miércoles, 25 de enero de 2023

Efectos de la Paz Total

 

Efectos de la Paz Total, por Félix Arellano





Efectos de la Paz Total
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Mail: fgap1749@gmail.com


Desde que el presidente Gustavo Petro asumió la presidencia en Colombia (07/08/2022), ha tratado de mantener una línea de prudencia y equilibrios en el complejo ambiente de la política exterior, conservando viejas y estratégicas alianzas, con los Estados Unidos, la OCDE y la OTAN; pero también, promoviendo nuevos compromisos con gobiernos y movimientos radicales como: Cuba, Venezuela, el Foro de San Pablo y el Grupo de Puebla.

En ese contexto pareciera que el ambicioso proyecto de la Paz Total, que ha sido adoptado con carácter legal mediante la Ley 418, se convierte en una prioridad y, en alguna medida, se está transformando en una obsesión para el presidente, lo que empieza a vislumbrar efectos que podrían altera los equilibrios y la prudencia en la política exterior, con particular repercusión en las relaciones con Venezuela.

El reciente incidente con el ELN ha generado señales contradictorias, recordemos que el propio Jefe de Estado anunció un cese del fuego bilateral con los grupos irregulares que participan en la negociación de la Paz Total, particularmente con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), formalizado de inmediato por el Decreto Nro. 2657, el 31 de diciembre del 2022; que en pocas horas después fue desmentido por el ELN mediante un comunicado público, ha afectado sensiblemente el proceso de negociación, debilitando particularmente al presidente Petro, e incrementando la desconfianza y la incertidumbre en un proceso que se presenta muy complejo, por la diversidad de actores e intereses que están en juego.

El auto golpe que se ha generado el propio gobierno, conlleva el fortalecimiento de las posiciones de los grupos irregulares, en particular del ELN, pero también ha beneficiado al gobierno de Venezuela, un actor fundamental en la negociación, como se ha confirmado, con la visita urgente del presidente Petro a Miraflores, el pasado 07 de enero, a los pocos días del incidente con el ELN.


El incidente abre el espacio para diversas lecturas, que en su mayoría afectan al presidente colombiano. Entre ellas podemos destacar algunas que giran en torno al talante del presidente, evidenciando su marcado protagonismo, personalismo, improvisación y deficiente coordinación con el equipo de trabajo. Si el presidente hubiera delegado en un miembro de alto nivel de su equipo o en la figura de un vocero oficial, la crisis no le habría afectado directamente.

El presidente Petro tiene que estar consciente de la profunda complejidad que caracteriza el proceso de negociación de la Paz Total. Por una parte, la diversidad de actores involucrados: el ELN, las FARC disidentes, el Clan del Golfo directamente vinculado al narcotráfico y las Autodefensa de la Sierra Nevada un grupo paramilitar. Ninguno de ellos caracterizados por la responsabilidad, la coherencia y la confianza, todo lo contrario.

Otro elemento que hace compleja la negociación, tiene que ver con la estructura descentralizada de toma de decisiones al interior el ELN, una suerte de confederación donde los diversos grupos gozan de importante autonomía; en consecuencia, las decisiones globales exigen de un proceso de consulta, coordinación y consenso que no resulta fácil ni rápido; una dinámica distinta al rígido esquema vertical que caracteriza a las FARC.

Conviene tener presente que para los grupos irregulares la negociación se presenta poco atractiva, un beneficio importante sería la reincorporación en la sociedad, empero, por una parte, el costo puede ser muy alto, pues son grupos que se han formado en el mundo de la ilegalidad, disfrutando de beneficios económicos multimillonarios e incluso están logrando el apoyo de gobiernos autoritarios.

Otro elemento que dificulta el proyecto de la Paz Total tiene que ver con las negativas experiencias que se registran en la historia reciente colombiana, sobre la incorporación de grupos irregulares en la sociedad que, en la mayoría de los casos, han sido objeto de persecución por grupos paramilitares. Adicionalmente, otro precedente que ensombrece el panorama, tiene que ver malestar que ha dejado en gran parte de la población colombiana, el acuerdo negociado por el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos con las FARC, que fue rechazado por una mayoría en el referéndum consultivo.

Otro actor importante para el desarrollo del proyecto de la Paz Total y que también genera complejidad es el gobierno de Venezuela. Por su relevancia ha sido definido como garante, posición que comparte con los gobiernos de: Chile, Cuba, México y Noruega. Adicionalmente, debemos resaltar que al ELN lo definen como una guerrilla colombo-venezolana y la dimensión de su presencia en Venezuela y el apoyo que recibe, está cargada de una profunda opacidad.

Que el presidente Petro haya viajado de urgencia para una reunión con Nicolás Maduro en Caracas, el 07 de enero del presente año, a pocos días del incidente con el ELN, evidencia la importancia del gobierno de Venezuela y contribuye a fortalecer la estrategia de Miraflores orientada a lograr una mayor legitimidad internacional.

Ahora, de nuevo saltan las dudas: ¿era necesario llevar la solución del caso a nivel de los presidentes? ¿Será el protagonismo del presidente Petro o la desconfianza en su equipo? Otra versión destaca la posible desconfianza en el nivel técnico y ministerial del lado venezolano, pues el proceso de apertura y normalización de las relaciones bilaterales que se está trabajando a esos niveles se desarrolla muy lentamente.

La visita a Miraflores ha dado como resultado la convocatoria a una reunión informal en Caracas, que ha concluido con la convocatoria de una nueva ronda de negociaciones, que tendrá como uno de los temas centrales el cese del fuego, en México el 13 de febrero.

En estos momentos cabe preguntarse si la obsesión del presidente Petro por el proyecto de la Paz Total, le llevará a perder la necesaria y conveniente prudencia en el manejo de la política exterior; incluso,algunos temen que la obsesión de la negociación con el ELN, lo convierta en un rehén del proceso bolivariano venezolano y de los grupos más radicales vinculados con ese movimiento guerrillero.

No olvidemos que al interior de la plataforma política del presidente Petro, el Pacto Histórico, se mantiene un grupo ideológicamente radical, que promueva posturas antisistema y rechaza sus posiciones prudentes; por ejemplo, la interesante relación que está desarrollando con el gobierno de los Estados Unidos y la distancia que ha mantenido con las posiciones radicales de gobiernos autoritarios en la región.

Podríamos considerar que, frente a las grandes expectativas que se han generado con el relanzamiento de las relaciones con Venezuela, el tema de la negociación con el ELN constituye la prioridad, lo demás, entre otros, las relaciones económicas y comerciales, cargadas de tantos obstáculos e intereses contradictorios, avanzarán con la lentitud que las circunstancias lo permitan y sin complicar los vínculos del poder con la telaraña de negocios oscuros que se ha creado en el marco de una frontera tan extensa y porosa.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

viernes, 20 de enero de 2023

UN NUEVO RECTOR PARA LA UCV EN 2023.

 

UN NUEVO RECTOR PARA LA UCV EN 2023.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


La ausencia de elecciones en la UCV en los lustros recientes, ha sido resultado de decisiones y acciones, tomadas o ejecutadas, por las autoridades de la administración bolivariana y por las de las propias autoridades de la institución, incluidos los grupos gremialistas. En la semana que finaliza, se ha tomado la decisión de llamar a elecciones para Rector, Decanos y co-gobierno, después de haber cambiado la posición de las autoridades nacionales. Esto quitará una especie de administración eterna, también en la UCV, que abarcó a la APUCV –que ya tuvo elecciones en octubre 2022- y a las instancias señaladas. Esperemos que también permita combatir parte del complejo escenario de abandono de aulas, lugares y ocasiones diversas que aluden a la vida académica, con causantes variados, incluido el Covid19 con la pandemia. Al abandono físico y de la infraestructura le ha acompañado el abandono crematístico y monetario, que no tiene porqué  tener la actividad académica.  Salarios y sueldos deprimidos hasta lo increíble, han pasado a percibir quienes ejecutan la academia en el área pública, incluidos los más recónditos lugares del país, hasta preescolar o doctorado, abarcando, así, variados niveles y regiones de tal área, y ello está en la base acumulada que ha estimulado las recientes protestas de comienzo de 2023.

Las elecciones deben significar y  deben darse, para que quienes han ejecutado y cohonestado actividades de incumplimiento -así no fuese más que en exigencias hacia las autoridades nacionales-, deterioro institucional y de infraestructura (tan grave que facilitó el auxilio, no con facilidad protestable del gobierno nacional), abandono y corrupción en instancias diversas de la institución, le den paso a nuevos ejecutores, sin que se trate de que paracaidistas, advenedizos, buscadores de fortuna  -y en casos, con infudamentados prestigios, que buscan además aumentar-  o que cualquiera pueda desempeñar tales funciones por el simple hecho de desearlo.

Lamentablemente, las fuerzas que se siguen moviendo en la UCV[1], aunque no sean la mayoría, implican movimientos, y organizaciones que, fácilmente, desvían los  teleológicos objetivos académicos y de cambio verdadero, por arreglos personales, partidistas, grupales y por parte de gente de una laya bastante conocida y que ha medrado en ambientes de la institución, ocasionando gran daño. Como era de esperar, ya empezaron a moverse, a hacer cuadres increíbles entre unos y otros, independientemente de que en momentos previos y cercanos dijeran otra cosa.

Las siguientes, son las que consideramos deberían ser parte de las características de un nuevo rector para la UCV.

La primera característica, de claro Perogrullo, es la de que se debe tratar de un académico. Con la trayectoria y los títulos correspondientes, ello consiste en alguien que esté a la altura de un cargo -como ha sucedido en varios casos en la UCV- que quien lo desempeñe debe inspirar algunos de los respetos más importantes así como la admiración paralela a lo mismo. No hay mucho que probar en esto, pues quien posea estos atributos, generalmente lo ha demostrado en variados lugares y momentos.

La segunda característica, es la de no ser conflictivo. Se trata de aquella virtud que, sin convertirse en una conciliación permanente, pueda con el liderazgo académico, evitar la acción incendiaria, constante o aquellas que generan distanciamientos entre dependencias de la institución. El poder genera perversiones y autosatisfacciones, si quien lo ejerce no comprende que debe compartirlo y actuar con liderazgo para que la institución avance.

La tercera característica, debe ser la del respeto de las normas. La UCV ha ejecutado durante décadas mecanismos de soluciones ad-hoc -o adecuadas a los intereses de los grupos o individualidades de presión-. En un contexto de normas -y las estructuras correspondientes- casi medievales en algunos tópicos, una de las alternativas ha sido la de la violación de normas con ejecutorias como las señaladas. Se deben respetar las normas o impulsar su cambio y, cualquiera de estos procesos, requiere trabajo, seriedad y honestidad.

La cuarta característica,  es la de eliminar/combatir/impedir los mecanismos y opciones de corrupción que se han desarrollado en la institución y que es un secreto a voces desde tiempo atrás, y que se ha acrecentado con la crisis económica/social/política nacional y cuyo condicionante adicionado ha sido la pandemia del Covid19. La sombra ha vencido a los valores, incluidas la honestidad y la decencia, y todo se presenta a todas luces y con claras palabras.  Es impresionante como el falso éxito en distintos procesos, busca ideologizar la realidad,

La quinta características, es la de la simpatía. El líder académico que debería existir no necesita ser chistoso, ni gracioso, ni tampoco ser distante de la gente, por muy trascendental y fuertes que sean sus conocimientos, títulos y preparación. La UCV ha tenido autoridades que, teniendo los atributos académicos mencionados mas arriba, no han dejado de ser simpáticos y accesibles a profesores, estudiantes, empleados y obreros. Rectores y Decanos que han inspirado respeto y todavía se les recuerda  en sus palabras y gestos.

No es exhaustivo ni perfecto tal conjunto de características, son solamente mis percepciones de lo que debería ser un resumen de las mismas, para un nuevo rector de la UCV[2].  Falta, por supuesto, ordenar áreas y ámbitos de atención urgente para el mismo, los decanos y organismos de co-gobierno. Se trata de problemas urgentes, pero también de problemas repetidos o donde se siguen cometiendo los mismos errores y otros nuevos.

Hay que buscar alguno de los académicos que hoy día impulsan cambios en la UCV, y que haya sido probado en estas lides y sea querido y apreciado por la gente de la institución, así como que pueda tener las características que hemos señalado u otras similares.

20 de enero de 2023

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

 

jueves, 19 de enero de 2023

23 de enero de 1958: 65 años después

 

23 de enero de 1958: 65 años después

El primer detonante del quiebre de los elementos que le daban apoyo y sustento, fue la posición y acción de la iglesia y la crítica a la situación social

 

 


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

19/01/2023 05:00 am



El próximo lunes se cumplirán 65 años de la caída de la última dictadura militar que tuvo el país a lo largo de su historia, el 23 de enero se cumplirá pues, un año más de esta fecha, en la reinstauración de la democracia venezolana luego de una década militar, la autocracia pérezjimenista que fue parte de la oleada de los gobiernos militares de derecha que azolaron a América Latina, en esa década que fueron los años 50, tan oscura, llegaba a su feliz término. Llegar aquí costó mucho (en términos de exilio, muertos, costo social) y esperamos que las nuevas generaciones valoren en su justa medida este gran acontecimiento histórico. Claro fue un proceso con altibajos y que empezó a cristalizarse en el año 1957, sobre todo luego que, a mediados de ese año, con una conjunción de factores que propiciaron la caída del régimen militar, que se pensaba eterno y sólido. El primer detonante del quiebre de los elementos que le daban apoyo y sustento, fue la posición y acción de la iglesia y la crítica, a la situación social, con la pastoral de Monseñor Arias, y luego, los acontecimientos post-plebiscito espurio que se organizó en diciembre del 1957.

Lo primero que oí del 23 de enero, fue por mi abuelo materno Agustín Alfonzo Bolaños, además, de mi tío abuelo materno el Dr. Arminio Martínez Niochet, fue de los médicos firmantes del manifiesto de los galenos a inicios del año 1958, luego también con mi tío Regulo Campo Martínez, en varias conversaciones. En ese orden de ideas, mi padre vivió esos acontecimientos en España, exiliado por la autocracia militar y donde se gradúa de médico en la Universidad de Zaragoza, pero con la expectativa de esa gran colonia de venezolanos que había en aquel entonces en España y que actuaba desde afuera, con la expectativa de regreso al país que lo hace efectivamente en 1959, a los pocos días de acceder a la primera magistratura Rómulo Betancourt, apoyado por los partidos COPEI y URD, producto del Pacto de Punto Fijo (pacto de gobernabilidad ejemplar para los actores políticos de hoy). En ese sentido, luego con los años, en mis estudios universitarios de ciencia política en la UCV, entre 1978-1983, con mis maestros Andrés Stambouli y Humberto Njaim, entre otros, en un excelente curso de una de las materias obligatorias en sexto semestre sobre el sistema político venezolano y luego durante toda la trayectoria de la carrera me permitieron valorar y aprimorar la fecha en su justa dimensión y medida.

Esta fecha, asimismo, me hace robustecer mis valores democráticos. El 23 de enero sucedió, porque hubo una conjunción de elementos y (la huelga del día 21) de factores que llevó al colapso de la autocracia militar ese día. Dos libros aproximaron aún más la idea y el conocimiento más exacto de la fecha, uno, del diplomático colombiano que vivió los acontecimientos y que fue testigo clave José Umaña Bernal, y el otro, un texto, de la prestigiosa historiadora Elena Plaza, sobre el 23 de enero, entre otros.

Fueron veintidós días de vértigo, donde hubo escaramuzas de calle, manifiestos abiertos de la sociedad civil de la época (los intelectuales, los médicos, ingenieros, abogados), el rol jugado por el exilio venezolano, la importante reunión de New York, entre Rómulo, Jóvito y Caldera, el rol importante jugado por la Junta Patriótica, quién coordino el trabajo político desde la clandestinidad lo largo del año 1957, el logrado quiebre del consenso militar al interno de la FF.AA, que se nota no más el 1° de enero, con el alzamiento de la Fuerza Aérea, con el Coronel Hugo Trejo, a la cabeza, los vaivenes que dio los estertores de la autocracia militar primero con el nombramiento General Rómulo Fernández y luego con su destitución del cargo de Ministro de la Defensa en un proceso no muy claro, pero que manifestaba que había un sector o facción de las FF. AA, que quería mantener el proyecto militar, pero sin Marcos Pérez Jiménez. El rol jugado por la Iglesia y en particular por figuras claves de la época como Monseñor Arias Blanco y el padre Jesús Hernández Chapellín, amigo de mi padre, fueron claves en la caída de la autocracia militar.

El rol jugado por el Contraalmirante Wolfgang Larrazábal, que con serenidad, tacto e inteligencia condujo el proceso y el papel clave de la Marina el día 22 de enero y el posterior alzamiento de la Escuela Militar y como el resto de los componentes se unen en la jugada que dará al traste con la última dictadura militar en Venezuela. Los acontecimientos que llevaron a como se formó la Junta cívico-militar y como los coroneles Abel Romero Villate, junto Roberto Casanova, fichas del perezjimenismo se quisieron colar en la junta con cierta astucia, pero fueron destituidos rápidamente. Quedó conformada con Wolfgang Larrazábal, los coroneles Luís Araque y Pedro José Quevedo y los civiles Blas Lamberti, en una reorganización de la junta el 18 de mayo la junta incorporó a los Doctores Arturo Sosa hijo y Edgar Sanabria, por los otros civiles, que conformaron la primera junta. Por cierto, el secretario de la junta es Héctor Santaella, que tendrá destacada actuación en esos años, entre otras cosas porque será de los fundadores de la AVEX en 1962, y Edecio La Riva Araujo como director de secretaria de la Junta.

En el libro de José Umaña, que invito a los jóvenes a leer están los dos gabinetes de la época, los gobernadores por entidad federal, y en fin, un texto inolvidable para mí, que trae entre otras cosas el papel de la FF. AA, el rol jugado por la Junta Patriótica, la Iglesia, la Prensa,( hay por cierto un interesante artículo de Gabriel García Márquez, sobre el papel de la iglesia), los distintos manifiestos se pueden leer, los líderes ante la Dictadura, los intelectuales como Arturo Uslar Pietri, Mario Briceño Iragorry, Miguel Otero Silva, Lucila Palacios, entre otros, además como, reseño la prensa extranjera lo eventos de Venezuela están allí para la lectura, también como fueron esos primeros 180 días de gobierno de la junta, el intento de Golpe de Jesús María Castro León, están perfectamente reseñados en los libros en cuestión; que recomiendo a los jóvenes leer y en particular el de Umaña. Este es un día no sólo para conmemorar sino para analizarlo y estudiarlo, con la seriedad que merece un evento de esa naturaleza. Un acontecimiento muy importante dentro de la historiografía y política venezolana.


jesusmazzei@gmail.com

 

lunes, 16 de enero de 2023

Productividad

 Productividad

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 







El inicio de año suele acompañarse de esperanzas de mejora, como si las trabas y malas energías que frustraron nuestras aspiraciones el año pasado se hubiesen ido con él. Quizás por razones de fe, emergen expectativas positivas: no merecemos las penurias a que nos ha condenado el chavo-madurismo. Bienvenidas sean, si ello se plasma en una disposición de lucha por superar las dificultades que agrian nuestro derecho a una vida mejor. Y éste ánimo parece inaugurar el 2023; multitudinarias manifestaciones de docentes en pueblos y ciudades a lo largo de la nación y también de los Sidoristas en Guayana, protestando en contra de sus deplorables condiciones de vida y de trabajo. Pero, a juzgar por la visión edulcorada de “recuperación” que presentó Maduro la semana pasada en su Memoria y Cuenta, tales movilizaciones no tendrían razón de ser. ¿Realmente se recupera el país bajo Maduro?

  

La economía fue descrita como ciencia “lúgubre” (dismal) por parte del filósofo escocés del siglo XVIII, Thomas Carlyle. Aunque nos tilden de “aguafiestas”, debemos señalar que la superación de la miseria material de las mayorías venezolanas no será sin incrementos sostenidos en la productividad. Es decir, sin una aplicación cada vez más eficiente de los recursos a nuestra disposición para producir los bienes y servicios que requerimos. Y por integrar una economía globalizada, esta eficiencia debe reflejarse en ventajas competitivas en suficientes sectores como para pagar por nuestras importaciones.

 

Solemos obviar esta verdad básica, porque fuimos amamantados en la idea de que teníamos a mano una riqueza inagotable --la renta petrolera-- que eventualmente vendría al rescate. Las políticas de reparto dispendioso de Chávez, junto a la temporada de caza (de rentas) que abrió el desmantelamiento de las instituciones, afianzaron tal visión. Pero también destruyeron la gallina de los huevos de oro.

 

Incrementos en la productividad de una empresa resultan de la inversión en maquinarias y equipos mejorados, la mayor preparación de su fuerza de trabajo, la optimización de sus procesos de procura, manejo de inventarios y venta, y de una organización y una gerencia ágil y abierta. Éstos y otros aspectos engloban la incorporación, por distintas vías, del progreso tecnológico. Suelen entenderse como el ámbito de acción de la propia empresa. Pero la instrumentación de estas mejoras está sujeta a incentivos, expectativas y posibilidades de financiamiento, amén de las condiciones del entorno que permitan su desempeño exitoso. En Venezuela este contexto es, como sabemos, muy adverso.

 

Además de enfatizar medidas propicias a la innovación y al fortalecimiento competitivo de empresas particulares, es menester identificar las trabas (deseconomías externas) que tanto merman el uso eficiente de los recursos existentes y que desincentivan el trabajo creativo. Si bien la liberalización de precios y del uso de divisas ha permitido iniciativas particulares alentadoras –la necesidad es la madre de la inventiva—, son apenas una sombra de las potencialidades que representa la vasta subutilización de recursos productivos, resultado de la destrucción urdida por la gestión chavo-madurista.

 

Un paso básico para poder aumentar rápidamente la productividad del país como un todo es lograr el mayor aprovechamiento posible de la inmensa capacidad ociosa del aparato productivo doméstico, tanto del campo como de la ciudad. Idealmente, aumentaría significativamente el producto sin tener que hacer importantes inversiones o sin incurrir en mayores costos. Lamentablemente, no es así, dado el grado de destrucción del tejido industrial, la desaparición de proveedores y de servicios especializados, la emigración de mano de obra calificada y de talento profesional, la reducidísima capacidad financiera de la banca y, desde luego, el colapso de los servicios públicos y de la infraestructura física. ¿Cuánto pierden talleres, fábricas o comercios, por la caída del suministro eléctrico, del agua o del gas, o por tener que adquirir una planta eléctrica de emergencia? ¿Cuál es el costo para un negocio pequeño, de un transporte encarecido por las esperas interminables para cargar combustible? ¿Cuánto añade al precio final de la producción agrícola el mal estado de los caminos, la falta de gasolina y reponer el matraqueo de la Guardia en los peajes? ¿Cómo lidiar con los bajos salarios, las fallas de transporte, la inseguridad personal y el deterioro de los servicios de salud que tanto perjudican a los trabajadores?

 

En fin, la lista puede alargarse mucho más. Los empresarios, en épocas mejores, ya se referían a estas deficiencias como “el costo Venezuela”, que lastraban su competitividad. Hoy la situación es mucho peor; un país destruido y un Estado desguazado y, por tanto, incapaz de responder apropiadamente a los problemas nacionales. Además, debe sumarse las comisiones, extorsiones, robos y corruptelas que, amén de la inseguridad en general, pechan las actividades productivas. En ausencia de restricciones cambiarias y arancelarias, la existencia de este “costo Venezuela”, inflado, hace que la sobrevivencia de muchos negocios dependa de las bajas remuneraciones a sus empleados y trabajadores, muy inferiores a las de nuestros vecinos latinoamericanos. Por más eficiente que sea una empresa en sus actividades internas, su mayor productividad es anulada por estas deseconomías externas “revolucionarias”. Obvio que, en estas condiciones, no puede aspirarse a aumentos apreciables en el ingreso de la población.

 

Pero Maduro y sus cómplices se evaden construyendo un mundo de fantasía que hace desaparecer tales “menudencias”. Inventan una cifra descomunal de pérdidas atribuidas a las sanciones --¡232 mil millones de dólares desde 2015!—para ocultar su responsabilidad en la pauperización de los venezolanos. Sucede que la prohibición de operaciones financieras a través de la banca de EE.UU. es de 2017, año en que Venezuela entró, de hecho, en default, por no poder servir la enorme deuda acumulada por Chávez y su pupilo. Para ese año, el BCV registró un PIB que se había reducido en más del 36% durante la gestión de Maduro en la presidencia. Y las sanciones petroleras se aprobaron en 2019. Para entonces, según cifras oficiales, la producción de crudo apenas superaba la tercera parte de la de 2012. La caída estimada del PIB –porque se dejaron de publicar cifras oficiales—rozaban el 60%. Y no se detuvo hasta 2021, cuando el valor de las actividades económicas en el país se había encogido a la cuarta parte del de 2013. Maduro ahora alardea que el año pasado la economía creció en un 15%. Suponiendo, incluso, que esta cifra fuese creíble, implicaría recuperar sólo un 3,75% de lo que se produjo en 2013.,Sabemos, además, que este incremento fue aprovechado por muy pocos. Al cerrar 2022 la inflación se había comido buena parte de los aumentos salariales de marzo, y el salario mínimo había caído a menos de siete dólares mensuales, unas 50 veces inferior al promedio latinoamericano.

 

El gobierno de Maduro amenaza con anunciar nuevas medidas salariales, aquellas que, sin mejoras en la productividad, se financiarán con emisión monetaria, combustible para la inflación. Porque, en ausencia de la restitución de las garantías, derechos a la propiedad, resolución ágil de disputas, financiamiento, recuperación del crédito internacional y de la capacidad del Estado --con rendición de cuentas y transparencia en su gestión--, Venezuela continuará sumida en la trampa en que la colocó el chavo-madurismo. Y no puede quedar fuera el pisoteo de los derechos humanos, con unos doscientos cincuenta presos políticos, emisoras cerradas y represión. Ello es consustancial a esa trampa, construida con las alianzas tejidas por Maduro para mantenerse en el poder, cuya base es el desmantelamiento del Estado de derecho. El régimen de expoliación instalado no es un accidente; tiene poderosos dolientes, sobre todo entre el reducido grupo de militares traidores que controlan la cúpula castrense.

 

Recuperar la capacidad productiva de petróleo tardará años y requerirá la inversión de decenas de millardos de dólares. Sanear el Estado y poner a funcionar los servicios públicos, requiere también de recursos mil millonarios, que sólo la banca multilateral puede dar. Y las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, apenas se asomarán, da no haber cambios fundamentales en la situación del país. Y sin ello, la productividad global de nuestra economía permanecerá en el subsuelo y, con ello, las remuneraciones de todo aquel que no esté bien enchufado.


Los positivos mensajes del MinHacienda, José Antonio Ocampo sobre la economía colombiana en 2023

 

https://www.elpais.com.co/economia/los-positivos-mensajes-del-minhacienda-jose-antonio-ocampo-sobre-la-colombiana-en-2023.html

Los positivos mensajes del MinHacienda, José Antonio Ocampo sobre la economía colombiana en 2023

Enero 15, 2023 - 07:51 a. m.  2023-01-15 Por: 
Por: 
Diego Martínez y Francy  Chaguendo
José Antonio Ocampo

José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda.

Colprensa

El ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, inició el año visitando a los empresarios en la regiones para dar a conocer su visión de lo que será la economía este 2023.

Durante sus estancia en Cali, se declaró optimista de lo que viene para el país, pese a que el crecimiento proyectado del Producto Interno Bruto (PIB) para este año es apenas de 1,3 %, según la estimación del Gobierno. Sin embargo, él cree que puede estar por encima del 2 %.

Las razones para este optimismo son varias: la inflación empezaría a bajar, lo mismo que las tasas de interés; un mejor comportamiento de la producción agrícola; el aumento de las exportaciones no mineras y, en general, una percepción menor del riesgo del país.

El funcionario vallecaucano, en entrevista con El País, dijo que le alegra ver, de nuevo, cultivos de maíz y de algodón en la región, producto de la diversificación y que espera que más empresas se atrevan a exportar, aprovechando destinos como el venezolano, ahora que se reabrieron las fronteras.

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Sobre las reformas que vienen en materia pensional y laboral, aseguró que no se descarta debatir el tema de la edad de jubilación. Sin embargo, dijo que el Gobierno Nacional aún no tiene una posición al respecto.

Ministro ¿usted se esperaba que la inflación del 2022 llegara al 13,2 %, o ese dato lo sorprendió?
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Yo sí esperaba que en diciembre se acelerara; de hecho, era más o menos lo que tenían en mente tanto el equipo del Ministerio de Hacienda como el Banco de la República. Sí nos sorprendió que aumentara otro poco, pero francamente creo que diciembre fue ya el pico.

A nivel internacional, todas las tasas de inflación van hacia abajo, incluyendo las europeas y la de Estados Unidos. Los precios internacionales han dejado de aumentar para muchos productos y ahora tenemos una tasa de cambio con mejor comportamiento.

Todos estos factores van a ayudar a estabilizar los precios, más el mejoramiento del clima. Hemos tenido dos efectos sobre la inflación de alimentos, uno el alza de insumos internacionales, pero también el problema climatológico, por lo que la producción agropecuaria disminuyó en el tercer trimestre del 2022, seguramente también en el cuarto; además, ha sido afectado el transporte de mercancías por los desastres naturales.

En esta materia soy optimista, creo que este año vamos a tener lo opuesto, el beneficio de la baja de la inflación internacional, la estabilidad de la tasa de cambio y el mejoramiento del clima.

¿En cuánto podría cerrar este año la inflación?
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La estimación que tienen el Ministerio de Hacienda y el Banco de la República está en torno al 7 %; uno puede decir que estemos un poco por encima, pero yo creo que el margen puede estar entre 7 % y 8 %.

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¿Esa estimación se podría afectar por la crisis en el transporte que se vive en el Suroccidente del país por el cierre de la vía Panamericana?
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Obviamente este desastre en la vía afectará, pero será sobre todo al sur del país, no necesariamente a toda Colombia. Pero no es el primer fenómeno que ha ocurrido de este tipo, el año pasado sucedieron varias situaciones similares; incluso en el Valle del Cauca la conexión con Buenaventura estuvo afectada por los problemas de derrumbes.

¿Cómo se les puede explicar a los colombianos que después de tener un alto crecimiento en 2021 y 2022, para este año se proyecte una cifra muy baja del PIB?
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El 2021 fue el año de la recuperación del desastre del 2020. Uno de mis tuits más exitosos lo puse en enero del 2022, cuando el Gobierno salió a decir que el 2021 tuvo el crecimiento más alto de la historia; yo dije que sí porque fue después del peor año de la historia.

El repunte del 2022 sí fue extraordinario, lo negativo es que se dio en este contexto de inflación mundial y del impacto que eso tuvo en las tasas de interés.

Entonces, ahora el Fondo Monetario Internacional acaba de hablar de que muchos países entrarán en recesión, eso nos tiene que impactar, más los efectos de las altas tasas de interés, el ajuste fiscal que nos tocó hacer, más el efecto de lo que implica estar por encima de la capacidad productiva, todo esto hace que tengamos menores proyecciones.

Sin embargo, en mis presentaciones comparo el 2023 con el 2019 para evitar estos efectos del 2021, y eso me da que Colombia crece muy por encima de América Latina, muy por encima de la Ocde. Incluso, estamos más o menos a nivel del total de economías emergentes.

¿A qué se debe que tengamos ese mejor resultado?
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Se debe a que la reactivación económica en Colombia estuvo muy apoyada con una política fiscal y monetaria bastante expansiva. El aumento de tasas de interés vino con rezago y el ajuste, también. De hecho, casi todo ese ajuste le tocó hacerlo a este Gobierno y no tanto al anterior.

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¿Se espera que las tasas de interés bajen este año?

Creo que comenzarán a bajar, posiblemente con un rezago, primero hay que ver qué pasa con la inflación. Pero creo que se estabilizarán a comienzo del año y después empezarían a bajar. No es algo inmediato porque la inflación tampoco bajará súbitamente, será en forma gradual. Yo sí espero que el pico de inflación haya sido diciembre.

El motor del crecimiento en el país ha sido el consumo y subir las tasas de interés puede generar un freno, ¿esto no es preocupante?
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Esto es parcialmente cierto porque hay otros factores de crecimiento: las exportaciones no petroleras tuvieron un repunte espectacular, la inversión en maquinaria y equipo se ha comportado muy bien, la construcción ha tenido buen dinamismo, no podemos ponerle todo al consumo, que es importante porque representa una proporción muy alta en la economía, pero hay otros factores que incluso han sido más dinámicos.

¿Este año cuáles pueden ser esos sectores estrella?
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Tengo mis razones para ser optimista, yo creo que la economía podría crecer este año entre 2 % y 2,5 %, que está por encima del 1,3 % que oficialmente tenemos como Gobierno, o del 0,5 % que tiene el Banco de la República. ¿Por qué? Lo primero es reiterar que la inflación bajará y también las tasas de interés, pero también es muy importante que los salarios se ajustaron 16 %, es decir, los salarios reales aumentaron y este es un factor de demanda, incluso más positivo que el crédito de consumo, que fue el que alimentó la demanda el año pasado.

Además, soy muy optimista sobre el comportamiento de las exportaciones no petroleras, muy en particular por el crecimiento del comercio colombo-venezolano. Veo muchos empresarios pensando en esto, en Barranquilla, en el Valle, también con inversionistas que quieren estar en el país con el objetivo de exportar. Por ejemplo, el caso de Renault con su ensamble de vehículos eléctricos en Colombia para la región andina.

Los problemas climatológicos que afectaron la producción en 2022, este año no estarán y se le pondrá todo el impulso, a través de créditos a los subsidios de los fertilizantes, para estimular la producción de alimentos y productos como el café.

Otro factor interesante para Colombia es que nuestros márgenes de riesgos internacionales han caído significativamente. Así lo vimos con el crédito que hizo el Gobierno Nacional en diciembre. El apetito por los bonos de deuda pública ha aumentado, lo vimos en la emisión de TES de esta semana, el 80 % fueron comprados por inversionistas extranjeros, la demanda fue 5 veces y media por encima de lo que estábamos esperando. Todo esto es un factor positivo.

¿De las reformas pendientes (pensional, la laboral y agraria), cuál es la más prioritaria para usted?
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Las tres. La agraria no requiere reforma, las otras dos sí y estamos trabajando con las ministras para ver cuál es la propuesta más apropiada.

¿Una reforma pensional puede realmente tener impacto si no se aumenta la edad de jubilación?
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Ese es un tema que discutiremos y llegaremos a un punto de vista del Gobierno. En la mesa de negociaciones está el tema.

¿Cuándo creen que pueden presentar ese proyecto?
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Estuvimos reunidos el jueves con la Ministra de Trabajo, ellos van a trabajar arduamente desde la semana entrante con los equipos de Hacienda y Planeación para ver si comenzamos a llegar a los parámetros específicos de las reformas con base en la concertación. Se han hecho muchas mesas de diálogo y de ahí también han salido propuestas.

¿Usted, José Antonio Ocampo, no el Ministro, cuánto cree que debe aumentar la edad jubilación?
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José Antonio es Ministro de Hacienda y no puede opinar hasta que no haya una posición de Gobierno.

¿Cómo ve el ánimo de los empresarios del Valle?
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Yo los veo optimistas. Esta empresa donde estamos sentados (Tecnoquímicas) es una de las grandes compañías colombianas, incluso diría que latinoamericana. En esta región hay un gran empresariado.

Una de las cosas que me encantó, ahora que estuve de receso en el Valle, fueron las siembras de maíz y algodón; el empresariado vallecaucano está diversificando la producción agropecuaria, eso me parece algo muy importante.

También se tiene ese sector industrial que va desde los lados de Yumbo hasta el norte del Cauca. Para el Gobierno la prioridad es que aumenten las exportaciones, uno de los que me impresiona en ese sentido y espero que se pueda copiar en el Valle es el empresariado barranquillero, que tiene una alta visión exportadora y está atrayendo inversiones con ese propósito.

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¿Cuáles son los riesgos que puede tener nuestra economía en el presente año?
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Uno de los riesgos más importantes que tenemos es que el quiebre de la inflación sea un poco más lento de lo esperado. Por otra parte, están los riesgos de los mercados internacionales, puesto que afectan a todas las empresas que tienen aspiraciones exportadoras; sin embargo, la confianza de los actores financieros en Colombia es muy positiva nacional e internacionalmente.

Por otra parte, en el sector privado nacional, hablando de las incertidumbres y temores, yo lo veo muy moderado, ya que todo el tiempo tengo reuniones con inversionistas internacionales que quieren invertir en Colombia. 

Hoy el país es una potencia latinoamericana en materia económica creciente, es un atractivo para inversiones extranjeras por su tamaño en el mercado, somos el tercer país de América Latina en población, pero también por su localización óptima se piensan nuevos negocios con Venezuela, Ecuador, Centroamérica y el Caribe.

Le voy a hablar de dos cosas adicionales que uno escucha hablando con los empresarios y, no solamente ahora, sino a lo largo de los años que he vivido por fuera. Colombia tiene dos reputaciones interesantes: la calidad de la mano de obra y el espíritu de trabajo de los colombianos.

En América Latina somos el mejor ejemplo. Además, la calidad del empresario es muy buena, uno lo escucha todo el tiempo de los inversionistas extranjeros. Esas cosas hacen parte del atractivo colombiano. Hemos construido, una clase trabajadora y una clase empresarial que para los estándares internacionales es muy bien calificada.

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La expectativa de los analistas y economistas es que el desempleo en Colombia se quede en un dígito, ¿usted cree puede ser viable a corto plazo? ¿qué expectativas tiene?
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Hay un riesgo y es que con la desaceleración volvamos a los dos dígitos, pero todavía no se ha captado totalmente la recuperación de la economía, es decir, a mí no me sorprendería que tuviéramos todavía, algunos meses adicionales, con una tasas baja de desempleado como la que tuvimos en noviembre cuando uno pensaba que la economía ya se había comenzado a desacelerar.

Ahora más que el desempleo, lo que más me preocupa es la informalidad laboral. Si bien se ha ido disminuyendo lentamente este porcentaje, siguen siendo cifras muy altas.

Por ejemplo, en el campo estamos hablando del 85% al 90% de informalidad, en las ciudades ha mejorado un poco, pero todavía estamos en casi el 50%. Por esa razón mi objetivo en materia de empleo es formalizar, es lo más importante y es un tema que obviamente discutiremos con la mesa de trabajo en torno a la reforma laboral.

Usted que está haciendo periplo por las ciudades y hablando con los empresarios, ¿ellos de alguna manera sienten que quedaron un poco apretados con la Reforma Tributaria?

Curiosamente la Reforma Tributaria no golpeó al sector empresarial, salvo a los sectores de petróleo y carbón, a ellos si se les aumentaron los impuestos para captar parte del auge de precios internacionales que tienen, incluso fue el tema más discutido en el último debate en la plenaria de la Cámara de Representantes.

Pero en realidad el que aumentó impuestos a la empresas fue la reforma tributaria del 2021. Nosotros no aumentamos el impuesto a las compañías, lo que hicimos fue limitar algunos beneficios.

Lo único, fuera de estos sectores, fue el tema de las zonas francas que cuando venden en el mercado interno no tienen beneficios tributarios porque están compitiendo injustamente con las empresas localizadas en la zona, pero cuando exportan si los tienen.

¿Hay dinero para cubrir tanto subsidio que el Gobierno Nacional está implementando en diversas áreas?
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El Presidente de la República ha dicho claramente que vamos a cumplir las metas fiscales. Todo el tiempo habla de los $20 billones, que es la reforma tributaria, esos son los programas que se van a financiar con los $20 billones.

Algunos dicen que poner un arancel de 40% a la importación de ropa puede generar contrabando, ¿usted qué piensa?
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Este arancel es en parte una herencia del Gobierno anterior, porque el arancel alto para ropa importada en paquetes de menos de 10 dólares por kilo se dio en el Gobierno pasado.

Nosotros lo que hicimos fue ampliarlo, pero debo aclarar a todos los que conocen del tema, que esto solo afecta a los países con los que no tenemos tratados de libre comercio.

No afecta a las importaciones que vengan de Estados Unidos, de Europa o cualquier país latinoamericano.
Los productos que vengan de China sí los afecta, pero estos ya los afectaba el arancel anterior de la Administración de Duque.

El sector de las confecciones en realidad lo que ha venido reclamando desde el Gobierno pasado es la competencia injusta.

El rumor es que usted solo se va a quedar hasta que cumpla el primer año en el Gobierno, ¿Qué tan cierto es eso?
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Lo cierto es que aquí estoy.