jueves, 8 de febrero de 2018

EL ESCENARIO 2018 Y EL FRACASO DE LAS NEGOCIACIONES EN VENEZUELA


EDUARDO ORTIZ RAMIREZ

A Venezuela le quedó, como resultado del año 2017[1], en primer lugar, la desembocadura –dada la intensidad que asumió la problemática económica, social y política- de un proceso de más de diecinueve años -llamado revolución bolivariana- con muy pocos logros que blandir. Que no alteró el rentismo sino que lo fortaleció. Que no ejecutó ningún modelo alterno de desarrollo, a pesar de los señalamientos y criticas al modelo desarrollado en los cuarenta años previos a 1999. Que no logró con su propagandeadas misiones disminuir la pobreza, sino aumentarla (como se palpa en lo inmediato, en las principales ciudades del país y en el campo), destruyendo, desatendiendo y abandonando las instituciones y los servicios atinentes a las áreas de salud, seguridad, educación, transporte[2] y justicia.  En segundo lugar, la alteración de los procedimientos, hábitos, costumbres y esperanzas democráticas, que fueron las que precisamente llevaron y permitieron el ascenso al poder de los que habían liderado los golpes de estado de 1992[3], acompañados de la derrotada, fracasada y frustrada izquierda de las décadas y lustros previos a este último año, que había luchado contra la democracia desde 1958 y sus alcances en cuanto al desarrollo.  En tales sentidos, las conversaciones y avances hacia negociaciones, iniciadas en noviembre de 2017, con reuniones formales el 1 y 2 de diciembre; así como la del 15 de diciembre; y la del 11, 12 y 13 de enero de 2018[4] (y las preparatorias según los casos), saltaron numerosos asuntos atinentes a la vida en democracia y focalizaron, de manera fundamental, en la estructura y papel del CNE[5] en unas posibles elecciones presidenciales para 2018 (o en el ansiado y solicitado reconocimiento de su Asamblea Nacional Constituyente, de parte del oficialismo), a pesar de haberse recordado o señalado -del lado de la oposición- lo atinente al respeto a la constitución, la ayuda humanitaria y los presos políticos[6] (desapareciendo de tonos y momentos, el tema de los crímenes de lesa humanidad y los más de 130 muertos[7] de los meses de abril a julio de 2017)[8]. En tercer lugar, se encuentran los efectos de todo lo transitado en 2017 en el ámbito político, sobre un factor fundamental en el futuro de la nación: sus pobladores y sus votantes. Estos, además de las cargas atinentes al deterioro en las condiciones de vida, han acumulado los efectos de la alteración de procedimientos, trampas, marramuncias y probables fraudes, en lo que atañe a su resistencia, empuje y capacidad de lucha. Después de numerosas marchas, fallecidos, gases, alteraciones de viviendas, violaciones de hogares y de la privacidad, dadas las acciones gubernamentales, se encontraron al finalizar los meses de protesta, con una dirigencia opositora, caracterizada, por varios actores y analistas, con agendas ocultas, personalismos y actitudes oportunistas[9].

EL ESCENARIO 2018

Si el año 2017 tuvo sucesos, secuencias y detalles como los ya señalados y los heredados o transmitidos a 2018, este por tales razones y su dinámica de comienzo e intensidad inició con grandes cargas y perspectivas de complicaciones. La muerte/asesinato de Oscar Pérez, el poco o casi irrelevante avance en las negociaciones llevadas a cabo en República Dominicana y el aumento de sanciones internacionales (dadas las actuaciones de EE.UU. y UE en fechas del mes de enero) llevaron a revelar o estructurar acciones del lado gubernamental en cuanto a convocar a las elecciones presidenciales para realizarlas antes del 30 de abril del año 2018.

Las alarmas y las preocupaciones llevaron también al pronunciamiento del llamado Grupo de Lima (12 países liderados por Perú) -que se reunió el martes 23 de enero en Santiago de Chile-  sobre el llamado a elecciones por parte de la ANC[10]. En esta reunión del Grupo de Lima, México se retiró de las negociaciones en su papel de Garante, dado el poco avance de las mismas. Por su parte, todo el conjunto de países reunidos rechazaron la convocatoria de elecciones en Venezuela por la Asamblea Constituyente, controlada por el chavismo por considerar que la celebración de comicios antes de mayo impedía que estos fueran “transparentes y creíbles” y carecían de “legitimidad y credibilidad”[11]. 

Además de las acciones señaladas, la administración del presidente Maduro a través de las instituciones que controla, desautorizó la participación de la MUD y Voluntad Popular en los comicios presidenciales convocados e insistió en el proceso de validación de los distintos partidos políticos. Todas consideradas -por agentes opositores y analistas- trabas e impedimentos para facilitar más sus condiciones ventajosas en la elección indicada.

De cualquier manera, esto afectó la propia marcha lenta de las negociaciones en República Dominicana. Así, Voluntad Popular no asistió a la reunión del 29/30 de enero en Santo Domingo. El contexto internacional, por su parte, se vio más propenso a la crítica a la administración bolivariana, a partir de la expulsión del embajador español  por supuestas intromisiones según la administración bolivariana[12]. Esta medida fue seguida con la correspondiente del lado del gobierno español en relación al embajador venezolano.

De un salto y con el mayor optimismo y entusiasmo el jefe de la delegación del gobierno en el diálogo, Jorge Rodríguez, anunció el 5 de febrero que los representantes del Ejecutivo ya estaban  listos para concretar y firmar ese mismo día el acuerdo de paz y convivencia con la oposición; indicó además, en una rueda de prensa a medios internacionales que el 99,9% de los puntos ya habían sido acordados afirmando incluso que la oposición también estaba “casi lista para firmar”; “Con tinta en el tintero, con pluma lista y en las condiciones óptimas para firmar el acuerdo de paz y convivencia. Vamos a firmar hoy (5 de febrero) y vamos también a elecciones. ¿Quién dijo miedo? ¿Van a arrugar ahora?”, dijo Rodríguez directo y con alta emoción (www.quepsaenvenezuela.com 5 de febrero 2018). Contradiciendo estas afirmaciones y pasado un día adicional, el vocero por la oposición en la mesa del dialogo, Julio Borges, desmintió que todo estuviese listo para firmar un acuerdo el martes 6 de febrero. Negó que se hubiesen reunido la noche del 5 de febrero con los representantes del gobierno, y señaló “Puede haber mesa y bolígrafo pero falta que haya la verdad, que no es otra cosa que los derechos de Venezuela” (www.el-nacional.com 6 de febrero).

El 23 y el 31 de enero de 2018 se retiraron de las negociaciones el canciller mexicano y el chileno, respectivamente, de las llamadas negociaciones de República Dominicana, en razón del poco avance, vicios y/o particularidades observadas en las posiciones e intereses de la administración bolivariana y sus representantes, según los casos. Todo esto y los otros elementos señalados llevaron a los resultados plasmados el 7 de enero. Con las posiciones expresadas, el oficialismo estuvo definido por que ya todo estaba listo y había que firmar. Durante rueda de prensa Jorge Rodríguez firmó el documento y manifestó que ellos “cumplirán su palabra. Vamos a elecciones”, así como que “En el momento correspondiente enseñaremos el pre acuerdo del 31 de enero y cuáles fueron los acuerdos de hoy”  (www.epmundo.com, 7 de febrero 2018). Por su parte, julio Borges señaló en su cuenta de twitter “Informo al país que no hemos firmado, ni firmaremos, ningún acuerdo que no sea digno ni esté a la altura del pueblo venezolano”; “Los venezolanos de verdad no recibimos órdenes ni de Estados Unidos ni de Cuba. Les garantizo que hasta que no haya un acuerdo digno no firmaremos nada”; “Nunca vamos firmar nada que signifique menos derechos y que confisque los valores democráticos de la población venezolana” (ver www.epmundo.com 7 de enero de 2018; @JulioBorges 7 de febrero de 2018).

Preparado así todo el terreno por la administración bolivariana, el mismo 7 de febrero en la noche la presidenta del CNE, Tibisay Lucena, convocó a las elecciones presidenciales para el 22 de abril del 2018. El mismo CNE, cuestionado y observado internacionalmente, convocó así a las elecciones adelantadas y llenas de todas las conveniencias e inhabilitaciones del interés de los actores oficialistas, que indicó/solicitó/convocó la ANC. Para ello, señaló Lucena, que en todo el proceso existían las garantías para una elección “transparente y confiable, para que los venezolanos expresen su voluntad”; así como que “a pesar de que no se firmó el acuerdo” de Dominicana,  “la paz es el camino” y la ruta “para que el pueblo de Venezuela decida su destino libremente”, algo que debe suceder “sin injerencias”.

Varias cosas podían decirse sobre estos resultados; un balance preliminar nos permite compartir la afirmación de Luis Vicente León para el momento en cuanto a que “Es un drama que una elección en Venezuela, lejos de resolver el problema, fortalecer la democracia y legitimar las instituciones vaya directo a generar exactamente lo contrario.” (@luisvicenteleon 7 de febrero de 2018).

No era fácil encontrar indicios de que la administración bolivariana fuese a acceder a cambiar ese CNE y convertir una elección nacional, en un episodio limpio y lleno de libertades y derechos ciudadanos. Por otra parte, lo que la administración había entendido como su camino de la paz, pasó a ser interpretado y visto por muchos interna e internacionalmente[13], como el súmmum de las triquiñuelas y el camino directo para la perpetuación del autoritarismo bolivariano, heredero de un pastiche donde lo más resaltado en sus tiempos más recientes es la vía al socialismo, la cual se  convirtió en la vía al fracaso, destrucción económica, descomposición nacional, sobrevivencia como única estrategia de vida ante la crisis humanitaria, el hambre y la escasez, junto a la desintegración que produce –crecientemente- la diáspora, y que todos ellos no son más que componentes naturales de una revolución petrolera que terminó en fracaso y corrupción, junto a un escenario hiperinflacionario que se alimenta con los propios errores y permanencia del populismo y políticas económicas erradas.

Las cartas están echadas y el oficialismo seguirá su marcha para “ganar” las elecciones presidenciales adelantadas en 2018.

@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com




[2] Servicios otrora exitosos como el Metro de Caracas hoy día se encuentran en franco deterioro, en base al desorden, la improvisación, la politización y la política populista de congelación de tarifas.
[3] Hugo Chávez, otros personajes del área militar y líderes, conductores y grupos de la izquierda tradicional.  
[4] A pesar del entusiasmo y optimismo expresado por varios –sobre todo oficialistas-, estos días de reunión no fueron fructíferos. A lo sumo, puede destacarse la afirmación de Jorge Roig, expresidente de Fedecamaras y Asesor del lado de la oposición, al señalar “Termina  larga y dura jornada sin acuerdo. La oposición no cedió en los derechos  de los venezolanos que son innegociables. Como debe ser!” (https://twitter.com/jorgeroig/status/952346955514032128?s=03). La ronda de conversaciones en Santo Domingo del 11 al 13 implicó la siguiente delegación por la oposición: Simón Calzadilla, Vicente Díaz, Gustavo Velásquez, Manuel Rosales, Eudoro González, Luis Aquiles Moreno, Luis Florido, Enrique Márquez, Julio Borges; y por el gobierno: Jorge Rodríguez, Delcy Rodríguez, Elías Jaua, Roy Chaderton. La reunión del día 11 fue preparatoria para definir los puntos de discusión que serían abordados entre las partes, con la presencia de los acompañantes internacionales. De allí se pasó al día viernes, con retrasos del caso, sin lograrse acuerdos. En correspondencia con esto se incorporó también el día sábado para los diálogos y negociaciones sin tampoco lograrse acuerdos (www.impactocna.com 13 de enero de 2018). Se terminó definiendo volverse a reunir el 18 de enero ante el único resultado de afirmar que se lograron acuerdos parciales o el cobijo que en algunas circunstancias permite la frase "de que nada está acordado hasta que todo este acordado"  (www.eluniversal.com 14 de enero). Esta reunión del 18 de enero no se llevó a efecto, pues la oposición rechazó las afirmaciones del ministro de relaciones interiores Néstor Reverol, en el sentido de que para la captura y muerte de Oscar Pérez el 15 de enero, tal cual se señala más adelante, se había contado con información obtenida en estas negociaciones; también se protestó la ausencia de varios de los cancilleres de apoyo para las negociaciones y la lentitud que se le observaba al gobierno para llegar a acuerdos (puede verse www.800noticias.com 18 enero 2018).
[5] A pesar de poder plantearlo así, numerosas fisuras, sesgos, personalismos y descuidos existentes en la parte de la oposición que se inclinó a este dialogo, facilitan destacar el planteamiento de Antonio Ledezma (quien huyó del país), líder de la plataforma Soy Venezuela (sector de la oposición que rechaza el nuevo intento de diálogo con el gobierno iniciado en noviembre/diciembre 2017) y que comenzó formalmente el viernes 1-2 de diciembre en República Dominicana, señaló: “Una cosa es intentar una elección con todas las de la ley y otra intentar un fraude, lo que se quiere es intentar un nuevo fraude, porque si vamos a unas elecciones con el mismo aparato electoral con el que forjaron el fraude de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), eso no es una elección, es un asalto al poder”; “(Y lo hace el Gobierno) apoyándose en una elite militar que lo respalda porque están comprometidos con hechos de corrupción que ya no pueden ocultar, contra eso se va a rebelar el pueblo, estoy seguro de que el pueblo va a protestar contra cualquier intento de perpetuar el fraude”;  “Si se va (al diálogo) sin condiciones, sin términos… cuando hemos ido a dialogar, el Gobierno se lleva todos los trofeos y nosotros salimos trasquilados” (ver www.elpitazo.com 29 de noviembre 2017). Por su parte, María Corina Machado, dirigente de Vente Venezuela, desde inicios de noviembre, alertó sobre lo inviable de este dialogo, asunto que ratificó el 29 de noviembre en la reunión de dirigentes de la oposición con el político español Adolfo Suarez (ver www.anlitica.com 10 de noviembre 2017 y www.el-nacional.com 29 de noviembre 2017). En el campo internacional el Secretario general de OEA, Luis Almagro, expresó serias críticas o dudas al dialogo (“la política no es un juego florentino, no es mover piezas en el tablero de las élites”; lo calificó como “no inclusivo” pues “no dio las condiciones para que pueda sumarse”); igual lo hizo el canciller peruano, Ricardo Luna, miembro del grupo de Lima (“Yo no me siento en condiciones de recomendar nada a la oposición, pero si yo fuera venezolano, no iría al diálogo”). Debe señalarse que el día 30 de noviembre se formalizó que el canciller Paraguayo no asistiría a Republica Dominicana, lo cual implicaba que la oposición tuviese un canciller menos como garante (quedándole México y Chile), mientras del lado del gobierno de NM se habría añadido San Vicente y las Granadinas (sumándose a Nicaragua y Bolivia). Esto fue interpretado por algunos como un mal comienzo, pero al fin y al cabo se siguió con el encuentro programado (ver www.es.panampost.com 29 de noviembre 2017;  www.elunivrsal.com 30 de noviembre 2017).
[6] Al momento de acercarse las reuniones del 1y 2 de diciembre de 2017, el Foro Penal Venezolano, organización fundamental en la defensa de los presos políticos y denuncia de asesinatos y abusos en manifestaciones diversas y muy activa en las de 2017, hizo una serie de planteamientos sobre las propias negociaciones y las actitudes de la llamada oposición: “Rechazamos que, en lo que se refiere a la situación de los presos políticos, perseguidos y exiliados, no se conozcan aún los objetivos precisos, o las condiciones ni exigencias previas que han sido o serán planteadas”; en el mismo comunicado, presentado en el contexto de cercanía de esas conversaciones/negociaciones la organización puntualizó que se prefirió  “no asistir a las reuniones realizadas por una Comisión Especial de la Asamblea Nacional dirigida por el diputado Stalin González, en vista de que dicha claridad de propósitos y objetivos no existían ni existen actualmente”; y así también “Nuestra obligación es no legitimar ni otorgar potestades a ciegas que sirvan para realizar planteamientos no acordes con nuestros objetivos de libertad y justicia” y, en tal razón, aun no estando en contra de dialogar, toda negociación tiene que ser “honesta y sincera”. Posición y palabras categóricas, firmes y acordes con el respeto que para ciertos sectores o grupos sociales y políticos merece el conjunto de actividades de esta organización (puede verse www.es.panampost.com, Noviembre 27 2017).
[7] El 15 de enero de 2018, días posteriores y cercanos a las reuniones de negociación en República dominicana el 11, 12 y 13 del mismo mes, fue muerto Oscar Pérez, antiguo funcionario del CICPC, quien había pasado a la clandestinidad después de haberse pronunciado en contra de la administración bolivariana, luego de un vuelo en helicóptero por la ciudad de Caracas. Según sus propios mensajes por las redes sociales, estaba dispuesto a rendirse, pero afirmó lo querían asesinar (http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-42696495 15 de enero 2018).
[8] Un resumen importante de todas las propuestas presentes hasta febrero de 2018 (la de los Cancilleres, la de Rodríguez Zapatero y la de la oposición en sus distintos momentos, puede verse en: Eugenio Martínez, ¿Qué propuestas discutieron el gobierno y la oposición en República Dominicana?, www.prodavinci.com 7 febrero 2018).
[9] De los episodios más bochornosos y asociados a algunas de esta actitudes, están las juramentaciones ante la ANC o las dudas o pronunciamientos sobre lo no problemático de hacerlo. “La ANC (…) es una realidad política, si queremos que en Venezuela haya un cambio, debemos asumir esa convocatoria de juramentación” (Manuel Rosales, www.elestimulo.com 17/11/17; ex gobernador del Zulia, excandidato presidencial y candidato a la gobernación del Zulia para elecciones diciembre 2017).
[10] Este llamado lo hizo la ANC el día 23 de enero de 2018 (www.el-nacional.com 24 de enero 2018).
[11]En tales sentidos expresaron en el comunicado: “Exigimos que las elecciones presidenciales sean convocadas con una adecuada anticipación, con la participación de todos los actores políticos venezolanos y con todas las garantías que corresponda, incluida la participación de observadores internacionales independientes. Unas elecciones que no cumplan estas condiciones carecerán de legitimidad y credibilidad” (http://americanuestra.com/los-principales-paises-de-america-latina-rechazan-las-elecciones-en-venezuela-antes-de-mayo/#). De la misma manera, y ya en el ámbito nacional, la Conferencia Episcopal Venezolana expresó su rechazo en un documento fechado 29 enero 2018; entre los ocho puntos de ese documento están los dos siguientes: “2.- En primer lugar, ratificamos lo dicho en la Exhortación Pastoral ´Dios consolará a su Pueblo´, del pasado 12 de enero 2018: ´La Asamblea Nacional Constituyente es inconstitucional e ilegítima en su origen y en su desempeño. En vez de limitarse a redactar una nueva Constitución pretende erigirse en un supra poder con funciones ejecutivas y judiciales´ (n.4). Demostración de esto es el mandato dado al CNE por parte de la ANC para que convoque elecciones presidenciales adelantadas, contraviniendo el marco legal vigente. 3.-En segundo lugar, estamos ante un hecho de extralimitación y desnaturalización de las funciones de la ANC. Tenemos una Constitución Nacional y unas leyes que estipulan claramente el procedimiento de las elecciones. Sencillamente, se desconocen y omiten estas disposiciones, para legislar según los intereses propios del poder” (ver www.800noticias.com  29 de enero 2018).
[12] Esta acción recibió respuesta de la UE en el sentido de que: “La UE condena firmemente la decisión de las autoridades venezolanas de declarar al embajador español persona non grata. Expresamos plena solidaridad con España y llamamos a revertir la decisión, ya que va contra la necesidad de mantener abiertos los canales diplomáticos” (Comisión Europea -CE-, Catherine Ray). Venezuela declaró el jueves 25 de enero de 2018 persona no grata a Silva Fernández por “continuas agresiones y recurrentes actos de injerencia” del Gobierno español en los asuntos de Venezuela (www.globovisión.com 26 de enero 2018).

[13] La información del mismo 8 de febrero es categórica del lado del Parlamento europeo: “Aprobada en plenario del Parlamento Europeo la resolución sobre la situación en Venezuela con una amplísima mayoría. Europa no es neutral: está con la democracia y con los venezolanos. No a las elecciones fraudulentas de Maduro”, indicó Beatriz Becerra, vicepresidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. La resolución de la Eurocámara fue aprobada por 480 votos a favor, 51 en contra y 70 abstenciones. Los parlamentarios, además.  solicitaron más sanciones para el gobierno de Nicolás Maduro (ver www.el-nacional.com 8 de febrero 2018).



EL HEDOR DEL VENEZOLANO HECHO EN SOCIALISMO DEL SIGLO XXI


Enrique Viloria Vera

No sin el debido dolor de Patria, nos enteramos del cotidiano rechazo que genera la diáspora, la creciente, incontrolable migración que - sin la debida planificación -, realizan los venezolanos Hechos en Socialismo. La xenofobia se hace presente en avenidas, calles, plazas, buses, gasolineras de muchas ciudades del mundo, especialmente en nuestros otrora hermanos latinoamericanos.

Venezuela siempre fue país de inclusión y no de exclusión, los millones de inmigrantes que llegaron desde los más variados y lejanos confines del planeta, no olían mal por su color de piel, su condición social o económica, sus creencias religiosas o por su diferente habla o pronunciación…hedían distinto.

Ciertamente el olor del inmigrante era otro: a lo que comían: cebolla y ajo, albahaca, cilantro y tomillo, repollo y pimienta, mostaza, ají, pepinillo y pimentón, o a lo que vestían, en virtud de la costumbre de no cambiarse de ropa, de medias o ropa interior, lo que hacía que sobacos y pies fueran distinguibles a metros de distancia; o a sus hábitos de higiene en materia de baño y aseo personal.  Todos, sin embargo, se fueron progresivamente integrando a las costumbres higiénicas del venezolano común de la época que - bien bañado -, era además oloroso a colonia y desodorante.

Aún recuerdo el comentario de un amigo británico que cuando se alojaba en casa, gustaba de tomar el entonces cordial y seguro metro para ir a La Hoyada, a fin de contemplar y disfrutar de la belleza, el colorido de la ropa, la coquetería y el olor de las caraqueñas de cualquier extracción social.

Hoy la realidad es otra… los venezolanos Hechos en Socialismo hieden, el rechazo que sufren por parte de los ciudadanos de otros países es comprensible; como todo inmigrante arriba para competir por los puestos de trabajo y los servicios educativos y asistenciales propios de los nacionales del país de acogida. En el caso venezolano emigra todo quisque: el profesional y el improvisado, la clase media y el sin recursos, el honesto y el que nunca lo fue.

Profunda razón tenía Uslar Pietri cuando afirmaba que el Rentismo petrolero fracasado llevaría a Venezuela a ser un asunto de la Cruz Roja, ya lo es…junto a los refugiados, sirios, afganos, ucranianos, magrebíes y subsaharianos copamos las oficinas de apoyo y auxilio humanitario, además de las comisarias policiales y las oficinas de inmigración.

El único consuelo que resta es la certeza de saber que los negligentes, hablachentos, guasones, ineficientes y genocidas responsables del malhadado y depredador Socialismo del siglo XXI hieden más en el exterior que el emigrado venezolano de a pie. Pronto vestirán trajes de rayas o monos naranja, y coparán las cárceles de los países democráticos, como ahora sus desafortunados compatriotas copan plazas, estacionamientos, aeropuertos y termínales de autobuses en busca de un espacio para dormir, protegerse de la intemperie y soñar con futuro mejor para s mismos y sus hijos.   

            

martes, 6 de febrero de 2018

Efectos Venezuela, por Felix Arellano



Felix Arellano | felixarellano50@gmail.com

La gravedad de la situación venezolana, que se incrementa progresivamente, con profundas consecuencias sociales, económicas y políticas, incluso para los países de la región, sigue representando un reto para la institucionalidad internacional, para sus normativas, particularmente en lo relativo a derechos humanos y defensa de la democracia; para el sistema multilateral y para las tendencias que promueven la democratización y humanización de la dinámica global. Lo novedoso de la situación nos está permitiendo observar debilidades y limitaciones, pero también ideas e iniciativas que pueden contribuir a perfeccionar el ordenamiento vigente.
Uno de los primeros retos tiene que ver con la institucionalidad hemisférica, en particular la Organización de Estados Americanos (OEA) y las Cartas Democráticas vigentes tanto en la OEA, como en el Mercosur. En el caso de la OEA, si bien contamos con la valentía del Secretario General el Sr. Luis Almagro, que pese a los obstáculos, decidió utilizar las prerrogativas que le ofrece la Carta en su Artículo 20 y activar su aplicación; luego, nos encontramos con los rigores de la realidad. Por una parte, un sistema de votación que confiere un peso determinante a los gobiernos de las islas del Caribe anglosajón que, actuando en grupo, se constituye en la práctica en un veto.
La actuación en bloque del Caribe en la OEA tiene historia y el gobierno bolivariano la ha sabido capitalizar con una política asistencialista efectiva, que tiene como programa estrella a Petrocaribe. Frente a la poderosa chequera petrolera bolivariana, no siempre transparentes, no resulta fácil para la oposición democrática venezolana lograr apoyos; empero, debemos reconocer que con el tiempo la unidad caribeña se ha debilitado.
Otra limitación que se ha apreciado en la aplicación de las Cartas Democráticas en el hemisferio, es la nula participación de los afectados por la violación de los derechos humanos, quienes deberían tener espacios definidos y protegidos para la denuncia y su defensa. En el caso venezolano, el Secretario Almagro ha promovido la formación de paneles que recibieron a los denunciantes, empero, son un mecanismo sin efectividad jurídica, que debería ser incorporado en los cambios futuros a promover.
En el caso del Mercosur, los gobiernos no han logrado la disposición para profundizar en la diversidad de sanciones previstas en el segundo Protocolo de Ushuaia, seguramente por las contradicciones que sobre el tema venezolano caracterizan al gobierno uruguayo. Ahora bien, ante la agudización de la situación venezolana, seguramente los países del Grupo de Lima se puedan ver obligados a recurrir a mecanismos de sanción como los previstos en la Carta Democrática del Mercosur.
Otro de los retos que plantea el caso venezolano lo representa la Corte Penal Internacional (CPI). La presentación de varias demandas, fundamentalmente por delitos de lesa humanidad, contra el gobierno bolivariano, que no se procesan está desvelando las debilidades y contradicciones de la Corte, incluso, algunos manejos oscuros.
En este contexto, uno de los problemas son las complicaciones burocráticas, el poder del Fiscal de la Corte y de la Sala de Cuestiones Preliminares para iniciar cualquier investigación. Se sabe que fueron varias las demandas que desestimó el exfiscal Luis Moreno Ocampo, sobre quien circula información de manejos oscuros de recursos y, actualmente, la Fiscal Sra. Fatou Bensouda, parece que ha engavetado otras.
Adicionalmente, crecen los rumores sobre presuntas contribuciones financieras especiales, de gobiernos denunciados, al presupuesto de la Corte. También se aprecia la nula capacidad de acción de los afectados ante la institución, para presentar sus denuncias y defensa.
Otro reto latente tiene que ver con la aspiración del gobierno bolivariano de lograr una mayor internacionalización geopolítica del problema, buscando un apoyo más contundente de China y Rusia, incluso la utilización de sus vetos en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Pero también encontramos hechos estimulantes como la creación del Grupo de Lima y la extraordinaria labor de coordinación de la comunidad internacional ante la crisis venezolana, como se puede apreciar, entre otros, por las sanciones adoptadas por los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. En este momento, luego que el gobierno bolivariano está “pateando” la mesa de negociación en República Dominicana, todo parece indicar que las sanciones se incrementaran.
La decidida y coherente actuación de la comunidad internacional en la defensa de los derechos humanos y la institucionalidad democrática en Venezuela, representa una oportunidad para avanzar, con iniciativas organizadas desde la sociedad civil, en una mayor democratización y humanización de las relaciones internacionales.

lunes, 5 de febrero de 2018

EL PIANISTA DE GUASINA

El pianista de Guasina, el campo

de concentración de Pérez 

Jiménez

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01/02/2018 


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TEXTO: NATALIA QUIROGA SÁEZ

La violación de derechos humanos no distingue profesiones. Guillermo Castillo Bustamante, pianista y compositor, fue uno de los centenares de presos políticos en la isla de Guasina, donde la dictadura de Marcos Pérez Jiménez instaló un campo de concentración. Durante sus seis años en la cárcel compuso el conocido bolero Escríbeme, “el himno de los presos”, además de otras 90 canciones
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l 25 de julio de 1952, el Vapor Guayana desembarcó en Guasina con alrededor de 400 presos políticos luego de realizar un viaje de ocho días desde La Guaira. El barco hizo paradas en Cumaná, Carúpano y Güiria para recoger a los disidentes del perezjimenismo y adentrarse luego al río Orinoco por el caño Manamo.

La bodega del barco, acondicionada para cargar cemento, fue usada para hacinar cientos de presos que respiraban poco aire y debían convivir con sus propios desechos humanos de todo tipo, desde orine hasta vómito. Cada cierto tiempo les bajaban algo de comida en unas latas. Luego les daban otra con agua, que nunca era suficiente. A veces se levantaba la lona que cubría la boca de la bodega, pero nunca se apaciguaba el olor fétido dentro del barco.
El viaje de miseria y tortura apenas empezaba. Al llegar a la isla de Guasina los esperaban dos hileras de Guardias Nacionales para “bautizarlos” con peinillazos, golpes con objetos largos de goma que eran usados en la época como método de represión y que dejaban grandes heridas en la piel, e incluso, provocaban caídas al piso. Luego serían sometidos a trabajos forzados por horas y a pasar noches en vela cuando subía el nivel del río, inundando la isla, amenazando con que se los llevara la corriente para siempre.
Entre esos presos se encontraba Guillermo Castillo Bustamante. Su historia es recuperada por su hija, Norma Inés Castillo de Sáez Mérida, en el libro Son tus cartas mi esperanza, el cual aspira a convertirse en una película. “Podría ser animada, estilo Up, El libro de la vida o Coco; o en ‘carne y hueso’ como El abrazo de la serpiente“, dice Castillo de Sáez.
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“Es menester hacer un reclamo. El que ocurriese algo tan desalmado como el campo de concentración de Guasina, sin que la sociedad del momento moviera un párpado de vergüenza, o porque el miedo ante la dictadura los paralizaba, demuestra que siempre hay que repetir, mostrar al mundo la cara oscura de la complicidad, de la omisión o del miedo. Es un deber que tenemos todos los que hemos sido víctimas del maltrato y la ignominia de regímenes autoritarios”, refleja el epílogo de ese texto.
Guillermo Castillo Bustamante fue un músico pianista y compositor cuya oposición a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez le costó seis años de prisión y un exilio. El 25 de julio de 1952 llegó a Guasina, el campo de concentración venezolano en donde ocurrieron de las peores violaciones a los derechos humanos en la historia del país.
Castillo Bustamante se formó musicalmente en Nueva York, fue fundador y director de Swing Time en 1937 —la primera orquesta moderna de Venezuela; y fue miembro del Septeto Habanero en Cuba en 1949. Fundador también de Radiodifusora Venezuela, fue pianista en programas de radio y de los principales cantantes de la época.
En su tiempo como preso político compuso noventa canciones gracias a que el monseñor Juan José Bernal, Obispo de Ciudad Bolívar, logró pasarle un piano dañado pero que Guillermo pudo reparar en prisión. Entre ellas se encontraba Escríbeme, “el himno de los presos”, popularizada luego por Alfredo Sadel, convertida en un éxito mundial y de la cual hubo más de cien versiones en distintos idiomas.

No es una canción de amor sino un retrato del sufrimiento de los presos políticos alejados de sus familias. Debido a que las visitas no estaban permitidas, el único vínculo que podían tener con sus seres queridos eran las cartas. Claro, las que llegaban a sus destinatarios y no las que a veces veían flotar, sin rumbo, en el río Orinoco.
Por crear y distribuir el periódico Combate —propaganda clandestina en contra de la dictadura— en conjunto con su esposa, Inés Pacheco Pestana y el dirigente adeco Luciano Ochoa, la casa de Guillermo Castillo Bustamante fue allanada y fueron detenidos. Él por seis años. Su esposa por cuatro. Quedaron solos sus tres hijos, menores de edad.
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El 6 de abril de 1952 entraron a la casa de madrugada, cuenta Inés, la mayor: “Tumbaron la puerta (…) Se los llevan a los dos y nos quedamos nosotros tres, sentados en la cama, con los tipos de la Seguridad Nacional preguntándonos cosas”, dice. “Nos fuimos entonces a casa de mi abuela, que estaba al lado”. Luego su tío Teodoro los repartió en casas distintas, porque en la dictadura perezjimenista se acostumbraba a capturar a los hijos de los presos políticos para otros fines de tortura.

Ser pianista en 1910

En la casa de los Castillo Bustamante en Maiquetía había un piano, donde la hermana mayor recibía clases. Un día de 1913 le preguntaron a Guillermo, de tres años de edad, si quería tocar. Le pusieron un cojín a la silla y el pequeño reprodujo la lección de memoria. Hubo caras de asombro y aplausos.
A los ocho años realizó su primera composición, aunque nunca recibió clases formales. A sus diez, su familia decidió que no siguiera tocando porque “esa no es una profesión para un hombre”, por lo que le impidieron el acceso a este instrumento. Persiguiendo su pasión, al salir de la escuela, Guillermo se dirigía a los bares donde hubiese un piano y pedía que lo dejaran tocar, pero, al ser descubierto por su familia, no lo dejaron ir más. Decidió entonces ir a distintas casas donde hubiese un piano para seguir tocando. Una de ellas era la casa de la familia de quien luego se convertiría en su esposa, Inés Pacheco Pestana.
Cuando Castillo Bustamante cumplió 17 años, falleció su padre. Junto a dos de sus hermanas y su madre partió a Nueva York en 1927, donde trabajó trabajo como pianista en una emisora de radio y luego con alguna orquesta de salón, además de ser ascensorista en uno de los grandes hoteles de la ciudad. Estudió formalmente música, pero la presión de su mamá, quien nunca aprendió inglés ni pudo adaptarse al frío de Nueva York, los hizo regresar a Venezuela.
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Un pianista en Guasina
Situada en pleno delta del río Orinoco está la isla de Guasina. “Es tan inhóspita, tan inhabitable, que aún hoy es una isla despoblada (…) Las temperaturas son altísimas, casi inmóviles entre 38 y 40 grados, más un sol abrasador que cae perpendicular sobre la gente todo el año”, indica el historiador Simón Sáez Mérida en su libro La otra historia de AD: Homenaje a Silvestre Ortíz Bucarán (2008).
Guillermo Castillo Bustamante omitía referencias a la etapa de su vida en Guasina. En parte por decisión propia y en otra por una posible amnesia postraumática. Sin embargo, Simón Ferrer, guasinero, habló sobre este músico en Testimonio del terror en Guasina, relato de un sobreviviente de la isla infernal (1986) —libro publicado por Carlos Navarro Giral: “Guillermo Castillo Bustamante era un creador de la música. Fino compositor, pianista de los buenos, en todo momento añoraba su instrumento predilecto (…) En Guasina, tocado su espíritu superior por esos momentos de sublime inspiración que fluye en los poetas y genios, Castillo Bustamante logró componer la preciosa melodía titulada Escríbeme”.
Esta isla fue usada en diversos momentos de la historia como campo de concentración: para presos nazi-fascistas de la Segunda Guerra Mundial, para prisioneros durante la Guerra Civil Española y luego fue acondicionada para opositores a Marcos Pérez Jiménez.
Uno de ellos, Silvestre Ortíz Bucarán, quien fue liberado en 1952 por una grave herida que le propinaron, denunció las condiciones deplorables de este campo de concentración y resonó a nivel internacional. Por eso, y los escasos tres metros por encima del caudal del Orinoco que mantenían a la isla inundada la mayor parte del tiempo, los presos fueron trasladados a Sacupana, en tierra firme.
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Ya en Sacupana, el 18 de diciembre de 1952, “se corrió la noticia de que cinco de nosotros íbamos a ser enviados nuevamente a Guasina, para allí asesinarnos, por orden de Pedro Estrada a Juan Manuel Payares, director del campo de concentración”, relató Castillo Bustamante al realizar una denuncia que entregó al abogado Guanipa Mora, quien llevaba las acusaciones de los perseguidos políticos de ese momento. “Yo era uno de los cinco sentenciados a muerte, así lo dijo el propio Payares en una borrachera que cogió, regándose como pólvora”, sostuvo. Aunque gracias a la oposición del teniente Juan María Contreras, jefe del cuerpo de Guardias Nacionales, más un motín de los presos, el fusilamiento no se dio. En su lugar, fueron trasladados a la Nueva Cárcel de Ciudad Bolívar.
Mientras tanto, su esposa, Inés Pacheco Pestana de Castillo, fue enviada a la Cárcel Modelo, luego a la Penitenciaria General para Mujeres en San Carlos (Cojedes) y a la Cárcel de Los Teques donde le detectaron un tumor en un seno, por lo que fue liberada. Su prisión fue de casi cuatro años. Era una mujer valiente, más comprometida con la lucha política que su esposo y fundadora de la Asociación Cultural Femenina en 1941, grupo activo que pedía el voto para las mujeres.
Aunque necesitaba el piano para componer, su hija, Inés Castillo,  cuenta que en Guasina, “mi papá volteaba las cajetillas de cigarrillos y por la parte blanca escribía los pentagramas (…) porque  decía que la música hay que agarrarla cuando llega la inspiración. Imagínate tú tener inspiración en un campo de concentración”. La primera canción que hizo allí fue Muchachita, dedicada a ella.
Guido Acuña afirma que Guillermo compuso Escríbeme entre Guasina y Sacupana en octubre de 1952 y que el estreno para los presos fue en la cárcel de Ciudad Bolívar en el piano que le dio monseñor Bernal, el cual Guillermo logró reparar. Acuña era poeta, cronista y escritor, llegó en el segundo grupo de presos enviados a Guasina en abril de 1952 y fue el primer cantante en estrenar Escríbeme.
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“La nostalgia y la necesidad de comunicarse que expresa ese bolero en su letra sencilla, lo convirtió en un himno de los presos de la cárcel de Ciudad Bolívar y ello porque todos dependían de una carta para saber de sus seres queridos”, dice Inés Castillo. La letra original descansa en un cuaderno que usó en esa prisión, con fecha del 14 de agosto de 1956.
Con el compositor aún encerrado, Alfredo Sadel llamó a Inés Castillo en 1957 para invitarla a RCTV a El show de las 12, donde interpretó la pieza con orquesta. “Me ericé y empecé a llorar —relata Inés— Fue una emoción muy grande. Y la gente que estaba en la cabina no sabía. Papá tenía seis años preso. No sabían quién era Guillermo Castillo Bustamante. No sabían que yo era la hija. No sabían por qué yo lloraba”.
Pasaron más de cuatro años antes que Guillermo Castillo Bustamante, de 1,78 metros, saliera de la cárcel pesando 49 kilos, para luego ser expulsado a finales de la dictadura hacia Guatemala. Pero se desvió a Costa Rica, donde se encontró con Sadel para estrenar Escríbeme.
Al caer la dictadura, regresó a Venezuela y fue designado Director de la Televisora Nacional Canal 5 y tuvo un programa musical en la Radio Nacional. Asimismo, dirigió y fundó varios orfeones, entre ellos, el de la Técnica Industrial. Falleció en 1974 por un cáncer de pulmón.

domingo, 4 de febrero de 2018

Davos y la gobernanza del cambio

Tomado de www.elmundo.es


LUIS DEMANO

Los reunidos en Davos tenían este año razones para estar contentos. Las Bolsas de valores superan máximos, los beneficios empresariales se recuperan, la política monetaria es expansiva sin que ello haga repuntar la inflación, el FMI revisa al alza las perspectivas de crecimiento económico y las nuevas tecnologías están abriendo enormes posibilidades de beneficios empresariales mediante mejoras de eficiencia hasta ahora insospechadas.
También, y no es contradictorio, han apuntado realidades para sentirse preocupados, porque existen elementos en nuestra realidad mundial para articular un relato optimista de la situación y su tendencia, pero también podemos encontrar otros para la preocupación, vinculada no solo a los riesgos objetivos existentes, como la desigualdad creciente o la lucha contra el cambio climático, sino también a la incapacidad aparente en nuestras instituciones actuales para hacer frente a los mismos.
Las herramientas sociales que hemos construido en el mundo durante las últimas décadas han llegado a su límite y presentan serias deficiencias para encauzar los nuevos problemas que plantean los cambios actuales que podemos centrar en torno a lo que ya se llama la Cuarta Revolución Digital, la vinculada a la Inteligencia Artificial.
La realidad de un cambio tecnológico transversal de tal magnitud que afecta, por tanto, a muchos aspectos de nuestra sociedad está centrando una preocupación creciente. Hablamos de que la tecnología está cambiando ya, de forma acelerada, la manera de producir, de transportar, de comprar, de trabajar, de comunicarnos, de aprender, de vivir.
Y ello se produce, además, en un marco de referencia mundial, con empresas y mercados globales, mientras mantenemos, todavía, el marco nacional para gestionar, desde lo público, la mayor parte de la regulación y del control de estos nuevos mercados y de las nuevas realidades generadas por las posibilidades que abre la tecnología. Ello es lo que plantea, en su origen, la necesidad de reflexionarsobre cómo se debe, si se debe, gestionar este cambio en lo que se llamó la gobernanza del mismo y que tiene, al menos tres dimensiones: los gobiernos, las empresas, los ciudadanos.
Partimos siempre de cuatro apriorismos, cada uno de ellos discutible por separado: que el cambio es imparable, incluso acelerado; que es globalmente positivo; que somos capaces de controlar socialmente tanto su ritmo de difusión, como sus principales impactos; y, por último, que controlarlo sería beneficioso para la mayoría.
Aceptando estos principios, la primera reflexión sería sobre qué valores se asienta la pretendida gobernanza del cambio, cuáles son los principios de ordenación social que deben guiar las medidas concretas que darán cuerpo a la misma. Y aquí, entrando en ellos, es cuando nos situamos en un terreno ideológico nuevo que está más allá del liberalismo clásico y de la vieja socialdemocracia al alterar algunos de los supuestos tradicionales que hacían reconocibles a estas dos grandes corrientes del pensamiento y de la acción política.
Por citar sólo dos, a título de ejemplo: la maximización del beneficio o del valor de la acción para el propietario a corto plazo no pueden seguir siendo el único principio que mida la correcta actuación de unas empresas globales que deben incorporar en su ecuación de equilibrio su responsabilidad como agentes activosen asuntos tan importantes como la formación de sus empleados, la reducción de emisiones contaminantes o una acción social vigorosa.
Por otra parte, el Estado, como instrumento esencial para el buen funcionamiento del conjunto económico por su papel regulador, supervisor y cohesionador, debe esforzarse por realizar su labor con la máxima eficiencia, desde el respeto al equilibrio presupuestario a lo largo del ciclo económico y demostrando que si tiene la obligación de ayudar a quien lo necesita, éstos tienen la obligación, también, de aprovechar la ayuda recibida.
La gestión del cambio implica, pues, alterar la concepción tradicional de relación entre lo público y lo privado, haciendo más fluidas sus relaciones y, por tanto, más transparentes, así como la interrelación entre lo individual y lo colectivo. Todo ello sin olvidar la necesidad de establecer instituciones supranacionales que permitan hacer frente al campo de actuación de las nuevas empresas globales.
La magnitud y características del desafío son de tal calibre, que las viejas referencias ideológicas se nos quedan estrechas. Como se dice a menudo, comprometerse a combatir el cambio climático o a impulsar la digitalización: ¿es de izquierdas o de derechas? Mi respuesta es que se puede hacer con valores atribuidos a la izquierda o con valores más próximos a la derecha pero, también, desde una nueva zona de concurrencia que esté más allá de ambos a la vez que incorpora lo mejor de ambos.
Esto no significa "el fin de las ideologías", sino reconocer que existen problemas nuevos para los que las viejas fórmulas de las ideologías clásicas pueden quedarse obsoletas y, ante retos diferentes, tenemos que renovar también la manera en que los abordamos.
El cambio tecnológico, como se señala desde el Centro para la Gobernanza del Cambio recientemente creado en el IE y uno de los pocos dedicados al asunto con base en España, debe entenderse, anticiparse y gestionarse tanto en sus aspectos empresariales, como políticos o sociales. La innovación está impactando ya, sobre la educación/formación, el empleo y su retribución, o la competencia monopolística que genera su difusión. Hoy, por ejemplo, sabemos que para 2030 la mitad de los puestos de trabajo actuales estarán automatizados o robotizados, a la vez que sólo sobrevivirán las empresas que utilicen de manera preferente el big data y la IA.
Pero, ¿de verdad somos conscientes de lo que esto va a significar sobre la desigualdad social, por ejemplo, si no hacemos nada para gobernarlo de manera consciente y compensatoria? Si para que las empresas incorporen las nuevas tecnologías, hace falta que acometan un importante cambio cultural y organizativo interno, ¿qué cambios no hará falta hacer en la sociedad? Estos son los asuntos sobre los que me gustaría escuchar a los políticos democráticos, incluidos los españoles. Porque si no lo hacen, solo oiremos a los asistentes a Davos y a los demagogos.

jueves, 1 de febrero de 2018

¿QUIEN NEGOCIA Y QUE SE PUEDE NEGOCIAR? VENEZUELA EN REPÚBLICA DOMINICANA.


EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

Los optimistas voluntariosos y también los aprovechadores de oficio, piensan que siempre se debe y se puede negociar, porque negociaron Vietnam y EE.UU., las FARC y el gobierno colombiano y Corea del Norte se acaba de sentar con Corea del Sur, entre otros ejemplos que pueden darse. En parte es cierto en parte no, como sucede con muchas cosas en la vida y más aún en la política. Todo depende con que actitud se negocia y que es lo que se va a negociar.

Debería, más aun, pensarse en la representatividad. ¿Representan siempre los gobiernos a los pueblos? ¿Los representaron en algún momento y –después- dejaron de representarlos, cuando estos por viciados mecanismos pasaron a reproducir y mantener su permanencia en el poder político? ¿Hasta dónde llega la legitimidad de los gobiernos, cuando ellos se miden y se justifican a sí mismos, porque ya los mecanismos de la democracia –que no debe ser de partidos políticos, aunque siempre estén presentes- han desaparecido o languidecen? ¿Hasta dónde, por otra parte, representantes disimiles complejizados en sus propios tormentos, diferencias y ambiciones, son expresión de un pueblo porque están ubicados como de la oposición? Claro, siempre existirá la excusa de que alguien debe negociar y que nunca se deben abandonar las esperanzas. ¿Más aun, puede uno preguntarse, hasta donde lo que en tales oportunidades pudiera acordarse es válido y útil para un país y sus pobladores?

Muchas cosas pudieran haberse hablado, conversado o negociado en República Dominicana, pero que de allí surgiesen acuerdos, por una parte, sobre que se reconoce a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) –órgano todopoderoso y sobredeterminante- que muchos catalogaron y catalogan de ilegitimo o que, por otra parte, elecciones sorpresivas y apresuradas -por la intención- se diesen en el contexto del Consejo  Nacional Electoral conocido, con todo y su estructura en la toma de decisiones y los apoyos de su Plan República, seria por lo menos sorprendente, por no decir decepcionante –entre otros elementos que alguien pudiese mencionar, seguramente.-

En el primero de los casos, es sabido que cualquier cosa podría después decidir la ANC y, en el segundo, como han parodiado algunos: los resultados ya están cantados. Guardando las distancias, nadie se imagina a un negociador vietnamita negociando para que después de negociaciones y negociaciones, los estadounidenses se quedasen en su territorio, por decir algo nada más.

¿Quién se siente representado con lo que se negocia en República Dominicana? ¿Por qué tanto apuro en una negociación que habiendo avanzado muy poco –de ahí en parte el retiro de México como garante- no pueda, paradójicamente, decirse que ha tenido poco tiempo? Claro, si uno está apurado puede ser muy optimista y entusiasta. Si se está problematizado o complicado, se puede recurrir a la elegancia de que hay que esperar hasta que todo/todo esté aprobado. Si uno tiene poco criterio de responsabilidad o posibilidad de reclamo del pueblo o los electores, puede ocultar información o tergiversarla.

Lo único que pareciera poder avizorarse son mayores complicaciones, en lo visto hasta ahora.

@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com