miércoles, 15 de marzo de 2023

Ausencia de Estado

 Ausencia de Estado

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 









En las reseñas recientes acerca del cambio climático y sus repercusiones sobre nuestras formas de vida, se expresa la alarma de que estamos aproximándonos, cada vez más, a unos “tipping points” --puntos de no retorno que delimitan un umbral--, cuyo traspaso altera las bases de sostenibilidad de un clima como el acostumbrado. Exceder estos umbrales amenaza con destruir la tendencia de las alteraciones climáticas a volver a valores preexistentes, para desatar cambios que se retroalimentan entre sí, con efectos cada vez más adversos. El llamado es a cumplir con una transición energética que reduzca la emisión de gases invernadero en el mundo de manera de evitar transgredir tales umbrales. De lo contrario, nos expondremos a fenómenos meteorológicos calamitosos y a la inundación de extensas zonas costeras bajas, haciendo inviables muchas poblaciones actuales, con gran sufrimiento humano.

 

La analogía con el derrumbe del Estado venezolano es pertinente. En una publicación reciente de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Propuestas para el Presente y el Futuro de la Economía en Venezuela, se hacen, como su título indica, numerosas propuestas para mejorar el desempeño de la economía venezolana en distintas áreas y, con ello, el bienestar de su población. El estudio consultó a grupos de interés (focus groups) para cada asunto, bajo la coordinación de reconocidos expertos. Queda la sensación, al recorrer las diversas reseñas, en particular las referidas a los “Talleres Regionales”, que uno de los problemas centrales que agobian a los residentes del país es la ausencia –en términos prácticos—del Estado. Se refiere, claro está, a la falta de correctivos o de acciones del Estado en respuesta a factores adversos, tanto internos como externos, ante los cuales tiene la responsabilidad de actuar en resguardo del bienestar de la gente, pero no lo hace. Es el caso, mil veces reclamado, del colapso de muchos servicios públicos a lo largo y ancho del país, de la inseguridad, del deterioro de la infraestructura, el abandono de la educación y de los servicios de salud, la fuga de mano de obra calificada y muchas otras. La ausencia de correctivos hace temer por un deterioro aún mayor, el traspaso de un umbral de destrucción más allá de toda recuperación.

 

La idea de unos “tipping points” que hacen peligrar al Estado venezolano tiene que ver con la merma de competencias y la pérdida de memoria institucional –el cómo se hacían las cosas y por qué—por la migración de personal especializado de mayor experiencia; el no contar con los insumos, recursos y condiciones mínimas para realizar una labor satisfactoria; el desánimo de muchos empleados públicos por sus remuneraciones miserables y por estar bajo las órdenes de jefes y políticos patanes, interesados sólo en su propio “resuelve”; normas absurdas inspiradas en clichés políticos primitivos; y, en general, el clima de corrupción y de “oportunidades para lo mío" que parece envolver la gestión pública.

 

Son muchas las expresiones de que se está a punto de transgredir esos “tipping points” en el Estado venezolano o que ya se han transgredido. Viene a la mente la PdVSA que ahuyentó a su personal más calificado y ahora tiene que contratar técnicos petroleros iraníes, cuya matriz tecnológica es distinta a la de Venezuela, para intentar la recuperación de algunas refinerías, y que destruyó a sus proveedores de servicio de siempre, por lo que no tiene cómo recuperar sus niveles de producción. Es el caso, también de los hospitales sin materiales y medicamentos, que tienen que recurrir a los llamados “médicos comunitarios integrales”, porque los graduados en las facultades de medicina de las universidades nacionales son empujados a otros países en procura de sueldos dignos; el tristísimo caso de una educación primaria y secundaria cada vez más pobre por la incapacidad de conservar a sus profesores con tan pésimas remuneraciones; la fuga de talento, también, de nuestras universidades, espantados sus académicos por sus bajos sueldos; el coma prolongado que parece haberse apoderado de muchos servicios públicos, sobre todo del interior, por no contar con los recursos y la solvencia técnica para mantenerlos. Y, a nivel externo, el bochorno de ni siquiera poder votar en la ONU porque estamos morosos con nuestra cuota. En fin, el Estado social-democrático que tanto costó construir, con todo y las insuficiencias que se le pudieran señalar, parece estar en camino de su desmoronamiento definitivo.

 

Y hay casos todavía más perniciosos, el de los cuerpos de seguridad, en particular, los militares. Condenados sus integrantes a una remuneración miserable, se ven empujados a traicionar su razón de ser y usar el poder de sus armas –que debería estar al servicio de la ciudadanía y de los intereses de la nación—para extorsionar o incautarles bienes y dinero a sus paisanos para poder “redondearse”. La complicidad con la destrucción de Venezuela y con su subordinación a intereses cubanos, rusos e iraníes exhibida por Padrino López, Hernández Dala y demás militares fascistas, se reproduce jerarquías abajo, para conformar mafias orientadas a depredar a los venezolanos por “parcela”, cual cotos de caza que se arrogan para sí. A ello contribuye, sin duda, la estructura feudal, opaca, de las ZODIs, REDIs y ARDIs, instituida para poner bajo dominio castrense a distintas regiones del país.

 

El Estado venezolano, bajo el mando del chavo-madurismo se ha ido deslizando peligrosamente a convertirse en un “anti-estado”. En vez de producir bienes públicos, es fuente de una cantidad creciente de “males públicos” que le amargan la existencia a la población. Y esta situación no sólo representa una tragedia para el venezolano de hoy, sino que también es un serio reto para cuando se conquisten las condiciones políticas que nos permitan reconstruir el país, en libertad. ¿Con qué Estado contaremos?

 

Tamaño desafío habrá de requerir, desde luego, de un fuerte apoyo financiero y técnico de organismos multilaterales y bilaterales. Presupone la presentación de planes viables, bien pensados, para negociar tal ayuda. Asimismo, debe aunar los esfuerzos de los mejores talentos de la nación, incluidos los de la diáspora, para cada área o proyecto. Pero no se trata sólo de una responsabilidad de expertos con sus planes bien elaborados. La reconstrucción de las diferentes piezas requeridas para que el Estado funcione cómo debe ser, es, ahora más que nunca, una responsabilidad ciudadana.

 

Felizmente, la publicación de la UCAB, mencionada arriba, vuelve a ofrecer pautas relevantes. Son las redes de usuarios y dolientes, quienes se movilizan y organizan para afrontar las insuficiencias de servicios, la falta de respuesta de gobiernos locales, estadales o nacional, para proponer soluciones y apoyarse entre sí, las que pudieran servir de fundación, en muchos casos, de un Estado renovado. El llamado “capital social”, articulado en torno a propuestas concretas y con el adecuado sostén de recursos, será crucial para devolverle a los venezolanos un Estado capaz de cumplir con las funciones que de él se esperan, en resguardo del bienestar ciudadano. Para estimular estos aportes, es menester ir preparando, desde ahora, propuestas para la descentralización de muchas atribuciones que fueron concentradas en las más altas cúpulas de poder para su manejo discrecional y partidista.

 

Paradójicamente, si hay una instancia que debería coadyuvar en este esfuerzo, sería la de los consejos comunales. Lamentablemente, en vez de convertirse en asiento de un empoderamiento ciudadano que fortaleciera a las alcaldías y gobiernos estadales, estos consejos y todo el andamiaje comunal que se intentó construir sobre ellos, fueron pervertidos para convertirlos en apéndices de los intereses sectarios y excluyentes de quienes se apoderaron del país. ¡El Estado corporativo de Mussolini!

 

Afortunadamente, se ha forjado una rica madeja de organizaciones no gubernamentales, producto de la iniciativa solidaria de ciudadanos conscientes, que buscan cubrir necesidades básicas que un Estado ausente y en quiebra no atiende o lo hace muy precariamente. Son hoy eslabones cruciales para el empoderamiento ciudadano con el cual avanzar en la reconstrucción de un Estado democrático social y de derecho. Las movilizaciones a favor de la conformación de una plataforma unitaria que desaloje del poder al chavo-madurismo, necesita contribuir con esfuerzos de empoderamiento por la base y defender a las ONGs contra la amenaza que representa el proyecto de ley en su contra. Lo que está en juego es mucho más que la escogencia de un buen candidato, por más crucial que sea en estos momentos.

domingo, 12 de marzo de 2023

Los politólogos, los servicios y los analistas

 

Los politólogos, los servicios y los analistas

Uno de los retos para un país como Venezuela, es contar con unos servidores en el estado en el área de servicios más eficientes, que nos permitirán ser más competitivos en una economía mundial más compleja y en proceso de transformación continua.


 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

09/03/2023 05:00 am



Este artículo lo escribo en momentos que tanto la escuela de estudios políticos como el Instituto de Estudios Políticos de la UCV, están de aniversario, por lo tanto, es importante hablar de las áreas probables de desempeño de estos profesionales en los inicios de este siglo. En efecto, los primeros egresados de ciencia política de la UCV, tuvieron un difícil posicionamiento e inserción profesional a finales de la década de los 70. Sus áreas de desempeño inicialmente se ubicaban al principio en el sector universitario en sus aspectos docentes, de investigación y extensión ya que los requerían para formar los cuadros docentes y de investigación del porvenir y, además, en la consultoría política, incipiente en la época de finales de los años 70 (gracias entre otros a Arístides Torres, Mauricio Báez entre otros, por cierto politólogos egresados de prestigiosas universidades extranjeras). Ahora bien, en las sociedades actuales que generan conocimiento que quieren avanzar en su desarrollo y modernización, con el transcurrir del tiempo tanto la sociedad, como el estado percibieron la importancia del profesional y de su utilidad laboral. Como intelectuales o individuos de acción generan un importante conocimiento, para la reflexión y acción.

El politólogo, en efecto es un analista simbólico (en la definición de Robert Reich es su libro El trabajo de las Naciones), labora hoy en día en el sector servicios, y en el Estado, que es un ente de servicios fundamentalmente, aunque también en el sector privado, tienen un rol en el área de asesoría y consultoría (entorno, electoral y de riesgo). Por ello, el politólogo, tiene un interesante espectro laboral, por sus habilidades y competencias. Por ejemplo, como funcionario público tiene un amplio abanico que abarca los siguientes campos: Estudiar la organización y optimización de la administración pública en sus diferentes niveles: nacional, estadal, y municipal, seguridad y defensa, política internacional, área socio-administrativa, gerencial, coordinación y planificación estratégica, estudios de desarrollo y comportamiento organizacional, análisis de presupuesto, control y supervisión de gestión, desarrollo de diagnósticos para ejecución de planes, programas y proyectos, asesores, en la empresa privada como consejeros y asesores de los grupos de interés, en los servicios de estudios, periodismo de opinión y el periodismo político, la política activa o el político práctico con ello, se busca elevar el debate y las cualidades de una persona para la praxis política, con ello se debería generar, potenciar y difundir una mejor cultura política del país.

Así las cosas, los servicios, se han convertido hoy en día, en un tema de análisis, debate, controversia y negociación de la agenda internacional por varias razones: 1- Por la alta participación que tienen dentro del PIB de cada uno de los países en la economía de los países industrializados y emergentes, 2- La velocidad e intensidad de la revolución tecnológica en la electrónica, informática, telecomunicaciones y la biotecnología ha incidido en la evolución de este sector, 3- Por la intensificación del rol de los servicios como insumos intermedios en la producción, 4- Por el rol de los servicios en la telemática. Y hoy en día, el servicio intangible incorporado, en términos de talento, conocimiento y tecnología, está allí el centro de gravedad de la aportación del politólogo en su área de trabajo.

Cuales son a nuestro entender los principales servicios, primero están los gubernamentales englobando en ellos los de salud, educación, seguridad, administración de justicia, financieros estatales, de comercio exterior, política exterior entre otros, donde los politólogos de desempeñan con capacidad asertiva. Otros, que debemos tomar en consideración son, los informáticos y telemáticos en diferentes áreas, de comunicación, transporte de personas y bienes, sean estos aéreos, marítimos y terrestres, banca y seguros, consultoría en general y en particular la política, construcción, entretenimiento y esparcimiento, entre otros. Como se puede observar es un sector amplio con una fuerte influencia no solo en la economía de nuestros países sino en la economía mundial.

En ese sentido, puede afirmarse que la calidad de los servicios de un país como Venezuela, determina su nivel de desarrollo, debido a que el porcentaje ha subido de un 65% hasta hace unos veinte años a más del 75%, del empleo es generado por este sector y, un 9,5% del total de las exportaciones venezolanas pueden ser generados por esta actividad si hay las políticas públicas adecuadas e estimulantes y representan un 70% del PIB del país. El costo de producción representa en Venezuela el 40% de acuerdo a investigaciones de mi maestro el recordado profesor y economista Guillermo Márquez.

Uno de los retos para un país como Venezuela, es contar con unos servidores en el estado en el área de servicios más eficientes, que nos permitirán ser más competitivos en una economía mundial más compleja y en proceso de transformación continua. Por ello, deben proseguirse los pasos de contar con servicios de mejor calidad y se deben tener políticas públicas a ese fin. Se ha dado un extenso proceso de externalización del sector servicios al resto de la economía nacional y este proceso también se da en la economía mundial. Por cierto, el próximo jueves 16 ira a la UCV, el Dr. Francisco Velásquez, Secretario del Clad, para dar una conferencia sobre el Estado, tema más que pertinente que se asoma en el horizonte venezolano, mejorar la prestación de servicios por parte del aparato estatal del país.

jesusmazzei@gmail.com

 

miércoles, 8 de marzo de 2023

Una hipótesis sugestiva, ¿pero eficiente?

 

Una hipótesis sugestiva, 

¿pero eficiente?, por Félix Arellano






Una hipótesis sugestiva, ¿pero eficiente?
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Mail: fgap1749@gmail.com


La teoría de la paz democrática, para algunos «el pacifismo democrático», tiene entre sus pilares fundamentales, que las democracias evitan la guerra y tratan de resolver los conflictos mediante mecanismos pacíficos de solución de controversias; otro elemento, la promoción de los valores libertarios. Una teoría sugestiva, con interpretaciones y varios casos ilustrativos. En ese contexto, bien podríamos considerar que algunos gobiernos occidentales asumieron variantes de la teoría para manejar las relaciones con China y Rusia; empero, los resultados no se presentan prometedores.

En la teoría encontramos dos grandes acepciones. Por una parte, la visión restringida (diádica), que considera que la guerra se evita entre países democráticos, pero constituye un recurso frente a gobiernos autoritarios.

Por otra parte, una visión más amplia (monódica) según la cual el uso de la fuerza se evita frente a todos los Estados sin excepciones y solo se reacciona militarmente ante la agresión; adicionalmente, asigna especial relevancia a la promoción de los valores liberales.

En esta última visión se podría inscribir la posición asumida por el gobierno de los Estados Unidos, ante los cambios que introdujo Deng Xiaoping en el comunismo chino (1978-1989), al promover varias reformas orientadas a la apertura del modelo comunista ante la inversión extranjera y la propiedad privada. Se asumió que tales reformas podrían avanzar progresivamente al plano político y de los derechos humanos.

En ese contexto se incrementó el comercio y las inversiones en China y se facilitó su incorporación en la recién creada Organización Mundial del Comercio (OMC), proceso en el cual se asumieron supuestos poco confiables, como la existencia de una economía de mercado en el comunismo chino. La hábil estrategia de bajo perfil en la actuación internacional que desarrolló Deng Xiaoping, facilitó la aceptación e incorporación de la China comunista en las instituciones liberales de occidente.

Pero muy pronto la teoría empezó a evidenciar sus debilidades, la brutal represión contra los jóvenes en la Plaza de Tiananmen (junio 1989), demostró al mundo que no existían posibilidades de alcanzar libertades políticas en la China comunista. La represión a nivel interno se ha mantenido como recurso fundamental para perpetuar la camarilla gobernante en el poder y, por varios años, paralelamente se mantuvo la política de bajo perfil en su expansión internacional, pero tal situación empieza a cambiar con la llegada de Xi Jinping a la presidencia (marzo 2013).

Con una China poderosa, el nuevo líder supremo, que ha logrado controlar todas las instituciones, está mostrando sus garras, lo ha demostrado contra Hong Kong, utiliza la fuerza militar para fortalecer su posición en el mar del sur, reacción con la fuerza frente a la India en la frontera en Cachemira y mantiene una creciente presión militar frente a Taiwán. También aplica represión en el ámbito económico, y varios poderosos empresarios han sido objeto de secuestros temporales, incluso presión para su retiro.

No podemos negar que la progresiva incorporación de China en la institucionalidad del orden internacional liberal, en alguna medida ha limitado una postura militarista y conflictiva. China está ganando mucho en el comercio y las inversiones con occidente; empero, la nueva orientación más agresiva en la política exterior del presidente Xi Jinping y su obsesión frente a Taiwán, están configurando una China más desafiante, que paralelamente está incrementando su capacidad de acción militar.

No ha sido posible propiciar las libertades en China, lo que evidencia debilidades de la teoría; empero, el mundo tiene claro el panorama sobre las perversidades del comunismo, su falso discurso y la guerra hibrida contra occidente.

Ahora bien, tampoco resulta eficiente asumir la posición extrema, de un conflicto permanente con China, una visión suma cero, escenario en el que finalmente todos pierden oportunidades, lo más adecuado sería una flexibilidad con claros limites frente a su creciente expansionismo, lo que exige de una estrategia más hábil y creativa por parte de los gobiernos democráticos.

La vinculación del caso ruso con la teoría de la paz democrática resulta interesante, toda vez que, desaparecidas tanto la vieja URSS, como la débil federación que promovió el presidente Mijail Gorbachov, occidente se vincula con una incipiente democracia en Rusia. La teoría podría ser más efectiva, pero muy pronto el autoritarismo arraigado en la personalidad de Vladimir Putin, un funcionario muy disciplinado de la temible KGB soviética, fue aflorando, desde que asumió el poder de forma interina en 1999 y donde se mantiene, gracias a la represión, con un horizonte del 2036, según una reciente reforma constitucional.


Era comprensible que los gobiernos democráticos trataran de incorporar a la Rusia no comunista, que estaba iniciando un proceso de transición a la democracia, en las instituciones del orden internacional liberal. Al respecto, los primeros encuentros con la OTAN constituían una opción creativa e interesante; fue el caso de la Ley Fundacional OTAN-Rusia, firmada en 1997, para iniciar un proceso de cooperación. También destaca la incorporación como miembro de la OMC en el 2012. Pero las obsesiones historicistas y expansionistas de Putin, y las desconfianzas de algunos gobiernos occidentales, se fueron progresivamente imponiendo.

Debemos reconocer que occidente resultó complaciente ante el expansionismo ruso; no asumió una posición contundente ante las invasiones rusas a: Georgia en el 2008 y Crimea en el 2014; quedando la impresión de un occidente débil y permisivo, lo que estimuló el expansionismo de Putin, y su equivocada decisión de invadir a Ucrania. Invasión que ha definido como «una operación especial», que seguramente creía rápida y fácil, pero las circunstancias han cambiado, occidente ha reaccionado y el pueblo ucraniano está actuando heroicamente.

Por otra parte, la posición que asumió la Sra. Ángela Merkel frente a Rusia y, en particular frente a Vladimir Putin, en sus 16 años de gobierno en Alemania, constituye una evidencia de la acepción amplia de la teoría de la paz democrática.

Se trataba de crear canales comunicantes con el díscolo y autoritario gobernante ruso, con el objetivo de presionar a favor de las libertades. Crear una red de relaciones, donde la economía y, en particular, el comercio, juegan un papel privilegiado, todo un conjunto de acciones orientadas a lograr la incorporación de la frágil e incipiente democracia rusa en los caminos de las libertades económicas y progresivamente políticas.

El objetivo de la Sra. Merkel se presentaba convincente y su persistencia admirable; pero la soberbia de Putin no permitió mayores avances. Ni siquiera que Alemania haya enfrentado su estrecha e importante relación con Estados Unidos, para avanzar y culminar la construcción del gasoducto Nord Stream 2, que generaba una alta dependencia energética frente a Rusia, lograron que Putin superara su anacrónica visión historicista y terrofaga, su equivocada visión de dominar territorios para fortalecer su poder, que lo ha llevado a la invasión a Ucrania.

Los casos de China y Rusia no fortalecen la teoría de la paz democrática, pero conviene destacar que la teoría contempla otros elementos importantes, como por ejemplo los estándares que califican el sistema democrático, la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio; aspectos que son objeto de atención por parte de la comunidad internacional.

Otro aspecto relevante vinculado con la teoría, tiene que ver con los mecanismos de alerta temprana, para enfrentar la tendencia autoritaria que socava la débil institucionalidad democrática. El conjunto de elementos que forman parte de la teoría requieren de una exhaustiva reflexión que permita fortalecer los instrumentos y poder enfrentar con mayor efectividad la tendencia autoritaria que estamos enfrentando en el planeta.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

El caerse a embuste triunfalista y la lucha intestina de la oposición

 El caerse a embuste triunfalista y la lucha intestina de la oposición

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 






No se me quita de la cabeza la idea de que las peleas y descalificaciones entre miembros de la dirigencia opositora --cuando debería privar un espíritu unitario de cara a las eventuales elecciones de 2024--, obedecen a la convicción compartida de que el régimen de Maduro está acabado. Maduro no tiene razón de ser –lo dicen las encuestas-- y quien logre posicionarse hoy a la cabeza de la oposición será pronto presidente. A pesar de que, hasta ahora, tal supuesto no se ha cumplido, es sólo cuestión de tiempo. Ante tamaña certidumbre, las ansias de ser la persona escogida, quien habrá de bañarse de gloria por conducir –exitosamente—la transición hacia una democracia, parecen haberse salido de madre.

 

No tengo porqué dudar de la sinceridad de las convicciones democráticas y libertarias de muchos que incurren en tales prácticas. Asimismo, es fácil coincidir con la premisa de que el régimen de Maduro no tiene razón de ser. En fin, es insólito que, en escasos siete años (2014-2020) y sin que mediara una guerra ni otras adversidades sobrevenidas (terremotos, huracanes), la economía venezolana, bajo su mandato, se haya reducido en unas tres cuartas partes. Cuando uno le cuenta eso a quienes, fuera del país, no están familiarizados con la tragedia venezolana, la reacción más común es la de no creer lo que se les dice: es una exageración que le resta veracidad a lo que se intenta explicar. Lamentablemente, es ésta la dimensión real de nuestra tragedia, condenando a la inmensa mayoría de los venezolanos a condiciones de hambre y miseria impensadas previamente en la era petrolera de nuestra historia.   

 

Pero, a pesar de constituir el régimen de Maduro un contrasentido, encontrado con las responsabilidades que uno espera de todo gobierno, no por ello se desprende que, por alguna sobre determinación histórica o del deber ser democrático, su salida está dada. Media, claro está, la acción política necesaria para sacarlo. Y, ésta –hemos debido aprender dolorosamente-- no es “soplar y hacer botellas”. Si hay algo por el cual el liderazgo opositor ha debido haber reflexionado bastante y con profundidad, es acerca de las causas de la inesperada resiliencia exhibida por tan nefasto, incompetente y destructivo poder.

 

En primer lugar, inescapable, está el apoyo de la cúpula actual de la fuerza armada. Es menester identificar a quienes, con Padrino López a la cabeza, han convertido en traidores a la patria a estamentos de la FAN, es decir, en instrumento de quienes la destruyeron y subordinaron a intereses foráneos. ¿Cómo se conforma la estructura de complicidades sobre la cual descansa? Además de la corrupción, deben denunciarse los constructos ideológicos fascistas que terminan justificando su actuación como ejército de ocupación, sometiendo al pueblo. ¿Aspectos nunca superados del militarismo decimonónico? ¿Cómo neutralizarlos? Hay que contraponer a ello una visión de la FAN en democracia: sometida al poder civil, más reducida, altamente profesionalizada y con remuneración y dotaciones que eviten las tentaciones extorsionistas que hoy la corroen. Luego, hay que pensar en cómo conciliar el necesario castigo a quienes hayan protagonizado la violación de los derechos humanos de los venezolanos y/o saqueado a la nación, con la imperiosa necesidad de negociar una disminución de los costos que, para ellos, implique su abandono del poder, hasta donde sea políticamente aceptable. Entraría en juego un régimen de justicia transicional y de manejo de las sanciones impuestas a muchos, que faciliten este proceso. ¿Se ha avanzado con los criterios que permitirán avanzar en este propósito, se han identificado potenciales interlocutores que podrían interceder para que ello ocurra?

 

Luego está la obligada respuesta a la gravísima situación económica por la que atraviesa el país. Se ha puesto en evidencia que la supuesta “normalización” que algunos creyeron se asomaba el año pasado, no condujo a recuperación alguna. Los empleados públicos --maestros, profesores, médicos, enfermeras, policías, administrativos, prestadores de servicio y demás—están tomando las calles en protesta, con frecuencia y participación crecientes, porque el nivel de empobrecimiento a que los condena sus miserables sueldos es invivible. Hay que apoyar estas luchas en demanda de mejores remuneraciones, denunciando la criminal destrucción de los medios de vida del venezolano. Pero hay que contraponer, necesariamente, un proyecto de país alternativo, capaz de ofrecer opciones de solución creíbles, con las que la gente pueda identificarse. Esto significa, en primer lugar, desistir de soluciones mágicas: ni va a ocurrir un aumento del precio del petróleo que venga milagrosamente al rescate, tampoco la dolarización completa nos sacará del abismo y menos aún levantarles las sanciones a PdVSA. El país, igual, no tiene dólares ni capacidad de generarlos en el corto plazo.

 

No hay solución que no pase por un programa de ajuste macroeconómico que devuelva la estabilidad de precios y de tipo de cambio al país. Ello difícilmente ocurrirá sin un fuerte financiamiento internacional. Y, como hemos planteado tantas veces, poder contar con este financiamiento lleva a instrumentar las reformas necesarias para que la economía se reactive y pueda reembolsar esos créditos en el tiempo. Entre otras cosas, implica restablecer las garantías a la propiedad y procesales de nuestro ordenamiento constitucional y la observación de los derechos civiles, económicos y humanos en general, base para generar la confianza y las seguridades que respaldan la inversión productiva. Será necesario enfrentar, además, los poderosos intereses que se han apoderado del Estado para expoliar al país.

 

Sin aumentos sostenidos y ambiciosos en la productividad laboral no habrá mejoras sostenibles en los ingresos de los venezolanos. Ello es factible porque el país cuenta con una brecha enorme de recursos no utilizados o subutilizados, a causa de la gestión chavo-madurista. El ajuste, por tanto, tiene que ser de naturaleza expansiva, liberando a la economía de la asfixia de sueldos y de otros gastos del Estado, así como del crédito bancario, instrumentadas por Maduro en su intento por contener el alza del dólar. Pero esta conexión debe enlazarse con iniciativas y proyectos concretos de la gente, involucrando, donde sea posible, propuestas de solución a nivel local, regional o sectorial, en torno a las cuales pueda verse retratada. Ello deberá poner al descubierto la naturaleza de las trabas que dificultan la superación de las terribles estrecheces que sufre hoy la población, y enfatizar la imperiosidad de cambios.

 

Lo dicho arriba también es condición para resolver la insufrible carencia de servicios –agua, luz, gas, seguridad, gasolina, etc,-- como la imprescindible e importantísima labor de recuperar, fortalecer y desarrollar una educación y una atención de salud universales y de calidad. Se han asomado muchos proyectos concretos en estos campos que, de nuevo, requieren financiamiento internacional y que presuponen el establecimiento de un marco institucional que la haga factible. Contar con la diáspora venezolana será un importante activo en este empeño, como en lo anteriormente señalado. No obstante, dada la naturaleza del actual régimen, la conexión con el necesario cambio político es insoslayable.

 

En fin, son muchos los elementos que deberían tomarse en cuenta para la construcción de una alternativa de cambio real, creíble y que inspire confianza. Porque no se trata sólo de dirimir el candidato de una pregonada unidad del voto opositor. Es menester aprovechar las primarias, como las movilizaciones y planteamientos que se hagan al calor de los problemas que atormentan a la población, para forjar esa alternativa, de manera que se convierta en un proyecto para el cambio capaz de inspirar a esas mayorías –80% de la población—que claman por la salida de Maduro. En una entrevista reciente por Radio Fe y Alegría, el conocido luchador democrático Chúo Torrealba expresó su frustración con los llamados a votar siempre “en contra de..” : era tiempo de convencer a la gente a votar “a favor de”. Obliga a forjar una propuesta convincente, que pueda hacer realidad los cambios.

 

No sólo hay que escoger el candidato, es necesario forjar el apoyo masivo que garantice su triunfe y que esté dispuesto a defenderlo ante el empeño fascista de trampear las elecciones. Todavía más decisivo, es menester que el proyecto con que se identifique la gente logre consolidar el proceso de transición democrática y de transformaciones, y neutralizar los intentos que puedan producirse para sabotearlo. Evitemos estar frente al triste espectáculo de unos borrachos peleándose por una botella vacía.  


martes, 7 de marzo de 2023

EL ESTILO DE LA IZQUIERDA (…EN LA UCV).

 

                 EL ESTILO DE LA IZQUIERDA (…EN LA UCV).                

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ



Estas notas no son más que impresiones personales, tenidas a través de mis contactos y observaciones en la UCV y no persiguen generalizarse ni a Venezuela ni a otros países, así como tampoco a todos los participantes o activistas en la tendencia y espacio señalado. Las registro para satisfacer una petición de María  Eugenia Cisneros, joven  admirable en su hablar, estudio y trayectoria.

Entre los factores del deterioro de la UCV, se encuentra el desempeño de la izquierda política como uno de los más importantes, sobre todo a partir de los años sesenta. Muchos sabrán a quienes tengo de referencia, también existe aquello de si la diferenciación izquierda/derecha ya no es vigente y otra cantidad de cosas. El estilo señalado, por otra parte, sigue vigente y reproducido en igual o menor grado, según los casos[1].

1. La izquierda asumió como tendencia hacer del trabajo político, en cualesquiera de sus matices, un equivalente del trabajo y los desempeños académicos en acciones, escritos y funciones diversas.

2. La posición política y la gnoseología imperante, sobre todo en las áreas de ciencias sociales, permitía racionalizar cualquier tipo de posición política o personal. Recuerdo haberle planteado esto, hace más de 40 años, a la Profesora Judith Valencia, como tema de conversación.

3. En estricta relación con el punto anterior se podía comprender, perdonar o asumir el entendimiento de derechistas convertidos rápidamente en izquierdistas o al revés; o errores cometidos por estar lanzando permanentemente la insurrección o la “toma del cielo por asalto” (dos ideas persistentemente presentes), por no mencionar cosas algo más incomodas.

4. La crítica permanente al Estado y los gobiernos o sus representantes en instituciones como la UCV en determinados periodos, produjo una especie de critica violenta ambiciosa para tomar el poder, de tal manera que tales instancias de mando de ser presentadas por algunos como un objeto social extraño que ejercía una dominación cuestionada, terminaba siendo un medio social/político ambicionado para el ejercicio del poder mismo. De ahí deriva una lógica pertinaz: la culpa no es mía sino de los anteriores, de los contemporáneos opositores o de los que no dejaron hacer las cosas bien, según los distintos momentos. Más aun, aquel medio ambicionado puede ser hasta un validador de la corrupción, pues otros lo hicieron u otros lo harán.

5. Lenin y Mao –y Trotsky en un lugar especial- insistieron bastante en el papel de las Vanguardias. ¡Ah…, a esta altura podemos comprender, que cualquier vanguardia puede cometer errores o escapársele el control de las manos ante un suceso! En cualquier caso, la Vanguardia es la estructura organizada de la dirigencia etc. etc. Ello derivó en la especie de grupismo universitario de nuestro espacio de interés y, allí ha convivido cualquier defensa, apoyo y comportamientos oscuros, aunque con ello se afecte la Academia y la vida misma de la institución.

6. ¡Ah..!, pero el objetivo fue siempre la salvación del pueblo y la igualdad. Sucede que de todas estas particularidades surge un ejercicio tiránico en los desempeños del poder, de la defensa personal y de grupos y de displicencia ante los otros, porque los que asumen el poder, al convertirse en tiránicos y dictadores, según los casos, y en mayor o menor grado, se sienten lideres ungidos por aquella predestinación salvacionista y, de allí, sanciones y venganzas que esperan a la vuelta de la esquina.

De todo esto, es de donde surge un estilo.

 

7 de marzo de 2023

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

 

 


[1] Perspectivas adicionales o de interés pueden verse en: Eduardo Ortiz Ramírez https://www.academia.edu/44374252/LA_IZQUIERDA_COMO_MERCADO_EN_LATINOAM%C3%89RICA_26_octubre_2020_EDUARDO_ORTIZ_RAMIREZ; también,  https://www.academia.edu/41858377/CUALQUIERA_PUEDE_SER_DE_LOS_SESENTA_una_perspectiva_de_la_Venezuela_Violenta_EDUARDO_ORTIZ_RAM%C3%8DREZ_4_de_febrero_de_2020  Este escrito forma parte, junto a otros treinta, del libro La violenta década de los sesenta en Venezuela, como compilación de testimonios, flexibles en cuanto a restricciones académicas, realizada por Enrique Viloria Vera, José Pulido y Petruvska Simne, y publicado en 2020 por Barra Libros Editores.

 

sábado, 4 de marzo de 2023

Economía y Política una relación indisoluble en el siglo XXI

 

Economía y Política una relación indisoluble en el siglo XXI

El desafío que encaramos como sociedad es inmenso, en un proceso de globalización imparable, que busca combinar un sentido de equidad y justicia social      


·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

02/03/2023 05:00 am



Hoy más que nunca estas ciencias sociales están entrecruzadas e interdependientes más que nunca, sea en el caso de la economía global, regional o la venezolana. Y en el caso de desempeño económico más aún. Pues sí, tres ideas en el caso venezolano se han extraviado desde hace 24 años en el quehacer de nuestros decisores políticos, en materia económica en su vinculación con la política. Por un lado, el nombramiento de individuos inadecuados que no poseen la experticia de la económica política, otra, una inadecuada cosmovisión del manejo económico (la mayoría formados en la escuela marxista-leninista del pensamiento económico) y son nombrados y ubicados finalmente, en cargos donde no conocen la dinámica de los organismos públicos y no tienen visión de estado, sino partidista-ideológica, y entonces se producen los desajustes institucionales, en las políticas públicas formuladas e implantadas, porque la coalición de poder tiene al interno diversos grupos ideológicos, que coexistentes y sirven de muro de contención a una política económica con sentido común y que genere confianza, que son los pilares de cualquier política económica que se desee implementar.

Por otra parte, han dejado una impronta importante no sólo en el pensamiento, en su desarrollo intelectual, en la praxis, en la realidad donde les toca actuar. Hoy estamos en un proceso de reinterpretación de ideas y del cómo actuar en la realidad en la interrelación humana, por los fantásticos cambios en la sociedad postindustrial y en proceso de un nuevo tiempo de cambio tecnológico e industrial y global que está en pleno avance de desarrollo, que tiene como proceso de desarrollo, una economía global que se debate en crisis de las cadenas de valor y suministro, una alta inflación en ciernes, una recesión que podría presentarse y una transformación de reinterpretación de la última fase la globalización de la economía, las finanzas, lo comercial y lo tecnológico, que están más entrejuntas. Estamos pues, en lo que definiría Carlota Pérez, en un intervalo de reacomodo del capitalismo a nivel mundial. Este ese el desafío en estas primeras décadas del siglo XXI, para los decisores políticos en la esfera económica, sean o no economistas.

En el caso particular de Venezuela, ha tenido desde el campo de las ideas hacia el campo de la acción pública que se plasman en políticas públicas de carácter económico-político que dan una satisfactoria combinación del pensar y actuar en forma virtuosa en el pasado tenemos por ejemplo a: Ramón Cárdenas, Alberto Adriani Mazzei, Manuel R. Egaña, José Antonio Mayorbre, Andrés Germán Otero, Luís Enrique Oberto y otros políticos de primer nivel, que reflexionaron sobre ambas esferas del pensamiento en forma profusa sin ser economistas y otros también como Rómulo Betancourt y Rafael Caldera. En el campo de la academia, también tenemos casos en una acertada combinación como es el caso de D. F. Maza Zavala, Asdrúbal Baptista, Ignacio Purroy, Teodoro Petkoff, y en el ejercicio público y político, Freddy Rojas Parra, Luís Matos Azocar, Eglee Iturbe de Blanco, Héctor Hurtado, Haydee Castillo, Maritza Izaguirre entre otros. Todos ellos, han influido en la creación y sistematización de ideas, que, puestas en práctica en funciones de gobierno, le dan a la economía un intensa, compleja, vinculación con el cómo hacer políticas públicas de carácter económico, y en el juego político al seno de una sociedad plural y diversa, en vista desde la perspectiva de las relaciones de poder, interacciones que se producen en una sociedad que construye y estimula la creación de círculos de intelectuales y conocimiento en una interesante lucha, intercambio de construir una sociedad moderna en materia de una estructura económica sólida.

En esta circunstancia, podemos observar a la economía siguiendo la guía que nos diera ese gran maestro de la ciencia política como fue Manuel García-Pelayo, quien define claramente dos tipos de fenómenos políticos, los que son como tal eminentemente políticos y los politizados, para entender la clara relación entre estas dos esferas. En este último caso, tenemos a los políticamente condicionantes, es decir aquellos que no siendo políticos en sí mismos, tienen efectos decisivos sobre la política y los políticamente condicionados que son determinados y condicionados por motivaciones políticas para la implementación de políticas públicas en sus diversas dimensiones cambiarias, fiscales, monetarias comerciales. (aquí juega ampliamente la economía política)

En el caso venezolano se ubican seis períodos decisivos en su devenir económico-político determinantes. Observamos que la economía no es sólo una construcción de una constelación de ideas, sino que ellas son un hecho concreto en el actuar de las relaciones humanas y de poder de la sociedad.

Por un lado, en los años 1958-1974 hubo un manejo sensato, prudente y coordinado de las diferentes variables macroeconómicas y las políticas fiscal, monetaria, cambiaria, estables que dieron un largo período de crecimiento virtuoso del PIB, sin embargo, luego, entre 1974-1983, se produjeron una serie de decisiones que ampliaron el espectro de acción empresarial del estado venezolano, del gasto fiscal, el endeudamiento público descentralizado que tuvo un importante impacto en las finanzas públicas. Aquí reflexionaron venezolanos de la talla de Allan Brewer Carias, Juan Carlos Rey y Mauricio García Araujo, entre otros haciendo serias y concretas observaciones sobre el tipo de políticas públicas implementadas, en materia económica en los años de la Venezuela Ta barato. Recuerdo en la revista Resumen, las clarividentes advertencias de Mauricio García Araújo, sobre el rumbo de la economía venezolana en los años del primer boom petrolero, en el primer período del presidente Pérez, y los efectos perniciosos que se produjeron al seno de la economía venezolana.

El otro ejemplo es el 18 de febrero de 1983, que marca el fin de una época que era imposible mantener y se producen las primeras decisiones que buscan reorientar el gasto fiscal, el debate entre un control de cambio o una devaluación lineal, entre Arturo Sosa y Leopoldo Díaz Bruzual, al seno del gabinete económico del momento y luego traslado al consejo de ministros de la época y fomentar aún más un sector exportador no tradicional, llegamos así a 1989, que produce un verdadero viraje en el tipo de visión intelectual entre la política y la economía, que se va a materializar en un conjunto de políticas y medidas que ignoraron el elemento del timing y acuerdo, negociación política y fue apartado y despreciado por completo, el consenso político, por parte de los economistas de aquel entonces, liderizados por Miguel Rodríguez. Hubo una acción ortodoxa, asumiéndose que los mecanismos del mercado podían corregir las debilidades de un estilo de desarrollo llevado a cabo por el país a lo largo de un extenso tiempo histórico. Aquí se beneficiaron ciertos grupos financieros y lo más grave se puso en juego la gobernabilidad del sistema político.

La siguiente fase es abril de 1996, con el denominado cuerpo de políticas públicas de la Agenda Venezuela, que buscaba mediante un prudente equilibrio entre los mecanismos institucionales de la política y el mercado, llevar a cabo no sólo un sano balance macroeconómico, sino, además, hacer eficiente el sector industrial y potenciar, los sectores donde tenemos ventajas competitivas como son el sector petrolero, de servicios y de esparcimiento (turismo) y de exportaciones no tradicionales. Todo enmarcado en búsqueda de reformas con consenso como en lo laboral y la seguridad social, una política de privatizaciones prudente.

El siguiente período es signado por el más alto boom petrolero en décadas 1 trillón de dólares entre el año 2002 y el año 2014, que se despilfarraron en políticas públicas inadecuadas y atrasadas. El Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela cayó casi 80% en un período desde el 2013 de ocho años, el cual representa el período más largo en recesión que pasó el país, e igualmente sufrió de tres años de hiperinflación en el cual pulverizó los ingresos de los venezolanos. Hoy estamos en una nueva etapa, aparentemente está ultima, donde se trata de implementar una política económica, más pragmática y realista, pero tiene decisores no plenamente convencidos e identificados de sus beneficios y un peso muy fuerte de falta de sentido común y crear confianza, que son los pilares de una sana y prudente política económica. Además, que sigue prevaliendo actores con una cosmovisión marxista-leninista en el gabinete económico, lo que es una pared de contención, para seguir políticas modernas en materia económica.

El desafío que encaramos como sociedad es inmenso, en un proceso de globalización imparable, que busca combinar un sentido de equidad y justicia social. He allí lo fantástico y los intricado de la vinculación de la economía y la política, en los tiempos de hoy. La política consiste en decidir en condiciones en las que no hay una evidencia incontrovertible. La economía se mueve al ritmo de las reglas que diseña la política. Por eso hemos tenido un desempeño tan mediocre en lo económico, en los últimos 24 años. Se requiere una visión económica-política con sentido de propósito y coherente que es lo que adolecemos hoy.

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