lunes, 19 de enero de 2026

Arístides Calvani

 

Arístides Calvani

 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO





Calvani fue un excelso intelectual, agudo, denso y con convicciones fuertes y congruentes, dejo una obra escrita en filosofía, relaciones internacionales, participación popular, socialcristianismo, comercio exterior, entre otros temas


El próximo domingo 18 de enero, se cumplen 40 años del fin del ciclo y parábola vital, en un accidente de aviación en el norte de Guatemala, de Arístides Calvani, su esposa Adela Abbo Fontana y sus hijas Graciela y María Elena. Quienes tuvimos el privilegio y el honor de conocer y tratar a uno de nuestros más brillantes cancilleres del siglo XX, podemos testimoniar hoy, al llegar este día tan triste, que Calvani fue un ciudadano ejemplar. Personalmente, lo conocí, desde muy joven, amigo de mi familia materna Alfonzo-Martínez, en la Urb. San Bernardino; fue un hombre sencillo, trabajador, solidario y recio y congruente en sus convicciones ético-políticas, hombre de fe y coherente con ella, tanto en la palabra como hombre de acción.

 

En ese mismo sentido, Calvani para las nuevas generaciones es algo lejano en el tiempo, tuvo una gran formación que se inicia en mi recordado Colegio San Ignacio de Loyola en Caracas, culmina sus estudios de Derecho en la UCV, de donde será por muchos años profesor en la Facultad de Derecho de la UCV y la Universidad Católica Andrés Bello en las cátedras de Introducción al Derecho y Filosofía del Derecho. Funda la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB, además fundador del Ifedec, del cual será su presidente-director desde 1962 hasta 1969. El 10 de julio de 1962 fundó, en efecto, el Instituto Internacional de Formación Demócrata Cristiana (Ifedec), que desde 1986 lleva su nombre. Participó en la creación de la Central Latinoamericana de Trabajadores. Fue secretario general de la Organización Demócrata Cristiana de América.


Brillante canciller del gobierno de Rafael Caldera desde 1969-1974. Fue además diputado y senador del antiguo Congreso Nacional en diferentes períodos. Docente brillante en institutos militares como la Escuela Superior de la Marina, Aviación y en las Fuerzas Armadas de Cooperación y en el Iaeden (Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional).

Para la época que Calvani era Canciller, el Ministerio era un organismo público, de tamaño modesto y pequeño, sí se le compara con las dimensiones organizacionales que ha adquirido hoy en día, por una parte, estaba estructurado el Ministerio de aquella época de una Consultoría Juridica, una Dirección de Cooperación Internacional, una Oficina de Asesoría de Relaciones Económicas internacionales, adscrita al Despacho del Ministro, además de dos grandes Direcciones de carácter sectorial; una de Relaciones Políticas y otra, de Relaciones Administrativas, de donde dependían hacia abajo las direcciones de línea, entre otras: la de Organismos Especializados, Dirección de Protocolo, Dirección de Consulados, Dirección de Fronteras, Dirección de Información Exterior, y el recién creado Instituto de Comercio Exterior, que fue un motor eficaz de la formulación e implementación de la política de exportaciones no-tradicionales, como lo atestigua entre otras, su participación en II Congreso de Exportadores, organizado por la AVEX, el 20 de marzo del año 1972.

 

El otro aspecto innovador, fue, la política de acercamiento al Caribe en general y en particular al oriental e islas del Caribe Británico, teniendo como base de operaciones diplomáticas-consulares el Consulado Ad-honorem en la isla de Santa Lucia, con circunscripción en: Antigua, Dominica, Grenada, San Cristóbal-Nevis, Anguila, San Vicente, Montserrat y las Islas Británicas, además de la Embajadas en Trinidad y Tobago, Jamaica, Barbados operativas en aquel momento, que hacían actividad política-diplomática en esos países. Hay un serio y sistemático intercambio de visitas y cooperación internacional, entre los primeros ministros y el Canciller Calvani, en esos años mutuamente, que están registrados en los libros Amarrillo de la época. Calvani aprecio la realidad internacional con realismo, no se dejó llevar por un idealismo, creyó en la interdependencia y eso se plasma en sus diversas intervenciones que invito a releer hoy a más de 45 años de su ejecutoria eficaz como Canciller, digno héroe civil de la Venezuela del siglo XX, por ello invito a los jóvenes a estudiar con seriedad su obra, como gran ministro de la primera administración del presidente Caldera.

 

Estas ideas de integración y promoción del comercio exterior, van hacer claves en la política que se va ejecutar en esa época: visitas bilaterales a los países centroamericanos en 1969 a Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Nicaragua. También, a los países del Caribe español como República Dominicana, se apoyo decididamente el ingreso de Jamaica a la OEA y posteriormente, el Primer Ministro de la Isla Michael Manley visitará Venezuela el 28 de marzo de 1973. Se visitaron entre otras, las islas del Caribe anglo-parlante como Trinidad y Tobago, Barbados, Santa Lucia, Dominica y Grenada, área natural de la presencia venezolana. Visita a Venezuela del primer Ministro de Santa Lucia John Compton, el 10 de agosto de 1973.

 

A nivel sudamericano, debe resaltarse la visita que realiza en 1971 al Brasil entre los días 17 y 20 de mayo, donde se entrevista con el Presidente de la época Ernesto Garrastazu Médici y el canciller Embajador Mario Gibson Barbosa, con lo que dentro de un plano de pluralismo ideológico quedan abiertas los caminos de cooperación y estrechamiento de las relaciones entre ambos países, dentro del marco de una política exterior autónoma que busca la cooperación y el afianzamiento de las relaciones bilaterales, con la idea que Venezuela no puede asilarse ni desvincularse de las relaciones con el vasto mundo latinoamericano, esto se va reforzar con la firma del Convenio Andrés Bello, en enero de 1970, importante acuerdo de carácter educativo, que hoy cobra gran importancia vista la creciente ola migratoria venezolana, que busca nuevos horizontes y con este convenio, la acreditación de estudios secundarios y universitarios, puede facilitarse.

 

Como ya lo señalamos, el comercio exterior y la promoción de exportaciones es clave en la ejecución de esta política pública autonomista, al tiempo histórico transcurrido observamos los frutos de su ejecutoria exterior, pero no se ha profundizado en un tema que lo apasionó a la par de la preocupación política del contexto donde actuó: las exportaciones no tradicionales.

 

Calvani, claramente, observó que para realizar los principios de solidaridad y pluralismo ideológico, bien común internacional y justicia social internacional, había que hacer un viraje en política exterior, esta modificación va unida a las necesidades del país de abrir campo a sus exportaciones en otros mercados como extensión de la presencia venezolana en materia de bienes, servicios, asistencia tecnológica, sobre todo dirigido hacia la región estados-nación independientes con lo que los principios se entrelazaban con la práctica, ya que Venezuela debía buscar un modus vivendi con estos países en base no sólo a principios, direcciones y directrices, en política sino que había que buscar nuevos mercados, consolidar los existentes, conquistarlos con el objetivo de compartir intereses mutuamente beneficiosos para ambas partes.

 

A partir de esto, Calvani vio que una política de exportaciones debía contar con infraestructura de transporte (problema todavía hoy presente), canales de comercialización adecuados para poder colocar oportunamente los distintos bienes y servicios que el país por facilitación de políticas económicas adecuadas (fiscal, cambiaria, de subsidio, de incentivos). Esta, además, debía contar con una política fiscal competitiva que el permitiese colocar a los exportadores venezolanos, las exportaciones de bienes y servicios manufacturados en los mercados externos.

 

Por eso, la figura en aquél entonces de los incentivos para estimular y premiar las colocaciones en el exterior y además, el financiamiento (se crea en esos años el Instituto de Comercio Exterior, se promulga la Ley de Financiamiento de las Exportaciones FINEXPO) que se necesitaba para crear una tradición, costumbre exportadora de proyectos que requerían del Estados para éstos pudieran competir adecuadamente en las licitaciones internacionales con posibilidades de ganarlas.

 

Gerencialmente Calvani, supo además conciliar y unificar los criterios en el país ( elite empresarial exportadora, agrícola, pecuaria, industrial y la incipiente de servicios) de la necesidad de tener una política de exportaciones, primero porque las funciones de coordinador y de seguir las políticas ejecutadas era una labor diaria de trabajo, que las efectuaba a través del comité interministerial para el comercio exterior y segundo, porque comprendió que el papel del sector privado a través de su organismo representativo AVEX (Asociación Venezolana de Exportadores fundada en 1962) era necesario por lo tanto mantener un canal de comunicación, consulta y coordinación era importante (lo que hoy se denomina sinergia pública-privada) para articular estrategias en negociaciones internacionales o en eventos como ferias o exposiciones, para la consecución de los objetivos del país no sólo desde el punto de vista comercial, sino político, era fundamental.

 

Calvani fue un excelso intelectual, agudo, denso y con convicciones fuertes y congruentes, dejo una obra escrita en filosofía, relaciones internacionales, participación popular, socialcristianismo, comercio exterior, entre otros temas. Atesoro en mi biblioteca, por ejemplo, el texto Apuntes para la Formación Política donde hay varios escritos de él sobre: Valores fundamentales de la Democracia Cristiana, El Estado y la Internacionalización, Sujeto de la formación: El Hombre, Naturaleza y fines de las sociedades intermedias, El Socialcristianismo renovado, Organización Social y participación, Introducción al marxismo, El marxismo-leninismo, El concepto marxista de la revolución, La guerra revolucionaria y el problema de la violencia, entre otros. Publicó, también en la Revista SIC del Centro Gumilla, varios artículos. En la Universidad Simón Bolívar participó en el Seminario sobre Seguridad y Defensa Nacional con una ponencia titulada La Seguridad, defensa, y valores de la persona, en marzo de 1980. Redactó un excelente ensayo para la colección de la Fundación Mendoza: Venezuela moderna, medio siglo de historia, 1926-1976, un trabajo sobre la Política Internacional de Venezuela en el último medio siglo, uno de sus ensayos más importantes.

 

Para estudiar la obra de Calvani se debe recordar que la obra de Juan Carlos Puig y Helio Jaguaribe sobre la autonomía se desarrolla en las décadas de 1970 y 1980, (período en que Calvani es Canciller) un período en el cual las relaciones internacionales adquirían un creciente estatus académico en América Latina y surgían varios centros académicos dedicados al estudio de los asuntos mundiales. Se buscaba un estudio “científico” de las relaciones internacionales, lo que se quería hacer a través del estudio sistemático, analítico, crítico y empírico de dichas relaciones”. Las propuestas de Puig y Jaguaribe no estuvieron al margen de ese movimiento, pues su dimensión teórica fue vital en la construcción de la disciplina en la región, pero no dejaron de estar influidas por lo que Arlene Tickner (2008) describe como la “primacía de lo práctico”. La experiencia política de Puig y Jaguaribe hacía inevitable que muchas de sus propuestas combinasen un esfuerzo de realizar un análisis científico con la búsqueda de influir en la política práctica, que hace que el autonomismo sea más bien un enfoque analítico o reflectivista, en las líneas propuestas por Thaddeus Jackson. Así, por ejemplo, Puig se planteaba como un componente de su marco explicativo lo que denominaba “iusnaturalismo ideal sustancial”, que tomaba del pensamiento de Rafael Caldera y Werner Goldschmidt. En este enfoque se formulan “principios de hondo contenido y (se) justifica la crítica del orden existente, el enjuiciamiento de las normas y conductas internacionales (subrayado mío).

 

El contexto histórico-político de finales de los años 60, desde el punto de vista internacional, está marcado por la guerra fría y el inicio, tenue de la política de détente, de la distensión que marca la administración de Richard Nixon, que busca un equilibrio de los poderes con la otra superpotencia la URSS, en aquel entonces, el cual le permitirá a países de dimensión media en el ámbito internacional desarrollar una política exterior con un mayor campo y margen de actuación internacional. En ese sentido, el modelo de democracia representativa representaba una excepción en América Latina y concretamente en Suramérica, por el efecto de la guerra fría a nivel global, la influencia de la revolución cubana a nivel hemisférico. Por esto, Venezuela se identifica como un país occidental y de múltiples identidades (andino, amazónico, caribeño, suramericano) además, la misma implementación de esta política exterior, se da dentro de un contexto interno del afianzamiento progresivo del experimento democrático venezolano iniciado en 1958, la etapa final de la insurrección armada y la política de pacificación y crecimiento sostenido de la economía nacional como queda palpable en los informes económicos del Banco Central de la época. Por consiguiente, se reformula la política exterior, y se rompe con la Doctrina Betancourt, que de acuerdo a los nuevos decisores políticos en la nueva coyuntura que tenía el país, no es el más adecuado, pero, mantienen sin embargo, inalterables los principios de la acción internacional en sus ejes generales a saber, autodeterminación de los pueblos, no intervención entre otros países, se mantienen entonces los principios permanentes de política o de acción internacional del país, adicionándole unos nuevos que van a repercutir en el desarrollo internacional del país como son los que se analizan a continuación:

 

“… el Gobierno ha encaminado su política exterior hacia el logro de los siguientes objetivos básicos:

 

1.1 la celosa defensa de los intereses nacionales

1.2 El fortalecimiento de nuestros vínculos con los países con los cuales mantenemos relaciones diplomáticas.

1.3 La reanudación de relaciones diplomáticas con aquellos países con los cuales se hallaban suspendidas y el establecimiento de nuevas relaciones con los países cuyo intercambio diplomático con el nuestro ofrece posibilidades de mutuo beneficio.

1.4 El aprovechamiento de todas las oportunidades de las puedan derivarse ventajas efectivas para la Nación venezolana y,

1.5 En fin, el desarrollo y la tecnificación de nuestro servicio exterior para que, por su intermedio, sea posible alcanzar estas ambiciosas metas…” Esto unido a nuevos principios que van a nutrir el desarrollo e implementación de la política exterior de este quinquenio de carácter autonomista a saber: el pluralismo ideológico, la justicia social internacional, el Bien Común Internacional, el nacionalismo democrático y la solidaridad pluralista, que van a ser parte del nuevo corpus éticos-político de estos años, que van a marcar la política exterior estos años.

 

Por tal razón, dejemos que sea el propio Arístides Calvani, que nos conceptualice estos nuevos conceptos internacionales novedosos y que van estar en la formulación de esta política autonomista influida por el iusnaturalismo en la cual se formaron tanto él como Rafael Caldera, como juristas y que también va a influir a los estudiosos de ella, como Puig, fundamentalmente y a Helio Jaguaribe. Hay una renovación dentro de la continuidad de la política exterior y estos son los nuevos principios enraizados en la postura autonomista de la época que van a analizar los referidos intelectuales, pero sin embargo, que no tomarán el caso venezolano como caso de estudio de la lectura que se ha hecho de la obra de ellos, porque sus preocupaciones teóricas están volcadas al estudio del sur y no los países del norte, el caso venezolano en el momento de la gestión de Arístides Calvani esbozará los siguientes principios saber:

 

… Toda acción tiene que tener un principio que la inspire y la oriente. En consecuencia, en el plano internacional, es necesario tener un valor, es decir un principio hacia el cual nuestra conducta se encamine y que sirva de orientación a la misma. Ese principio es de la Justicia Social Internacional, proclama con ardorosa convicción por nuestro Presidente de la República en múltiples foros internacionales. Si creemos que existe una comunidad internacional si realmente sostenemos que todos los hombres formamos una gran sociedad y que esa gran sociedad tiene el derecho de existir y prosperara, es indispensable que en nombre de ella se exijan cargas y responsabilidades correspondientes a las posibilidades, a la fortaleza, al grado de desarrollo y de riqueza de algunos pueblos en relación a otros. Este principio es aplicable, por lo demás, entre notros, países en vías de desarrollo. Entre nosotros también los que más tienen y poseen más obligaciones deben soportar. Mal podríamos reclamar contra la injusticia Con respecto a la justicia internacional Calvani expresa lo siguiente: “

 

En el Ministerio de Relaciones Exteriores, está a disposición de los politólogos e internacionalistas, el acervo documental de su gestión como ministro, que para los entendidos en la materia, es una de las más eficaces y brillantes en los anales de la diplomacia venezolana de cualquier época; están, por una parte, los Libros Amarillo del año 1969 hasta el año 1974, un libro que herede de mi padre intitulado "Una selección de sus discursos" como canciller donde se encuentran piezas de análisis realmente interesantes como, por ejemplo, su discurso en el II Congreso de Exportadores del 20 de marzo de 1972 patrocinada por la AVEX, la Conferencia a nivel Ministerial del Grupo de los 77 del 2 de septiembre de 1971, en la Tercera Conferencia de la UNCTAD el 18 de abril de 1972, Clausura de la Conferencia de Tlatelolco del 23 de febrero de 1973 en México, entre otros brillantes discursos y conferencias dictadas.

 

Por otra parte, están también, recogidos en dos extraordinarios volúmenes de gran valor documental como son: Venezuela en las Naciones Unidas 1945-1985, donde están registrados las intervenciones de Arístides Calvani en las Sesiones de Naciones Unidas de aquellos años, donde se puede plasmar su visión sobre los asuntos mundiales del momento y su gran formación intelectual. En ese mismo aspecto está también registrado en el texto Venezuela en el Consejo de Seguridad una intervención del doctor Calvani, el 16 de marzo de 1973, relativa al examen de medidas para el mantenimiento y fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales en América Latina, en una sesión especial del Consejo de Seguridad que se celebró en la ciudad de Panamá en ese año, cuando se reunió por primera vez en este lado del continente este organismo de la ONU.

 

Este fue el gran venezolano Arístides Calvani, honremos pues su memoria y legado.

 

jesusmazzei@gmail.com

No hay comentarios.:

Publicar un comentario