domingo, 19 de marzo de 2023

Colombia va mal

 https://www.semana.com/politica/articulo/colombia-va-mal-esta-es-la-alarmante-radiografia-de-lo-que-que-afronta-el-pais-en-medio-del-gobierno-de-gustavo-petro/202307/?s=03

Colombia va mal: esta es la alarmante radiografía de lo que afronta el país en medio del Gobierno de Gustavo Petro

Los nubarrones de la economía, el deterioro del orden público, la disparada del narcotráfico, la poca efectividad de la fuerza pública y la incertidumbre por las reformas tienen a los colombianos sumidos en el pesimismo.

El presidente Gustavo Petro ganó la Presidencia con un mandato de más de 11 millones de colombianos que le apostaron a su promesa de cambio. Sin embargo, en sus primeros siete meses de gobierno, las cosas no han sido fáciles. Ha tenido que enfrentar los fuertes coletazos de una economía mundial con serios problemas, la recesión y la crisis bancaria en Estados Unidos, y las consecuencias de la guerra en Ucrania.

En el plano local, la desaceleración de la economía es un hecho: cayó el consumo en los hogares, pocos colombianos quieren endeudarse por las altas tasas de interés, el comercio no repunta y, por ejemplo, este año se desplomaron 20,2 % las matrículas de carros nuevos. El mayor obstáculo del Gobierno ha sido no poder contener la inflación, que está en el 13,28 %, por lo que el costo de vida para la gente se ha disparado, con un fuerte impacto en el sector de los alimentos.

gustavo petro inició su mandato con una economía global al borde de la recesión y con el freno de mano puesto en la actividad productiva nacional.
Gustavo Petro inició su mandato con una economía global al borde de la recesión y con el freno de mano puesto en la actividad productiva nacional. - Foto: juan carlos sierra-semana

El desempleo sigue siendo un dolor de cabeza y llegó al 13,7 %, y el aumento del precio de la gasolina también ha golpeado el bolsillo, al igual que la volatilidad del dólar. La noticia económica más reciente, de hecho, tiene prendidas las alarmas: el mercado de vivienda de interés social se desplomó 64 %, con las graves consecuencias que ello traerá.

Bajo ese preocupante contexto, la estimación del Banco de la República es que la economía crecerá apenas 0,2 % este año. Por eso, no se descarta que haya al menos dos trimestres con crecimiento negativo en 2023, lo que podría llevar al país a una recesión técnica.

  La mayor inflación del presente siglo sumada a un marcado encarecimiento del dólar y a la incertidumbre con respecto a la actividad petrolera han prendido las alarmas del pesimismo, a las cuales se suman las preocupaciones con respecto a la situación de inseguridad.
La mayor inflación del presente siglo sumada a un marcado encarecimiento del dólar y a la incertidumbre con respecto a la actividad petrolera han prendido las alarmas del pesimismo, a las cuales se suman las preocupaciones con respecto a la situación de inseguridad. - Foto: daniel jaramillo

En ese sentido, la confianza económica está por el piso. Un indicador sobre esa variable, que mide mensualmente Davivienda, la ubica por debajo del promedio histórico (-19,9 %). Esto, porque definitivamente no hay nada que desmoralice más a un ciudadano que ver afectadas sus finanzas y su capacidad económica. Y si a ese coctel adverso se le suman el deterioro del orden público, el avance sin freno del narcotráfico, la caída en la operatividad de la fuerza pública y la incertidumbre y la polémica por el impacto que tendrán las reformas del Gobierno, es apenas natural que el país haya entrado en una ola de pesimismo.

Las cifras así lo reflejan. Cuando el presidente Petro se posesionó el 7 de agosto del año pasado, el 48 % de los encuestados por Invamer creía que las cosas en el país estaban empeorando. Hoy esa cifra ya llega al 67 %, y tan solo el 20 % considera que Colombia va por un buen camino.

Uno de los frentes más sensibles que le hace pensar a la gente que el país va mal tiene que ver con los graves hechos de orden público que vienen sacudiendo a Colombia. La situación es tan crítica que esta semana, en una cumbre de mandatarios regionales, el gobernador del Vichada, Álvaro León, sorprendió al revelar que fue víctima de un retén ilegal de un grupo armado hace unos 15 días.

Contó que seis hombres, cinco de ellos con fusil y uno con pistola, lo encañonaron y lo bajaron del carro. “Tuve un diálogo con ellos, mientras llegaban los escoltas, salieron corriendo, se metieron a las matas y, afortunadamente, no hubo disparos. O si no, el primer muerto habría sido yo”, contó.

  El orden público empeora en muchas zonas del país, al tiempo que la Policía es asediada y el Congreso se divide ante las polémicas reformas sobre las que deberá debatir.
El orden público empeora en muchas zonas del país, al tiempo que la Policía es asediada y el Congreso se divide ante las polémicas reformas sobre las que deberá debatir. - Foto: semana api / guillermo torres reina-semana

Su colega del Meta, el gobernador Juan Guillermo Zuluaga, no se quedó atrás.Advirtió que las disidencias de las Farc, las mismas a las que el Gobierno Petro les está tendiendo la mano de la paz total, están actuando “sin Dios ni ley”.

“Han vuelto a cometer secuestros, están reclutando menores, obligan a campesinos y juntas de acción comunal a participar en las convocatorias que ellos hacen. En el Meta hace tiempo no se hablaba de minas antipersona, y la fuerza pública ha incautado muchísimo material para elaborar estos artefactos. La extorsión se ha quintuplicado”, denunció Zuluaga.

En Santander el panorama tampoco es alentador. El gobernador Mauricio Aguilar precisó que la situación es una “bomba de tiempo” y el Gobierno, a su juicio, “se ha hecho el de la vista gorda y el de los oídos sordos”. “En estos dos meses y medio, el incremento de las muertes en el Magdalena Medio ha sido del 170 %. Necesitamos enviar ese SOS al Gobierno”, añadió Aguilar.

Despedida de policía asesinado en Caquetá.
Despedida de policía asesinado en Caquetá. - Foto: Cortesía: Presidencia de la República.

Las estadísticas del propio Ministerio de Defensa son un muy mal síntoma de lo que está pasando en el país, pues la mayoría de los delitos vienen en aumento. El secuestro se disparó 43,6 % y el inicio de 2023 se convirtió en el año con más plagios de los últimos ocho años. Los robos tampoco dan tregua y han crecido 22,4 %. Lo mismo ocurre con la extorsión, que tuvo un incremento del 33 %.

A este preocupante panorama se suman las cifras de Indepaz, que ha advertido que en estos meses de 2023 es cuando más masacres han ocurrido en los últimos cuatro años (21 masacres, 38 % más que en el mismo periodo de 2022).

Y mientras la violencia se dispara, hay una sorprendente caída en la ejecución de capturas: de 108.296 casos entre enero y junio de 2022 se pasó a 78.698 entre julio y diciembre del mismo año. La preocupación por la inseguridad es tal que la procuradora Margarita Cabello y el registrador Alexánder Vega alertaron a la Casa de Nariño ante la posibilidad de que se vean afectadas las elecciones regionales en octubre próximo. El compromiso del presidente Petro fue llegar a apaciguar el país y, hasta ahora, no ha podido.

La delincuencia en el país está disparada mientras las capturas están en bajas históricas. - Foto: getty images

Mano débil

En lo que va del gobierno, la principal apuesta de Petro, la llamada paz total, ha tenido más de un tropiezo, lo que ha disparado el escepticismo entre la gente sobre el éxito que pueda llegar a tener ese ambicioso plan del presidente. De hecho, según la encuesta de Invamer, el 49 % de los colombianos ya considera que la paz total no va por buen camino.

Las primeras preocupaciones surgieron después de que el Gobierno decretó el cese al fuego bilateral, el pasado 31 de diciembre. Lo que iba a ser un anuncio de paz terminó convertido en un baldado de agua fría. El ELN se bajó de inmediato y dijo públicamente que nunca acordó nada.

Luego, la Fiscalía se negó a levantar las primeras 16 órdenes de captura de integrantes del Clan del Golfo y de los Pachenca, entre ellas las de cinco extraditables, tal como lo solicitó la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. En ese momento, se inició el debate en la opinión pública por la inconveniencia de darles estatus político a los narcotraficantes.

El fiscal Francisco Barbosa fue el primero en levantar su voz e incluso protagonizó un choque público con el presidente hace varias semanas. Las preocupaciones de Barbosa volvieron a ser notorias en las últimas horas tras la presentación del proyecto de ley de sometimiento de parte del Gobierno. Según el fiscal, los narcos que se sometan podrían no pagar ni un sólo día de cárcel, no serían extraditados y, además, podrían quedarse con una parte de su capital legalizado, el cual podría ser de máximo 2,8 millones de dólares.

Los diálogos con grupos armados y bandas criminales han provocado el descontento en el país. - Foto: afp

“A uno no le pueden ver la cara, esto es una trampa y las trampas tienen que ser denunciadas. Se les fue la mano en lo generosos (...). Obviamente, esto genera preocupación en Estados Unidos”, dijo Barbosa, quien sentenció que se “está tratando de hacer una especie de legalización del narcotráfico”.

En el país hay preocupación por esa “mano débil” del Estado a la hora de someter a narcos y criminales. De ahí que el antagónico de Petro en América Latina, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, se haya convertido en un modelo de gobernante para millones de personas en Colombia por la forma en que ha enfrentado la criminalidad en su país.

En el caso del ELN, las excesivas concesiones en la mesa también han despertado inquietud. Los negociadores aceptaron discutir el modelo económico y político del país, algo a todas luces inconveniente. El Gobierno también anunció que dialogará con las disidencias de las Farc, lo que ha sido cuestionado hasta por los propios negociadores del acuerdo de La Habana, como Sergio Jaramillo y Humberto de la Calle.

Los ciudadanos que consideran que las cosas van mal en Colombia también están preocupados por el retorno de imágenes de un país en guerra. Entre ellos están la presencia de criminales armados de las disidencias de las Farc en colegios de Antioquia, como ocurrió en Yarumal, o el mal llamado patrullaje de estas en pueblos como Policarpa, en Nariño, sin que las autoridades hicieran absolutamente nada.

Disidencias de las Farc adoctrinan niños en Antioquia.
Disidencias de las Farc adoctrinan niños en Antioquia. - Foto: Suministrada a Semana A.P.I

De hecho, los videos que se conocieron fueron grabados por los policías desde la estación. La toma de las instalaciones de la petrolera Emerald, en el Caquetá, que terminó con el asesinato de un policía y un civil, y el secuestro de 78 uniformados más, regresó al país a las oscuras épocas de los secuestros masivos de miembros de la fuerza pública.

Los aterradores testimonios de los secuestrados dieron cuenta de cómo, aprovechando que estaban desarmados, los exhibieron como trofeo por todo el pueblo, amenazaron con matarlos, se burlaron de ellos y hasta los pusieron a orinar en un mismo recipiente. Sin embargo, el ministro del Interior, Alfonso Prada, no reconoció lo sucedido y, por el contrario, aseguró que lo que hubo fue un “cerco humanitario” que pretendió cuidar sus vidas. Sus palabras desataron la indignación nacional.

Justo una semana después se inició la desbandada de 98 oficiales y suboficiales de la fuerza pública que presentaron su retiro voluntario. En las filas señalan a varios de los comandantes de haberlos abandonado. Las tropas están desmoralizadas, aunque el ministro de Defensa, Iván Velásquez, lo niegue.

Al mismo tiempo, ha crecido entre los ciudadanos la idea de que los uniformados están haciendo poco o nada, ya que las cifras de operatividad así lo demuestran. En enero, por ejemplo, no se erradicó ni una sola mata de coca.

Mientras que entre enero y junio de 2022, durante el Gobierno Duque, fueron erradicadas 40.277 hectáreas de coca, en el segundo semestre de ese año, ya con Petro en la Presidencia, la cifra cayó a 27.706 hectáreas, un descenso del 31 %. En el caso de la cocaína, los datos son preocupantes: entre enero y junio del año pasado se incautaron 362 toneladas, y en el segundo semestre la cifra cayó a 289,1 toneladas, una reducción del 20 %. El caso de la heroína es ilustrativo: el país pasó de decomisar 101 kilos en enero de 2022 a solo 6,9 en el mismo mes de este año.

   Las reformas a la salud y la laboral fueron radicadas en sendos eventos en la Casa de Nariño. Mientras tanto, crecen las dudas alrededor de la política de paz total y la forma como se busca negociar con los grupos alzados en armas.
Las reformas a la salud y la laboral fueron radicadas en sendos eventos en la Casa de Nariño. Mientras tanto, crecen las dudas alrededor de la política de paz total y la forma como se busca negociar con los grupos alzados en armas. - Foto: ESTEBAN VEGA LA ROTTA-semana

Miedo a las reformas

Si bien el presidente Petro se eligió bajo la premisa de hacer reformas clave para el país, lo cierto es que, a medida que se concretan las propuestas del Gobierno, ventiladas en la campaña, aumentan la incertidumbre y el miedo.

La reforma a la salud ha generado uno de los mayores debates en el país ante el temor de que el sistema existente no sea mejorado, sino destruido, e incluso esa iniciativa ha causado grietas en el gabinete y produjo una prematura crisis ministerial que terminó con la salida del ministro de Educación, Alejandro Gaviria, un férreo opositor del polémico plan de la ministra Carolina Corcho. En el propio Pacto Histórico, la coalición que llevó a Petro al poder, también hay serios reparos.

Corcho ha sido calificada por el presidente del Congreso, Roy Barreras, como una persona “ideologizada, radical y que no escucha”. Ante esta situación, el presidente ha tenido que sentarse a negociar con los partidos de Gobierno (liberales, conservadores y La U).

Hoy, aunque hay unos acuerdos previos, el primer mandatario ha llegado a considerar en público que, si se desvanecen los pilares de su reforma, estaría dispuesto a retirarla del Congreso. Petro aseguró que el acuerdo nacional que ha propuesto no es “para arrodillar al presidente de izquierda”. Sus palabras, no obstante, no han podido calmar la molestia en sus propias filas, en las que hay desazón por lo que ha tenido que hacer la Casa de Nariño para tratar de salvar las reformas.

El senador petrista Inti Asprilla, que aspira a ser el próximo presidente del Congreso, se quejó públicamente: “Cuando el ‘consenso’ sobre la reforma a la salud se construye con presidentes de partidos tradicionales, como César Gaviria y Dilian Francisca Toro, y se excluye de tajo al Verde, con personas como Antonio Navarro, uno queda decepcionado del ejercicio del poder”.

En cuanto a la reforma laboral, aunque el Gobierno quiere darles más garantías a los trabajadores, existe preocupación en el sector empresarial sobre las consecuencias que esta pueda traer en materia de desempleo. “El proyecto privilegia a empleados sindicalizados y no da respuesta a los 15.921.000 colombianos desempleados e informales. El corazón de la iniciativa incrementará sustancialmente los costos laborales entre 30 y 35 %”, sostuvo Fenalco.

El gremio de los comerciantes advirtió que la reforma impactará de manera negativa principalmente al “clúster del comercio, hoteles, restaurantes, bares, transporte y entretenimiento”. Asimismo, señaló que “el número de desempleados podría pasar de 3,4 millones de personas que registra el Dane a alrededor de cuatro millones en el mediano plazo”.

Por su parte, frente a la reforma pensional, la gran incógnita está en si el modelo propuesto por el Gobierno, y que será discutido por el Congreso, será sostenible y garantizará las pensiones de los colombianos, superando los problemas del actual sistema y mejorándolos. Los trabajadores necesitan la garantía de que su ahorro pensional es sagrado y estará a salvo.

Las polémicas de la reforma laboral presentada por el gobierno de Gustavo Petro tampoco se han quedado atrás. - Foto: César Carrión-Presidencia

El 7 de agosto del año pasado, Petro inició su mandato con una desaprobación de apenas el 20 %, según el estudio de Invamer. Hoy ya va en el 51 %, es decir, se disparó 31 puntos porcentuales en apenas siete meses. Por su parte, la aprobación a su gestión cayó en ese lapso del 56 al 40 %. Hoy su desaprobación es más alta que su aprobación.

Colombia tampoco es ajena a un fenómeno de agitación social de carácter global. Mientras en Francia protestan por el aumento en la edad para pensionarse, en Chile no hay consensos en torno a las reformas propuestas, y Perú exige en las calles la renuncia de su presidenta tras el encarcelamiento de Pedro Castillo.

En el país, los indígenas, las comunidades afros, los campesinos y, en general, los más desprotegidos exigen soluciones urgentes a sus problemas. Esa fue la promesa que Petro les hizo en campaña.

El presidente todavía tiene tres años y cinco meses por delante, y está a tiempo de corregir el rumbo. Para ello es necesario que escuche y, además, observe juiciosamente lo que está pasando con sus colegas del vecindario, por ejemplo,con Gabriel Boric en Chile, con Pedro Castillo en el Perú, con Nicolás Maduro en Venezuela, con Alberto Fernández en Argentina y con Andrés Manuel López Obrador en México. Los costosos errores de otros no se pueden repetir en Colombia.


miércoles, 15 de marzo de 2023

Zona andina en tensión

 

Zona andina en tensión, 

por Félix Arellano





Zona andina en tensión
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Mail: fgap1749@gmail.com


Ya es un lugar común definir la situación regional con la expresión de: «la década perdida», y pareciera que nos obstinamos en mantenernos en esa lamentable situación, ensayando fracasos y perdiendo oportunidades, lo que afecta fundamentalmente a los más vulnerables, excluidos y marginados que, en algunos casos, están reaccionando, apoyando propuestas populistas y radicales, que prometen soluciones mágicas, y en la práctica profundizan la pobreza y el control social.

En estos momentos nos encontramos con una región andina en convulsión; al respecto, cabe destacar: la profunda crisis política de Perú; el posible juicio político al presidente Guillermo Lasso en Ecuador; el incremento de las tensiones en Colombia, en particular por la crisis en el entorno familiar del presidente Petro; el choque de trenes en el gobierno de Bolivia, con el enfrentamiento entre el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales por el control del partido; las dificultades que no son pocas en el primer año de gobierno de Gabriel Boric en Chile y la profunda crisis venezolana que se mantiene sin perspectivas de cambio.

En la mayoría de los países andinos subyace una profunda crisis social que contempla, entre otros, pobreza, marginalidad, exclusión, incluso menosprecio; situación que se ha incrementado producto de la pandemia del covid-19 y los erráticos gobiernos, en la mayoría de los casos, caracterizados por una vergonzosa corrupción.

Otro problema que se presenta de carácter estructural, tiene que ver con la desconexión entre la política, la economía y los graves problemas que enfrentan los más vulnerables. Una dinámica de burbujas que conviven sin mayor conexión.

Todo ese conjunto de factores, que podríamos definir como estructurales por su persistencia, sirven la mesa para los grupos radicales y populistas que, con apoyos transnacionales, el manejo de las redes, la manipulación y la desinformación, trabajan intensamente fomentando inestabilidad política, que facilite la toma democrática del poder, por la vía del voto castigo. También es necesario reconocer que los sectores democráticos facilitan el proceso con sus divisiones y fracasos políticos.

El caso peruano resulta sorprendente, al combinar una intensa inestabilidad política y social, con una fluidez económica que no se detiene. La crisis política peruana es de larga data y se agrava luego del inaudito golpe de estado del expresidente Pedro Castillo y su corto desgobierno. La detención del presidente ha movilizado grupos radicales del llamado Perú profundo, que no recibieron mayores beneficios con Castillo, pero han tomado la calles, buscando destruir la institucionalidad democrática, con violencia y promoviendo un discurso de anarquía que se puede resumir con la expresión «que se vayan todos». Al momento, las protestas registran unos 58 muertos, 1.200 heridos y cientos de detenidos.


Pero la economía peruana parece seguir su curso de burbuja en crecimiento, con importantes beneficios, que no perciben las mayorías. Adicionalmente, la actual crisis paradójicamente ha estimulado que, en el fragmentado poder legislativo, una mayoría se unifique con el objetivo de permanecer en sus cargos por el tiempo establecido en la Constitución. A la Presidenta Dina Boluarte, quien ha intentado adelantar la fecha de las elecciones generales, la resistencia del Congreso seguramente no le afecta; por el contrario, podría contribuir a fortalecer su posicionamiento político.

En estos momentos pareciera que los radicalismos se exacerban, al punto que el partido Perú Libre, de orientación marxista, que lanzó la candidatura de Pedro Castillo, ahora está promoviendo la candidatura de su fundador Vladimir Cerrón, quien se encuentra inhabilitado y se debe considerar el gran ganador de la actual crisis que promueve desde la sombra. Los radicales, que finalmente no apoyaban a Castillo en el gobierno, ahora desarrollan la narrativa de victimizarlo, que cuenta con respaldo internacional, en particular de los presidentes de México y Colombia.

La incertidumbre y el radicalismo dominan la escena política peruana, pero también la ecuatoriana, que está enfrentando otra nueva crisis política, con el segundo intento de juicio político al presidente Guillermo Lasso. La crisis en Ecuador se incrementa y la incertidumbre nubla el futuro. Los líderes indígenas han paralizado las negociaciones que sostenían con el gobierno. Cabe destacar que, frente al poderoso movimiento indígena, el presidente ha carecido de una estrategia de incorporación efectiva.

En el Congreso la comisión de corrupción, ha aprobado un informe que recomienda iniciar un juicio político contra el presidente Lasso, alegando «delitos contra el Estado y contra la administración pública: cohecho, concusión y peculado». El informe debe ser considerado en plenaria, instancia que debería aprobar el inicio del juicio y, al respecto, se requieren de 46 votos de 137, que parecen garantizados, pues el presidente no controla el Congreso.

Ahora bien, aprobar la destitución se presenta más complicado, pues requiere de 92 votos, lo que no está fácil. Conviene recordar que, en el primer intento, efectuado en junio del 2022, no fue posible alcanzar ese mínimo. El presidente Lasso, por su parte evalúa la posibilidad de disolver el Congreso, facultad prevista en la Constitución y convocar a elecciones generales, que no le resultarían muy beneficiosas, pero le permiten por un tiempo gobernar por decretos presidenciales.

La situación en Bolivia se encuentra en una fase de sorprendentes tensiones, pues si bien se mantiene el enfrentamiento de larga data, entre el gobierno de izquierda del presidente Luis Arce y la oposición democrática, en particular en la férrea zona de Santa Cruz; ahora se suman los enfrentamientos entre los miembros del bloque en el poder por el control del partido.

En el conflicto del gobierno y la oposición destaca la huelga general de 36 días por la ley del censo nacional que ha tenido como epicentro Santa Cruz y, para exacerbar las tensiones, Luis Fernando Camacho, gobernador de ése poderoso departamento, e importante líder de la oposición democrática, ha sido detenido (29/12/2022).

Por otra parte, también se encuentra en pleno desarrollo el enfrentamiento al interior del partido de gobierno MAS, entre el presidente Arce y el expresidente Evo Morales, por lograr el control del partido y la definición del candidato para las elecciones presidenciales previstas para el 2025.

En Colombia la situación política se va complicando en la medida que el Presidente Gustavo Petro, se obsesiona con los cambios, demasiados simultáneamente, con incoherencias y contradicciones y equipos débiles para su negociación y aplicación.

En ese contexto, pareciera que el complejo proyecto de «la paz total», va sumando cada día mayores resistencias y, con el tiempo la popularidad del presidente está en caída.Empeora el panorama la nueva crisis del entorno familiar del presidente, que abre una grieta de consecuencias impredecibles.

Los casos de Chile y Venezuela presentan interesantes coincidencias y profundas distancias. Los dos países no forman parte de la Comunidad Andina, en ambos casos por decisiones políticas equivocadas, pero conforman geográficamente la zona andina. Adicionalmente, los dos enfrentan problemas producto de sus modelos. En el caso de Chile, por las inequidades y disfuncionalidades que puede generar un modelo de apertura económica, que requieren de atención; tarea que no está resultando fácil para el Presidente Boric.

En Venezuela el modelo de controles, discrecionalidad y autoritarismo está generando problemas pues, como era de esperar, ha resultado un fracaso en términos de crecimiento económico y bienestar social. La narrativa radical lo definiría como: «un capitalismo salvaje que menosprecia la equidad». La crisis humanitaria compleja se profundiza, crece la pobreza y la discriminación; pero genera réditos en términos de control social.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

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