domingo, 12 de diciembre de 2021

AVEX y Rafael Caldera: 48 años después.-

 

AVEX y Rafael Caldera: 48 años después.-

Venezuela, buscaba abrirse al mercado externo como una palanca al desarrollo y al avance tecnológico del momento


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

09/12/2021 05:00 am

 


            Hace 48 años, el 5 de noviembre de 1973, la Asociación Venezolana de Exportadores (AVEX) a la cabeza en aquel entonces de Antonio Díaz Martínez y Régulo Campo Martínez como su Director Ejecutivo, respectivamente y el directorio de la época, le rindieron un homenaje al Presidente de la República de aquel momento el Dr. Rafael Caldera, por la labor realizada en materia de la política de exportaciones no tradicionales. En efecto, en los discursos de ambos dejan ver una obra positiva y que enrumbaba al fortalecimiento del sector exportador no tradicional en los años venideros. Díaz Martínez, afirmaba que en 1968, Raúl Leoni, cuando partió la Primera exposición Flotante al Caribe, afirmó que “…ese barco que hoy sale lleno de esperanzas, regrese cargado de pedidos…”. Era la primera pieza del rompecabezas del sector exportador venezolano, hace más de 50 años y que germinaría en el período de Caldera 1969-74.

            En efecto, esto en 5 años se transformo positivamente, en un largo proceso organizativo y de formación de conciencia nacional en materia de exportaciones no tradicionales, en una política pública integral que conto entre otros instrumentos con la creación del Instituto de Comercio Exterior, adscrito a la Cancillería siendo Canciller Arístides Calvani, un Ley de Incentivos a la Exportación, una Ley de Financiamiento de las Exportaciones no Tradicionales, la Denuncia del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos, una Reforma Arancelaria moderna para el momento y la incorporación del país, al acuerdo de Cartagena, mejor conocido como Pacto Andino, luego de arduas y complejas negociaciones, mediante el Consenso de Lima y la Decisión 70, también una Ley de Protección a la Marina Mercante Nacional y otra ley sobre Mercado de Capitales, y además, el Centro Experimental para las Exportaciones-CIEPE- que buscaba adecuar a los nuevos tiempos a la ya obsoleta Dirección de Comercio Exterior, del Ministerio de Fomento y transformar el ordenamiento jurídico y dotar al sector externo de organizaciones modernas, con perspectiva de futuro.

            Venezuela, buscaba abrirse al mercado externo como una palanca al desarrollo y al avance tecnológico del momento, en una apertura de su sector externo inédito en su momento. Fue pues, una política integral y racionalmente bien diseñada, ese merito del gobierno de Rafael Caldera, de su visión y amplia apertura de miras, le granja en la historia de las exportaciones no tradicionales en materia de hechura de políticas públicas, positivas, un lugar privilegiado en la historia, sin lugar a dudas.

            El discurso de Rafael Caldera lo pudiéramos dividir en varias partes a saber, una, la introducción que abre el camino que ya de una organización madura (AVEX) que ha pasado su época de nacimiento y se apresta a enfrentar el futuro. Por otra parte, la visión de una política económica conjunta, esto es una política de comercio exterior como nunca antes el país la tuvo, política que contó con la coordinación y cooperación de los ministerios de Exteriores, Hacienda, Fomento, Agricultura y Cría y por supuesto el recién creado Instituto de Comercio Exterior (ICE). Luego Caldera, hablo sobre la integración y la apertura y aquí cabe mencionar el recordatorio sobre el Foro Nacional de Integración, un novedoso mecanismo de inclusión y participación en el diseño de políticas públicas, sobre todo con atención a la futura adhesión al Acuerdo de Cartagena, que se logro ese año cuando Caldera, lo firmo el 13 de febrero de 1973, los documentos que integraban a Venezuela al Consenso de Lima. Esa apertura no podía dejar a mercados que se abrían con curiosidad por ejemplo el de los países socialistas, más allá de nuestros mercados naturales como los Estados Unidos, América Latina y Europa y por supuesto un área donde la política exterior y de comercio exterior actuaron juntos el Caribe y fue la que ejecuto ese gran Canciller que fue Arístides Calvani.

            Ahora bien, en su discurso Caldera, menciona la importancia del aggiornamento jurídico de leyes novedosas para enrumbar el comercio exterior con la ley sobre Mercados de Capitales, la Ley sobre Protección a la Marina Mercante completada con la atención a los puertos, la adquisición de nuevos barcos, nuevas rutas marítimas y la iniciación de nuestra flota petrolera. Todas estas políticas dentro de una política fiscal y monetaria prudente y discreta, que busco fortalecer el bolívar como efectivamente se hizo. Y además, reivindicar el precio de las materias primas, que en los términos de intercambio en aquel instante estaban con precios bajos.

            Caldera, habló del Petróleo, como factor anti-inflacionario, la utilización de los ingresos adicionales que ingresaron durante los años 1973-76, como factor de desarrollo económico y social. Una política de subsidios con justicia y economía entre otros aspectos. En fin, el discurso de Caldera, aquella noche del Hotel Caracas Hilton, puede considerarse memorable y una de sus mejores piezas oratorias en materia económica, ciencia en la cual él siempre advertía, que no era economista, pero leía con interés los textos económicos fundamentales para la acción de un político, es tener una clara visión de la economía política.

            En síntesis, un momento importante para el comercio exterior venezolano, hoy impensable e irrepetible. Coincidencias de la vida, en su segundo gobierno se llegará a un pico de exportaciones no tradicionales (7.200Millones US$ en 1998), produciendo además, una modernización organizacional, cuando se crea el Ministerio y Comercio en 1994 y el Banco de Comercio Exterior y se sigue trabajando en conjunción con AVEX. Caldera, siempre valorizo el aporte de AVEX al desarrollo del país y fue amigo de la organización.

jesusmazzei@gmail.com

 

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Reaccionando frente a China

 

Reaccionando frente a China, 

por Félix Arellano





Mail: fgap1749@gmail.com


Podríamos asumir, con algo de optimismo, que la dinámica mundial podría resultar más esperanzadora, si el enfrentamiento con China se orienta por una senda de competencia creativa y generadora de bienestar, como podría ser el caso con la reciente decisión de la Unión Europea (UE), de aprobar el ambicioso proyecto de la Puerta Global (Global Gateway), y la iniciativa del presidente Joe Biden de invitar a un centenar de líderes del mundo, a una conferencia virtual para reflexionar, entre otros, sobre el futuro de la democracia y el desafío que generan los gobiernos autoritarios.

Tales iniciativas, con potenciales beneficios para los países en desarrollo y la institucionalidad democrática, podría ayudar a limitar la atmosfera conflictiva que está estimulando el presidente de China Xi Jinping, en su estrategia encaminada a fortalecer el liderazgo de su país a escala mundial, con una actitud más directa y agresiva, que presenta la Ruta de la Seda como el proyecto emblemático; aprobado en el 2013, en el que participan aproximadamente 70 países, en su mayoría en desarrollo, pero también algunos miembros de la UE como Italia, España, Portugal y Grecia.

Por otra parte, la estrategia expansiva china también contempla posiciones más agresivas, incluso de carácter militar, como son los casos: del expansionismo en el mar meridional, la presión sobre Hong Kong, los choques militares en la frontera con la India y las crecientes amenazas a Taiwán. Acciones que están orientando las relaciones con occidente en el peligroso esquema de la trampa de Tucídides, generando la incertidumbre de un potencial enfrentamiento militar de consecuencias impredecibles.

Conviene resaltar que las iniciativas de la UE y los Estados Unidos, pueden representar un cambio cualitativo, al abordar la relación con China de forma más integral, tratando de definir límites, sin menospreciar las oportunidades que puede conllevar el relacionamiento económico con la poderosa potencia asiática.

Con la iniciativa de la Puerta Global, la UE va conformando una estrategia proactiva, orientada, tanto a definir límites al expansionismo chino, particularmente a la Ruta de la Seda; como a construir una relación equilibrada frente al eje geopolítico del Asia Pacifico que crece significativamente. En la estrategia, además del nuevo proyecto de la Puerta Global, se suman el acuerdo de Libre Comercio suscrito con Japón, un actor fundamental en el escenario asiático; pero también el acuerdo de inversiones negociado con China y pendiente de las aprobaciones formales.

En el marco de la Puerta Global, la UE contempla invertir en los próximos cinco años unos 300 mil millones de euros en proyectos de infraestructura, energías limpias, educación, transporte, protección ambiental; con la activa participación del Fondo Europeo del Desarrollo Sostenible y la progresiva incorporación de capitales privados.

Al presentar el proyecto la Unión Europea ha destacado, entre otros, que la Ruta de Seda china se ha convertido en una trampa financiera, con créditos, que en un primer momento se presentan favorables y luego generan una creciente dependencia con China y sujetos a su discrecionalidad, toda vez que no hacen parte de las reglas del Club de Paris; por el contrario, el proyecto europeo de la Puerta Global funcionará bajo la modalidad de subvenciones.


Por su parte, el presidente Joe Biden está convocando a unos 110 jefes de gobierno y líderes, para una conferencia virtual, a los fines de reflexionar sobre el futuro de la democracia y sus principales desafíos, en particular la amenaza que representa la geopolítica del autoritarismo contra los valores del orden liberal internacional. Conferencia que se efectuará, mediante paneles de trabajo y sesiones plenarias, el jueves 9 y viernes 10 de esta semana.

Tanto el proyecto de la Puerta Global que la Unión Europea acaba de aprobar, como la iniciativa del presidente Biden, que incluye como uno de los temas de la agenda la coordinación frente al desafío chino, proyectan un ambiente que estimula una competencia creativa e incluyente, en la medida que contemplan una activa participación de los países en desarrollo, actores fundamentales en el esquema de expansión chino a escala global.

Ahora bien, no podemos desconocer que las democracias occidentales están reaccionando tarde y con limitaciones, por la débil coordinación, frente al enorme expansionismo de China a escala mundial, que lleva años avanzando y con muy hábiles estrategias.

Por un largo tiempo, desde los años de Deng Xiaoping, con muy bajo perfil, el “soft power”, la cara amable y cooperativa de China, que con financiamiento en condiciones favorables y mucha cooperación técnica y tecnología, ha logrado penetrar la gran mayoría de países en desarrollo, pero también las economías desarrolladas.

China representa para la gran mayoría de los países en desarrollo el principal socio comercial tanto en las importaciones de los bienes primarios, como en la venta de los productos manufacturados y alta tecnología; pero también se está transformando en el principal inversionista en proyectos fundamentales de infraestructura, energía y recursos naturales.

Los países occidentales y con ellos los valores del orden liberal que privilegia las libertades, la institucionalidad democrática y los derechos humanos, han perdido terreno, facilitando la expansión amarilla por el planeta. La Unión Europea concentrada en sus problemas internos, que han alcanzado su máxima expresión con el retiro del Reino Unido y Estados Unidos en sus contradicciones internas que ha exacerbado Donald Trump con el aislamiento que ha posicionado en la agenda nacional con su “América first”.

Han sido muchos años de indiferencia frente a los graves problemas que enfrentan los países en desarrollo, algunos de ellos producto de los tiempos de dominación colonial. Luego, la pandemia del covid-19, que representaba una oportunidad para un sólido y masivo apoyo en múltiples ámbitos a favor de los países en desarrollo, con especial énfasis en los más vulnerables, ha sido desaprovechado.

Lamentablemente lo que observamos ha sido el predominio de una actitud racional egoísta de controlar los recursos sanitarios y, en particular, monopolizar las vacunas, abandonado la gran mayoría de la humanidad a su suerte. Posición irracional, pues la anhelada inmunidad de rebaño no se logra exclusivamente a nivel nacional en un mundo globalizado e interdependiente.

China, por el contrario, ha desarrollado estrategias hábiles y creativas que han fortalecido su liderazgo internacional, abonando a favor de la geopolítica del autoritarismo, como han sido los casos de las llamadas: “diplomacia de las mascarillas” que conllevó un apoyo inmediato en material médico y sanitario y, luego la “diplomacia de las vacunas”. Toda una dinámica efectiva de cooperación y control que ha desplazado una vez más a los países occidentales.

El proyecto europeo de la Puerta Global, podría sentar las bases para un punto de inflexión en las relaciones con los países en desarrollo y de esa forma lograr definir limites concretos a la expansión china. En la conferencia sobre la democracia se podría establecer un proyecto más amplio, con la participación de todos los países democráticos occidentales, un nuevo Plan Marshall, para ayudar a los más débiles a enfrentar las graves consecuencias sociales que está generando la pandemia y, paralelamente, promover los valores liberales profundamente amenazados por la geopolítica del autoritarismo.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

viernes, 3 de diciembre de 2021

El Programa Mínimo Común: 1958

 


El Programa Mínimo Común: 1958

Este programa dio sus frutos en ese primer quinquenio el cual tuvo un liderazgo dotado de clara determinación y capacidad estratégica para el cumplimiento de los objetivos.-

 


 

·         JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

02/12/2021 05:00 am

 



               La clase política o elite del año 1958, tenía claro que país había que construir, poseían una visión, sentido, capacidad y autonomía estratégica. Ellos examinaron el proceso de modernización iniciado en 1936: con los altibajos de los distintos procesos democráticos llevados a cabo en esa época y además, venían de un profundo proceso de aprendizaje y el peso que va tener el desarrollo del proyecto militarista: el Nuevo Ideal Nacional, que era llevar a cabo el proyecto octubrista, bajo las directrices de las FF.AA. Entonces, que país se quería construir a partir de 1958, era pues, el propósito del estamento político de ese año. Una modernización en democracia.


            Los líderes del año 1958, critican el proyecto del 48-58, porque se baso en una modernización fundamentalmente en obras públicas construidas y concentradas en Caracas, y dejando de lado, otras variables socio-económicas de desarrollo de la sociedad venezolana y conculcando las libertades públicas.

            El nuevo proyecto del año 1958 hace una profunda autocritica y enuncia cinco objetivos fundamentalmente: Respeto al resultado y defensa del gobierno surgido de las urnas, gobierno de unidad nacional, programa mínimo de gobierno, tregua política y convivencia unitaria y con ello, generar un gran consenso nacional.


            Para tal fin, se plantean varias políticas públicas a formular e implementar, en el quinquenio del año 1959-64 y que sirviera de base para los siguientes años.


            Por una parte, una carta fundamental que incluya la defensa de los Derechos Económicos y Sociales, regularizar las relaciones Iglesia y Estado, una reforma administrativa, visto los complejos problemas de gobernar y gobernabilidad de aquel entonces, elaborar un proyecto constitucional consensuado.

            En otra parte del programa, una política económica, donde el estado tiene un papel fundamental en lo fiscal y monetario, pero reconociendo el rol primordial que cumple el emergente sector privado y el sentido, de estimular las inversiones extranjeras que coadyuven al desarrollo nacional. Para ello, se plantea, un plan de desarrollo económico integral que va abarcar todos loas actores y factores de producción del aquel momento y las diferentes variables vialidad, sanidad, educacional, agropecuaria, industrial, se plantea una reforma agraria y modernización del sistema tributario etc.


            Política petrolera y minera bien estructurada, que buscará revisar las relaciones entre el estado y las empresas transnacionales que aquel momento manejaban el negocio petrolero y crear una empresa nacional petrolera (cristalizará en la creación de la Corporación Venezolana del Petróleo y la creación de la OPEP).

            Una política social y laboral integral que tome en cuenta, el cambio de las relaciones obrera-patronales, el rol cada vez más activo de la mujer en el mercado de trabajo y la reforma de la Ley del Trabajo del año 1936.

            Una Política educacional innovadora como nunca antes. Intervención del Estado en la educación sin detrimento del principio de la libertad de enseñanza, entre otros aspectos.


            La Política militar, constituirá en un constante perfeccionamiento técnico y modernización de las distintas ramas de las de la Institución armada. Afianzar su rol institucional y no partidista e ideológico, como lamentablemente se ha desvirtuado en estos 22 años de la mal llamada revolución bolivariana.


Por otra parte, una política inmigratoria eficaz, que tome en cuenta las verdaderas necesidades del país de sangre extranjera que contribuya en la creación de infraestructura y conocimiento y finalmente, una política exterior, que obedezca a los interés nacionales y no subordinarse a potencias extranjeras o a países en una clara referencia la subordinación y sumisión como la de hoy en día. Esta política, tendrá como lineamientos: la paz y la cooperación, respaldo a la autodeterminación de los pueblos, Adhesión de los compromisos bilaterales y multilaterales del país, respecto al rol jugado por la ONU y a la OEA; esto es la diplomacia multilateral y adhesión a la solución pacífica de los conflictos, establecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales con todos los países y fomento de políticas de intercambio comercial y la celebración de convenios bilaterales con otras naciones, utilizando el petróleo y otros minerales y productos agropecuarios como instrumento de comercio y cooperación internacional.

            Al mismo tiempo, este programa dio sus frutos en ese primer quinquenio el cual tuvo un liderazgo dotado de clara determinación y capacidad estratégica para el cumplimiento de los objetivos y realización de este programa mínimo, que si se quiere, ha quedado eclipsado por el significado del Pacto de Punto Fijo, pero es el complemento de aquel, porque ambos están interrelacionados. Esta élite política tuvo auctoritas de la que carece la actual, que no es una élite sino grupo hegemónico de poder excluyente, que tuvo una clara definición de los retos que enfrentaban en los difíciles años de 1958-1964, sólo para empezar y que enrumbaron a la nación venezolana, con un balance positivo a pesar de a algunas errores que como toda obra humana la cual no es perfecta sino perfectible, y que comparadas con un balance con la revolución bolivariana en diferentes variables (económicas, sociales, políticas, de infraestructura entre otras) saca una nota sobresaliente en todas las políticas y realizaciones públicas.


            Además, la comparación de la calidad de las élites del año 58, con la actual, es incomparable no tiene un parámetro de comparación, la de ese año es superior en calidad intelectual, saldo de gestión, obra física entre otros patrones de medición. Un balance abrumador en la sumatoria de sus ejecuciones y consecuencias para el desarrollo y modernización del país. Hoy lo que hay es una casta que ha destruido al país, con una calidad política e intelectual pésima.

 

jesusmazzei@gmail.com

 

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Chile: paradojas e incertidumbre

 

Chile: paradojas e incertidumbre, 

por Félix Arellano






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Mail: fgap1749@gmail.com


No exageráramos al resaltar el impacto que están generando los recientes acontecimientos políticos en Chile, que luego de ser considerado por varios años “la Suiza política de la región”, un país de certidumbres, ha entrado en una fase de inestabilidad que se exacerba con los resultados de la primera vuelta de las elecciones generales, celebrada el pasado 21 de noviembre, donde los radicalismos se han impuesto, lo que genera perspectivas francamente desalentadoras sobre el futuro del país.

Pareciera que se han desvanecido las opciones de centro, que por varios años han predominado en el escenario político chileno; situación que plantea inquietudes sobre las circunstancias que han generado la crisis y las posibilidades de reconstrucción del entendimiento y una nueva estabilidad política. Conviene destacar que la plataforma de la concertación, que facilitó la transición pacífica, propiciando un envidiable crecimiento económico, fue la base de la estabilidad política desde 1990 hasta el 2010.

Ahora bien, el estallido social de octubre del 2019, marcado por una profunda violencia y vandalismo, rompe la imagen de armonía que prevaleció por varios años y nos enfrenta con una realidad que no se percibía, caracterizada por significativos niveles de pobreza, desigualdad, discriminación y exclusión. La burbuja explotó y sus consecuencias se encuentran en pleno desarrollo.

El país crecía económicamente, pero la desigualdad también, lo que evidencia las paradojas que afloran en la dinámica política chilena. En ese contexto, cabe destacar que por varios años el país fue gobernado desde la democracia por gobiernos socialistas, fue el caso de la Sra. Michelle Bachelet, quien ejerció la presidencia en dos periodos no consecutivos, manteniendo altos niveles de popularidad y reconocimiento internacional; empero, durante su gestión la crisis social ha debido estar en pleno desarrollo; al respecto, ¿qué podemos concluir?, ¿qué gobernó un socialismo aislado de la realidad social nacional?

La creciente desconexión de los políticos y los partidos con los problemas y necesidades que enfrenta la población, constituye una de las graves perversiones que está experimentando la política en los sistemas democráticos a escala mundial y Chile, incluyendo sus líderes socialistas, forman parte de esa tendencia. Todo indica que el liderazgo desconocía la dimensión de los problemas, en consecuencia, no los enfrentó lo que ha estimulado una bomba social en formación.


El caso chileno, sorprendentemente, nos confronta con la crisis de los gobiernos de centro, que teóricamente se presentan como la opción para superar los radicalismos que crecen en el mundo. Ahora Chile se encuentra con pobreza, desigualdad y discriminación que constituyen caldo de cultivo para generar los proyectos radicales y, en efecto, es lo que está planteado con los resultados de la primera vuelta, donde se ha impuesto la polarización de las posturas radicales.

Con una participación del 47% del padrón electoral, José Antonio Kast, líder del Partido Republicano, radicalismo conservador, ha logrado el primer lugar con el 27.9% de los votos y, en segundo lugar, se encuentra Gabriel Boric de la coalición de izquierda radical Apruebo Dignidad con el 25.8% de respaldo electoral; quienes pasan a la segunda vuelta prevista para el 19 de diciembre.

En estos momentos, la sociedad chilena se enfrenta con los discursos radicales y polarizados. Las propuestas deben girar entre la satanización del mercado y las libertades, hasta la promoción del nacionalismo, la xenofobia y la exclusión.

Por lo pronto, la primera vuelta también ha dejado un Congreso polarizado y paradójicamente fragmentado, tanto Senado como Diputados están divididos entre la derecha y la izquierda, pero ambos grupos fragmentados entre radicales y centro, un interesante desafío para la gobernabilidad del próximo presidente. Cabe destacar que la polarización y fragmentación del poder legislativo también se aprecia en los casos de Perú, Ecuador, Argentina y es la tendencia que se proyecta en Brasil y Colombia.

Por otra parte, el predominio del radicalismo en la elección presidencial también ocurrió en Perú, donde el electorado –con la abstención más alta de los últimos veinte años y 18 candidatos para seleccionar– optó, en la primera vuelta, por las dos opciones radicales: Pedro Castillo de Perú Libre, partido marxista y Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, conservador radical, situación que mantiene el país en una permanente inestabilidad política que está afectando la burbuja económica.

Asumimos que el crecimiento económico chileno en gran medida fue posible por los gobiernos de centro que por varios años dirigieron el país y lograron mantener, sin mayores complicaciones, un modelo de apertura económica, que generaba seguridad jurídica y confianza a la inversión; empero, no se lograba apreciar el nivel de descontento y malestar social que crecía y explotó con las protestas del 2019.

Para la geopolítica del autoritarismo la crisis chilena resulta un éxito que permite desacreditar las bondades del modelo de libertades; en tal sentido, no sorprende el apoyo que los autoritarios pueden ofrecer para incrementar la inestabilidad política en Chile, pero no es responsable asumir que ese apoyo constituya la causa fundamental del problema, seria menospreciar la crisis estructural que enfrenta el país.

Entre las paradojas que están aflorando en Chile debemos destacar el caso de Francisco Parisi, el tercer candidato más votado con un 12% del electorado, quien ha realizado una campaña electoral exclusivamente virtual, pues no reside en el país y tiene abierta una investigación judicial acusado de estafa y lavado de capitales. En tales condiciones, sorprendentemente ha logrado superar en votos a candidatos de formación y tradición política en el país. Estamos ante los efectos de los cambios tecnológicos que vive el mundo, no siempre coherentes con la ética.

Otra paradoja política que se aprecia en los resultados de la primera vuelta, tiene que ver con el importante respaldo que ha logrado José Kast, en las 20 comunas más pobres del país (Latinoamerica21, 25/11/21). Desde la perspectiva de los esquemas clásicos, una contradicción que la izquierda radical no logre conexión con la población que definen como el proletariado.

Caso interesante que se suma a la ruptura de viejos paradigmas; pero también preocupante, pues pareciera reproducir la dinámica de los falsos populismos, los cantos de sirena con matices de violencia que el radicalismo conservador pregonan exacerbando, entre otros, el nacionalismo, la xenofobia y la exclusión.

Los discursos en la campaña electoral para la segunda vuelta generan angustia para decir lo mínimo. Por ejemplo, para Gabriel Boric de la izquierda radical, el “neoliberalismo económico nació en Chile y debe morir en Chile”. Satanizar el libre comercio está resultando un componente clásico de los discursos radicales, pero es un falso discurso, que no reconoce los beneficios que genera la apertura comercial y no presenta las soluciones para superar sus potenciales inequidades.

Por su parte el candidato Kast promete orden y progreso, con nacionalismo, rechazo al orden liberal internacional y xenofobia. Muchas experiencias ilustran que el orden con discriminación avanza al autoritarismo y la inestabilidad. No debemos olvidar que un importante porcentaje de la población chilena ha demostrado, incluso con violencia, su desasosiego, son muchos y pretender imponer el orden pude propiciar mayor inestabilidad con consecuencias impredecibles.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.