lunes, 27 de febrero de 2023

En el P.A.N.A.I

 

Jesús E. Mazzei Berti: en el P.A.N.A.I

En ese sentido, debo manifestar que en todo momento contó mi padre, con el apoyo personal, institucional y anímico, de los dos ministros de Sanidad importantes de aquel momento que tuvo el quinquenio 1969-1974.-

 


JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

23/02/2023 05:00 am

 



El próximo lunes 27 de febrero cumpliría 91 años el Dr. Jesús Mazzei Berti, nuestro recordado padre. Por ello, en este breve artículo, deseo referirme algunos aportes que hizo él, para el avance de la geriatría y la gerontología (en su institucionalización y modernización) en Venezuela, fundamentalmente en su paso por el P.A.N.A.I y en algunos eventos académicos-científicos y pasajes de su vida, para ello, me he apoyado en varias fuentes bibliográficas: por una parte, las memorias y cuentas de los años 1969-1974, presentadas por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, que contienen la memoria del Instituto elaboradas bajo la supervisión de mi padre y dos de su cuatros libros escritos por él sobre medicina y en particular sobre la geriatría y gerontología: La Tercera Edad: la Mejor Edad y La Historia Universal de la Geriatría y Gerontología, libros fundamentales para entender la evolución y maduración de esta subdisciplina de la medicina en los últimos años.



            En ese sentido, debo manifestar que en todo momento contó mi padre, con el apoyo personal, institucional y anímico, de los dos ministros de Sanidad importantes de aquel momento que tuvo el quinquenio 1969-1974 (Período estelar de la República Civil), en aquel entonces dos excepcionales y eficientes servidores públicos y médicos, los Drs. Lisandro Latuff y José de Jesús Mayz Lyón y por supuesto, el jefe de Estado de la época el Dr. Rafael Caldera, un venezolano extraordinario como conductor del estado venezolano, quién supo implantar en materia de salud y en particular, apoyar las políticas públicas hacia el sector etario de la tercera edad, las medidas más avanzadas para su tiempo y circunstancia.

          Sus estudios de medicina, los realiza en España, bajo la influencia de un libro que será fundamental en su vida profesional Medicina Geriátrica: cuidado médico de la madurez tardía, de Edward Stieglitz pocos años después revalida en la ULA- Mérida y viaja a Montevideo donde realiza estudios de postgrado en Fisiología, en 1962, funda la catedra de Fisiología en 1963, la naciente Facultad de Medicina de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, regresa a Venezuela a finales de 1967, luego de realizar otros estudios de posgrado en la Universidad de Harvard entre los años de 1964-1967 y sigue en su ejercicio profesional, cuando es designado por el presidente Rafael Caldera en 1969, para que presida el Patronato Nacional de Ancianos e Inválidos (creado en el año 1949), posteriormente Inager, hoy en día INASS ( hoy un Instituto mal dirigido y en estado verdaderamente lamentable), cargo que ejercerá por 5 años, lo modernizará organizacional y gerencialmente, para poder ejecutar las políticas públicas de carácter social y médico adecuadas en sus dimensiones de médico-social, apropiada hacia el anciano, en síntesis; una política pública muy bien estructurada desde su formulación hasta su ejecución. Su obra cumbre desde el punto médico–asistencial será la inauguración de la Unidad Gerontológica de Caricuao, J. J Quintero (hoy en un estado realmente deplorable y paupérrimo, desde el punto de vista de la dotación, mantenimiento, personal médico, enfermeras, psicólogos existente etc.), que complementarán desde el punto de vista de la infraestructura física, las casas hogares de los ancianos inauguradas en aquel momento durante 5 años, del período del Dr. Rafael Caldera, es una obra insuperable.


        En ese sentido, deseo detenerme aquí, mi padre, manejó una organización que no superaba las 180 personas, modernizó las direcciones sectoriales, la contabilidad financiera y presupuestaria-estadística, del Instituto y culminó los manuales, instructivos y normas establecido por la Comisión de Administración Pública, creó tres direcciones generales que modernizaron la gestión que prestaron servicios: en el área de la Geriatría, Trabajo Social y Dirección-Administración a fin de adecuar el manejo organizacional del Patronato a las nuevas realidades organizativas de las estructuras gubernamentales a inicios de los años 70, pero con una gran visión de futuro, además, lo dotó de una nueva sede al final de la Av. Francisco Solano López, sede que tuvo hasta finales de los años 90. Cuido siempre de la formación y capacitación del equipo y personal a su cargo, por ello fomentó, la realización de cursos en organización y métodos, relaciones humanas, contabilidad gubernamental, compras y suministros y administración de personal, cursos para el personal sanitario, en medicina geriátrica entre otros cursos.


 

 

Así las cosas, el cargo que ejerció mi padre le competía la conducción directa e inmediata de los programas del Instituto. Dejó publicado la Revista Gerontología, que anteriormente se denominaba Vejecia y lega entre otras cosas, la construcción y posterior inauguración del primer centro geriátrico del país y Latinoamérica, de avanzada, para su época en los aspectos del tratamiento clínico y social de la tercera edad el Geriátrico de Caricuao ( 15 de noviembre) de 1973), para la época con 460 camas, deja planificado la construcción de unidades de este tipo a nivel urbano, suburbano y rural (existen que yo sepa en la ciudades de Coro, Maracaibo, Mérida, Los Teques y Valencia, San Mateo entre otras ciudades) que se acometerán en los próximos años en total 9 nueves Unidades.


         Allí contará con la colaboración de personas inolvidables para mi padre como Cecilia Pimentel, el doctor F. Castillo-Rey, y el reverendo padre Jesús Hernández Chapellín y el apoyo constante y decidido, de una gran dama de Venezuela, la siempre recordada doña Alicia Pietri de Caldera.


          Es así como, en esos años, participa en varios eventos como el Congreso Internacional de Gerontología de 1969 y presenta el programa Gerontológico para el quinquenio 1969-74, asimismo, participa en el grupo Iberoamericano y en la creación de la sección Iberoamericana de Geriatría y Gerontología, escribe además, sobre “ Aspectos Generales sobre la Población Anciana en Venezuela y los “ Ancianos en las sociedades en Cambio”, Estado actual de la asistencia al Anciano en Venezuela”, proyección del Patronato Nacional de Ancianos e Inválidos en escala nacional”, Inter-relación entre la Geriatría y la Medicina Interna”, “Geriatría en Venezuela”, ”Aspectos de la Rehabilitación Geriátrica”, “ Fisiología Geriátrica” , “Causas de envejecimiento”, Los Ancianos y la comunidad”, Aspectos psico-sociales en el anciano”, Aspectos gero-psiquiátricos”, presenta un trabajo en Kiev en 1971 en el Congreso Gerontológico realizado allí y además “ El problema de la Salud de los Ancianos en Venezuela” a los estudiantes del 5º año de medicina de la UCV en 1971, conferencia sobre Gerontología y Geriatría en la Universidad Simón Bolívar, entre otros trabajos científicos.


          Igualmente, autor de varios trabajos en posteriores congresos, simposios y revistas científicas citare algunos como: Atención del Anciano en Venezuela, Rehabilitación Geriátrica, Aspectos Fisiológicos del Anciano, Inestabilidad, Caída y Rehabilitación, Revalorizando el Adulto Mayor, Envejecimiento patológico sobre el Alzheimer, Demencias conceptos dinámicos interactivos. En junio de 1973 realiza el I Curso de Clínica Gerontológica.


        Sirva este breve recuento de su trayectoria como hombre público, como causahabiente en su sangre, en testimonio de afecto y recuerdo permanente.

jesusmazzei@gmail.com

 

viernes, 24 de febrero de 2023

LA ECONOMIA Y EL BIENESTAR: ENTRE LOS PRECIOS Y LA INDIFERENCIA PARA AUMENTAR SALARIOS.

 

LA ECONOMIA Y EL BIENESTAR: ENTRE LOS PRECIOS Y LA INDIFERENCIA PARA AUMENTAR SALARIOS.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Cuesta creerlo, pero es la dura realidad: una administración que iba a transformar y desarrollar el país y cuya “revolución”
 se recordaría por mil años” (Hugo Chávez), ha demostrado una gran indiferencia –sobre todo en los dos últimos lustros- por el ser humano/los trabajadores y su bienestar. No compensa el alto deterioro en el nivel de vida de los trabajadores señalar que la economía comenzó una fase de recuperación; cosa no cierta sino solo para pequeños espacios y áreas vinculadas a sectores relativamente privilegiados (restaurantes, viajes a los Roques, competencias de carros de alta cilindrada o resolución, por mencionar formas de opulencia presentes en la paradójica realidad). Tampoco lo compensa el que se diga que la dolarización ha traído beneficios, pues algunos obreros reciben sueldos en dólares superiores al fácilmente superable salario mínimo (entre cinco y seis dólares).

La dolarización, que no ha sido solución determinante para economías que la hayan asumido (que son pocas y poco determinantes en la economía internacional) y que se ha presentado de manera chucuta e informal en Venezuela, ha generado mayormente espacios de beneficio para sectores vinculados a la administración bolivariana, al manejo de dineros oscuros, y a grupos sociales de por si beneficiados en la distribución del ingreso[1].

La trampa en sentido técnico, en la que se encuentra la economía venezolana, es conceptual y operativa. Del  lado conceptual, la administración del país ha, en la práctica, rechazado la revisión de experiencias internacionales en el tratamiento de políticas antiinflacionarias y, el desiderátum teórico y práctico ha terminado siendo la perspectiva de que todo aumento de salarios es inflacionario. Por otra parte, también se da la excusa de la productividad. Todo aumento también debe estar asociado al aumento de la productividad; esto, independientemente que las  políticas y acciones vayan por caminos diferentes a este último. También está el recurso analítico de que todo control de precios es inflacionario. Realmente es así en Venezuela, y deberían asignárseles nuevas perspectivas al control por el lado de la sociedad civil, en la traza de los consumidores pues, efectivamente, del lado de los productores y comerciantes se tiene un automatismo para que todo aumento de salarios se convierta en un aumento de precios incluso más que proporcional. En tales dimensiones, está la trampa y la sociedad, y los policy makers, si los hubiere, deben pensarlo.

En tales circunstancias, no se aumentan los salarios porque se convertirán en inflación –inflación alta como la actual (39,4% para enero/observatoriodefinanzas.com) o hiperinflación como la recientemente vivida. De estas últimas, quienes más afectados salen son los trabajadores de ingresos fijos y en bolívares  (un kg de café más de trescientos Bs, un kg de queso blanco/calidad aceptable alrededor de 150 Bs con un salario mínimo de 130 Bs/los bonos son circunstanciales, discrecionales u otra cosa). Así, los trabajadores son los que deben esperar el crecimiento de la productividad o ser afectados por una política antiinflacionaria inexistente en un contexto de una dolarización informal que beneficia a los sectores dolarizados y más acomodados y que desata la inflación en dólares. Sin ser ella misma una solución la pregunta siempre será ¿Por qué no dolarizan? Y la respuesta será que determinados agentes económicos y políticos se benefician de tal informalidad en la presentación monetaria de la economía.

Es impresionante que una administración preocupada por el destino y situación de los sectores populares, que son mayoría, haya señalado que en dos o tres meses no habrá aumento salarial con la presencia del hambre en la calle y con los trabajadores públicos de educación salud, y otras áreas, empobrecidos con salarios irrelevantes.

Se trata, entonces, de un ajuste/estabilización (¿?) en base al deterioro del salario real, sin mayores efectos en el crecimiento, pues recuperar una pequeña parte de lo altamente perdido del producto no es precisamente, para celebrar tan efusivamente.  

 

24 de febrero 2023

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

miércoles, 22 de febrero de 2023

Ucrania: ¿una guerra sin fin?

 

Ucrania: ¿una guerra sin fin?, 

por Félix Arellano





Ucrania: ¿una guerra sin fin?
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail

Mail: fgap1749@gmail.com


Llegamos al primer año de una guerra irracional, cruel e inhumana, como todas las guerras, que además parece que se extiende y no se vislumbra una salida negociada; cada parte se radicaliza, la escalada crece, las contradicciones se profundizan y las consecuencias se tornan impredecibles.

La escalada crece, en parte, debido a que la participación de algunos gobiernos occidentales se incrementa, tanto en el apoyo de armamento a Ucrania, como en la aplicación de sanciones a Rusia; empero, debemos tener presente que, en términos generales, tales gobiernos están actuando con cautela, para los críticos demasiado temerosos. Se trata de evitar la vinculación del conflicto con la OTAN, pues Ucrania no es país miembro de la organización.

La cautela se evidencia en el largo debate que se ha desarrollado a interior de Alemania y de los Estados Unidos, sobre el suministro de los tanques Leopard 2 y Abrams respectivamente; empero, el presidente Putin, en su guerra híbrida contra occidente y las instituciones liberales, ha construido un falso discurso que presenta la OTAN como directamente involucrada en la guerra, acechando las fronteras de Rusia.

Ante el incremento del apoyo militar a Ucrania, el Kremlin ha exacerbado los ataques en el territorio ucraniano, afectando principalmente a la población civil, tratando de incrementar el pánico y debilitar la popularidad del presidente Zelensky, que Rusia menospreció, y ha resultado una sorpresa, por su capacidad de convocatoria y fortaleza frente a las adversidades; pero también, su posición se está radicalizando, cerrando las posibilidades de la salida negociada.

Todo pareciera indicar que el presidente Putin juega a una larga extensión de la guerra, entre otras razones, para agotar la resistencia del pueblo ucraniano y el apoyo de las democracias occidentales. Se ha llegado a un año y no se aprecian perspectivas de paz.

Pero mantener la guerra por largo tiempo es una decisión que no está exenta de contradicciones, pues el presidente Putin enfrenta serios problemas, entre otros, el desastre que han demostrado sus fuerzas armadas, teniendo que recurrir a la contratación de los mercenarios del grupo Wagner.

Por otra parte, crece el descontento en Rusia frente a la guerra caprichosa y fratricida, que el poder trata de ocultar con represión, las expresiones del malestar son diversas, entre otros, en la élite económica que enfrenta las consecuencias de las sanciones económicas, en los jóvenes que constituyen la «carne de cañón» y están huyendo del país, y en buena parte de la población que enfrenta el creciente deterioro de la economía.

Con el tiempo Putin va perdiendo el apoyo de sus aliados internos e internacionales. La pasada reunión de la Organización de Cooperación de Shanghái, efectuada en Samarcanda los días 15 y 16 de septiembre; representó un duro revés para los objetivos del presidente Putin, pues los aliados más cercanos no apoyaron la guerra y las delegaciones de India y China expresaron públicamente su rechazo.

Pero el presidente Putin asume que tiene capacidad de acción para una guerra prolongada, pues tiene su propia producción de armamentos y no depende del apoyo externo, además intensifica la manipulación del chantaje nuclear que, por cierto, también va perdiendo credibilidad, toda vez que su utilización puede resultar en un potencial suicidio.


Zelensky, apoyado en su popularidad nacional e internacional, en los éxitos en el campo de batalla y el apoyo militar de algunos países de occidente, –cabe destacar que incluso el parlamento suizo ha iniciado el debate sobre un posible apoyo militar a Ucrania, alterando su histórica neutralidad– se está radicalizando en sus posiciones, lo que torna más difícil la posibilidad de la salida negociada.

El presidente Zelensky debe tener presente la compleja dinámica de las democracias occidentales, donde grupos políticos radicales aprovechan las libertades para promover narrativas antiliberales, pero sin ir tan lejos, debe apreciar que, en los Estados Unidos el partido republicano, que acaba de lograr una mayoría en la cámara de representantes, se está tornando crítico sobre el apoyo a Ucrania.

Ahora bien, la paz debería ser el objetivo, pues la principal perdedora en esta guerra es la población civil. Al respecto, desde la comunidad internacional encontramos algunos esfuerzos importantes. Recordemos que, desde los inicios de la invasión rusa, los gobiernos de Alemania y Francia han realizado gestiones de paz y, en estos momentos, se presentan como países que promueven una negociación equilibrada, que poco atrae a las partes radicalizadas. Putin no puede pretender lograrlo todo y tampoco Zelensky. La negociación, que obviamente conlleva concesiones de todas las partes, siempre encuentra fuertes resistencias.

El gobierno de Israel, no obstante, sus complicaciones internas, desde los inicios de la guerra y gracias al acceso que tiene en los dos bandos, ha tratado de propiciar algún entendimiento. Más recientemente el canciller israelí ha visitado Kiev (16/02/2023) y ha anunciado la apertura de la embajada de su país en Ucrania.

Por otra parte, el presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía, no obstante, las contradicciones en su política exterior, ha desarrollado esfuerzos positivos para logra encuentros entre las partes, el más relevante ha sido su mediación en la negociación del programa de alimentos que ha permitido las exportaciones de cereales de parte de Ucrania.

Más recientemente encontramos la iniciativa que está propiciando del presidente Ignacio Lula Da Silva, orientada a conformar un grupo de países amigos para promover las negociaciones, algunos consideran que es una iniciativa poco equilibrada, pues el gobierno de Brasil, desde la administración del presidente Jair Bolsonaro, ha concentrado especial atención en su comercio con Rusia, en particular el caso de los fertilizantes; empero, constituye un esfuerzo interesante, en un contexto tan complejo.

Los radicales se atrincheran en sus posiciones, por una parte, los que asumen que Rusia tiene derechos históricos para ocupar los territorios, una postura historicista y expansionista; en el otro extremo se ubica el grupo que plantea la salida de Rusia sin concesiones. Como se puede apreciar, la situación se agrava y el principal perdedor es la población civil de Ucrania, que está enfrentando los ataques masivos, hambre y el frío del invierno.

En un contexto de radicalismos y escalada del conflicto, la guerra pareciera no tener fin, lo que trae a colación el caso de la guerra de Corea, donde la firma del armisticio en 1953, que rechazó Corea del Sur, culminó los combates, pero técnicamente la guerra no y, en la práctica, se ha mantenido la división del territorio en dos países. Un escenario que algunos ya están planteando en el caso de la guerra en Ucrania.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

La creación de riqueza y libertad. Una narrativa para el cambio

 La creación de riqueza y libertad. Una narrativa para el cambio

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 








La “normalización” pregonada por Maduro hace aguas. El alza incontenible en el precio de la divisa, como de muchos bienes y servicios, amenaza con desatar, de nuevo, el diablo de la hiperinflación. La población sale a protestar hastiada, demandando remuneraciones dignas. Las encuestas más recientes confirman que el deterioro de sus sueldos y salarios, ya de por sí miserables, constituye su problema más inquietante. Responder a tal angustia debe ocupar un puesto central en la prédica del liderazgo opositor si quiere aunar voluntades mayoritarias para el cambio democrático. Pero las mismas encuestas suministran otro dato, muy desconcertante: la población está decepcionada en alto grado de los políticos, incluidos los que componen el liderazgo opositor. Dependiendo del dirigente, el nivel de desconfianza llega a superar aún el que se expresa por Maduro. Sin embargo, más de un 80% de los encuestados se muestra a favor de la necesidad de un cambio político. ¿Cómo abordar esta incongruencia? 

 

La conexión del liderazgo político con los problemas de sobrevivencia del venezolano de a pie requiere de una narrativa que sea creíble. Las bajas remuneraciones no resultan simplemente de una voluntad perversa que se niega a aumentarlas. Es resultado de una voluntad perversa, sí, pero que destruyó la economía de tal forma que su productividad se vino al suelo. Aun queriendo, no puede mejorarse el poder adquisitivo de los salarios. Cayó, además, la producción petrolera y, con ello, el ingreso externo. Ya no puede financiar aumentos administrativos de salario como antaño. En 2022, la producción apenas superó los 700 mil b/d. Su venta requirió de fuertes descuentos, pagando peajes diversos: habrá facturado menos de $15 millardos. Además, PdVSA ha tenido que importar productos refinados –incluyendo gasolina— para atender la demanda interna y crudo liviano para mejorar el crudo pesado de la faja. También ha contratado, con los iraníes, trabajos de recuperación de algunas refinerías del país. Por tanto, el remanente que aún queda para responder a las múltiples necesidades de la población es mínimo. Contrasta con el dispendio del último gobierno de Chávez, cuando se produjo a diario más de 3 millones de barriles que trajeron, como ingreso de exportación, una media de $75 millardos cada año.

 

Pero, además, la capacidad del aparato administrativo del Estado para atender los requerimientos de los venezolanos está seriamente disminuida. No es sólo el deterioro de los servicios públicos. Son también las deficiencias que resultan de la fuga de talento, dados los pésimos salarios de los empleados públicos; lo engorroso de muchos trámites; la discrecionalidad con que se autorizan; los peajes para “habilitarlos”; la opacidad e incertidumbre sobre sus resultados; las corruptelas y tantas otras trabas burocráticas. Lejos de ser fuente de soluciones, el Estado venezolano es, en buena parte, el problema.

 

Rescatar la capacidad de respuesta del Estado a los problemas del país requiere su reforma a fondo. Debe desprenderse de empresas deficitarias y demás activos que lastran su presupuesto; sanear y conciliar sus cuentas; reestructurar sus deudas; sincerar las tasas que cobra; avanzar en un proceso de reingeniería de procesos que simplifique su gestión, acompañado de las reformas correspondientes en su ordenamiento legal y reglamentario; actualizar e integrar la plataforma tecnológica con base en la cual presta sus servicios; restituir la carrera pública, con una estructura de remuneraciones basada en la meritocracia, libre de condicionamientos partidistas y personales; capacitar el personal y ajustar la nómina en aras de un Estado ágil, versátil y eficaz; e invertir en los equipos e instalaciones que requiere para ello. Debe enmarcarse en la reactivación y profundización del proceso de descentralización de la gestión pública, de manera de hacerla más transparente, abierta y asequible a la ciudadanía.

Adelantar tales reformas plantea un serio problema de financiamiento. Como fue destruida la industria petrolera, se debe acudir a la banca multilateral. Pero ésta impone condiciones al país solicitante de fondos para asegurar el crecimiento económico y el pago de sus deudas, como la atención a sus repercusiones sociales para evitar protestas que pudiesen desbarrancar su implementación. En el corto plazo, lo anterior se resume en el programa de estabilización macroeconómica de que tanto hablan los economistas y, hacia plazos más largos, en la instrumentación de reformas estructurales que eliminen las trabas al desarrollo y permitan oportunidades equitativas para acceder, en libertad, a sus frutos.

 

Pero no se trata de dar clases de economía a la población. Basta señalar, por ahora, que: 1) el ajuste económico deberá ser de naturaleza expansiva, dado el abismal desempleo de recursos productivos en el país. Tiene que apartarse claramente del ajuste contractivo, empobrecedor e inviable --por no poder estabilizar el tipo de cambio-- aplicado por Maduro. El aspecto clave está en la calidad del gasto, en mejoras en los servicios y en la gestión pública en general --externalidades positivas—, para reducir los costos de transacción e incentivar la inversión y el emprendimiento; y 2) tal ajuste expansivo requiere de financiamiento internacional, ergo, del cumplimiento de las condiciones arriba referidas, incluyendo una reestructuración a fondo de la deuda externa venezolana.

 

El proceso de primarias para elegir el candidato opositor en las elecciones de 2024 debe aprovecharse para forjar ideas-fuerza en torno a estos planteamientos, capaces de generar confianza en la superación del funesto modelo chavista. Chávez capitalizó el descontento de los ’90 con una idea simple, sin mayor definición: la “refundación” de la Patria. Implicaba desmontar las trabas que impedían al pueblo disfrutar de las posibilidades que debería ofrecer un país rico como Venezuela. Llevó al reparto discrecional “socialista”, basado en el desmantelamiento de las garantías y la imposición de controles de todo tipo.  Acabó con la iniciativa privada y permitió el saqueo de PdVSA y de los recursos públicos en general. Es decir, acabó con las fuentes de riqueza cuya compartición solventaría los problemas de los venezolanos.  

 

Ante la destrucción de riqueza inherente al desempeño chavo-madurista, la oposición democrática debe contraponer, como solución clara y única posible, la creación de riqueza. Se trata de cambiar a fondo el arreglo prevaleciente, no de administrarlo mejor o más pulcramente. Implica una narrativa ajena a la de la competencia populista que se cultivó, tantos años, con el usufructo dispendioso de la renta petrolera. Fue la base del socialismo expoliador que es menester superar, para bien de la población.

 

¿Cómo crear riqueza? Implica fomentar condiciones para que prosperen negocios que compitan en calidad y precios. Significa promover y facilitar el emprendimiento, con acceso a capital de riesgo y normativas que reduzcan la incertidumbre. Es garantizar los derechos laborales para fortalecer la capacidad negociadora de los trabajadores ante la empresa o el Estado, así como los derechos de propiedad de activos productivos y personales. Son las garantías necesarias para generar confianza, estimular inversiones y promover el empleo productivo. Obliga a extirpar las extorsiones y “mordidas” de funcionarios y Guardias Nacionales corruptos. Exige transparencia y rendición de cuentas sobre el uso de los recursos públicos. Requiere de servicios públicos eficientes, y tener acceso a una educación y a una asistencia sanitaria de calidad. Supone el libre acceso a la información y a las opiniones de interés para la toma de decisiones acertadas para un emprendimiento o para salvaguardar el bienestar familiar.

 

Es la respuesta a las angustias y aspiraciones que mueven al venezolano en su día a día. El ejercicio pleno de los derechos constitucionales y la participación ciudadana activa a nivel local, regional y central es condición para aprovechar a cabalidad el enorme potencial para crear riqueza de los venezolanos tanto de adentro como de afuera. De ello dependerán, asimismo, los apoyos internacionales necesarios. 

viernes, 17 de febrero de 2023

Rafael Caldera y Ernesto Garrastazu Médici: 50 años después

 

Rafael Caldera y Ernesto Garrastazu Médici: 50 años después

La idea detrás de la diplomacia presidencial es que la política exterior proceso de formulación y su seguimiento activo está liderado por el presidente y la presidencia, y complementado y coordinado con el Ministerio de Relaciones Exteriores


JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

16/02/2023 05:00 am

 



El próximo lunes 20 de febrero del 2023, se cumplirán 50 años de la cumbre presidencial entre Caldera-Médici. En efecto, el Gobierno presidido por el Dr. Rafael Caldera, que había asumido en febrero de 1994, en su segunda administración gubernamental, quien ya desde su primera Presidencia (1969-1974), había mostrado y visualizado la importancia estratégico-político-diplomática de profundizar las relaciones con Brasil, luego de que estas pasarán por períodos de altas y bajas, sobre todo a finales del período 1964-1968, en términos políticos-diplomáticos, por la implantación de la doctrina Betancourt, que no reconocía a gobiernos surgidos por la vía de los golpes militares en la década de los 60 ( que tuvo una razón de ser en ese momento). Se abría pues, un nuevo abanico de esperanza en las relaciones bilaterales entre ambos países. Fue un movimiento diplomático proactivo.


En efecto, la política exterior del Dr. Caldera, a partir de año cobra un mayor dinamismo y conducción presidencial asertiva, menciono solo la gira a inicios de febrero de 1973, por algunos países de América Latina, visitas de jefes de estado a Venezuela y esta cumbre entre los presidentes de Brasil y Venezuela. Una diplomacia Presdiencial activa y eficiente, con un claro sentido de las proporciones.

Ahora bien, durante la primera presidencia del Caldera (1969-1974), y eso es lo que recordamos hoy, enmarcado pues, en las ideas de lo que él denominó el pluralismo ideológico, la solidaridad pluralista, la justicia social internacional y el bien común internacional, como valores que marcaron y dieron un giro importante a la formulación e implementación de la política exterior, convirtiéndose el jefe de estado en un actor fundamental del quehacer diplomático, en aquel tiempo, que no solamente fue un vuelco en la política exterior sino, además, novedad que se le dio a esta importante cita presidencial entre ambos Presidentes-Caldera y Médici, en la población venezolana de Santa Elena de Uairén, el 20 de febrero de 1973, en la zona fronteriza con Brasil, por primera vez, jefes de Estado de ambos países podían encontrarse y conversar, sobre temas bilaterales y multilaterales de aquel momento, encuadrado en un contexto global de guerra fría en vías de distensión que permitía cierta autonomía de acción internacional, a nivel regional, por países latinoamericanas.

En ese mismo orden de ideas, dentro del contexto del Golpe militar a João Goulart en 1964, las relaciones se rompieron y no se restablecieron sino hasta 1966, con un intercambio de notas, el 30 de diciembre de ese año. En mayo de 1971, el entonces brillante canciller Arístides Calvani (cuanta falta hace un ministro de su estatura intelectual, política y auctoritas, cuando hoy la improvisación de nombramientos de ministros suman varios en al menos en promedio de 9 meses de gestión ministerial en los últimos tres años) hizo una visita oficial a Brasil y en la ciudad de Brasília puso la primera piedra de lo que sería la sede de la Cancillería y la Residencia oficial del Jefe de Misión Diplomática en la Quadra 803, Sector Embajadas Sur y realizó una visita de carácter bilateral. Posteriormente, del 20 al 23 de junio de 1973 el entonces Canciller, Embajador Mauro Gibson Barbosa, retribuyó la visita a nivel de ministro de Relaciones Exteriores y donde entre otras cosas, se firmó una declaración conjunta, en la que reafirmaron los lazos de amistad y cooperación entre Venezuela y Brasil, así como la profundización de la cooperación en materia de comercio y tuvo una audiencia con el presidente Rafael Caldera. En esa oportunidad se le ofreció un almuerzo presidido por el presidente de la República. Las relaciones en este momento se pueden catalogar de pura cooperación, a pesar de las diferencias en la naturaleza de los regímenes políticos imperantes en ambos países, basándose en la política del pluralismo ideológico y pragmatismo del gobierno de Medici, se había iniciado una reaproximación bilateral.

Entonces como queremos recordar, cabe considerar, por otra parte, no sería sino hasta febrero de ese año 1973, el 20 de ese mes, cuando Garrastazu Médici, vestido de civil y en suelo venezolano (esto es importante desde la perspectiva de los simbología política, vestimenta civil para una mejor aproximación con la contraparte venezolana) y observando las cosas desde una perspectiva histórica, debemos recalcar y recordar esa visita que realiza Garrastazu Médici el 20 de febrero de 1973 a Santa Elena de Uairén, donde se firmó un Comunicado Conjunto con ideas que mantienen plena vigencia a la distancia de más de 50 años, se puede observar el grado de profesionalización y preparación alcanzado por nuestros negociadores diplomáticos en aquel instante.



Al respecto, cabe recordar, el texto que tiene una breve introducción, donde reiteran la amistad que siempre ha existido entre Venezuela y Brasil y procedieron a inaugurar los tramos de la carretera El Dorado-Santa Elena de Uairén- Marco VB-8- de Boa Vista, primera conexión terrestre entre los dos países y futuro eje que unirá completamente sus sistemas de carreteras.



Es importante destacar que la Declaración Conjunta se dividió en 27 párrafos, en los primeros de ellos, reiteraron el llamado a la primacía del Derecho y los principios consagrados en la Carta de Naciones Unidas ( respeto al multilateralismo). Ambos países reiteran los valores y principios importantes del Derecho y la Política Internacional: el respeto al reconocimiento de la igualdad jurídica entre los actos, la autodeterminación de los pueblos, la no intervención en los asuntos internos de otros estados y la solución pacífica de las controversias. Reiteran que es oportuno reflexionar sobre la misión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), como organismo multilateral.



Expresan ambos, además, sus deseos por la reestructuración del comercio internacional y consideran importante el papel que desempeñaba en aquel entonces la Comisión Especial de Coordinación Latinoamericana (CECLA)- antecesora del grupo de Río y la CELAC, y en ese sentido, manifiestan, su apoyo a las negociaciones comerciales multilaterales claves para un nuevo orden económico. Hablan de una reformulación del Sistema Monetario Internacional a fin de contar con mayores recursos para el financiamiento para el desarrollo. En el párrafo 11, ratifican la importancia del proceso de integración económica de América Latina, en relativos pañales en aquel entonces existía ya el Grupo Andino y la Alac, hoy Aladi.

Destacan, asimismo, la importancia de la preservación y al racional aprovechamiento de los recursos naturales renovables y no renovables, se puede considerar como pioneros de una visión del respecto al ambiente y al desarrollo sostenible. Destacan igualmente, la importancia de la próxima Conferencia del Mar de las Naciones Unidas (celebrada en Caracas en 1974, sede conseguida por la administración Caldera, que habla en sí mismo del prestigio internacional de Venezuela en aquel momento). Asimismo, cabe mencionar, la satisfacción que produce en ambos mandatarios la primera Reunión de la Comisión Mixta Venezolana- Brasileña de Cooperación Técnica y el estudio prioritario de iniciativas industriales. Se marcan los primeros pasos de cooperación petrolera entre Venezuela y Brasil. Hablan en el documento de complementación económica de las zonas fronterizas (luego de 1993 a raíz de los acontecimientos con los mineros ilegales, se creará el grupo de desarrollo fronterizo hoy inexistente e inoperativo). Se habla de la futura interconexión vial que materializará años después con la BR-060, BR-364, BR-319 y BR-174 (inaugurada en la segunda administración del Dr. Caldera, conjuntamente con el presidente Cardoso) y el gobierno venezolano hará pavimentar la carretera El Dorado Santa Elena de Uairén-Marco VB-8. Prevén la negociación de un acuerdo de transporte aéreo entre ambos países. Ese mismo día los Ministerios de Relaciones Exteriores suscribieron un Convenio Básico de Cooperación Técnica, el primero entre ambos países. Se buscaba, además, fomentar los programas culturales y científicos.



En todo caso, es el uso pues, de un instrumento diplomático novedoso utilizado por el jefe del estado en su máxima expresión: La idea detrás de la diplomacia presidencial es que la política exterior proceso de formulación y su seguimiento activo está liderado por el presidente y la presidencia, y complementado y coordinado con el Ministerio de Relaciones Exteriores. Central para la efectividad de la diplomacia presidencial es la seriedad simbólica que la participación presidencial directa aporta a los procedimientos y gestión de la política exterior y esta cumbre presidencial fue la muestra de ello, Caldera fue un visionario en materia de política exterior y este encuentro, es una muestra de ello, una diplomacia profesional e institucional, como de la que se adolece hoy en día en el sistema de política exterior venezolana.



jesusmazzei@gmail.com