viernes, 17 de febrero de 2023

¿Macroeconomía y/o sensibilidad social?

 

¿Macroeconomía y/o sensibilidad social?, por Félix Arellano









¿Macroeconomía y/o sensibilidad social?
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Mail: fgap1749@gmail.com


Las fuerzas políticas democráticas que han desarrollado propuestas de liberalismo económico en nuestra región, no obstante, los éxitos que han alcanzado, en algunos casos con triunfos electorales impactantes, y la aplicación de programas que estimulan las inversiones y el crecimiento económico; paradójicamente no tienden a construir una conexión fluida con las poblaciones, en particular con los más vulnerables.

Pareciera que no resulta fácil comprender que se trata de avanzar en la disciplina macroeconomía con solida sensibilidad social. En este contexto se puede inscribir la aplastante derrota del presidente Guillermo Lasso de Ecuador, en las recientes elecciones y consulta popular, lo que podría confirmar la tendencia.

Los movimientos políticos que privilegian el liberalismo económico tienden a concentrar la atención en temas importantes, tales como: disciplina fiscal, la prudencia y honestidad en el manejo de los recursos públicos, la apertura del mercado para lograr una inserción más eficiente en la economía global; coherencia macroeconómica y autonomía del banco central; empero, presentan un déficit en términos sociales, que por lo general pasa factura en los procesos electorales.

Avances en la coherencia macroeconómica, la apertura, la seguridad y la generación de confianza, como lo plantean textos de economía de mercado, se han podido apreciar en casos concretos, por ejemplo, hace varias décadas en diversos países asiáticos y más cercanamente en nuestra región, en países como Chile, Perú, Paraguay, Uruguay, Colombia.

El caso de Perú resulta significativo, previo al primer gobierno de Alberto Fujimori (1990-1992), la opinión generalizada tendía a identificarlo como un país fallido, en profunda crisis económica y social. El modelo económico liberal que aplicó el presidente Fujimori, quien gana como outsider las elecciones, no estaba planteado en su oferta electoral, realmente lo toma de su contrincante Mario Vargas Llosa, y se constituye en la base del despegue económico peruano que, no obstante, la profunda crisis política que ha vivido el país en los últimos años, sorprendentemente se mantiene estable.

Al avanzar en el modelo económico liberal, Perú se ha mantenido entre las cinco principales economías de la región; empero, los líderes políticos de mayor orientación liberal no han logrado un importante respaldo popular, fue el caso del expresidente Pedro Pablo Kuczinski un prestigioso economista liberal y, actualmente de la Sra. Keiko Fujimori. El país, sin liderazgo político, vive una dinámica de burbujas, donde los sectores populares, particularmente de la provincia, se sienten excluidos, una de las razones que explican el caso del expresidente Pedro Castillo.

Argentina también ilustra la tendencia, pues el presidente Mauricio Macri (2015-2019) logró un triunfo impactante al desplazar la hegemonía del peronismo que ha predominado por décadas, con un modelo económico rentista, proteccionista y discrecional. La propuesta económica del presidente Macri representó un punto de inflexión necesario para Argentina; empero, no logró construir comunicación y confianza con los sectores populares, formados en su mayoría bajo la narrativa fantasiosa del peronismo.

En esta lista se pueden incluir los casos de los presidentes Sebastián Piñera en Chile e Iván Duque en Colombia; ejemplos de líderes con sólida formación y amplia experiencia gerencial, que aportaron importantes avances en el plano económico a sus países, pero no lograron conexión con los sectores sociales más débiles. Sus gestiones han generado beneficios macroeconómicos y de competitividad, pero se perciben como burbujas desconectadas de la realidad social. Positiva disciplina económica, pero marcado déficit de sensibilidad social.

En estos momentos nos encontramos con el caso del presidente Guillermo Lasso en Ecuador, un exitoso empresario del sector financiero en la rica zona de Guayaquil, que desde hace varios años ha incursionado en la política, con el partido Social Cristiano, partido que logró mantener una hegemonía de más de treinta años en la al alcaldía guayaquileña, que llegó a su final el pasado domingo 05 de febrero, producto de la gran derrota que enfrentó el presidente Lasso y su partido, lo que abre un panorama de incertidumbre en el futuro de su gobierno.

El presidente Lasso al asumir el poder (mayo 2021) ha privilegiado la recuperación económica del país, con un programa liberal que propicia disciplina, coherencia, apertura, confianza a la inversión, pero de nuevo se aprecia un déficit de conexión con los problemas sociales. Ahora bien, no podemos desconocer que el déficit de sensibilidad y conexión social tiende a ser una constante en el expediente político de Guillermo Lasso y, en esta oportunidad, su principal adversario Rafael Correa, un populista rígido con tendencias autoritarias, se presenta como el gran ganador

La deficiente e inestable relación de Guillermo Lasso con el poderoso sector indígena de Ecuador, constituye una expresión de su déficit de conexión social. Conviene recordar que ganó las elecciones presidenciales en el año 2021, en buena medida por las divisiones en sector indígena, que por un tiempo apoyó a Rafael Correa.

Para las elecciones del 2021, un importante número de población indígena cuestionaba a Rafael Correa y rechazó su candidato Andrés Arauz; adicionalmente, participó en la contienda electoral el joven Yaku Pérez con su partido Pachakutik, representante de sectores indígenas, que se enfrentó con la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie). En ese panorama indígena fragmentado, enfrentado y radicalizado fue posible el triunfo de Guillermo Lasso, en su tercer intento por llegar a la presidencia.

Las divisiones indígenas facilitaron el triunfo del presidente Lasso, luego, la unidad de los pueblos indígenas y, en particular la actuación de la Conaie, pueden determinar el futuro del gobierno. En tal sentido, sorprende la deficiente relación del presidente y de su partido con el sector indígena; incluso, asombró la ausencia indígena en el primer equipo de gobierno, el sentido común indicaba la importancia de lograr alianzas solidas con algunos de sus representantes, por ejemplo, con Yaku Pérez.

Con una situación social y política tensa llegan las elecciones regionales del pasado 05 de febrero, que contemplaron: autoridades seccionales, alcaldes y prefectos provinciales; adicionalmente, el gobierno propició una consulta o referéndum de ocho preguntas, sobre temas institucionales, de seguridad y protección ambiental, apoyando masivamente el voto afirmativo en todas ellas.

En principio las encuestas anunciaban resultados favorables para el gobierno, pero la realidad resulta impredecible y los resultados han sido calificados como desastrosos para el gobierno. Las ocho preguntas fueron rechazadas, el gobierno alega que, con un reducido margen, en todo caso evidencia la polarización que vive el país y las dificultades para construir gobernabilidad.

Por otra parte, el partido de gobierno fue derrotado en la mayoría de los cargos objeto de las elecciones; al respecto, cabe destacar que perdió las prefecturas más importantes del país (Azuay, Guayas, Manabí, Pichincha) y las alcaldías más poderosas Quito y Guayaquil, que han pasado a los candidatos de la Revolución Ciudadana de Rafael Correa. Resulta evidente que la recuperación económica del presidente Lasso, no ha permeado en los sectores populares y el voto es la expresión del descontento.

Los escenarios institucionales en Ecuador, en un contexto de incertidumbre y rechazo social, son complejos. Las posiciones extremas contemplan que la Asamblea podría avanzar en la destitución del presidente, pero el presidente también cuenta con la opción de convocar elecciones generales adelantadas en un margen de seis meses, lo que definen como una “muerte cruzada” pues salen los dos poderes ejecutivo y legislativo.

Los desafíos del presidente Guillermo Lasso son enormes para construir confianza y gobernabilidad en un país, a los problemas sociales de exclusión que son históricos se deben sumar las perversas consecuencias de la pandemia del covid-19 en los sectores más humildes y, ahora las negativas consecuencias globales de la invasión de Rusia a Ucrania, entre otros, el crecimiento de la inflación, la crisis de alimentos y de energía y una potencial recesión.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

lunes, 13 de febrero de 2023

Instituto de Estudios Políticos: 64 años

 

Instituto de Estudios Políticos: 64 años

Abogados, historiadores, internacionalistas, sociólogos, en una visión transdisciplinaria ingresan así al Instituto, para especializarse en alguna rama de las ciencias políticas


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

09/02/2023 05:00 am


 

La idea de crear de un Instituto especializado en la investigación de las ciencias políticas, empieza a germinarse luego de la caída de la autocracia pérezjimenista, y así, se inician los primeros contactos, estudios entre las autoridades universitarias, profesores de la Facultad de Derecho, entre otros por los Drs. Andrés Aguilar Mawdsley, Antonio Moles Caubet y Ramón Escovar Salom entre otros y se escoge al distinguido académico y jurista Manuel García-Pelayo, para que lo dirija, quien llega a Venezuela entre julio y septiembre de 1958 y empieza a observar el escenario político venezolano y entre otras cosas observará la firma del Pacto de Punto Fijo ( por cierto a lo largo de su dilatada trayectoria académica en el país, conocerá y tratará, a los firmantes de dicho acuerdo político –Betancourt, Caldera y Villalba- en esa década).

En efecto, esta nueva disciplina académica tiene como fecha de nacimiento el año 1958, aunque el inicio del Instituto de Estudios Políticos se sitúa en febrero el 15 de febrero de 1959, dentro de unos días, se cumplirán 64 años de esta extraordinaria fecha. Había pues, un entorno, auspiciador, estimulador y propicio, para su aparición, ya que el ambiente de libertad, que presenta la naciente democracia era el medio adecuado para su nacimiento y posterior desarrollo, como se ha visto en los más de 64 años( los últimos 10 años con déficits presupuestarios, ocasionadas por políticas de administración de los últimos ministros de educación que son anti universitarios) en sus vertientes de docencia, investigación y extensión universitaria en la UCV y otras universidades nacionales. El destacado constitucionalista y politólogo Manuel García-Pelayo dirigió el Instituto efectivamente desde enero del año 1959 hasta 1979. De allí en adelante la ciencia política venezolana, se nutrirá de una discusión plural y desde diversas perspectivas, desde el punto de vista teórico y epistemológico, lo cual es su esencia para su vigencia y actualidad y siempre aggiornamento.


Maestro de innumerables juristas y politólogos, el Dr. García Pelayo dejó una profunda huella en la Universidad Central de Venezuela en las primeras generaciones de investigadores del Instituto y la escuela, que desde mi punto de vista su influencia se mantendrá, desde mi punto de vista hasta inicios de este siglo, por los docentes que bebieron de su magisterio intelectual. Posteriormente, en 1968, cuando entran en su madurez profesional los investigadores ya formados al seno del Instituto se nombra una comisión encabezada por el mismo García-Pelayo y destacados profesores de la antigua Facultad de Derecho de la UCV, para estudiar la factibilidad de crear una escuela de estudios políticos en 1968. De acuerdo a Juan Carlos Rey “…Las publicaciones siempre fueron concebidas como una de las funciones esenciales del Instituto, y no solo por la peculiar afición y conocimiento que García-Pelayo siempre tuvo sobre este tipo de actividades en el área del saber político, sino porque las consideraba fundamentales para poder desarrollar la ciencia política en Venezuela y poner a disposición de quienes aspiraban ser sus futuros profesionales, la información básica, teórica y factual, de la que carecían. Esto le llevó a planificar, desde el principio, un conjunto de publicaciones del Instituto, con varias colecciones, concebidas con ese fin, tales como “Pensamiento Político”, “Clásicos Políticos”, “Historia de las Formas Políticas”, “Cuadernos del Instituto de Estudios Políticos”, “Textos y Documentos” y “Documentos. Revista de Información Política” …”


En 1971, el Instituto Estudios Políticos crea y edita la primera revista académica de ciencia política: el anuario Politeia, pionera en ese sentido, donde el cuerpo docente y de investigadores de la Facultad adscritos al Instituto verterán el resultado de sus investigaciones académicas, que antes eran publicadas, tanto en la Revista de la Facultad, como en los primeros cuadernos del Instituto, pero será Politeia, de ahora en adelante el núcleo central y el órgano de especial publicación y divulgación de las actividades de investigación del Instituto. La ciencia política venezolana, cubre otra etapa modernizando cada vez más.

Abogados, historiadores, internacionalistas, sociólogos, en una visión transdisciplinaria ingresan así al Instituto, para especializarse en alguna rama de las ciencias políticas, y a familiarizarse con la situación para el momento que se inicia la formación de los investigadores y sus tendencias más dinámicas en la literatura de esos años. Juan Carlos Rey, Humberto Njaim, Graciela Soriano, Hans Leu, Haydée Farías, Maruja Delfino, José Brito González, en una primera camada, y un poco más tarde, Alphonse Dietmann, Hernán La Riva, Andrés Stambouli, Ricardo Combellas, Pedro Martínez, Freddy Vivas, María Elena Araujo, y Diego Bautista Urbaneja, reciben el beneficio de estudios en importantes universidades extranjeras y/o el privilegio de contar con la tutoría personal del eminente intelectual don Manuel García- Pelayo, para conformar la base docente e investigativa de las ciencias políticas del país, o de la parte de ellas que tienen su centro de gravedad en la Universidad Central de Venezuela.


En los años que Juan Carlos Rey condujo el Instituto de Estudios Políticos, el estudio central del Instituto se dirigirá a la investigación del sistema político venezolano en forma particular y a su sistema de partidos, desde la perspectiva de su eficacia y eficiencia, el Proyecto EFISVEN. Tendencia que se robustecerá cuando el Instituto sea dirigido por los distinguidos académicos Humberto Njaim, Ricardo Combellas, Ángel Álvarez y Luis Salamanca, en los 80 y 90, respectivamente. Corresponde hoy pues, a la generación de relevo del Instituto de Estudios Políticos (IEP), mantener viva la influencia e irradiación y el alto perfil de las investigaciones y las actividades de investigación-extensión de este Instituto, en el seno de la comunidad académica venezolana, tanto en la edición de las revistas Politeia como en los seminarios internos y externos, foros que organiza en su seno. Uno de los retos de este será ojalá organizar el Simposio de Ciencias Políticas.

Hoy el Instituto es dirigido por la dedicada y abnegada profesora Geraldine León, mi estimada amiga, conduce pues, tanto el Instituto como la escuela por primera vez en un caso inédito, que muestra la sensibilidad y eficiencia que siendo la primera mujer en estas lides con base a las mejores tradiciones y valores, implementadas por el maestro García-Pelayo, y con la vista puesta en relanzar ambas instituciones hacia el futuro en una forma eficaz, es uno de los objetivos de su gestión en esta época tan complicada que le ha tocado a ella, en el ejercicio de su gestión académica. Feliz cumpleaños, querido Instituto. Gracias a todos mis maestros, somos tributarios de ellos, como sus causabientes. La Universidad, la Facultad y el Instituto están de plácemes por este acontecimiento.

jesusmazzei@gmail.com

 

jueves, 9 de febrero de 2023

LA RESPONSABILIDAD DE ELECTORES Y “ELEGIBLES” EN LAS PROXIMAS ELECCIONES DE LA UCV

 

LA RESPONSABILIDAD DE ELECTORES Y “ELEGIBLES” EN LAS PROXIMAS ELECCIONES DE LA UCV

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Entre varias razones de importancia que tienen las elecciones venideras -en mayo- en la UCV, se encuentra la del largo periodo de desasosiego, componendas, trifulcas y espacios oscuros que ha habido en la misma, por razones atinentes a las propias autoridades del país y a las de la UCV misma, en desempeños de alrededor de 15 años para estas últimas sin realizarse elecciones[1].

Normativamente, la presentación de distintos candidatos debería ceñirse a estrictos requisitos asociados al ámbito, en este caso, académico. La estructuración de los ascensos, ausencia de partidas y las contrataciones asociadas,  permitieron y justificaron un conjunto de procedimientos, ad-hoc, para brindar soluciones temporales que se volvieron definitivas y que facilitaron la entrada a cargos sin que se poseyeran algunos títulos, mientras posteriormente algunos de los gerentes de la academia han logrado obtenerlos bajo el desempeño de los cargos. La propia labor académica y de investigación, en un ambiente de alta politización, como fue el de la UCV en los últimos 60 años, tuvieron también que ver con la aparición de candidatos a gerenciar la academia, mientras eran más políticos que académicos. Esto no ha disminuido, ha aumentado, según casos y ambientes, dentro de la UCV.

En razón de lo anterior cualquiera se presenta como elegible (ahora sin comillas), en razón de que en buena parte se muestran “elegibles”, con las características mencionadas. Cualquier individuo se cree con derecho a ser elegido (“¿por qué el sí y yo no?”, le oí decir una vez a un destacado profesor, que analizaba estas situaciones). También las comunidades de académicos para décadas de las más recientes, se han ido alejando de candidaturas y actividades administrativas de la academia, por, entre otras razones,  considerar -en casos- que es trabajo para otros.

Por su parte, y más aún en crisis de COVID19, deterioro infraestructural y ni que decir deterioro salarial, el electorado del lado de los profesores (ahora se tendrán también estudiantes y trabajadores) termina entonces eligiendo, en casos no fácilmente precisables en porcentajes, dentro de lo que se presenta y sus propios arreglos políticos y conveniencias personales. Uno podría pensar en el viejo aforismo, no necesariamente cierto de que “los pueblos siempre tienen la razón”, diciendo que los grupos electorales, incluidos los de profesores, no siempre son acertados cuando eligen, aunque haya que terminar diciendo “es lo que quiso tal o cual electorado”.

Lo grave de todo esto es que la razón -hoy día- deberían tenerla quienes vean la grave situación que presenta la UCV: bajos recursos otorgados desde la administración del país, centralización de procedimientos también desde esta última, procedimientos y recursos internos de difícil y dudosa clarificación, donde se estima hay corrupción o tardanza según los casos, o con gastos dispendiosos centralizados y no siempre justificados. Todo esto se suma a la combinación problemática de menores recursos y numerosos problemas presentes.

Todo se complica, como si fuera poco, con un reglamento transitorio para las elecciones, lleno de lagunas y autoridades de diverso rango y nivel que aspiran a ser reelectos, o que por malabarismos diversos buscan la posibilidad de continuar allí. ¡Qué bárbaro!  

En tales sentidos, la UCV está altamente necesitada de que se recupere la solemnidad de sus autoridades[2]. Que puedan ser espetadas y tengan comportamientos adecuados a la majestad de los cargos del caso. No es un escenario fácil, con una administración nacional que no atiende remuneraciones de profesores, maestros, médicos y trabajadores del sector público,- sino que se atiende –gozosamente- a sí misma.

Todo eso requiere un gran esfuerzo de los electores, para llevar  a los cargos ucevistas a los más preparados, disciplinados y honestos, pues de satisfacerse las ambiciones de los identificables y los que se quieren repetir y repetir, el futuro cercano será más delicado de lo que ya es el presente de la UCV.

9 de febrero 2023

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

martes, 7 de febrero de 2023

Goebbels y la economía de Nicolás Maduro

 Goebbels y la economía de Nicolás Maduro

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 










El Banco Central de Venezuela (BCV) no publica cifras sobre la producción (PIB) en Venezuela desde el primer trimestre de 2019, ni sobre su balanza de pagos con el exterior. Los últimos datos oficiales dados a conocer sobre la gestión fiscal son del informe de 2017 a la Security and Exchange Commission (SEC) de EE.UU. Corresponden al año 2016. Cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre fuerza laboral y comercio, llegan hasta el primer semestre de 2018. Los últimos informes sobre la gestión de PdVSA son del año 2016.Petróleo y Otros Datos Estadísticos (PODE) no salió después de 2014.

 

O sea, estamos en una situación de inopia informativa oficial en cuanto a estadísticas sobre la economía. Tal opacidad disimula la corrupción y acentúa la inseguridad para inversionistas, ya mosqueados a causa de la disparatada conducción de la economía durante la gestión de Maduro. No obstante, este blackout informativo cumple un propósito. Como émulo del ministro nazi de propaganda, Joseph Goebbels, le ha permitido inventar una falsa “realidad” en la que las sanciones económicas de los EE.UU. contra el Estado venezolano constituyen la razón del empobrecimiento brutal de la población, escamoteando, así, su criminal responsabilidad en ello. Pero, aún incompleta, la información oficial existente, junto con alguna otra fuente y estimaciones confiables, desmontan tal pretensión. Que me perdonen mis lectores, entonces, por someterlos a una pesada relación de datos estadísticos a continuación.

 

Maduro hereda una economía hinchada por la exportación de crudo durante la última presidencia de Chávez. El precio promedio del crudo exportado durante esos seis años fue de $80,89 y el valor de estas exportaciones promedió $75 millardos anuales. Financió importaciones (promedias), cada año, de $50 millardos. En comparación, las cifras correspondientes a los cinco años del gobierno de Rafael Caldera (1994-1998) fueron (promedios anuales): $14,67 el precio del barril de crudo; $14,82 millardos de exportaciones de petróleo; y 12,38 millardos de importaciones.  Claramente la fortuna le sonrió a Chávez.

 

Pero, no satisfecho con aquello, aumentó la deuda pública externa desde $26 millardos en 2006 a más de $113 millardos al finalizar su mandato. Al sumar los ingresos domésticos (deuda, impuestos, tasas, etc.), pasaron por las arcas del Estado en cada año de su período, una magnitud (promedia) de recursos por habitante 3,4 veces superior a la del último año (1998) de Rafael Caldera. El gasto público promedió más de 35% del PIB, llevando al déficit fiscal a más de 10% de tal variable. Por otro lado, en nombre del “socialismo del siglo XXI” arrasó con expropiaciones, impuso controles de precio y de tipo de cambio, así como regulaciones diversas, provocando una fuga de capitales de $75 millardos. Al finalizar su gestión (2012), su socialismo de reparto había incrementado el consumo privado por habitante en un 55% con respecto a 1998. Recordamos a Jorge Giordani, su ministro de planificación para entonces, confesar que, como 2012 era año electoral, había que “botar la casa por la ventana”.

 

Al asumir su gobierno, Maduro habría pensado que tenía el traje hecho. Durante sus primeros dos años de gobierno, además, los precios del crudo venezolano de exportación se mantuvieron muy altos, promediando $98,08 en 2013 y $88,42 en 2014. No obstante, al continuar con las regulaciones y controles impuestas por su mentor, la economía se estancó y comenzó a contraerse. El designado quiso seguir, empero, con el derroche de aquél. El gasto público se elevó a 43% del PIB. A pesar de exprimir todavía más a PdVSA y aumentar la deuda pública externa para financiarlo, la brecha fiscal se ensanchó, dado el encogimiento de los ingresos tributarios por la reducción de la actividad económica interna y por el desplome los precios internacionales del crudo a finales de 2014 (promediaron $44,65 por barril, en 2015 y $35,15 en 2016). El déficit del gobierno central llegó al 23,7% del PIB en 2016, acentuando gravemente las presiones al alza de los precios de los bienes y servicios.

 

La inflación, de 20,1% a finales del gobierno de Chávez, fue escalando hasta llegar a 274,4% para 2016 (cifras del BCV). Pretendiendo defender el poder adquisitivo de los trabajadores, Maduro decretó sucesivas alzas del salario mínimo (incluyendo bono de alimentación), 7 veces hasta finales de 2016. Pero, ante la caída de los ingresos fiscales y su empeño en privilegiar el pago creciente del servicio de la deuda pública, tuvo que recurrir a financiar estos aumentos con emisión monetaria del BCV, es decir, con dinero sin respaldo. La base monetaria se fue expandiendo, llegando a ser, para finales de 2016, 19 veces el monto de 2012, combustible para la inflación. Peor aún, durante esos años mantuvo el control de cambio, racionando al dólar oficial a precios ridículamente bajos, cuando los del mercado negro eran centenares de veces superiores. Ello dio lugar a la corruptela más masiva de nuestra historia, con miles de millones de dólares birlados a través de distintos ardides, que fueron a engrosar cuentas privadas en el extranjero. Las reservas internacionales, que habían llegado a superar los $43 millardos en diciembre de 2008, estaban a menos de $11 millardos para 2016.

 

Lo comentado ocurrió antes del 25 de agosto de 2017, cuando el gobierno de EE.UU., impuso las primeras sanciones económicas al Estado venezolano. Fueron en respuesta a la elección fraudulenta de una asamblea constituyente para usurpar potestades de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. Estas sanciones prohíben que entes públicos venezolanos, incluyendo a PdVSA, operen a través del sistema financiero de EE.UU. Cabe señalar, empero, que, para noviembre, el Estado había entrado en una situación de default de hecho de sus bonos PdVSA, impago que luego se extendió a otras deudas. Fue resultado de un cronograma de pagos de su enorme deuda concentrado entre 2017 y 2027, que montaban a cerca de $10 millardos anuales, cuando las exportaciones petroleras, alcanzaban, desde 2015, unos $30 millardos. Por ende, el Estado venezolano hubiera quedado fuera de los mercados financieros internacionales de todas formas, independientemente de las sanciones.

 

Para finales de 2017 y luego de cuatro años continuados de contracción económica, el ingreso per cápita del país era más de un 34% inferior a cuando Maduro entró la presidencia. Pero, además, su disparatada conducción de la economía había generado desequilibrios inmanejables, que hicieron que se desatara un proceso hiperinflacionario, con terribles consecuencias para el venezolano de a pie. Cifras del BCV indican que el PIB siguió su caída el año siguiente (2018), de manera que, aún antes de que el gobierno de EE.UU hubiese prohibido a empresas con negocios en ese país transar con petróleo venezolano, el ingreso por habitante había caído aún más, en un 44%. Tal cifra representa un promedio; el deterioro entre los asalariados fue todavía mayor. Recordemos, además, la terrible escasez de artículos de consumo que enfrentaban y el colapso en la prestación de servicios públicos.

 

Al imponerse las sanciones petroleras a Venezuela a comienzos de 2019, ya la producción de crudo se había reducido a sólo 1,43 millones de b/d (cifras oficiales), una caída de más del 50% desde finales de 2012. Cabe señalar que, desde la reducción de sus precios internacionales a finales de 2014, el país miembro de la OPEP que registraba la peor caída de su ingreso per cápita (real) fue Venezuela (se excluye Libia, por estar en guerra). Salvo Guinea Ecuatorial y, en menor medida, Angola, los demás países crecieron o permanecieron igual[1]. El haber terminado de entregar PdVSA a militares que no tenían experiencia alguna en su manejo, designando al general de la Guardia Nacional, Manuel Quevedo como su presidente, incidió, sin duda, en este balance tan negativo.

A partir de 2018, estimaciones confiables señalan que siguió contrayéndose nuestra economía hasta finales de 2021. Hay consenso en que el PIB llegó a tener un tamaño de aproximadamente entre el 25% y el 30% del de 2013.

 

Lo reseñado me permite las siguientes respuestas como conclusión:

 

1)      ¿Son las sanciones la razón del grave deterioro en el bienestar material de los venezolanos? No. Pero eso no cambiará el discurso del Goebbels criollo ni hará que su hijo deje de hacer el ridículo alabando su manejo de la economía. En realidad, la suerte de sus compatriotas los tiene sin cuidado.

 

2)      ¿Las sanciones redujeron los ingresos por exportación? Es posible. Una proyección lineal de la caída en la producción de petróleo desde comienzos del período de Maduro arrojaría un nivel de unos 1,1 millones de b/d para finales de 2021. Pero resultó menor (0,87 millones de b/d, según cifras oficiales). No obstante, esta mayor disminución tiene también explicación en el saqueo y pésimo manejo a que fue sometida PdVSA. La reducción causada en el ingreso se debe más a los descuentos a que se ha tenido que vender el petróleo venezolano para evadir las sanciones.

 

3)      ¿De no existir las sanciones, la situación (promedia) del venezolano sería mejor? Es discutible. No debe pasarse por alto que lo que se ha asentado en Venezuela es un régimen de expoliación. Impide que ingresos mayores redunden en beneficio de las mayorías. Tampoco la relación es simétrica. De haberse reducido los ingresos por exportación por las sanciones, no significa necesariamente que levantarlas permitirá recuperarlos. La destrucción de PdVSA ha sido muy alta, difícilmente reversible.

 

4)      Es preocupante que muchos voceros opositores hayan asumido posiciones cada vez más parecidas a las de Maduro, exigiendo el levantamiento de las sanciones, como si nada. Si bien su aplicación no ha resultado en el desplazamiento de la dictadura, no implica que deban levantarse sin exigir nada a cambio. De hecho, les afecta y por algo piden su eliminación. Por tanto, constituyen una poderosa carta para negociar condiciones que permitan el retorno a la democracia.

 

 



[1] OPEC, Anual Statistical Bulletin, 2022


lunes, 6 de febrero de 2023

“NEGOCIADORES”, SALARIOS E INFLACIÓN A INICIOS DE 2023 EN VENEZUELA

 

“NEGOCIADORES”,  SALARIOS E INFLACIÓN A INICIOS DE 2023 EN VENEZUELA

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 



Se repite el ciclo entre salarios e inflación. Mas agudamente incluso, que la vieja analogía de los primeros por la escalera y la segunda por el ascensor. Nuevamente, se da en unas condiciones actuales de una economía que presenta  la opulencia sin haber alcanzado estabilidad en el crecimiento, o impulsado claramente niveles de desarrollo económico. Junto a los grandes espacios de miseria y hambre, existen los  privilegios gozosos de pequeños grupos privados, en varios casos vinculados al pretendido equilibrador general, el Estado/gobierno.

Como se sabe, la administración bolivariana ha exagerado y se ha ufanado de haber abierto –supuestamente- las puertas del crecimiento en el año 2022. Realmente se ha tratado de pequeños vestigios de crecimiento ante una gran pérdida del producto -en más del 80%- al comparar con lustros recientes. También ha festejado junto a varios, de haber eliminado la hiperinflación, sin señalar la alta inflación que continuó (sobre el 300% se estimó para 2022)[1] y que se ha dado en un escenario de condiciones que se mantienen para que resurja aquella, y con la ausencia de una rigurosa política antinflacionaria al estilo de otras experiencias internacionales como la de Brasil. Mientras, el tiempo transcurre y transcurre.

Ante este escenario, ha aparecido la misión de OIT. Como debe decirse siempre, son buenas estas presencias y construcción de escenarios, pero quienes solucionarán o no el problema del salario y el nivel y calidad de vida son los agentes económicos y políticos venezolanos, quienes deben definir estrategias y acciones fundamentales para la solución de sus problemas económicos y sociales. Tiempo e intensidad de la inflación, salario y productividad son, entre otras variables, de las fundamentales. Pero de manera diferente, una economía dolarizada informalmente y con un gobierno convertido en Estado, habiendo alterado las instituciones, que, a pesar de todo, estaban en crecimiento y en evolución relativamente aceptable en varios casos, termina concentrándose en el salario mínimo. Y ello no es casual, dado el alto deterioro de este último y su influencia en grandes grupos poblacionales, que lo devengan como referencia inmediata; o con un sistema de pensiones sin evolución, o alterado en casos, y que tiene de referencia el salario mínimo[2]. Más compleja aun la situación, al ubicarse el que trabajadores diversos puedan, aun recibiendo más remuneración que el salario mínimo, no tener asegurada mayor pensión, que la que brinda aquel salario. Y es que el salario mínimo no alcanza hoy día ni para medio kg de café. Bonos y alimentos entregados, muchos saben sus particularidades y temporalidad (el aumento de precios en diciembre 2022 fue considerable por variadas razones y se transmitió para enero y febrero 2023).

Las negociaciones sobre el salario mínimo en Venezuela, tienen algunas veces dos perspectivas preocupantes: o los negociadores sindicalistas asumen  una posición igual a la del gobierno pues forman parte de él o no ha sido infrecuente que tengan una posición populista como se entiende este término en economía. Por el lado de una parte del empresariado, la posición generalmente es pacata o no quieren aumentar y/o se cobijan en el recurso de la productividad por conveniencia, más allá de su importancia como lo hemos señalado. La administración bolivariana, por su parte, tiene, en las “negociaciones” actuales, la gran excusa de la necesidad de que le eliminen las sanciones internacionales, para poder aumentar el salario mínimo o que necesita los dos mil o tres mil millones de $ que no le permiten administrar o que le represan, etc. etc., mientras tuvo en su manos durante más de 23 años más de 1 billón de dólares (1.000.000.000.000 $), del cual, supuestamente, administró una parte relevante en obras sociales. Una gran paradoja, incluso si hubiese sido cierto, dados los altos niveles de miseria, ineficiencia de la infraestructura y los servicios, obras no continuadas y de mala calidad, entre otros tantos elementos.  

En fin, ante la ausencia de decisiones  y el tiempo de meses de espera que pareciera tendrá el nuevo aumento, desde Margarita surgieron los consuelos de estos casos: ¡Por fin nos reunimos! ¡Encontraremos el camino! Mientras, trabajadores de la salud y de la educación y del sector público en general, incluidos jubilados y pensionados, viven con sueldos y pensiones de miseria, sin seguro para sí mismos y sus familias. Y ello es la base de las justificadas protestas y reclamos de inicios de 2023.

En cualquier caso, y más allá de necesidades específicas, la discusión sobre el salario mínimo, requiere tomar algún día una verdadera estrategia de crecimiento y desarrollo con consideraciones sobre sectores, financiamientos y las capacidades de competir para el país, una vez se vaya recuperando de la atroz pobreza que lo embarga. Pero eso no está presente ahorita, ni lo estuvo en 2018, donde se perfilaron varios elementos cuya inspiración se mantiene[3].

 

6  enero 2023

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sábado, 4 de febrero de 2023

La primera Escuela de Estudios Políticos de Venezuela

 

La primera Escuela de Estudios Políticos de Venezuela

La ciencia política seguirá haciendo importantes aportaciones al análisis del sistema político, de su democracia, de su entorno internacional, porque es su principal nutriente: su pluralismo y diversidad.


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

20/10/2022 05:00 am



Con motivo del inicio del nuevo año escolar en las universidades y que por esta época pero en el año de 1972, se daba inicio al proceso de inscripción de los estudiantes que se iban a inscribir en la novísima escuela de estudios políticos de la UCV, que el año que viene conmemorará sus primeros 50 años de inicio de sus actividades académicas, que se realizó en el primer trimestre del año de 1973, de la escuela de estudios políticos de nuestra alma mater, la UCV, es bueno recordar sus antecedentes, los egresados de la primera promoción entre otras cosas.

En, efecto, el antecedente inmediato de la creación de la futura Escuela de Estudios Políticos fue la creación del Instituto de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela en 1958 y que inicios actividades en febrero de 1959. Fue dirigido, desde ese mismo año hasta 1979, por el destacado constitucionalista y politólogo Manuel García-Pelayo, padre indiscutible de la ciencia política en Venezuela, a quien el Instituto y la escuela le estará eternamente agradecido. En el Instituto de Estudios Políticos se impartían cursos monográficos, con una matrícula de 61 alumnos en sus inicios. Al cabo de una década, en 1968, la matrícula había aumentado a 147 alumnos. La mayoría de los profesores de la futura Escuela de Estudios Políticos se formaron en este instituto. Fueron sus padres fundadores debo mencionar en ese sentido, ya que omití involuntariamente su nombre en anterior artículo a Haydee Farias, una de mis profesoras fundamentales, cuando dictó la materia Historia de los Movimientos Sociales, en 1981.

Deseo citar al maestro Juan Carlos Rey baluarte de los profesores fundacionales de la escuela de estudios políticos, en un trabajo que publicó en la Politeia 50, vol.36, año 2013, Recuerdos sobre la creación y los primeros años del Instituto de Estudios Políticos de Caracas que todo politólogo debería leer” … Es significativo que el primer decano de la Facultad en la nueva etapa democrática, Andrés Aguilar Mawdsley, responsable de la decisión de crear el Instituto, pasó de ocupar tal cargo a ser ministro de Justicia, como parte de la cuota que correspondía al Partido Copei, de acuerdo con el Pacto de Puntofijo, en el primer gobierno de Rómulo Betancourt. Y no será menos significativo que el Decano que tomara la decisión final de crear la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos, sea Enrique Pérez Olivares, quien al terminar su período como tal se incorporó a ocupar varios importantes cargos como ministro en el primer gobierno copeyano que conoció el país, el de Rafael Caldera. Lo cual demostraba que Copei, como partido con verdadera vocación de gobierno, estaba especialmente interesado en desarrollar un centro de enseñanza de calidad, que sirviera para la formación en estudios políticos de los futuros altos empleados públicos, interés que era compartido por los líderes de AD más lúcidos, como Rómulo Betancourt…”

El 11 de octubre de 1968, efectivamente es nombrada la Comisión para la creación de una Escuela de Estudios Políticos fue nombrada por el Consejo de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela. Esta Comisión estaba formada por el Dr. Manuel García-Pelayo, que la presidía; los Dres. José Guillermo Andueza, Carlos Leáñez, Antonio Moules Caubet, Humberto Njaim y Gustavo Planchart Manrique como miembros. El profesor Juan Carlos Rey fue nombrado secretario. Los asesores del comité fueron los profesores Juan Sánchez Covisa, J.M. Vidal y Hans Joachim Leu.

El 29 de agosto de 1969 se finalizó el informe sobre la creación de la Escuela de Estudios Políticos, que será la base del funcionamiento académico-teórico y académico-administrativo de la naciente escuela, del del saber de la ciencia política, en el país.

El 16 de abril de 1971, siendo Decano de la Facultad de Derecho, el Profesor Dr. Luis Henrique Farías Mata, se designó al Dr. Carlos Leáñez para que iniciara la organización del plan de estudios, las cátedras, los departamentos, así como el reclutamiento y selección de los recursos humanos que impartirían las clases a los futuros alumnos, que partieron inicialmente del cuerpo de investigadores de primer nivel del Instituto de Estudios Políticos. Este trabajo de organización y montaje académico-docente culminó el 30 de septiembre de 1972, en el último trimestre de ese año se empiezan a inscribir en la escuela sus futuros alumnos.

Ahora bien, quien realmente se desempeñó como el primer director de la Escuela de Estudios Políticos, en el inicio de la parte operativa de las actividades académicas con los estudiantes, fue el profesor Nelson Socorro, desde el 1 de octubre de 1972 hasta el 1 de junio de 1975.

Los profesores Hans Joachim Leu, Ricardo Combellas y Maruja Delfino, serán los directores con los que conviviré durante esos hermosos años en mi Alma Mater, a ellos mi eterna gratitud por su amistad, cariño y rigor académico. Asimismo, no debo dejar de mencionar la destacada labor en esta fase embrionaria de la creación de la Escuela, la tenaz labor del entonces Decano de la Facultad de Derecho, el eminente venezolano Enrique Pérez Olivares, por su decidido esfuerzo en la institucionalización académica de los estudios de ciencia política en la UCV, antes de aceptar la designación como Ministro de Educación de Rafael Caldera en su primer gobierno.

En el primer trimestre, más concretamente en el mes de enero año del año 1973, abrirá sus aulas la primera escuela de Estudios Políticos y Administrativos (EEPA) del país, que graduará los primeros licenciados en Ciencias Políticas el 14 de marzo de 1978, en tres sub-especialidades: politología, relaciones internacionales y administración pública. Proceso, ininterrumpido desde 1978, hasta el 21 de julio del 2022, la próxima cohorte deberá egresar a finales del año 2022 o inicios del año 2023.

El politólogo puede cumplir diversos roles en la sociedad como docente, investigador, asesor o consejero de grupos de interés, como funcionario en la administración pública y privada, como consultor, dentro de los centros de servicios de investigación, en el periodismo de opinión y, finalmente, también podría incursionar en el ejercicio de la praxis política, elevando así la calidad del debate político y la cultura política del país.

La ciencia política seguirá haciendo importantes aportaciones al análisis del sistema político, de su democracia, de su entorno internacional, porque es su principal nutriente: su pluralismo y diversidad. En definitiva, el politólogo es responsable de la proyección de nuevas ideas y de la creación de un entorno propicio para el desarrollo de la conciencia social y la construcción y fortalecimiento de la democracia en nuestras sociedades.

Cabe destacar que los estudios de ciencia política y sus herramientas de análisis están pasando por un proceso de aggiornamento, que deberá adaptarse a las nuevas reformas curriculares para seguir una combinación virtuosa de enfoques neo-institucionales e histórico-institucionales, con la era digital y los nuevos aportes teóricos.

Además, adaptarse a los enfoques intertransdisciplinarios para comprender las nuevas complejidades de la realidad, tanto estructurales como sociológicas, económicas y culturales, estudiando las reglas del juego político, las asimetrías de poder, los conflictos sociales, económicos y culturalmente heterogéneos, así como los procesos de globalización que se presentan hoy en día.

Por último, quiero ofrecer un homenaje a algunos de los egresados, especialmente de las primeras 10 promociones fundadoras de la escuela, que abrieron el camino de la ciencia política en el país, en diferentes ámbitos, donde han tenido roles destacados, entre otros: Ángel Álvarez, José Humberto Briceño León, Miguel Manrique, Pedro Guevara, Leandro Area, Jorge Raydan Pabón, Carlos A. Romero Méndez, Miguel Vander Dijs, Francisco Yáñez, Lourdes Cobo, Beatriz Gerbasi, Gisela Gómez Sucre, Ismael Pérez Virgil, Pavel Rondón, Reynaldo Wulff, Carlos Zerpa, Eloi Lengrand, Eduardo Pozo, Bernardo Álvarez, Tony Beker, Beztzabeth Guevara, José A. Rodríguez, Adela Hurtado, Mary Mogollón, Ana Elena Zambrano, Eloísa Avellaneda, Eladio Hernández Muñoz, Oscar Hernández, Nelson Maica, Luís Salamanca, Belkis Zabaleta, Bettina Gianvictorio, Yolanda Istúriz, Eleyda García, María Auxiliadora Prince, Francisco Rodríguez y María Auxiliadora Rondón.

Y, a mis compañeros de la segunda cohorte del año 1983, promoción, que éramos 39. En particular, quiero recordar con cariño y algo de nostalgia, entre otros compañeros, a Judith Hamilton, Mercedes Hernández, María del Carmen Martínez, Maximiano Guerra, Hernán Alvarenga, Eliesser López, Leticia Barrios, y a los que siguieron en promociones posteriores como Violeta Terralavorro, Carlos Eduardo Díaz Vivas, Enrique Achue, Alfredo Lozada, Luis Miguel Landaeta, Timoteo Zambrano entre muchos otros.

jesusmazzei@gmail.com