lunes, 29 de agosto de 2022

La encrucijada de Maduro

 La encrucijada de Maduro

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 






De un tiempo para acá el régimen de Maduro viene tomando decisiones para una mayor liberalización y apertura de la economía, poco congruentes con cualquier idea de “socialismo del siglo XXI”. Suspendió los controles de precio a muchos bienes y servicios (pero sin abrogar la Ley de Precios Justos); derogó la Ley de Ilícitos Cambiarios, permitiendo la circulación y posesión de divisas; reemplazó el control de cambio por un régimen de flotación “sucia” (intervención del BCV); liberalizó el comercio exterior; anunció la venta de activos públicos, amparada en una “Ley Antibloqueo”, y la de acciones de algunas empresas públicas; y aprobó una Ley de Zonas Económicas Especiales para atraer inversiones, si bien poco “liberal” y muy discrecional en su aplicación. Promueve inversiones extranjeras también en el sector petrolero y crea un Centro Internacional de Inversión Productiva, en el marco de la Ley Antibloqueo. Por boca de la vicepresidente Delcy Rodríguez, también ministra de Economía y Finanzas, nos enteramos de una Agenda Económica Bolivariana con 18 motores productivos. Supongo que la idea es que ahora no operen en retroceso. Maduro, por su parte, habla de construir un poderoso sistema tributario, alabando al existente en EE.UU. y otros países avanzados, a la par que se acerca al sector privado, anunciando el desarrollo de su “vocación productiva y exportadora”.

 

A la par, se aplicó un ajuste draconiano para acotar la hiperinflación. Redujo drásticamente el gasto estatal, incluyendo sueldos, a costa de un deterioro aún mayor de los servicios públicos; ancló el precio del dólar, liquidando divisas escasas en el mercado cambiario; y asfixió la actividad crediticia de la banca imponiendo niveles de encaje prohibitivos. Aun así, la inflación (anualizada) sigue entre las más altas del globo --137,1% para finales de julio. Y, con el anclaje cambiario, se sobrevaluó todavía más el bolívar.

 

No es de sorprender que ante una mayor estabilidad y luego de tantos años reprimidas con toda suerte de controles y arbitrariedades, algunas actividades económicas respondieran positivamente, a pesar de las inconsistencias o insuficiencias de algunas medidas. Se volvieron a llenar los anaqueles en los supermercados y se activó una burbuja en torno a la comercialización de bienes importados y alguna construcción al este de Caracas. Algunos rubros agropecuarios e industrias también pudieron aumentar su producción al tener libertad para importar insumos (con sus propios dólares).

 

Maduro no resistió la tentación de cantar victoria: el país “se estaba arreglando”. Esta ilusión, a espaldas de las penurias de la inmensa mayoría de la población, de la proliferación de apagones, de las carencias en el suministro de agua y de servicios de todo tipo, se insufló con la perspectiva de que la relación con Colombia mejoraría tras el triunfo de Gustavo Petro. Parecía abrirse la oportunidad de admitir elecciones creíbles para atemperar, así, algunas sanciones y el ostracismo externo a que fue sometido. Ya no serían tan riesgosas, dado su “éxito económico” y el desarreglo en que aparentaba encontrarse la oposición.

 

Pero arreglar al país no es “soplar y hacer botellas”. Las medidas referidas escasamente modificaron el sustrato sobre el que se levanta la economía chavista. Siguió la desconfianza derivada de la ausencia de garantías económicas y humanas, de la inseguridad asociada al desmantelamiento del Estado de derecho, así como de la precariedad de una política antiinflacionaria apoyada en el anclaje cambiario: la destrucción de la industria petrolera dejó al Estado sin suficientes divisas para asegurar la estabilidad del tipo de cambio. Como se temía, este arreglo no pudo sostenerse. El precio del dólar ha aumentado un 45% desde mediados de agosto. La expectativa de que la economía caiga de nuevo en un espiral de depreciación – inflación, con impactos adversos sobre el nivel de vida de los venezolanos, plantea un difícil problema a Maduro, sobre todo porque el colapso de estos últimos ocho años ha dejado a la economía doméstica con escasa capacidad de respuesta ante ello.

 

No puede olvidarse que Chávez hizo lo posible por reemplazar el ordenamiento constitucional, el Estado de derecho y los mecanismos de mercado, por el imperio de su propia voluntad, a cuenta de encarnar, por antonomasia, los fines redentores de su “revolución”. Al amparo de la ausencia de garantías, de la opacidad y de la no rendición de cuentas que trajo la destrucción de la autonomía y el equilibrio de poderes --incluyendo medios de comunicación independientes y una ciudadanía activa —y de una impunidad asegurada a cambio de profesar lealtad al “comandante”, aparecieron poderosas mafias dedicadas a expoliar la riqueza nacional. Una vez que quedó atrás la bonanza petrolera de 2008 a 2014 –precios del crudo por encima o cercanos a los $100/barril—se desnudó la inopia que hoy plaga al país. Imposible satisfacer ahora las alianzas que sostenían a Maduro, sobre todo el apoyo de militares que traicionaron su juramento, y hubo que instrumentar medidas de liberalización económica que abrieran un respiro a muchos de sus cómplices. Y de la economía venezolana, dada la enorme potencialidad que aún tiene a pesar del desastre chavista, no dejaron de brotar mejoras visibles. Rápidamente fueron capitalizadas políticamente por el régimen con aquello de que “Venezuela se arregló”.

 

Pero la implantación de una economía de mercado que materializara estas potencialidades, ni siquiera está a mitad de camino. ¿Cómo atraer inversiones, fomentar la producción y generar empleo bien remunerado, sin eliminar la estructura de privilegios y de intereses creados que depredan al Estado? No basta con retirar los ojos de Chávez de las edificaciones públicas. ¿Cómo restablecer un intercambio fructífero con Colombia sin atacar a los traficantes de gasolina, de drogas, contrabandistas y las bandas criminales que han operado bajo las narices o con participación activa de militares quienes, supuestamente, custodian la frontera? ¿Cómo fomentar el abastecimiento cuando a los productores agropecuarios se les confiscan buena parte de lo transportado en alcabalas y puertos? ¿Cómo ser competitivo y aumentar la producción industrial cuando no se cuenta con un suministro eléctrico, de agua, gasolina y gas, estables? Y, sin contar con un aparato productivo robusto y en ausencia de financiamiento internacional, la estabilización de precios y del tipo de cambio se hace muy cuesta arriba. Sobre todo, es poco lo que puede aportar un Estado tan malogrado para que las medidas funcionen.

 

Y así se pinta la encrucijada que enfrenta hoy Maduro. O arremete contra los intereses creados que, junto con su mentor, alimentó --para desgracia de Venezuela-- o languidece, con escasas posibilidades de cosechar el éxito político anhelado, en una situación de limitada capacidad económica, creciente conflictividad social y política, perpetuación de su aislamiento internacional y creciente vulnerabilidad. El gobierno de EE.UU, acaba de aclarar que se mantienen las sanciones. Difícilmente, puede esperarse de Maduro las reformas que el país demanda. Fiel a su naturaleza fascista, ha respondido a las amenazas que percibe a su poder, incrementando las medidas represivas.

 

Sin embargo, para bien de las posibilidades de transición hacia la democracia, existe ahora un factor que debe ser aprovechado. La narrativa del gobierno ha cambiado diametralmente. Ya no es congruente que enfrente o se haga el loco ante los reclamos de que sean cumplidas algunas garantías constitucionales propicias al establecimiento de una economía productiva, incluidas las referentes a los derechos humanos, a cuenta de estar construyendo el socialismo del siglo XXI. A menos que prefiera revertir al caos anterior, con el consiguiente costo político, debe admitir la pertinencia de estos reclamos. No es que creamos que el gobierno empiece ahora, como si nada, a responder ante estas demandas. Pero se ha abierto un espacio favorable a una plataforma de reivindicaciones, legitimadas en las pretensiones que --al menos de la boca para afuera-- anuncia el gobierno, para apalancar las fuerzas para el cambio. Y ello debe ser aprovechado para poner en evidencia las contradicciones del chavismo y erigirse en la alternativa auténtica posible al desastre chavomadurista.

 

Sólo un movimiento cohesionado en torno a un programa coherente y viable, capaz de interpretar las aspiraciones de la gente y respaldada con las posibilidades de contar con importantes financiamientos internacionales, podrá sacar al país de este atolladero. No desaprovechemos la oportunidad

domingo, 28 de agosto de 2022

LO QUE HE APRENDIDO/VISTO EN UNA CAMPAÑA EN LA UCV

 

LO QUE HE APRENDIDO/VISTO EN UNA CAMPAÑA EN LA UCV

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Propiamente se trata de una campaña para la
APUCV, donde habrá elecciones el 6 de octubre[1]. Las posiciones que expreso en esta nota no son las visiones estrictas/literales de la plancha Unidad Profesoral UCV de la cual formo parte. El que pueda transmitirlas se asocia, de cualquier manera, a haber encontrado coincidencias con variados profesores de la UCV. Veámoslas de manera resumida.

1. AUTONOMÍA. La autonomía vigente, por distintas vías, durante décadas, pasó la UCV a ver cómo le fue siendo arrebatada al igual que a las otras universidades autónomas, a pesar de su presencia en leyes y registros oficiales. Siempre me ha perseguido la idea de la libertad de catedra como la autonomía fundamental. Mientras avanza el tiempo y más se le afecta el desempeño a las universidades, más tiene en la UCV espacios la idea de regresar a la vieja o tradicional autonomía (manejo independiente de recursos y nómina, control del campus, entre otros variados). Poco se evalúan los resultados de haber disfrutado de la misma, en campos distintos al estrictamente administrativo/económico, pero dependiente del Estado. Se repite y se repite la misma queja de la afectación.

2. SEPARACION DE PODERES. Se sigue encontrando en la UCV un sistema administrativo centralizador y cuasi feudal, donde la aguda centralización deja desvalidas a Escuelas y Facultades ante los organismos centrales. Esto no se modifica, y cuando sucede se presenta una especie de separación de poderes, como pasa en la relación APUCV-UCV. Se trata de casos de desembolso de recursos o a tratamientos de distintos problemas que deberían ser de interés para todos. En todas estas instancias (APUCV/IPP, instancias centrales y facultades) es necesario establecer y desarrollar cambios, pero algunos actúan como que todo está bien y aquellos no son necesarios o que se puede hablar y hablar, aunque no se tomen acciones para ejecutar los mismos.

3. NUEVO SECTARISMO. La UCV fue afectada grandemente por la actividad política a su interior y, específicamente, por el sectarismo de izquierda y el de derecha. Un ex rector, candidato a la presidencia, dijo en algún momento que, dados elementos de esta complejidad, la UCV era así una buena escuela para ser candidato presidencial. Dada la evolución política del país y de la propia UCV, el sectarismo se ha vuelto otra cosa o se ha transfigurado, expresándose, correspondientemente, por otras vías. Esto último, se encuentra presente en formas y urgencias que pueden destacarse. El personaje de leyendas y películas conocido como Tarzán le dijo a un jefe tribal, que le reclamaba haber matado a su hijo  “…en ese tiempo no tenía honor…”; algunos, hoy día, en la UCV –también en el país-, podrían describirse sin identidad. Decimos mejor: la identidad se confunde con la conveniencia para asociarse. Si tuviese que expresar porque apoyo a un candidato actualmente señalo que es por: a) acepta que hay que hacer cambios y como hemos dicho varios allí no somos yes-man; b) no es de izquierda (la cual le hizo daño a la univerdad de manera larga y constante); y c) no está´comprometido con las autoridades del establishment ucevista.

4. GRUPISMOS Y CUOTAS DE PODER. A pesar de todo, consigue uno la tendencia a la formación de grupos, donde se avizora, de lejos, la incongruencia de algunas presencias en lados de la campaña. ¿Cómo es posible que tal o cual persona apoye o esté presente en tal o cual lado?  El secreto es el grupismo para la búsqueda de cuotas de poder, en su relación con la identidad maleable del punto anterior, que puede asociarse también a ausencia de líneas programaticas buscando controlar y distribuir espacios y recursos. Este es un terreno que estimula –y no sin razón como pasa también con la anomia- la presencia de escépticos que se mantienen en su crítica fuera de los terrenos de Dios o de cualquier deidad.

5. PODER “POPULAR” Y PODER ACADÉMICO. Por último, el grupismo como derivación de la actividad del sectarismo y los partidos de otros tiempos, tiene resultados llamativos. Hablando así de procesos electorales recientes oí a alguien hablar del estilo de campaña Cecilista, tal cual pudiera oírse hablar del estilo Kichnerista o Chavista. Ello no me sorprendió, simplemente me alarmó. Y es que la UCV se encuentra atrapada entre dos tipos de poderes: a) el poder “popular” o grupal que produce cosas tan llamativas como las nuevas normas para elecciones (con alta participación a los sectores no profesorales), que algunos toman como “… bueno tiene defectos, pero es la manera de realizar elecciones…”; b) el poder académico, donde los principales actores y operadores deben ser los profesores, pero que ahora se enfrenta a un contexto de invasión e interés por parte de los administradores del país, para no dejar fluir las formas de autonomía y libertad  en campos como la catedra y las capacidades de financiamiento. Los episodios recientes del bono vacacional,  instructivo ONAPRE y del ahora muy actual deterioro del salario real con la dinámica del dólar, son parte de las muestras[2]

Aquella UCV que vimos años atrás ya no existe y, hoy día, requiere de los mejores esfuerzos y coincidencia entre los bienintencionados para volverla a impulsar[3].

28 de agosto 2022

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

jueves, 25 de agosto de 2022

LA ECONOMÍA COMO FALACIA: ¡RECOGE TU GALLO MUERTO!

LA ECONOMÍA COMO FALACIA: ¡RECOGE TU

GALLO MUERTO!

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ


A pesar de todos los pronósticos y  augurios, y aun a sabiendas de lo que dicen opinadores y declaradores regulares, que han  hecho de ello -y con todo derecho- un trabajo; donde organismos como CEPAL han proyectado niveles de crecimiento cercanos al 10%; la economía y sus variables han dado –como si fuesen un objeto social extraño- su dictamen por ahora: ¡recoge tu gallo muerto!  Duro es decirlo, pero más duro es vivirlo,  en el deterioro del salario real y en el no poder albergar mejoramiento en el bienestar, para un tiempo próximo cercano.

Las esperanzas han estado signadas por algunos en niveles de crecimiento, mejoramiento de los precios del petróleo y hasta en una especie de arrepentimiento conceptual que habría tenido la administración bolivariana, que, después de más de 22 años y de herencia y/o acciones de las administraciones del Presidente Chávez y del Presidente Maduro, que, por distintas vías, habrían creado, heredado, o gestionado un modelo económico social, el cual ahora, están dispuestos a modificar algunos, con la mágica palabra interpretativa u operativa: apertura o liberalización.

Hay varias vías, pero una de las que mejor ilustra el concepto en economía, es que se debe buscar un crecimiento redistributivo de baja inflación. Ninguna de las tres variables, y mucho menos su exitosa interconexión, son evidencias en la actualidad venezolana. Como siempre, hay resquicios que pueden generar esperanzas. Y, así como entre un año y otro, distintos gobiernos encuentran una disminución de los accidentes viales en los periodos vacacionales, uno observa cómo, en variados gobiernos, y en el actual, se expresan alegrías por una mayor captura de ingresos tributarios, como acaba de expresar el Presidente Nicolás Maduro.

Pero, en el lado fuerte del plato, como es sabido, Venezuela disminuyó el tamaño de su economía en alrededor de un 80%. Con tales niveles de pérdida económica, cualquier nivel de crecimiento puede ser bueno y también magnificado. Todavía no es fácil medir cuanto ha perdido Venezuela por la migración de su recurso humano y su mano de obra, pues este proceso continúa. El mayor crecimiento tiene que ser constante y perdurable y eso no se ha alcanzado ni globalmente, ni en variadas industrias y espacios económicos, sino solo en el optimismo de gobernantes y acólitos de distinto tipo.

Varios años de hiperinflación (que empezó en 2017 pero ya antes tenía expresiones), que no fue compensada o constreñida por una política antiinflacionaria que, basada en un programa hubiera atacado las variables objetivo fundamentales, no puede dejar de tener continuidad o efectos a pesar de los malabarismos aritméticos de algunos o los entusiasmos de otros. Está y continúa allí, desafiando las concepciones anticipativas y retrospectivas sobre la inflación, pues las distorsiones de precios y salarios relativos  se mantienen y se transfiguran en un agudo escenario de desorden económico, donde los más adelantados o apoyados sacan provecho. Para que señalar crecimiento y prosperidad los optimistas imprudentes, si se observa permanentemente el cierre de empresas y comercios y no es posible afirmar se trate de un proceso de destrucción creadora Schumpeteriano.

Punto nodal de la economía es la distribución/redistribución del ingreso y el correspondiente aumento del nivel y calidad  de vida de los pobladores de un país, un estado o una región. Los déficits son harto profundos en los pobladores y grupos sociales venezolanos que hoy, se aventuran y mueren en selvas o regiones frías, sin comida, sin abrigo, buscando no necesariamente muchas cosas, sino la compensación para aquellas que no tienen en comida, ropa, habitación o salud. Un salario mínimo de 30 dólares, ya en caída tumultuosa o un sector público que afecta a sus empleados de salud o educación (profesores, maestros y trabajadores diversos) con políticas inestables y de baja remuneración o algunas acciones indescriptibles, como la necesidad reciente de salir a las calles para que se pagase no fraccionado un bono diseccionado y deteriorado por variadas vías como el “Instructivo ONAPRE”[1],  no es la mejor muestra de aumentos en el bienestar. Y resulta que los niveles de empobrecimiento son mayores, ampliados y permanentes como con evidencia y fuerza demuestran los informes de la Encuesta Encovi.

¿Qué queda entonces? Un macro desorden donde varios han terminado aceptando la dolarización informal y chucuta[2], con aquella idea de que menos mal que existe el dólar. El salto reciente del dólar (sobre los 9 bolívares por $ según portales; sobre los 7 bolívares según BCV) de hace horas y pocos días, va a ser atendido por la flotación sucia imperante y por agentes económicos e institucionales diversos, estimulando o permitiendo, según sean los casos, el remarcaje y la reubicación de productos y otras tanta disfunciones que no deben existir en economías que asuman el uso del dólar o del euro, por ejemplo; que, por los demás, son pocas y de baja significación poblacional y económica en el mundo las que lo han hecho. También en este escenario los vivos, rápidos y apoyados sacan provecho. Igual sucede con los caminos verdes y la falta de regularidad, control y supervisión institucional. Es paradójico: el desorden deriva de una administración que ha igualado el Estado con el gobierno para poder establecer su modelo institucional autoritario.

Para esperanzas que se asocian al tema de esta nota, ya no puede recurrirse  a los motores que el Presidente Maduro difundió con fuerza 3 o 5 años atrás, pues los avances en ellos no han sido ni notables, ni orgánicos, ni consecutivos. Más recientemente, algunos se han entusiasmado con las Zonas Económicas Especiales. Esta propuesta y su discusión, es vieja en el mundo y en Venezuela. En los tiempos del paquete del Presidente Carlos Andrés Pérez II se trataron de impulsar las maquiladoras. No se tuvieron resultados tangibles.

Como otras propuestas en Venezuela, la euforia, la falta de organicidad y constancia, la esperanza no olvidada de cualquier aumento de precios del petróleo, con el más denodado espíritu rentista, afectan la continuidad de obras y proyectos. Lamentablemente, esto viene pasando desde avanzados los año setenta del siglo pasado. Lo que no sabíamos es que nos faltaba conocer lo peor de lo peor.

25 de agosto de 2022

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

 

 

 

 



[1] Hoy 25 de agosto de 2022 se duda de su existencia, aunque los efectos han sido tangibles.

Exportaciones no tradicionales: es el momento

 

Exportaciones no tradicionales: es el momento

Hoy la preocupación de los decisores estatales debe estar centrada en la necesidad de la diversificación económica venezolana, luego que la sociedad, el mercado, la economía y la política, pasan por la peor crisis estructural-sistémica. -


 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

25/08/2022 05:00 am




El tema de la diversificación de la economía, comercio exterior, y las exportaciones no tradicionales es para mí un tema apasionante, primero, por la influencia intelectual que recibí del Dr. Régulo Campo Martínez, mí tío, uno de los fundadores de AVEX en 1962 y de las lecturas complementarias que también realicé, de la obra de Alberto Adriani Mazzei, que me inculcaron desde muy joven el interés en estos temas: la diversificación de la economía, la creación de un aparato productivo multiproductor etc. Ahora bien, hoy el tema vuelve por la necesidad de diversificar no solo la oferta exportable, sino diversificar nuestras fuentes de ingreso externas, me convenzo aún más de lo importante del asunto y de contar con una sólida política pública para tal sector, de la cual se ha adolecido en los 23 años, la cual ha ocilado entre espamódicas iniciativas públicas sin un plan estratégico adecuado, como existió entre 1962-1999. En lo personal, me sirvió de estímulo estudiar más sobre el tema, cursar postgrados en comercio exterior y economía internacional, donde la interrelación y conocimiento, a través de la docencia y transmisión de conocimientos otros brillantes maestros como: D.F Maza Zavala, Oswaldo Padrón Amare, Domingo Maza Franki, Maxim Ross, Guillermo Márquez, Eduardo Ortiz R, Manuel Garaicoechea, Ramón Peña, Carlos Guerón, Omar Bello, Diego Luís Castellanos, Simón Molina Duarte, Luisa Romero y además, de la lectura del pionero Informe Meir Merhav, del año 1973, entre otros, concluí en lo importante de las exportaciones no tradicionales como motor diversificador de la economía, desde hace, por lo menos 40 años.



Hoy la preocupación de los decisores estatales debe estar centrada en la necesidad de la diversificación económica venezolana, luego que la sociedad, el mercado, la economía y la política, pasan por la peor crisis estructural-sistémica del país (pérdida en los últimos años 8 años del 65% PIB, gran endeudamiento, inflación imparable, recesión, en síntesis, un cuadro depresivo de la economía venezolana). Debo acotar algo, Venezuela, por muchos años más será una economía petrolera, pero, hay que diversificar su estructura productive más, como una meta de los próximos 40 años.



Siguiendo a uno de mis más destacados maestros de ciencia política, el Dr. Humberto Njaim, definimos a una política pública como "…cuando un determinado sector persigue el propósito de creación de las condiciones para que se produzca una determinada situación o se despliegue y desarrolle una determinada actividad…". Como se puede observar primero es una actividad efectuada por el Estado y es un curso de acción, ante determinado problema que se persigue resolver en la interacción pública-privada. El enfoque no solo se limita a un aspecto administrativo sino a los avatares de la política, al juego entre actores, a su interacción estratégica.



Ahora bien, la Venezuela desde mediados de los años 60, en adelante trabajo en esa ruta en forma coherente y coordinada. Por una parte, la fundación de AVEX y la necesidad de crear conciencia exportadora en el sector privado, que ayudará a diversificar la economía nacional y finales de esa década, más concretamente en 1968, lo que significó la exposición flotante hacia el Caribe y los trabajos pioneros de Carlos D’Ascoli y luego, a partir de los años 70 con la creación del ICE, la promulgación de la Ley de Incentivos a las Exportaciones y la creación del Fondo para el Fomento de las Exportaciones, El seguro a las Exportaciones, todos en el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera ( no temo a equivocarme al afirmar el Jefe de Estado que más ha apoyado y hecho, por este sector en los últimos 50 años), crearon las bases institucionales y de modernización, con visión de futuro, para incentivar el comercio exterior venezolano que poco a poco fue aumentando las exportaciones hasta que a mediados de los 90, cuando se fusiona el ICE con el Ministerio de Fomento y se crea el Ministro de Industria y Comercio que fortalecerá aún más el andamiaje institucional del sector. Venezuela, llegó a exportar a finales del año 1998, 7.200 millones de dólares representando para aquel entonces el 25% de las exportaciones totales del país.



El promedio de los últimos años es de acuerdo a las cifras de AVEX…” de las exportaciones no tradicionales de Venezuela se situó en casi 5 millardos de dólares durante los últimos 15 años. “…Desde 2013 se ha producido un descenso estructural en las ventas foráneas y no se han superado los 2,5 millardos de dólares”, aseguró Ramón Goyo, presidente de la Asociación Venezolana de Exportadores…”. En una declaraciones unos meses atrás Y con la pandemia del Covid-19, el cuadro es aún más alarmante y dramatico, La Asociación Venezolana de Exportadores (Avex) advirtió que se podrían reducir las ventas del sector exportador privado entre 15% y 20% al cierre de este año por causa de la paralización del país a propósito del confinamiento por Covid-19 y la escasez de combustible. Y más adelante la guinda de la torta puesta estos años“… Es que es claro que en Venezuela se han roto las cadenas de valor más importantes y vitales para mantener los engranajes de la economía en sintonía y activos. Con el cierre del plantel de las industrias de Guayana se afectaron las cadenas del aluminio, del hierro y del acero”, aseveró el empresario. Asimismo, la crisis de la petroquímica, un rubro transversal a todos los sectores, también afectó a las cadenas del plástico, de productos químicos, de los fertilizantes, entre muchas otras áreas. “…Como se ve, las materias primas ya no se producen en el país. Y la ruptura de las cadenas productivas generó un cambio en la oferta exportable, muy distinta a la de hace 10 años…”

Cifras de hace más de 40 años. Estas cifras hay que revertirlas y buscar como un objetivo estratégico exportar más de 10.000 millones de dólares en los próximos años como meta, para utilizarlas como complemento de los ingresos petróleros. Esto ameritará contar con una coherente política aduanal, de transporte, aranceles, de servicios estatales en general, que atiendan al sector en forma eficiente y coordinada, en lo que se quiere lograr: estimular las exportaciones no tradicionales y diversificar el aparato económico nacional. El comercio exterior genera divisas, puestos de trabajo, genera una estructura económica más sólida que hace que una economía se diversifique. Se cumpla si se quiere el sueño de Adriani y Arturo Uslar Pietri. Es hora de tomar audaces decisiones para ir a una sinergia pública-privada y contar con un potente sector externo no petrolero.



jesusmazzei@gmail.com

 

¿Apertura cubana?

 

¿Apertura cubana?, 

por Félix Arellano



¿Apertura cubana?
FacebookTwitterWhatsAppTelegramEmail

Mail: fgap1749@gmail.com


Luego de varias décadas de revolución satanizando el mercado y el libre comercio; desde La Habana han anunciado la apertura del comercio a la inversión extranjera; empero, viviendo la crisis permanente de un modelo fracasado, ya han intentado algunas reformas económicas sin éxito y, el nuevo intento, no promete mejores resultados, por el contrario, se aprecia opaco, contradictorio, absolutamente limitado frente a la magnitud de la crisis y controversial.

Resulta interesante observar que, ante la dimensión de los problemas, la gerontocracia de la nomenclatura comunista se siente obligada a plantearse opciones para ellos heterodoxas, incluso de sacrilegio para sus anacrónicos manuales; pero, lo anunciado evidencia que la resistencia al cambio se impone. Pareciera que entienden que la apertura es el camino, nunca lo reconocerán y, por la inestabilidad social, temen a los cambios y proponen reformas que no reforman nada.

En el fondo pueden estar conscientes que la isla ha llegado al colapso. De la supuesta revolución transformadora que pregonaba el líder supremo, en discursos interminables, no está quedando nada. En el horizonte se visualiza pobreza, desabastecimiento de alimentos, medicinas, gasolina, gas doméstico; los apagones de luz, que pueden durar hasta 10 horas, se presentan en el territorio nacional, pero La Habana se mantiene como una «burbuja privilegiada».

Una crisis inherente al fracaso del modelo económico, fundamentado en el control absoluto del partido que, para este año, se anota un nuevo fracaso, la peor zafra azucarera de los últimos tiempos.

En el país reina el descontento y la desesperanza, lo que hace del éxodo permanente, particularmente de las nuevas generaciones; la principal alternativa de vida. Al respecto, se estima que este año el país enfrenta la mayor migración de jóvenes y, la patrulla fronteriza de los Estados Unidos, informa que ha detenido más de cien mil cubanos en lo que va del año.

Un panorama desolador que, en principio, facilita el control social por parte del partido comunista. Frente a la pobreza de la población, la revolución ofrece: algunas dadivas, cada día más limitadas y controladas y permanente represión. El objetivo, perpetuar el partido en el poder, con privilegios e inmunidades que resultan bochornosos.

Ahora bien, el descontento popular que se ha acumulado por décadas, empieza a generar reacciones, la protesta social del 11 de julio del 2021, no ha sido la primera, pero por su contundencia se podría definir como un punto de inflexión. En esa oportunidad, los pobres y marginados a lo largo y ancho de la isla expresaron, de forma espontánea, su profundo malestar y el mundo pudo apreciar claramente el fracaso de la revolución.

Todo indica que, luego del agotamiento de la chequera petrolera de Venezuela, Cuba ha entrado en un nuevo y más dramático periodo especial; empero, el partido y la cúpula en el poder se encierran y se resisten a aceptar los errores, el fracaso y la necesidad de los cambios; por el contrario, han incrementado el radicalismo, la ceguera y la represión.

Frente a la protesta popular del 11 de julio, siguiendo el clásico libreto comunista, ha sido calificada como un intento de «golpe de estado», orquestado por Estados Unidos, y la reacción inmediata ha sido una brutal represión, que la organización Human Rights Watch, en un Informe titulado: «Prisión o exilio», publicado recientemente, presenta en forma descarnada.

Al respecto, el Informe registra más de 1400 detenidos, sin procesos judiciales que respeten los más elementales derechos humanos. Una justicia controlada por el partido comunista, que ha dictado sentencias desproporcionadas y arbitrarias contra más de 380 manifestantes incluyendo a transeúntes.

El mundo de la cultura está enfrentando un profundo hostigamiento, pues las expresiones creativas pueden ser calificadas como traición a la patria; en ese contexto, una constante persecución enfrenta el Movimiento San Isidro, que lleva varios años promoviendo la creación artística, con amplio respaldo popular, y sus líderes Luis Otero y Mykel Osorbo, al rechazar la opción del exilio, enfrentan varios años de cárcel.

La brutal represión frente a la legitima protesta popular, no ha paralizado el descontento ni el fervor popular; por el contrario, las protestas, en particular los cacerolazos, se incrementan por toda la isla y las perspectivas no se presentan alentadoras. El mundo, en gran medida como consecuencia de la irracional invasión rusa de Ucrania, se enfrenta, entre otros, con una crisis de alimentos y energía, una creciente inflación y una potencial recesión y, en el caso de Cuba, debemos sumar el reciente incendio de los depósitos de combustible en la ciudad de Matanzas (06/08/2022), lo que agrava las perspectivas de la isla.

En un contexto tan devastador, el partido comunista anuncia la apertura del comercio a la inversión extranjera, pero la información que se presenta es opaca, lo que facilita la discrecionalidad, el camino para favorecer los amigos y descartar la eficiencia. Además, resulta contradictoria y poco atractiva para un inversionista, se abre una pequeña parte del proceso, pero el gobierno, es decir el partido, mantiene el control absoluto del proceso en su conjunto y rechaza la competencia.

Al igual que anteriores intentos de reforma que fracasaron, este nuevo proyecto representa un mínimo intento de cambio, cargado de debilidades. En realidad, el país necesita eliminar el modelo ineficiente y anacrónico del control absoluto de la economía por parte del partido comunista, y abrirse plenamente a las inversiones, que permitan capitalizar las oportunidades que presenta la isla, done el gobierno ejerza su papel de regulación equilibrada, eficiente, sustentable y cuide de la equidad social.

Pensar en cambios profundos en Cuba, que es el camino necesario para su pueblo, constituye un proyecto vedado por el bloque en el poder. Desde los viejos tiempos de Fidel Castro, el partido se resiste al cambio, prevalece el temor que los cambios puedan afectar la estabilidad del partido en el poder. Están conscientes del enorme rechazo popular, en consecuencia, percibe cualquier cambio como el principio del fin.

 

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

martes, 23 de agosto de 2022

Globalización, ocaso o reglobalización

 

Globalización, ocaso o reglobalización

Una limitación selectiva de la soberanía puede mejorar el funcionamiento del sistema democrático, no está garantizado que todas las limitaciones implícitas en la integración de mercados vayan a funcionar...


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

18/08/2022 05:00 am



Concepto que está sometido a constantes revisiones teóricas hoy más nunca, debido a una realidad elástica, líquida, cambiante, volátil, compleja e impredecible como el mundo contemporáneo de hoy, debido a los efectos de la pandemia COVID-19 y las consecuencias de la guerra de rusia contra Ucrania, y una probable recesión global en el horizonte. Es un concepto-puente de las relaciones internacionales, lo es definitorio. Pues bien, para ubicarnos en primer lugar en su centralidad conceptual, tomaré el concepto de globalización, que una vez nos legará ese brillante politólogo latinoamericano Luciano Tomassini, definición que a mi modesto parecer goza de una sólida perspectiva, y estimo y reitero es una de las que tiene mayor consenso en la comunidad académica y de la cual pueden partir nuevas reinterpretaciones, él cual lo refirió como: "...un proceso de difusión de ideas, valores, formas de producción y de comercio, procesos y productos, diseños organizativos y formas de conducta, a través de las fronteras nacionales. Un proceso, por lo tanto, que está conduciendo a una creciente articulación e interdependencia de todas las sociedades...". Añadiría que por las interconexiones e interrelaciones que la extrema movilidad que produce la globalización implica una extrema competencia, que reduce drásticamente la capacidad de actuar de los gobiernos en muchos ámbitos, hoy las fronteras son más móviles y liquidas.

En ese sentido, una sociedad internacional globalizada en su faz o cara política, como la actual es compleja por el tipo de relaciones que se dan entre las diferentes dimensiones de la globalización y por otra parte, por la sofisticación de las mismas en su definición, por su interdependencia y articulación, por los múltiples factores de las nuevas relaciones espacio-tiempo, por el dominio creciente de lo que es reflejo de la acción social, que mantiene la incertidumbre sistemática tanto en el plano individual como en el colectivo, ya que esto afecta de antemano las posibilidades de anticipar intereses, necesidades y comportamientos.

Así las cosas, una limitación selectiva de la soberanía puede mejorar el funcionamiento del sistema democrático, no está garantizado que todas las limitaciones implícitas en la integración de mercados vayan a funcionar, esta es una gran interrogante.

De allí, que en politología en ese sentido, se habla de "delegación democrática", esto es, la idea de que para obtener mejores resultados, hay ocasiones en las que el soberano tal vez prefiera circunscribir su poder (apelando a compromisos internacionales o delegando poderes a agencias autónomas).

Por tal razón, la consideramos efectivamente un proceso multidimensional caracterizado por seis principales vertientes interrelacionadas: La militar, económica con sus dos subdivisiones : la financiera y la comercial, la comunicacional/cultural, la científica,/tecnológica, la ecológica/ambiental y por última la política no por ser la última la menos importante, pero determinante de las relaciones internacionales actuales y el rol de los estados en la estructura internacional y de los diversos actores políticos que la componen internamente y su relación dialéctica con sus pares en otros lados de esa estructura nacional y subnacional (la sociedad civil y la política).

En efecto, en la globalización política reside el avance contemporáneo de las ideas de la democracia y de sus regímenes democráticos( hoy puesto en duda por la creciente autocratización y surgimiento de neopopulismos de izquierda y derecha) en una forma que va más allá de la representación a una democracia participativa más inclusiva como lo aspiraban los pensadores democratacristianos Mounier y Maritain. Esto se manifiesta en la mayor defensa de los derechos humanos, transparencia, sistemas pluripartidistas con mayor competencia electoral entre otros elementos estructurales.

Como también afirmó en un brillante artículo publicado hace unos años mi maestro el politólogo venezolano el Dr. Carlos Romero: "El término es confuso, pero al popularizarse sirve para identificar un proceso no uniforme, contradictorio y complejo, el proceso mediante el cual, tanto desde el punto de vista político como desde el punto de vista económico, se observan profundos cambios en la estructura internacional contemporánea...".

Desde el punto de vista político estos cambios se caracterizan por tres procesos fundamentales: se tiene en primer lugar la ampliación del número de actores internacionales que van más allá de los Estados y donde participan actores no estatales también. Esto no significa que el Estado desaparezca a corto plazo, pero tiene que convivir con un mundo con el cual se relaciona por varias vías, el mundo de los organismos multilaterales, y de las organizaciones transnacionales, el cual se ha denominado "la sociedad civil internacional". Por otra parte, siguiendo al autor la agenda de problemas mundiales se amplía hacia temas no políticos de suyo, pero que se politizan, tal como el comercio o el medio ambiente o cambio climático, terrorismo. En tercer lugar, es necesario mencionar el importante flujo de información internacional y la "cercanía del conocimiento", todo lo cual atenta contra la tradicional manera de tratar los temas diplomáticos y comerciales, como la idea del secreto y del manejo confidencial de las relaciones internacionales, amparado por ya obsoleta visión dicotómica de la política externa separada de la política interna (la soberanía puesta en discusión, hoy aún más con la flagrante violación de ella por Rusia). Como se observa su faz política es rica, amplia y compleja.

jesusmazzei@gmail.com

 

POLÍTICOS, GREMIALISTAS Y ACADÉMICOS

 

POLÍTICOS, GREMIALISTAS Y ACADÉMICOS

EDUARDO ORTIZ RAMÏREZ

 


Numerosas veces oí decir a mi madre (pues como a otros, mis padres me enseñaron
decencia y buen comportamiento, a partir de los elementos que albergaban): “…la política es sucia…”. Ya en mis estudios universitarios, oí decir a un político puro y revolucionario “…en la política hay que embarrarse…”. Me he acercado, en varios momentos, a la política, y he visto muchas cosas (extremistas, conversos, desleales y habladores de más, entre otros) pero pareciera que nunca tuve comportamientos sucios ni me he embarrado. Quizás por eso, y por haberme dedicado en buena parte a ser profesor, no soy rico (como casi dice Robín Williams en una de sus maravillosas cintas).

Además de Maquiavelo y de pensadores diversos de variadas latitudes, uno se encuentra con Voltaire  al señalar –solo parafraseándolo- que la política es la línea que une la falta de escrúpulos y la ausencia de memoria de unos y otros. Efectivamente, muchos políticos tienen falta de escrúpulos y se aprovechan de la ausencia  de memoria, de otros políticos y de grupos sociales de distintos países. Pero también, destaquemos que Churchill señaló en momentos que para convertirse un político en estadista, debería pensar más en el electorado que en las elecciones. Y varios sabemos que, los políticos, muchas veces, piensan es, en sí mismos. Claro que, solo la presencia de democracias sólidas permite sustituir a  aquellos políticos que no cumplen o que destruyen naciones o instituciones.

Obviamente, de esos escenarios, para que surja un Gremialista no hay mucha distancia. El Gremialista es un político, cuyo espacio de trabajo fundamental es un gremio, pero cuyo nacimiento y desarrollo puede ser tan natural como automático. En Venezuela,  y en varios países, Sindicalistas y Gremialistas han terminado convirtiéndose en políticos, que han llegado a ser gobernadores y hasta querido ser presidentes, pero cuya línea de éxito está bastante alejada del logro de este.

Existen los pregrados y postgrados en el área política y sindical, así como empresas y gremios donde puede haber la teoría y la práctica de Políticos y Gremialistas. Pero como la realidad siempre sorprende, de repente sale un Político o un Gremialista de donde menos se le esperaba, aunque vaya a ser poco exitoso, honesto o sincero. Militares, campesinos, médicos, entre otros tantos, de pronto saltan a la palestra en acciones políticas o gremialistas. Claro, también están los que consideran, no solo en este campo sino en otros varios, que ellos son los que pueden dictaminar desde el Estado, las instituciones o su propia individualidad,  quienes lo hacen o lo pueden hacer mejor, aunque ellos mismos podrían aplicarse sus propios raseros.

La Universidad venezolana, es un escenario donde como en otras áreas, esto adquiere una dimensión particular, pues ella debería ser guiada y mandada, en base a políticas públicas  y al desempeño de su personal fundamental, desde el punto de vista estructural, que son los profesores, y que forman a los graduandos: esa es la belleza de “que viva la academia que vivan profesores”.

No tengo por qué no decirlo: de mucho tiempo atrás, conseguí en la UCV,  a académicos que convirtiéndose en políticos particulares me parecieron de los más pervertidos políticos que haya conocido. Y no es para menos, pues ella fue escenario de la alteración y destrucción que produjeron las fuerzas políticas de la izquierda y la derecha que, ciertamente son conceptos ya sin mucha utilidad, pero no tanto por si mismos, sino por lo que de ellos hicieron algunos Políticos y Académicos, que se molían y se siguen triturando en sus interior a dentelladas. Es ello lo que está en la base de que un Rector se vuelva Político o un Político se vuelva Rector. O también de que los Consejos de Facultad –donde hemos estado- y el Consejo Universitario pudieran, en distintos momentos, haber sido escenarios de diatribas, venganzas, sanciones y rencores.

Pero igual pasa con las organizaciones gremiales. Estando en proceso de elecciones para nuevas autoridades en APUCV, hemos podido sentir eso, más bien desde los lados de la competencia de planchas o de quienes adversan a unos y otros. Pude, recientemente, fotografiarme con un miembro de otra plancha y creo que, a ambos, nos satisfizo y fuimos cordiales.

Es necesario para la renovación de los gremios y las autoridades centrales de la UCV, aglomerar esfuerzos, de parte de los bien intencionados, pues en la Plancha Unidad Profesoral se conoce más y se está más preparado de lo que algunos creen, pero eso no impide acumular los mejores arrojos y las intenciones más sanas, para recuperar la UCV de los enemigos de adentro y de afuera, si es que eso puede seguir teniendo alguna validez.

23 de agosto de 2022

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com