miércoles, 11 de mayo de 2022

Reformando la integración europea

 

Reformando la integración europea, 

por Félix Arellano




UE sanciones
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Mail: fgap1749@gmail.com


El Parlamento Europeo, una de las instituciones fundamentales de la Unión Europea (UE), está trabajando en el proceso de reforma de la arquitectura institucional de la integración y, a tales fines, acaba de concluir, luego de un año de trabajo, la llamada Conferencia Europea, un exhaustivo proceso de consultas con los ciudadanos de bloque, que inició en Estrasburgo, el pasado 09 de mayo del 2021; y en una nueva fase, se encamina a promover la convocatoria de una Convención para la reforma de los tratados fundacionales, con el objetivo de “acercar las instituciones a las expectativas de la ciudadanía”

Según la información que circula los resultados de la Conferencia: “incorporan propuestas en campos temáticos que van desde el cambio climático o la salud, pasando por la economía y el empleo, la educación, la transformación digital, la migración, las cuestiones de democracia europea, los valores y derechos o la UE en el mundo. (El País de España:060522). Cabe resaltar que no es la primera reforma del proceso de integración europea, desde su creación con el Tratado de Roma en 1957 y, seguramente no será la última, pero en esta oportunidad el proceso de cambios se presentan un conjunto de factores innovadores y creativos y en un contexto complejo pero estimulante, que podrían garantizar un resultado efectivo, sustentable y de mayor legitimidad.

Iniciar el proceso de revisión institucional desde el Parlamento, que es la instancia política por excelencia, en principio podría garantizar una mayor vinculación con los ciudadanos, teniendo en cuenta el papel de representatividad que ejercen los partidos políticos en los sistemas democráticos, tal vinculación puede favorecer una mayor participación, garantizar el más amplio espectro de sectores y opiniones que estimulen  los debates y las propuestas y, en consecuencia, debería facilitar la aceptación y aplicación de los resultados.

Asumimos que la Conferencia, con el bajo perfil que le ha caracterizado en este año de trabajo, ha propiciado una amplia participación de diversos sectores, lo que debería contribuir a superar la desconexión que está caracterizando, tanto a los partidos, como a los órganos comunitarios, frente a los pueblos. Seguramente se ha propiciado el debate de las ideas, para enfrentar los falsos discursos y manipulaciones que promueven los grupos populistas y radicales que, por intermedio de las redes sociales y las telecomunicaciones, difunden falsos discursos estimulando el nacionalismo, la exclusión y el rechazo a la integración.

Esperamos que en el proceso de consulta y reflexión ha sido relevante la participación de los jóvenes, muchos de ellos indiferentes, desinformados o escépticos; en consecuencia, resulta necesario promover la información y formación sobre el espectro multidisciplinario de temas que conforman la integración, temática compleja, pero que forma parte de la cotidianidad de los ciudadanos.

Por otra parte, resulta interesante observar que el proyecto de reforma de la integración europea se desarrolla en un contexto complejo pero estimulante para la creatividad. Por una parte, se conoce ampliamente el fracaso del retiro del Reino Unido de la integración europea (Brexit), que ha perjudicado a todas las partes.

También se debe tener presente la eficiente labor de los órganos comunitarios en el manejo del complejo tema de la pandemia del covid-19 y, adicionalmente, los desafíos de la geopolítica del autoritarismo, en especial del expansionismo ruso, con la invasión de Ucrania y la potencial amenaza a Moldavia e incluso a Finlandia y Suecia, han evidenciado la importancia de la acción integrada de los países europeos.

Tales circunstancias deberían contribuir a concienciar la población europea sobre la importancia de consolidar el proceso de integración, dinamizando la toma de decisiones, e incorporando diversos temas que se han mantenido pendientes, como la seguridad y defensa común. Ahora bien, la situación no se presenta fácil la pues ha venido creciendo con intensidad el euroescepticismo o eurofobia como un profundo desafío para el proyecto comunitario.

El euroescepticismo o eruofobia se posiciona como una tendencia en ascenso en varios países miembros y ha logrado su expresión más impactante con el retiro del Reino Unido, definido como el Brexit, un proceso que no ha beneficiado al pueblo inglés y mucho menos a Europa en su conjunto, pero los radicales lo manipulan como la mejor opción para superar los problemas sociales que están enfrentando.

En los últimos años la institucionalidad europea ha enfrentado las tendencias autoritarias y nacionalistas de los gobiernos radicales de Polonia y Hungría; pero, en la mayoría de los países miembros los movimientos radicales están logrando mayor respaldo popular y ocupando espacios políticos.

La situación es compleja, pues no obstante las amenazas externas, -entre las que debemos incluir la incertidumbre que genera el liderazgo que actualmente mantiene el expresidente Donald Trump en los Estados Unidos, cuya gestión prácticamente rechazo la unidad transatlántica- que exigen de una mayor y más sólida integración, siguen avanzando los movimientos populistas y radicales con sus narrativas euroescépticas.

En este orden de ideas, las recientes elecciones en Francia representan una alerta sobre el progresivo fortalecimiento de las visiones populistas y radicales. Cabe destacar que la Sra. Marine Le Pen, tradicional promotora del euroescepticismo en Francia, quien incluso ha sugerido el retiro del país del proyecto comunitario (Frexit), ha logrado un importante respaldo popular, con un 41% de los votos.

Si bien es cierto que, ante la amenaza de expansionismo ruso y el importante papel que han desempeñado los órganos comunitarios en la lucha contra la pandemia del covid-19, la Sra. Le Pen ha moderado su discurso y ha optado por promover la tesis de reformar la arquitectura de la integración desde adentro, varias de sus propuestas conllevan la progresiva destrucción del proyecto comunitario.

Entre las propuestas de reformas que llegó a presentar la Sra. Le Pen durante la campaña electoral, destacan: reintroducir los controles en las fronteras internas, retomar la primacía del derecho interno sobre las normas comunitarias; reducir las contribuciones de Francia a la integración europea; revisar la libre circulación de personas y la política comunitaria frente a los inmigrantes; privilegiar a los franceses frente a los socios comunitarios en temas de empleo, prestaciones, vivienda, salud; reorientar la política exterior común.

Con tal agenda de reformas, Francia rompería su alianza con Alemania y otros países que tratan de fortalecer la Unión Europea y se vincularía al grupo euroescéptico que actualmente dirigen Hungría y Polonia.

Ahora bien, que el proceso de reforma se inicie desde el Parlamento podría ser una oportunidad para enfrentar el desafío que representa el euroescepticismo o eurofobia, que promueven sectores radicales y populistas en varios países miembros, algunos de ellos con representación en el Parlamento Europeo. La tarea es compleja toda vez que el fanatismo que caracteriza los movimientos radicales pierde la capacidad de racionalizar los problemas, pero el Parlamento constituye una plataforma natural para el diálogo y la negociación.

Según el esquema previsto ahora se avecina un trabajo que debería estar coordinado entre los gobiernos de los países miembros, los órganos comunitarios y el Parlamento con miras a la convocatoria de la Convención, orientada a la negociación para la revisión de los tratados fundacionales y de esa forma avanzar en la adecuación de la institucionalidad que permita hacer frente a los nuevos y crecientes desafíos.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

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Aspectos económicos de una plataforma opositora II

 
Aspectos económicos de una plataforma opositora II

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 





Dos hechos recientes frustran las ilusiones de que el régimen cambiaba para mejor. Uno, la renovación del Tribunal Supremo que, después de haber despertado expectativas de restitución de la independencia judicial y de retorno a la constitución, resultó en un proceso controlado por el oficialismo para reelegir algunos magistrados –contrariando el artículo 264 de la Carta Magna— y conformar, junto con otros cuya militancia chavista los descalifica para el cargo, un cuerpo que se vislumbra igual de obsecuente con el Ejecutivo. El otro, la condonación de la deuda de San Vicente y Las Granadinas con PetroCaribe, y el anuncio de Maduro de que reducirá a la mitad las deudas de otras islas del Caribe Oriental.

 

Ambos ratifican conocidas prácticas patrimonialistas para perpetuarse en el poder. Son indicios de que la cacareada “normalización” de Venezuela no ha alterado la primacía que tienen los intereses de quienes controlan el poder en las decisiones del Ejecutivo. Por un lado, revalida la impunidad para personeros del chavomadurismo –es notorio que el gobierno no pierde juicios en su contra-- y, por otro, reactiva la “petrochequera” para comprar apoyos internacionales Semejante comportamiento en absoluto abona a favor de la idea de que levantar las sanciones sobre PdVSA mejoraría las condiciones de vida de la población. Cabe mencionar que el ingreso por habitante de San Vicente y Las Granadinas, en torno a los 7.300 USD, es varias veces superior al del venezolano promedio, hoy.

 

No puede olvidarse que el desmantelamiento de las instituciones del Estado de Derecho, y el acorralamiento de los mecanismos de mercado para asignar y distribuir recursos, fue suplantado por criterios políticos para su usufructo, sobre todo, la lealtad con quienes detentan el poder. Ha sido notorio que, al amparo de la discrecionalidad, la no transparencia y la ausencia de rendición de cuentas, fueron proliferando intereses dedicados a depredar la cosa pública. En primer lugar, a PdVSA, con compras abultadas, contratos amañados, comisiones y desvío de fondos. A ello se añadió el despojo de otros entes públicos, las trácalas con Recadi, el contrabando de gasolina, la reventa (y contrabando) de bienes regulados y la confiscación de empresas, mientras se afianzaba la complicidad de militares “bolivarianos” (¡!) en el tráfico de estupefacientes. Pero la destrucción de la economía obligó a Maduro a levantar algunos controles para darle respiro. Pudo ser aprovechado por quienes disponían de divisas. Y, siendo su poder mucho más precario que el de su padre putativo, sin el carisma de aquél ni los ingresos petroleros que lo favorecieron, también se vio en la necesidad de extender sus bases de apoyo, abriendo otros ámbitos, notoriamente en Bolívar, para la forja de complicidades en la expoliación de sus riquezas naturales. Un poder judicial obsecuente garantiza la impunidad a los que perpetran estos saqueos.

 

En la medida en que cambiaban las oportunidades de lucro, fueron modificándose las alianzas entre quienes sostienen el poder. Aparecieron nuevas mafias y se restructuraron otras. Sobre todo, adquirieron preeminencia los militares traidores, eje del sistema de corrupción imperante, dedicados a esquilmar a la población en fronteras, puertos, aeropuertos y carreteras, y con la distribución de comida, petróleo y medicinas. Pero su presencia en corruptelas va más allá, incluyendo el tráfico de drogas.

 

A Maduro le corresponde regular los reacomodos que ocurren en este tinglado de complicidades para no perder poder y control. Que de allí surjan o se fortalezcan facciones más proclives a restituir ciertas garantías económicas, está por verse. Pero confiar en que levantar algunas sanciones los estimularán puede resultar en que el tiro salga por la culata, nutriendo a los sectores más retrógradas, depredadores, de la alianza, como los asociados a Diosdado Cabello, las bandas criminales y/o los militares corruptos.

 

Sea como sea, Maduro piensa sacarles provecho a las ilusiones de “normalización” que se desprenden de la incipiente mejoría de algunas actividades económicas. Su plataforma electoral en unos eventuales comicios (¿2024?) sería que “Venezuela se arregló”. Ya se ejercita anunciando disparates, como el de “la cosecha de café más grande de la historia”, amén de entretenerse con banalidades como si en el país no se enfrentasen problemas sumamente graves. Ante esto la oposición debe tener respuesta.

 

Es menester un deslinde claro entre las posibilidades que ofrece la “normalización” de Maduro y las de un programa económico verosímil, orientado hacia la competitividad. En primer lugar, es necesario insistir en un marco institucional que fomente, de verdad, la reactivación productiva. Esto significa garantías (seguridades) para quien emprenda actividades económicas. Junto con condiciones creíbles para sostener la estabilidad de precios y de los agregados macroeconómicos, posibilitan la previsibilidad en los resultados esperados, elemento base de la confianza. Ello no sólo convertirá a Venezuela en un destino más atractivo para la inversión, tanto nacional como foránea, sino que permitirá, bajo un gobierno serio, negociar importantes préstamos con los multilaterales para sanear al Estado y reestructurar la abultada deuda pública. Sin apego al ordenamiento constitucional y el imperio de la ley, será prácticamente imposible acceder al financiamiento externo. Y, sin financiamiento externo, no hay forma de rescatar la capacidad de un Estado tan deteriorado como el nuestro, de producir bienes públicos.

 

En marcada distinción con la “normalización” de Maduro, la estabilización de precios y del tipo de cambio habrá de lograrse mediante políticas expansivas, que estimulen la economía y la demanda por créditos, de forma de absorber productivamente incrementos en las variables monetarias. El ajuste de Maduro, por el contrario, ha sido uno de los más recesivos conocidos –deja pálido al denostado “neoliberalismo” de los ’90—, contrayendo fuertemente el gasto público, aplicando encajes prohibitivos que anularon la capacidad crediticia de la banca y sobrevalorando drásticamente la moneda nacional al anclar el precio de la divisa. Desplumó, así, al Estado, empobreciendo terriblemente al empleado público y colapsando los servicios públicos, e hizo todavía más dura la competencia de la producción nacional con las importaciones (que, muchas veces, ni siquiera pagan impuestos). Que algunos sectores hayan dado muestras de reactivación no es atribuible a ningún acierto del gobierno. Es expresión de la enorme resiliencia y capacidad de algunos emprendedores, y reflejo de las enormes potencialidades que aun anidan en la economía venezolana.

 

Tales potencialidades no se restringen a la consabida lista de recursos minerales, hidrográficos y agropecuarios, o al atractivo turístico derivado de su geografía y clima. Incluye la enorme subutilización de capacidades productivas en la manufactura, el campo, la construcción y los servicios, legada por la “revolución”, y a los millones de venezolanos emigrados, ricos en talento, que se les robó su presente y su futuro. Por último, no se puede dejar de hacer referencia a la creciente capacidad emprendedora de muchos que se quedaron, atizada por la necesidad de arreglárselas creativamente, dada la destrucción de la economía. El régimen actual es antítesis y negación de tales potencialidades.

 

Un proyecto económico coherente y viable, que contase con un marco institucional favorable y amplio apoyo financiero internacional, podría atraer de regreso parcial al talento migrado y, con inversiones y nuevos emprendimientos, reconstruir el tejido productivo deshecho. Provocaría un salto cualitativo en las capacidades productivas del país, seguido de altas tasas de crecimiento sostenido. El nivel de vida de 2013 podría recuperarse en 15 años o menos. La “normalización” de Maduro, sin seguridades y sujeta a los abusos y arbitrariedades de un poder corrupto, generará, en contraste, un crecimiento errático que arribaría a este nivel, si acaso, en 40 años o más. Por supuesto que se requiere un cambio político.

 

Corresponderá a la lucha reivindicativa, en demanda de derechos y de servicios dignos, así como a la gestión eficaz de los alcaldes democráticos, enriquecer este proyecto y darle contenido concreto. Debe devolvérseles las esperanzas de cambio a las mayorías, estimulándolas a movilizarse para arrebatarle concesiones a la dictadura. La lucha sostenida por conquistar mejores condiciones de vida deberá fortalecer a las fuerzas democráticas y constituirse en plataforma para un triunfo electoral en 2024. Sin un programa que aglutine y potencia los esfuerzos opositores, restableciendo la confianza en la inevitabilidad del cambio político, no bastará un candidato unitario escogido en primarias acordadas.

viernes, 6 de mayo de 2022

José Guillermo Andueza: In Memoriam

 

José Guillermo Andueza: In Memoriam

Gracias Dr. Andueza por lo que nos legó, sus enseñanzas están en su alma mater; la UCV y en el cariño, enseñanza y amistad, que nos dio a lo largo de muchos años


 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

05/05/2022 05:00 am

 


            El pasado lunes 25 de abril, culminó su ciclo vital, uno de los más importantes juristas del país en los últimos 60 años, el Dr. José Guillermo Andueza. El Dr. Andueza, a quién conocí desde niño, porque uno de sus hijos Ricardo Antonio, fue condiscípulo mío en el Colegio San Ignacio y luego en nuestra común alma mater la UCV, Ricardo estudio medicina, donde tuvimos más o menos contacto. Pues bien, el Dr. Andueza tuvo su bufete de abogados por muchos años en el Parque Cristal y allí compartimos bastantes tertulias. Ahora bien, el Dr. Andueza, tuvo una destacada actuación pública que se remota a la de secretario de la Comisión Bicameral de Reforma Constitucional de 1959. Comisión en efecto, designada por el Congreso de la República de ese año para que elaborará un proyecto de reforma constitucional Este proyecto fue presentado ante el Congreso, quien lo sancionó y remitió al presidente de la República para su promulgación, la que se realizó el 23 de enero 1961 (1959-1961), se graduó de abogado, el 15 de octubre de 1954.

Por otra parte, tuvo una rica experiencia docente y de investigación, dictó la cátedra de Derecho Constitucional en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Central de Venezuela desde el año de 1957 hasta el año de 1984 e Introducción al Estudio del Estado en la Escuela de Estudios Políticos, de la cual parte, de los padres fundadores al ser miembro de la Comisión que estudio la factibilidad de crear una escuela de Estudios Políticos en la UCV y primera escuela de esa naturaleza en el país.

Dentro de ese marco, entre los años de 1962 y 1965, desempeñó el cargo de Decano de esa Facultad. Fue director de los Cursos de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV y representante profesora ante el Consejo Universitario de la UCV y ante el Consejo Nacional de Universidades. Fue profesor honorario de esa Universidad y profesor jubilado. Hasta el mes de julio del año 2009 dictó en los Cursos de Postgrado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la UCV, la asignatura Teoría General del Estado. Miembro de innumerables jurados de ascenso de diferentes profesores y de tesis doctorales en Derecho.

Fue profesor de Principios de Derecho Público y de Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Católica Andrés Bello desde el año 1960 hasta el año de 1984.

Desde el año de 1999 hasta ahora se desempeñó como profesor de Derecho Constitucional en la Universidad José María Vargas. Y desde el año 2000, ha ejercido el cargo de Decano de la Facultad en dicha universidad. Clasificación en el escalafón de la Universidad José María Vargas: profesor titular, Profesor de Derecho Constitucional.

Fue consultor jurídico del Congreso Nacional desde 1961 hasta el año 1963 y luego en el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera, ocupo el cargo de Procurador General de la República, en el gobierno del presidente Herrera Campíns, fue su Ministro de Justicia de 1979 al 1981 y en esta época lo veíamos en los pasillos de la Facultad, sin escoltas y sin las parafernalias del ejercicio del Poder. Dicto Clases en la sección B, del grupo de segundo semestre de 1979 en la Escuela de Estudios Políticos y luego de 1984 fue magistrado del Tribunal Andino de Justicia de 1984 a 1989 y desde año hasta 1992, fue uno de los brillantes asesores de la Comisión Bicameral de Reforma de la Constitución de 1961, que presidió, el Dr Rafael Caldera junto con el Dr. Ricardo Combellas.

Al iniciarse un nuevo período constitucional, fue designado por el Dr. Caldera, como ministro de Estado para la Descentralización, durante los años 1994-1996, luego asumió el complejo y difícil cargo, de Ministro de Relaciones Interiores desde 1996 hasta el año 1998 y en el último año del mandato del Dr. Caldera, fue Ministro de la Secretaria de la Presidencia, el último venezolano altamente calificado para ejercer ese cargo visto la lista interminable lista de ministros incompetentes y mediocres en ese vital despacho ejecutivo, verdadero cerebro y de apoyo al Presidente de la República en los últimos 23 años. Así pues, culminó su actividad como servidor público y volvió a las aulas, tanto en la Universidad Central, en la Católica Andrés Bello y en una institución donde puso todo el empeño en mejorarla académicamente, como es la Facultad de Derecho de la Universidad José María Vargas desde 1999.

De su vasta obra jurídica deseo, destacar cuatro trabajos académicos, por una parte, su discurso de incorporación a la Academia de Ciencias Políticas y Sociales en el sillón número 2, que correspondía al Dr. Rafael Caldera, el 19 de julio del año 2011, brillante y denso. El siguiente, un trabajo sobre La Función Constitucional de los Ministros de 1989, que fue parte de mi estudio sobre la Presidencia de la República de 1990, que llueve como ponencia al Simposio de Ciencias Políticas en Maracaibo, luego dos excelente ensayos uno, Las Potestades del Presidente de la República en materia de Política Exterior, del 17 de mayo de 1982 como base de la bibliografía que estoy consultando para mi tesis doctoral, así como también Los Poderes Militares del Presidente de la República, de esa misma época. Gracias Dr. Andueza por lo que nos legó, sus enseñanzas están en su alma mater; la UCV y en el cariño, enseñanza y amistad, que nos dio a lo largo de muchos años.

PD: Al terminar de escribir este artículo nos enteramos del fallecimiento lamentable del Dr. Henrique Iribarren, gran amigo, condiscípulo de nuestro querido Colegio San Ignacio de Loyola, eximio jurista, gran docente, investigador y abogado en ejercicio, a él dedicare uno de mis próximos artículos. Paz a su alma.

jesusmazzei@gmail.com

 

jueves, 5 de mayo de 2022

Is the US Dollar’s Global Hegemony at Risk?

 https://www.project-syndicate.org/bigpicture/is-the-us-dollar-s-global-hegemony-at-risk

Is the US Dollar’s Global Hegemony at Risk?

May 5, 2022

The Big Question is a new feature in which Project Syndicate commentators provide compelling answers to a timely question.

With Russia’s invasion of Ukraine and the resulting Western sanctions likely to fragment the global economy further, some think the US dollar’s long reign as the world’s favored reserve currency may be coming to an end. But, with no plausible alternatives to the greenback on the horizon, how realistic is such a scenario?

In this Big Question, we ask Barry Eichengreen, Şebnem Kalemli-Özcan, Paola Subacchi, and Yu Yongding to address the latest doubts about the dollar’s global supremacy.

Featured in this Big Question

  1. BARRY EICHENGREEN
  2. ŞEBNEM KALEMLI-ÖZCAN
  3. PAOLA SUBACCHI
  4. YU YONGDING

BARRY EICHENGREEN

Normally, changes in the international monetary and financial system occur gradually, even glacially. This is an apt characterization of the system’s evolution over the past 20 years. Since the turn of the century, the dollar’s share in identified global foreign-exchange reserves has fallen by about half a percentage point a year, as central banks have added Canadian dollars, Australian dollars, Swedish krone, and other nontraditional reserve currencies to their portfolios. The result is a less dollar-centric international monetary and financial system that better resembles a less US-centric global economy.

But might an ice floe break free of the glacier? Might there be a sharp shift from the dollar to, say, the Chinese renminbi? We have seen such a shift once before in modern history, from sterling to the US dollar at the time of World War I.

Two factors occasioned that shift. First, a geopolitical disturbance disrupted business in the incumbent currency, as wartime exigencies forced the British government to resort to capital and exchange controls. Second, an alternative to sterling appeared once the Federal Reserve Act created a US central bank to provide liquidity to dollar markets.

Today, another geopolitical disturbance, Russia’s attack on Ukraine, has prompted the United States to freeze much of the Russian central bank’s reserves, encouraging other central banks to contemplate shifting away from the dollar. For the moment, however, the other precondition for such a shift, namely the existence of an alternative, is not in place.

Countries cannot migrate to the euro or the yen, because Europe and Japan have cooperated with the US in applying sanctions. Renminbi markets are still limited in terms of liquidity and accessibility. And given Russian President Vladimir Putin’s example, reserve managers will in any case hesitate to park their assets on the turf of an authoritarian strongman.

Given this, I expect any erosion of the dollar’s global hegemony to be gradual, not abrupt.

ŞEBNEM KALEMLI-ÖZCAN

The economic sanctions imposed by Western countries on Russia following its invasion of Ukraine include weaponization of the US dollar, seemingly calling into question the greenback’s global hegemony. But, in the absence of viable alternatives, the dollar is unlikely to be dethroned any time soon.

An alternative hegemonic currency should have as large a role in world trade and finance as the dollar currently does. The euro and the renminbi are important trading currencies, but they have a smaller footprint in global finance. The strong spillovers to emerging markets from US monetary policy – but not from monetary policies in other advanced economies – are a clear indication of the role played by the dollar in global capital flows.

The alternative should also be a safe asset, so that central banks are willing to hold their reserves in bonds denominated in that currency. Currently, central banks hold most of their reserves in dollars, followed by the euro. Can the euro topple the dollar to become the next reserve currency? I doubt it. Even though the euro is a safe asset, the absence of a Europe-wide government limits the issuance of euro-denominated government bonds, relative to US treasuries.

The renminbi is not a contender for this role either, as it is neither fully convertible nor backed by democratic institutions and the rule of law. Chinese capital controls currently make it practically impossible for the renminbi to play a larger role in global capital flows and serve as a reserve currency.

Yet, having watched Russia’s central bank being cut off from its dollar reserves, many countries now have a strong desire to diminish the dollar’s outsize role. In principle, any currency can be used as a weapon. And the most damaging weapons of all would be those of autocratic governments.

PAOLA SUBACCHI

Like Mark Twain’s supposed demise, the death of the dollar has been greatly exaggerated, for the following reasons.

First, the dollar remains the most-used currency in international trade, accounting for about 80% of export invoicing, and in international banking, with approximately 60% of international and foreign-currency liabilities and claims denominated in dollars. Three-fifths of global foreign-exchange reserves are held in dollars, as is 64% of foreign-currency debt.

Second, there is no significant alternative to the dollar. The euro is the world’s second-most exchanged and liquid currency, but its domain is largely regional – 66% of trade invoicing in Europe is in euros. And just 21% of global foreign-exchange reserves are in euros. The other international currencies that determine the value of the International Monetary Fund’s special drawing rights – the yen, the British pound, and the renminbi – are marginal holdings in official foreign reserves, with the renminbi accounting for 2.4%.

Third, although China has the world’s second-largest economy and extensive international trade links, the renminbi remains a limited international currency. The policy-led program to internationalize the renminbi has resulted in the currency being used in 30% of China’s trade. But capital controls, though less stringent than in the past, constrain the renminbi’s liquidity and international circulation.

Finally, China continues to depend on the dollar system. It has the largest dollar holdings of any country outside the US, including more than $3 trillion just in its foreign-exchange reserves. Bilateral loans where China has a significant footprint are mostly denominated in dollars, as is the capital of the multilateral Asian Infrastructure Investment Bank and New Development Bank.

But, while the dollar is far from being replaced or even downgraded internationally, this does not make the current international monetary system more stable. China’s dollar dependence is a conundrum that is now inherent to the dollar system and an intrinsic element of instability. As the world economy has become more fragmented, the risk of holding a global public good that is also the US currency is more tangible than ever.

YU YONGDING

Hegemony is a geopolitical concept and, in my view, should not be used to characterize the status of the US dollar. After the gold standard was abandoned owing to the so-called Triffin dilemma, the dollar’s position as the dominant international currency strengthened rather than weakened in the post-Bretton Woods system.

The fundamental reason was that trust in the dollar’s integrity had not been fundamentally shaken. The rest of the world needed the dollar, despite the fact that it was no longer convertible to gold, because the currency was the stable standard for denominating values of goods and services, an easily available means of exchange, and a safe store of value.

The basic contradiction in using the dollar – a national fiat money – as a reserve currency is that the US must run current-account deficits to provide dollars to the rest of the world. This implies that the more the dollar is provided, the weaker it will be as a means of international payment and a reserve currency. Essentially, this is still a Triffin problem.

For now, the accumulation of foreign-exchange reserves by developing countries, especially China, keeps the dollar undeservedly strong. But the pattern may change. The current weaponization of the dollar certainly will speed up the greenback’s decline as the dominant international reserve currency. However, the network effect means that the dethroning of the dollar is a long-term process. Nobody knows when the final reckoning will come.

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BARRY EICHENGREEN

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Barry Eichengreen, Professor of Economics at the University of California, Berkeley, is a former senior policy adviser at the International Monetary Fund. He is the author of many books, including In Defense of Public Debt (Oxford University Press, 2021).


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Şebnem Kalemli-Özcan, a former senior policy adviser at the International Monetary Fund, is Professor of Economics at the University of Maryland, College Park. 


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Paola Subacchi, Professor of International Economics at the University of London’s Queen Mary Global Policy Institute, is the author, most recently, of The Cost of Free Money  (Yale University Press, 2020).


YU YONGDING

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Yu Yongding, a former president of the China Society of World Economics and director of the Institute of World Economics and Politics at the Chinese Academy of Social Sciences, served on the Monetary Policy Committee of the People’s Bank of China from 2004 to 2006.

miércoles, 4 de mayo de 2022

Enfrentando el autoritarismo

 

Enfrentando el autoritarismo, 

por Félix Arellano




Encuesta en América Latina revela rechazo hacia Rusia y China e imagen positiva de la UE
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Las tendencias autoritarias lamentablemente están logrando avances y, la invasión de Rusia a Ucrania se presenta como una de sus expresiones más violentas. Vladimir Putin con su chantaje nuclear mantiene en vilo a la humanidad; adicionalmente despliega su menosprecio por las instituciones liberales y, para profundizar su deriva autoritaria, humilla insistentemente a las Naciones Unidas, la principal institución del actual orden internacional.

Al iniciar la invasión de Ucrania´ (jueves 24 de febrero), en el momento que sesionaba el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y, recientemente, bombardear a Kiev, en plena visita de Antonio Guterrez, Secretario General de las Naciones Unidas, quien previamente se había reunido con el presidente Putin en Moscú, evidencian claramente su desprecio por las instituciones y los compromisos internacionales.

El comportamiento autoritario y cruel del presidente Putin debería servir de evidencia contundente para que sus aliados y admiradores, del populismo y radicalismo a escala mundial, indiferente de la orientación ideológica, revisen su posición; empero, estamos conscientes que el fanatismo atrofia el pensamiento y, el amor al líder es ciego e irresponsable.

En ese contexto, toda acción de presión contra la actitud del presidente Vladimir Putin, es conveniente y necesaria. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha logrado un importante precedente al suspender al gobierno ruso del Consejo de los Derechos Humanos, por “las violaciones y los abusos graves y sistemáticos de los derechos humanos tras la invasión de Ucrania”. La Organización de Estados Americanos (OEA), por su parte, también está asumiendo un papel histórico al suspender el carácter de observador del gobierno ruso en la organización.

El señor Karim Khan, Fiscal de la Corte Penal Internacional, se ha fortalecido al visitar a Ucrania, en plena invasión rusa, para confirmar directamente la magnitud de los delitos de lesa humanidad y cumplir con las funciones inherentes a su cargo, en el marco del Estatuto de Roma.

Adicionalmente, la Organización Mundial del Turismo (OMT) está contribuyendo en el esfuerzo de incrementar la presión contra el autoritarismo ruso, al suspender, con el voto mayoritario de sus miembros, la participación de Rusia en la organización, por “violar los valores de las Naciones Unidas”.

Cada uno de nosotros también enfrentamos un desafío, pues debemos contribuir a la conformación de la sociedad civil internacional y participar, en la medida de nuestras posibilidades, en la promoción del activismo transnacional, la formación de redes y grupos de reflexión interconectados globalmente, que contribuyan a la difusión de las bondades de las libertades, los derechos humanos y la institucionalidad democrática y, de esta forma, apoyar a la construcción de límites al expansionismo del autoritarismo.

Resulta fundamental sensibilizar a los pueblos, en particular a los sectores más vulnerables, que son presa fácil de la manipulación de las narrativas populistas y radicales, sobre los perversos efectos del autoritarismo, para su bienestar individual y de la sociedad en su conjunto.

El expansionismo del presidente Putin reabre de nuevo el debate sobre las opciones para la construcción de gobernabilidad en el contexto internacional, tema central de las relaciones internacionales, desde sus orígenes como disciplina académica.

La visión de la anarquía internacional, que propicia el enfrentamiento de “todos contra todos” en una suerte de “estado de naturaleza”, la visión hobesiana de las relaciones internacionales, se fortalece con el ascenso de la geopolítica del autoritarismo y, en especial, con el expansionismo ruso, que también ha marcado como un objetivo a Moldavia, donde está instigando el secesionismo, e incluso amenaza a países plenamente occidentes y de tradición pacifista como Suecia y Finlandia.

Aprovechando la osadía disruptiva de Rusia, Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte, se suma al chantaje nuclear y, recientemente, ha encabezado un desfile militar que incluyó la exhibición de misiles balísticos intercontinentales (ICBM), diseñados para lanzar armas nucleares de largo alcance, que están prohibidos por acuerdos internacionales.

Adicionalmente, ha amenazado que “utilizará preventivamente armas nucleares”, sin ningún temor frente a posibles reacciones de la comunidad internacional, seguro del apoyo que le brindan otros miembros del club de gobiernos autoritarios, en especial el gobierno comunista chino.

Occidente, que está actuando con la prudencia necesaria frente a la invasión de Ucrania, para evitar una conflagración de proporciones impredecibles, enfrenta la posibilidad de divisiones, como está ocurriendo con el gobierno de Viktor Orbán en Hungría, que violenta la mayoría de los compromisos comunitarios, en particular, los acuerdos que se están adoptando para sancionar al gobierno ruso, que considera un aliado fundamental.

El tema energético se presenta como otro potencial factor de contradicciones. Antes que occidente hiciera efectivo un posible boicot a la compra de energía rusa, debido a que constituye un financiamiento del agresor, el presidente Putin decidió suspender el suministro de gas a Polonia y Bulgaria, exigiendo el pago de las facturas en su moneda nacional, los rublos.

Las posibilidades de sustituir la fuente energética rusa no se presentan fácil ni de corto plazo, la crisis energética golpea la zona de confort de una población, que, si bien en principio se presenta solidaria con Ucrania, no pareciera muy dispuesta a enfrentar las vicisitudes y los costos que pueden generar las sanciones.

La crisis también se proyecta para otros sectores, como la agricultura, por los fertilizantes; los alimentos, por los cereales. En estos momentos se aprecia una tendencia inflacionaria que puede afectar todos los mercados y, en particular, a los países en desarrollo, con mayor énfasis a los más vulnerables en el sector agrícola.

El presidente Putin por su parte, juega al tiempo, al cansancio, al desasosiego de la población occidental y las potenciales divisiones de los gobiernos, ya lo ha logrado con Hungría, con el objetivo de debilitar la reacción unida y contundente de occidente.

El gobierno comunista de China, por su parte, se mantiene en una posición de aparente ambigüedad, que define como equilibrada, pero que en el fondo privilegia la visión autoritaria, pues también tiene sus planes expansionistas en su vecindario y, el principal objetivo, es Taiwán.

En este contexto, destaca el reciente acuerdo de seguridad suscrito con el gobierno de las Islas Salomón, que podría facilitar la construcción de una base naval china es ese estratégico territorio en el pacifico, lo que representa una clara amenaza para el vecindario. Ahora bien, el clima de guerra que está promoviendo Rusia le resulta poco conveniente para sus planes de expansión económica a escala mundial, en particular, para su ambicioso proyecto de la Ruta de la Seda.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

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