lunes, 2 de noviembre de 2026

¿QUE BUSCA VENEZUELA? COMPLEJIDAD DE ASUNTOS Y PARTICIPANTES.

 

¿QUE BUSCA VENEZUELA? COMPLEJIDAD DE ASUNTOS Y PARTICIPANTES.

 

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



Fue el Estado el creador o quien dio apoyo fundamental para las gestiones del sector empresarial privado y, en base a la conjunción de estos dos agentes, se pudieron presentar en Venezuela y algunas de sus principales ciudades logros y avances en cuanto a bienestar social y desarrollo, al menos hasta mediados de los años setenta del siglo pasado. El Estado al ser propietario de suelo y el subsuelo se volvió creador o propietario de empresas petroleras, hierro/acero, aluminio y por otras vías creador y gestor de autopistas, compañías de teléfonos, electricidad, autopistas y varias urbanizaciones, así como de Escuelas hospitales y servicio variados[1].

No deja de ser importante mirarnos en 2026 sobre lo distante que estamos de otros países en cuanto a desarrollo. Más aun, después de décadas y varias administraciones -de distinto color- que sumergieron la nación en un empobrecimiento alertado y sostenido. La situación económica y social, comparando con lo que era la nación en el siglo pasado, no está igual, se ha deteriorado grandemente. Y ello no es responsabilidad ni culpa solamente de la administración bolivariana iniciada en 1999. Se puede decir que todo lo señalado comenzó en la primera administración de Carlos Andrés Pérez (1974/1979), a la cual varios, hoy día en la oposición política, cuestionaron en sus políticas y resultados.

Nuestras vías de comunicación y los sistemas de transporte se deterioraron y no se mejoran, desde los años noventa del siglo XX, habiendo sido vías y sistemas de comunicación que eran resaltados en el contexto de América Latina. Alemania o Francia inventan, gestionan o instalan hoy día, sistemas de transporte colectivos sin chofer u otros, como China, gestionan prototipos de autos que ofrecen volar. Una economía que no tiene para pagar sus obligaciones de deuda externa, las cuales no se precisaban bien ni en los 80´s ni en los 90´s ni en la actualidad, no puede convertirse ni en la Gran Venezuela de Carlos Andrés Pérez (1974/1979), ni en una Venezuela potencia o en una nación del primer mundo como planteó varias veces el presidente Hugo Chávez (1999/2012, líder y creador de la Administración Bolivariana, todavía en funciones). No se puede alardear de tecnología si no se invierte en ella y se apuntala el sistema educativo con recursos y estrategias de apoyo a la competitividad de la nación; mientras, en Inglaterra o los EE. UU., ya hace tiempo que la ciencia ha pasado a estudiar sofisticaciones como por qué la mordida del tigre dientes de sable era de esa manera y no de otra, o si las ovejas pueden ser tan inteligentes como los perros (ver www.dw.com 9/11/17). Igualmente, el uso de la inteligencia artificial con variados fines o el uso de drones para la vida diaria o la guerra.

Pero, no es necesario compararnos con los más desarrollados para impresionarnos. Puede hacerse con varios países latinoamericanos que han ido modernizándose, como algunos de la Alianza del pacifico (Chile, Colombia, México y Perú). En el caso de México, hay que reconocer las ejecutorias del programa México Conectado (de hace algunos años), con inversión de recursos y dando acceso a banda ancha a la población, así como su conexión con la educación y la posibilidad de aprovechar sus aportes para la disminución de la brecha digital. Pero también, avances en puntos específicos en sistemas de transportes de países de América Latina (Argentina, Colombia[2], Perú, Chile[3]) nos permiten apreciar cómo nos alejamos de la modernización y el desarrollo.

ALGUNAS TEORIZACIONES Y REFLEXIONES SOBRE DESARROLLO.

Harrison[4] (Lawrence Harrison, El subdesarrollo está en la mente: el caso latinoamericano) nos dice que el subdesarrollo está en la mente y altamente determinado por los valores y la cultura -en nuestro caso, la cultura ibérica y, en declaraciones que le hemos leído asigna la culpa a los españoles-. Este autor cita, por cierto, como expertos a Francis Fukuyama o a Álvaro Vargas Llosa, a pesar de lo valioso que han sido y son los análisis acumulados dentro de la economía del desarrollo y por autores como North, Nordhaus o Rodrik. Varios factores permiten presentar alternativas a esta perspectiva culturalista. Entre ellos, la distribución de la riqueza, las gestiones de gobiernos tradicionales y “revolucionarios” que se han regodeado en la inercia, comodidad petrolera, poder concentrado en el Estado, complicidad, falta de exigencias mutuas entre Estado y ciudadanos y fijación de grandes y grandilocuentes metas que permiten desatender la no consecución de resultados específicos, entre otros tantos factores.

Entre los años cincuenta y sesenta del siglo XX, fueron numerosos los planteamientos que se hicieron en diversos ambientes sobre el origen, causas y determinantes del subdesarrollo o las que hoy día se llaman Trampas de baja capacidad para crecer[5]. Los elementos culturales e institucionales de variado tipo fueron de los primeros en ser señalados en los ambientes académicos y de la sociología en el mundo anglosajón (Freyssinet. El concepto de subdesarrollo. UCV, Ediciones de la Biblioteca, Caracas). Nada sustancial, nuevo o -mejor aún- trascendental, había en los planteamientos de Harrison. Por otra parte -y más de interés de nuestro lado-, la economía del desarrollo, aun con los traspiés tenidos, al buscar aplicar modelos que derivaban de lo observado en las sociedades más avanzadas, suministraba ámbitos que debían ser de interés. Uno siempre presente ha sido el de la Convergencia/Divergencia (puede verse por ejemplo Meier y Baldwin, Economic Development, 1957) con relación a que el crecimiento en el nivel de ingreso general y per cápita es variable fundamental. Para las naciones ya avanzadas para los años cincuenta y sesenta del siglo XX el problema era cómo mantener el nivel de crecimiento y, para las naciones menos adelantadas, cómo acelerar el crecimiento mismo (notables los aportes de Irma Adelman). Se ha hecho común comparar unos y otros niveles, evaluando su cercanía o distanciamiento y, en el último medio siglo se ha apuntalado el viejo resultado resumido en la idea de la brecha que se ensancha -también, se ha extendido hacia otras áreas incluyendo el propio concepto de brecha digital-.

De todo este contexto, surgieron reacciones diversas. Por un lado, la Teoría de la Dependencia que de alguna manera apuntaló para algunos una especie de resentimiento eterno[6] en América Latina, y la especie de visión sistémica del capitalismo -años sesenta y setenta-, que insistió en las iniquidades de este último a nivel mundial y les facilitó a algunos desatenderse del estudio de las realidades nacionales. Por su lado, los neoliberales y tecnócratas del campo de la economía del desarrollo de aquel tiempo llegaron, incluso, a satanizar la expresión subdesarrollo, por considerarla no acorde con sus preocupaciones técnicas. Por otro lado, se desarrollaron los llamados modelos de crecimiento desequilibrado que buscaron adaptar, inventar o ajustar la modelística tradicional a las naciones subdesarrolladas. Pero, también, las perspectivas estructuralistas de CEPAL, satanizadas con ignorancia y voluntarismo por muchos, fueron y son de interés en la retrospectiva y elaboración de nuevas propuestas. También, en varias Universidades de Europa, desde distintas disciplinas se estructuraron escuelas para analizar la realidad del subdesarrollo latinoamericano creyendo, sus integrantes, muchas veces, saber más que los analistas latinoamericanos o criollos (localmente pueden mencionarse los aportes –en años como los sesenta- de D.F. Maza Zavala, José Antonio Mayobre o Armando Córdova y Héctor Silva Michelena, con aquel libro de Aspectos teóricos del subdesarrollo, los dos últimos, y el cual, indudablemente, marcó pautas para la investigación y elaboración de propuestas).

Hoy día, las instituciones y los conflictos políticos, los flujos factoriales, las asimetrías en la economía, la economía digital, la problemática ambiental, el comercio internacional, el énfasis en los intereses petroleros de algunos países y empresas, con un multilateralismo con permanentes desequilibrios, junto a la alteración de las relaciones  entre países en el periodo de la segunda postguerra, que se ha agudizado en el tiempo de las presidencias de D. Trump, junto a los problemas generados por los planes de ajuste y estabilización en América Latina (muy presentes en algunos años de las ultimas 3 o 4 décadas) y la necesidad de pensar y elaborar estrategias de crecimiento y desarrollo (muy importantes en esto los planteamientos del destacado economista colombiano José Antonio Ocampo) creíbles y sostenibles forman parte, entre otros elementos, de la agenda del desarrollo.

DESARROLLO, IGUALDAD Y CALIDAD DE VIDA

La problemática y sentido de la igualdad en sus relaciones con la equidad, la distribución del ingreso y la calidad de vida fueron destacados por las teorías del desarrollo y por un conjunto de planteamientos desplegados a la luz de los problemas para impulsar este último en países como los de América Latina, frente a la aplicación recurrente de planes de ajuste y estabilización. Venían ya los planteamientos del desarrollo a escala con rostro humano, cuando surgieron a finales de los ochenta sus distintos componentes, así como también, las condiciones de las que se parte para lo atinente al ajuste. El concepto de calidad de vida manejado por A. Sen (Nussbaum y Sen, La calidad de vida, Ed. FCE) insiste, por su parte, no solo en el nivel de vida sino también en los entornos para alcanzar tal nivel de vida.

Se sabe, fundadamente, que los socialismos reales fracasaron en brindarle un aumento en los niveles de vida a sus poblaciones integrantes. Los individuos de tales naciones no albergaban expectativas o un proyecto temporal de vida que implicase que percibían cambios en sus vidas futuras. Tampoco son solución para naciones como Venezuela, los viejos planteamientos de la planificación concertada o la cogestión. Las naciones más avanzadas, que han desarrollado un siempre referido y particular estado del bienestar (a pesar de las crisis de este), se enfrentan hoy a proyecciones que albergan cambios necesarios en sus -en varios casos- muy completos sistemas de seguridad social ubicado o relacionado con el Welfare State. Pero también en las interrelaciones entre sus propias crisis y fuerzas económicas como el caso de la relación China EE. UU. (como acertadamente ha resaltado Dani Rodrik[4][7] en años recientes).

QUE SE HA INTENTADO EN VENEZUELA

Hasta el año 1974 se ejecutaron los tres primeros gobiernos de la democracia con variado éxito y estabilidad, tal cual se señaló. De ahí en adelante todo se alteró.

El gobierno iniciado en 1974 trato de desarrollar la Gran Venezuela a partir del desarrollo de las industrias básicas, cosa que en parte se logró, pero privo el petróleo, el gobierno rentista y aparecieron formas de burocracia, corrupción y consumismo. A continuación, se hizo famosa la frase del presidente Luis Herrera “Recibo un país hipotecado”. En el caso del gobierno de este presidente se intentó instrumentar un programa de inspiración liberal y al final de este algunos funcionarios -del mismo gobierno- se alarmaban de la manera desordenada en que se ejecutaban las políticas en el mismo. Posteriormente 1984/1989 vino el gobierno de Jaime Lusinchi, polémico desde que comenzó hasta que terminó, y con continuidades mas que con grandes cambios y con persistencia intacta del modelo primario exportador. Tres gobiernos sin grandes obras a excepción de la inauguración del Metro de Caracas a inicios de los 80´s y con creciente deterioro en las condiciones de vida y seguridad de la población. 1989/1993 segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez[8] ofreciendo y ejecutando un Viraje Coyuntural y un Viraje de más largo efecto. El gobierno finalizo por razones políticas[9] un año antes de lo que correspondía, pero poco de lo contenido en El Gran Viraje tuvo efectos notables en sentido positivo y la economía siguió teniendo el sesgo petrolero y el deterioro institucional y la corrupción habían continuado. Hubo un gobierno transitorio de un año y también un cansado, monótono y rutinario segundo gobierno de Rafael Caldera (1994/1999) que desarrolló una poco exitosa y trascendental Agenda Venezuela[10], pero todo confluyó para que apareciera un nuevo liderazgo en 1998, con la fuerza o entusiasmo similares a las provocadas por Carlos Andrés Pérez: Hugo Chávez Frías (1999/2012). Ninguno de los gobiernos anteriores a Hugo Chávez sembró el petróleo, pero tampoco el de Hugo Chávez, que inició lo que llamaremos la Administración Bolivariana, vigente hasta hoy día en 2026 (sobrepasando los sucesos del 3 de enero de 2026)[11]. Nominal y estructuralmente su periodo de gobierno que duró hasta 2012 recibió un alto nivel de ingreso por razón de exportación petrolera: 1, 2 billón de $ (de 2004 a 2014, grosso modo). Hay que señalar que la segunda parte de la Administración Bolivariana la ocupa el presidente Nicolas Maduro quien se mantiene como presidente con dos elecciones, dándose paso a la participación estadounidense como se conoce hoy con los sucesos del 3 de enero de 2026 señalado. Debe destacarse que en los periodos de gobierno de Nicolas Maduro continuó el bajo avance en el desarrollo institucional y aumentaron las complejidades económicas que se fueron acumulando a través de décadas y gobiernos variados en el campo de la inflación, deterioro del bolívar como unidad cambio, estancamiento institucional, migración y aumento de la pobreza además de la crasa persistencia del rentismo[12].

Las elecciones de 2024 según el grupo de apoyo del caso tuvieron la victoria de María Corina Machado y E. González Urrutia. Según la administración Bolivariana el ganador fue el gobierno. Con los sucesos del caso y otros detalles internacionales esa dirigente ha regresado en el ultimo cuarto del año 2026 al país. Ya se han estructurado en este último, un proceso de negociación entre la actual Asamblea Nacional y la que había sido electa en 2015 y se adelantan procesos sobre un Nuevo Tribunal supremo de Justicia y la fijación de una fecha para otras elecciones. No son temas de nuestra pertinencia, solo quisiéramos presentar las mas visibles opciones hasta ahora. La primera la que corresponde a la actual presidenta encargada y que continua con el apoyo de EE. UU. desarrollándose la atención de distintos problemas presentes y más aún a partir del doble terremoto (24 de junio de 2026), pero también con el Acuerdo petrolero[13] firmado, la necesidad de recuperar activos y atender necesidades urgentes de la población. La segunda, la de María Corina Machado que ofrece volver al país un país ganador, exitoso y donde todo el mundo viviría feliz, aunque no se vea claramente, como se alcanzaría en cuanto tiempo y conque sacrificios de parte de los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso, a los cuales por lo demás no ha representado ni representa[14].

DOS ELEMENTOS DE IMPORTANCIA

Dos elementos, asociado uno a la transformación económica y, otro, a la economía política, son importantes para Venezuela.

El primero concierne a las necesidades de transformación económica que presenta la nación venezolana. Se entiende que la sociedad venezolana, necesita en una porción importante de resultados económicos y sociales que repercutan en su nivel de vida y en la contención de la aguda migración que ha afectado al país y a sus pobladores en lustros recientes. Se trata de la necesidad de impulsar un régimen de economía de mercado donde existan y se respeten los derechos de propiedad, la libertad y la propiedad privada. No se trata de buscar la plena igualdad sino de facilitar, a través del empleo, de un régimen adecuado de seguridad social y protección social y del desarrollo de las instituciones, un aumento regular y sostenido en el bienestar de los pobladores de Venezuela. Pero antes de eso, existirá la inmensa tarea de recuperar el desarrollo perdido. Esto es: los niveles de vida -o expresiones alternativas- que se venían alcanzando desde los sesenta y los setenta del siglo pasado, o una parte de ellos.

El segundo elemento, de importancia para la economía política, debería remitir a la flexibilidad que deberán presentar distintos agentes económicos y sociales para permitir, facilitar o estimular el que los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso y que se han visto acompañados de integrantes de las antiguas clases medias, que han mirado alteradas sus condiciones de vida por evolución del tipo de cambio, hiperinflación, escasez de bienes y divisas, obstáculos de financiamientos y en generación de empleo a través de décadas. En concreto: ¿será factible pensar para Venezuela una sociedad más equitativa en la distribución del ingreso y que ello pueda convertirse en un retroalimentador del propio crecimiento y desarrollo? Esto significa repartir la torta, elaborar políticas adecuadas, canalizar bien los recursos, aplicar una sensibilidad social que sea operativa y atender efectivamente a la población y sus necesidades con el marco de una adecuada estrategia de crecimiento y desarrollo. Esto no se ha logrado con las misiones, en proceso desde 2004, ni con políticas de gobiernos señalados, anteriores a 1999. Debe albergarse la posibilidad de que los sectores y agentes económicos, así como los grupos sociales y políticos que ejercen oposición a la administración en curso, estén considerando, con la debida fuerza, la necesidad de atender la problemática de la distribución del ingreso. No necesita el país más populismo, ni de derecha ni de izquierda. No necesita tampoco más políticos de ideas no exitosas, o que se continuase con las políticas ejecutadas por variados gobiernos que se ha visto no han surtido efecto para el desarrollo y recuperación de los niveles de vida, otrora tenidos por los venezolanos. Pero tampoco necesita a neoliberales extremistas que piensen que el liberalismo extremo es la solución o que pase a ofrecerles a los venezolanos soluciones inmediatas que no van a lograrse.

De no darse lo anterior, no solo se producirá anomia, decepción y abstención para las posibilidades de desarrollar la democracia en Venezuela, sino también aumentarán los impedimentos para canalizar colectivamente el esfuerzo y entusiasmo nacional. Lo de la pobreza y su aumento, lo del deterioro del salario real y la disminución de los niveles de vida, son problemas muy concretos y con efectos y padecimientos que no son siempre fácilmente percibidos por quienes no los hayan padecido, ni siquiera parcialmente, o quienes, en funciones de gobierno, aunque se presenten como interesados o como muy técnicos en políticas económicas y amantes de la Democracia –unos u otros-, pasan a comer y vivir muy bien. Son términos en los cuales hay que pensar la Venezuela de hoy.

¿DE QUÉ SE ALEJA EL PAÍS O A QUE SE ACERCA?

Venezuela se alejará más del desarrollo y la prosperidad sino se presentan las adecuadas políticas, pero las mismas serán posibles solo en un escenario de consenso como es visible en las experiencias internacionales del desarrollo. La administración bolivariana desatendió una oportunidad notable para retomar la ruta hacia el desarrollo, pero también lo hicieron, a su manera, las administraciones entre finales de los setenta y finales de los noventa del siglo XX. Se requerían adecuadas políticas, buenos equipos, sentido de la oportunidad y concepciones dinámicas y de operatividad e impulso para la economía. Se requerían y se requieren medidas de cierta urgencia y efectividad –como las relativas a la atención de la inflación y la escasez productiva- para evitar la erosión del país y la migración efervescente que se ha profundizado en los últimos años, con alrededor de 8 millones de migrantes según organismos del caso.

La acción migrante de un pueblo sin experiencia y que no había tenido necesidad de ello, es algo terrible. Pero, muy poco de aquellas políticas, equipos y medidas, ha habido. Contrario a ello, con lo que si convive cada día más la nación desde finales de los años setenta del siglo XX –y correspondientemente es a lo que más se acerca-, es con un empobrecimiento sostenido que, de manera fundamental, solo ha dejado de afectar a las camarillas en distintos gobiernos y a los sectores mejor acomodados en la distribución del ingreso, y que no es infrecuente se presenten como víctimas de trabajadores y gobiernos.

 

2/11/26

eortizramirez@gmail.com



[2]EduardoOrtizRamírez https://www.academia.edu/68994517/UNA_REVISTA_RAPIDA_AL_TRANSPORTE_P%C3%9ABLICO_COLOMBIANO_21_de_enero_2022.

[3] El Metro de Caracas debe reconocerse se ha recuperado en los años más recientes https://www.academia.edu/143444155/RECUPERACION_DEL_METRO_UN_PROYECTO_EN_MARCHA_Eduardo_Ortiz_Ram%C3%ADrez_14_agosto_2025. Para el caso de Chile hay desarrollos muy claros de eficiencia y calidad en los lustros recientes, así como en extensión (https://www.red.cl/estado-del-servicio/).

[4] Fue invitado Harrison a un evento organizado por la Cámara de Comercio, Cedice y la embajada de los EE.UU. en 2001. Ramón Piñango, se refirió a sus planteamientos culturalistas señalando “…Me irrita que gurúes tan simplistas pretendan decir cuál es el problema. En un país como Venezuela, con una brecha tan inmensa entre clases sociales, una visión culturalista actúa como un bálsamo en el alma de las personas, pues se asume que el problema de la pobreza no obedece a una desigual distribución de la riqueza, sino a patrones culturales. … ¿Que esperanza podemos tener si para progresar debemos cambiar la cultura? Mejor apagamos la luz y nos vamos…” (El nacional día 1-7-01 H/4 y H/5).

[6] Eduardo Ortiz Ramírez https://www.academia.edu/81988252/EL_RESENTIMIENTO_ETERNO_DE_AM%C3%89RICA_LATINA_Y_EL_TRIUNFO_DE_PETRO_21_junio_2022_Caracas.

[8] Su inicio fue rimbombante y vino hasta el presidente de Cuba Fidel Castro.

[9] Se habían presentado dos intentos de golpe de estado en 1992 y se inició un enjuiciamiento de parte del Congreso por otra razón,

[11] EE. UU. intervino militarmente trasladando al presidente Nicolas Maduro a su territorio e instalando a la vicepresidenta como presidenta Encargada.

[14] La verdad es que ni el Gran Viraje ni la Agenda Venezuela fueron exitosos, pero tampoco la idea de un país potencia que planteaba Hugo Chávez con la idea de convertir a Venezuela un país del primer mundo. Esta imagen de lo que puede ser Venezuela también se encuentra en los planteamientos de la líder señalada en Venezuela o en Milei y otros dirigentes altamente expresivos.

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