil— y la emigración, que le quita presión interna económica y social y al impedir que los emigrantes voten, con eso más la abstención y cierto control del CNE, piensan que tienen asegurada la victoria electoral; incluso, aceptar la observación internacional no les importaría mucho, pues más bien la misma los “avala”.
Con el puesto en el Consejo de DDHH de la ONU, algunos opositores se rasgan las vestiduras, olvidando que la ONU –cuando un tema es conflictivo, por razones políticas, para dar cabida a todas las tendencias y mantener equilibrios internos–, desarrolla estos organismos secundarios, totalmente ineficaces, cuyas decisiones no tienen carácter vinculante. En ese Consejo estaba Cuba y han estado allí otros gobiernos violadores de DDHH; que ahora esté la dictadura venezolana, no tiene ningún significado y el régimen venezolano aprovecha una vez más la ineficacia de los organismos internacionales para enviar un mensaje a la oposición venezolana: “No sigan perdiendo el tiempo con denuncias en organismos y mecanismos internacionales, que no nos afectan, somos capaces de manejarlos y burlarnos de ellos”; ese es, en el fondo, el mensaje de la dictadura.
Desde luego también persigue quitarle fuerza al llamado Informe Bachelet, del que se ha conocido un borrador o informe oral –de marzo de 2019– y uno definitivo, tras su visita personal, en el mes de julio. En ambos informes queda muy mal parado el régimen venezolano, poniendo en evidencia innumerable violaciones a los derechos humanos, con el agravante de que la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pertenece al mismo “campo ideológico” al que dice pertenecer el régimen venezolano, por lo que no puede descalificarla por imperialista, neoliberal, títere de la derecha, enviada del gobierno de los EEUU y demás calificativos, que de todas formas ha intentado para desacreditar el demoledor informe, que le ha dado la vuelta al mundo. La Alta Comisionada, por cierto, depende directamente del Secretario General de la ONU, y no del Consejo al cual ahora pertenece Venezuela, por lo que es muy poco lo que podrá hacer en ese organismo en contra de ese informe.
Por otra parte, su actuación en los organismos internacionales a los que pertenece y ha ocupado cargos y asientos, es tan irrelevante e ineficaz como toda su obra de gobierno, un ejemplo actual es que esta dejando la presidencia de los Países no Alineados, que ocupó durante tres años y paso por allí con más pena que gloria, sin promover nada importante, sin ni siquiera aprovechar la proyección que ese organismo le pudo dar. Ese organismo ha pasado también su mejor tiempo, pues no es hoy ni la sombra de lo que fue durante la época de Mahatma Gandhi, Gamal Abdel Nasser y hasta Tito, Sukarno y Castro, le supieron sacar partido. El régimen deja la presidencia del movimiento, sin alcanzar ninguna de las metas que con toda pompa y arrogancia propuso en la Conferencia de Margarita de 2016: la refundación de la ONU, la defensa del pueblo palestino, el fin del bloqueo a Cuba, la descolonización de Puerto Rico. Su única ganancia, y no es poca, es que 105 de sus 120 miembros –ni siquiera todos– le dieron su voto para obtener el puesto en el Consejo de DDHH de la ONU.
Compleja se nos presenta a nosotros la situación, ¿Cómo llegar a unas elecciones, en términos aceptables y cómo convencer y movilizar a la oposición a que se decida a apoyar, participar y votar? Y sin ponernos a pensar todavía en cómo nos la vamos a arreglar para “cobrar” cuando ganemos; aquí es donde entraría la “comunidad internacional”. Por lo pronto, tenemos que hacer consciente estas acciones de la dictadura y ponernos a pensar en opciones para contrarrestar la estrategia del régimen.
Nusrat Jahan Rafi: la joven a la que quemaron viva por denunciar acoso sexual
Mir Sabbir*BBC Bengalí, Daca
24 octubre 2019
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En abril Nusrat Jahan Rafi murió días después de que le prendieran fuego. Seis meses después, este 24 de octubre, 16 personas fueron condenadas a muerte por este crimen.
Entre los condenados figura el director de la escuela religiosa donde estudiaba la adolescente y contra quien presentó la denuncia por acoso sexual, así como varios profesores y estudiantes del centro.
Esta es su historia tal como la contamos en el momento de su muerte.
A Nusrat Jahan Rafi la rociaron con queroseno y le prendieron fuego en su escuela en Bangladesh el 6 de abril.
Poco menos de dos semanas antes, había presentado una denuncia de acoso sexual contra el director de su centro educativo.
Su valentía al hablar sobre la agresión sexual, su muerte cinco días después de ser quemada y todo lo que pasó entre una cosa y otra causó conmoción en Bangladesh.
El caso ha puesto atención sobre la vulnerabilidad de las víctimas de acoso sexual en el conservador país asiático.
Muchas niñas y mujeres jóvenes en Bangladesh optan por mantener sus experiencias de acoso o abuso sexual en secreto por miedo a ser rechazadas por la sociedad o sus familias.
Lo que hizo diferente el caso de Nusrat Jahan fue que no solo habló de ello, sino que fue a la policía apoyada por su familia el mismo día que ocurrió el supuesto abuso.
El acoso
Nusrat Jahan Rafi, de 19 años, era natural de Feni, una pequeña localidad 160 km al sur de la capital del país, Daca. Creció en una familia conservadora y asistía a una escuela religiosa, una madrassa.
Para una joven en su posición, denunciar un caso de acoso sexual puede tener graves consecuencias. Las víctimas se enfrentan a menudo al enjuiciamiento de sus comunidades, al acoso en persona y en internet y, en algunos casos, a ataques violentos. Nusrat experimentó todo esto.
El pasado 27 de marzo, según contó la joven, el director de la escuela la llamó a su oficina y la tocó repetidas veces de forma inapropiada. Antes de que las cosas se pusieran peor, salió corriendo del lugar.
La joven presentó una denuncia en la comisaría local de policía. Se le debería haber ofrecido un entorno seguro, pero en lugar de eso, Nusrat fue grabada por un agente de policía con su teléfono según describía la dura experiencia.
En el video, se ve a Nusrat visiblemente angustiada, intentando esconder la cara con las manos. Se oye al policía decir que la denuncia "no es gran cosa" y ordenándole que retire las manos de la cara.
El video fue posteriormente filtrado a medios locales.
Tras interponer la denuncia, la policía arrestó al director. Las cosas empeoraron para Nusrat. Un grupo de personas se congregó en las calles para pedir la puesta en libertad del hombre.
La protesta fue organizada por dos estudiantes masculinos y, al parecer, algunos políticos locales asistieron a la marcha. La gente comenzó a culpar a Nusrat. Su familia cuenta que empezaron a preocuparse por su seguridad.
"Intenté acompañarla a la escuela"
Pese a todo esto, el 6 de abril, 11 días después del incidente, Nusrat fue a la escuela para hacer sus exámenes finales.
"Intenté llevar a mi hermana a la escuela e intenté entrar en las instalaciones, pero me pararon y no me permitieron entrar", cuenta el hermano de Nusrat, Mahmudul Hasan Noman.
"Si no me hubieran detenido, a mi hermana no le habría pasado algo así", añade.
Según la declaración hecha por la propia Nusrat, una estudiante la llevó al tejado de la escuela con el pretexto de que a uno de sus amigos le estaban dando una paliza.
Cuando Nusrat llegó al tejado, cuatro o cinco personas, con burkas, la rodearon y supuestamente la presionaron para que retirara la denuncia contra el director. Cuando ella se negó a hacerlo, le prendieron fuego.
El jefe del departamento local de policía, Banaj Kumar Majumder, dijo que los asesinos querían que pareciera "un suicidio".
Testimonio antes de morir
Su plan falló cuando Nusrat fue rescatada después de que ellos huyeran del lugar. Fue capaz de dar su testimonio antes de morir.
"Uno de los asesinos estaba sujetándole la cabeza boca abajo con sus manos, por lo que el queroseno no cayó ahí y por eso la cabeza no se quemó", le dijo Majumder al servicio bengalí de la BBC.
Pero en el hospital local los médicos encontraron quemaduras que le cubrían el 80% de su cuerpo. Incapaces de tratar quemaduras tan graves, Nusrat fue trasladada al hospital universitario de Daca.
En la ambulancia, temerosa de no poder sobrevivir, grabó una declaración en el teléfono móvil de su hermano.
"El profesor me tocó. Combatiré este crimen hasta mi último aliento", se le oye decir.
También identificó a algunos de sus atacantes como estudiantes de la madrassa.
Las noticias sobre el estado de Nusrat dominaron los medios de Bangladesh.
El pasado 10 de abril, la joven murió. Miles de personas acudieron a su funeral en Feni.
Desde entonces, la policía ha arrestado a 15 personas, siete de ellas supuestamente involucradas en el crimen. Entre los arrestados están los dos estudiantes que organizaron la protesta de apoyo al director.
El director mismo permanece bajo custodia. El agente de policía que grabó la denuncia de Nusrat ha sido retirado de su puesto y trasladado a otro departamento.
La primera ministra, Sheikh Hasina, conoció a la familia de Nusrat en Daca y prometió que todas las personas involucradas en el crimen serán llevadas ante la justicia.
"Ninguno de los culpables escapará de la ley", dijo.
Un cambio de mentalidad
La muerte de Nusrat desató protestas, y miles de personas han usado las redes sociales para expresar su ira, tanto por este caso como por el trato que se les da a las víctimas de agresiones sexuales en Bangladesh.
"Después de estos incidentes, muchas chicas no protestan por miedo", escribió Anowar Sheikh en una página de la BBC en Facebook.
"Toda mi vida quise una hija, pero ahora tengo miedo. Dar a luz a una niña en este país significa una vida de temor y preocupación", se lamentó en la red social Lopa Hossain.
Según el grupo de derechos de las mujeres Bangladesh Mahila Parishad, en 2018 hubo 940 violaciones en el país asiático. Pero los investigadores dicen que el número real es probablemente mucho más alto.
"Cuando una mujer intenta obtener justicia en un caso de acoso sexual tiene que enfrentarse de nuevo a una gran cantidad de acoso. El caso se alarga durante años. Hay un proceso de culpabilización de la sociedad, una falta de voluntad de la policía de investigar las acusaciones adecuadamente", señala Salma Ali, abogada de derechos humanos y exdirectora de la Asociación de Mujeres Abogadas.
"Esto lleva a que la víctima se rinda en la búsqueda de justicia. Finalmente, los criminales no son castigados y reinciden. Otros no temen hacer lo mismo por estos ejemplos".
Ahora la gente se pregunta: ¿por qué el caso de Nusrat solo generó atención después de ser atacada? ¿Cambiará su caso la forma en que las personas perciben el acoso sexual en Bangladesh?
"El incidente nos ha sacudido, pero como hemos visto en el pasado, este tipo de casos se olvidan con el tiempo. No creo que haya un gran cambio después de esto. Tenemos que ver si se hace justicia", dice la profesora Kaberi Gayen, de la Universidad de Daca.
"El cambio tiene que llegar tanto psicológicamente como en lo que se refiere a la aplicación de la ley, La conciencia sobre el acoso sexual se debe despertar desde la infancia en las escuelas", opina.
"Tienen que aprender lo que está bien y lo que está mal en relación con este tema".
*Este artículo fue publicado el 18 de abril de 2019, tras la muerte de Nusrat Jahan Rafi, y actualizada con motivo de la condena de los responsables.