lunes, 22 de abril de 2019

NO ESTAMOS IGUAL, ESTAMOS PEOR: mirando el 20 de agosto 2018 desde una economía destruida y una administración acorralada.


NO ESTAMOS IGUAL, ESTAMOS PEOR: mirando el 20 de agosto 2018 desde una economía destruida y una administración acorralada.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ


A casi dos meses de iniciado el programa del 20 de agosto de 2018 ya se le veían sus derroteros.  Las interpretaciones económicas obviamente deben remitir al Programa de recuperación… que el presidente NM le planteó al país el 17 de agosto del mes señalado. Es el caso del aumento en el precio de la gasolina. Se opinaba así que no se podía continuar con precios tan bajos; pero la crisis, además, de la gasolina era, también, la crisis de la dilapidación de recursos obtenidos de los ingresos petroleros y de los campos petroleros que se desatendió su remozamiento y que han terminado dando menos petróleo, aunque se diga que se ha combatido el rentismo y que somos el país de las mayores reservas mundiales. En marzo de 2019 la producción ligeramente superó los 700000 b/d. Al final la gasolina no fue aumentada.

Otro tipo de medidas en el campo económico, se interpretaron o se defendieron dentro del mismo grado de confusiones de la administración bolivariana. Algunos convencidos y seducidos por el modernismo,  terminaron percibiendo la conveniencia de la creación del petro y de la que la fijación de su precio, la del dólar y la del salario mínimo estuviesen imbricadas, porque a algunos hacedores de políticas se les ocurrió que eso era bueno o conveniente; la cruda realidad es que muchos conocedores de estos menesteres señalaron hasta la saciedad, que el petro no tenía reconocimiento, no generaba confianza y -en nuestra perspectiva- no lograba despegar.

Altamente relacionado con esto último, se encuentra el tratamiento de la problemática cambiaria. El extremo de la desviación estuvo en afirmar que la administración terminó reconociendo a difusores/manipuladores como Dólar Today, que es difícil lograsen demostrar las justificaciones que genera su condición de partícipes del mercado negro para el entendimiento del precio del dólar; problemática que -por lo demás-  creó la propia administración, con un extendido control de cambio ineficiente desde el año 2003, discrecional y nada exitoso y que avanzado 2018 planteó eliminar derogando la Ley de ilícitos cambiarios. Los controles de cambio no generan divisas, sino que generalmente las manipulan y distribuyen según intereses diversos, conformándose también como contextos de buscadores de renta y corrupción. La administración, también  buscó perfeccionar el sistema de subastas Dicom II pero terminó trotando cerca del dólar paralelo hasta que su nivel se oficializó asumiendo en términos reales el nivel dictado por este. Numerosas aristas de estos ámbitos se mantuvieron en secretos -e inaccesibles- para agentes que no eran beneficiarios de la discrecionalidad. ¿Pero que existe hoy día de estos y otros menesteres?  Veámoslo a la luz de diez perfiles.

1. La hiperinflación no está controlada, ni ha resultado, su evolución reciente, del aumento en el encaje legal. El límite de la hiperinflación, cuando la enfrenta una administración que ya ha demostrado fehacientemente su poco éxito para la aplicación de políticas o instrumentos, no es más que la extrema destrucción de la actividad económica de familias y agentes empresariales. La desaceleración observada en los meses de febrero y marzo de 2019 no es más que eso: desaceleración. Mientras, las verdaderas razones determinantes continúan tomando fuerza. Niveles del 20% mensual o superiores en un contexto como el venezolano son poco esperanzadores en una nación con una administración confundida y acorralada.

2. Los niveles del dólar/dolarización informal tienen efectos directos sobre los precios y la administración bolivariana, ni ha derrotado, a lo que ha llamado el dólar criminal, ni aquellos efectos y su dinámica, en uno de los mercados donde ha habido mayor corrupción y privilegios. Y, correspondientemente ha sido derrotada por la dolarización informal. La dolarización informal avanza en la economía venezolana y lo que expresa tal avance, no es más que la falta de acción gubernamental en los puntos señalados más arriba, en el suministro de información o enseriamiento en general de las finanzas públicas. La dolarización informal avanza en la influencia de la página Dólar Today y de los otros portales y difusión de promedios que ahora se presentan. Aunque no existe claridad sobre lugares o montos transados, lo cierto es que con beneficio o sin beneficio para tales portales, la ausencia de otros mecanismos de información hace su consulta inevitable, como referencia para los agentes económicos y/o ciudadanos. La administración bolivariana continua endilgando responsabilidades a agentes internos y externos pero para finales de 2018 e inicios de 2019 puede afirmarse que fue derrotada por el mercado paralelo, tal cual se indicó. También sigue avanzando la dolarización informal por las ventas de inmuebles, vehículos  y otros activos físicos, en dólares. El comercio al menudeo (con cierta extensión pues ya se venía haciendo desde hace unos años) en lugares del país y las ciudades pide y acepta pagos con precios en dólares o en bolívares, habiéndose ya en casos formalizado la venta en dólares según procedimientos aceptados por la administración bolivariana, en una situación donde esto se presenta en forma de precios controlados por el dólar. Otros precios, como buena parte de las medicinas, se piden en bolívares -o en dólares- y están totalmente dolarizados. Por el lado de la producción, no es extraño oír a un productor señalar cuanto le cuesta en dólares transportar un producto, ni que decir de los costos de producción y de los insumos y bienes intermedios, que son fundamentales para la producción de un determinado bien y los cuales no se producen internamente y hay que comprarlos a precios dolarizados o importarlos, o de la siempre vida tumultuosa de los condominios con tuberías, conserjes y ascensores por mencionar solo algunas dimensiones. En todas esas actividades y ámbitos circulan, se presentan y se transa en dólares, con un dólar siempre tendencialmente más alto en bolívares y con ilusiones itinerantes sobre que se estancó o bajó; pero, pura ilusión[1].

3. Efectivo. De los planteamientos más contundentes en las medidas del Programa iniciado el 20 de agosto, estuvo el de que el nuevo cono monetario acabaría con la escasez de efectivo. Ha vuelto la escasez de efectivo, a pesar de la permanente monetización del déficit y la voluntad fantasiosa sobre lo maravilloso del -ya viejo- cono monetario del Bolívar Soberano. Ya es un cono monetario derrotado por la inflación en su versión hiperinflacionaria. No hay suficiente efectivo, los agentes económicos y ciudadanos lo siguen comprando o acumulando por varias razones como -y ninguna de ellas por su carácter de activo de reserva, que no lo es, pues es poco representativo- los precios de los bienes muy altos, aprovechamiento de ofertas en efectivo, previsiones sobre mayor escasez de efectivo, restricciones de los bancos, otras. La trilogía petro/$Dicom/salario mínimo no creó ningún contexto favorable al Bolívar Soberano o de modificación del ambiente proclive a la escasez del efectivo.

4. A la Escasez de divisas y efectivo señalada para el contexto hiperinflacionario, se le aúna la escasez de bienes agrícolas que ahora tienen una perfecta agricultura de puertos, con bienes que se ha dejado de producir por falta de financiamientos, mercados “controlados” y falla de semillas, entre otros determinantes. El país potencia agrícola nunca se desarrolló y las cajas y bolsas CLAPS han seguido siendo surtidas por bienes de otras latitudes, en base a procesos donde se señalan negocios y conveniencias discrecionales. Al ser mayoritariamente ficción y populismo, la cobertura de millones y millones de venezolanos, en base a tales instrumentos, la población sigue siendo afectada por la escasez de bienes básicos en el entendido de alimentos. Pero igual sigue sucediendo con bienes complementarios para la alimentación, para el aseo de las casas y el aseo personal. Todo lo demás, vehículos, electrodomésticos, repuestos, insumos y bienes intermedios, entre otros, está considerablemente afectado por la destrucción del aparato industrial, como permanentemente documenta Conindustria.

5. La Producción pertrolera  se ha reducido a un 30 % o menos del nivel alcanzado en años recientes, logrando menos de 750.000 barriles diarios para el mes de marzo[2], como se señaló. Por su parte, el precio de la cesta de crudo venezolano retrocedió la semana culminada el 29 de marzo y cerró en promedio en 61,61 dólares por barril, según datos anunciados por el  Ministerio del Petróleo. El petróleo venezolano cedió 13 centavos, una baja que se produjo en medio del segundo apagón nacional en menos de un mes, y que afectó la producción de PDVSA (http://www.bancaynegocios.com/petroleo-venezolano-cierra-la-semana-en-baja-y-cotiza-en-6161/). Con la producción petrolera reducida  a los niveles planteados, la situación venezolana se complica cada día más, dados los compromisos a honrar por deuda externa y el panorama económico/social cada día más complejo.

6. MOTORES/15 motores. Después de alrededor de 17 años, de no haber alcanzado la economía venezolana ningún cambio trascendental en positivo y de haber dilapidado un nivel de ingresos envidiable para la mayoría de los países en desarrollo latinoamericanos (más de 1 billón de $), los motores se convirtieron también en una de las grandes ofertas de la administración bolivariana. Otro “ahora sí” de los ya vistos en más de 20 años, y que no han dado tampoco esos frutos. La economía tiene 5 años de decrecimiento continuado y evoluciona con el que está en curso, hacia su sexto año. Tal decrecimiento en el producto territorial, acumula sobre un 50% para los cinco años[3]. Por otra parte, los registros de Conindustria resaltaban ya en 2018 como quedaban solo alrededor de 3.800 establecimientos industriales, lo cual para el patrón latinoamericano de incluso economías en desarrollo medianas (no México o Brasil) es extremadamente alarmante. El cierre de empresas de comercio, importación, servicios y producción es creciente y observable en distintos lugares del país,  en la región capital en particular y en sus calles y lugares de comercio y producción. Para 2019, las proyecciones del Banco Mundial señalan un decrecimiento de un 8%, pero el FMI proyecta un decrecimiento de 25 %, un desempleo por sobre el 40% y la temible hiperinflación millonaria ya bastante difundida[4].

7. Paralelo a la destrucción de la economía se ha sucedido el deterioro y alteración de los servicios públicos. El deterioro en el sector eléctrico se convirtió en crisis, esta la convirtió la administración bolivariana en estrategia para defender sus intereses y la última terminó convirtiéndose en racionamiento[5]. Pero se le sumó la crisis del agua que, junto  a la primera amenaza  con una crisis de salubridad profunda si no se contiene. Varios lugares del país, por lo demás, continúan siendo afectados por el deterioro y funcionamiento irregular de los sectores de electricidad y agua. Pero se tata también -para 2019- de lo acumulado como deterioro en el área que atiende la salud, junto a los altos costos de la medicina privada, claramente dolarizada para atenderse en la misma. Vigilancia, seguridad, transporte y ah..! …Metro de los Teques, Ferrocarril valles del Tuy y ni que decir el Metro de Caracas conforman ya un conglomerado de grupos y subgrupos de áreas de trabajo con criterios de urgencia.

8. Desorden, pérdida de valores y del aprecio institucional. Áreas donde se está también peor son las que llamaremos Culturales/Institucionales. Para los neoinstitucionalistas la cultura es la manera como se hacen las cosas. Los venezolanos aprendieron, al menos durante los primeros veinte años, de los cuarenta de democracia representativa que antecedieron a su vez a los ya veinte de administración bolivariana, que habían normas, leyes y mecanismos de supervisión en la sociedad. Pudo haber desviaciones, pudo haber taras, pero Venezuela era un país que en esos primeros veinte años iba camino al desarrollo, incluso antes que varios que los que hoy le van adelante. Los veinte años siguientes de esos cuarenta no fueron de lo mejor, pero –a su vez- los veinte años de la administración bolivariana han significado la destrucción más crasa por el respeto a las normas y por la asimilación de mecanismos adecuados para la vida en sociedad. Desordenes en la cotidianidad de la vida y pérdida de valores y respetos se han fomentado desde las propias esferas del poder político, con actitudes permisivas y de celebración o justificación al desorden. Y, dado el proceso de desinstitucionalización llevado a cabo por aquellas mismas esferas del poder político, se ha perdido la confianza y el respeto en las instituciones o en los restos de ellas.

9. Creciente militarización de la sociedad o violencia represiva. Ha aumentado la militarización. Apartando la presencia de asesores, entrenadores o vendedores de productos para el área militar, cuyo origen son los países que apoyan a la administración bolivariana y que tienen también intereses económicos en base a préstamos y ventas de variados productos, debe señalarse la creciente presencia de militares nacionales en funciones de tipo administrativo, comercial o político. Y eso no es bueno para la sociedad y el ordenamiento de la vida democrática, como fue entendido incluso desde aquellas culturas de la sociedad antigua, donde se hicieron aportes iniciales e imborrables para la perspectiva política y de ordenamiento de la vida democrática. Pero paralelo a eso, por ello y para ello, se ha estructurado la violencia como arma de represión, sobre todo en los dos últimos años. Pocas veces la sociedad venezolana había sentido tal violencia desde el Estado, tratándose de que los enfrentados a este último o a los que desde este último detentan el poder, no han estado armados sino que mayormente han tenido la fuerza de las movilizaciones y su voluntad. Más aun, sin tener contrapesos institucionales, se ha generado un estímulo permanente a la violencia desde en el Estado y puede abarcar cualesquiera experiencias y dimensiones en la vida cotidiana. En tal razón han ido acumulándose muertos, detenidos y procesados de forma alarmante para defensores de los derechos humanos.

10. Deterioro y empobrecimiento generalizado/aceptación de la crisis humanitaria. La administración bolivariana ha aceptado la crisis humanitaria, después de haber dicho numerosas veces  que no la había y que todo lo tenía resuelto y, en tal razón, la Cruz Roja ha hecho su parte. Todo lo relacionado está contextualizado en el amplio espectro de la profunda depauperación absoluta y relativa que ha acumulado la nación y sus habitantes y que ha venido recogiendo sistemáticamente la Encuesta ENCOVI.  La ENCOVI 2018 si bien pasó a focalizar en aspectos específicos como la mortalidad infantil y a aplicar el criterio de vulnerabilidad social[6], no dejó de presentar un panorama sobre la pobreza y su evolución. Así, precisó un crecimiento del 51% en el número de hogares pobres en Venezuela y un aumento en el desempleo en un 10% entre el 2015 y el 2018.  La encuesta  indica que el 80% de los hogares venezolanos se encuentran –para los tiempos abarcados- en inseguridad alimentaria, así como que el 89% de las familias no tienen suficientes ingresos para la compra de alimentos, y ello  evidencia, según el patrón de compra de alimentos, que la dieta de las familias venezolanas ha perdido calidad y variedad. Con otras evidencias e instrumentos de allí obviamente se pasa fácilmente a medicinas, ropa calzado, vivienda y otros rubros que conforman así el contexto de alto deterioro en el bienestar que hemos señalado y cuyo reflejo directo en causa y efecto está en el deterioro salario real. La administración, a falta de otras acciones y políticas  insiste en los aumentos de salarios –abierta y rutinariamente inflacionarios-.

No estamos mejor, no estamos igual, estamos cada día peor.



22 de abril 2019
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com






[2] “El informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo informó que la producción de Venezuela cayó 142.000 barriles diarios en febrero para colocarse a 1 millón de barriles por día, tomando la data que suministran fuentes secundarias. En cambio, la data entregada a la OPEP por el Ministerio de Petróleo del país sudamericano refuta esa cifra, y si bien admite una caída –por el orden de 56.000 barriles diarios- señala que el volumen de extracción está en 1 millón 432.000 barriles diarios. Los técnicos de la OPEP dan crédito es a la cifra que reportan las fuentes secundarias , como la Agencia Internacional de Energía o la firma Petroleum Intelligence, antes que las cifras que envío el régimen de Nicolás Maduro e indican adicionalmente quela caída en la producción en dos meses de 2019 alcanza 14%, una baja de 164.000 barriles por día” http://www.petroguia.com/pet/noticias/petr%C3%B3leo/producci%C3%B3n-de-venezuela-cay%C3%B3-1-mill%C3%B3n-bd-en-febrero-pero-r%C3%A9gimen-de-maduro-lo. “El sostenido declive de la producción de petrolero de Venezuela se aceleró en marzo pasado, con un desplome del 28,3% respecto al nivel de febrero, hasta quedar en 732.000 barriles por día, según las estimaciones publicadas este miércoles por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Las cifras, calculadas en base a “fuentes secundarias”, es decir, estimaciones de diversos institutos independientes, y presentadas en el informe mensual de la OPEP sobre la evolución del mercado mundial de crudo, revelan un agravamiento de la crisis que atraviesa la industria del país latinoamericano desde 2015” http://www.bancaynegocios.com/produccion-petrolera-venezolana-se-desploma-a-732-000-barriles-diarios-en-marzo/ . .

[3] Una referencia de las acumuladas puede apreciarse en: “Venezuela hoy produce dos tercios de lo que producía en 2013. Según el Reporte Anual entregado por el Gobierno Central de Venezuela a la Securities and Exchange Comission de los Estados Unidos (Reporte SEC 2016), el Producto Interno Bruto (PIB) venezolano se contrajo -16,5% en 2016. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía venezolana se contraerá -12% en 2017. Considerando estas cifras y recordando que mediante un comunicado del 18 de febrero de 2016 el Banco Central de Venezuela (BCV) confirmó una contracción del PIB nacional de -3,9% en 2014 y de -5,7% en 2015, entre 2014 y 2017 la economía venezolana acumuló una contracción de -33,4%” Anabella Abadi M., 4 años de recesión económica en cifras, www.prodavinci.com 28/12/17.

[6] ENCOVI 2018. UCAB/IIES, Caracas 2019. Algunos de los elemento que abarca el enfoque de Vulnerabilidad Social son: “•Conceptualmente la VS considera situaciones de empobrecimiento, desventaja social. •La VS es entendida como una situación y un proceso multidimensional y multicausal, en la que confluyen la exposición a riesgos, la incapacidad de respuesta y adaptación de individuos, hogares o comunidades. •La VS se expresa como fragilidad, indefensión o desamparo institucional de un Estado que no contribuye a fortalecer a sus ciudadanos, ni los cuida".


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