jueves, 20 de julio de 2023

Estados Unidos y China: ¿nuevo giro?

 

Estados Unidos y China: ¿nuevo giro?, por Félix Arellano






Estados Unidos y China: ¿nuevo giro?
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Los gobiernos de Estados Unidos y China pareciera que están intentando un giro de diálogo y negociación, promisorio para las dos potencias, para la economía global y para la paz y seguridad del mundo. Los primeros pasos se presentan frágiles y cargados de obstáculos; empero, quienes aspiramos un mundo más humano, deberíamos abogar por el proceso.

Pudiera resultar excesivo asumir que los pequeños pasos de diálogo que están desarrollado, puedan representar un nuevo giro, pero la tendencia se presenta interesante. El proceso inicia formalmente con la pasada visita de Anthony Blinken, secretario de Estado de los Estados Unidos a China (18-19 junio), que incluyó un encuentro con el presidente Xi Jinping.

Recientemente se presenta la visita oficial de la Sra. Janet Yellen, secretaria del Tesoro (06 al 09 de julio), quien sostuvo conversaciones con los máximos jerarcas chinos del ámbito económico, abordando con franqueza y profundidad la compleja agenda que enfrentan los dos países. Para Estados Unidos resulta fundamental encontrar soluciones, entre otros, a las prácticas desleales del comercio chino, las limitaciones a las exportaciones de materias primas estratégicas y las investigaciones abiertas a inversionistas estadounidenses.

El gobierno chino, por su parte, reclama, entre otros, la suspensión de la política de presión con sanciones al comercio, que se inició en la administración del presidente Trump y se ha fortalecido con el presidente Biden y las restricciones impuestas en el ámbito de la alta tecnología.

Varias de las versiones que circulan luego de la visita de la Sra. Yellen, coinciden en destacar que se inicia una nueva fase de comunicación respetuosa y exhaustiva; que podría dinamizar las relaciones económicas entre ambos países, con efectos estimulantes para la economía global. En este contexto resalta el comentario de la Sra. Yellen quien destacó: «el mundo es suficientemente grande para que los dos países prosperen».


Adicionalmente, en el marco del potencial giro, se proyectan futuros encuentros de alto nivel; es el caso de una visita oficial a China de John Kerry, comisionado del presidente Biden para el clima y otro posible encuentro de los cancilleres. También está planteada una posible reunión de los presidentes, que podría ocurrir, en el marco de la 18 Cumbre de jefes de Estado del G20, a efectuarse en la India (9-10 septiembre) o en el Foro de Cooperación Asia Pacifico, a efectuarse en San Francisco, Estados Unidos (noviembre).

El nuevo giro se orienta a fortalecer el diálogo, la negociación y la cooperación entre las dos potencias, cada día mas enfrentadas; empero, debemos tener presente que el diálogo y la negociación no resultan conceptos atractivos; no estimulan pasiones y los más radicales los vinculan con traición o capitulación.

Por el contrario, fortalecer el conflicto y llegar a extremos armados, no obstante, las graves consecuencias que conllevan, se asocia con fortaleza y heroísmo. En la invasión de Ucrania los estamos apreciando, cada parte aspira lo máximo y estima que aún no ha llegado el momento para negociar, menospreciando las nefastas consecuencias que están enfrentando los más vulnerables.

Por otra parte, en occidente, particularmente en los Estados Unidos, se está cultivando una matriz de opinión que sataniza a China y propicia el conflicto, asumiendo que por esa vía se avanza en su debilitamiento; pero los hechos no se corresponden con las aspiraciones y, nos encontramos con una China que se fortalece como potencia en el plano económico y avanza en el militar.

En el caso de la mayoría de los países en desarrollo, la presencia china se ha fortalecido y tiende a desplazar a occidente, tanto en el comercio, como en las inversiones. La estrategia china es hábil y occidente sigue actuando con debilidad y poca creatividad.

Ahora bien, debemos tener presente, que si bien la estrategia internacional de China es creativa y dinámica, en el fondo encubre elementos de perfidia, toda vez que promueve un proceso de destrucción de los valores liberales: las libertades, la institucionalidad democrática y los derechos humanos.

La narrativa oficial china cuida que los crecientes efectos del «garrote», en su actuación internacional, no se difundan, por ejemplo, sus métodos draconianos en el cobro de deudas o la práctica de mantener a los países en desarrollo concentrados en la producción de materias primas o bienes de bajo valor agregado. Esquema que ha sido cuestionado por la izquierda contra los países occidentales industrializados; pero, en el caso de China, asume un silencio cómplice.

La expansión china tiene sus perversidades, pero satanizando su presencia no se resuelven los problemas, por el contrario, se propicia la radicalización y polarización, un escenario que conviene a los intereses chinos. La opción del radicalismo agrava la situación, en detrimento de la sociedad en su conjunto. No se trata de excluir a China, se deberían poner límites y lograr equilibrios.

En el contexto del radicalismo, el diálogo y la negoción se presentan como la antípoda. Las narrativas autoritarias tienden a cerrar el camino, utilizando los más diversos argumentos, creando un ambiente emocional que vincula tales procesos con la traición. Pero no podemos desconocer que son los caminos que pueden garantizar la paz, la convivencia y el bienestar.

No está nada fácil para los dos gobiernos avanzar y poder consolidar el giro de la cooperación, se ha invertido mucho tiempo y recursos promoviendo el clima del rechazo y la satanización. Para los aliados de China, que promueven la narrativa antisistema contra el imperio, les resulta complejo reconocer la conveniencia de este nuevo giro. Algunos de ellos no logran asumir el giro de Deng Xiaoping hacia la economía de mercado, es el caso de las dictaduras de Cuba y Corea del Norte, aferradas al falso discurso comunista, por el temor que, una potencial prosperidad económica, debilite su poder hegemónico.

Resulta prematuro y ambicioso aspirar que el giro de cooperación se oriente a otros objetivos fundamentales, como la negociación de la paz en Ucrania. Las dos potencias juegan un papel fundamental en ese conflicto y debemos reconocer que, tanto Putin el invasor, como Zelensky, parecieran obsesionados en ganar la guerra, lo que parece remoto, pero sus pueblos enfrentan las peores condiciones.

En ese contexto, cabe destacar las recientes declaraciones de la Sra. Yellen, quien asiste a la reunión de ministros de finanzas del G7 en la India, ha señalado: «poner fin a la guerra de Ucrania es un imperativo moral».

Entramos en el mundo de la fantasía si aspiramos que el giro incluya el delicado caso de Taiwán, una «espada de Damocles» para la paz mundial. En la mentalidad expansionista del máximo líder chino Xi Jinping, debe ser un tema intocable. Por otra parte, el negativo precedente de Hong Kong, hace más compleja la búsqueda de soluciones creativas y pragmáticas, pero no debemos perder la confianza en la capacidad humana para construir la paz.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

viernes, 14 de julio de 2023

Las paradojas de la globalización

 

Las paradojas de la globalización

Creo que se debe ir es a la gobernabilidad, de este fenómeno y tendencia histórica, para que pueda ser un proceso inclusivo, dentro del cual todos podamos sacar beneficios y tener una globalización más equitativa y solidaria esta es la ruta a seguir




 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

13/07/2023 05:00 am

Releyendo el libro“ La Paradoja de la globalización” de Dani Rodrik, 11 años después, cobra este texto mayor actualidad, en la reflexión y análisis contemporáneo el contexto histórico e intelectual en aquel entonces y el que hoy se nos presenta, y que pone en evidencia las encrucijadas, los vaivenes que ha tenido esta tendencia y proceso de la humanidad (La Globalización). Pues bien, la globalización tiene, entre otras, muchas características, desearía recalcar o destacar dos de ellas, por una parte, su alcance, es decir la extensión del proceso y la intensidad de los fenómenos que le son propios. Es decir, en el alcance y la profundidad que producen sus efectos en los distintos niveles de los procesos sociales y en los cambios operados en los sistemas políticos de los Estados nacionales que forman parte de la estructura internacional. Ambos procesos en una resignificación de la aceleración del tiempo de la modernidad. En la globalización, la simultaneidad es esencialmente la modalidad temporal dominante. Hay un proceso sincrónico.

En efecto, la globalización es polifacética, multiforme, modifica estructuras económicas, afecta procesos sociales, promueve nuevas tecnologías, replantea figuras y categorías políticas, y especialmente impacta y afecta nuestras vidas de distinto modo, positiva y negativamente, dependiendo de la economía, ubicación geográfica, recursos, tecnología, educación e infraestructura.

En ese sentido, el marco conceptual y analítico que ofrece el profesor de Economía Política de Harvard, Dani Rodrik, en su último libro La paradoja de la globalización, ofrece algunas respuestas a los dilemas o paradojas de esta dinámica internacional, como fuerte incidencia en lo interno de cada uno de nuestros países. Nos centraremos en tres de ellas. Rodrik habla del «trilema político de la economía mundial» entre el Estado nación, la democracia y la hiperglobalización. Según su análisis solamente dos de las tres premisas son compatibles al mismo tiempo. Es decir, (1) la democracia se debilita en el marco del Estado nación si éste está integrado profundamente en la economía internacional; (2) la democracia y el Estado nación son compatibles solamente si retrocede la globalización; (3) la democracia puede convivir con la globalización si se articulan fórmulas de gobernanza transnacional y se debilita el Estado nación.

En primer lugar, la hiperglobalización y el Estado nación funcionarían bien en un mundo friedmaniano en el que los únicos servicios que proveen los gobiernos son aquellos que garantizan el buen funcionamiento de los mercados es decir su marco regulatorio. En este mundo, según Rodrik, «el objetivo de los gobiernos es ganar la confianza de los mercados para poder atraer comercio y entradas de capital: austeridad, gobiernos pequeños, mercados laborales flexibles, desregulación, privatización y apertura comercial».

Citando a Rodrik «Consideremos todo lo que se necesita. Los mercados modernos precisan una infraestructura de transporte, logística y comunicación, que en gran parte es el resultado de inversiones públicas. Necesitan sistemas de cumplimiento de contratos y protección de los derechos de propiedad. Precisan regulaciones que aseguren que los consumidores tomen decisiones informadas, que las externalidades se internalicen y que no se abuse del poder del mercado. Necesitan bancos centrales e instituciones fiscales para evitar el pánico financiero y los ciclos comerciales moderados. Precisan protecciones sociales y redes de seguridad para legitimar los resultados distributivos». Es decir instituciones que le provean de gobernabilidad.

Sigamos con el marco establecido por Rodrik: la segunda opción consiste en limitar la globalización para fortalecer la democracia y la soberanía nacional. El autor propone un replanteamiento de los acuerdos comerciales y una regulación más rigurosa de los movimientos de capital para permitir la expansión del espacio democrático a nivel nacional que priorice los objetivos sociales y económicos nacionales sobre los de las empresas y grandes bancos transnacionales, sobre lo que en una oportunidad denomino Peter Drucker la economía simbólica. Por lo tanto, se podría fijar una tasa a las transacciones financieras, como lo propuso Joseph Tobin hace más de 39 años.

En tercer lugar, para cerrar el trilema, existe la posibilidad de ir sacrificando paulatinamente el Estado nación y construir redes sólidas de democracia transnacional que sean compatibles en escala, espacio y poder, con la globalización. Es por esta vía por la que Europa, dada su experiencia en la construcción de un proyecto supranacional, podría superar los desafíos del trilema. Solamente a través de una Europa federal, política y económica, los europeos podremos continuar integrándonos en la economía global, preservando nuestra democracia. Es decir, lograr una gobernanza total no sólo Europea sino global. Es eso posible, no lo sabemos pareciera que el mundo desea caminar hacia ese rumbo, es caminar en la modelación y en la mayor interacción de ese proceso.

Sin embargo, siguiendo a Rodrik «El Estado nacional vive, si no del todo bien, y sigue siendo esencialmente la mejor alternativa a la gobernanza de la economía, la sociedad en términos democráticos. La búsqueda de governance global es algo absurdo o por lo menos hoy imposible dado las últimas tres crisis: la pandemia del Coviv-19, la Guerra Rusia contra Ucrania y la crisis de la economía mundial. Es improbable que los gobiernos nacionales cedan un control significativo a instituciones trasnacionales, y las reglas armonizadoras no beneficiarían a sociedades con necesidades y preferencias diversas. La Unión Europea puede ser la única excepción para este axioma, aunque su crisis actual tiende a demostrar que es así».

Creo que se debe ir es a la gobernabilidad, de este fenómeno y tendencia histórica, para que pueda ser un proceso inclusivo, dentro del cual todos podamos sacar beneficios y tener una globalización más equitativa y solidaria esta es la ruta a seguir. Estos son alguna de las paradojas, es lo que la hace un asunto interesante para el análisis y comprensión y estudio contemporáneo.

Finalmente, como dice Rodrik «Deberíamos esforzarnos por alcanzar una máxima globalización que sea coherente con un espacio para la diversidad en los acuerdos institucionales nacionales».

jesusmazzei@gmail.com

 

jueves, 13 de julio de 2023

Mercosur: ¿sin perspectivas?

 

Mercosur: ¿sin perspectivas?,

 por Félix Arellano





Mercosur: ¿sin perspectivas?
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Se ha celebrado una nueva reunión semestral de Jefes de Estado del Mercosur (la nro. LXII) en el puerto argentino de Iguazú los días 3 y 4 de julio, y los resultados reconfirman las tendencias negativas que han prevalecido en el proceso en los últimos años, entre otras, el desinterés por los aspectos técnicos, la concentración en aspectos políticos e ideológicos, lo que ha conllevado la permanente confrontación y el estancamiento, para los más críticos, el agotamiento del proyecto de integración.

La crisis estructural del Mercosur es compleja, profunda y de largo aliento. Varios aspectos fundamentales para la consolidación de la integración requieren de revisión; empero, han sido desplazados por la diatriba política e ideológica, que logró su máxima expresión con la incorporación del gobierno bolivariano de Venezuela como miembro pleno (presentada en el 2006, confirmada en el 2012), y no se ha logrado superar, no obstante, la suspensión del gobierno venezolano en el 2017.

Entre los temas técnicos que se han archivado, afectando el funcionamiento y eficiencia del bloque, se pueden mencionar: el sistema de toma de decisiones, con una supranacionalidad discrecional contradictoria; el mecanismo de solución de diferencias carente de la automaticidad necesaria; la ausencia de mecanismos de protección temporal y de equidad, en detrimento de los países y sectores productivos más débiles.

Tampoco se han atendido temas fundamentales, como las distorsiones y contradicciones presentes, tanto en la zona de libre comercio y, con mayor rigor, en la unión aduanera. Temas cruciales como las medidas no arancelarias o para arancelarias que afectan al programa de liberación, no ha sido objeto de la negociación que requieren, lo que afecta el libre comercio y deteriora la confianza de los sectores empresariales en el mercado ampliado.

La unión aduanera, cuyo Arancel Externo Común (AEC) fue aprobado mediante la Decisión 22/94 del Consejo Mercado Común en 1994, sigue enfrentando en estos momentos las excepciones que, con carácter temporal, se adoptaron originalmente; es decir, las listas de excepciones de cada país miembro, las listas de excepciones sectoriales (bienes de capital, bienes de informática y telecomunicaciones, sector automotor y sector azucarero), casos especiales de sensibilidad (juguetes, lácteos, duraznos en almíbar, materias primas de Uruguay y Paraguay e insumos agrícolas de Paraguay); así como las normativas aduaneras especiales de cada país miembro.

Las perspectivas de la unión aduanera se presentan inciertas si consideramos que las listas antes mencionadas han debido desaparecer y fueron renovadas en el 2022 por siete años. Adicionalmente, las negociaciones encaminadas a la revisión de los niveles arancelarios vigentes, han resultado tan lentas y difíciles, que el gobierno brasileño decidió una importante reducción de niveles arancelarios de forma individual.


Está en negociación la adopción de un mecanismo más flexible para la reducción de aranceles, –recordemos que la Comunidad Andina tenía el mecanismo reducción arancelaria para los casos de producción insuficiente– pero el gobierno uruguayo lo condiciona a la aprobación de otro esquema flexible para las negociaciones comerciales con terceros países. En el contexto de la globalización el AEC no resulta un mecanismo atractivo, al respecto, la Comunidad Andina lo suspendió mediante la Decisión 805 adoptada en abril del 2015 y el Mercosur exhibe un arancel externo poco común.

Otro tema vinculado a la unión aduanera que está generando crecientes tensiones entre los países miembros, tiene que ver con las negociaciones comerciales con terceros países. Uno de los temas centrales en la reciente cumbre. Recordemos que sobre el particular la normativa vigente, la Decisión CMC 327/00, establece que las negociaciones comerciales con terceros países se deben realizar en conjunto, para lograr la estabilidad del mercado ampliado y la unión aduanera.

Ahora bien, las experiencias han demostrado que la complejidad de las negociaciones conjuntas, limita seriamente los avances; para superar tal situación, los países han adoptado, un esquema más flexible, en las negociaciones con la región, construyendo en conjunto la parte normativa de los acuerdos y los anexos, particularmente lo relativo al programa de liberación, supeditados a negociaciones individuales de cada país miembro.

Con la región latinoamericana las negociaciones comerciales han avanzado, pero no es el caso con el resto del mundo, situación que ha cuestionado el presidente Luis Lacalle Pou del Uruguay, quien aspira que Mercosur avance en una mayor apertura comercial e inserción en el contexto económico internacional y propone una agenda de negociaciones ambiciosa, que incluye a las diez economías más importantes del planeta.

La propuesta uruguaya ha generado resistencias, pero el gobierno uruguayo insiste y, en tal sentido, ha iniciado estudios técnicos para evaluar una posible negociación comercial individual con China. El presidente Lula, tratando de calmar los ánimos del Uruguay, ha destacado que también Brasil tiene interés en la negociación con China, pero que en estos momentos la atención se debería concentrar en la revisión del acuerdo negociado con laUnión Europea, proceso que tardó más de una década y que aún espera por la ratificación; y, adicionalmente, culminar las negociaciones en curso con Canadá, Corea del Sur, Singapur y el Líbano.

Debemos tener presente que en Uruguay están previstas elecciones presidenciales para el 2024, de mantenerse el partido nacional (partido blanco) en la presidencia no sería de extrañar una ruptura con el bloque. Las resistencias a la propuesta uruguaya son fuertes, al punto que el gobierno argentino se ha retirado de las negociaciones que se adelantan con Corea del Sur y Singapur.

Junto a las tensiones que está generando el tema de las negociaciones comerciales, el fantasma ideológico, que tanto daño ha generado en la región y en el Mercosur, se avizora en el panorama, con algunos potenciales proyectos del presidente Lula, quien ha asumido la presidencia del bloque por los próximos seis meses. Entre los temas que podría promover la presidencia brasileña, en el corto plazo, destacan: la conformación de la moneda única del Mercosur; empero, el gobierno argentino está promoviendo la ampliación y consolidación del actual sistema de pago con monedas nacionales al interior del Mercosur.

Otros de los proyectos que están en el portafolio del presidente Lula son acelerar la incorporación de Bolivia como miembro pleno y la reincorporación de Venezuela. Tales proyectos, que tienen una carga político ideológica importante, encuentran serias dificultades. En el caso de Bolivia, la decisión está paralizada en el Congreso de Brasil, que el Partido de los Trabajadores no ha logrado controlar.

La reincorporación de Venezuela encuentra en estos momentos el rechazo de los gobiernos de Uruguay y Paraguay y, conviene recordar que las decisiones en el Mercosur se adoptan por unanimidad; en consecuencia, un voto negativo representa un veto.

La relación de Venezuela con el Mercosur es un tema complejo que amerita una atención especial, por lo pronto se puede destacar que ha sido un proceso discrecional sin reflexión técnica, ni consulta con los sectores involucrados y directamente afectados, una decisión adoptada por criterios estrictamente ideológicos, que ha generado problemas para todos, en particular para los miembros fundadores del Mercosur. Una eventual reincorporación exige de una profunda revisión de las condiciones originales de incorporación como miembro pleno.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

miércoles, 12 de julio de 2023

ECONOMÍA VENEZOLANA: ENTRE EL FRACASO DE LAS EXPECTATIVAS Y EL SOBREAJUSTE.

 

ECONOMÍA VENEZOLANA: ENTRE EL FRACASO DE LAS EXPECTATIVAS Y EL  SOBREAJUSTE.

EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ

 


Aumento de impuestos y tarifas, incremento en costo de servicios, negativa palpable de aumentos de salarios, en un contexto abiertamente inflacionario, mantenimiento del encaje y las correspondientes restricciones al crédito, son algunas de las expresiones de un sobreajuste del lado del sector público que “lidera” la economía y que, de tiempo atrás, tiene poco que aportar en la conducción de la misma; así  pues,  habiendo ejecutado numerosos intentos fallidos, podemos  permitirnos usar el termino sobreajuste. Como generalmente sucede en economías menos desarrolladas y con escasos desarrollos en la sociedad civil, terminan pagando los costos o las cargas, los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso, como algunos de ellos son en la actualidad venezolanos, dado su ubicación como empleados públicos y, específicamente, de los  sectores como la salud y la educación.

Tal sobreajuste busca compensar, además, las restricciones estructurales (pozos desatendidos, menor disponibilidad de recursos para invertir, otros), puede decirse ahora, en la obtención de los cuantiosos ingresos petroleros, otrora obtenidos  por la economía venezolana (como los del periodo de 10 años previos a 2014). Busca el Estado/Gobierno[1], ahora sin relativamente tantas divisas, gastar menos y obtener más para “equilibrarse”.

Ante este escenario, ya advertido en distintos momentos, como durante 2018[2], no han faltado los entusiastas[3] y varias veces acomodados de todo tipo, vaticinando mejorías que hoy día a comienzos del segundo semestre de 2023, se muestran sin pertinencia ante la realidad económica y social. Dos fantasmas muy reales medran en la oscuridad; la inflación/hiperinflación y la dolarización informal.

Sobre la inflación, ya sabemos que las proyecciones han tenido que reconsiderarse y cobijarse hoy día en el proyectado 400% del multilateral de marras, siempre atento a registrar y proyectar. Más aún, se oyen hoy día cosas como “bueno, la gente se acostumbra a vivir con la inflación” (caramba, caramba, con pensiones de menos 5$  y sueldos de profesores universitarios rayando en la miseria absoluta y relativa). Más aun, hoy día, es más que clara la importante disminución del consumo que, parafraseando a un estimado profesor, podríamos decir que el consumo lo es todo. El consumo, dada la pertinaz inflación y el contexto de sobreajuste planteado, ha entrado en la fase de deterioro acentuado para productos de consumo de distintos estratos. Claro, habrá siempre los que con cierta sorna señalen que hay gente consumiendo pescado y quesos especiales así como carros de alta gama, teniendo en su mano un Wiski o vino de alta gama, por usar prestada la expresión. Es esto lo que ha llevado  a la realización de ofertas en ventas o a las alarmas desde el exterior señalando que la cosa económica se está volviendo a poner en Venezuela como en años recientes, cuando empezó a decaer la economía;  pero, lamentablemente, no es cierto en los grados tal realismo, pues ahora estamos peor.

Como si no fuese suficiente, la Hidra que es la dolarización informal y chucuta, se reproduce y reproduce generando nuevas sorpresas. ¡Ahora resulta que hay que medir la inflación en dólares! Muchos no creían o decían que no existía inflación en dólares, como si estuviésemos en cualquier mercado prístino, serio y dinámico de los que pueden encontrarse en casos en el escenario internacional. No, la dolarización nuestra nació con distorsiones muy de compromiso futuro, dado no solo que ha sido informal sino que además heredó variadas perversiones[4].

No nos parece que la dolarización sea el camino de solución de los problemas de Venezuela[5], pero los opuestos al imperio y los analistas cordiales y seguidores han podido dejarse medias tintas y decretarla formalmente. La pregunta siempre fue: ¿por qué no lo hacen? Ah… pero aprende uno que de ese escenario distorsionado, sin precios ni salarios en dólares se benefician varios/varios, y, el mismo fisco, que ajusta y sobre ajusta tiene o busca  sus dividendos, incluso políticos. Por otra parte, a algunos no les es difícil señalar que el $ pueda pronto acercarse a los 50 0 100 bolívares[6] en tiempo próximo cercano.  

Nada de lo señalado, pareciera ir en beneficio de los sectores menos favorecidos en la distribución del ingreso. Pues, a pesar de los grupos de trabajadores que ganan en dólares en el área privada, se sabe que, ni son la mayoría, ni están protegidos de la inflación en general ni de la de dólares. La desvalorización del bolívar en Venezuela es terrible, pero no está muy lejos la relativa al dólar, independientemente de su valor y significación a nivel internacional.

 

12 de julio 2023

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

 



[1] Esta fusión o no diferenciación ha sido resultado de las acciones de la Administración Bolivariana en sus más de 23 años de ejecutorias.

[5] Pocas economías, generalmente pequeñas, han pasado a dolarizar o usar otra moneda, y no se le ha visto clarificado su camino al desarrollo o  establecimiento de condiciones conducentes al mismo.

[6]Hoy 12 de julio de 2023 el promedio supera, en lo que hemos llamado la Dictadura de los portales, los 30 Bs por $.

 

domingo, 9 de julio de 2023

Cuándo fue el primer estallido en los suburbios franceses y por qué se repiten periódicamente

 https://www.bbc.com/mundo/articles/cl4d467pv5po

Cuándo fue el primer estallido en los suburbios franceses y por qué se repiten periódicamente

Henri Astier

BBC News

Gente mirando neumáticos arder en Burdeos

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Pie de foto,

Escena en Burdeos durante disturbios en toda Francia por la muerte de un chico de 17 años a manos de un policía en París.

Cuando los suburbios franceses pobres captan la atención de los medios, generalmente es porque están en llamas.

El estallido social provocado por la muerte de Nahel M, de 17 años, luego de que un policía le disparara el 27 de junio no es una excepción.

La tragedia ha vuelto a centrar la atención en las llamadas banlieues, las barriadas de las ciudades francesas, por otra ola de disturbios en toda Francia.Saltar Recomendamos y continuar leyendo


Final de Recomendamos

Para algunos, la violencia es el resultado de la pobreza y la discriminación: los males sociales arraigados en esos sombríos barrios de Francia provocan que sigan siendo polvorines.

Otros ven los disturbios principalmente como una cuestión de orden público: pandillas y delincuentes menores que usan la ira por una muerte trágica como excusa para sembrar el caos.

Pero se mire como se mire a las banlieues de Francia, sus problemas han sido reconocidos por las autoridades desde hace mucho tiempo y no se resolverán en el corto plazo.

En 1977, el entonces primer ministro Raymond Barre lanzó el primer plan para regenerar urbanizaciones, expresando su preocupación de que pudieran convertirse en "guetos".

Con el tiempo, se ha desarrollado una "politique de la ville" (política para la ciudad), que abarca todo, desde la vivienda hasta la educación, el empleo, la salud y la cultura, y tiene como objetivo reducir la brecha con otras partes del país.

Se han creado una serie de organismos oficiales: el Consejo Nacional de las Ciudades, la Comisión Interministerial de Ciudades para el Desarrollo Social Urbano, la Agencia Nacional para la Renovación Urbana, por mencionar algunos.

Y se ha ideado una sopa de letras de siglas para varias iniciativas, desde FNRU (Programa Nacional de Renovación Urbana) hasta ZUS (Zonas Urbanas Sensibles).

Durante los últimos 20 años, se han gastado más de US$65.000 millones en una campaña colosal para renovar bloques de viviendas y construir nuevos hogares, así como para mejorar las instalaciones y la infraestructura en los barrios residenciales.

Pero los resultados de tal activismo gubernamental parecen menos que impresionantes.

Prioritarios

Oficial de la policía nacional francesa asegura la entrada a un edificio junto al nombre 'Nahel', rociado en una columna durante las protestas en Nantes, en el oeste de Francia, el 30 de junio de 2023.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Los barrios más pobres, ahora denominados "barrios prioritarios", albergan a más de cinco millones de personas. Muchos son inmigrantes o franceses de tercera o cuarta generación.

Alrededor del 57% de los niños que viven en esas comunidades viven en la pobreza, frente al 21% de la población francesa en su conjunto.

Según el Institut Montaigne, un grupo de expertos, los residentes de estos barrios tienen tres veces más probabilidades de estar desempleados.

A pesar de los miles de millones de dólares gastados para mejorar las conexiones de transporte, el aislamiento sigue siendo una de las principales quejas expresadas por los residentes.

Se han levantado nuevos edificios públicos. Pero según el sociólogo francés Christian Mouhanna, los recortes en los servicios públicos han tenido un efecto devastador.

"Ni siquiera la escuela es vista por estas personas como una forma de mejorar sus vidas", le dijo a la BBC.

El desempleo, las drogas y la discriminación continúan sin cesar, dice Mouhanna.

Las relaciones con la policía es otro gran problema.

Muchos hombres de origen inmigrante se quejan de la discriminación por parte de los oficiales.

La oficina de derechos humanos de la ONU dijo que los recientes disturbios eran una oportunidad para que Francia "aborde problemas profundos de racismo en la aplicación de la ley".

Otros señalan los desafíos de vigilar áreas con un alto índice de criminalidad.

Entre 2012 y 2020, un total de 36 miembros de las fuerzas de seguridad fueron asesinados en toda Francia mientras estaban de servicio.

Al menos 5.000 resultan heridos cada año. Con cientos de oficiales heridos en los disturbios recientes, el total del año será mucho mayor.

Círculo vicioso

Escena del video de la policía con la víctima momentos antes del disparo y muerte
Pie de foto,

El auto de Nahel M con la policía, momentos antes de que arrancara, le dispararan y muriera.

La muerte de Nahel M estuvo lejos de ser un incidente aislado.

Según datos policiales, el año pasado 13 personas fueron asesinadas por agentes por incumplir una orden de alto mientras conducían.

Las tensiones de larga data alimentan un ciclo desalentador: cada muerte desencadena una explosión de violencia y una respuesta policial que, aunque necesaria, siembra las semillas de más desconfianza.

Los primeros disturbios de banlieue ocurrieron en 1979 en Vaulx-en-Velin, un suburbio pobre de Lyon, cuando un adolescente se cortó las venas después de ser arrestado por robar un automóvil.

Dos años más tarde, otro intento de lidiar con el robo de un automóvil provocó días de disturbios en la cercana Vénissieux.

La muerte de dos jóvenes en la misma zona resultó en problemas similares en 1990 y 1993.

Con mucho, los peores disturbios ocurrieron en 2005.

Dos adolescentes murieron en una subestación eléctrica cerca de París mientras se escondían de la policía.

Los suburbios estallaron por todo el país. Se quemaron autos, se saquearon tiendas y la policía reprimió, lo que provocó un estado de emergencia de tres semanas.

Desde entonces, ha habido brotes esporádicos en las banlieues y, como ha sido el caso en los últimos días, los principales objetivos suelen incluir ayuntamientos, comisarías y escuelas, cualquier edificio asociado con el estado francés.

¿Fracaso?

Manifestantes y policías en la Plaza de la Concordia, París

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Cara a cara, el 30 de junio, en la Plaza de la Concordia, París.

Puede ser tentador concluir que los esfuerzos para incorporar a los suburbios a la vida social y económica del país han sido un costoso fracaso durante décadas.

Una búsqueda de noticias sobre "politique de la ville" arroja una letanía de quejas sobre objetivos perdidos e inconsistencias.

El organismo de auditoría oficial de Francia señaló en 2020 que, a pesar de que el gobierno gasta aproximadamente US$10.000 millones en las banlieues cada año, siguen sumidos en la pobreza, la inseguridad y la falta de servicios.

Pero esto no significa que el gasto haya sido en vano, o que las políticas hayan fracasado.

Si miras las banlieues como lugares, el panorama sigue siendo sombrío. Pero si te enfocas en las personas, puede haber motivos para la esperanza.

Los "quartiers prioritaires" son lugares de gran movimiento residencial.

Según un informe oficial de 2017, en un año determinado, entre el 10 y el 12% de los residentes se mudan fuera del área, generalmente a un suburbio más agradable.

Esto significa que, en un momento dado, alrededor de dos tercios de los residentes de una banlieue han vivido allí menos de 10 años.

En conjunto, las poblaciones siguen siendo alarmantemente pobres, pero los pobres de hoy no son necesariamente los pobres de ayer y pueden no ser los pobres de mañana.

¿Éxito?

Propaganda de la serie Lupin con Omar Sy

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Omar Sy, protagonista de la serie de Netflix "Lupin", es una muestra de éxito.

Estrellas como el futbolista Kylian Mpappé o el actor Omar Sy son la cara mediática del éxito banlieue.

Pero mucho más significativo es el hecho de que muchos de sus amigos de la infancia probablemente ahora sean ingenieros de software o gerentes de tiendas.

El organismo estadístico de Francia (Insee) ha destacado recientemente la movilidad social de los descendientes de inmigrantes.

La proporción de graduados universitarios entre ellos es cercana a la de la población general, muestra su informe.

Un tercio de los franceses de origen extranjero con un padre no calificado alcanza puestos directivos, frente al 27% de sus homólogos nativos.

Por supuesto, los inmigrantes y sus descendientes siguen sufriendo la falta de oportunidades, la discriminación y otras barreras.

Y el hecho de que muchos escapen de las banlieues no es un consuelo para los que están atrapados allí durante años.

Estos últimos seguirán soportando niveles desproporcionados de pobreza, desempleo y violencia.

Y tendrán entre dos y tres veces más probabilidades que otros franceses de tener roces con las fuerzas del orden.

La única esperanza es lograr salir antes de que llegue la próxima ola de disturbios.