martes, 15 de agosto de 2017
Retos para la integración
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Felix Arellano
Sobre el caso venezolano ya se ha entrado en la fase de las medidas más duras, proceso que se presenta multisectorial y progresivo, y los signatarios han afirmado que continuaran trabajando hasta el restablecimiento de la democracia en Venezuela
En la evolución y perspectivas de la integración regional el proceso bolivariano ha ejercido una importante influencia no muy positiva, pues de hecho, entre sus efectos encontramos desintegración y fragmentación; adicionalmente, ahora le corresponde enfrentar la progresiva extinción de algunos de sus proyectos, por ejemplo la Celac, cuyo futuro resulta incierto luego de la trascendental reunión de Lima sobre la crisis venezolana. El Mercosur, por su parte, todavía enfrenta las turbulentas consecuencias de la presencia del miembro díscolo y tampoco se presentan optimistas las perspectivas de la Unasur e incluso de la ALBA.
En sus inicios el proceso bolivariano asignó especial importancia al tema de la integración regional, con el objetivo de internacionalizar el proceso y promover cambios favorables en el entorno. En este contexto, satanizó los avances alcanzados en materia de integración comercial, que si bien presentaban limitaciones, también permitían evidenciar las bondades de la integración para el fortalecimiento y diversificación de los procesos productivos y las exportaciones; la atracción de inversiones, la generación de empleos y el bienestar social.
El proceso bolivariano, promoviendo redes de aliados radicales como el Foro de San Pablo, entre otros, estimuló un proyecto ideológico cargado de falso discurso, estimulando el nacionalismo y el rechazo al imperialismo, pero en la práctica se ha limitado a la destrucción de lo existente, sin crear alternativas viables de generación de riqueza y bienestar. Todo con el claro objetivo de empobrecer y controlar, siguiendo el libreto de la dictadura cubana.
Para generar el entorno favorable, de aliados incondicionales se desarrollaron nuevas iniciativas que buscaban sustituir lo existente. En esta línea destacan los programas de dadivas petroleras, donde petrocaribe destaca como proyecto estrella; la Alianza Bolivariana (ALBA); la incorporación como miembro pleno en el Mercosur y, en alguna medida, la Unasur, controlada por intermedio de su Secretario General. Igualmente ha tratado de controlar la Celac.
En el marco del falso discurso ideológico uno de los temas a destruir ha sido los avances de la integración comercial y, en ese sentido destaca: el irracional retiro de la Comunidad Andina, que ha influido en el debilitamiento de esa organización que hoy se presenta en condiciones de extinción; además, la relación comercial con sus miembros no ha ganado nada; por el contrario, ha perdido en estabilidad jurídica y oportunidades de acceso y crecimiento. En la destrucción también se registra la denuncia del acuerdo del Grupo de los Tres con México; empero, en las paradojas que caracterizan al proceso bolivariano, la producción mexicana es una de las privilegiadas para abastecer la colosal corrupción de las bolsas clap.
Ahora bien, con el tiempo el falso proyecto se va desvaneciendo y en la integración regional va quedando una sumatoria de: fracasos, frustración y fragmentación. Mercosur tiene años paralizado, entre otros, por el discurso ideológico que insiste el proceso bolivariano; actualmente, tratando de superar el problema venezolano, han recurrido a la opción jurídica que correspondía, su suspensión, aprobada en el marco su cláusula democrática, esperemos que luego de esta dura, pero necesaria decisión, el bloque pueda iniciar un proceso de revisión profunda, donde la participación de la Bolivia de Evo Morales no resulta muy conveniente.
La Unasur y la Celac, proyectos muy vinculados al falso discurso ideológico, que en cierta medida duplican instituciones ya existentes como la Aladi y el SELA, ya empiezan a presentar señales de agotamiento. La Unasur producto de la personalista y desequilibrada dirección de su Secretario el expresidente colombiano Ernesto Samper, quien desde enero de este año ya no ocupa el cargo, pero ha dejado un organismo controlado y desprestigiado. En el caso de la Celac, la reciente reunión en Lima de diecisiete gobiernos de nuestra región, convocada por la solidaridad del Presidente Kuczynski del Perú, ha demostrado la inutilidad de la organización, que bien puede ser sustituida por reuniones informales para temas puntuales, reduciendo gastos y burocracia.
Bien podríamos afirmar que tanto en lo que respecta a la consideración del complejo caso venezolano, como en lo que respecta a la integración regional, la reunión de Lima y la Declaración adoptada por doce países soberanos de la región, representa un punto de quiebre. Sobre el caso venezolano ya se ha entrado en la fase de las medidas más duras, proceso que se presenta multisectorial y progresivo, y los signatarios han afirmado que continuaran trabajando hasta el restablecimiento de la democracia en Venezuela. Sobre la integración regional, la reunión de Lima ha marcado la línea sobre la necesidad de una revisión profunda de los esquemas existentes.
miércoles, 9 de agosto de 2017
LA PRIMERA INFLACIÓN DE UN DIGITO LUEGO DE 35 AÑOS – 2019 -
Douglas Becerra
La inflación desde el punto técnico es un impuesto, que tiene como
objetivo disminuir el salario real en una economía. Es la forma que tiene el
Estado de apropiarse de parte del valor del trabajo de los habitantes de un
país, a través de maniobras financieras por medio del incremento de la base
monetaria (dinero). Es el único impuesto que no es recesivo a corto plazo, no
requiere de la aprobación del Poder Legislativo, y se puede intentar trasladar
su responsabilidad a los “comerciantes
malos y especuladores”.
El hecho de que la inflación es el único impuesto que no es
recesivo en el corto plazo, no indica que no tenga un enorme poder destructivo
en el largo plazo. Buena parte de los conflictos que se viven hoy en día en
nuestro país son consecuencias de décadas de inflación que han destruido nuestra
estructura económica. La inflación a largo plazo disminuye la inversión he incrementa el nivel de riesgo,
por lo que carcome y va erosionando
economía casi imperceptiblemente.
Venezuela ha vivido con inflaciones de dos dígitos desde la década
de los 80. Por eso se puede afirmar que estamos en un Proceso de inflación abierto
desde 1986, año a partir del cual no hemos tenido una inflación inferior a dos
dígitos o sea menor del 10% anual. La tendencia de la inflación en nuestra
economía es fácil de estimar, por lo simple que es ella; es una economía
monoexportadora, donde el Estado administra el petróleo, por lo que esta
asociada a los precios de este producto y a la capacidad del Estado de cubrir
los déficit fiscales.
Estimar la inflación en Venezuela es muy sencillo, porque está
depende fundamentalmente de los precios del petróleo; cuando bajan sube la
inflación y viceversa. Si la caída es muy acentuada se puede cubrir solicitando
endeudamiento externo. Lo malo es que ahora llegamos a nuestro limite de
endeudamiento externo, por lo que el Estado tiene poca capacidad de maniobra financiera
para cubrir el déficit.
Pero por qué llegamos a una hiperinflación entre el 2016 y 2017, si
nuestra economía se ha mantenido con precios petroleros inferiores a 20 $/br?.
La explicación la proporciona la Curva de Philips, que relaciona la inflación
con la actividad económica y el salario real. Si bien la inflación es una
variable nominal (es variable de dígitos y ceros) está relacionada con dos
variables reales que son el salario y la actividad económica (PIB), que indica
que se puede estimular la actividad económica a través de una disminución en el
salario.
Si se bajas el salario y crece la actividad económica, así de
simple se puede analizar la política económica, una felicidad inducida por la
droga de la inflación, pero se corre el riesgo de entrar en un espiral
inflacionario. Es por esto se distingue la
Curva de Phillips de corto plazo con la de largo plazo. Esto con la finalidad
de alertar los riesgo que se corre cuando se utiliza la genera un efecto bola
de nieve. La inflación tiene que ser mayor para producir el mismo efecto en la
actividad económica.
Décadas de malas políticas económicas carcomieron y erosionaron nuestra
estructura económica con bajos niveles de inversión, pero los dos últimos
planes económicos socialistas (Plan Simón Bolívar y Plan Patria) dirigían la
política económica a una destrucción sistemática de la estructura productiva del
país, para ser sustituida por una comunal. Se hizo una burda interpretación del
Gramscismo (Antonio Gramsci 1891-1937) diciendo que la destrucción del
capitalismo traerá la economía nueva del socialismo. En palabras de Chávez, “solo llegaremos al socialismo, cuando se
haya destruido al capitalismo”, es como estar en medio del océano, en un
bote que se llama capitalismo y para llegar al bote del socialismo le caemos al
primero a hachazos para destruirlo, sin tener el segundo cerca -que locura¡-.
Se destruyo deliberadamente nuestra estructura económica, para
sustituirla por una comunal. Esto tiene
como efecto una caída pronunciada de nuestra productividad y con ello los
salarios. Con la finalidad de facilitar el análisis quitemos el velo monetario
y pensemos que las personas trabajan por bienes: si una economía produce menos,
tiene obligatoriamente que tener menos bienes a su disposición, por lo que la
remuneración al trabajo tiene que caer. En conclusión si baja la productividad el
salario cae.
La hiperinflación que estamos viviendo, es la caída acelerada y
abrupta de nuestro salario real por la caída de productividad en la misma
proporción, y la caída en la
productividad no puede ser compensada por importaciones, debido a que estamos
en el limite de endeudamiento externo (Ya nadie nos quiere prestar) que podemos
soportar. El Estado solo puede sostener su nivel de gasto a través de
endeudamiento interno que monetiza con el BCV por medio de PDVSA.
Lo que fue una de las empresas petroleras más importantes del
mundo, es hoy un cascaron vacío que le permite al Gobierno hacer de puente con
el BCV para obtener billetes recién impresos pero con menor valor a través de
una operación financiero que se denomina Monetización del Déficit; PDVSA se
endeuda con el BCV y está le transfiere el efectivo al Gobierno para que pueda
seguir cubriendo sus gastos.
Una de las peculiaridades de las hiperinflaciones es que ellas se
acaban solas. Son como un voraz incendio que consume el oxigeno alrededor del
fuego y este se extingue espontáneamente. Esta es la forma como se apagan los
incendios en los pozos petroleros, acercan con un robot un explosivo al centro
del incendio y lo detonan, como la explosión es tan fuerte y violenta consume súbitamente el oxigeno alrededor
del incendio y este se apaga.
Las hiperinflaciones se acaban solas porque disminuyen el salario
real a niveles tan bajos que hace imposible que el Estado pueda beneficiarse de
ella, debido a que el salario real llega a su mínimo vital y no puede ser reducido
más. Veamos a nuestro alrededor, la caída del salario ha sido tan dramática que
parte de la población literalmente esta saliendo corriendo fuera del país a
pesar de las penurias que pueda afrontar, y la otra que se está quedando puede
estallar socialmente en una Guerra Civil.
El Gobierno quebró la economía, y con ello la capacidad de
maniobra de la política económica. Si entramos en default o impago de nuestra
deuda externa, perderá totalmente la política económica como instrumento de dirección de la economía y en
el país se empezará a comprar las cosas en dólares o al tipo de cambio del
momento. Esto paso en Zimbabwe que con la hiperinflación de finales de la
década del 2000, perdió la capacidad de uso de su moneda y actualmente circulan
oficialmente 6 divisas (euro, dólar USA y Australiano, Yuan, Libra y el Rand) dejando al Dólar de Zimbabwe
como un mal recuerdo.
La perdida de la moneda nacional o en nuestro caso dolarización de
la economía es una política monetaria extrema que considero es nuestra única
opción o alternativa que tenemos para salvar al país. No lo estoy planteando
para salvar la economía, sino el país.
Es la única forma que tiene la sociedad de eliminar las presiones políticas y
sociales que nutrieron al populismo y que a la postre fue lo que nos trajo a
esta penosa y difícil coyuntura.
Dolaricemos o no la economía, ya el salario real es tan bajo que
impedirá que el Estado pueda usar la inflación como una vía para cubrir el
déficit, por lo que la inflación del 2019 será inferior a dos dígitos luego de
38 años dentro de un Proceso
Inflacionario (inflaciones superiores al 10% anual). Como le paso la Gallina de
Stalin, esta se que sin plumas.
Para finalizar quiero hacer una reflexión. El valor de la moneda
tiene profundas relaciones no solo económicas sino sociales y humanas. Sachs
uno de los grandes macroeconomistas de nuestro tiempo, hace un excelente ensayo
de la perdida de valor del Denario Romano con la Caída del Imperio Romano. La
tentación de envilecimiento de la moneda como una herramienta de impulso
económico termina siendo un grave error a largo plazo.
El ejemplo moderno lo tenemos con Alemania que siempre mantuvo el
valor del Marco estable a pesar de los vaivenes de la economía y su aparato
productivo siempre ha florecido; actualmente lucha por mantener el valor del
Euro constante a pesar de todas las presiones de los país que conforman la
Comunidad Europea, para depreciar el
valor de la moneda porque esto les daría un estimulo económico, debido a que la
inflación hace bajar el salario real sin tener que afrontar la responsabilidad
política por la perdida de empleos y/o disminución del salario.
Con inflación los políticos pueden transferir su responsabilidad a
los comerciantes malos y especuladores, en vez de afrontar la responsabilidad
de tener una política económica que permita mantener una economía sana y
productiva.
Prof.
Douglas BECERRA S.
Constructor
de Pensamientos.
martes, 8 de agosto de 2017
¿Emulando a Corea del Norte?
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Felix Arellano
Frente a esta nueva y brutal realidad, la comunidad internacional se va tornando más crítica, convirtiéndose en un obstáculo para el proceso
Las contradicciones del proceso bolivariano frente a la comunidad internacional son cada día más complejas. Por una parte, evidencia un gran menosprecio, no atiende las innumerables propuestas de negociación que le han presentados múltiples gobiernos y organizaciones, ni acepta la crítica o las recomendaciones para el cambio que le plantean incluso sus aliados. Desde esta perspectiva, pareciera que emula los modelos cubano o norcoreano de aislamiento internacional, pero siempre con la esperanza de un mecenas que permita enfrentar problemas sociales apremiantes.
Por otra parte, el proceso bolivariano hace del tema internacional una de sus banderas primordiales, promoviendo su fracasado proyecto, interviniendo descaradamente en los asuntos internos de otros países, en el caso de los aliados, con el ánimo de controlarlos y, en el caso de los países críticos, tratando de promover su inestabilidad interna. Ahora, en la medida que la presión internacional se va agudizando y se plantean potenciales sanciones, desde diversos frentes, contra el país, como la suspensión aprobada por el Mercosur, en el marco de su cláusula democrática, el tema internacional se va tornando fundamental.
En los inicios del proceso bolivariano, con la chequera petrolera abundante, se vivieron años de luna de miel con buena parte de la comunidad internacional, era la época de formación de los aliados, creación de la ALBA; el control del Caribe por intermedio de petrocaribe y, con ellos, de la OEA. El auge del discurso antisistema, apoyado por varios y atractivo incluso en Europa, con un líder carismático que rompía esquemas y estimulaba pasiones. Ahora bien, con el tiempo todo ha cambiado, sin líder, con una chequera agotada y con un discurso repetitivo, el autoritarismo militarista ha ocupado la escena con el objeto de lograr, a cualquier costo, permanecer en el poder.
Con la deriva autoritaria se va definiendo una etapa negra del proceso bolivariano, caracterizada por la creciente violación de los derechos humanos y la progresiva destrucción de la institucionalidad democrática. Frente a esta nueva y brutal realidad, la comunidad internacional se va tornando más crítica, convirtiéndose en un obstáculo para el proceso.
En este momento tenemos la amenaza del gobierno de los Estados Unidos de aplicar sanciones más fuertes contra el país, sin descartar la posibilidad de suspensión del comercio. Suspender las compras de petróleo implicaría un desastre social. Mercosur ha aprobado la suspensión del proceso bolivariano, sin aprobar sanciones económicas y no está descartado que la Unión Europea también inicie debates internos sobre la posible aplicación de sanciones.
Ahora bien, conviene resaltar que hasta el presente la comunidad internacional está actuando con prudencia y está alertando al proceso sobre la necesidad de las negociaciones y de la rectificación, para evitar la aplicación de medidas mayores; no obstante, la soberbia y la ceguera ideológica pareciera que han impedido los cambios; en consecuencia, la comunidad internacional evalúa escenarios más radicales.
El proceso bolivariano parece tener la confianza en el mecenazgo chino o ruso que, además de utilizar su veto para impedir cualquier acción mayor en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, le garanticen los recursos necesarios para mantenerse en el poder, pero las perspectivas no son tan optimistas. Las necesidades de financiamiento fresco son muy grandes y acuciantes, el país requiere mantener el nivel de pagos de deuda y compra de importaciones, sin olvidar las permanentes prácticas de corrupción. Seguramente el proceso aspira repetir el modelo de Corea del Norte, que ha logrado el mecenazgo del comunismo chino, pero en esa compleja relación los problemas están creciendo.
Tanto el hecho de compartir con Corea del Norte una frontera de más de 1400 km, como el carácter geopolítico de la relación, ha generado compromisos muy complejos entre ambos gobiernos, pero en estos momentos, con la irracional actuación de la dictadura norcoreana y su irresponsable programa nuclear, la situación se complicando. Por otra parte, ante las aspiraciones de liderazgo mundial del gobierno chino, el caso venezolano puede representar más un obstáculo que un premio.
La grave crisis económica y financiera del país se exacerba con el desconocimiento de la asamblea constituyente y todos sus actos, decisión que en principio han adoptado más de cuarenta países importantes en el sistema financiero y del comercio internacional. El financiamiento, el pago de deuda y las importaciones se enfrentan con un panorama muy sombrío. De nuevo la opción sensata y que aspira la comunidad internacional es la negociación.
Estamos conscientes que el gobierno autoritario y militarista no negocia, solo da órdenes, pero el mundo no obedece este lenguaje y para generar confianza será necesario negociar. Igualmente, parece evidente que la asamblea constituyente hace más difícil el proceso de negociación, de allí el error de su aprobación. Pero esta “Hidra de Lerna”, también podría reflexionar, de tal forma que los constituyentistas podrían dar un paso adelante y proponer un proyecto con los mínimos fundamentales para la gobernabilidad y el restablecimiento de la democracia, pensamiento un poco ingenuo, pero necesario para la paz nacional.
The Guns of Venezuela
Tomado de www.wsj.com
Castro is calling the shots in Caracas. Sanctions have to be aimed at him.

Cuban President Raúl Castro with Venezuelan President Nicolás Maduro in Caracas, Venezuela, March 5. PHOTO: CARLOS GARCIA RAWLINS/REUTERS
By
Mary Anastasia O’Grady
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In a video posted on the internet Sunday morning, former Venezuelan National Guard captain Juan Caguaripano, along with some 20 others, announced an uprising against the government of Nicolás Maduro to restore constitutional order. The rebels reportedly appropriated some 120 rifles, ammunition and grenades from the armory at Fort Paramacay in Valencia, the capital of Carabobo state. There were unconfirmed claims of similar raids at several other military installations including in Táchira.
The Cuba-controlled military regime put tanks in the streets and unleashed a hunt for the fleeing soldiers. It claims it put down the rebellion and it instructed all television to broadcast only news of calm. But Venezuelans were stirred by the rebels’ message. There were reports of civilians gathering in the streets to sing the national anthem in support of the uprising.
Note to Secretary of State Rex Tillerson: Venezuelans want to throw off the yoke of Cuban repression. They need your help.
Unfortunately Mr. Tillerson so far seems to be taking the bad advice of his State Department “experts.”
The same bureaucrats, it should be noted, ran Barack Obama’s Latin America policy. Those years gave us a rapprochement with Havana that culminated with the 44th president doing “the wave” with Raúl Castro at a baseball game in 2016. Team Obama also pushed for Colombia’s surrender to the drug-trafficking terrorist group FARC in a so-called peace deal last year. And it supported “dialogue” last year to restore free, fair and transparent elections in Venezuela. The result, in every case, was disaster.
Any U.S.-led international strategy to liberate Venezuela must begin with the explicit recognition that Cuba is calling the shots in Caracas, and that Havana’s control of the oil nation is part of its wider regional strategy.
Slapping Mr. Maduro’s wrist with sanctions, as the Trump administration did last week, won’t change Castro’s behavior. He cares only about his cut-rate Venezuelan oil and his take of profits from drug trafficking. To affect things in Venezuela, the U.S. has to press Cuba.
Burning Cuban flags, when they can be had, is now practically a national pastime in Venezuela because Venezuelans understand the link between their suffering and Havana. The Castro infiltration began over a decade ago when Fidel sent thousands of Cuban agents, designated as teachers and medical personnel, to spread propaganda and establish communist cells in the barrios.
As I noted in this column last week, since 2005 Cuba has controlled Venezuela’s citizen-identification and passport offices, keeping files on every “enemy” of the state—a k a political opponents. The Venezuelan military and National Guard answer to Cuban generals. The Venezuelan armed forces are part of a giant drug-trafficking operation working with the FARC, which is the hemisphere’s largest cartel and also has longstanding ties to Cuba.
These are the tactical realities of the Cuba-Venezuela-Colombia nexus. The broader strategic threat to U.S. interests, including Cuba’s cozy relationship with Middle East terrorists, cannot be ignored.
Elisabeth Burgos is the Venezuelan ex-wife of the French Marxist Regis Debray. She was born in Valencia, joined the Castro cause as a young woman, and worked for its ideals on the South American continent.
Ms. Burgos eventually broke free of the intellectual bonds of communism and has lived in Paris for many years. In a recent telephone interview—posted on the Venezuelan website Prodavinci—she warned of the risks of the “Cuban project” for the region. “Wherever the Cubans have been, everything ends in tragedy,” she told Venezuelan journalist Hugo Prieto. “Surely we have no idea what forces we face,” Mr. Prieto observed—reflecting as a Venezuelan on the words of Ms. Burgos—because, as she said, there is “a lot of naiveté, a lot of ignorance, about the apparatus that has fallen on [Venezuelans]: Castroism.”
Cuban control of citizens is as important as control of the military. In Cuba this is the job of the Interior Ministry. For that level of control in Venezuela, Ms. Burgos said, Mr. Maduro must rely on an “elite of exceptional experts” Castro grooms at home.
Cuba, Ms. Burgos said, is not “simply a dictatorship.” For the regime it is a “historical political project” aiming for “the establishment of a Cuban-type regime throughout Latin America.” She noted that along with Venezuela the Cubans have taken Nicaragua, Bolivia, Ecuador, and are now going after Colombia. “The FARC, turned into a political party and with all the money of [the narcotics business], in an election can buy all the votes that it wants.”
Mr. Tillerson is forewarned. Castro won’t stop until someone stops him. To get results, any U.S.-led sanctions have to hit the resources that Havana relies on to maintain the repression.
Write to O’Grady@wsj.com.
Appeared in the August 7, 2017, print edition.
lunes, 7 de agosto de 2017
Hiperinflación: Tocando las puertas y no del cielo
Tomado de www.prodavinci.com
Por Leonardo Vera | 4 de agosto, 2017
Desde finales del año 2012, cuando la tasa de inflación mensual de la economía venezolana comenzó a acelerarse, algunos analistas locales advertían el advenimiento rápido e inminente de una hiperinflación. En aquel entonces la economía venezolana aun registraba tasas de inflación mensuales de un dígito, aunque con alguna aceleración. La inflación se embalaba, pero estábamos verdaderamente muy lejos de la métrica que Phillip Cagan inmortalizó (50% de inflación mensual) para calificar estos procesos de inflación alta y en aceleración, como hiperinflación. Tampoco las manifestaciones eran claramente las de una situación hiperinflacionaria y lo que quizás no se advertía era que el corral financiero que imponía el control de cambio, la atadura que han tenido los ajustes salariales a los ajustes del salario mínimo oficial y la renta petrolera, en cierto sentido, funcionaron como factores atenuantes. Lo que hay que advertir ahora es que todo eso está cambiando, como veremos más adelante.
En realidad, el umbral establecido por Cagan, que se corresponde con la mayor parte de la hiperinflaciones registradas en el último siglo, carece del contenido descriptivo. Para salvar esa carencia, podríamos señalar que es común en las hiperinflaciones que la velocidad de cambios en los precios sea cada vez mayor; que los contratos y acuerdos a plazos, incluyendo el crédito, se interrumpan; que los salarios también se ajusten a unas velocidades cada vez mayores y vertiginosas; que la salidas de capital y la búsqueda de activos útiles para proteger el patrimonio se haga frenética; que la tasa de cambio se deprecie a velocidades gigantescas; que la recaudación de los ingresos fiscales apenas alcance para cubrir los crecientes gastos gubernamentales, que la impresión de papel moneda crezca masivamente y que el cono o la familia de instrumentos monetarios cambie constantemente. La conjugación de estos elementos describe cabalmente un proceso hiperinflacionario. Pero la manifestación más simple y clara de una hiperinflación es el repudio absoluto de la moneda de circulación legal.
Cuando hablamos de repudio absoluto, nos referimos a una conducta que ejerce el público en forma decidida. Aun cuando en una situación de hiperinflación formalmente el Estado sigue imprimiendo papel moneda de curso legal, sencillamente nadie quiere tenerlo en sus manos. La necesidad imperiosa es deshacerse del activo que más rápidamente pierde poder de compra en la sociedad. El pánico financiero consiste no sólo en vaciar las cuentas bancarias de inmediato una vez que es recibido un pago, sino además de deshacerse de cualquier saldo monetario. El pánico no discrimina; obreros, comerciantes, amas de casa, empleados públicos, todos hacen colas para sacar sus saldos de los bancos y para hacer compras frenéticas. El mercado laboral se interrumpe y la economía se sume en el slump. Aunque al lector visualiza rasgos de la sintomatología, en sentido estricto, Venezuela aun no está allí. Pero el camino se está labrando muy rápidamente, y lo que es peor aún, sin la menor señal de que el Gobierno tenga algún interés por diseñar una estrategia para evitarlo. A decir verdad, el gobierno de Maduro, al hundir a Venezuela en la mayor oscuridad, también se ha condenado a vivir una noche sin luna y sin estrellas. En la más absoluta ignorancia. Pero la ignorancia tiene costos, y Maduro y sus edecanes no se imaginan lo que igual les viene.
Desde los trabajos de Costantino Bresciani Turroni y Frank Graham, a comienzos del siglo XX, los episodios de hiperinflaciones han sido documentados y estudiados como verdaderas catástrofes que en sus entrañas pueden incluso propagar el germen de la desintegración de regímenes políticos: Alemania en los años 20, Brasil en 1964, Ghana e Indonesia en 1966, Chile en el año 1973 y Nicaragua en los años 80 (sólo por mencionar episodios espaciados).
¿Pero dónde están los riesgos y por qué ahora sí podríamos estar tocando las puertas y no del cielo precisamente? Regresemos a los aspectos que en los años pasados han servido de atenuantes. La renta fiscal de origen petrolero, el corral sobre los bolívares en circulación y la dinámica de los ajustes salariales.
Comencemos por aspecto fiscal. Los economistas venezolanos advierten constantemente sobre el desmadre fiscal, pero apuntan sin mucha precisión poniendo sólo el acento sobre el comportamiento del gasto público. El gasto público está creciendo en Venezuela, sin lugar a dudas, pero mucho menos que la inflación. Más preocupante es lo que está pasando con el comportamiento de los ingresos fiscales y su estructura. La inflación y la recesión están mermando mucho más rápido los ingresos fiscales por varias razones: el impuesto sobre la renta se cobra con un amplio rezago y el aumento de la unidad tributaria no está compensando. En una economía con una contracción acumulada tan abismal (calculada ya en casi 30%) la consecuencia va siendo la desaparición del tributo. Los impuestos aduaneros y el IVA, con alícuotas más o menos fijas, caen igual por la caída en el volumen de las importaciones y del gasto interno. Así que el lector pensará que lo que nos queda es el aporte fiscal que proviene del negocio petrolero. En la oscuridad con la que se manejan las cuentas fiscales, y particularmente PDVSA, es difícil estimar una cifra incluso de cuál puede ser la participación del aporte fiscal petrolero en los ingresos fiscales. Antaño llegó a ser entre 40% y 50% de los ingresos ordinarios. Algunos de mis colegas se inclinan por estimar una cifra que va entre 0 y 10% de los ingresos ordinarios. Si esto es cierto, estamos en presencia de un verdadero cambio estructural en las finanzas públicas de Venezuela y en el ocaso abrupto del rentismo. Sin acceso a los mercados financieros, la salida que viene encontrando el gobierno de Maduro para financiar la creciente brecha fiscal es la impresión creciente de dinero.
Hablemos ahora del corral financiero. El control de cambios, de algún modo ha evitado la fuga masiva de capital y la dolarización abrupta de la economía, pero no está en capacidad de evitar del todo el vaciado del sistema financiero venezolano. En la medida que la inflación se acelera, los saldos líquidos del sistema financiero se hacen más volátiles. La cuentas bancarias se llenan con los pagos de nómina y otras transacciones del sector público (financiadas monetariamente), pero se vacían por el inminente deseo del público de convertir el dinero en otros activos y mercancías. Así que el sistema financiero es sometido a una constante presión por medios líquidos, y al final del día la autoridad monetaria se acomoda imprimiendo dinero. De lo contrario generaría una crisis de liquidez interrumpiendo el sistema de pagos. De hecho, manifestaciones de esto han sido visibles desde que se instrumentó la improvisada y desastrosa conversión del cono monetario.
Por supuesto al inundar de liquidez el mercado financiero y el público estar ávido de proteger su patrimonio, el activo de reserva de valor más buscado, el dólar, se demanda de forma creciente. Si la inundación de bolívares coincide con una sequía de dólares, la mesa queda servida para la explosión del tipo de cambio paralelo. Ese es el precio que los agentes económicos ven a diario en Venezuela. Por ahí está pasando un volumen importante de las transacciones en divisas, y el marcaje tanto como el proceso de formación de precios interno viene afectado por lo que ahí sucede.
El elemento que faltaba lo viene asomando el Gobierno con su reactiva política de incrementos en el salario mínimo que arrastra a toda la escala salarial. En el año 2012, los incrementos del salario mínimo eran semestrales, en el año 2013 pasaron a ser cada cuatro meses y en esa dinámica ya vamos por aumentos cada dos meses. La mayor frecuencia en los ajustes salariales es un síntoma típico de un proceso de aceleración inflacionaria, pero además una fuente de alimentación del proceso. A la velocidad de cambio con que vemos la tasa de cambio paralela y los precios internos, vamos con seguridad a una frecuencia de ajustes salariales mayor.
Pero esta dinámica va a requerir de una mayor fuente de recursos financieros para la economía y para el Gobierno. Las empresas financian los incrementos salariales subiendo precios y solicitando aumentos en sus líneas de crédito a los bancos. El Gobierno lo hace imprimiendo directamente dinero.
Así que los circuitos acumulativos que explican la aceleración de la tasa de inflación están en plena marcha. El Gobierno, asumiendo un colapso no declarado de los ingresos fiscales, financia crecientemente con emisión monetaria su abultado déficit. El dinero inunda los mercados financieros y la gente sale a gastar nerviosamente sus saldos bancarios y monetarios. La demanda de dólares se incrementa frente a la expectativa de que cada día la fortaleza del dólar será mayor. La oferta de dólares, en contraste, se mueve en picada por la asfixia que generan el repago de las deuda pública externa, la caída en la producción de crudo y la rebatiña al interior de PDVSA. La tasa de cambio desarrolla su curso explosivo. Los precios internos se remarcan a una mayor velocidad. La dinámica de los ajustes salariales se hace una manera más frecuente. Las empresas y el Gobierno se hacen de recursos que al final desembocan (por canales diferentes) en una mayor impresión de dinero y así el círculo vicioso acumulativo se desarrolla para convertir un proceso de inflación alta y en aceleración en hiperinflación.
Sobre cómo las hiperinflaciones acaban con regímenes políticos del corte que sea (democracias, regencias, autoritarismos competitivos y puros), es tarea que le dejo a los constituyentistas y asesores de Maduro. Todo no puede ser politiquería, y estudiar no hace ningún daño.
domingo, 6 de agosto de 2017
ADIOS A LA ECONOMÍA
EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ
El título de esta nota, no implica
que en dieciocho años la administración bolivariana se hubiese esmerado por
corregir o encauzar la solución de algunos de nuestros principales problemas
económicos y ahora pasa a desatenderlos. No. Ni ha tenido los suficientes
esmeros, ni ha instrumentado políticas que hubiesen dado más al tino con
aquellos problemas. Ahora de lo que se trata es de una desatención más definida
de la economía derivado de la propia
ineficacia de la administración, de la
continuidad de sus políticas y de la sobredeterminación del ámbito político
sobre otras variables. En este caso nos interesa insistir en el tercer
elemento.
Gobierno sobrecargado. Lo primero que encontramos en la nación es un gobierno sobrecargado de deudas, funciones e ineficiencias. Deudas por el lado de la deuda externa
que se debe pagar a razón de vencimientos y compromisos (en varios de los años
que vienen habrán pagos de hasta 8.000 millones de $), pero también de
contrataciones y abultamiento de la nómina publica, como es el caso de la
nómina de PDVSA y de innumerables empresas e institutos del Estado. Funciones, porque se trata de un
gobierno que busca cada día afectar cualesquiera de los procesos a los que se
ve sometido el ciudadano, creando más requisitos y exigencias o amenazando con
invadir zonas que podrían funcionar sin su intervención (caso de la producción
distribución del pan que ahora en zonas se le ha transferido a los CLAP,
complicando una situación que ya estaba bastante complicada por escasez, costo
y desaparición de bienes sustitutos). Ineficiencias
largas para nombrar, el caso alimentario es de los más expresivos (dos
“constituyentistas” expresan ideas impresionantes: “no hay hambre o crisis
alimentaria” o “no debe dejársele al sector privado participar en la
distribución de alimentos”) a pesar de haber sido señalado de pronta solución por
funcionarios que no cumplieron en 2015 y 2016; también las hay en la salud, la
seguridad y en el mantenimiento de vías a lo interno de ciudades o entre ellas
(panamericana por ejemplo).
La raíz de la sobredeterminacion política. Dos elementos constituyen lo
fundamental para que Venezuela transite a una sobredeterminacion política. En
primer lugar la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Como salida de
arrebato, no cubrió las formas ni los procedimientos y nunca se le podrá afirmar
a nadie que esta “Constituyente” fue pedida o aceptada por el pueblo
venezolano. Apartando consideraciones sobre la manera particular en que se
estructuró el proceso electoral de la misma, lo cierto es que, por el poder de
las armas, la administración bolivariana logró imponer que se estructurara una
ANC. Para lo que estaba pensada, ya lo empezó a ejecutar en casos como
destituir a la fiscal Luisa Ortega Díaz. Ahora se dice que durara no menos de
dos años, esto es, se convertirá en una instancia para atender asuntos
constitucionales o en una forma de realizar actos de gobierno que, en algunos casos de estos últimos, podrán
ser tipo partida errores y omisiones (en el sentido de que pueden meter cosas
no ubicables etc.) o en otros claros y directos y, en cualesquiera de los casos,
ser un poder omnímodo o una especie
de comodín. No es fácil que esta
ANC, por variadas razones, como tampoco lo hizo la anterior, pueda atender
asuntos serios y medulosos de la economía. En segundo lugar, está la pesada
sospecha del fraude que se habría cometido en las elecciones para la ANC. Sino
bastaron las miradas y los videos, dicen los entendidos desde el mismo CNE se
suministraron cifras sobre el número real de votantes. Si hiciese falta más,
están las declaraciones del Rector Luis Emilio Rondón y las de la misma empresa
Smartmatic realizadas en Londres. En tal sentido, estos dos elementes hacen muy
perentorio para la administración bolivariana moverse intensamente en el plano
político por la paradoja de un gobierno débil y sin simpatía popular que
termina siendo “ganador”.
Lo internacional. No es fácil engañar a un país donde haya experticia política, desarrollo
institucional y figuración internacional por desarrollo económico y social.
Menos es fácil engañar a 50 países. Son cerca de cincuenta naciones, incluido
el vaticano los que han rechazado la “Constituyente” y sus cosas implicadas. El
imperialismo, la dominación, la transculturización no pueden haber producido
este rechazo, donde solo los países dependientes del AlBA (lo cual es:
dependientes de Venezuela) y los también dependientes de Caricom, junto a China
y Rusia, también beneficiarios y Marchantes
en la relación con Venezuela, hayan sido los que de manera directa o suave,
según los casos, hayan apoyado las gestiones y resultados para la ANC. Ha
habido y, por lo que se ha afirmado, habrá sanciones a funcionarios y a
Venezuela y no es este el mejor escenario para equilibrar una nación por la vía
de inversiones o cooperación técnica y económica. Más aun, la nación cubana, muy expresiva e interesada
con Venezuela tanto en la primera como en la segunda administración de Carlos
Andrés Pérez, hoy sigue teniendo una alta dependencia de Venezuela. ¿Qué puede
conseguir la nación de ella? Venezuela ya no forma parte de la CAN y acaba de
ser suspendida indefinidamente por los cuatro miembros fundadores del MERCOSUR,
en una decisión que tiene fuerzas adicionales a la suspensión comunicada en
2016. Tiene varios pasos adelante. No se es miembro de MERCOSUR porque el presidente NM o algún funcionario diga
“nosotros somos MERCOSUR” o “no nos pueden sacar de MERCOSUR” (La respuesta de
Venezuela a esta decisión puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=ecqfixNYxI0).
El patrón de relación económica internacional que China reproduce en África, en
América latina y en Venezuela es el de materias primas versus productos
manufacturados. Los chinos –y menos los de hoy- no se han caracterizado por ser
indiferentes en sus inversiones: ni en África, ni en el canal que atravesaría
Nicaragua (donde quieren 50+50 años de administración), ni para el ferrocarril
que atravesará el amazonas. ¿Si no hay organismos internacionales, si son muy
pocos, o pobres y particulares los países con buena relación, de donde saldrán
recursos para una nación que no puede cobijarse, en los por lo menos próximos
doce meses, en precios un poco más altos del petróleo -y nunca altos como hasta
2014-, y que relativamente se le desapareció más de 1 billón de $ obtenidos en
exportaciones petroleras en alrededor de 18 años?
Lo económico que no se atenderá. Esta sobredeterminación política para un gobierno
sobrecargado en un escenario internacional muy particular, lleva a pensar en la
dinámica futura de numerosísimas acciones constitucionales, medidas,
decisiones, actos de gobierno, que ya les generan inquietud, sospecha y
desconfianza a los ciudadanos. Pero, ¿que se atenderá de lo económico? Aunque
algunos y algunas lo hacen, no es fácil desconocer el hambre en Venezuela.
Aunque también haya quien lo haga, no es factible encontrar escenarios boyantes
y pujantes en progreso e inversión en el país. ¿Cómo reinventar nuestro futuro
económico? ¿Con la estrategia cubana? ¿Cuál es la estrategia cubana? ¿En que se
distingue Cuba en cuanto a producción internacional, en relación a calidad de
productos y en cuanto a cadenas de valor? ¿Guerras, exportar la revolución o
médicos? ¿Azúcar, tabacos? ¿Es acaso en recientes exportaciones petroleras con
la ayuda venezolana?
No es creíble que Venezuela haya
abandonado el rentismo y que se encuentre en un nuevo modelo de crecimiento, como
señaló hace meses el presidente NM. ¿Cuál será nuestro desarrollo sectorial y
productivo para convertirnos en una Venezuela Potencia, como gusta en decir la
administración de NM y que permita abandonar el rentismo? Esto no vendrá del
Arco Minero. De allí lo que surgirá será la dilapidación ambiental y de
recursos primarios en el más craso modelo tradicional. De allí no surgirá
competitividad en productos manufacturados, ni en cadenas de valor. Dieciocho
años tiene la administración bolivariana, sin desarrollar nada consistente y
perdurable para el impulso de las exportaciones no tradicionales.
Tampoco es creíble que Venezuela vaya
a solucionar su problema cambiario con la estrategia del Dicom que, a medida
que avanza, crea directos mecanismos inflacionarios y ella misma y el contexto político y económico retropropulsan
el dólar libre o paralelo. Más de 260 millones de $ es lo que se ha liquidado
en las 10 primeras subastas del Dicom hasta ahora. Alguien puede considerar que
es bastante, si se trata de una economía muy pequeña, pero es realmente pírrico
para las necesidades de importación y de inversión de la nación y las empresas
en ella. En esto, el conformismo es una posición bondadosa que busca ocultar
responsabilidades y malas políticas.
Hambre, déficit fiscal y su
monetización, inflación y escasez, desempleo y deterioro del salario, y otros
numerosísimos asuntos forman parte del agudo escenario económico nacional, pero
a la par de todo ello debe pensarse en el clima de inversión, la confianza y la
seguridad. Muchos déficit en estos asuntos tienen variados países africanos y
las inversiones simplemente no les van. Es dramático que, para lo que han sido
nuestros episodios de historia económica de relativamente poco tiempo -o hace
unas décadas- hoy estemos tan deteriorados. Algunos personajes que están en la
ANC les gusta la buena vida, el capitalismo y el hedonismo, para visitarlo y
disfrutarlo, pero para el país han pregonado y ejecutado de lo más primitivo y
desestimulante de la inversión, el orden y la civilidad: asuntos fundamentales
para el crecimiento y desarrollo.
@eortizramirez
eortizramirez@gmail.com
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