domingo, 16 de enero de 2022

El calentamiento global y el hambre en el mundo.

 

Pedro Raul Solorzano P.

 

El calentamiento global y el hambre en el mundo.

 



La lucha mundial contra el hambre estaba dando excelentes resultados por varios años, hasta que en el 2016, según datos de FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el hambre aumentó en relación al 2015 con 38% más de personas afectadas y con la amenaza de desnutrición a varios millones adicionales. FAO atribuye este repunte a la proliferación de conflictos violentos en diversas partes del mundo y a conmociones relacionadas con el clima tales como eventos extremos de inundación y sequía, que se convierten en cambio climático.

 

¿Cómo se puede ayudar a que el mundo se alimente mejor? Quizás culpar al cambio climático puede ser la respuesta más costosa y menos efectiva. Las mismas Naciones Unidas, con su grupo de expertos en cambio climático, han demostrado que a nivel global no han aumentado ni las sequías ni las inundaciones. Si bien en algunas partes del planeta se experimentan más y peores sequías e inundaciones, en otras áreas ocurren menos y más suaves eventos de este tipo.

 

Algunas estrategias para combatir el calentamiento global pierden efectividad, como el caso del uso de biocombustibles para reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La deforestación, los fertilizantes y los combustibles fósiles utilizados para producir biocombustibles contrarrestan un 90% del dióxido de carbono ahorrado. Por ejemplo, en 2013 los biocombustibles europeos utilizaron una extensión de terreno suficiente para alimentar a 100 millones de personas.

 

Las políticas climáticas desvían los recursos de medidas que reducirían el hambre en forma directa. Hay maneras efectivas de producir más alimentos que requerirían mayor inversión en investigación y desarrollo para mejorar la productividad agrícola. Estos aumentos en la productividad de los cultivos serían mayores que los daños aún en los peores escenarios de los efectos del calentamiento global, y además, habría beneficios adicionales ya que el Banco Mundial ha encontrado que el crecimiento en la productividad agrícola puede ser hasta cuatro veces más efectiva en la reducción de la pobreza que el crecimiento de la productividad en otros sectores.

 

FAO, en el año 2011 planteó la implementación del ISPA o Intensificación Sostenible de la Producción Agrícola, lo cual se refiere básicamente la incremento de la productividad, es decir un incremento vertical de la producción en lugar del crecimiento horizontal que implica la incorporación de nuevas áreas a la agricultura, con destrucción de bosques, de áreas protegidas, y de hábitats naturales de innumerables especies animales y vegetales. Por supuesto, para lograr ese objetivo es necesario un enfoque sistémico de la gestión agrícola, donde se conjuguen el uso de insumos básicos como semillas certificadas de genotipos mejorados, riego y fertilizantes, complementados con los procesos naturales que respaldan el crecimiento de las plantas como polinización, depredación natural para el control biológico de insectos plaga y enfermedades en sistemas de manejo integrado, y mejorar la acción de la biota del suelo para incrementar el acceso de las plantas a los nutrientes disueltos en la solución del suelo.

 

Ese planteamiento tiene plena vigencia como herramienta para disminuir el daño al ambiente e ir superando la situación de hambre en el mundo, la cual afecta a millones de personas. Afortunadamente, los productores agrícolas han ido tomando conciencia de esta situación y cada día van uniéndose más a la aplicación de este enfoque sistémico en su gestión productiva.

Revoluciones y Globalización

 


Revoluciones y Globalización

Algunos autores hablan del paso de una sociedad globalizada segmentada a una sociedad global integradora y más equitativa.

 


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

13/01/2022 05:00 am



La perspectiva que debe buscarse para entender hoy en día la contemporaneidad de la globalización debe basarse en su carácter multidimensional y complejo (político, económico, social, ambiental, social, científico, militar, deportivo). A nuestro entender es un proceso y una tendencia irreversible, con repercusiones en diferentes campos de la vida humana, acentuada desde los años 80. En el seno de la evolución del capitalismo, se dan cambios institucionales de carácter sistémico, es decir, de modos de crecimientos sucesivos y distintos dentro del capitalismo, concepto definido por la economista venezolana Carlota Pérez, neoshumpeteriana y la globalización se ha adaptado a los cambios y ha evolucionado en ese sentido, hasta estar hoy en una sexta etapa de la globalización contemporánea, que se ve constreñida por la pandemia y que indudablemente influenciara en su evolución en los próximos años..

El proceso de globalización viene extendiéndose en forma intensa desde el siglo XV, y con mayor vigor, primero por la influencia de la expansión europea, por el desarrollo del comercio entre las colonias, y posteriormente, con el rol e impulso de Estados Unidos como superpotencia, a partir a partir del siglo XX, luego de 1945, sobre todo después de finalizada la segunda guerra mundial y profundizado luego de la caída del muro de Berlín y hoy con China, que es un actor fundamental de ese proceso.

Ante ello, el paso a una sociedad globalizada, como la del presente, tiene una diferencia sustancial con anteriores procesos globalizadores, el cual ha evolucionado dentro del sistema capitalista industrial y es el componente diría fundamental que caracteriza este sistema globalizado, es el conocimiento intensivo. Por otro lado, cada revolución tecnológica trae no sólo la reorganización de la estructura productiva, una transformación profunda de las instituciones gubernamentales, la sociedad, la cultura. El paradigma tecno-productivo se readapta a las nuevas condiciones de esa revolución tecnológica e industrial. Por lo tanto, cada revolución combina bienes, productos, servicios nuevos con los preexistentes.

Se puede afirmar que habido cinco grandes revoluciones tecnológicas e industriales. La primera, tiene que ver con la maquina hiladora de algodón desde 1771, aparece la mecanización de bajo coste en textiles y otras industrias, se empieza a trabajar con maquinarias y hierro forjado, hay infraestructuras en canales, vías fluviales que se redefinen. Se empieza a utilizar la energía hidráulica, el país núcleo es Inglaterra.

La segunda revolución surge más menos, luego de 1829, es la era del vapor y los ferrocarriles. Hay máquinas de vapor y máquinas de hierro, movida con carbón. Construcción de ferrocarriles, producción de locomotoras y vagones, se utiliza la energía del vapor para diversas industrias, incluyendo la textil. Empiezan las infraestructuras de servicio postal estandarizado de plena cobertura, telégrafo, gas urbano entre otros. El país eje sigue siendo Inglaterra, pero difundiéndose hacia Europa y Estados Unidos.

La tercera revolución industrial y tecnológica, se inicia aproximadamente en 1875, es la era del acero y la electricidad y la ingeniería pesada. Se desarrolla efectivamente la ingeniería civil y química. Se inicia la industria de equipos eléctricos, se empieza a utilizar el cobre y cables. Alimentos enlatados y embotellados. La navegación mundial se efectúa en veloces barcos de acero, redes trasnacionales de ferrocarriles, grandes puentes y túneles, telégrafo mundial, se inicia el uso del teléfono a nivel local. Redes eléctricas para uso doméstico e industrial. Los países ejes son Estados Unidos, rivalizando e iniciando su irrupción en la economía mundial Alemania, pasando al Reino Unido.

La cuarta revolución se inicia en 1908 es la era del petróleo y el automóvil y la producción en masa. Se inicia el uso de los productos sintéticos, motor de combustión interna para carros transporte de carga, aviones, tanques, se empiezan a usar los electrodomésticos. Redes de caminos y aeropuertos, redes de oleoductos. Electricidad de plena cobertura. Telecomunicación analógica mundial alámbrica e inalámbrica. Estados Unidos es el país eje, Alemania rivaliza fuertemente y se difumina al resto de Europa.

La quinta revolución mundial, se inicia en 1971, para los entendidos cuando el microprocesador es inventado, la revolución de la información, microelectrónica barata, desarrollo por computadoras entre otras. Comunicación digital mundial, internet, redes eléctricas de fuentes múltiples y de uso flexible, transporte de alta velocidad por agua, tierra y mar. Estados Unidos, es el país eje difundiéndose a Europa y Asia.

Para algunos, la sexta revolución tecnológica, está surgiendo del acelerado desarrollo y perfeccionamiento de la biotecnología, la bioelectrónica y la nanotecnología y su fuerte incidencia en la revolución del conocimiento intensivo en el sector los servicios como eje de un nuevo modo de crecimiento en el capitalismo y la capacidad de que se profundice la “destrucción creativa”. Se presenta hoy la hipersegmentación de todos los mercados, funcionamiento en redes, empresas especializadas intensivas en conocimiento, el desarrollo cada vez más veloz de las tecnologías de la información y su relación con el acceso al internet, en síntesis, la globalización está en un rediseño, hay que pensar en términos estratégicos.

Algunos autores hablan del paso de una sociedad globalizada segmentada a una sociedad global integradora y más equitativa. Por ello, la globalización es un tema de las relaciones internacionales, de la economía mundial y otras esferas del conocimiento humano.

jesusmazzei@gmail.com

 

Rusia: desafiando a occidente

 

Rusia: desafiando a occidente, 

por Félix Arellano




Rusia: desafiando a occidente
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Mail: fgap1749@gmail.com


Las tensiones entre occidente y la geopolítica del autoritarismo se incrementan progresivamente en diversos escenarios; en tal sentido, al iniciar el nuevo año 2022, las alarmas de la comunidad internacional se están encendiendo ante los recientes acontecimientos de naturaleza militar que el presidente de Rusia Vladimir Putin está promoviendo frente a Ucrania y en apoyo a la dictadura en Kazajistán. Jugadas que forman parte de una estrategia de expansión en la que destacan, entre otros, casos como: Georgia (2008), Crimea (2014), Donbás, la guerra hibrida de la conexión rusa contra las democracias, su activa participación en el Medio Oriente y la gradual presencia en nuestra región.

En un panorama cargado de incertidumbre, podría resultar esperanzador, pero sin generar mayores expectativas, el proceso de diálogo y negociación que se desarrolla durante esta semana con el gobierno ruso para abordar temas de seguridad, tanto con Estados Unidos que iniciaron el 10 de enero, como con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) previstas para el 12 de enero y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), integrada por 57 países miembros, que se deben efectuar el día 13.

Ahora bien, debemos tener presente que el nuevo expansionismo ruso se va gestando desde que Vladimir Putin asume por primera vez el poder en la Rusia postcomunista en el año 2000. Pero constituye un sentimiento que forma parte de la idiosincrasia rusa, de sus raíces históricas, se puede apreciar en la construcción del gran imperio de los zares, que además de abarcar un inmenso territorio, jugó un activo papel en el marco de la balanza de poder, durante el llamado “concierto europeo”. Luego, al caer la monarquía zarista de manos del comunismo, el expansionismo ruso alcanzó niveles globales llegando al nivel de segunda potencia mundial durante la llamada guerra fría.

El comunismo ruso, producto de las contradicciones inherentes a ese sistema, se fue desmoronando y, al desaparecer la vieja URSS, el bloque se fragmenta, quedando una Rusia sin mayor fortaleza económica, mucha pobreza; pero, un gran poderío militar, en particular nuclear; empero, en la mentalidad del pueblo ruso se mantienen los sueños de grandeza imperial, que Putin ha logrado hábilmente cultivar.

Controlar su país y sus vecinos ha sido el objetivo fundamental de la estrategia de Vladimir Putin, de allí la importancia que representan, entre otros, Ucrania y Kazajistán. Pero con el tiempo, en la medida que ha logrado consolidar su poder absoluto a nivel interno, va desarrollando un expansionismo internacional que ha logrado éxitos. Ha sido el caso de su activa presencia en el Medio Oriente, consolidando su posición militar en Siria y sus alianzas políticas con los diversos actores de la zona, incluyendo a Israel.

En la conformación de la estrategia de expansión a escala global se han fortalecido las relaciones con China y otros gobiernos autoritarios como Bielorrusia, Irán, Turquía y, progresivamente, está desarrollando mayores vinculaciones con los gobiernos autoritarios, radicales y populistas en nuestra región latinoamericana, que resultan fichas útiles en su histórico enfrentamiento con los Estados Unidos. Por otra parte, no debemos olvidar que las sanciones que están aplicando varios gobiernos de occidente a Rusia, tienen que ver con sus prácticas expansionistas como se pudo apreciar en Georgia en el 2008 y, en particular, con la anexión de Crimea en el 2014.

En estos momentos el mundo observa la creciente militarización de la frontera rusa con Ucrania, donde se calcula la presencia de más de cien mil soldados rusos, en actitud amenazante para su independencia. Adicionalmente debemos recordar que el gobierno ruso ha estado apoyando grupos secesionistas en el este de Ucrania, en la zona de Donbás, donde se está desarrollando constantes enfrentamientos. La retórica hostil del Kremlin ha destacado que occidente, en particular la OTAN, “quiere transformar a Ucrania en una plataforma militar contra Rusia”.

Por otra parte, ante solicitud del gobierno autoritario de Kassin-Yomart Takaev en Kazajistán y, utilizando como excusa el formato del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) establecido en 1992, con la participación de seis de las exrepúblicas soviéticas, –una débil copia del Pacto de Varsovia de 1955– el gobierno ruso está enviando tropas a Kazajistán, para reprimir con sangre las legítimas protestas del pueblo, y con el propósito de perpetuar en el poder a Takaev, En este contexto, Putin también está apoyando a Alekzandr Lukashenko en Bielorrusia, que constituye la dictadura más longeva de Europa.

Ahora bien, la estrategia de expansión rusa es compleja e innovadora, entre otros, incluye el manejo de la guerra hibrida, particularmente la utilización de las nuevas tecnologías de la comunicación e información para manipular la población en los países donde reina la libertad de expresión. Al respecto, caben mencionar las campañas de falsas noticias y descalificación que, desde los laboratorios de comunicaciones rusos, se han desarrollado contra el sistema democrático en los Estados Unidos, en recientes procesos electorales o el apoyo a grupos nacionalistas y radicales en varios países europeos, con el claro objetivo de fragmentar la región y debilitar laintegración.

Rusia y China constituyen los actores fundamentales de la geopolítica del autoritarismo y una creciente amenaza para occidente y sus valores fundamentales, pero la estrategia para limitar su capacidad de acción no está muy clara. En el caso de los Estados Unidos, desde la administración de Donald Trump, se aprecia el interés de generar una mayor división entre los países del bloque autoritario, propiciando una postura más flexible frente a Rusia, que en el caso del Presidente Trump llegó a niveles de vinculación personal con Vladimir Putin.

En lo que respecta a Europa, que enfrenta con mayor rigor las consecuencias de los conflictos en desarrollo, particularmente en lo que respecta al tema de las migraciones, tampoco ha logrado adoptar una estrategia coordinada y contundente frente a los desafíos de la geopolítica del autoritarismo.

Pareciera que la estrategia persuasiva, de incentivos que trata de construir puentes con ambos países, con el ánimo de lograr su incorporación más efectiva en el orden global, no pareciera resultar muy efectiva, si observamos las posturas hostiles que están desarrollando tanto Putin como Xi Jinping.

Para algunos analistas, Vladimir Putin está incrementando la presión militar en Ucrania, aprovechando las debilidades y contradicciones de occidente, proceso que también está estimulando con sus acciones de guerra hibrida. Putin también aprovecha la actitud negociadora del Presidente Joe Biden para ganar tiempo, reforzar su liderazgo internacional y su ego personal. En ese contexto, está radicalizando sus condiciones para negociar la paz en la región, al presentar propuestas que resultan innegociables, como ejercer el derecho a veto para la incorporación de nuevos miembros en la OTAN, una organización a la que no pertenece.

El panorama es complejo y desafiante lo que exige la mayor coordinación de parte de las democracias occidentales; al respecto, resulta esperanzador observar que existen interesantes condiciones, dada la importancia que están asignando, tanto el gobierno de Estados Unidos. como la mayoría de los gobiernos europeos, a la renovación y fortalecimiento del dialogo transatlántico, pero no es tiempo para retórica, se requiere de acción concreta y efectiva de trabajo coordinado, para lograr soluciones prácticas y estables ante el ascenso del autoritarismo.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

Los estertores del rentismo

 Los estertores del rentismo

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 






La animación de algunas actividades comerciales y la superación del desabastecimiento de muchos bienes --siempre que se tenga dólares--, ha sembrado la ilusión en más de uno de que, al fin, la economía empieza a recuperarse. La mayoría de los analistas coinciden en señalar que el año pasado hubo un ligero crecimiento o que, al menos, se detuvo la caída que venía ocurriendo desde 2013. Como sabemos, no se publican cifras oficiales al respecto. Después de siete años consecutivos de contracción, habríamos tocado, entonces, fondo --muy profundo, por cierto, ya que el PIB de 2021 fue menos de la cuarta parte del de 2013. Correspondería, ahora, la recuperación. En una sociedad acostumbrada en el pasado a que contingencias externas --la subida de los precios internacionales del crudo—la rescatasen de sus penurias, la ilusión de un esperado rebote no debe sorprender. ¿Pero, de qué “recuperación” se trata? Examinemos los motores de crecimiento de nuestra economía en el pasado para ver.

 

Los años de fuerte crecimiento en la segunda mitad del siglo XX se asocian a altas tasas de inversión, sostenidas por la captación de ahorro externo en la forma de rentas petroleras. Cifras del Banco Central muestran que, entre 1950 y 1978, la formación bruta de capital fijo promedió un 27% del PIB (precios corrientes), superando, en algunos años, el 30%. Son tasas comparables a las de los llamados “tigres asiáticos” en sus buenos años. La eficiencia o calidad de esa inversión puede discutirse, pero se registra un incremento sostenido y robusto de la productividad laboral durante el período. Distintos gobiernos invirtieron en infraestructura física, la provisión de servicios de cobertura nacional, la educación y la salud, que, junto a un mercado doméstico protegido e incentivos fiscales y financieros, estimularon la inversión productiva. Dependía, sin embargo, de la ampliación sostenida del mercado local, proveniente de un ingreso petrolero en alza. Invertir para exportar estaba vedado por la sobrevaloración del bolívar, salvo en pocos rubros con fuertes ventajas comparativas. Cuando los proventos del crudo llegaron a su nivel máximo, no pudieron ser absorbidos productivamente por la limitación del mercado interno --como señaló Asdrúbal Baptista--, disuadiendo nuevas inversiones. El motor del crecimiento (la inversión) se apagó. Las actividades económicas se estancaron y se fue abatiendo la productividad. Al caer los precios del crudo, el pesado fardo de la deuda externa sumergió al país en la llamada “década perdida”. Se había agotado el modelo de desarrollo hacia adentro, tan dependiente de la renta petrolera.

 

Cuando el siguiente gobierno (el segundo de Carlos Andrés Pérez, 1989-93) quiso revertir esta situación, buscó, de nuevo, activar la inversión productiva, pero ahora bajo condiciones que estimularan su competitividad. Significaba “destetar” al aparato productivo interno de los incentivos que habían ayudado su crecimiento en el pasado, financiados por una renta petrolera en aumento. El imperativo de un programa de estabilización que estimulase el emprendimiento, la innovación y la transformación competitiva de la economía implicaba eliminar las transferencias de renta que ya el Estado no podía sostener. Chocó con los intereses de aquellos que se habían beneficiado, de distintas formas, del anterior rentismo. Resultó en un cambio de cultura política y económica muy difícil de digerir. Lo combatieron frontalmente, logrando la defenestración de Pérez. El segundo gobierno de Rafael Caldera, su sucesor, a pesar de su intención inicial de volver al pasado, terminó aplicando la estrategia de aquél (con ligeras modificaciones, como el anclaje del tipo de cambio) para evitar el colapso. En vísperas del nuevo milenio, parecía estar claro que el país no tenía alternativa para resolver sus necesidades.

 

Lamentablemente, las ansias de controlar todo de Hugo Chávez, reforzadas posteriormente por sus ínfulas de instrumentar un “socialismo del siglo XXI”, destruyeron las instituciones que amparaban la iniciativa privada, provocando una situación de creciente incertidumbre y de acoso o expropiación de actividades productivas. La vulneración creciente de derechos humanos y la polarización deliberada de la contienda política por parte del caudillo, sumó a ello un clima de conflictividad política que sirvió de excusa para un mayor intervencionismo estatal en la economía.  Le sacó las patas del barro a Chávez la segunda gran bonanza petrolera de nuestra historia –la primera fue durante el gobierno de CAP, 1974-78—que posibilitó programas extensivos de reparto, bajo su égida personal. Los precios del crudo frisaron los 100 dólares o más entre 2008 y 2014, salvo en 2009. El motor de la expansión económica (¿crecimiento?) pasó a depender de la ampliación de la demanda que deparó tan significativa renta, no de la inversión. Si bien ésta promedió 20% del PIB durante los años de gobierno de Chávez, su calidad fue más que dudosa. Fue notorio la cantidad de proyectos públicos no culminados –tren centro occidental, el de Guarenas, autopista a Cumaná, segundo puente para Maracaibo—, los sobreprecios y otras corruptelas (Odebrecht), cuyos montos fueron registrados como tal. Aun así, el socialismo petrolero de Chávez logró aumentar el consumo privado por habitante un 37% entre 2005 y 2014, gracias a los altísimos precios del crudo y la cuadruplicación de la deuda pública externa. Sin embargo, la productividad laboral apenas se movió durante estos diez años y los salarios reales cayeron.  

 

Maduro, sin entendederas en materia económica, se refugió en las políticas de su mentor. Pero no puede prosperar el rentismo si cae la renta. El desplome de los precios del crudo en 2015 descubrió una economía arruinada por las políticas de reparto, pero sobre todo por la esquilmación de los dineros públicos y por las extorsiones y confiscaciones al sector privado, impulsadas bajo el intervencionismo “socialista”. Amplió la entrega de empresas, recursos minerales y demás oportunidades de lucro a los militares más corruptos, como a cómplices, de adentro y de afuera, en busca de apoyo, mientras reprimía ferozmente a la población. Al destruir sus bases de tributación, internas y externas (la industria petrolera), puso el pie en el acelerador de la emisión monetaria para financiar sus gastos, provocando una de las hiperinflaciones más severas y duraderas de la historia. El crédito internacional le estaba cerrado por el default que, de hecho, manifestó la república y PdVSA a partir de 2017, Logró, así, el milagro de convertir una de las economías más prósperas de América Latina en la más pobre, en escasos años.

 

Al desaparecer las oportunidades de expoliar al país, más todavía con las sanciones impuestas contra su régimen, hizo saltar el socialismo del siglo XXI del “eterno”. Eliminó controles, permitió la dolarización de las transacciones y empezó a liquidar activos públicos a la sombra de una “Ley Antibloqueo”. Aplicó el peor ajuste posible para reducir la hiperinflación, reduciendo fuertemente el gasto público y achicando aún más la actividad financiera con encajes del 85%. Condenó, así, a los empleados públicos a sueldos de hambre, a la población entera al deterioro aún mayor de los servicios públicos y a las empresas a autofinanciarse. Mientras, invitó al ELN y otras bandas criminales, en complicidad con militares corruptos y Estados cómplices, a saquear las riquezas minerales de Guayana: oro, diamantes, coltan.

 

Maduro no ha instrumentado reformas para atraer la inversión y fomentar el empleo productivo. Si bien algunas empresas sobrevivientes han aprovechado la liberalización de la economía para importar insumos y otros incursionan tímidamente en la exportación –la mano de obra nacional es la más barata de la región--, lo que los optimistas ven como “recuperación” son los negocios montados para vender productos importados –bodegones—que deben pagarse en dólares. ¿De dónde vienen? Del saqueo de Guayana, de las remesas enviadas por los millones de exiliados a sus familiares, y por una subida coyuntural en los precios del crudo que pudo haber generado, en 2021, unos 10 millardos de dólares en ingresos por exportación. Son los estertores del rentismo: seguir consumiendo sin producir.

 

¿Y para aquellos –muchísimos—que rara vez ven un dólar? ¿Cuál es la recuperación?

sábado, 15 de enero de 2022

EL PESO (COP) LLEGARÁ A CARACAS

 

EL PESO (COP) LLEGARÁ A CARACAS

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


La afirmación del título de esta nota no es originalidad de nuestra parte, sino expresión escuchada a un ciudadano común, en un tránsito determinado. Es conocido desde hace tiempo el uso regular del peso colombiano en la frontera occidental de Venezuela. Ello ha sido creciente, con las reconversiones y la perdida de la significación del bolívar fuerte soberano y digital.

Correspondientemente y/o asociado a lo anterior ello se vincula al desorden monetario/cambiario que, en Venezuela, ha imperado a partir de una dolarización chucuta e informal y sin significar ello que nos parezca adecuado ejecutar una dolarización formal que, en general, no ha traído mayores resultados en los lugares donde se ha implementado, y que además se ha tratado de países pequeños, poco representativos en el producto y la población mundial o continental, según los casos.

En Venezuela, sin embargo, tal dolarización ha sido satisfacción de portales, analistas, gobierno formal de la administración bolivariana y ficticio de Guaido, así como de agentes económicos que sacan pingues beneficios de transacciones y gestiones diversas. Por lo demás, la política monetaria y la cambiaria han caído así en simbolismos, acciones de último recurso y cualquier gestión digamos de paño caliente.

La presencia del peso colombiano en la frontera y en varios estados del país  corre así a sus anchas. Sin tratarse de un gran descubrimiento o de una medición exhaustiva, recientemente la pudimos observar extendida hasta el estado Carabobo. Y ello tiene de base que no existen dos sino tres monedas en la frontera y estados andinos: el peso colombiano, el dólar y el bolívar digital, siendo este último el menos representativo y el menos referido. Cálculos, máquinas y vocerías registran son pesos colombianos y en segundo lugar $. Si se requieren pagos en bolívares hay que volver a comenzar a hacer cálculos. Taxis, vendedores callejeros y expendios comerciales y de alimentos diversos, todos están calculados en pesos. Para la añoranza quedaron los momentos de nuestra infancia cuando percibíamos la fuerza del bolívar y el menor valor en todos los sentidos del peso colombiano.

Valor nacional, seriedad por el uso de la moneda local, sanciones si se usan otras monedas como pasa en general en las economías del mundo, eso ha pasado a formar parte en Venezuela de los recuerdos de acciones que regirán en otras partes pero no en las partes del territorio nacional señaladas (y por lo demás sabemos que en otros lugares del territorio nacional, existen otros mecanismos y monedas).

Mientras, a los extremadamente optimistas, y los que en el desorden ven virtudes así como los que sacan abundantes beneficios de tales situaciones, les seguirá pareciendo que aquí no pasan cosas graves o que se va mejor así pues los agentes económicos van encontrando caminos.

Realmente la naturaleza abre caminos y lo seres vivos quizás sobreviven, en el caso del ser humano y la economía, a veces abrirse camino supone destrucción de instituciones, valores y regularidades.

No sé para que sirva ya en nuestro contexto la contundente frase del profesor Bernardo Ferrán “La moneda lo es todo”.

 

15 de  enero de 2022

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

domingo, 12 de diciembre de 2021

AVEX y Rafael Caldera: 48 años después.-

 

AVEX y Rafael Caldera: 48 años después.-

Venezuela, buscaba abrirse al mercado externo como una palanca al desarrollo y al avance tecnológico del momento


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

09/12/2021 05:00 am

 


            Hace 48 años, el 5 de noviembre de 1973, la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX) a la cabeza en aquel entonces de Antonio Díaz Martínez y Régulo Campo Martínez como su Director Ejecutivo, respectivamente y el directorio de la época, le rindieron un homenaje al Presidente de la República de aquel momento el Dr. Rafael Caldera, por la labor realizada en materia de la política de exportaciones no tradicionales. En efecto, en los discursos de ambos dejan ver una obra positiva y que enrumbaba al fortalecimiento del sector exportador no tradicional en los años venideros. Díaz Martínez, afirmaba que en 1968, Raúl Leoni, cuando partió la Primera exposición Flotante al Caribe, afirmó que “…ese barco que hoy sale lleno de esperanzas, regrese cargado de pedidos…”. Era la primera pieza del rompecabezas del sector exportador venezolano, hace más de 50 años y que germinaría en el período de Caldera 1969-74.

            En efecto, esto en 5 años se transformo positivamente, en un largo proceso organizativo y de formación de conciencia nacional en materia de exportaciones no tradicionales, en una política pública integral que conto entre otros instrumentos con la creación del Instituto de Comercio Exterior, adscrito a la Cancillería siendo Canciller Arístides Calvani, un Ley de Incentivos a la Exportación, una Ley de Financiamiento de las Exportaciones no Tradicionales, la Denuncia del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos, una Reforma Arancelaria moderna para el momento y la incorporación del país, al acuerdo de Cartagena, mejor conocido como Pacto Andino, luego de arduas y complejas negociaciones, mediante el Consenso de Lima y la Decisión 70, también una Ley de Protección a la Marina Mercante Nacional y otra ley sobre Mercado de Capitales, y además, el Centro Experimental para las Exportaciones-CIEPE- que buscaba adecuar a los nuevos tiempos a la ya obsoleta Dirección de Comercio Exterior, del Ministerio de Fomento y transformar el ordenamiento jurídico y dotar al sector externo de organizaciones modernas, con perspectiva de futuro.

            Venezuela, buscaba abrirse al mercado externo como una palanca al desarrollo y al avance tecnológico del momento, en una apertura de su sector externo inédito en su momento. Fue pues, una política integral y racionalmente bien diseñada, ese merito del gobierno de Rafael Caldera, de su visión y amplia apertura de miras, le granja en la historia de las exportaciones no tradicionales en materia de hechura de políticas públicas, positivas, un lugar privilegiado en la historia, sin lugar a dudas.

            El discurso de Rafael Caldera lo pudiéramos dividir en varias partes a saber, una, la introducción que abre el camino que ya de una organización madura (AVEX) que ha pasado su época de nacimiento y se apresta a enfrentar el futuro. Por otra parte, la visión de una política económica conjunta, esto es una política de comercio exterior como nunca antes el país la tuvo, política que contó con la coordinación y cooperación de los ministerios de Exteriores, Hacienda, Fomento, Agricultura y Cría y por supuesto el recién creado Instituto de Comercio Exterior (ICE). Luego Caldera, hablo sobre la integración y la apertura y aquí cabe mencionar el recordatorio sobre el Foro Nacional de Integración, un novedoso mecanismo de inclusión y participación en el diseño de políticas públicas, sobre todo con atención a la futura adhesión al Acuerdo de Cartagena, que se logro ese año cuando Caldera, lo firmo el 13 de febrero de 1973, los documentos que integraban a Venezuela al Consenso de Lima. Esa apertura no podía dejar a mercados que se abrían con curiosidad por ejemplo el de los países socialistas, más allá de nuestros mercados naturales como los Estados Unidos, América Latina y Europa y por supuesto un área donde la política exterior y de comercio exterior actuaron juntos el Caribe y fue la que ejecuto ese gran Canciller que fue Arístides Calvani.

            Ahora bien, en su discurso Caldera, menciona la importancia del aggiornamento jurídico de leyes novedosas para enrumbar el comercio exterior con la ley sobre Mercados de Capitales, la Ley sobre Protección a la Marina Mercante completada con la atención a los puertos, la adquisición de nuevos barcos, nuevas rutas marítimas y la iniciación de nuestra flota petrolera. Todas estas políticas dentro de una política fiscal y monetaria prudente y discreta, que busco fortalecer el bolívar como efectivamente se hizo. Y además, reivindicar el precio de las materias primas, que en los términos de intercambio en aquel instante estaban con precios bajos.

            Caldera, habló del Petróleo, como factor anti-inflacionario, la utilización de los ingresos adicionales que ingresaron durante los años 1973-76, como factor de desarrollo económico y social. Una política de subsidios con justicia y economía entre otros aspectos. En fin, el discurso de Caldera, aquella noche del Hotel Caracas Hilton, puede considerarse memorable y una de sus mejores piezas oratorias en materia económica, ciencia en la cual él siempre advertía, que no era economista, pero leía con interés los textos económicos fundamentales para la acción de un político, es tener una clara visión de la economía política.

            En síntesis, un momento importante para el comercio exterior venezolano, hoy impensable e irrepetible. Coincidencias de la vida, en su segundo gobierno se llegará a un pico de exportaciones no tradicionales (7.200Millones US$ en 1998), produciendo además, una modernización organizacional, cuando se crea el Ministerio y Comercio en 1994 y el Banco de Comercio Exterior y se sigue trabajando en conjunción con AVEX. Caldera, siempre valorizo el aporte de AVEX al desarrollo del país y fue amigo de la organización.

jesusmazzei@gmail.com

 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Reaccionando frente a China

 

Reaccionando frente a China, 

por Félix Arellano





Mail: fgap1749@gmail.com


Podríamos asumir, con algo de optimismo, que la dinámica mundial podría resultar más esperanzadora, si el enfrentamiento con China se orienta por una senda de competencia creativa y generadora de bienestar, como podría ser el caso con la reciente decisión de la Unión Europea (UE), de aprobar el ambicioso proyecto de la Puerta Global (Global Gateway), y la iniciativa del presidente Joe Biden de invitar a un centenar de líderes del mundo, a una conferencia virtual para reflexionar, entre otros, sobre el futuro de la democracia y el desafío que generan los gobiernos autoritarios.

Tales iniciativas, con potenciales beneficios para los países en desarrollo y la institucionalidad democrática, podría ayudar a limitar la atmosfera conflictiva que está estimulando el presidente de China Xi Jinping, en su estrategia encaminada a fortalecer el liderazgo de su país a escala mundial, con una actitud más directa y agresiva, que presenta la Ruta de la Seda como el proyecto emblemático; aprobado en el 2013, en el que participan aproximadamente 70 países, en su mayoría en desarrollo, pero también algunos miembros de la UE como Italia, España, Portugal y Grecia.

Por otra parte, la estrategia expansiva china también contempla posiciones más agresivas, incluso de carácter militar, como son los casos: del expansionismo en el mar meridional, la presión sobre Hong Kong, los choques militares en la frontera con la India y las crecientes amenazas a Taiwán. Acciones que están orientando las relaciones con occidente en el peligroso esquema de la trampa de Tucídides, generando la incertidumbre de un potencial enfrentamiento militar de consecuencias impredecibles.

Conviene resaltar que las iniciativas de la UE y los Estados Unidos, pueden representar un cambio cualitativo, al abordar la relación con China de forma más integral, tratando de definir límites, sin menospreciar las oportunidades que puede conllevar el relacionamiento económico con la poderosa potencia asiática.

Con la iniciativa de la Puerta Global, la UE va conformando una estrategia proactiva, orientada, tanto a definir límites al expansionismo chino, particularmente a la Ruta de la Seda; como a construir una relación equilibrada frente al eje geopolítico del Asia Pacifico que crece significativamente. En la estrategia, además del nuevo proyecto de la Puerta Global, se suman el acuerdo de Libre Comercio suscrito con Japón, un actor fundamental en el escenario asiático; pero también el acuerdo de inversiones negociado con China y pendiente de las aprobaciones formales.

En el marco de la Puerta Global, la UE contempla invertir en los próximos cinco años unos 300 mil millones de euros en proyectos de infraestructura, energías limpias, educación, transporte, protección ambiental; con la activa participación del Fondo Europeo del Desarrollo Sostenible y la progresiva incorporación de capitales privados.

Al presentar el proyecto la Unión Europea ha destacado, entre otros, que la Ruta de Seda china se ha convertido en una trampa financiera, con créditos, que en un primer momento se presentan favorables y luego generan una creciente dependencia con China y sujetos a su discrecionalidad, toda vez que no hacen parte de las reglas del Club de Paris; por el contrario, el proyecto europeo de la Puerta Global funcionará bajo la modalidad de subvenciones.


Por su parte, el presidente Joe Biden está convocando a unos 110 jefes de gobierno y líderes, para una conferencia virtual, a los fines de reflexionar sobre el futuro de la democracia y sus principales desafíos, en particular la amenaza que representa la geopolítica del autoritarismo contra los valores del orden liberal internacional. Conferencia que se efectuará, mediante paneles de trabajo y sesiones plenarias, el jueves 9 y viernes 10 de esta semana.

Tanto el proyecto de la Puerta Global que la Unión Europea acaba de aprobar, como la iniciativa del presidente Biden, que incluye como uno de los temas de la agenda la coordinación frente al desafío chino, proyectan un ambiente que estimula una competencia creativa e incluyente, en la medida que contemplan una activa participación de los países en desarrollo, actores fundamentales en el esquema de expansión chino a escala global.

Ahora bien, no podemos desconocer que las democracias occidentales están reaccionando tarde y con limitaciones, por la débil coordinación, frente al enorme expansionismo de China a escala mundial, que lleva años avanzando y con muy hábiles estrategias.

Por un largo tiempo, desde los años de Deng Xiaoping, con muy bajo perfil, el “soft power”, la cara amable y cooperativa de China, que con financiamiento en condiciones favorables y mucha cooperación técnica y tecnología, ha logrado penetrar la gran mayoría de países en desarrollo, pero también las economías desarrolladas.

China representa para la gran mayoría de los países en desarrollo el principal socio comercial tanto en las importaciones de los bienes primarios, como en la venta de los productos manufacturados y alta tecnología; pero también se está transformando en el principal inversionista en proyectos fundamentales de infraestructura, energía y recursos naturales.

Los países occidentales y con ellos los valores del orden liberal que privilegia las libertades, la institucionalidad democrática y los derechos humanos, han perdido terreno, facilitando la expansión amarilla por el planeta. La Unión Europea concentrada en sus problemas internos, que han alcanzado su máxima expresión con el retiro del Reino Unido y Estados Unidos en sus contradicciones internas que ha exacerbado Donald Trump con el aislamiento que ha posicionado en la agenda nacional con su “América first”.

Han sido muchos años de indiferencia frente a los graves problemas que enfrentan los países en desarrollo, algunos de ellos producto de los tiempos de dominación colonial. Luego, la pandemia del covid-19, que representaba una oportunidad para un sólido y masivo apoyo en múltiples ámbitos a favor de los países en desarrollo, con especial énfasis en los más vulnerables, ha sido desaprovechado.

Lamentablemente lo que observamos ha sido el predominio de una actitud racional egoísta de controlar los recursos sanitarios y, en particular, monopolizar las vacunas, abandonado la gran mayoría de la humanidad a su suerte. Posición irracional, pues la anhelada inmunidad de rebaño no se logra exclusivamente a nivel nacional en un mundo globalizado e interdependiente.

China, por el contrario, ha desarrollado estrategias hábiles y creativas que han fortalecido su liderazgo internacional, abonando a favor de la geopolítica del autoritarismo, como han sido los casos de las llamadas: “diplomacia de las mascarillas” que conllevó un apoyo inmediato en material médico y sanitario y, luego la “diplomacia de las vacunas”. Toda una dinámica efectiva de cooperación y control que ha desplazado una vez más a los países occidentales.

El proyecto europeo de la Puerta Global, podría sentar las bases para un punto de inflexión en las relaciones con los países en desarrollo y de esa forma lograr definir limites concretos a la expansión china. En la conferencia sobre la democracia se podría establecer un proyecto más amplio, con la participación de todos los países democráticos occidentales, un nuevo Plan Marshall, para ayudar a los más débiles a enfrentar las graves consecuencias sociales que está generando la pandemia y, paralelamente, promover los valores liberales profundamente amenazados por la geopolítica del autoritarismo.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.