martes, 19 de marzo de 2019

16 preguntas que usted puede haberse hecho sobre el “Plan País”


Tomado de prodavinci.com
16 preguntas que usted puede haberse hecho sobre el “Plan País”

POR Leonardo Vera

18/03/2019

Desde finales del pasado año, las fuerzas democráticas que hacen vida en la Asamblea Nacional vienen promoviendo, al interior del cuerpo orgánico de la sociedad venezolana, un acuerdo político para rescatar a Venezuela de lo que bien puede ser considerado el colapso económico y la crisis social más brutal que haya sufrido país alguno en la región en las últimas décadas.

Este acuerdo político se expresa en un breve documento dividido en cinco (5) capítulos y cuarenta y dos (42) numerales con el título de “Plan País: El Día Después”. En la identificación de problemas, el análisis y la formulación de propuestas de este plan han colaborado las universidades, las academias nacionales, los movimientos políticos y los gremios empresariales, laborales y profesionales. En cierto modo, los que mucho tenían que decir y fueron deliberadamente apartados por años.

Cuatro han sido las áreas destacadas de consenso del Plan País: (a) en materia de políticas económicas, (b) en materia de empoderamiento de los ciudadanos y garantía de acceso a los servicios públicos, (c) en materia de hidrocarburos y (d) en lo contentivo a las políticas sociales para salir de la crisis. No es un contrato exhaustivo que atiende a todos las raíces y expresiones de la crisis. En algún sentido expresa sólo un conjunto de líneas de acción sobre ámbitos donde se precisa actuar con prioridad, para salir de la crisis.

En otras palabras, Plan País, como todo programa de acción, establece unas prioridades, pero no desestima la posibilidad de mover los acuerdos hacia otras áreas de importancia clave para ayudar a Venezuela a superar la crisis. Por eso, en su apartado final, promete extender los acuerdos hacia áreas como la seguridad alimentaria, la seguridad ciudadana y la calidad de las instituciones, la justicia y la democracia, para lo cual precisa promover la consulta.

Variadas han sido las reacciones hacia Plan País. La sola idea y el sentir de que existe un plan para sobreponernos a la crisis y enrumbar al país en la reconstrucción es auspiciosa y esperanzadora. Pero hay quienes se preguntan: ¿este plan va a acabar con la inflación? ¿Se trata acaso de entregar nuestros recursos naturales? ¿Dónde está el retrato de la lucha contra la corrupción? ¿Por qué seguirnos endeudando? ¿Es un viaje al capitalismo sin límites? Así que en lo posible intentaremos despejar estas y algunas otras preguntas.

¿Plan País constituye un programa detallado para resolver todos y cada uno de los problemas económicos y sociales de Venezuela?

No. Plan País no es un programa detallado de acciones y decisiones de política pública. Tampoco ha sido formulado para resolver todos y cada uno de los problemas económicos y sociales. Plan País es un acuerdo marco de políticas; un conjunto de lineamientos generales sobre los cuales habrán de desarrollarse programas de acción y políticas específicas que tomen en consideración recursos, restricciones, horizontes temporales y beneficios y costos.

Plan País se concentra en ciertos problemas medulares que requieren ser resueltos para mover a Venezuela hacia una visión compartida de sociedad. Esa visión está plasmada en la Constitución de la República, y Plan País la recoge cuando señala que el objetivo es empoderar a la gente y liberar sus fuerzas creativas y productivas; con oportunidades para todos; desarrollando su máximo potencial; acompañados por un Estado democrático y de derecho puesto al servicio de los ciudadanos en materia de bienes y de servicios.

¿Plan País supone un camino hacia el capitalismo sin límites?

Plan País no está llamado a establecer ningún orden económico y social dicotómico. Pretende más bien reestablecer el orden que establece la Constitución: una sociedad de hombres libres e iguales en dignidad y derechos, reconociendo la importancia de la justicia social y del respeto a los derechos fundamentales. Así, las funciones del Estado social se preservan y en lo contentivo a la actividad productiva la concepción es igualmente fiel a la Constitución, que señala en su artículo 112: “El Estado promoverá la iniciativa privada, garantizando la creación y justa distribución de la riqueza, así como la producción de bienes y servicios que satisfagan las necesidades de la población, la libertad de trabajo, empresa, comercio, industria, sin perjuicio de su facultad para dictar medidas para planificar, racionalizar y regular la economía e impulsar el desarrollo integral del país”. 

¿Es Plan País un Programa de Ajuste como los implementados por el FMI en los años ochenta?

No. Plan País parte de un diagnóstico que ubica a la economía venezolana en un contexto diferente al que muchas veces se exponen los países que acuden a los auxilios del FMI. La economía venezolana no sufre un desequilibrio por “sobrecalentamiento” sino más bien padece una catástrofe productiva. Por eso el sesgo del programa de políticas económicas, que van del numeral 9 al 22, es expansivo. Plan País no plantea un ajuste fiscal draconiano en las primeras de cambio y mucho menos un programa económico contractivo. La formulación del programa de políticas económicas intenta mover la economía hacia un equilibrio con alta ocupación de recursos, rescatando la producción (petrolera y no petrolera) y elevando simultáneamente la demanda y el poder de compra de la ciudadanía.

Por lo demás, Plan País se orienta por la atención inmediata de la emergencia social (humanitaria compleja) y no pone estos aspectos por detrás de las acciones de contenido económico, como en los esquemas más ortodoxos.

Venezuela es un país altamente endeudado. ¿Conviene, como supone Plan País, endeudarse aún más con los organismos financieros multilaterales?

Venezuela se endeudó masivamente con los mercados internacionales justo en medio de una bonanza petrolera y cuando no lo requería. Hoy, sin recursos financieros ni medios de pagos internacionales, el financiamiento internacional es fundamental. Para construir un fondo de reservas, para abrir el mercado cambiario, para “normalizar” la producción, generar oportunidades de empleo y crecer económicamente, Venezuela necesita especialmente dinero fresco. Un sólido respaldo de recursos externos permitirá construir un mercado cambiario funcional, recuperar las importaciones de insumos, materias primas, maquinaria y equipos que hoy día sólo suman una quinta parte de lo que se requiere. Necesitamos recursos en dólares para que el sector privado produzca alimentos, pero también para que no falten importaciones de alimentos y medicinas indispensables para la salud.

Esto explica por qué Plan País, en el numeral 10, señala como una necesidad la “asistencia financiera internacional extraordinaria de organismos multilaterales, préstamos bilaterales, donaciones internacionales, reestructuración de sus compromisos de deuda externa”.

El endeudamiento con los multilaterales es mucho menos oneroso que la opción de ir a los mercados voluntarios o a los bancos chinos, y si la reestructuración de los pasivos internacionales del Estado es exitosa, Venezuela podría hacerse de un respiro para promover la recuperación y pagar los compromisos más adelante en una fase de crecimiento sostenido de su producción interna.

¿Plan País supone un ajuste fiscal draconiano y reducciones del gasto social?

De ninguna manera. Los niveles de gasto en términos reales del sector público están hoy por el piso, en gran medida por la hiperinflación y el colapso de la tributación petrolera y no petrolera. En el numeral 11, Plan País señala: “En materia fiscal, la emergencia humanitaria y el colapso de los servicios públicos exigen una significativa expansión fiscal financiada con recursos externos”. Ayudar a los más vulnerables mientras dura la crisis estará entre las mayores prioridades. Pero, lamentablemente, la mayor porción de ese gasto no puede ser financiado tributariamente, por la espectacular depresión que afecta la recaudación. La recuperación en la producción de sector petrolero y no petrolero permitirá ir sustituyendo el financiamiento externo por impuestos internos y los programas de apoyo en la crisis, como los subsidios, irán desapareciendo en la medida que la economía esté en capacidad de ofrecer empleos de calidad.

Ningún país en el mundo ha logrado cerrar una brecha fiscal de casi 20 puntos del PIB en un año. El crecimiento y las reformas estructurales serán las fórmulas para ir cerrando la brecha fiscal en el tiempo.

¿Plan País contiene una propuesta para detener en seco la hiperinflación?

Plan País no es en sí mismo, ni contiene en detalle, un programa para detener la hiperinflación, pero en él están los elementos fundamentales para hacer la tarea. El realineamiento inicial de los precios relativos (con la eliminación de los controles, numerales 19 y 21), la construcción de un mercado cambiario estable y funcional (numeral 17), la reforma monetaria que supone el restablecimiento de “la autonomía, independencia y capacidades del Banco Central de Venezuela para el ejercicio de sus competencias” (numeral 16), la sustitución del financiamiento monetario del déficit fiscal por financiamiento externo (al menos durante la fase inicial, numeral 11), y la búsqueda de un ancla nominal de tipo cambiario (numeral 18), constituyen un conjunto de acciones que se complementan en una forma eficiente para quebrar muy rápidamente el ritmo inflacionario.

La eliminación de los controles y la flotación inicial que deberá dársele a la tasa de cambio para que busque (de acuerdo al nivel de reservas que se constituya) un nivel de mercado pudieran generar ciertos ajustes de precios iniciales. Pero una vez pasada la etapa de coordinación en los ajustes y establecidas las demás acciones, la inflación debe caer abruptamente.

¿Si se liberan los precios eliminando los controles, se destruirá aún más el poder de compra del salario?

En una economía con inflación alta los precios de mercado se ajustan con una frecuencia creciente en tanto que los salarios, por obedecer a una dinámica contractual, se quedan rezagados. La contracción del producto tampoco permite la formación de mejores salarios. Así que el salario termina siendo el precio más rezagado en la economía. La fórmula para cambiar esta realidad es con un abatimiento rápido de la inflación al tiempo que se actualiza el salario. Por ello, y al margen de los esperados efectos contra la inflación, Plan País establece en el numeral 42 la necesidad de “implementar mecanismos transparentes y consensuados de determinación y actualización del salario mínimo y pensiones, según lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”.

Pero una vez abatida la inflación y actualizado el salario, la posibilidad de sostener en el tiempo una mejora del salario real es a través del crecimiento. La conjugación de numerosas acciones al interior de Plan País para poner a la economía en una senda de recuperación y crecimiento (el sesgo expansivo del plan) redundará en un mejoramiento sustantivo de las condiciones de vida de los trabajadores.

En aquellos segmentos de la población donde por carencia de un empleo digno y/o donde prevalezca una realidad de salarios aún bajos que comprometa la ingesta de un mínimo de calorías, Plan País se orientará a la “sustitución de esquemas de subsidios indirectos, ineficientes y regresivos, por subsidios directos, eficientes y progresivos” (numeral 42).

¿Estos esquemas de ayudas y subsidios para la población más vulnerable terminarán convirtiéndose en un mecanismo de sujeción política?

De ninguna manera. Plan País destaca que “las acciones en materia de políticas económicas orientadas a elevar la calidad de vida de los venezolanos deben enmarcarse en tres fases: (i) la atención de la emergencia humanitaria compleja; (ii) la estabilización de la economía, y (iii) las reformas estructurales” (numeral 9). Estas tres fases se sobreponen, pero la fase que contempla de emergencia humanitaria debe ser transitoria. Es por eso que Plan País establece en el numeral (11) que “la ejecución del gasto social se realizará de manera compatible con la sostenibilidad fiscal a mediano plazo, eliminando las políticas clientelares y de control social”.

No todos los programas sociales deben desaparecer en la medida que la economía crezca y genere empleos de buena calidad. Hay una política social de alcance más estructural que está reflejada en el capítulo V de los acuerdos en materia de políticas sociales y que está asociada a las garantías básicas que otorga un estado social de derecho. El acceso a medicamentos asociados a enfermedades crónicas de alto impacto, así como de distribución de medicinas de alto costo; la atención hospitalaria pública en áreas médicas, quirúrgicas y paraclínicas, los programas de vacunación y prevención de enfermedades transmisibles, todos contenidos en el numeral 40, son ejemplos de estos servicios de naturaleza permanente.

Sin embargo, aquellos esquemas de transferencias directas y programas de abastecimiento y acceso a alimentos y medicamentos deben irse revisando y reduciendo en la media que la población “supera la emergencia humanitaria compleja, promoviendo sus capacidades creativas” (numeral 36).

¿Por qué Plan País no hace referencia al flagelo de la corrupción?

La corrupción, el despilfarro, el saqueo, el mal manejo de los recursos del Estado y la búsqueda de rentas se han convertido casi que en la fórmula de trabajo para que las cosas funcionen en Venezuela. Pero estos no son más que síntomas de problemas sobre los que hay que ir mucho más a fondo.

La atención de estos síntomas reclama una nueva gobernanza, nuevos esquemas de incentivos no perversos, transparencia en la relación entre el Estado y los ciudadanos y empresas, rendición de cuentas y respeto cabal por el estado de derecho.

En el numeral 28, estas últimas ideas son recogidas por Plan País. Allí se destaca la necesidad de promover “reformas orientadas a reconstruir la gobernanza de la Administración Pública para transformar a ésta en una institución al servicio del desarrollo productivo de los venezolanos, en el marco de los principios de sometimiento pleno a la Ley y al Derecho, de participación ciudadana y de transparencia”.

¿Por qué es tan importante la recuperación y expansión en la producción de hidrocarburos?

En efecto, en el numeral 31 Plan País indica que “se maximizará la producción de petróleo y gas, garantizando el mayor beneficio para la Nación”.

Hay una realidad insoslayable. La economía venezolana se ha construido a lo largo de más de 9 décadas bajo el cobijo y la influencia del negocio petrolero. El petróleo sigue siendo la principal fuente de generación de divisas y el país aún ofrece (al menos por un tiempo limitado) grandes potencialidades para la explotación y comercialización de los hidrocarburos y sus derivados.

En un escenario de precios internacionales inciertos, Venezuela sólo puede apostar a la expansión volumétrica para mejorar sus ingresos de divisas. Mientras se desarrollan las capacidades de un sector no petrolero que permita “agregar valor nacional de cara a crear una adecuada plataforma de exportaciones que fortalezca la balanza comercial” (numeral 25), el aporte que deberá hacer el sector petrolero es clave ¿Clave para qué? Para generar las divisas que permitan cubrir importaciones en volúmenes adecuados, para ir pagando las obligaciones externas de la nación, para fortalecer nuestras reservas internacionales. Venezuela no va a depender perennemente de la cooperación financiera internacional y los prestamos multilaterales.

¿Se contempla la entrega de los recursos naturales como el petrolero y el gas a las empresas multinacionales?

En ningún sentido. Los recursos seguirán siendo propiedad de la nación siguiendo la norma constitucional que consagra la prohibición absoluta de ceder, traspasar, arrendar o en forma alguna enajenar los recursos del sub-suelo. En el numeral 30, Plan País señala: “Se preservará la propiedad de la Nación sobre los yacimientos de hidrocarburos”.

¿Hay un plan para privatizar a Petróleos de Venezuela?

Al respecto Plan País señala en el numeral 32: “Dado el nivel de destrucción de PDVSA, es necesario reestructurarla y redimensionarla para su consolidación como empresa pública y competitiva enfocada en el sector de hidrocarburos”. La propuesta es clara: rescatar a PDVSA como empresa pública.

¿Por qué es necesario reformar la Ley de Hidrocarburos?

Venezuela ha perdido dos tercios (2/3) de su producción efectiva de crudo en menos de dos décadas para llegar hoy a los niveles de producción más bajos en los últimos 70 años. Sólo un monumental flujo de inversiones puede parar la debacle, quebrar la tendencia, y promover gradualmente la recuperación. La Ley de Hidrocarburos que hoy existe, se diseñó y sancionó en un ambiente de precios altos y costos aún bajos que PDVSA ya no disfruta, y estableció un modelo de negocios donde toda inversión en petróleo debía hacerse conjuntamente en empresa mixta con PDVSA. Pero PDVSA en medio de una crisis financiera y operativa sin precedentes, no tiene un dólar para invertir en ningún proyecto (en marcha o en estudio). Así que los potenciales inversionistas, por un gran cúmulo de razones, pero fundamentalmente por esta veda legal, no invierten.

Plan País, intenta preparar el escenario para promover nuevas inversiones de origen privado, nacional e internacional (numeral 33), con la idea de salir del modelo de monopolio estatal y sentar las bases para desarrollar una verdadero cluster industrial energético competitivo, donde PDVSA también pueda participar. Para crear esos incentivos y avanzar hacia un nuevo modelo energético, se precisan cambios en la Ley de Hidrocarburos. Un excelente y mucha más amplia explicación de la necesidad de una nueva Ley puede verse en aquí en Prodavinci.

¿Qué sentido tiene esa Agencia Venezolana de Hidrocarburos (AVH)?

Como bien señalan en un trabajo reciente Guevara y Bellorín (2019) y siguiendo la propuesta de López y Baquero (2017) en Venezuela Energética, el sector energético y de los hidrocarburos venezolano debe comenzar a desenvolverse en condiciones de competencia abierta y transparente, donde pueda fiscalizarse cabalmente el cumplimiento de leyes, reglamentos y compromisos por parte de las empresas petroleras (incluyendo a PDVSA), donde el monopolio estatal no sea además el regulador. Por eso, Plan País promueve la creación de un regulador independiente, transparente y con personal altamente calificado para “la administración eficiente, autónoma y técnica de los yacimientos, así como para regular y supervisar el sector” (numeral 34).

Habría que agregar que una misión importante de la AVH será la de ejecutar rondas regulares de licitación petroleras y gasíferas como paso inicial para atraer inversiones nacionales e internacionales. 

¿Plan País estima el tiempo que tomará llevar a producción de crudo a 3 millones de barriles/día?

Plan País no constituye un ejercicio de programación con metas cuantitativas. Como señalamos antes, es un acuerdo marco en torno a unos lineamientos generales para sacar al país de la crisis.

En cualquier caso, una estimación de cuánto tiempo tomaría llevar la producción de crudo a un determinado nivel meta, pasa por las complejidades de determinar el monto y el perfil de desembolsos de las nuevas inversiones, el potencial de las áreas en licitación, las dificultades técnicas para la explotación, las restricciones de recursos no financieros, las tecnologías a emplear, etc.

¿Qué contempla Plan País para recuperar la producción agropecuaria y de alimentos?

El sector productor de alimentos no procesados y de animales para el consumo humano ha sido terriblemente afectado por las confiscaciones y expropiaciones agrarias arbitrarias, por la carencia de insumos fundamentales, por la falta de financiamiento, por la frágil infraestructura, por la inseguridad, y por las políticas de controles.

Plan País está volcado a promover el cambio en muchas de estas realidades. Se abren oportunidades para disponer de las divisas y de un mercado cambiario para traer semillas, fertilizantes, vacunas implementos y maquinaria agrícola (numeral 17); para el restablecimiento de los derechos de los propietarios afectados por expropiaciones arbitrarias (numeral 23); para el restablecimiento de los mecanismos de mercado y favorecer el crecimiento productivo (numerales 21 y 26); para el fortalecimiento de la intermediación financiera por el sector bancario (numeral 26), y para desarrollar un plan de emergencia que atienda las graves dificultades de los servicios públicos (numeral 27).

Admitiendo que estas acciones puedan ser aún aisladas e insuficientes, Plan País además señala que “se formulará un Plan de Desarrollo Agropecuario orientado a estimular la producción nacional para el abastecimiento de alimentos estratégicos para los venezolanos, así como para impulsar la agenda exportable” (numeral 24).


lunes, 18 de marzo de 2019

DOLARIZACIÓN INFORMAL EN VENEZUELA, 2019: a pesar de acciones y rechazos.


DOLARIZACIÓN INFORMAL EN VENEZUELA, 2019: a pesar de acciones y rechazos.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ


ALGO DE LA DISCUSIÓN Y PRECEPTOS.

Poco representativos en el producto mundial y en la población mundial, son el conjunto de países que han dolarizado[1]. Por algo debe ser. Economías con problemas de ajuste y estabilización de nivel profundo -como aguda hiperinflación- no la han ejecutado. Los cálculos de tenencia de dólares, liquidez a convertir, perspectivas de control de variables, generalmente no han cuadrado como para hacerla estimulante, más allá de los efectos iniciales. Pues si, la inflación podría controlarse pero después vienen otras implicaciones. Y entre ellas, además, soluciones no vistas o apreciadas a los reales y profundos problemas de la inserción, la competitividad y el desarrollo en los países de América Latina[2].  La dolarización es matar al enfermo con una enfermedad terminal, por la ausencia del señoreaje y la perdida de gestión de las autoridades monetarias cuando funcionan adecuadamente, entre otros elementos.

Los extremos para fijar posiciones se han ampliado; de solo haber los que pensaban sí o no desde comienzos de los dos mil y decían sí o no a la dolarización como solución mágica, casi 20 años después se han agregado dos figuras adicionales: los que les resulta indiferente y solo depende de conveniencias y los que dicen si podría ser-no podría ser.

El resumen del comienzo de la dolarización es fijar un tipo de cambio, cambiarles a los agentes sus bolívares por dólares, fijar precios y salarios en términos de dólares y dejar que pulsiones, tendencias y fuerzas puedan ir llevando al equilibrio -o búsqueda del mismo- en los precios relativos. Cosa nada fácil en una economía desinstitucionalizada y rentista, como la que evidentemente –ha representado y- representa Venezuela en 2019. Pero además –haciendo abstracción del complejo escenario político del primer trimestre del año en curso-,  la administración con ya más de 20 años, no quiere o no va a liderar la dolarización. La misma detesta el $ (solo le gusta para disfrutarlo, lo gocen los suyos y para ejercer control político) y no ha dado muestras  de querer eliminar definitivamente el régimen de control de cambio –en sus líneas fundamentales y a pesar de haber derogado la ley de ilícitos cambiarios[3] y fijado medidas hacia la banca o las casas de cambio[4]- que ha ejecutado en más de 16 años, o de unificar el tipo de cambio. Tal régimen, ni eliminó la fuga de divisas, ni acabó con la corrupción cambiaria que se ha ejecutado de distintas maneras y con variados privilegios.

Varios preceptos señalamos, entre muchos otros que pudieran indicarse. El primero lo planteamos en base a un señalamiento clásico: la moneda lo es todo. La idea de que desaparezca ya la moneda, la de la importancia del uso del cuasidinero y tarjetas de crédito y, hoy día, el resbaladizo terreno de las criptomonedas[5], no elimina para el corto o mediano plazo la importancia que seguirá teniendo una unidad de cuenta y valor en sus distintas expresiones[6]. En segundo lugar, usar dólares, euros o libras como moneda es tomar moneda de otro y someterse a los dictámenes o definiciones de otras personas e instituciones (Bancos centrales por supuesto) y obviamente, aunque para algunos es insignificante, adiós al señoreaje. Esto es así para los que ansían la dolarización o para algún “antiimperialista”  que desee usar yuanes, por ejemplo. En tercer lugar, y derivado de lo anterior en cierto grado, la perdida de oportunidad de actuar para el ajuste, la estabilización y la búsqueda de equilibrios en la macroeconomía y la economía en general. Y en ello los campos que se afectan son los de la política monetaria y la cambiaria. Y en cuarto lugar, uno derivado de las experiencias internacionales: los países que han pasado a usar moneda de otros o que han dolarizado son pocos y representan pequeños porcentajes de la población y el producto mundial[7] tal cual se indicó. La pregunta casi de humor negro sería ¿por qué una relativamente mediana economía rentista, por haber sido mal administrada en más de 20 años por parte de la administración bolivariana –supuestamente revolucionaria- tiene ahora como única salida la dolarización?

EVOLUCIÓN Y DOLARIZACIÓN INFORMAL
Que en una economía haya inflación, o en su forma extrema hiperinflación (aunque algunos precisen que ya es otra cosa), que el gobierno se haya endeudado y deba pagar cerca de 8.000 millones de dólares en años próximos, habiendo dilapidado abundantes divisas[8],  en vez de restringir gastos excesivos o atacar la corrupción y, ello lleve a las presiones del déficit fiscal y de los acreedores internacionales; más aún, en un contexto de turbulencia política donde ha habido sanciones de otros países, eso no es culpa del dólar o del euro, estrictamente.

Que un país persista para controlar la inflación, en aplicar controles de precios o una Ley de precios acordados; o que crea que con reuniones de los 15 motores -o de los tres fundamentales porque son objeto de la supuesta guerra económica- como se intenta en Venezuela desde 2016, donde algunos simpatizantes, sean analistas interesados o empresarios acomodados, hasta le puedan aceptar a la administración bolivariana que si hay una guerra económica en contra de la administración y del país, en vez de resaltar la importancia de eliminar controles o sustituirlos por mecanismos de previsión más acordes con criterios de rentabilidad y eficiencia de distintos agentes o políticas que activasen el campo del comercio, la industria y la agricultura, eso tampoco es culpa del dólar.

El dólar es simplemente uno de los varios activos de reserva que existen y cuya representatividad se la dan los mismos agentes económicos y políticos, que ven en él  un activo de acumulación y una moneda de confianza. La administración bolivariana prometió y ha ejecutado  impulsar subastas y uso de otras divisas y los frutos no impiden el avance de la dolarización. Porque el dólar no es fácilmente sustituible, dado lo popular y usado que es a nivel internacional.

El dólar ha superado los 3.000 Bs S para marzo de 2019 (según el cono monetario vigente desde el 20 de agosto de 2018) en el paralelo o negro y también en las versiones más recientes del sistema de subastas DICOM, y ya la jocosidad se expresa en “te compro 1 o 5”, dado ese alto nivel; pues el mismo, lleva a lo sumo a significar cinco o seis dólares el salario mínimo (sin bono alimenticio). Demás está decir que, cualesquiera de los otros niveles –inferiores a este- solo existen para ungidos o privilegiados. El que crea que es exageración que busque dólares y verá.

La dolarización informal avanza en la economía venezolana y ello ni la hace buena ni convierte en inevitable la dolarización formal, como podrá uno parodiar con alguien que incumpliendo en horarios, en vez de increparlo a normalizarse, se le dijese “retírate de ese trabajo o estudio y dedícate a ser libre”. En consecuencia lo que expresa tal avance, no es más que la falta de acción gubernamental en los puntos señalados más arriba, en el suministro de información o enseriamiento en general de las finanzas públicas. Claro que esto choca inevitablemente con la ideología y con el modelo que se ha venido -sin éxito- queriendo imponer. Lo que hace 2 0 3 años estaba problematizado en deuda externa, reservas internacionales, liquidez monetaria, emisión de dinero inorgánico, manejo de efectivo e inflación, ahora está peor.

La dolarización informal avanza en la influencia de la página Dólar Today y de los otros portales y difusión de promedios que ahora se presentan, que no son la causa sino el efecto de las situaciones descritas. Aunque no existe claridad sobre lugares o montos transados, lo cierto es que con beneficio o sin beneficio para tales portales, la ausencia de otros mecanismos de información hace su consulta inevitable, como referencia para los agentes económicos y/o ciudadanos. Mientras, la administración bolivariana continua endilgando responsabilidades a agentes internos y externos pero la realidad es que para finales de 2018 e inicios de 2019 puede afirmarse que fue derrotada por el mercado paralelo y ello se fue adelantando con la búsqueda y carrera que tras el dólar paralelo fue teniendo el dólar Dicom mientras avanzaba 2018.

También sigue avanzando  la dolarización informal por las ventas de inmuebles, vehículos  y otros activos físicos, en dólares. Pero, más aun, ya el comercio al menudeo (con cierta extensión pues ya se venía haciendo desde hace unos años) en lugares del país y las ciudades pide y acepta pagos con precios en dólares o en bolívares, habiéndose ya en casos formalizado la venta en dólares según procedimientos aceptados por la administración bolivariana, en una situación donde esto se presenta en forma de precios controlados por el dólar y no por el gobierno ejecutor de controles de precios (para supuestamente beneficio de la población). Otros precios, como buena parte de las medicinas,  se piden en bolívares -o en dólares- y están totalmente dolarizados.

Por el lado de la producción, se acabaron las divisas, ha evolucionado el Dicom con las características indicadas y no es extraño oír a un productor señalar cuanto le cuesta en dólares transportar un producto, ni que decir de los costos de producción y de los insumos y bienes intermedios, que son fundamentales para la producción de un determinado bien o casos como la búsqueda de un refractómetro o un alcoholímetro, válvulas o repuestos diversos o instrumentos fundamentales en la producción de bienes diversos, y los cuales no se producen internamente y hay que comprarlos a precios dolarizados o importarlos, ni que decir de la siempre -pero hoy día muchísimo más- vida tumultuosa de los condominios con tuberías, conserjes y ascensores por mencionar solo algunas dimensiones. En todas esas actividades y ámbitos circulan, se presentan y se transa en dólares.

ALGUNOS TÓPICOS PERMANENTES EN UNA INTENCION DE DOLARIZACIÓN
Varios tópicos que apreciamos de importancia y que de alguna manera están, individualmente o combinados,  presentes en las posiciones que hemos ubicado inicialmente.

1. El primero es que la dolarización planteada en este momento y tiempo, se contextualiza en un gobierno que debe finalizar. Esto es, la dolarización implica que no esté esta administración. Porque ella no la concibe como necesaria y no la va a avalar o a ejecutar, a menos que volviera  a nacer.

2. Correspondiente con lo anterior, se trata de una administración que tampoco va a ejecutar un programa de ajuste y estabilización y mucho menos de cambio estructural[9], pues es una administración que cree que lo ha estado haciendo muy bien y para esto además debería apartar un conjunto de principios rectores según la ideología que profesa. Para lo contrario, también tendría que ser otra administración. Y cualesquiera de estos programas, u otros parecidos, van a tener que ejecutarse en Venezuela dado el ingente número de problemas de macroeconomía y/o desarrollo, se dé o no la dolarización.

3. Se trata de una solución que en la situación actual se le puede dar a un país, no a un gobierno (que no debería estar para hacer la dolarización por lo indicado), que está considerablemente endeudado y sin claras facilidades de conseguir en las condiciones de administración y políticas actuales, financiamiento internacional y con compromisos de prontitud y para la próxima década, así como con erogaciones de alrededor de 8.000 millones de dólares anuales como se señaló.

4. Es una solución que se inspira en pocos y no muy representativos casos a nivel internacional como Ecuador[10]. Esta nación no es equiparable a Venezuela por tener petróleo que, por lo demás, en su caso, ha representado menos en sus ingresos totales de exportación[11]. Debe recordarse que Ecuador siendo una economía más pequeña, ha sido el principal productor de banana en el mundo y ha desarrollado experiencias de comercio y desarrollo de cooperativas importantes en este sentido; hoy día presenta, también, impulsos en la industria camaronera. En el plano político además, y a pesar del gobierno de Correa, pareciera mantener espacios de institucionalidad que merecen reconocimiento[12]. Venezuela por su parte ha tenido un rentismo realmente acendrado[13].

5. Se trata de una solución que después de instrumentada se enfrenta a varios problemas en la formación de precios generales y relativos. El comienzo es que, efectivamente, la instrumentación de la solución debe conseguir en primer momento abatir la hiperinflación y, con ello, llevar a un aumento perceptible en el nivel de remuneraciones y de vida de los ciudadanos, acercándolos a los salarios en dólares de otras economías aunque estas no estén dolarizadas[14]. En el contexto de una economía acostumbrada a vivir en el rentismo agradable para los buscadores de renta, los gobiernos y las camarillas, habría que estar considerablemente atento, en un programa económico muy diferente al que se ha tenido en más de 20 años y de desarrollo de nuevas instituciones, para que los agentes económicos puedan coaligar intereses y se desarrolle la formación de nuevos precios relativos. Si no fuese así, cualquier aumento pronunciado – no muy probable por lo demás en tiempos cercanos- de los precios del crudo, podría ser altamente alterador del proceso económico, también unido ello a la resistencia de los grupos acostumbrados al disfrute del rentismo y más aún del populismo. El nivel de producción petrolera –bordeando el millón de barriles diarios- y las proyecciones al respecto, perfilan mayores elementos de crisis, adicionalmente.

6. En correspondencia con el punto anterior, no puede haber dolarización que implique mayor deterioro en el salario real del que ya ha producido la administración bolivariana con “programas revolucionarios” y buscadores del “mar de la felicidad”. Tal salario real,  además, ha venido deteriorándose desde los setentas y los ochentas. Los programas de ajuste y cambio estructural, los de reinstitucionalización, y el cambio radical del modelo de desarrollo que quiere impulsar –pues lo logrado es destrucción y caos- en el campo de la economía la administración bolivariana, en un contexto de perdida de manejo del ámbito económico vía política monetaria y cambiaria -como se indicó-, son los grandes elementos que podrían impedir el deterioro del salario real por la dolarización.

7. Para contextos y políticas como las referidas, es claro que la alternativa a las políticas de la administración de más de 20 años, debe ser el definido desarrollo de una economía de mercado basada en el consenso y acuerdos entre distintos agentes económicos y sociales, con atención a los grupos sociales más vulnerables, sin que ello implique el populismo[15] desaforado que se ha desatado así como de crítica profunda al modelo seguido en tales años.

La dolarización es un mundo aparte de la  administración de más de 20 años que ha tenido Venezuela, aunque esta la haya facilitado y permitido. En cuanto a su ejecución, nuestras observaciones finales se inclinan en el sentido de no ser fundamental y tampoco el elemento determinante para salir de la crisis.


18 marzo de 2019
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com



[1] Dentro de estos Ecuador siempre es referido. Sobre su experiencia y lo que la dolarización no ha solucionado puede verse Gonzalo J. Paredes, Ecuador: ¿por qué salir de la dolarización?, Revista de la CEPAL 12 abril 2017.
[2] Para Argentina puede verse BEKERMAN, M.; DULCICH, F.; GAITE, P. La inserción comercial externa de la Argentina en la última década: su impacto sobre la estructura productiva. H-industri@: Revista de Historia de la Industria, los Servicios y las Empresas en América Latina, Nº 23 (Diciembre 2018), pp. 115-142.  Publicado por: Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
[3] El decreto de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que deroga la Ley de Ilícitos Cambiarios fue publicado en la Gaceta Oficial Nº 41.452 con fecha 02 de agosto de 2018. http://www.vicepresidencia.gob.ve/index.php/2018/08/06/en-vigencia-derogatoria-de-ley-de-ilicitos-cambiarios/
[4] Se siguen manteniendo controles sobre cuentas o sobre manejo de divisas, a la vez que secretos en los manejos estatales de las mismas.
[5] Carlos E. Daly Gimón, De monedas virtuales, monedas digitales y Criptomonedas. http://masterecointerucv.blogspot.com/2018/02/de-monedas-virtuales-monedas-digitales.html. Febrero 2018.
[6] Todos estos elementos y dimensiones aumentan en el contexto de la globalización. Ver  EDUARDO ORTÍZ RAMÍREZ. El extremismo de la dolarización MAYO 21ST, 2001.  http://www.analitica.com/economia/el-extremismo-de-la-dolarizacion/.
[7] SIERRA SUÁREZ, LYA PAOLA; LOZANO BAQUERO, DIANA MARIBEL ¿QUÉ SABEMOS SOBRE LA DOLARIZACIÓN Y SUS EFECTOS EN LAS ECONOMÍASLATINOAMERICANAS QUE LA ADOPTARON? Revista Facultad de Ciencias Económicas: Investigación y Reflexión, vol. XVIII, núm. 1, junio, 2010, pp. 119-132 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá, Colombia
[8] En la reciente crisis eléctrica de inicios de marzo, decenas de miles de millones de dólares invertidos en años previos a la misma no se le encuentran destinos claros. Ver Rossana Franco Zambrano, octubre 16 2018 https://www.analitica.com/actualidad/actualidad-nacional/crisis-electrica-venezuela-cuales-son-las-causas/. También, 18 de marzo 2019 http://elestimulo.com/blog/gran-apagon-paraliza-a-venezuela-maduro-vuelve-a-culpar-a-la-oposicion/.
[9] Puede verse FRANCISCO RODRÍGUEZ, http://americasquarterly.org Por qué Venezuela debería contemplar la dolarización  | FEBRUARY 15, 2018.
[10] Panamá no es propiamente un ejemplo a destacar dada su evolución y su configuración relativamente reciente como país sin la tutela del canal.
[11] Humberto García Larralde, http://masterecointerucv.blogspot.com/2018/03/dolarizacion.html miércoles, 7 de marzo de 2018 ¿Dolarización?
[12] La dolarización siguió además dinámicas muy particulares como lo señala Paredes en el material citado más arriba.
[13] En su definición de algo puro.
[14] En general el salario mínimo en la región supera los 300 $, para inicios de 2019 el siguiente panorama no ha variado grandemente. “En algunos países de la región como Argentina, Brasil, Colombia, México, Ecuador, Uruguay, Bolivia y Chile, el salario mínimo promedio para el 2018 será de aproximadamente USD 355. Según cifras publicadas por los bancos centrales e institutos de estadística de las ocho naciones, se presentó una inflación acumulada, a noviembre del año pasado, de 5,40 por ciento… Mientras tanto, en Perú no se anunció cuál será el aumento del sueldo mínimo para este año. Se espera que en el transcurso de enero se anuncie el monto correspondiente. Por ahora, el ministro de Trabajo, Alfonso Grados, dijo que comenzará a evaluar un incremento del salario mínimo vital (SMV), fijado en USD 250. En Paraguay, el salario mínimo legal comenzó a regir a partir de junio de 2017 y se ubica en USD 371. El salario básico en este país será renovado a mediados del 2018. Argentina cerró el año con una inflación cercana al 21 por ciento. El gobierno de Mauricio Macri determinó que la ampliación del salario básico se hará en tres partes a partir de enero y en lo corrido del primer semestre del 2018. El salario base quedó en USD 544. El segundo país con el salario mínimo más alto de la región es Chile: un trabajador puede ganarse USD 456, con una inflación nacional de 2,10 por ciento a noviembre del año pasado. El gobierno de Uruguay definió el valor del salario base, para el año que corre, en USD 431. Cabe decir que, a nivel latinoamericano, Uruguay tiene la inflación más alta… A finales de diciembre, el presidente de Ecuador, Lenin Moreno, anunció un salario mínimo de USD 391. En noviembre del 2017, el índice inflacionario fue de -0,27 por ciento, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Brasil registró uno de los más bajos aumentos en el ingreso mensual básico para los trabajadores. Para este año quedó en USD 325, con un aumento del 1,81 por ciento y una inflación de 2,50 por ciento. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, indicó el 30 de diciembre que el salario mínimo mensual será de USD 265, mientras que el subsidio de transporte estará en el orden de los USD 30. Según el gobierno de México, tan solo 1.000 personas en el país ganan el salario mínimo de USD 139, algo así como USD 4,54 diarios. -Información: Agencia Anadolu-“(www.semana.com 1/1/2018).
[15] Sobre el populismo, algunos conceptos aplicados al caso mexicano y que tienen igual importancia para Venezuela pueden verse en:    Alejandro Monsivais Carrillo, La izquierda populista en México: ¿amenaza o correctivo para la democracia?

jueves, 14 de marzo de 2019

Ecuador se retira de Unasur y abre la puerta a nuevas iniciativas de integración



Ecuador se retira de Unasur y abre la puerta a nuevas iniciativas de integración

El presidente, Lenín Moreno, justifica la decisión en la escasa utilidad del bloque sudamericano y su desviación política


El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ha anunciado este miércoles por la noche su decisión de retirarse de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). En línea con los pronunciamientos y la posición de media docena de países de la región que han ido apartándose de la Unasur en el último año, el Gobierno ecuatoriano ha iniciado el trámite para separarse del bloque. Quito cuestiona, sobre todo, su utilidad como mecanismo de integración y el uso político que se le ha dado en los últimos años. En agosto del año pasado, Colombia tomó el mismo camino de salida de la organización.

“Ecuador está comprometido con la integración regional, pero que funcione: que efectivamente integre países y pueblos. El futuro de nuestros países será más próspero y de mutuo beneficio si tendemos puentes de unión”, ha reprochado Moreno, haciendo hincapié en que la Unasur había pasado a ser una plataforma política.

No obstante, Moreno enumeró, a modo de recordatorio, los esfuerzos que ha hecho su gestión para renovar y hacer viable la supervivencia del ente: “Enviamos misiones de alto nivel a todos los países miembros para encontrar una salida, los cancilleres se entrevistaron en diversos foros, propusimos reconfigurar una agenda para que la Unasur se concentre solo en temas positivos, sin la politiquería perversa de los autodenominados socialistas del siglo XXI”. Sin éxito. “No existen las condiciones para que Unasur pueda volver a trabajar por la integración sudamericana”, ha concluido el sucesor de Rafael Correa en la presidencia de Ecuador.

El Gobierno ecuatoriano cuestiona, además, que desde hace un año la mitad de los Estados miembros no participan ni contribuyen económicamente y que la Secretaría General lleva dos años vacante. “Algunos mandatarios irresponsables se encapricharon por nombrar a sus amigos a esa secretaría, replicando los peores vicios del socialismo del siglo XXI”, ha lamentado Moreno al tiempo que apostillaba que el Gobierno anterior “despilfarró” 40 millones de dólares en construir un edificio para, después, donarlo y que pasara a ser sede de la Unasur. “En lugar de destinar tanta plata a los jubilados, a los niños para educación, lo pusieron en un edificio que hace oda al despilfarro”, ha cuestionado en un duro mensaje difundido en televisión nacional.

De ahí la disposición de iniciar los trámites para suspender la aplicación del Tratado Constitutivo de Unasur en Ecuador y dejar de hacer aportaciones al presupuesto del bloque suramericano. Además, el objetivo presidencial es recuperar la mencionada sede, ubicada en Quito, con la intención de entregársela a la Universidad Indígena del Ecuador. Es lo que prometió en julio del año pasado, cuando también se criticó la presencia de una estatua del expresidente argentino Néstor Kirchner. Si en su día dijo que la imagen no representa los principios éticos nacionales, este miércoles ha insistido en ese argumento: “Sudamérica tiene una pléyade de héroes y próceres que sí nos representan”.

Con esta decisión, Ecuador se incorpora al camino en el que avanza desde 2018 un grupo de naciones —Colombia, Chile, Paraguay, Brasil, Argentina y Perú— críticos con el ente creado al albor del chavismo y que proponen la fundación de un nuevo ente de integración. En los próximos días habrá un encuentro en Chile en el que podría darse el impulso definitivo a Prosur, el organismo llamado a sustituir a la Unasur, que deja fuera a Venezuela.

Diez años después del nacimiento de Unasur, en plena efervescencia del populismo de izquierdas liderado por el difunto Hugo Chávez, de los 12 estados integrantes ya solo quedan Venezuela, Bolivia —que ostenta la presidencia pro tempore—, Uruguay, Guyana y Surinam. Todos ellos se unieron para hacer frente, político y económico, a Estados Unidos. Pero la salida de Ecuador confirma el proceso de transformación política que ha experimentado el país y América Latina en los últimos años.