martes, 19 de septiembre de 2017

LA ECONOMÍA Y EL PRESIDENTE: ¿A QUE DEBERÍA REGRESAR VENEZUELA?


EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

“Esta es la patria de la humanidad, aquí se están dando las
grandes luchas para garantizar que en todos los países del mundo
 haya una posibilidad de igualdad”.  Dicen lo que sea.
De cualquier manera.  Aunque sea absurdo.
Aunque sea inverosímil. Aunque sea increíble.  No importa.
Siempre quieren conejear a todo el mundo.
(Albert Barrera Tyszka. Conejos. www.prodavinci.com
17 de septiembre 2017).

Considero que es una de las frases mejor logradas sobre el discurso y la oralidad del movimiento político chavista que sustenta la administración bolivariana. Alberto Barrera T. la estructura después de citar palabras del canciller Jorge Arreaza en el encuentro reciente “Todos somos Venezuela”.

Es pertinente para nuestro interés en esta nota, sobre una afirmación del presidente Nicolás Maduro –ya repetida varias veces en variados contextos y de interrelaciones con otras ideas- sobre que estemos en paz, aprovechemos la Constituyente y el hecho de que el chavismo haya vuelto a ser mayoría para poder regresar al período de prosperidad y bienestar que tuvimos y que hemos perdido. Esto es, el Presidente Maduro ha dicho la impresionante afirmación que hay un periodo de felicidad dentro de la administración de más de 18 años que merece el regreso no como una tierra prometida sino como una tierra perdida.

Como los ejecutores de la administración bolivariana (el fallecido presidente Chávez, el actual presidente Nicolás Maduro y la camarilla circundante) siempre han hecho gala en economía, desarrollo, ni que decir en asuntos sociales o políticos, de una abstracción intrascendente y de un facilismo grandilocuente para sus intereses, debería uno tratar de entender a qué tiempo o período se refiere  el actual presidente aunque en parte lo haya dicho.

Debe pensar el presidente NM que, dados los grandes esfuerzos que según las afirmaciones del oficialismo hizo el presidente Chávez para que aumentaran los precios del petróleo, pudo Venezuela disfrutar de algunos años de buenos precios del petróleo desde finales de los años dos mil donde pasaron a ser muy buenos (alrededor de 100 dólares el barril) hasta 2014, generando eso una especie de rentismo feliz (que ahora critica el mismo chavismo), pudiéndose ejecutar las misiones y aquel no necesariamente tangible gran monto de inversiones en el área social (según ellos más de 70% de los ingresos petroleros) que habrían llevado a la población a una gran disminución de la pobreza y a la correspondiente alza en el bienestar económico y social.

Esta economía de burbujas, habría fenecido –realmente- a la par de la disminución de los precios del petróleo y del inicio de un conjunto de ficticias conspiraciones nacionales e internacionales que se resumen en la idea de la guerra económica.

LA POBREZA, EL EMPOBRECIMIENTO Y EL DETERIORO DEL SALARIO REAL

A comienzos de los noventa, producto de políticas y acumulación de problemas se comenzó a desarrollar en Venezuela una especie de miseria violenta, agresiva y que no se observaba en la previa evolución de la nación. A algún autor pudimos leerle, su acertada y premonitoria afirmación de que de ahí en adelante debíamos prepararnos para observar el regreso a tallas bajas, nuevas enfermedades y el resurgimiento de viejos padecimientos. Efectivamente, eso ha sucedido y hoy se presenta, con ampliación creciente durante los 18 años de administración bolivariana y con una aguda aceleración, pues a los deterioros en el salario real se le suma la escasez de alimentos, divisas y medicamentos. El hambre y la escasez viajan en las personas, en el Metro y transportes y se desplazan en las calles; en su delgadez, en la permanencia de enfermedades sin solución y atención estatal  -por el agudo también deterioro de los servicios públicos-, pero igualmente en las deformaciones físicas y la presencia de aspectos e imágenes desconocidas -o no tan manifiesta y agudamente presentes- en la vida urbana e incluso rural en la Venezuela anterior a la administración bolivariana.

Visto así, los pobres de hoy se comenzaron a impulsar en los ochenta y los noventa, debido a las ejecutorias de políticas sin consenso, sectarias, no inclusivas y sin rostro humano, como se señaló en varias oportunidades, pero se han ampliado y extendido desde 1999 a pesar de los períodos de emotividad y populismo por los altos precios del petróleo.

No se podía prever que una administración que alcanzase a más de 18 años, cuyos pronunciamientos eran y siguen siendo eliminar la pobreza, redistribuir la riqueza y encaminar el país hacia el desarrollo podía abonar el terreno y encaminar la nación hacia mayor miseria, enfermedades y pobreza. La administración bolivariana que comenzó ilusionando a muchos con las ideas de adecentar el país, eliminar la corrupción y enrumbar con consenso al mismo por el camino del desarrollo, ha terminado funcionando, conviviendo y ampliando las enfermedades, la pobreza, miseria y corrupción.  Ha terminado gestionando  una “revolución” larga, vieja, sin frutos y fracasada.

El escenario, aunque siempre se puede empeorar, es ya bastante problemático. La administración bolivariana hoy día se presenta contraria al rentismo – pues ha asumido su crítica como señalamos- pero es de las que más lo ha apuntalado y ha convertido el erario público  en escenario de buscadores de renta y corrupción. No perfila ninguna posibilidad de cambio en política económica, por sus compromisos políticos nacionales e internacionales que, curiosamente, se presentan como de izquierda y revolucionarios. Ha tratado de crear un hombre nuevo pero ha convertido su idea del socialismo en la dependencia más crasa de los ingresos y apoyos estatales, en condiciones de una promesa de bienestar que solo logran materializar los corruptos, los articulados a los apoyos estatales o los sectores que nacieron con altos niveles de vidas o son los mejores ubicados en la distribución del ingreso. De resto, clases medias y sectores populares diversos, han ido siendo afectados por la hiperinflación, la escasez y la falta de oportunidades y que perciben que cada día las cosas no continúan igual, sino que están peor; siendo la base de los impulsos migratorios. Todo esto es más que evidente en lo acumulado hasta 2017 y no puede encontrarse ni en cifras, ni en ideas ni en bienestar, el periodo de alta felicidad económica y social hacia el cual quiere regresar el presidente Nicolás Maduro. Lo visto hoy, no es solo su responsabilidad, es la acumulación de inadecuadas políticas, ideologización exacerbada y facilismo en la administración del ingreso petrolero durante toda la administración bolivariana.

Es este el escenario donde la distribución espacial de ciudades como Caracas, ha ido perfilando, en base al deterioro de los servicios, desorden y pérdida de valores desde la escuela y la familia, o permite observar, la extensión de la miseria que ya han venido destacando varias universidades o institutos nacionales como la UCV, UCAB, USB, CENDES e IESA,  en registros y estudios diversos. En este sentido, el triángulo que sobre Caracas marcan Los valles del Tuy; Guarenas–Guatire; Las adjuntas, zonas cercanas y los Teques, marca una pauta de alta preocupación para el equilibrio urbano regional. Con estas dimensiones, la pobreza no está estable, cada día crece más.

Contrario a lo que afirma el Presidente Nicolás Maduro, no es un milagro económico lo que se tiene en Venezuela, es casi lo que se requerirá para que -en otras condiciones políticas y administrativas-  la nación y sus ciudadanos vuelvan a encontrar una ruta. Consenso, unión sector público sector privado, desarrollos de exportaciones alternativas que solo se logran en contextos favorables con la inversión y la producción, fortalecimiento institucional, mejores o particulares prácticas y otros elementos, son parte de lo trajinado para estructurar políticas diferentes y más adecuadas que las que se siguen -sin ningún éxito- aplicando en Venezuela. Tampoco será tan fácil como creen algunos contrarios a la administración bolivariana, pero el trazo en el que esta persiste es suficientemente equivocado, distorsionante y generador de pobreza. Es de allí de donde sigue saliendo pobreza y miseria violenta. Y ello está expresado claramente en la evolución y agudización del deterioro del salario real.  Indicadores más, indicadores menos, la pobreza no ha dejado de crecer en los últimos 30 o 40 años. El salario real que en los setenta  comenzó una caída, no ha dejado de tenerla.

Una precisión de interés la presenta Humberto García al comparar el salario mínimo integral del último año de Caldera, Chávez y lo más reciente en el contexto del nuevo conjunto de medidas presentado por  el presidente Nicolás Maduro en setiembre 2017. El cálculo de 367% de inflación en 2017 hasta el 31 de agosto, realizado por la Asamblea Nacional “…sirve para ajustar, con base en el poder adquisitivo que tenía el bolívar para finales de agosto, los montos del bono de alimentación y del salario mínimo a finales del gobierno de Rafael Caldera, como del de Hugo Chávez, y compararlo con el decretado el 7 de septiembre por Maduro. Se aprecia que la remuneración mínima integral se mantuvo más o menos igual de Caldera a Chávez (disminuyó un 5,5%). Pero con el ajuste recién de Maduro se gana menos de la mitad, en términos reales, de lo que se ganaba en el último año de Caldera (o el de Chávez). Se evidencia que para los asalariados el desbordamiento inflacionario ha tenido un costo terrible” (Humberto García Larralde, Hiperinflación. http://masterecointerucv.blogspot.com/2017/09/hiperinflacion.html).

LOS PLANES QUE PERMITIRÍAN EL REGRESO QUE PROPONE EL PRESIDENTE

Las medidas de marzo de 2017

Ha sido recurrente en la administración bolivariana la formulación y comunicación de nuevos planes y formulaciones de política, buscando la corrección de la aguda problemática económica y social, y teniendo en ellas una focalización relevante para el área cambiaria.  Presentándose, correspondientemente, el cotejo y evaluación del lado de quienes perciben una problemática coyuntural y estructural, tanto en la realidad como en las concepciones y modelos que se proponen en tal administración. Así, el presidente Nicolás Maduro, avanzado marzo 2017, ya estaba convencido que la economía había entrado a un nuevo modelo económico y, es más, había abandonado –el año 2016- el modelo rentista; encontrándose con los resultados de un supuesto milagro económico (www.vtv.gob.ve Cadena nacional 27 de marzo 2017).

La finalización de la Expo Venezuela potencia -27 de marzo 2017- permitió recibir un nuevo conjunto de medidas que en el plano económico pasaría a ejecutar la administración bolivariana. Debe advertirse que, este nuevo conjunto de medidas, se presentó en un contexto de una escasez de divisas altamente pronunciada, evolución intensa en el mercado del dólar paralelo[1], continuado bajo nivel relativo de los precios del petróleo (bordeando los 40 $ para el momento de la formulación del conjunto de políticas), proximidad de pagos de compromisos, renuencia de sectores prestamistas externos a facilitar recursos, cajas vacías de $ a pesar de los cuantiosos recursos ingresados a la nación en más de 18 años de administración bolivariana, agudización de las controversias políticas internas y externas en relación a Venezuela, entre otros elementos. El contexto es, para el momento en cuestión, el de una administración altamente necesitada de $ y que, en razón de ello y otros aspectos, formuló nuevas políticas  e instrumentos para la captación de dólares. Actividad hotelera con posibilidades de actuar en $, ventas de autos o pasajes en $, exportadores pudiéndose quedar con una porción alta de los $ obtenidos; en fin, una economía que de tener al sector público como el principal oferente de $ busca, para este nuevo contexto, obtener $ desde el área privada , la cual fue tradicionalmente el oferente minoritario (ver Orlando Zamora, Ahora se profundiza la tragedia de un gobierno sin dólares. www.konzapata.com 30 de marzo de 2017).

Son cuatro los lineamientos que se desprendieron para la política pública y/o económica. En primer lugar, estructuración de un plan económico para 2017 y 2018 que afianzara el nuevo modelo existente a partir de 2017, según el presidente. En segundo lugar, atraer inversión extranjera, adecuando y flexibilizando las normativas; lo cual estimularía su entrada y el correspondiente ingreso de divisas[2]. En tercer lugar, estructurar un nuevo Dicom vía ejecución de subastas de $, para el mejor manejo y disponibilidad de divisas (subastas que ya han sido aplicadas –como se señaló- y que solo se indicó serian dos veces por semana)[3]. Y, en cuarto lugar, desarrollar un Centro de investigación y desarrollo tecnológico donde alrededor de 10.000 investigadores pudiesen adaptar tecnologías, generar innovaciones, articular universidades al mismo fin de impulsar la sustitución de importaciones dentro de otras numerosas actividades.

A pesar del escenario cambiario, de financiamiento externo y del contexto económico observable, el presidente, para formular este nuevo conjunto de medidas destacó a Venezuela como un país de pujante desarrollo de la productividad y la industrialización. Aunado a todo esto, se le superpuso, al escenario de escasez, la formalización y extensión de una manera de hacer las cosas que remite a bolsas CLAP MATERNALES Y DE HIGIENE PERSONAL. Mas discrecionalidad y extensión del control estatal a pesar de lo observado en las de alimentos –las cuales no llegaban, no se veian, o muy poco, según zonas y parcialidades- y siendo una ampliación del populismo y contradictorio con formas modernas de organización y dinamización de la sociedad. Esto, a pesar de la presencia de empresas internacionales en sus versiones nacionales -en las llamadas por la administración bolivariana Alianzas Estratégicas-, como NESTLE, HEINZ, COLGATE PALMOLIVE, PROCTER AND GAMBLE.

Llama la atención el conjunto de acuerdos y cartas de intención firmadas, cuando se observan sectores y aunque en estos casos no se hicieron mayores precisiones de fondos. En el caso del sector automotriz donde estuvieron presentes representantes de algunas de las empresas tradicionales y organizaciones de productoras de partes, se ofreció en líneas generales pasar a producir tres tipos de vehículos (particular, de carga y motos). Este sector alcanzó ventas según CAVENEZ de solamente 3.008 vehículos durante 2016 y las empresas -tanto ensambladoras como productoras de partes- se encontraban a inicios de 2017 a punto del colapso[4], por razones de ausencia de divisas y contexto económico y de demanda en general[5].

Otros sectores de los abarcados por acuerdos y cartas de intención presentaban situaciones altamente problemáticas, pero en la interpretación transmitida el 27 de marzo de 2017 por el Presidente, otros funcionarios y los beneficiarios, quedaron ubicados a la luz de un optimismo rampante y exagerado. Es el caso del sector turismo. Igual sucede con aquellos donde se han detectado problemas agudos y la administración bolivariana no ha considerado advertencias o críticas como es el caso del minero con proyectos en curso como el del arco minero.

Nada nuevo a otros actos, ofertas, cambios de política o superposiciones de las mismas, en una secuencia donde la administración bolivariana ha mantenido el mismo modelo, estilo y conjunto de políticas y más aún en el área cambiaria, donde a los problemas del control de cambios se le sumó, para 2016 e inicios de 2017, la aguda escasez de divisas.

Las medidas de septiembre de 2017

En un contexto más pronunciadamente recesivo, inflacionario (hiperinflacionario incluso), y con mayores problemas de financiamiento y de funcionamiento como con el caso de la escasez de efectivo[6], y a la par que como mínimo manteniéndose los elementos de contexto señalados al comunicarse las medidas del 27 de marzo del mismo año 2017 previamente señaladas, el presidente Nicolás Maduro comunicó el 7 de septiembre de 2017un nuevo conjunto de medidas económicas que resumiremos a continuación, señalando previamente que no se presentó en el mismo ningún cambio fundamental en la orientación de la política económica de la administración del presidente Nicolás Maduro.

Entre las medidas de septiembre de 2017 deben destacarse las siguientes: 1. Nuevo aumento salarial[7]. 2. Estimular el uso de divisas distintas al dólar (Yen, Yuan, Rupia, otras) en base a gestiones y actos diversos. 3. Desaparición de subastas de dólar a través de DICOM II[8]. 4. Mantener y profundizar controles de precios, extendiendo la fuerza de las Comunas y los CLAPS como mecanismos fiscalizadores[9]. 5. Impuesto al patrimonio de los ricos. 6. Profundizar y dinamizar la significación del arco minero buscando obtener por sus actividades un tercio de las divisas que se obtenían (en los tiempos del rentismo feliz del petróleo a 100$) por exportaciones petroleras. 7. Apoyo a productores del campo a través de Agrosur (Nicolás Maduro, Cadena nacional del 7 de septiembre 2017. www.vtv.gob.ve)[10].

Como se señaló, las medidas no fueron nada novedosas y retrotraen al poco éxito de las medidas de marzo señaladas. El aumento salarial fue nuevamente inflacionario. El finiquito del DICOM resumió nuevamente el fracaso de una política de control de cambios de más de catorce años, que ahora buscó incorporar otras divisas, algunas de ellas difíciles de ser atractivas como activos de reserva o no fáciles para que los agentes que las gestionan tengan confianza en una economía en crisis profunda como la venezolana. Controles de precios y actuación de comunas y CLAPS, mientras en ello no han hecho más que ampliar y mantener los problemas de escasez y extensión de focos de favoritismo y corrupción como en el agudo problema de la producción, del precio y distribución del pan. Por su parte, el impuesto a las grandes fortunas y los nuevos enriquecimientos durante la guerra económica no es más que una medida difusa de poca aplicabilidad, pues a quienes primero afectaría serían a grupos y camarillas cercanos a personalidades y grupos de poder político de la administración bolivariana. En cuanto a la atracción a la inversión extranjera, igual que en marzo se busca estimular un factor que de manera importante no se ve atraído –para convertirse en un flujo regular y permanente- por las alteraciones a los derechos de propiedad, las limitadas condiciones de confianza y tranquilidad de inversiones productivas.

OBSERVACIÓN FINAL

No hay dimensión temporal específica, que fácilmente le permita a uno precisar de qué trata la afirmación del presidente Nicolás Maduro en cuanto a regresar a un período que perdimos, donde el presidente Chávez había ubicado a Venezuela. Ninguna transformación o cambio ha transitado la nación durante la administración bolivariana, que amerite tales expresiones. Lo que sí ha sucedido es una gran pérdida patrimonial en divisas, recursos económicos y humanos, además del proceso de desinstitucionalización por el cual ha transitado y continua transitando la nación. A la par de la desindustrialización y descalabro agrícola, se ha apuntalado en ciertos sectores una crisis moral y de valores que hacen pensar en una gran destrucción en instituciones formales e informales.

@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com



[1] El mercado cambiario, receptor inmediato de la concentración en exportaciones petroleras -y de la históricamente casi nula oferta de agentes privados en el mercado de divisas-, no ha podido ser contenido por los variados regímenes cambiarios ni por la endilgación de la culpa -por parte de la administración bolivariana- a páginas en internet como Dólar Today, que son resultado del desorden, la escasa información y el férreo y creciente control de cambios.
[2] Los niveles de atracción de Inversión extranjera logrados por Venezuela en años de los últimos tres lustros anteriores a 2017 son bastante bajos, al compararlos con otros países de la región; el ambiente de inseguridad institucional ha sido de los factores influyentes en ello. Grandes proyectos no exitosos, han formado parte de la cultura de más de 18 años de administración bolivariana. El área de divisas con la estructura del Control de Cambios desde el 2003 se ha, por su parte, atiborrado de superposiciones no exitosas. No es fácil apreciar la solución solamente en la unificación cambiaria. Asuntos institucionales, distorsión de precios relativos, mecanismos de corrupción, necesidad de instrumentar consensos y concertaciones con fines de volverle a dar valor a la moneda local en su cotejo con el $, forman parte del conjunto de elementos a considerar con el fin alcanzar la debida alineación, eliminando la pertinaz e intensa volatilidad asociada al mercado negro y a su asociado el control de cambios.
[3] Después de casi dos meses de espera se dio inicio a las experiencias del Dicom a través de subastas. La primera de ellas se llevó a cabo el día 31/05/17 por un monto de 24 millones de $ de los cuales alrededor de 23 millones fueron para personas jurídicas y alrededor de 1millon para personas naturales (las jurídicas indicaron insumos, repuestos y otros, como destino de las divisas;  y las naturales ahorros, compras internet, otros). El nivel de cotización fue de 2.010 Bs por 1$. Este nivel puede considerarse considerablemente alto, con los respectivos efectos inflacionistas y de perfil devaluacionista,  cuando se precisa el dólar Dipro de 10 Bs por 1$ y el Simadi que, en líneas generales para la fecha del caso superaba los 700 Bs por 1$, e independientemente de que para el momento de la primera subasta el dólar libre o paralelo -para la fecha del caso- casi triplicaba el nivel de cotización del concerniente a esta subasta (ver www.globovision.com 31/05/17). En la segunda subasta del Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom) se adjudicaron un total de 23,8 millones de dólares a una tasa de 2.161 bolívares por dólar;  20.682.952 de dólares  destinados a 604 personas jurídicas y  3.118.245 de dólares  a 8.384 personas naturales. Para la tercera subasta Dicom, aumentó el monto de divisas asignadas, pues superó los 26 millones de $: se entregaron así 4.702.004 dólares a las personas naturales y $22.151.366 a las jurídicas; vendiéndose un total de USD 26.853.370 a un tipo de cambio de Bs 2.200 por $ (ver www.globovision.com 140617). Para las cuatro primeras subastas, se terminaron asignando un total de 99 millones 922 mil dólares (90% para las personas jurídicas) con un crecimiento en el tipo de cambio, con el máximo nivel en el usado en la cuarta subasta (ver www.eluniversal.com 21/06/17). En las nueve primeras subastas se adjudicaron solamente 244,5 millones de dólares, lo cual no puede catalogarse como una cifra alta para lo que son distintas necesidades de divisas por parte de empresas y ciudadanos; por otra parte, ello expresa la alta escasez y penuria de divisas que presenta una economía que en 18 años de administración bolivariana le ingresó sobre un (1) billón de $ por concepto de exportaciones petroleras. Hasta la décima subasta, el sistema de subastas DICOM II adjudicó 267 millones de $ (www.ultimasnoticias.com.ve 28 julio 2017). Hasta la décima quinta –la última para subastar $, según expresiones gubernamentales y el nuevo conjunto de medidas de septiembre 2017- se adjudicaron 387 millones de $, habiéndose presentado tendencias más o menos similares en las restantes subastas, desde la décima a la décima quinta; cifra no alta según lo indicado, pero además insostenible para una economía con problemas agudos de pagos internacionales y de financiamiento, además de la convulsiones institucional y política manifiestas en 2017, e intensificadas por cuatro meses desde abril. El DICOM comenzó como un sistema de banda inferior y superior, pero debe señalarse que a medida que evolucionaron las subastas, se fue estableciendo para las personas naturales un tipo de cambio que superaba con creces el de la banda superior; en la penúltima y ultima, tal tipo de cambio estuvo sobre los 9 y 11  por $ respectivamente, con innegables efectos inflacionarios y en el dólar paralelo que, en principio, el sistema  eliminaría (algunas interrelaciones pueden verse en: www.elmundo.com.ve 7 setiembre 2017). Todo lo contrario, al final del DICOM, ya en septiembre 2017, el dólar paralelo ha superado los 20.000 Bs por $.
[4] En el propio transcurso de 2017 se registraron varias manifestaciones de esta situación. En tal sentido, el informe de Cavenez para el mes de mayo, destacó, como, en tal mes apenas se ensamblaron 154 unidades, cifra que si se compara con las armadas en mayo de 2007 (17.592 unidades) representa una caída de 99,2%; para tal mes solo dos empresas lograron sacar alguna unidad de sus líneas de producción: FCA (antigua Chrysler), que produjo 4 unidades –cantidad que en tiempos mejores despachaba en una hora- y Toyota que ensambló 150 unidades (ver www.elestimulo.com 160617).
[5] Debe señalase que cercano a este evento, para el 20 abril 2017, se conoció el cierre de actividades por parte de General Motors por, según la empresa, “una confiscación judicial ilegal”. Debe indicarse que esta destacada empresa es de las más larga experiencia en la economía venezolana en cuanto a su área automotriz (inició en 1948 su actividad, con una planta en las afueras de Caracas fabricando un modelo 'pick-up', y convirtiéndose en empresa "pionera" en el sector del automotriz en Venezuela), aunque la planta de montaje situada en la ciudad de Valencia, no había producido vehículos desde 2015 debido a dificultades de importar componentes para su funcionamiento (ver www.eluniversal.com 20 de abril 2017; y www.bancaynegocios.com 20 de abril 2017). No es de dudar que esta decisión haya estado consustanciada con la aguda crisis económica y social ya señalada para la economía del momento.
[6] El que haya mucho o poco efectivo –como en la Venezuela 2016 y más aún 2017- remite, primeramente, a los desempeños institucionales del BCV o de la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban), según suministros, facilidades o restricciones que deriven de sus políticas o su desatención de la economía, en sus variables macroeconómicas o monetarias, según los casos. La misma emisión de billetes cuando se convierte en monetización del déficit o el alto gasto público al que por razones de populismo o demagogia puedan recurrir gobiernos, forma parte de las responsabilidades o los desatinos en las políticas económicas. El acceso a la actividad bancaria en cuanto al dinero digital, no elimina el agudo y violento proceso de desvalorización del dinero. Nuestra desvalorización o pérdida de la capacidad de compra de la moneda, remite al proceso donde el billete de 20.000 –el de mayor valor en el nuevo cono monetario- no alcanza para comprar algunos productos muy normales en el consumo diario de una familia (un quilo de queso o carne o un cartón de huevos). Por su parte, las restricciones en el suministro del efectivo están bien graficadas en las veces que una persona debe ir al banco para retirar dinero para comprar comida o retirar su pensión. El déficit de efectivo o billetes fue aumentando en 2017 pues el efectivo mismo (llamado tradicionalmente M1) solo representa un 7,5 u 8% de la liquidez monetaria (llamada tradicionalmente M2), cuando ha representado entre 10 y 13%. Los billetes nuevos se perfilaron insuficientes por número y por capacidad de compra y, en los viejos, el más alto el de 100 bolívares es poco representativo. A pesar de ello, sigue representando todavía al final del 3er trimestre 2017 un 26 % del circulante. Cuatro elementos, entre otros, son fundamentales para enmarcar este agudo problema de la moneda en la Venezuela de los años recientes. Primero, el contexto ya hiperinflacionario en la dinámica de los precios y en la actitud de los agentes económicos (Para el año 2015, la inflación, según la cifra suministrada por el BCV –último año que suministró tal cifra- ascendió a alrededor de 180%. Para 2017, los registros que lleva la Asamblea Nacional la ubicaron con un acumulado de 366,1% hasta agosto (ver www.eluniversal.com 7 de septiembre 2017). Las proyecciones de algunos organismos la ubican en cuatro dígitos para 2018). Segundo la ya señalada desvalorización y pérdida de capacidad de compra del bolívar. Tercero, las políticas de gasto público y de monetización del déficit que además de los efectos en la liquidez monetaria han desatendido la disponibilidad del efectivo (un año se tiene  de pronunciamientos públicos de la administración a finales de 2017, sobre regularizar el nuevo cono monetario). Cuarto, la manifiesta distorsión de salarios y precios relativos que han creado un escenario realmente complejo para cualquier regularización monetaria en cuanto al efectivo mismo y a su interrelación con los precios relativos (ver Eduardo Ortiz Ramírez, La escasez de efectivo https://www.academia.edu/34452193/LA_ESCASEZ_DE_EFECTIVO_EN_VENEZUELA 3/9/17).
[7] Se decretó un alza de 40% del salario mínimo, y se llevó la base de cálculo del bono de alimentación de 17 a 21 unidades tributarias. Con el incremento, el ingreso mínimo integral ascendió a 325.544 bolívares (www.el-nacional.com 9 de septiembre 2017).
[8] Se trata más arriba en este trabajo.
[9] “La lista de los productos a los que se les fijará el precio incluye: leche en polvo y líquida pasteurizada, margarina, mayonesa, mortadela, trigo panadero, pastas alimenticias, algunas especies de pescado, pollo, mantequilla, sardina enlatada, queso blanco duro, jamón de cerdo, jabón en panela y de baño y aceites, entre otros productos sobre los cuales el gobierno volvió. No obstante, varios de esos alimentos o bienes ya tienen el precio regulado por la Superintendencia para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos. Sin embargo, sí hay una “novedad”: la incorporación de los fiscales a los Comités Locales de Abastecimiento y Producción con la finalidad de supervisar a las empresas y a los establecimientos.” (www.epmundo.com septiembre 11, 2017).
[10] Resumidas las medidas como leyes consignadas ante la Asamblea Nacional Constituyente por parte del presidente Nicolás Maduro se presentan así: “1.- Ley de Abastecimiento Soberano y Precios Acordados del Plan 50, a través de la cual se fijarán precios “acordados” por los sectores distributivos, productivos y consumidores para 50 productos y servicios. 2.- Ley de Comités Locales de Abastecimiento y Producción, con la que se establecerá un nuevo sistema de fiscalización. El jefe de Estado propuso a la ANC crear una nueva figura: los “fiscales de los Clap” y otorgarles poder para imputar “con toda la fuerza de la ley” a quienes cometan delitos económicos. “Nombren autoridades especiales para que estos fiscales populares tengan al lado a un fiscal de oficio que meta preso a quien tenga que meter y (cuente con) su respaldo policial y militar para que puedan actuar”, manifestó. 3.- Ley de Promoción y Protección de Inversión Extranjera, “que dinamice el desarrollo integral de la inversión extranjera en el marco constitucional para el nuevo sistema de captación de divisas”. El mandatario reveló que están trabajando en la concreción de inversiones para la explotación del coltán y otros minerales en el Arco Minero del Orinoco. 4.- Ley de Régimen Tributario para Desarrollo Soberano del Arco Minero. 5.- Ley de Regulación y Funcionamiento para las Casas de Cambio en todo el territorio nacional. “Considero autorizar el funcionamiento de casas de cambio en todo el territorio nacional (…) y que permita complementar el sistema de divisas convertibles en el mercado real de la economía venezolana (…) pido la mayor celeridad”, dijo Maduro. 6.- Ley de Impuestos a las grandes fortunas y patrimonios creados por la guerra económica. “Hay gente que ha creado empresas y ha exportado con la ayuda de nosotros (el Gobierno) y no paga impuestos”, aseveró el Jefe de Estado. “Pido que sea en 30 días una investigación sumarísima, profunda, para establecer el origen y la existencia de las grandes fortunas generadas durante la guerra económica. Dónde están, quiénes son los poseedores de las grandes fortunas”, solicitó el Presidente, quien achacó estas riquezas “al robo y la especulación”, 7- Ley para crear régimen especial tributario “para la protección social del pueblo y los delitos de la economía”. Se creará la “unidad tributaria punitiva (…) para que persiga a todos los delitos que se cometen en el campo de la economía contra el pueblo (…) y les cobre hasta la forma de caminar a aquellos que se han detectado bachaqueando, especulando, al nivel que sea”, expresó el mandatario. 8.-Ley para crear un Gran Consorcio AgroSur para conducir la batalla del desarrollo económico del campo.” (www.efectococuyo.com 7 de septiembre 2017).

domingo, 10 de septiembre de 2017

Novedoso financiamiento inicial para las pymes en India Correo electrónico Imprimir

ARTÍCULO AGOSTO 10, 2017
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En India, las microempresas y pequeñas y medianas empresas (mipymes) (i) representan más del 80 % del total de compañías industriales, emplean a una cifra estimada de 117 millones de personas, y contribuyen con más del 40 % de la producción y las exportaciones de la industria manufacturera. Más del 50 % de las mipymes son empresas rurales distribuidas extensamente a través de estados de ingreso bajo, convirtiéndolas en un sector importante para promover el crecimiento económico inclusivo y la reducción de la pobreza.
En India, 1 millón de personas se incorpora a la fuerza laboral cada mes, y las mipymes tienen el potencial de ser una fuente importante de empleo asalariado y emprendimientos. Sin embargo, la falta de acceso adecuado a financiamiento sigue siendo el mayor problema para que estas empresas crezcan, sean competitivas, puedan responder a las crisis y generen empleos. El censo sobre las mipymes de 2006-07 concluyó que alrededor del 87 % de las mipymes en India no tenía ningún acceso a financiamiento y se financiaban con recursos propios.
Un proyecto del Banco Mundial está ayudando a abordar las limitaciones fundamentales que enfrentan las pequeñas empresas en India. El proyecto por un monto de USD 550 millones, aprobado en 2015, apoya el desarrollo de productos, marcos y mecanismos financieros innovadores para proporcionar financiamiento a las mipymes. Es el primer préstamo del Banco Mundial destinado a respaldar el desarrollo de financiamiento en forma de deuda para empresas emergentes y el financiamiento para franquicias en India.
El financiamiento en forma de deuda para las empresas que se encuentran en las primeras etapas prácticamente no existe y las mipymes tampoco tienen acceso a productos de capital de riesgo intermedio. La falta de opciones de financiamiento en forma de deuda para los pequeños empresarios en India ha redundado en un desarrollo más lento de los negocios y una menor capacidad de aprovechar las oportunidades económicas.
Otro ejemplo que muestra que las pequeñas empresas no han recibido suficiente atención en materia de financiamiento bancario tradicional es la no existencia de marcos de financiamiento para las franquicias. El proyecto de las mipymes en India apunta a apoyar el desarrollo de productos financieros innovadores para los franquiciatarios.
El Banco Mundial colabora con el Banco de India para el Desarrollo de las Pequeñas Industrias (SIDBI, el principal banco de desarrollo para las mipymes), (i) proporcionando una línea de crédito de USD 500 millones y respaldando los esfuerzos del SIDBI en el financiamiento directo e indirecto, y aprovechando el papel del Banco de India como una institución “de creación de mercados” para aumentar el financiamiento del sector privado.
La línea de crédito apoya la ampliación de los préstamos a empresas emergentes (incluidos préstamos no garantizados) y empresas que se encuentran en las primeras etapas y que se centran en la innovación o la tecnología. Respalda también el acercamiento del sector privado a este segmento a través de la concesión de représtamos. Esta área de financiamiento se encuentra en la frontera del desarrollo financiero innovador.
La Iniciativa de Reforma y Fortalecimiento del Sector Financiero (FIRST) (i) y el Fondo Mundial para el Financiamiento de las Pymes están proporcionando asistencia técnica a este proyecto para ayudar a mejorar la capacidad institucional, el desarrollo de productos y la innovación en los productos, la interacción con las partes interesadas y la difusión de las innovaciones.
Hasta marzo de 2017, el proyecto de las mipymes —uno de los proyectos con los mayores desembolsos en la cartera de India— había desembolsado USD 265,38 millones para facilitar el financiamiento de las mipymes.
Este es un ejemplo de un mecanismo innovador del Grupo Banco Mundial en materia de financiamiento para las mipymes, en que se exploran nuevas líneas de productos para un país prestatario, aprovechando y ampliando las innovaciones locales y respondiendo a las necesidades sumamente cambiantes de una economía dinámica.

(Este artículo es una adaptación del documento What's Happening in the Missing Middle? Lessons from Financing SMEs [¿Qué está pasando en ”el segmento intermedio no atendido”?: lecciones extraídas del financiamiento para las pymes], en que se examinan diversos enfoques sobre el financiamiento de las pymes, se analizan políticas y marcos de apoyo a las pymes e innovaciones en materia de financiamiento para las pymes y se describen algunos ejemplos. Estas lecciones proporcionan orientación a los profesionales dedicados al sector de las pymes, y proveen también información a los responsables de formular políticas acerca de las intervenciones y estrategias posibles).

Hiperinflación



Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

La revelación del diputado Ángel Alvarado de que el alza de precios en agosto fue del 33,8% obliga a preguntarnos si ya estamos en presencia de la hiperinflación. Más allá de los criterios cuantitativos con base en los cuales se define esta situación, existen dos condiciones básicas que la provocan:

1)      La pérdida absoluta de confianza en el bolívar como depositario de valor.
2)      La indexación casi inmediata con la inflación observada, de remuneraciones y precios.

La primera condición ya existe. Nadie guarda bolívares. Bolívar que entra a nuestros bolsillos se gasta comprando dólares, artefactos, ropa, comida, reparando bienes, lo que fuera. Nadie ahorra bolívares.

La segunda está en acelerada expansión. Para muchos bienes importados, la indexación ha sido forzosa a través del dólar paralelo, que sube con la inflación. Los precios de repuestos, ropa, artefactos y de comida importada, entran en carrera intentando conservar su valor en dólares. Por su parte, los servicios de reparación, peluquería, mecánicos, plomeros, los restaurantes y otros, buscan desesperadamente alinearse con la inflación. Ni se diga de la comida, los cauchos y medicamentos. Es notorio, sin embargo, el rezago de los salarios que, en términos reales, han perdido fuertemente su poder adquisitivo.

La inflación en 2017 hasta el 31 de agosto ha sido, según la Asamblea Nacional, de 367%. Este cálculo sirve para ajustar, con base en el poder adquisitivo que tenía el bolívar para finales de agosto, los montos del bono de alimentación y del salario mínimo a finales del gobierno de Rafael Caldera, como del de Hugo Chávez, y compararlo con el decretado el 7 de septiembre por Maduro (ver cuadro). Se aprecia que la remuneración mínima integral se mantuvo más o menos igual de Caldera a Chávez (disminuyó un 5,5%). Pero con el ajuste recién de Maduro se gana menos de la mitad, en términos reales, de lo que se ganaba en el último año de Caldera (o el de Chávez). Se evidencia que para los asalariados el desbordamiento inflacionario ha tenido un costo terrible.

Salario mínimo integral a precios del 31 de agosto de 2017
 Bono AlimentaciónSalario MínimoTOTAL
Caldera14 01 1998358,672421,471780,143
Chávez17 02 2012247,493489,611737,105
Maduro08 09 2017189,000136,543325,543
Var. % durante Gob. Maduro-23.6%-72.1%-55.8%
Var. % 2017/2016-52.4%-19.2%-42.5%
Var. % desde Gob. Caldera-47.3%-67.6%-58.3%

FUENTE: BCV; AN; Gacetas Oficiales; diario El Nacional; y cálculos propios.

La otra área que falta por indexar es el de los servicios públicos (telefonía, luz, agua), el gas y la gasolina, que se venden a precios risibles, ocasionando grandes pérdidas y deterioro del suministro. Pero es perentorio ajustar estos precios si se quiere evitar su deterioro aún mayor, como de las finanzas públicas. Pero sanear sus cuentas no es preocupación del régimen; basta con que el BCV imprima más billetes para cubrir sus enormes déficits. En lo que va de año, este dinero sin respaldo se ha sextuplicado. La liquidez monetaria -el dinero que circula incluyendo depósitos a la vista y de ahorro- ha crecido en un 225%. El gasto público deficitario (financiado por el BCV) es uno de los principales motores de la inflación. En tal contexto, la aceleración de los ajustes del salario mínimo integral decretados por Maduro -van cinco este año; en el 2016 hubo tres- alimentan aún más el alza de precios.

¿Y cómo ha respondido Maduro a este terrible flagelo que empobrece tanto a los venezolanos? ¿Ofreció rectificar sus políticas económicas el jueves 7? ¡No! Insistió en muchas de las mismas medidas que han provocado la situación actual: precios controlados, pero ahora con diferente nombre (“acordados”); los CLAPs y los consejos comunales como fiscalizadores de tales precios; el aumento de salario antes mencionado; y un nuevo parapeto, el “Consorcio Agroalimentario del Sur (Agrosur)”, para apoyar a los productores del campo, ¡manteniendo el control de precios y después de que acabó con los servicios que prestaba Agroisleña! Completan su anuncio un impuesto al patrimonio de los ricos -¿las enormes fortunas amasadas por boliburgueses y quienes lo acompañan en el poder?-; una huida del dólar para complicar y encarecer aún más las transacciones externas del país (un verdadero harakiri); y -cuando no- una nueva batida rentista, pero ya no con petróleo si no con el arco minero.

La oligarquía a que pertenece Maduro no le interesa resolverle los problemas a la gente. No desea atajar las amenazas de hiperinflación porque su agenda es otra: permanecer en el poder para seguir enriqueciéndose con los controles, compras, contratos y otras ardides aplicados discrecionalmente, con el monopolio de importaciones, el acceso al dólar regalado, el tráfico de drogas y otras irregularidades. Y todo ello se hace revestido de un discurso justiciero, de redención social y de lucha contra el imperio. ¡Impresiona que todavía se continúe con la idiotez de culpar a una supuesta “guerra económica”!

Ese discurso, además de alimentar el espíritu de secta de los fanáticos que le siguen, busca encubrir y legitimar el control social sobre los más humildes a través de dádivas y facilidades otorgadas, … siempre que exhiben el “carné de la patria”. Definitivamente, la “revolución” necesita a los pobres como mampara para expoliar al país, a costa de su hambre y miseria, pero clamando luchar por sus intereses.

Estamos a las puertas de la hiperinflación. Las condiciones están dadas y el gobierno lo sabe, como también sabe que hay formas de enfrentar esta terrible amenaza, como hemos venido proponiendo muchos economistas desde hace tiempo. Pero es que ese no es su problema.

No. Maduro, como auténtico fascista que es, está en guerra contra el país, porque éste lo rechaza y busca -cada vez más por razones de mera sobrevivencia- su salida del poder. Como expresión de este desprecio por el sentir mayoritario, se recoge esta perla que soltó en referencia a las próximas elecciones regionales, el mismo día de sus anuncios económicos: “Todos los gobernadores que sean electos deberán subordinarse a la Asamblea Nacional Constituyente (sic), de lo contrario, deberán ser destituidos de inmediato” (¡¡!!) Y tiene los santos riñones de acompañar esta barbaridad afirmando que “Democracia y libertad reinan en Venezuela” (¡!).

Maduro se burla una vez más de la voluntad popular, de sus anhelos, aspiraciones y necesidades. Para ello fue que montó ese adefesio fraudulento al margen del ordenamiento constitucional, que pretende imponernos como Asamblea Constituyente. No vaciló en incurrir en un altísimo costo político, tanto nacional como internacionalmente, para semejante desatino. Hay que extremar el control dictatorial sobre los venezolanos para impedir toda posibilidad de cambio. Para los integrantes de la oligarquía militar civil que se ha enseñoreado sobre el país, todavía es posible exprimirlo un poco más; claro está, a expensas de las condiciones de vida del pueblo. Pero para eso nada mejor para lavar conciencias y absolver atropellos que los clichés comunistoides y las pretensiones “revolucionarias”.

¿Hay algún inocente que crea que esta oligarquía no tiene con qué protegerse contra la inflación y que, por tanto, le interesa enfrentarla?

¿Hay alguien que ponga en duda la necesidad de un nuevo gobierno?