domingo, 14 de julio de 2019

Maduro aplica el peor ajuste imaginable



Maduro aplica el peor ajuste imaginable

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com


Durante años el régimen de Maduro se llenó la boca con una supuesta “guerra económica” contra la “revolución” desatada por especuladores voraces y por el “imperio”. Justificó así los controles y las regulaciones, creando oportunidades para la extorsión y confiscación de productores y comerciantes privados. Sirvió también de excusa para monopolizar la importación de alimentos, medicamentos y otros bienes con sobreprecios, y embolsillarse la consecuente “tajada”. Validó, asimismo, la opacidad y la no rendición de cuentas de su manejo de la cosa pública –¡son asuntos de “seguridad de estado”!--, amparando corruptelas multimillonarias. En la medida en que destruía la economía privada, expoliaba a la industria petrolera, dejándola exangüe con negociados hechos a la sombra. Según cifras de fuentes independientes publicadas por la OPEP, la producción petrolera habría disminuido en casi un 70% desde que Maduro tomó el poder, 58% desde que puso al frente a un militar –Manuel Quevedo-- sin experiencia previa en el negocio.
Como consecuencia de lo anterior, los ingresos del estado colapsaron. Y como se le cerró el acceso al financiamiento internacional, el régimen ordenó al BCV emitir dinero sin respaldo para cubrir sus cuentas, disparando la hiperinflación que se comió los ingresos de la gente. Tratándose de un gobierno que se autocalificaba de “revolucionario”, Maduro decretó sucesivos aumentos del salario mínimo y dádivas diversas, financiados igualmente por la “maquinita” del BCV. Alegando defender al “pueblo”, echaba más gasolina a la candela inflacionaria. El caso más notorio fue el incremento salarial decretado el pasado agosto, 2018, que multiplicó el salario mínimo por 33, que tuvo que acompañarse de un incremento en el dinero inorgánico suministrado por el BCV en más de 23 veces. Al cuadruplicarse de nuevo esta remuneración en enero, 2019, el BCV aumentó en más de cinco veces el dinero sin respaldo que inyecta a la economía. No en balde, el incremento del 1° de mayo de este año resultó en un salario mínimo con un poder de compra de apenas el 1% del que tenía en 2013, si nos atenemos a las cifras de inflación suministradas para los años 2016-19 por la Asamblea Nacional. Y si nos atenemos al BCV, ente que al fin se dignó cumplir con su deber publicando cifras para ese lapso, el poder adquisitivo del salario mínimo habría caído “apenas” en dos tercios desde que Maduro ocupó la presidencia.
Pero ahora vemos como tan grave estropicio de los medios de vida del venezolano causado por estas políticas intervencionistas se corona con la más absoluta irresponsabilidad. Venido en cuenta de que los controles de precio y del tipo de cambio, y los aumentos de salario por decreto empobrecían aceleradamente a los venezolanos, no se le ocurrió mejor cosa que dejar los precios a la libre. Pero tan tímida dosis de mercado, con empresas acosadas por todo tipo de regulaciones, sujetas constantemente a la extorsión y confiscación de Guardias Nacionales, con una infraestructura pública y de servicios venida a menos, y ante una inseguridad jurídica, laboral y personal extendida, está lejos de ser la respuesta adecuada a la miseria “madurada” en los venezolanos. Menos aun con un sector financiero discapacitado por un encaje que constriñe su cartera de créditos y cuyos activos (en dólares) se han reducido en casi un 90% desde que Maduro llegó a la presidencia.
Si bien la hiperinflación parece estar cediendo –desde febrero no ha superado el 50% mensual--, seguimos siendo (por mucho) el campeón mundial en lo que a alza de precios se refiere. La inflación anualizada, aunque descendiendo, fue mayor al 440.000 % en junio, según cifras de la Asamblea Nacional. Pero, además, tan anémico avance sobre la inflación se ha obtenido a un costo terrible: la asfixia total de la demanda. Representa un ajuste contractivo que deja morir al paciente (de hambre) para “curar” la enfermedad de la inflación.
Durante todos estos años la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), junto a otros economistas, ha insistido hasta la saciedad en la imperiosa necesidad de un programa de estabilización que aplaque la inflación, estabilice el precio del dólar y libere las fuerzas productivas, desmantelando la panoplia de controles y regulaciones que sofocan la actividad económica. Crucial en este programa es la concertación de un generoso financiamiento internacional acompañado de la reestructuración de la deuda pública y la instrumentación de un conjunto de reformas para reactivar de inmediato la oferta.
Las reformas deben contemplar el saneamiento de las cuentas públicas, acabando con las corruptelas y el despilfarro y aumentando la eficiencia del gasto, incluyendo transferencias compensatorias a los sectores de menores recursos. Deben redundar en un ambiente de seguridad jurídica a la propiedad y del debido proceso, y facilitar la recuperación de los servicios públicos y de la infraestructura. Mientras subsista la brecha ente ingresos y gastos, ésta será cerrada con financiamiento internacional, no con la emisión monetaria (inflacionaria) a que recurre Maduro.
Actualmente, lo que queda del aparato productivo trabaja a menos del 30% de su capacidad. La puesta en funcionamiento de este programa, recogido en el Plan País presentado por las fuerzas democráticas, desataría, por tanto, una respuesta inmediata de la economía, proveyendo bienes y servicios al país y generando empleo productivo cada vez mejor remunerado. Y, por efecto “bola de nieve”, estimularía inversiones nacionales y extranjeras que potenciarían este efecto. Como dicen los gringos, “nothing succeeds like success”. Será un ajuste expansivo, generador de mayor bienestar.
Se contraponen claramente dos formas de enfrentar la terrible situación de la economía. La del usurpador: asfixiar la demanda matando de hambre a la población, y la de las fuerzas democráticas, creando condiciones para reanimar la oferta, respaldadas por un generoso financiamiento externo. Lamentablemente para el país, controlar la oferta –los activos y fuente de ingresos que todavía existen—es vital para el usurpador y su mafia, pues es la fuente de sus inmensas fortunas. Es la base del régimen de expoliación del que se lucran. Pero como esta acción parasitaria va destruyendo las fuentes de ingreso, apelan a la “maquinita” del BCV para continuar lubricando el sistema. El dinero inorgánico inyectado por la subcuenta “crédito a las empresas (públicas) no financieras” se multiplicó por doce en los primeros seis meses del año. Para contrarrestar este combustible de precios, “redúzcase la capacidad de compra de la familia venezolana al mínimo, ¡pero ni de vainas se renuncia a lo nuestro!”
Tanta crueldad y malignidad puesta de manifiesto por Maduro y su mafia militar – civil tiene, en el informe sobre Venezuela que acaba de presentar la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michele Bachelet, una terrible confirmación. No les queda más, por ende, que refugiarse en la realidad alterna que han construido para sí, repitiendo ad nauseam sus estúpidas consignas. Acusan a la Alta Comisionada de agente del imperio y de mentirosa. Hasta inventan que “el pueblo” venezolano repudia su informe (¡¡!!) y convocan a una famélica marcha para caerse a embustes al respecto. Esta insania les libera de toda consideración ética, moral, legal o humanitaria para atender las penurias de la gente.
Que no quepa la menor duda de la imperiosa necesidad de sacar cuánto antes a estos monstruos del poder. No hay otro camino para ello que cerrar filas en torno al valiente y decidido esfuerzo liderado por Juán Guaidó y la Asamblea Nacional, para galvanizar a los venezolanos a favor del cambio y concertar el apoyo activo y decisivo de la comunidad democrática internacional a favor de este esfuerzo.
Mientras, Maduro, Cabello, Padrino y demás enfermos seguirán batiéndose el pecho en nombre del socialismo para continuar negándole el derecho más crucial a los venezolanos: el de la vida. Ya lo demostraron al impedir por la fuerza la entrada de la ayuda humanitaria el pasado 23 de febrero. 

jueves, 11 de julio de 2019

LA REUNION DE BARBADOS. MIRANDO ENERO PASADO DESDE JULIO 2019: negociar versus “no volverán”, como dilema en Venezuela.


LA REUNION DE BARBADOS. MIRANDO ENERO PASADO DESDE JULIO 2019: negociar versus “no volverán”, como dilema en Venezuela.

EDUARDO ORTIZ RAMIREZ


Terminó el miércoles 10 de los corrientes -en Barbados- el tercer round de los más recientes intentos de negociación entre la oposición y el oficialismo venezolano. Como siempre, hay los optimistas regulares, que en este caso son el gobierno y la oposición, más los que siempre ven factible una negociación pues, en última instancia, si las condiciones no se dan hay que crearlas y sino pues imaginarlas. Para estos últimos, optimistas a toda costa, no existió el nazismo ni otras formas extremas de radicalismo político. Y también están los pesimistas acérrimos, que se confunden en casos con los haters u odiadores que rechazan toda opción. Y también se encuentran los realistas en varios casos trabajando con información imperfecta y que no niegan, en sí mismas, las posibilidades de la negociación.
Además de ser parte de sus estrategias hablar de negociaciones para distraer, al oficialismo venezolano o a la administración de NM le venía bien, después del informe Bachelet, volver a plantear negociaciones, aprovechando, por lo demás, los auspicios o apoyos de Noruega. No hay -hasta el momento- que sepamos, ningún informe que aluda a puntos discutidos, elementos en los que se avanzó y tampoco pasos siguientes[1]. Se trata, pareciera, de una agenda tan suficientemente conocida que se toma, se retoma y se continúa, aunque siempre se pudiese estar en el mismo punto. Más aun, porque se puede hablar ad infinitum de como negoció Mandela y otros, o como Trump se enfrenta hoy al presidente de Corea del Norte y otros casos más.
Mientras suceden las cosas, desde julio actual  puede mirarse el mes de enero pasado y la entrada del segundo semestre del año 2019, con las posibilidades reales de que este año no se den cambios, de aquellos que los oficialistas no quieren que haya. Quiere decir, en la perspectiva de la desesperanza, podemos estar pronto en 2020 y ni los negociadores “profesionales” pero tampoco los que aúpan intervenciones de EEUU y otros países,  haber alcanzado sus objetivos. En cuanto a estos últimos, la tozuda realidad ha demostrado que EE.UU. tiene por variadas razones prioridades con Irán, China y Corea del Norte, por mencionar algunos casos. Y efectivamente, en las condiciones venezolanas, donde los mandos militares siguen articulados a los intereses de la administración bolivariana, como es permanentemente señalado por esta última, Venezuela es problema de los venezolanos.
Mientras se daba/finalizaba la destacada reunión de Barbados  sucedieron numerosísimos episodios, pero tres de ellos queremos destacar del lado oficialista y contrario al entusiasmo que algunos sienten de estas experiencias. En primer lugar, las declaraciones de presidente de la ANC Diosdado Cabello sobre que aquí no va a haber elecciones[2] y que ya se tiene un presidente, NM, debidamente elegido en mayo de 2018. No parece acertado pensar que una cosa es la posición del personaje mencionado y otra la de la administración de NM y los negociadores de su parte. Más aun, pasa a ser pertinente destacar un twiit del mismo interlocutor que alude a conceptos que se tienen en el oficialismo, sobre las negociaciones. Dijo Diosdado Cabello: “#DiálogoVictoriaDeLaPaz, el hermano Presidente Maduro ha realizado más de 600 llamados al diálogo nacional por la Paz, en política debe ser así cada día, es un espacio para defender las posiciones de cada quien, para nada significado claudicar o rendirse. Nosotros Venceremos !!”[3] El segundo elemento es atinente a la actitud de una administración y que puede resumir varios de sus perfiles, fue el entierro del capitán de navío[4] detenido y que murió en manos de la administración estando detenido y cuyo cuerpo no le fue entregado  a su esposa y familiares, tornándose un episodio dificultoso e hiriente para los mismos. Esto sucedía mientras se daba y finalizaba la reunión de Barbados, como continuación del comportamiento de una administración que fue fuertemente registrada en violación de Derechos humanos, en el informe Bachelet. Algunos pensarán que no tiene que ver con puntos a negociar, sobre los cuales por lo demás como se indicó, no hay claridad. Pero si tiene que ver con numerosos perfiles de la administración de NM. El tercer elemento, en los mismos momentos de las negociaciones, fue, dada la reciente entrega del informe de marras[5] lo atinente a las declaraciones del antiguo Director del Sebin[6], hoy día en los EE.UU. quien señaló lo relativamente pequeño de lo contenido en el mismo/o en sus declaraciones, con la realidad. Esto es, el antiguo Director de inteligencia es el que señala que todo es más grave aún (cosa sabida por lo demás por algunos defensores de los Derechos Humanos).
Sobre qué hubo avances o novedades en Barbados: ¿Reconoce en algún grado la administración bolivariana que hay que hacer elecciones antes de la finalización del mandato del usurpador, como llaman los opositores a NM?; ¿Acepta la administración de NM que se cambie el CNE, con nuevos miembros, para que se pueda dar una elección libre y segura?; ¿Considera tal administración que su supuesto modelo de desarrollo fracasó y que el país requiere un cambio rotundo?; ¿Perfila la administración de NM que ya no tiene nada que hacer en la economía dado el fracaso del conjunto de planes y contraplanes  que ha ejecutado?; ¿Considera la administración que su interpretación y uso de la idea de la desaceleración de la inflación que el mes ultimo reciente superó el 24% con un acumulado de más de 1000% es un éxito hacia la recuperación de la economía?; ¿Cree la administración  que el regreso de los 200 migrante desde Ecuador, en días recientes de los corrientes, en el programa vuelta a la patria, significa una contención  a más de 5.000 venezolanos que siguen saliendo diariamente del país y que ya suman en una cifra prudente más de 4 millones de venezolanos?; ¿Ha mejorado y hay propuestas del lado de la administración de NM de respetar las acciones la Asamblea Nacional y no seguirle asignando poder sobre todas las cosas a la ANC?; ¿Representa la técnica de soltar a algunos detenidos y acechar a otros ciudadanos o representantes políticos, un verdadero avance en las libertades democráticas que la administración ha violentado?; ¿ Existe algún plan de transición que pueda darle esperanzas a los venezolanos para este año, si se finiquita la administración bolivariana?; ¿Es verdaderamente cierto que la administración del caso sabe que tiene que finiquitar su mandato o es cierto lo que dice el presidente de la ANC?; ¿Qué es lo que se negocia entonces? Realmente impresionante este proceso de nuevas negociaciones, que ya va por la tercera Ronda, sesión o conjunto de sesiones etc, etc.
Miremos hacia atrás: enero; miremos hacia adelante: diciembre; miremos el 2020. Pues adicionalmente a lo señalado para los menesteres de las negociaciones, ya la ONU hizo su primera y gran parte y la administración hizo un conjunto de objeciones, entrando el informe ahora en la etapa de asentamiento o algo así como veremos que va a pasar, o que tanto de ahí va a ser de utilidad para acciones prácticas.

11 de julio de 2019
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com




[1] Algunos medios aproximaron ideas: “ Una de las fuentes consultadas también adelantó la agenda. Los puntos. Lo concreto. Dijo cinco y son los siguientes:
- Elecciones con nuevo Consejo Nacional Electoral.
- Cese de la Asamblea Nacional Constituyente.
- Reincorporación del chavismo a la Asamblea Nacional.
- Elecciones en un año, incluso menos.
- Elecciones con o sin Nicolás Maduro como candidato.” https://konzapata.com/noticia/71956/poder-kanibal/estos-son-los-puntos-que-guaido-y-maduro-negocian-en-barbados.html; Puede verse también: “Los negociadores de gobierno y oposición venezolanos han terminado la más reciente ronda de conversaciones en Barbados, auspiciada por Noruega. Ahora cada actor está en proceso de consultas y delineando estrategias para las siguientes jornadas de sentarse cara a cara. Según fuentes conocedoras del proceso que hablan a TalCual los avances registrados fueron pocos y muy lentos, pero aún hay optimismo.” https://talcualdigital.com/index.php/2019/07/11/diosdado-elecciones-barbados-negociacion/.


miércoles, 10 de julio de 2019

Elecciones 2019: ¿acecha un nuevo vuelco al modelo económico argentino?

https://www.dw.com/es/elecciones-2019-acecha-un-nuevo-vuelco-al-modelo-econ%C3%B3mico-argentino/a-49530969?maca=spa-GK_RSS_Chatbot_Vt_Latino++America_Neu-26309-xml-media

Elecciones 2019: ¿acecha un nuevo vuelco al modelo económico argentino?

Las políticas económicas de Argentina hacia la UE están marcadas por la inestabilidad. El acuerdo UE-Mercosur plantea un nuevo desafío de cara a las elecciones presidenciales de este año.
    
Protestas contra la política económica de Mauricio Macri en Argentina.
Protestas contra la política económica de Mauricio Macri en Argentina.
Este 9 de julio se cumplieron 203 años de la independencia de Argentina, un país cuyo florecimiento económico durante la primera mitad del siglo XX la convirtió en una potencia industrial y cultural. Sin embargo, las malas políticas económicas de décadas, así como la catástrofe socioeconómica que representó la dictadura militar (1976-1983), hicieron que Argentina pasara de tener, hasta los años 70, uno de los índices de pobreza más bajos de Latinoamérica, a adolecer de una pobreza estructural que se mantiene hasta ahora.
Ni el gobierno de la era kirchnerista, que duró 12 años, ni el de Mauricio Macri, acometieron de lleno contra el mal de la pobreza. Actualmente más de un 34 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza. La inflación interanual estimada es de cerca del 57 por ciento, según un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de junio de 2019. Esos gobiernos tampoco lograron consolidar eficazmente la creación de empleo ni dar impulso a una industria que fuera más allá de la producción de materias primas. "Argentina ha sido desde hace tiempo un país inestable en muchos aspectos”, explica Marcos Novaro, analista político e investigador de la Universidad de Buenos Aires. "Durante el siglo XX cambió varias veces de régimen político, vivió muchos golpes de Estado, pero ninguno de los experimentos autoritarios perduró. También hubo restauraciones democráticas o semidemocráticas. Esa inestabilidad es casi una marca de identidad de Argentina, y se moderó a partir de 1983, con la más reciente restauración de la democracia, pero la economía no acompañó ese cambio, y el país siguió viviendo fuertes crisis en las que se combinan problemas fiscales e inflacionarios”, subraya.
En las décadas de los 50, 60 y 70, los gobiernos militares golpistas impusieron la privatización de empresas públicas y el fin de las barreras aduaneras. Los presidentes de la Unión Cívica Radical, por su parte, aplicaron modelos económicos de apertura moderada. Solo el peronista Carlos Menem dio durante su presidencia (1989-1999) un giro reformista aún mayor que el de Macri.
Economía cíclica: del proteccionismo a la apertura económica
Luego de la grave crisis económica de 2001, Argentina logró levantarse, pero los vaivenes de su economía no le dan respiro. Durante los gobiernos peronistas se nacionalizaron grandes sectores industriales e imperó la idea de que Argentina debía producir todo tipo de bienes en lugar de importarlos. Ese modelo se implantó también durante la era kirchnerista (2003-2015). "En el período kirchnerista, la economía argentina fue moldeada por la idea política de la autarquía, con un modelo desarrollista característico de los años 40”, dice Novaro, "pero ese modelo agotó sus posibilidades porque no generó crecimiento verdadero”. Las exportaciones argentinas aumentaron entre el 2002 y el 2007, pero luego dejaron de crecer. Pasó lo mismo con las inversiones.
De ser reelecto, Mauricio Macri enfrentará el desafío de gobernar en minoría.
De ser reelecto, Mauricio Macri enfrentará el desafío de gobernar en minoría.
En diciembre de 2015, Mauricio Macri llegó al poder y el péndulo económico se inclinó nuevamente hacia la apertura. Ahora, Macri encara su campaña de reelección en las presidenciales de octubre de 2019 con el candidato a vicepresidente Miguel Pichetto diciendo: "Los argentinos juntos somos imparables”. Es un intento de convencer al electorado de que no solo será capaz de terminar su mandato -algo que no pudo lograr ningún presidente no peronista desde los años 70- sino también de que el esfuerzo de continuar luchando contra una inflación de cerca del 5 % mensual a comienzos de 2019, una recesión total, el aumento del desempleo y la volatilidad económica, política y social vale la pena. "Lo que está en discusión en la campaña es justamente eso: si Macri fracasó porque sus ideas de apertura económica son erradas, y solo logró endeudar al país, o si este es un proceso costoso pero necesario de estabilización que va a llevar tiempo, pero que no hay que abandonar a mitad de camino”, señala el politólogo. "Lo que al gobierno de Macri le falta hacer y lo que le debe a la gente es explicarle las medidas a la gente y comunicar mejor sus medidas de política económica", añade.
El panorama económico preelectoral en Argentina es sumamente complicado. El peso argentino se devaluó en más del 50 por ciento en 2018, y la tasa de interés anual aumentó en 2019, por momentos, superando el 60 por ciento. A pesar de que el dólar se ha estabilizado, después de desbordarse y superar los 50 pesos, y de que sigue a la baja, el titular de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, advirtió sobre efectos desfavorables de una disminución del tipo de cambio basada en la venta continuada de reservas. Acevedo culpó a las tasas de interés extremadamente altas de un posible escenario de atraso cambiario, ya conocido en Argentina. Además, el dólar podría sufrir otra vez un aumento antes de las elecciones, cuyas consecuencias podrían estar preocupando en este momento al presidente.
Los ciclos económicos de Argentina y la UE
Los ciclos opuestos de la economía argentina también se reflejan en sus relaciones comerciales con Europa. El acuerdo del Mercosur con la UE "llega en buen momento para Macri como impulso a las reformas”, según Novaro. "Es una invitación, un estímulo a seguir por este camino de reformas de mercado, de apertura, de estabilización”.
¿Qué rumbo tomaría la economía argentina de cara a Europa si ganase la fórmula Fernández-Fernández? ¿Caería en otra fase de proteccionismo "salvaje” o sería más moderado el modelo económico de cara a la Unión Europea? Según Novaro, "se cree que Alberto Fernández intentaría ir por una vía más moderada que el kirchnerismo. Si bien critica el acuerdo con la UE, en el fondo está de acuerdo, y tal vez intente un giro al estilo de Menem”, subraya. Sin embargo, el analista no cree que eso sea viable "porque de ganar las elecciones, Fernández no tendría el poder que tuvo Menem y fracasaría”.
Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández presentaron su fórmula Fernández-Fernández para las elecciones de octubre 2019.
Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández presentaron su fórmula Fernández-Fernández para las elecciones de octubre 2019.
De acuerdo con el politólogo y profesor de Ciencia Política de la UBA, de ser reelecto, Macri no solo seguiría con su curso de reformas y no cerraría los mercados, sino que llevaría adelante su convicción de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) le dan los recursos y la presión necesaria para mantener al país en la vía de las reformas de mercado. El FMI amplió la ayuda económica a Argentina a 57.100 millones de dólares. "Pero siendo Macri, como siempre, demasiado optimista con respecto a sus posibilidades, pienso que podría también tener problemas, ya que, si gana, gobernaría en minoría, con el peronismo controlando todas las provincias”, sostiene.
Con respecto a ciertos temas controvertidos en el acuerdo Mercosur-UE, como el cultivo de soja transgénica en Argentina con el uso indiscriminado del glifosato, Novaro opina que "todos estos acuerdos son una ingeniería de infinitas cláusulas" que se negociarán durante los próximos años o décadas. "Lo importante es si la economía argentina se adaptará, sumándose a ese proceso, o si no le interesa el desafío y prefiere otro camino. Esa es la disyuntiva ante la que está hoy Argentina, y se corresponde bastante con la disyuntiva política”, concluye.

martes, 9 de julio de 2019

¿Renovando al Mercosur?



¿Renovando al Mercosur?, 

por Félix Arellano




felixarellano50@yahoo.com

Con la firma del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, luego de dos décadas de negociación, aires de optimismo reinan en Mercosur, en particular, en los socios grandes: Argentina y Brasil, cuyos Presidentes, desde la Cumbre del G20, han planteado acelerar la ambiciosa agenda de negociaciones comerciales, incluso incorporando el tema tabú de la negociación con Estados Unidos.
Esperemos que el optimismo este acompañado de paciencia, pues el camino para que pueda entrar en vigencia el nuevo acuerdo es largo y complejo y, por otra parte, que sea un optimismo creativo, ya que los problemas internos del bloque se mantienen y exigen de disciplina para ser abordados y enfrentados. Por su parte, el proceso bolivariano nunca manifestó interés en las negociaciones comerciales y, además, se mantiene suspendido hasta un nuevo gobierno democrático.
El proceso administrativo para la puesta en vigencia del nuevo acuerdo es compleja al interior de la Unión Europea, ya que además de requerir de la aprobación legislativa de cada uno de los 28 países miembros, luego requiere de la aprobación comunitaria en el Parlamento Europeo y todo ese proceso podría ser una formalidad, si no existiera la preocupación en diversos sectores, particularmente en el área agrícola por la significativa competitividad de los países del Mercosur y, también en otros temas de servicios y propiedad intelectual.
Desde la perspectiva del Mercosur ya circulan documentos críticos de organizaciones sindicales, que cuestionan la falta de transparencia en el proceso negociador y las posibles consecuencias negativas para el empleo y el bienestar en general.
Es un hecho que en los veinte años de negociaciones la falta de consulta y participación de los diversos sectores ha sido una constante, eso debilita los resultados y erosiona la democracia
Pero los sectores sindicales del Mercosur deberían ser más cautelosos con la crítica, al respecto, conviene destacar la interesante experiencia de México en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos y Canadá, que le ha permitido ganar en competitividad y aprovechar en tales condiciones el acuerdo, que el Presidente Trump ha insinuado, en términos metafóricos, que: “la sardina (México) se está comiendo lentamente a la ballena (Estados Unidos)”.
La falta de transparencia, consulta y participación durante el proceso de negociación puede exacerbar los ánimos en las discusiones parlamentarias, lo que pudiera afectar los resultados. Paciencia, persistencia y creatividad son elementos claves en esta tediosa fase legal administrativa. Adicionalmente, recordemos la complejidad del ambiente político europeo frente a la institución comunitaria, los crecientes grupos euroescépticos posiblemente cuestionen, por sus principios radicales, estos avances.
Otra prevención importante sería no exacerbar el optimismo con una agenda de negociaciones comerciales acelerada y atropellada, recordemos que actualmente están en curso las negociaciones con el grupo EFTA, la Alianza del Pacifico, Canadá, Corea del Sur, Una agenda ambiciosa para un grupo que por muchos años ha mantenido una posición conservadora en materia de apertura comercial y, que, en estos momentos, algunos de sus miembros no gozan de una sólida estabilidad política.
Incorporar el reto de una negociación con los Estados Unidos exige prudencia y mucha consulta y coordinación, tanto al interior de cada país miembro, como en el bloque en su conjunto.
La otra faceta que debería estimular el optimismo es la creatividad y disciplina para enfrentar los serios problemas del bloque. Un avance interesante es que pareciera superada la atmosfera destructiva de los primeros días de gobierno del Presidente Bolsonaro, cuando varios de sus ministros menospreciaban al Mercosur e insinuaban un posible retiro. En Osaka, Japón, en la reunión del G20, Macri y Bolsonaro evidenciaron empatía y optimismo. Pero al interior de los países miembros, en particular en Brasil, existen dudas sobre la viabilidad de la unión aduanera.
En estos momentos pudiéramos dar por superados posibles retiros unilaterales, pero se requiere de un arduo trabajo para superar los problemas internos; por ejemplo, las restricciones no arancelarias que limitan el acceso al mercado en la zona de libre comercio. También abordar a fondo la situación de la unión aduanera, lo que podría implicar una revisión profunda del actual arancel externo común o, incluso, considerar su eventual eliminación. Otro tema sensible, inherente a la unión aduanera, tiene que ver con la negociación de los acuerdos comerciales en bloque, situación que genera polémica en Brasil.
En este breve inventario de tareas urgentes y pendientes, conviene incorporar algunos aspectos institucionales, como el funcionamiento del mecanismo de solución de diferencias y la ausencia de mecanismos eficientes de equidad, para enfrentar temporalmente situaciones difíciles de las empresas, sectores productivos e incluso países miembros.
Un Mercosur consolidado internamente fortalece su poder de negociación, para avanzar en el ambicioso objetivo de lograr una inserción más eficiente en la economía mundial

lunes, 8 de julio de 2019

The Limits of Mass Protest in a Dictatorship




The Limits of Mass Protest in a Dictatorship
Jul 8, 2019 IAN BURUMA

Public opinion cannot remove a communist government by electing another one. But the PRC does aspire to a certain degree of respectability in the world. Sending tanks to crush protests in Hong Kong would make China look very bad – though this does not mean that the government would not do so, if it saw no other way.

LONDON – Hong Kong is not Beijing. And July 1, 2019, is not June 4, 1989. First of all, in 1989, the violence in China came almost entirely from the side of the government; the weeks of demonstrations in Beijing and other cities had remained remarkably peaceful throughout. This was mostly true in Hong Kong as well, until a small number of young protesters lost their cool and ransacked the Legislative Council chamber with crowbars and hammers.

The massive demonstrations in Hong Kong in recent weeks were triggered by a proposed law authorizing extradition from the city to mainland China. But that bill was suspended indefinitely after earlier protests. Since then, the continuing demonstrations have been driven by fury against the tightening constraints imposed by the Communist Party of China (CPC).

The Tiananmen Square protests in 1989 began as a petition to the CPC to curb official corruption and allow more civic freedoms – freedoms that Hong Kong people already enjoyed, even under colonial rule. The Chinese government promised that these freedoms would be preserved in Hong Kong after the handover from Britain on July 1, 1997. That promise is now in doubt.

Despite these differences, there are important similarities between 1989 and today. Like the Tiananmen demonstrations, the mass protests in Hong Kong lack clear leadership. This is deliberate. Protests movements are not political parties with their own hierarchies. Indeed, they are usually opposed to the very idea of hierarchy. Partly as a consequence of this, tactical splits among the protesters are difficult to control.

In June 1989, when it became clear that the Chinese government was not going to respond to the protesters’ demands, and a violent crackdown seemed increasingly likely, some activists counseled caution and suggested that students go home and live to fight another day. Others believed that they should do or die. If the authorities chose bloody violence, so be it; that would only expose the murderous basis of an illegitimate regime.

The latter view prevailed, despite frantic arguments from older dissidents, who had more experience with anti-government protest, and had often suffered the harsh consequences. They sympathized with the students, but were convinced that carrying on the mass protests to the bitter end would provoke greater repression. They turned out to be right.

It is hard enough for street protests to have any effect in a democracy. There were huge demonstrations in the US against the Vietnam War in the 1960s, but it took years before the government finally abandoned that brutal and pointless conflict. Occupy Wall Street in 2011, when young and old protested against economic inequality in the US, was heartwarming, but the gap between rich and poor is even wider now.

Public opinion, however, does matter in a liberal democracy. It can take some time, but in the end a democratic government must listen to its citizens, if only to get reelected. But what might work against a democratic government would not even get off the ground in a dictatorship.

For example, in Mahatma Gandhi’s day, India was a colony, not a democracy, but the ultimate authority in the British Empire was a democratically elected government in London, which had to take public opinion into account. That is why Gandhi’s protests had some effect. But he was so convinced that his non-violent methods were the only way to combat oppressive authority that he urged Europeans to engage in similar peaceful resistance against Hitler. This was not a practical suggestion.

Hong Kong was never a democracy. But, as a crown colony until July 1997, it had some of the benefits of democratic rule, such as a relatively free press and a robust independent judiciary. In some ways, Hong Kong has not changed much since the handover, the anniversary of which was celebrated by Hong Kong officials even as protesters where crashing through the doors of the legislature. It is still a semi-autonomous colony, but this time the imperial power is a dictatorship, which sets little store by press freedom or independent judges, let alone public protests.

One of the most desperate gestures of the people who occupied the legislative chamber in Hong Kong was raising the flag of the old British crown colony. It was the greatest insult they could have thrown in the face of the People’s Republic: better to be a colony controlled by foreigners than to be ruled by a Chinese government that claims legitimacy on the basis of nationalism and ethnic pride.

The main question for Hong Kong’s people is whether methods that can be effective in a democracy can also work in a dictatorship, even from a position of relative and fast-shrinking autonomy. There are clearly limits to how far any Hong Kong government can be pushed to accommodate public opinion. Men and women who are elected, on the narrowest of franchises, to govern Hong Kong are already pre-selected by the Chinese government. And the wishes of the imperial power cannot be thwarted any more than they could under the British.

There is, however, one small chance that Hong Kong citizens could make a difference. Public opinion cannot remove a communist government by electing another one. But the PRC does aspire to a certain degree of respectability in the world. Sending tanks to crush protests in Hong Kong would make China look very bad – though this does not mean that the government would not do so, if it saw no other way.
Demonstrations in Hong Kong have already forced Chief Executive Carrie Lam to suspend an unpopular law. But protest can be effective only if it remains peaceful. Most people in China, even those who are not especially fond of the current regime, are terrified of violence and disorder, of which the Chinese have seen too much in the last hundred years. If mass protest in Hong Kong turns into chaos, there would be little sympathy in China for the demonstrators, and the CPC authorities would find it much easier to crack down with maximum force.

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