viernes, 4 de octubre de 2019

INFORMALIZACIÓN O DESINSTITUCIONALIZACIÓN DEL SALARIO: una manera de apreciar gallineros en la Venezuela de 2019.


INFORMALIZACIÓN O DESINSTITUCIONALIZACIÓN DEL SALARIO: una manera de apreciar gallineros en la Venezuela de 2019.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

  

De mi parte, el momento iniciático en que oí hablar de un bono en la economía venezolana fue cuando ya finalizando el pregrado de economía, iba en una manifestación en el gobierno de LHC y leí un grafiti que recordaba parte de las propuestas gubernamentales del momento: “entre bono y b…. se me va la vida”. Como es conocido, Venezuela todavía en los setenta y en los ochenta, se desenvolvía con los conocidos contratos colectivos y sus procesos respectivos. La inflación aunque ya se había manifestado, no se había vuelto peligrosa y los aumentos salariales no se habían tornado una rutina desprestigiada por su concatenación con la inflación.
Como en otras cosas, lo que fue malo en gobiernos anteriores al año 1999, la administración bolivariana lo ha presentado peor. De esta manera, en la administración iniciada en 1999, se fue desarrollando la idea de la importancia del bono alimenticio, alcanzando niveles inusitados hasta perder, en superación, toda proporción con el salario, pudiéndose hablar de una notable bonificación del salario en el entendido de que no repercutía en prestaciones y aspectos relacionados. Desde el 1 de marzo de 2016 hasta el 16 de junio de 2018, el bono en distintos niveles superó al salario mínimo. En la actualidad de 2019 (octubre), el bono alimenticio no alcanza para  ni medio kg de queso o medio cartón de Huevos.
Pero la hiperinflación, la dolarización informal y la disminución considerable de las condiciones de vida del venezolano, ligado a los efectos perniciosos que fue acumulando la administración de NM en cuanto a el circulo vicioso aumentos de salarios más inflación, más inflación aumentos de salario, ha llevado junto a la problematización fiscal del sector público y a la inacción en economía de parte de la administración señalada, a que ya no se den aumentos salariales generales, manteniéndose el salario mínimo y las pensiones en alrededor de dos dólares (Bs S 40.000) sin mayores visos de que puedan darse aumentos en la capacidad de compra de los venezolanos por esta vía y en este contexto.
En razón de ello, la administración de NM, tal cual ha dicho, ha optado por, ir dando retazos de capacidad de compra vía asignación de bonos por mecanismos que ha instrumentado la misma,  como los que se dan vía pensiones o carnet de la patria. En el sector público por otra parte, muchas contrataciones laborales se dan en base a salario mínimo o múltiplos del mismo, complementados con bonos en tales o cuales momentos, más mecanismos adicionales. Pero no bastando con lo visto en este ámbito, debe señalarse que en áreas del sector privado se viene extendiendo el mismo mecanismo de que después del salario base, al trabajador de distinto nivel se le ofrecen bonos y hasta bolsas de comida (¡¡¡¡¡!!!!!). Pero aún hay más. En otras áreas como las universidades autónomas, dadas las nefastas políticas salariales de la administración bolivariana, con el correspondiente deterioro de las condiciones de vida del profesorado y del personal administrativo que labora en ellas, se está optando, pensando o actuando en asignar bonos que permitan disminuir, aunque sea en grado pequeño, aquel significativo deterioro del profesorado universitario. Ni que decir de los docentes de otros niveles del área de educación, donde los mismos se enfrentan a notables disminuciones de sus niveles de vida y condiciones de trabajo.  Igual sucede, como se sabe, en el área médica y en otras de los servicios públicos.
A pesar de todo ese panorama, un funcionario público ofrece que para el año 2020 se producirán 2 millones de barriles diarios de petróleo y otro, mientras tanto, señala que el 2020 será algo así como el momento de despegue (o take-off) de una nueva economía o un nuevo modelo económico, o cualquier otra expresión que resuma algo así como “ahora si la cosa se va a poner buena” (¡!!!?????).
Puede colegirse, por tanto, que la administración bolivariana si ha contribuido en algo y ello correspondería, en estos ámbitos, al hecho de que en altas condiciones de deterioro del salario real, distintos agentes y operadores de la economía estén contribuyendo a una mayor perdida en la seriedad del salario como ingreso y base de la programable o futura  vida del trabajador, según albergase esperanza en prestaciones o pasar sus años de retiro de manera asentada en los salarios e ingresos. Correspondientemente, en condiciones de dolarización informal, hiperinflación y el correspondiente deterioro en los niveles de vida de la mayoría de la población, se le aúna una especie de informalización o desinstitucionalización del salario vía la existencia, disponibilidad y oferta de bonos y bolsas diversas a trabajadores en distintos niveles    e instancias de la economía y la sociedad venezolana. No ha faltado, por supuesto, quien vea en esto una virtud o un “aumento” del salario mínimo, cuando se consideran bonos por una u otra vía.
Pero todavía faltaba algo más. Y fue lo que aportó el presidente NM señalando como las escuelas, tenían distintos espacios que podían ser ocupados. Ya no se trataba de aquellos gallineros verticales que podían existir en las casas o aquellos cultivos caseros o apoyados por el Estado para que las ciudades se volvieran productoras de bienes agrícolas. No. La idea fue contundente y más aún dado el espacio y el momento en que se señaló: “Yo le he dicho a la vicepresidenta consigamos un millón de gallinas; para las escuelas”; “Ustedes mismos hacen su corral y cada escuela; cada liceo tiene 300 gallinas” (https://noticias24carabobo.com/maduro-gallinas-en-las-escuelas/).

4 de octubre 2019
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com



No hay comentarios.:

Publicar un comentario