jueves, 18 de julio de 2019

SOCIALISMO DEL SIGLO XXI: ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA


SOCIALISMO DEL SIGLO XXI: ARMA DE DESTRUCCIÓN MASIVA
                                                                                             Enrique Viloria Vera



De acuerdo con la ONU: “las armas de destrucción masiva son armas diseñadas para matar a una gran cantidad de personas, dirigidas tanto contra civiles como contra militares. Estas armas no se utilizan generalmente en un objetivo muy específico, sino más bien sobre un área extendida más allá del radio de una milla, con efectos devastadores en las personas, infraestructura y medio ambiente”. Estas armas pueden ser biológicas, químicas o nucleares.  Ejemplo de estos artilugios- que demuestran fehacientemente que el hombre es verdaderamente lobo para el hombre -, encontramos: el ántrax, el napalm, los misiles de sensores fusionados, el misil balístico intercontinental, las municiones a base de uranio. Pero sin lugar a dudas las más mortíferas y peligrosas son las armas nucleares, sólo una puede destruir una ciudad entera, además de potencialmente matar a millones de personas, y poner en peligro tanto el medio ambiente como la vida de las generaciones futuras, ya que sus efectos a largo plazo resultan devastadores.

La historia reciente de la humanidad es prolija en lo referente al uso extendido de estas armas a lo largo de todo el siglo XX, grandes han sido los esfuerzos de los organismos internacionales por impedir o limitar el uso de estas devastadoras e inhumanas armas, en especial las nucleares, los resultados no son tan halagüeños como esperábamos, aún algunos países porfían en preservar sus inventaros nucleares o en construir nuevas bombas para poner en jaque a sus enemigos y a la paz mundial. 

A esta cruenta realidad, hay que sumar hay que añadir las millonarias cifras de muerte y destrucción que se registran en países gobernados por socialistas de izquierda o llamados nacionalistas, y por el nefasto e indolente comunismo. Alemania, China, Camboya, la extinta Unión Soviética, etc. En América Latina contamos con el aporte que la Revolución cubana ha realizado para engrosar las cifras de este genocidio universal.

En Venezuela, la Revolución Bolivariana, patrocinadora del depredador Socialismo del siglo XXI no se queda atrás. La deliberada y progresiva destrucción de las instituciones de todo tipo, de las universidades, del sistema de salud, de las relaciones internacionales, son más que evidentes, ya clara y tajantemente lo afirmó una connotada dirigente del proceso revolucionario: Nosotros no vinimos a gobernar bien…sino a hacer la Revolución.

En lo concerniente a las muertes derivadas de esta búsqueda obcecada de la Revolución, la UCAB señala:” Las últimas cifras de violencia y crímenes sitúan a Venezuela como el país más inseguro y peligroso de América Latina y del mundo. Entre 1999, año en el que llegó Hugo Chávez al poder, hasta 2018, se han registrado 333.029 muertos por violencia. De media, perdieron la vida 40 personas por día, y en su mayoría jóvenes en condiciones de pobreza.”

Ni la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos pudo ocultar las lágrimas de dolor al constatar tanta saña, tanta maldad.      




Duras realidades La necesidad de enfrentar la maldad en Venezuela

Duras realidades La necesidad de enfrentar la maldad en Venezuela 

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com 


El enfoque racional Los politólogos suelen tomar prestado de la economía la figura del individuo maximizador para sus análisis. Se trata de un ser que, al buscar optimizar su bienestar, sopesa las oportunidades y desafíos que enfrenta para elegir la mejor combinación. Ello expresa una conducta racional. Aunque no lo denominan como tal, una “función de utilidad” incidiría en las decisiones de los políticos, buscando reducir al mínimo los costos o probabilidades de resultados adversos, y maximizando los beneficios o posibilidades de resultados provechosos para su tolda o proyecto personal. Es decir, como en economía, se parte de la existencia de un ser racional, cuyas decisiones responden a los premios y los castigos percibidos en un momento determinado. Sin esta suposición no sería posible predecir las acciones de los individuos ante políticas o estímulos específicos. 

La hipótesis del individuo racional fundamenta los análisis de cómo sacar del poder a la camarilla usurpadora de Maduro. Su renuencia por dimitir, a pesar del notorio fracaso de su gestión, responde a incentivos poderosos. El control de las fuerzas coercitivas del estado le provee de enormes beneficios al facilitarle la expoliación de la riqueza social. Por su parte, la represión de las movilizaciones democráticas para sostenerse en el poder tiene, hasta ahora, bajo costo. Alternativamente, los costos de su salida son muy elevados, ya que los desmanes cometidos condena inequívocamente a algunos a prisión. Sus beneficios, además, serán nulos, pues carecen de activos con los cuales desenvolverse de manera lícita fuera del poder. En ausencia de su red de complicidades no son nada. 

De ahí la lógica de la estrategia instrumentada por las fuerzas democráticas: modifíquese la relación costo-beneficio percibida por quienes sostienen al régimen para que les sea más atractivo irse que quedarse. Esto significa reducir los beneficios de su permanencia y aumentar sustancialmente los costos de la represión. Las sanciones impuestas a personeros del régimen que violaron derechos humanos y/o robaron al país cumplen este papel. Las sanciones más generales —exclusión del estado venezolano del sistema financiero estadounidense, prohibición de transacciones con PdVSA— achican las bases para sus negociados turbios, aunque con altos costos para el resto de los venezolanos. Finalmente, las atrocidades reveladas en el informe de Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, elevan los costos de la represión ante la comunidad internacional.  

Por otro lado, el ofrecimiento de levantar las sanciones a quienes renieguen de la dictadura y ayuden a restablecer el ordenamiento constitucional, la posibilidad de un régimen transicional para juzgarlos -como ocurrió en las negociaciones de paz en Colombia--, así como eventuales períodos de gracia para que puedan esfumarse, debían bajar sustancialmente el costo percibido por dejar el poder. Profundizar estos incentivos debería producir deserciones militares (y de otros) y resquebrajar las bases del régimen. Y, en la medida que se haga evidente la inviabilidad de un régimen sin futuro, podría producirse una implosión que abriera las puertas a un cambio democrático sin mayores traumas.  

Esta estrategia suscita la crítica de algunos por razones éticas o de justicia, dadas las concesiones que habría que hacer para inducir la salida de la mafia usurpadora. Pero su permanencia genera costos que pesan aún más. Lamentablemente, no ha producido los resultados esperados hasta ahora. Se plantea, entonces, 1) acentuar los incentivos, sobre todo las sanciones, cuidándose de las posibles repercusiones 


negativas sobre el resto de la población; 2) darle más tiempo, aunque ello prolongaría la terrible situación actual de muertes y sufrimientos; y 3) abrir espacios para negociar soluciones globales o individuales. Es menester persistir en esta estrategia –se argumenta—para evitar salidas violentas, con altos costos para los venezolanos, que dejarían cicatrices que dificultarían la convivencia y la recuperación del país. 

El efecto maldad Pero el análisis anterior no es suficiente, ya que omite un elemento crucial: la presencia de la maldad. Agradezco a mi amigo, el profesor Miguel Ángel Martínez Meucci, la introducción de este concepto como categoría de análisis político1. Implica que las decisiones tomadas desde el poder no necesariamente se atienen a una decisión racional ante una relación costo-beneficio, como la que se derivaría de la hipótesis del individuo maximizador. En todo caso, implica que debe incorporarse como “beneficio” en la función de bienestar de quienes ejercen el poder, el placer de hacer daño a quienes “se lo merecen” o son considerados enemigos2. Ello explicaría porque los incentivos instrumentados hasta ahora de la estrategia mencionada han tenido escaso efecto y ayudaría a responder a la pregunta de cómo se mantiene todavía en el poder un régimen tan nefasto, rechazado por la inmensa mayoría.  

La maldad existe en toda sociedad. Suele desatarse por odios, frustraciones, ansias de venganza o de retaliación, resentimientos, envidias y/u otras pasiones malsanas. En aquellas sociedades con instituciones sólidas, con normas de convivencia y de respeto compartidas y consensuadas entre mayorías, la maldad es reprimida penalmente y/o condenada por razones morales. Transgrede valores y costumbres considerados justos o correctos. La propensión a la maldad puede ser potenciada en quienes padecieron maltratos de niño, crecieron en ambientes de mucha violencia e injusticia o que sufrieron traumas o agresiones que no fueron adecuadamente procesadas. Seguramente hay otras explicaciones, pero como no soy experto en el área, no me atrevo a ofrecerlas. Lo importante, en lo que al presente escrito se refiere, es que esta maldad –imposible de suprimir totalmente-- tiende a reducirse al mínimo en presencia de instituciones sanas, incluyendo los valores conculcados en el ámbito familiar, vecinal o religioso. En tal entorno, difícilmente llega a ser una conducta extendida entre grupos o estamentos sociales, ni tampoco a caracterizar el ejercicio del poder. De convertirse en condición mayoritaria o notoria, señalaría un fuerte resquebrajamiento de las instituciones.   

El papel de la ideología y de las mafias Entre las instituciones no puede dejar de mencionarse a la ideología, crisol de valores, mitos y creencias que moldean nuestra visión del mundo y, por tanto, nuestra conducta en sociedad. Ideologías basadas en el conflicto, que pregonan una única verdad, religiosa o política y profesan odio contra quienes ponen en duda su supremacía, suelen encomiar la maldad cuando ésta se canaliza contra ellos. El fascismo clásico, las sectas islamistas y las agrupaciones revolucionarias que invocan la “lucha de clases” invitan a ejercer la maldad contra quienes desamparan de toda consideración como miembros de la sociedad deseada, en tanto que “enemigos” de ella. La justifican por razones de limpieza o redención social. Odiar a quienes están reñidos con el proceso liberador e, incluso, fusilarlos sin misericordia tras juicios sumarísimos --el “Che” en el fuerte La Cabaña-- es loable: “la Historia lo absolverá”. En mentes sectarias la prosecución de fines trascendentes excusa las maldades más crueles: se convierten en “bondades”. 
                                                          
 1 http://www.ideasdebabel.com/el-dragon-tatuado-consideraciones-en-torno-al-mal-extremo-por-miguel-angel-martinezmeucci/?utm 2 La descripción obedece más al concepto de crueldad que el de maldad, definida más bien como ausencia de todo precepto moral que limite hacer el mal. Cabe señalar que la escuela del Public Choice fue pionera en la incorporación del altruismo en las funciones de bienestar del ser maximizador (James Buchanan, Theory of Public Choice). No es halado por los cabellos, entonces, sustituir esta noción por una categoría de signo contrario, el de la “maldad”.  



Por otro lado, donde se destruyen instituciones liberales que fomentan la convivencia y el respeto por el otro, emergen regímenes de fuerza. Las relaciones de poder suelen facilitar prácticas de expoliación – como revela el caso venezolano-- conformándose con el tiempo auténticas mafias basadas en la lealtad absoluta al líder a cambio de una cuota en los frutos del expolio. Sus acciones pueden cobijarse con distintos idearios, llegándose a plasmar incluso en códigos de conducta. Se estructuran organizaciones regimentadas y jerarquizadas, en las cuales la disposición a la violencia –ser el “malo” de la partida-- puede ser la vía para “ganarse” el ascenso. Se cuelan en el poder los más perversos.  

La maldad en el régimen de Maduro En la Venezuela de Maduro, quien asume “valerosamente” un comportamiento perverso, violatorio de los derechos consagrados en la constitución, como fue el caso de la fiscal Harrington, la jueza Barreiros, los militares imputados de narcotráfico o aquellos que han destacado en sus labores represivas, como el general Zavarce, son premiados con reconocimientos y ascensos. Las FAES, grupo de exterminio que hace razias en barriadas populares, son alabadas. Se incentiva deliberadamente a desafiar los derechos humanos y demás valores de la democracia liberal en nombre de una “revolución”.  

En tal escenario, labran sus posiciones de liderazgo quienes destacan por su perversidad y crueldad, como es el caso de Diosdado Cabello. Y como tal conducta se ampara en la construcción de una realidad alternativa con base en un discurso ideológico refractario a toda crítica externa, suele ser aplaudida: se ha convertido en un nuevo “correcto”. El cinismo de Cabello es, en realidad, jactancia en despreciar todo entendimiento para regresar al ordenamiento constitucional, porque ello no es compatible con el ideario así construido. De ahí también los disparates con que, sin rubor alguno, Maduro justifica su política represiva y culpa a las víctimas de las acciones libradas contra ellas. 

La dinámica política del chavismo ha compactado en un núcleo central de poder, tanto por mecanismos de promoción propios a toda mafia como por su funcionalidad para con el montaje ideológico que les sirve de justificación, a los más perversos. Cuando Iris Varela alardea que, “Así dejemos a Venezuela en cenizas no nos iremos del poder”, Delcy Rodríguez grita que la “revolución” persigue la venganza, Maduro se ufana de que “ni por las buenas ni por las malas” llegará Guaidó a gobernar y Cabello amenaza con el mayor desparpajo que, ante una intervención extranjera, se “exterminará” primero a la oposición porque es lo más fácil, están exteriorizando su maldad. Rechazan la idea de convivir con el “otro”, ¡pero en nombre de una “revolución” que profesa amor por el pueblo!  

Como es harto sabido, la práctica de la tortura degrada, antes que nada, a los torturadores. Al ser extendido y contar con la anuencia o complicidad de los más altos niveles, el régimen muestra estar podrido. El estado policial que ha instalado, con el protagonismo cada vez más activo y “a la libre” de los organismos de seguridad y de bandas paramilitares fascistas, es un caldo de cultivo para la maldad. 

En realidad, la maldad contra quienes se desprecia representa un ejercicio de poder. Así lo ejemplificó Maduro cuando se hizo filmar bailando salsa mientras la Guardia Nacional y las bandas fascistas asesinaban a jóvenes que salían a manifestar a favor de la restitución del ordenamiento constitucional. Ello se repitió al difundir la imagen de oficiales de la marina de guerra bailando con traje formal a escasas horas de la muerte, luego de espantosas torturas, del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. Si, como señaló Lord Acton, “el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente”, nada más absoluto que disponer de la vida de otros, por encima de la ley, consideraciones éticas o humanitarias.   


De manera que, al lado de los intereses pecuniarios que les impide despegarse del poder --fuente de sus fortunas--, y de la construcción ideológica que “justifica” que se cojan el país para sí y sirve para “auto absolver” sus atropellos a la población, se encuentra la exudación de poder que da la crueldad en el trato a quienes considera enemigos, “beneficio” en la función de bienestar de Maduro y los suyos.   

Los factores mencionados –los intereses de mafia, la excusa ideológica y la maldad-- explican el proceso deliberado e inclemente de empobrecimiento sostenido de la población con políticas económicamente destructivas. A pesar de innumerables llamados a Maduro para rectificar, nunca lo hizo. Simplemente, no le importa. El hambre, la miseria, las muertes y padecimientos por falta de medicamentos y deterioro de las instalaciones sanitarias, la inseguridad y el colapso de los servicios públicos, no obedecen a un complot imperialista para bajar los precios del petróleo ni son accidentales. Pero el régimen despacha el asunto con cajas de productos subsidiados (CLAPs), distribuidas a hogares humildes a cambio de lealtad y sumisión. Burlarse abiertamente así del sufrimiento de tantos ostenta una supremacía “revolucionaria”. Ahora el informe desgarrador de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas certifica las atrocidades que organizaciones defensoras de derechos humanos tenían años denunciando.  

A quienes Maduro debe su permanencia en el poder, la cúpula militar y la seguridad de estado cubana, son componentes indisolubles de ese cáncer tóxico que viene gangrenando el tejido económico y social del país. Por eso no hacen nada, a pesar de la dimensión de la tragedia urdida sobre los venezolanos. Padrino y demás jefes militares controlan la economía y son los principales beneficiarios del régimen de expoliación instalado. Detrás, hay 60 años de experiencia perfeccionando mecanismos de terror de estado acumulados por los asesores cubanos, cómplices y socios de la mafia chavista. Ahora aparece Vladimir Putin empeñado en desestabilizarle el patio trasero de los EE.UU., alentando a Maduro a resistir frente a las presiones por desalojarlo, parapetándole los equipos militares que le vendió a Chávez. La maldad endurece la indisposición de la mafia por llegar a acuerdos, la cementa en el poder.  

Implicaciones: ¿negociación o intervención? Lo argumentado hasta ahora va en la dirección de señalar que Venezuela no sufre simplemente de una dictadura militar con la que, en consideración de la preservación de sus intereses en el tiempo, puede llegarse a acuerdos.  Nos enfrentamos a una mafia que concentra maldad y se refugia en una realidad alterna para blindarse contra toda increpación basada en los hechos. Cualquier enfoque sobre la solución a la tragedia venezolana debe tomar en cuenta tales condicionantes. Por otro lado, la institución militar como tal simplemente no existe, carcomida por la politización, el oportunismo y el reemplazo de las líneas de mando por lealtades de mafia. La descomposición se refleja también en el protagonismo beligerante de bandas fascistas que poco a poco van asentando su autoridad en zonas populares. Instancias públicas retroceden ante la consolidación de redes de complicidad en el expolio del patrimonio nacional. En esta situación de anomia, personeros del núcleo duro del Madurismo responden como todo fascismo atrincherándose para librar una batalla final. Ofrecer negociar a la par que se persigue a parlamentarios, se tortura y asesina a militares y civiles opuestos al régimen y se encarcela a venezolanos por razones políticas, mientras se libera a otros, ¿Va en serio, más allá de procurar un segundo aire para seguir con sus desmanes? ¿Tiene sentido? 

Obviamente tiene sentido si genera los resultados esperados en un tiempo prudencial. Debe evitarse prolongar innecesariamente el sufrimiento del pueblo venezolano. Pero ¿quién o quiénes desde el poder están dispuestos, realmente, a llegar a acuerdos? Entramos en el mundo de la especulación. Por su imbricación con la maldad, no parece que se pueda contar con los integrantes del núcleo central de poder. Más hacia la periferia, ¿Quiénes estarían propensos a entrar en una negociación como la 


planteada en la estrategia descrita al comienzo? ¿Qué tanto depende la mafia de ellos? ¿Significaría el resquebrajamiento definitivo de su poder criminal? Desde afuera, imposible de saber. 

Si bien una salida expedita, a los ojos de muchos, estaría en sacar a Maduro y compañía por la fuerza, se plantean los siguientes problemas:  

1) las fuerzas democráticas en Venezuela, de no prosperar una deserción masiva de militares, no tienen capacidad para ello. Esta reside en los países amigos, la mayoría de los cuales se han manifestado en contra, hasta ahora, de tal acción.  

2) Es difícil evaluar el costo de tal intervención. Todo hace prever un desplome rápido de la resistencia militar formal, pero es difícil que no haya derramamiento de sangre. Por otro lado, la anomia y la anarquización del país pudiera generar focos de violencia al desmoronarse la fuerza Armada, con capacidad de desestabilizar un gobierno de transición y/o causar bastante daño. 

3) Es menester rescatar una estructura militar confiable que respalde la autoridad de un gobierno de transición.  Estar en capacidad de garantizar la paz y el orden requerirá, por un tiempo, contar con militares leales. Una intervención extranjera podrá dificultar esto.  

¿Qué hacer? Ante el atrincheramiento del núcleo central, las fuerzas democráticas necesitan del apoyo activo y comprometido de los países amigos. Por tanto, no se puede abandonar la negociación, que es la base de su estrategia. Aun manteniéndose el lineamiento de cese a la usurpación, gobierno de transición y elecciones confiables, el punto álgido es el de las elecciones, pues las condiciones mínimas aceptables para su realización presuponen dirimir los otros dos: Maduro no aceptaría realizar elecciones en condiciones en las que claramente perdería y cuyas secuelas, tomando en cuenta la euforia desatada, serían desastrosas para la mafia. De ahí que la exigencia estricta y celosa de condiciones para la realización de comicios con todas las garantías se convierte en punto de honor.  

Lo anterior implica que la negociación debe hacerse necesariamente en un marco de presión creciente que asome, de manera cada vez más clara, la posibilidad de una intervención si, en última instancia, el régimen no muestra disposición alguna en ceder. Esto significa varias cosas:  

1) Convencer a los aliados internacionales, sobre todo al Grupo Lima y la Unión Europea, de la malignidad del núcleo duro del Madurismo. El informe Bachelet ayuda a este entendimiento, pero debe acompañarse de otras acciones como las intentadas ante la Corte Penal Internacional3. Ello pone énfasis en que los representantes del presidente (e) Guaidó continúen denunciando los atropellos del régimen ante las instancias de gobierno del país en el que están acreditados.  

2) Neutralizar, hasta donde sea posible, la interferencia rusa y de otros países aliados de Maduro. Esto, obviamente, no depende de los venezolanos, por lo que debe concertarse como parte de una estrategia internacional.  

                                                          
 3 No hay que olvidar, lamentablemente, que el informe de la Alta Comisionada debe presentarse ante la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde el régimen tiene aliados que pueden evitar su aprobación. 


3) Tratar de descifrar la postura definitiva, si es que la hay, del gobierno estadounidense frente a la situación venezolana. A pesar de las declaraciones amenazantes contra Maduro de altos voceros y del propio Trump, nuestro país está lejos de ser central a los intereses de Estados Unidos. ¿Las elecciones presidenciales del próximo año favorecerán una actitud más definitiva de ese país ante la banda criminal que desgobierna a Venezuela? Un presidente que ha hecho alarde de racismo y que tilda a los mexicanos de violadores y criminales, no augura un compromiso más allá de declaraciones que puedan favorecerlo electoralmente. Ahora que ha cobrado relevancia el manejo internacional de la crisis venezolana, ¿cómo entra Venezuela, si acaso entra, en la política exterior del país del norte? ¿Existe una estrategia discernible al respecto?  

4) La pieza clave pudiera ser el presidente Duque de Colombia. Más allá del oprobio que genera la mafia militar – civil, la situación venezolana constituye una amenaza para la estabilidad y seguridad de la región. No sólo por ser plataforma para el narcotráfico, refugio de la guerrilla colombiana y asiento supuesto de bandas terroristas, sino también por el efecto desestabilizador causado por los millones de venezolanos forzados a abandonar el país en busca de sustento. Colombia es la nación que, por mucho, sufre más el impacto de estos elementos. De ahí que debe alentarse que el presidente Duque asuma un liderazgo firme para adoptar una postura comprometida --que no descarte la intervención militar en última instancia-- ante el Grupo de Lima y los Estados Unidos. Presentar una amenaza creíble a la mafia de Maduro será decisiva para forzar una disposición en algunos de sus integrantes a negociar una salida efectiva.  

5) Finalmente, es menester fortalecer el liderazgo democrático interno, cerrando filas en torno a las iniciativas asumidas por el presidente (e) Juan Guaidó y procurando la búsqueda de consensos con partidos y organizaciones sociales respecto a las acciones a tomar. Ello es clave para anclar apoyos externos. Además del trabajo de base en distintos sectores de la sociedad y la promoción inteligente del Plan País como alternativa viable y creíble al desastre urdido por la mafia, deben continuarse los esfuerzos por detectar y comprometer a militares sanos en el restablecimiento del orden constitucional. Como se mencionó arriba, sin la existencia de una estructura militar respetuosa de la ley, sometida al liderazgo civil, será más difícil restablecer la autoridad de un gobierno democrático, dado el ambiente inicial anarquizado que emergerá de la anomia y la descomposición actual.  

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Debo confesar mi incomodidad por estar opinando desde las gradas sobre el acontecer venezolano. Se trata de unas reflexiones que viene mascullando alguien entrado en la tercera edad acicateado por el sentimiento de impotencia que lo embarga ante la barbarie que se ha enseñoreado de Venezuela. Como ciudadano responsable, deseo contribuir con la unidad de propósitos que permitan superar esta tragedia. De ahí la ilusión de pensar que estas reflexiones puedan contribuir con ello.  

En mi descargo, quiero manifestar mi confianza y admiración por esa valiosa y brillante generación de jóvenes que han asumido la conducción del proceso liberador. Son los muchachos que han crecido bajo este oprobio, muchos exdirigentes estudiantiles, quienes hoy ocupan posiciones visibles de liderazgo en las luchas por la democracia. No tengo la menor duda de que en manos de esta calificada y comprometida generación, el país saldrá de esto.  

¡La maldad no puede triunfar, será derrotada! 

martes, 16 de julio de 2019

China: entre tensiones y paradojas

China: entre tensiones y paradojas, 

por Félix Arellano

Felixarellano50@yahoo.com


En el XIX Congreso del Partido Comunista Chino, efectuado en Octubre del 2017, el Presidente Xi Jinping logró consolidar todo su poder, alcanzando el nivel del “Gran Timonel”; es decir, el legendario Mao Zedong, pero en los últimos meses las tensiones y contradicciones se han multiplicado tan significativamente, afectando la estabilidad y perspectivas, que la cúpula del partido (los siente poderosos), debe estar reflexionando sobre la conveniencia de mantener el sistema de rotación establecido por Deng Xiaoping.
Al proceso bolivariano le afectan las complicaciones de China, empero, por lo pronto, se suma al juego desafiante del poder ruso, más coherente con sus provocaciones antisistema
Un gran desafío para China lo representa el deseo del Presidente de Estados Unidos Donald Trump de limitar sus avances hegemónicos en todos los planos posibles. La guerra comercial arancelaria pretende, en primer lugar, mejorar las condiciones de acceso de los productos americanos al mercado chino, pero también se plantea objetivos más ambiciosos, como limitar sus avances tecnológicos, en particular en el dominio de la tecnología 5G; y lograr mayores transformaciones en el modelo económico comunista, que permitan consolidar la economía de mercado.

Estamos frente a un conflicto entre titanes, que China está manejando con prudencia, pues su fortaleza económica está muy vinculada a las inversiones norteamericanas, situación que genera una interesante paradoja. Por una parte, los inversionistas norteamericanos tienen influencia en China para lograr cambios; pero también es cierto que están preocupados por el manejo impulsivo de su Presidente, que puede terminar afectando a las exportaciones norteamericanas, en particular del sector agrícola.
El reciente encuentro de los Jefes de Estado en el marco de la reunión del G20, ha calmado las aguas: pero, no se aprecian avances en los compromisos adoptados
El Presidente Trump aspira que sus guerras comerciales le generen beneficios electorales para su reelección, pero también pueden generar efectos contradictorios, al retirarse del acuerdo transpacífico y acabar con las negociaciones del acuerdo transatlántico, ha abierto el terreno para el discurso aperturista de Xi Jinping, una postura, que recordando a Josep Nye, podríamos calificar como “soft power” (poder blando), que presenta a China como una potencia prudente y confiable, dispuesta a lograr el liderazgo, tanto de la globalización, como de la nueva revolución industrial, como lo expresó claramente en su visita a la reunión del Foro Económico Mundial de Davos del 2017.
Este hábil manejo del discurso no está exento de contradicciones, pues China se presenta dialogante y cooperativa frente al mundo, un juego estratégico para generar confianza, pero agudiza el talante autoritario y militarista, tanto frente a sus vecinos, como a nivel interno para controlar y extirpar cualquier manifestación critica. En efecto, en estos momentos se complican las relaciones con Taiwán, Hong Kong y siguen latentes los problemas en el llamado mar de china meridional. Adicionalmente, no debemos olvidar la preocupación que genera en el área, entre otros, la carrera militar china, sus nuevos vínculos con Vladimir Putin y el histórico apoyo a la férrea dictadura de Corea del Norte.
La relación con Hong Kong, que debe formar parte integral de China en el 2047, se está agravando, toda vez que el espíritu libertario se mantiene latente, particularmente en la juventud, en el 2014 fue “la revolución de los paraguas”; ahora, en este mes de julio, arreciaron las protestas, en principio, contra un proyecto de ley de extradición a China, que promovía la Jefe del Ejecutivo Carrie Lam; en el fondo, es un rechazo al totalitarismo del partido comunista. Un fuerte desafío para el “soft power” del Presidente Xi Jinping, que podría estar considerando la posibilidad de una acción dura, de carácter militar, lo que podría afectar su posicionamiento en el contexto internacional.
También se complican las relaciones con Taiwán, “la isla rebelde”, que se niega a respetar el principio de “una sola China”, y cuya Presidenta Tsai Ing-wen ha iniciado una gira internacional, con una escala en Estados Unidos. Ahora bien, lo más desafiante es la compra de armas norteamericanas por un monto de 2.200 millones de dólares. En la agenda también tenemos las tensiones con India (por los territorios de Cachemira y Arunchal Prades al noreste de la India); con Japón (por las islas Senkaku/Diaoyu) y con todos los vecinos del mar del sur por la construcción de islotes artificiales para ampliar su hegemonía territorial.
La posición frente a los países en desarrollo caracterizada por: apertura, flexibilidad, inclusión y cooperación; que le ha permitido una creciente presencia comercial y financiera, también presenta sus contradicciones, ya que reproduce un modelo primario exportador, donde China exporta manufacturas e importa materias primas, el esquema que tanto cuestionaba la izquierda en los años sesenta.
Por otra parte, el caso venezolano, ilustra la inclinación de China a favor de los gobiernos autoritarios, confirmando su menosprecio a la normativa de los derechos humanos

domingo, 14 de julio de 2019

Maduro aplica el peor ajuste imaginable



Maduro aplica el peor ajuste imaginable

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com


Durante años el régimen de Maduro se llenó la boca con una supuesta “guerra económica” contra la “revolución” desatada por especuladores voraces y por el “imperio”. Justificó así los controles y las regulaciones, creando oportunidades para la extorsión y confiscación de productores y comerciantes privados. Sirvió también de excusa para monopolizar la importación de alimentos, medicamentos y otros bienes con sobreprecios, y embolsillarse la consecuente “tajada”. Validó, asimismo, la opacidad y la no rendición de cuentas de su manejo de la cosa pública –¡son asuntos de “seguridad de estado”!--, amparando corruptelas multimillonarias. En la medida en que destruía la economía privada, expoliaba a la industria petrolera, dejándola exangüe con negociados hechos a la sombra. Según cifras de fuentes independientes publicadas por la OPEP, la producción petrolera habría disminuido en casi un 70% desde que Maduro tomó el poder, 58% desde que puso al frente a un militar –Manuel Quevedo-- sin experiencia previa en el negocio.
Como consecuencia de lo anterior, los ingresos del estado colapsaron. Y como se le cerró el acceso al financiamiento internacional, el régimen ordenó al BCV emitir dinero sin respaldo para cubrir sus cuentas, disparando la hiperinflación que se comió los ingresos de la gente. Tratándose de un gobierno que se autocalificaba de “revolucionario”, Maduro decretó sucesivos aumentos del salario mínimo y dádivas diversas, financiados igualmente por la “maquinita” del BCV. Alegando defender al “pueblo”, echaba más gasolina a la candela inflacionaria. El caso más notorio fue el incremento salarial decretado el pasado agosto, 2018, que multiplicó el salario mínimo por 33, que tuvo que acompañarse de un incremento en el dinero inorgánico suministrado por el BCV en más de 23 veces. Al cuadruplicarse de nuevo esta remuneración en enero, 2019, el BCV aumentó en más de cinco veces el dinero sin respaldo que inyecta a la economía. No en balde, el incremento del 1° de mayo de este año resultó en un salario mínimo con un poder de compra de apenas el 1% del que tenía en 2013, si nos atenemos a las cifras de inflación suministradas para los años 2016-19 por la Asamblea Nacional. Y si nos atenemos al BCV, ente que al fin se dignó cumplir con su deber publicando cifras para ese lapso, el poder adquisitivo del salario mínimo habría caído “apenas” en dos tercios desde que Maduro ocupó la presidencia.
Pero ahora vemos como tan grave estropicio de los medios de vida del venezolano causado por estas políticas intervencionistas se corona con la más absoluta irresponsabilidad. Venido en cuenta de que los controles de precio y del tipo de cambio, y los aumentos de salario por decreto empobrecían aceleradamente a los venezolanos, no se le ocurrió mejor cosa que dejar los precios a la libre. Pero tan tímida dosis de mercado, con empresas acosadas por todo tipo de regulaciones, sujetas constantemente a la extorsión y confiscación de Guardias Nacionales, con una infraestructura pública y de servicios venida a menos, y ante una inseguridad jurídica, laboral y personal extendida, está lejos de ser la respuesta adecuada a la miseria “madurada” en los venezolanos. Menos aun con un sector financiero discapacitado por un encaje que constriñe su cartera de créditos y cuyos activos (en dólares) se han reducido en casi un 90% desde que Maduro llegó a la presidencia.
Si bien la hiperinflación parece estar cediendo –desde febrero no ha superado el 50% mensual--, seguimos siendo (por mucho) el campeón mundial en lo que a alza de precios se refiere. La inflación anualizada, aunque descendiendo, fue mayor al 440.000 % en junio, según cifras de la Asamblea Nacional. Pero, además, tan anémico avance sobre la inflación se ha obtenido a un costo terrible: la asfixia total de la demanda. Representa un ajuste contractivo que deja morir al paciente (de hambre) para “curar” la enfermedad de la inflación.
Durante todos estos años la Academia Nacional de Ciencias Económicas (ANCE), junto a otros economistas, ha insistido hasta la saciedad en la imperiosa necesidad de un programa de estabilización que aplaque la inflación, estabilice el precio del dólar y libere las fuerzas productivas, desmantelando la panoplia de controles y regulaciones que sofocan la actividad económica. Crucial en este programa es la concertación de un generoso financiamiento internacional acompañado de la reestructuración de la deuda pública y la instrumentación de un conjunto de reformas para reactivar de inmediato la oferta.
Las reformas deben contemplar el saneamiento de las cuentas públicas, acabando con las corruptelas y el despilfarro y aumentando la eficiencia del gasto, incluyendo transferencias compensatorias a los sectores de menores recursos. Deben redundar en un ambiente de seguridad jurídica a la propiedad y del debido proceso, y facilitar la recuperación de los servicios públicos y de la infraestructura. Mientras subsista la brecha ente ingresos y gastos, ésta será cerrada con financiamiento internacional, no con la emisión monetaria (inflacionaria) a que recurre Maduro.
Actualmente, lo que queda del aparato productivo trabaja a menos del 30% de su capacidad. La puesta en funcionamiento de este programa, recogido en el Plan País presentado por las fuerzas democráticas, desataría, por tanto, una respuesta inmediata de la economía, proveyendo bienes y servicios al país y generando empleo productivo cada vez mejor remunerado. Y, por efecto “bola de nieve”, estimularía inversiones nacionales y extranjeras que potenciarían este efecto. Como dicen los gringos, “nothing succeeds like success”. Será un ajuste expansivo, generador de mayor bienestar.
Se contraponen claramente dos formas de enfrentar la terrible situación de la economía. La del usurpador: asfixiar la demanda matando de hambre a la población, y la de las fuerzas democráticas, creando condiciones para reanimar la oferta, respaldadas por un generoso financiamiento externo. Lamentablemente para el país, controlar la oferta –los activos y fuente de ingresos que todavía existen—es vital para el usurpador y su mafia, pues es la fuente de sus inmensas fortunas. Es la base del régimen de expoliación del que se lucran. Pero como esta acción parasitaria va destruyendo las fuentes de ingreso, apelan a la “maquinita” del BCV para continuar lubricando el sistema. El dinero inorgánico inyectado por la subcuenta “crédito a las empresas (públicas) no financieras” se multiplicó por doce en los primeros seis meses del año. Para contrarrestar este combustible de precios, “redúzcase la capacidad de compra de la familia venezolana al mínimo, ¡pero ni de vainas se renuncia a lo nuestro!”
Tanta crueldad y malignidad puesta de manifiesto por Maduro y su mafia militar – civil tiene, en el informe sobre Venezuela que acaba de presentar la Alta Comisionada de los Derechos Humanos, Michele Bachelet, una terrible confirmación. No les queda más, por ende, que refugiarse en la realidad alterna que han construido para sí, repitiendo ad nauseam sus estúpidas consignas. Acusan a la Alta Comisionada de agente del imperio y de mentirosa. Hasta inventan que “el pueblo” venezolano repudia su informe (¡¡!!) y convocan a una famélica marcha para caerse a embustes al respecto. Esta insania les libera de toda consideración ética, moral, legal o humanitaria para atender las penurias de la gente.
Que no quepa la menor duda de la imperiosa necesidad de sacar cuánto antes a estos monstruos del poder. No hay otro camino para ello que cerrar filas en torno al valiente y decidido esfuerzo liderado por Juán Guaidó y la Asamblea Nacional, para galvanizar a los venezolanos a favor del cambio y concertar el apoyo activo y decisivo de la comunidad democrática internacional a favor de este esfuerzo.
Mientras, Maduro, Cabello, Padrino y demás enfermos seguirán batiéndose el pecho en nombre del socialismo para continuar negándole el derecho más crucial a los venezolanos: el de la vida. Ya lo demostraron al impedir por la fuerza la entrada de la ayuda humanitaria el pasado 23 de febrero. 

jueves, 11 de julio de 2019

LA REUNION DE BARBADOS. MIRANDO ENERO PASADO DESDE JULIO 2019: negociar versus “no volverán”, como dilema en Venezuela.


LA REUNION DE BARBADOS. MIRANDO ENERO PASADO DESDE JULIO 2019: negociar versus “no volverán”, como dilema en Venezuela.

EDUARDO ORTIZ RAMIREZ


Terminó el miércoles 10 de los corrientes -en Barbados- el tercer round de los más recientes intentos de negociación entre la oposición y el oficialismo venezolano. Como siempre, hay los optimistas regulares, que en este caso son el gobierno y la oposición, más los que siempre ven factible una negociación pues, en última instancia, si las condiciones no se dan hay que crearlas y sino pues imaginarlas. Para estos últimos, optimistas a toda costa, no existió el nazismo ni otras formas extremas de radicalismo político. Y también están los pesimistas acérrimos, que se confunden en casos con los haters u odiadores que rechazan toda opción. Y también se encuentran los realistas en varios casos trabajando con información imperfecta y que no niegan, en sí mismas, las posibilidades de la negociación.
Además de ser parte de sus estrategias hablar de negociaciones para distraer, al oficialismo venezolano o a la administración de NM le venía bien, después del informe Bachelet, volver a plantear negociaciones, aprovechando, por lo demás, los auspicios o apoyos de Noruega. No hay -hasta el momento- que sepamos, ningún informe que aluda a puntos discutidos, elementos en los que se avanzó y tampoco pasos siguientes[1]. Se trata, pareciera, de una agenda tan suficientemente conocida que se toma, se retoma y se continúa, aunque siempre se pudiese estar en el mismo punto. Más aun, porque se puede hablar ad infinitum de como negoció Mandela y otros, o como Trump se enfrenta hoy al presidente de Corea del Norte y otros casos más.
Mientras suceden las cosas, desde julio actual  puede mirarse el mes de enero pasado y la entrada del segundo semestre del año 2019, con las posibilidades reales de que este año no se den cambios, de aquellos que los oficialistas no quieren que haya. Quiere decir, en la perspectiva de la desesperanza, podemos estar pronto en 2020 y ni los negociadores “profesionales” pero tampoco los que aúpan intervenciones de EEUU y otros países,  haber alcanzado sus objetivos. En cuanto a estos últimos, la tozuda realidad ha demostrado que EE.UU. tiene por variadas razones prioridades con Irán, China y Corea del Norte, por mencionar algunos casos. Y efectivamente, en las condiciones venezolanas, donde los mandos militares siguen articulados a los intereses de la administración bolivariana, como es permanentemente señalado por esta última, Venezuela es problema de los venezolanos.
Mientras se daba/finalizaba la destacada reunión de Barbados  sucedieron numerosísimos episodios, pero tres de ellos queremos destacar del lado oficialista y contrario al entusiasmo que algunos sienten de estas experiencias. En primer lugar, las declaraciones de presidente de la ANC Diosdado Cabello sobre que aquí no va a haber elecciones[2] y que ya se tiene un presidente, NM, debidamente elegido en mayo de 2018. No parece acertado pensar que una cosa es la posición del personaje mencionado y otra la de la administración de NM y los negociadores de su parte. Más aun, pasa a ser pertinente destacar un twiit del mismo interlocutor que alude a conceptos que se tienen en el oficialismo, sobre las negociaciones. Dijo Diosdado Cabello: “#DiálogoVictoriaDeLaPaz, el hermano Presidente Maduro ha realizado más de 600 llamados al diálogo nacional por la Paz, en política debe ser así cada día, es un espacio para defender las posiciones de cada quien, para nada significado claudicar o rendirse. Nosotros Venceremos !!”[3] El segundo elemento es atinente a la actitud de una administración y que puede resumir varios de sus perfiles, fue el entierro del capitán de navío[4] detenido y que murió en manos de la administración estando detenido y cuyo cuerpo no le fue entregado  a su esposa y familiares, tornándose un episodio dificultoso e hiriente para los mismos. Esto sucedía mientras se daba y finalizaba la reunión de Barbados, como continuación del comportamiento de una administración que fue fuertemente registrada en violación de Derechos humanos, en el informe Bachelet. Algunos pensarán que no tiene que ver con puntos a negociar, sobre los cuales por lo demás como se indicó, no hay claridad. Pero si tiene que ver con numerosos perfiles de la administración de NM. El tercer elemento, en los mismos momentos de las negociaciones, fue, dada la reciente entrega del informe de marras[5] lo atinente a las declaraciones del antiguo Director del Sebin[6], hoy día en los EE.UU. quien señaló lo relativamente pequeño de lo contenido en el mismo/o en sus declaraciones, con la realidad. Esto es, el antiguo Director de inteligencia es el que señala que todo es más grave aún (cosa sabida por lo demás por algunos defensores de los Derechos Humanos).
Sobre qué hubo avances o novedades en Barbados: ¿Reconoce en algún grado la administración bolivariana que hay que hacer elecciones antes de la finalización del mandato del usurpador, como llaman los opositores a NM?; ¿Acepta la administración de NM que se cambie el CNE, con nuevos miembros, para que se pueda dar una elección libre y segura?; ¿Considera tal administración que su supuesto modelo de desarrollo fracasó y que el país requiere un cambio rotundo?; ¿Perfila la administración de NM que ya no tiene nada que hacer en la economía dado el fracaso del conjunto de planes y contraplanes  que ha ejecutado?; ¿Considera la administración que su interpretación y uso de la idea de la desaceleración de la inflación que el mes ultimo reciente superó el 24% con un acumulado de más de 1000% es un éxito hacia la recuperación de la economía?; ¿Cree la administración  que el regreso de los 200 migrante desde Ecuador, en días recientes de los corrientes, en el programa vuelta a la patria, significa una contención  a más de 5.000 venezolanos que siguen saliendo diariamente del país y que ya suman en una cifra prudente más de 4 millones de venezolanos?; ¿Ha mejorado y hay propuestas del lado de la administración de NM de respetar las acciones la Asamblea Nacional y no seguirle asignando poder sobre todas las cosas a la ANC?; ¿Representa la técnica de soltar a algunos detenidos y acechar a otros ciudadanos o representantes políticos, un verdadero avance en las libertades democráticas que la administración ha violentado?; ¿ Existe algún plan de transición que pueda darle esperanzas a los venezolanos para este año, si se finiquita la administración bolivariana?; ¿Es verdaderamente cierto que la administración del caso sabe que tiene que finiquitar su mandato o es cierto lo que dice el presidente de la ANC?; ¿Qué es lo que se negocia entonces? Realmente impresionante este proceso de nuevas negociaciones, que ya va por la tercera Ronda, sesión o conjunto de sesiones etc, etc.
Miremos hacia atrás: enero; miremos hacia adelante: diciembre; miremos el 2020. Pues adicionalmente a lo señalado para los menesteres de las negociaciones, ya la ONU hizo su primera y gran parte y la administración hizo un conjunto de objeciones, entrando el informe ahora en la etapa de asentamiento o algo así como veremos que va a pasar, o que tanto de ahí va a ser de utilidad para acciones prácticas.

11 de julio de 2019
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com




[1] Algunos medios aproximaron ideas: “ Una de las fuentes consultadas también adelantó la agenda. Los puntos. Lo concreto. Dijo cinco y son los siguientes:
- Elecciones con nuevo Consejo Nacional Electoral.
- Cese de la Asamblea Nacional Constituyente.
- Reincorporación del chavismo a la Asamblea Nacional.
- Elecciones en un año, incluso menos.
- Elecciones con o sin Nicolás Maduro como candidato.” https://konzapata.com/noticia/71956/poder-kanibal/estos-son-los-puntos-que-guaido-y-maduro-negocian-en-barbados.html; Puede verse también: “Los negociadores de gobierno y oposición venezolanos han terminado la más reciente ronda de conversaciones en Barbados, auspiciada por Noruega. Ahora cada actor está en proceso de consultas y delineando estrategias para las siguientes jornadas de sentarse cara a cara. Según fuentes conocedoras del proceso que hablan a TalCual los avances registrados fueron pocos y muy lentos, pero aún hay optimismo.” https://talcualdigital.com/index.php/2019/07/11/diosdado-elecciones-barbados-negociacion/.


miércoles, 10 de julio de 2019

Elecciones 2019: ¿acecha un nuevo vuelco al modelo económico argentino?

https://www.dw.com/es/elecciones-2019-acecha-un-nuevo-vuelco-al-modelo-econ%C3%B3mico-argentino/a-49530969?maca=spa-GK_RSS_Chatbot_Vt_Latino++America_Neu-26309-xml-media

Elecciones 2019: ¿acecha un nuevo vuelco al modelo económico argentino?

Las políticas económicas de Argentina hacia la UE están marcadas por la inestabilidad. El acuerdo UE-Mercosur plantea un nuevo desafío de cara a las elecciones presidenciales de este año.
    
Protestas contra la política económica de Mauricio Macri en Argentina.
Protestas contra la política económica de Mauricio Macri en Argentina.
Este 9 de julio se cumplieron 203 años de la independencia de Argentina, un país cuyo florecimiento económico durante la primera mitad del siglo XX la convirtió en una potencia industrial y cultural. Sin embargo, las malas políticas económicas de décadas, así como la catástrofe socioeconómica que representó la dictadura militar (1976-1983), hicieron que Argentina pasara de tener, hasta los años 70, uno de los índices de pobreza más bajos de Latinoamérica, a adolecer de una pobreza estructural que se mantiene hasta ahora.
Ni el gobierno de la era kirchnerista, que duró 12 años, ni el de Mauricio Macri, acometieron de lleno contra el mal de la pobreza. Actualmente más de un 34 por ciento de la población vive por debajo de la línea de pobreza. La inflación interanual estimada es de cerca del 57 por ciento, según un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de junio de 2019. Esos gobiernos tampoco lograron consolidar eficazmente la creación de empleo ni dar impulso a una industria que fuera más allá de la producción de materias primas. "Argentina ha sido desde hace tiempo un país inestable en muchos aspectos”, explica Marcos Novaro, analista político e investigador de la Universidad de Buenos Aires. "Durante el siglo XX cambió varias veces de régimen político, vivió muchos golpes de Estado, pero ninguno de los experimentos autoritarios perduró. También hubo restauraciones democráticas o semidemocráticas. Esa inestabilidad es casi una marca de identidad de Argentina, y se moderó a partir de 1983, con la más reciente restauración de la democracia, pero la economía no acompañó ese cambio, y el país siguió viviendo fuertes crisis en las que se combinan problemas fiscales e inflacionarios”, subraya.
En las décadas de los 50, 60 y 70, los gobiernos militares golpistas impusieron la privatización de empresas públicas y el fin de las barreras aduaneras. Los presidentes de la Unión Cívica Radical, por su parte, aplicaron modelos económicos de apertura moderada. Solo el peronista Carlos Menem dio durante su presidencia (1989-1999) un giro reformista aún mayor que el de Macri.
Economía cíclica: del proteccionismo a la apertura económica
Luego de la grave crisis económica de 2001, Argentina logró levantarse, pero los vaivenes de su economía no le dan respiro. Durante los gobiernos peronistas se nacionalizaron grandes sectores industriales e imperó la idea de que Argentina debía producir todo tipo de bienes en lugar de importarlos. Ese modelo se implantó también durante la era kirchnerista (2003-2015). "En el período kirchnerista, la economía argentina fue moldeada por la idea política de la autarquía, con un modelo desarrollista característico de los años 40”, dice Novaro, "pero ese modelo agotó sus posibilidades porque no generó crecimiento verdadero”. Las exportaciones argentinas aumentaron entre el 2002 y el 2007, pero luego dejaron de crecer. Pasó lo mismo con las inversiones.
De ser reelecto, Mauricio Macri enfrentará el desafío de gobernar en minoría.
De ser reelecto, Mauricio Macri enfrentará el desafío de gobernar en minoría.
En diciembre de 2015, Mauricio Macri llegó al poder y el péndulo económico se inclinó nuevamente hacia la apertura. Ahora, Macri encara su campaña de reelección en las presidenciales de octubre de 2019 con el candidato a vicepresidente Miguel Pichetto diciendo: "Los argentinos juntos somos imparables”. Es un intento de convencer al electorado de que no solo será capaz de terminar su mandato -algo que no pudo lograr ningún presidente no peronista desde los años 70- sino también de que el esfuerzo de continuar luchando contra una inflación de cerca del 5 % mensual a comienzos de 2019, una recesión total, el aumento del desempleo y la volatilidad económica, política y social vale la pena. "Lo que está en discusión en la campaña es justamente eso: si Macri fracasó porque sus ideas de apertura económica son erradas, y solo logró endeudar al país, o si este es un proceso costoso pero necesario de estabilización que va a llevar tiempo, pero que no hay que abandonar a mitad de camino”, señala el politólogo. "Lo que al gobierno de Macri le falta hacer y lo que le debe a la gente es explicarle las medidas a la gente y comunicar mejor sus medidas de política económica", añade.
El panorama económico preelectoral en Argentina es sumamente complicado. El peso argentino se devaluó en más del 50 por ciento en 2018, y la tasa de interés anual aumentó en 2019, por momentos, superando el 60 por ciento. A pesar de que el dólar se ha estabilizado, después de desbordarse y superar los 50 pesos, y de que sigue a la baja, el titular de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, advirtió sobre efectos desfavorables de una disminución del tipo de cambio basada en la venta continuada de reservas. Acevedo culpó a las tasas de interés extremadamente altas de un posible escenario de atraso cambiario, ya conocido en Argentina. Además, el dólar podría sufrir otra vez un aumento antes de las elecciones, cuyas consecuencias podrían estar preocupando en este momento al presidente.
Los ciclos económicos de Argentina y la UE
Los ciclos opuestos de la economía argentina también se reflejan en sus relaciones comerciales con Europa. El acuerdo del Mercosur con la UE "llega en buen momento para Macri como impulso a las reformas”, según Novaro. "Es una invitación, un estímulo a seguir por este camino de reformas de mercado, de apertura, de estabilización”.
¿Qué rumbo tomaría la economía argentina de cara a Europa si ganase la fórmula Fernández-Fernández? ¿Caería en otra fase de proteccionismo "salvaje” o sería más moderado el modelo económico de cara a la Unión Europea? Según Novaro, "se cree que Alberto Fernández intentaría ir por una vía más moderada que el kirchnerismo. Si bien critica el acuerdo con la UE, en el fondo está de acuerdo, y tal vez intente un giro al estilo de Menem”, subraya. Sin embargo, el analista no cree que eso sea viable "porque de ganar las elecciones, Fernández no tendría el poder que tuvo Menem y fracasaría”.
Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández presentaron su fórmula Fernández-Fernández para las elecciones de octubre 2019.
Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández presentaron su fórmula Fernández-Fernández para las elecciones de octubre 2019.
De acuerdo con el politólogo y profesor de Ciencia Política de la UBA, de ser reelecto, Macri no solo seguiría con su curso de reformas y no cerraría los mercados, sino que llevaría adelante su convicción de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea (UE) le dan los recursos y la presión necesaria para mantener al país en la vía de las reformas de mercado. El FMI amplió la ayuda económica a Argentina a 57.100 millones de dólares. "Pero siendo Macri, como siempre, demasiado optimista con respecto a sus posibilidades, pienso que podría también tener problemas, ya que, si gana, gobernaría en minoría, con el peronismo controlando todas las provincias”, sostiene.
Con respecto a ciertos temas controvertidos en el acuerdo Mercosur-UE, como el cultivo de soja transgénica en Argentina con el uso indiscriminado del glifosato, Novaro opina que "todos estos acuerdos son una ingeniería de infinitas cláusulas" que se negociarán durante los próximos años o décadas. "Lo importante es si la economía argentina se adaptará, sumándose a ese proceso, o si no le interesa el desafío y prefiere otro camino. Esa es la disyuntiva ante la que está hoy Argentina, y se corresponde bastante con la disyuntiva política”, concluye.