miércoles, 16 de enero de 2019

Plan de la Patria 2019-2025: se salvó la agricultura.


Plan de la Patria 2019-2025: se salvó la agricultura.

Pedro Raúl Solórzano Peraza
Enero de 2019




Maduro presentó una Memoria y Cuenta inválida del año 2018, y el Plan de la Patria para el período 2019-2025, ante un organismo ilegítimo como es la ANC. A pesar que eso no tiene ninguna trascendencia por su ilegitimidad, vale la pena comentarlo para que aquellos que aún se creen las mentiras del régimen, entiendan que hemos tenido veinte años sumergidos en engaños y burlas. Para el área de la agricultura indicó: se aprobaron 1.037 millones de euros para garantizar la siembra de 3 millones 235 hectáreas (3.235.000 ha). Ya no se habla, como en años anteriores de sembrar 200.000 ha o hasta 800.000 ha, sino que han sobrepasado los 3 millones de hectáreas. Si con superficies relativamente modestas no han cumplido ni siquiera en un 10% lo planificado para impresionar a los ciudadanos, mucho menos lo harán este 2019 con tan extensa superficie. Veamos.

Para comenzar, asumamos que en los momentos actuales sembrar una hectárea de cultivos, en promedio porque cada cultivo tiene sus propios costos, requiere unos 700 euros. Entonces esa cantidad de dinero aprobada para la agricultura solo alcanzaría para la siembra de 1.481.428 hectáreas. Ya comenzamos mal, con un déficit de 1.753.572 hectáreas, que no se podrán sembrar porque los recursos no alcanzan.

Ahora bien, la siembra de los cultivos no se garantiza con millones de euros sino con los insumos básicos como son maquinarias y equipos agrícolas, semillas, fertilizantes, plaguicidas, en cantidades suficientes y oportunas. Nos podemos preguntar, ¿dónde están esos insumos? Sabemos que Agropatria no tiene capacidad, no tiene organización, no tiene personal, digamos que no tiene nada que ofrecer en esta situación. Otra cosa sería si estuviera Agroisleña, C.A., que cada año por esta época ya tenía contratados los insumos en el exterior, listos los barcos para traerlos a puerto seguro, listos los permisos y todos los requerimientos legales, listas las gandolas para la distribución de esos insumos hacia las regiones agrícolas, y listo el personal capacitado para el manejo eficiente de todo ese gran volumen de productos.

Trabajando con cifras promedio para los diferentes sistemas suelo-planta-clima de nuestras regiones agrícolas, podemos considerar que aproximadamente, para más de 3 millones de hectáreas como plantea el régimen, se requiere cerca de un millón de toneladas de fertilizantes (1.000.000 de toneladas de fertilizantes), más de 60.000 toneladas de semillas y más de 15.000.000 de unidades de plaguicidas. Para tener idea de la logística que se requiere para ello, tomemos el ejemplo de los fertilizantes:

Los fertilizantes llegan al puerto, generalmente a granel. Supongamos que la mitad se importa en sacos y la mitad a granel, se requerirían 10.000.000 de sacos con capacidad de 50 kilogramos cada uno para ensacar 500.000 toneladas de producto. ¿Dónde están esos sacos? ¿Dónde está la materia prima para su fabricación? Si vamos a importar los sacos, ¿quién en el corto plazo puede suministrar tal cantidad? Además de los sacos se requiere una programación de los muelles en los posibles  puertos de entrada, se requiere también el suministro de máquinas para la descarga y el ensacado al lado de los buques, o el traslado a granel. ¿Dónde están esos equipos? Para movilizar 1.000.000 de toneladas de fertilizantes, por todo el territorio nacional, se requerirían 33.333 gandolas con capacidad para el máximo de carga permitida que son 30 toneladas. Si durante el período de movilización de los fertilizantes, con una gran eficiencia cada gandola lograra hacer 10 viajes, se necesitarían 3.333 gandolas en buenas condiciones, solamente para los fertilizantes. ¿Dónde están esas gandolas?

Se supone que el grueso de esos insumos se necesita para el ciclo de secano, cuya siembra se inicia a mediados de abril en el occidente del estado Barinas. El período de siembra se puede extender hasta finales de julio. Quiere decir que por esas fechas debe ocurrir el suministro de los insumos a las fincas. En lo personal estoy seguro que aún con una administración seria y responsable, estando a mediados del mes de enero, es casi imposible que esos insumos, cuya adquisición debe comenzar por su negociación en el mercado internacional desde ahora, se puedan colocar a tiempo en la mayor parte de las unidades de producción.

Entonces, estamos ante una nueva mentira del régimen. Sin embargo, quizás lo único que pudiera ser cierto, es el aporte de más de mil millones de euros para la agricultura, que como siempre no serían invertidos en los programas agrícolas, si no que por el contrario, pudieran ir a seguir engrosando las cuentas de algunos funcionarios del régimen. El Plan de la Patria seguirá siendo solo palabras. El campo seguirá abandonado y el hambre seguirá incrementándose en la población venezolana.

Pedro Raúl Solórzano Peraza.
Enero de 2019.



¿Qué nos espera de continuar la dictadura fascista de Maduro?


¿Qué nos espera de continuar la dictadura fascista de Maduro?

Humberto García Larralde, economista, profesor de la UCV, humgarl@gmail.com

No es difícil adivinar. A escasos cinco días de su usurpación, Maduro ha ratificado su disposición a profundizar aún más la situación de miseria, hambre y muerte que ha urdido sobre los venezolanos, y a continuar reprimiendo sus derechos fundamentales para quedarse en el poder. 

Empezando por lo último, es poco lo que se puede añadir al secuestro por parte de agentes del SEBIN del diputado Juan Guaidó, a quien le corresponde constitucionalmente encargarse de la Presidencia de la República por ausencia de un titular legítimamente electo. La alarma que suscitó internamente y la reacción inmediata de la comunidad internacional demandando su liberación inmediata, dan fe del nivel de torpeza a que llevó la desesperación fascista. Las absurdas explicaciones de Jorge Rodríguez, en las que no escasean las mentiras, son un reconocimiento de haber cruzado peligrosamente la raya.  

Y, el 14 de enero, el usurpador le echó aún más gasolina al fuego hiperinflacionario aumentando el salario mínimo en más de 300% (incluyendo bono de alimentación) con una economía en ruinas y un sector externo asfixiado. Destruyó, además, toda pretensión de convertir el parapeto del Petro en ancla monetario, de precios, del tipo de cambio o de cualquier cosa, al decretar arbitrariamente que ahora vale, Bs. 36.000 en vez de Bs. 9,000. Lo que sí sirve es para lavar dólares.

Debe recordarse que, cuando aumentó el salario mínimo en más de 3000% el 17 de agosto del año pasado, el BCV se vio obligado a incrementar en más de 16 veces el dinero sin respaldo para financiarlo, esa misma semana. Ello no tardó en filtrarse a la liquidez en poder del público, que desde esa fecha se ha multiplicado unas 18 veces. Hace poco más de un mes, el dictador volvió con similar exabrupto: un aumento del 150% del salario mínimo y otro invento de bonos diversos para la plebe, que se tradujeron en una multiplicación adicional --más de cinco veces-- de dinero inorgánico. Semejante irresponsabilidad produjo una astronómica inflación anual de 1.690.000% en 2018, 650 veces superior a la ya insufrible del 2017. Tampoco extrañan los terribles estragos que causó sobre la actividad económica, que cayó en 2018 en un 18% --6° año de contracción—, y sobre las condiciones de vida de los venezolanos.

Tal destrucción de la capacidad de compra del bolívar ha hecho acelerar su velocidad de circulación en la economía, ya que la gente lo canjea cuanto antes por lo que sea. Esto retroalimenta la hiperinflación, que ha tomado una dinámica propia impulsada por la ausencia total de confianza en la moneda y en la gestión del dictador. Hoy el “nuevo” billete de BsS. 100, vale menos de 5 BsS de cuando se lanzó. Y el dólar realza su vuelo para alcanzar alturas insospechadas hace un mes: en los primeros quince días del año, el bolívar se ha depreciado en un 75% --el dólar ha aumentado cuatro veces su valor—, con lo que el sueldo mínimo incrementado ya vale menos, en dólares, que su nivel anterior el 31 de diciembre. El aumento del encaje legal para “secar” la demanda por divisas obviamente no funcionó, ni funcionará en este contexto. Lo que si hará es deprimir aún más la banca: su patrimonio total apenas superaba $600 millones para noviembre del año pasado.

El gran estafador vuelve a arrojar ahora una enorme masa de dinero sobre el país, exacerbando su pérdida de valor. Continúa en su empeño por destruir salarios y otras remuneraciones fijas y a matar todavía más gente de hambre, y por padecimientos asociados a la desnutrición y la falta de medicamentos. 

El gráfico siguiente muestra la pérdida de capacidad adquisitiva del salario mínimo a partir de noviembre, 2017, mes en que la economía venezolana entró en hiperinflación. Si se supone una inflación para enero y febrero, 2019, similar a la de los últimos tres meses (entre 140 y 148%), el salario mínimo se habrá reducido a menos del 2% del de noviembre, 2017.



                                         FUENTE: AN; Gacetas Oficiales; y cálculos propios

Maduro no rectifica por desconocer esto. Usurpó el poder para otra cosa: mantener hasta donde pueda el régimen de expoliación que ha destruido la economía, devastado las arcas públicas y arruinado a PdVSA. De ahí los terribles desequilibrios macroeconómicos, la hiperinflación, el cierre de empresas, el desempleo y la absoluta incapacidad de respuesta del Estado para hacer otra cosa que no sea servirle a una oligarquía mafiosa. Y para asegurarse de eso, reprime siguiendo órdenes cubanas, niega derechos en complicidad con jueces fascistas y miente descaradamente. 

Por ello la necesidad inmediata de sacar al usurpador. Cada día que pasa son más atropellos, más hambre, más muertes. Es menester cerrar filas detrás de los esfuerzos que, hasta ahora con tino y pies de plomo, viene haciendo el equipo que acompaña a Guaidó. Las críticas, cuando habrá que hacerlas, deben contribuir a sumar fuerzas, no a dividirlas. Y, en tándem, debe blindarse con el apoyo de la comunidad democrática internacional, atenta, como lo mostró su condena ante el breve secuestro del presidente de la Asamblea Nacional, a concertar esfuerzos para asegurar el respeto al Estado de Derecho y la restitución de la democracia.

Finalmente, no se puede dejar de insistirle a los militares honestos que asuman valiente y decididamente un pronunciamiento sin ambages, demandando la salida del usurpador y de su camarilla de mafiosos. Hace tiempo ya que la degeneración del alto mando quebró toda razón profesional, legal y ética por obedecerlo. Sus integrantes son cómplices y partícipes activos del saqueo que arruina a la nación, como de la represión que tortura y asesina a venezolanos. Padrino López, Benavides Torres, Reverol, Zavarce, González López y sus secuaces, además de corruptos, son fascistas, principales culpables de que se mantenga, junto a la gerontocracia cubana, el régimen perverso que tanta destrucción ha causado y que augura, para cada día adicional que se perpetúa, mayores penalidades aún. Representan la oprobiosa tradición gorila que tanto daño hizo a Latinoamérica. Que se cobijen detrás de un discurso antiimperialista no engaña a nadie. “Chapita” Trujillo también lo hizo. ¿Hasta cuándo?


martes, 15 de enero de 2019

NOTICIAS E INFORMACION DESDE ARGENTINA Y CHILE


ARGENTINA




CHILE
Radio de la Universidad de Chile. “El derrumbe del otro modelo”



Derivaciones del 10 de Enero



Derivaciones del 10 de Enero, 

por Félix Arellano


Al abordar la actual situación venezolana tres palabras son fundamentales novedoso, dinámico e incertidumbre. Todo ocurre con tal velocidad y a un nivel de complejidad que el análisis puede resultar extemporáneo. En este momento, cuando un importante número de gobiernos democráticos del mundo desconocen la legitimidad del Presidente Maduro, son muchas las dudas que se plantean. En este contexto, resulta evidente que el conflicto ha entrado en una fase de gravedad para los tres actores fundamentales: el gobierno, la oposición democrática y la comunidad internacional que puede generar consecuencias impredecibles.
Dentro del mar de dudas que están planteadas, nos preguntamos ¿si el gobierno de Estados Unidos, que rechaza y desconoce al gobierno bolivariano, mantendrá sus importaciones petroleras?; que, como bien sabemos, paga puntual y oportunamente, lo que ha sido la fuente de financiamiento del anacrónico show antiimperialista.
Todo indica que el pago de las importaciones de los Estados Unidos es prácticamente la única fuente de divisas que recibe el proceso y que además constituye la base para realizar las importaciones de los productos que conforman la caja CLAP, instrumento fundamental para la estabilidad del proceso
Son varios los factores que mantienen al proceso bolivariano en el poder, entre otros, el control de la cúpula militar, el control de instituciones fundamentales como el poder judicial y el poder electoral, las prácticas de amedrentamiento; ahora bien, la caja CLAP representa el principal factor de dominación social. Su importancia se reconfirmó en las recientes fiestas navideñas, cuando varios pueblos del territorio nacional, algunos tradicionalmente bolivarianos, levantaron su voz de protesta por no recibir el tradicional pernil, que como parte del falso discurso que caracteriza al proceso, fue prometido como gran aguinaldo navideño. El proceso tiene claro que la caja CLAP controla la protesta social.

Los productos de la caja en su gran mayoría son importados, entre otros, de Turquía, México, India, Brasil y las empresas que los suministran quieren el pago inmediato y en divisas internacionales. No confían en el proceso bolivariano.
La renta petrolera, en buena medida, se orienta a la compra de los productos de la caja CLAP, obviamente otra gran tajada se dirige a la colosal corrupción. Pero dado que el gobierno de los Estados Unidos no reconoce al gobierno bolivariano, las divisas para importar los productos pudieran no llegar; y, si no se entrega la caja, la estabilidad del proceso peligra fuertemente
Ya sabemos algunas de las respuesta del proceso bolivariano, veamos: i) se pagaran con petros, una criptomoneda que ni los bolivarianos aceptan, por lo tanto solución descartada. ii) otra opción, pedir crédito, condonación de deuda; todas estas vías resultan cada día menos viables para el proceso, la desconfianza es enorme. iii) la gran solución es que China proveerá, y empezamos a entrar en el terreno de la geopolítica. El proceso bolivariano está jugando al escenario de Corea del Norte, no le importa el aislamiento en occidente, espera que China mantenga el financiamiento permanente.
Ahora bien, este escenario no parece tan seguro. China ha demostrado jugar con prudencia en el caso venezolano y el nivel de la delegación oficial china al acto de juramentación, demostró prudencia y distancia.
En el contexto geopolítico, el proceso bolivariano también juega con la ficha de Rusia, pero no existen posibilidades que Rusia pueda mantener financieramente el desastre bolivariano. Rusia juega al desorden y busca algún beneficio.
Quiere demostrar liderazgo mundial y se presta al show para agredir al imperio. Juega a las visitas, a los acuerdos de papel, a los aviones; por ahora, su gran beneficio es la venta de chatarra militar. Rusia tiene demasiados problemas internos y en su entorno regional y no tiene la fuerza financiera para servir de salvavidas al proceso bolivariano.
Las sanciones financieras de los Estados Unidos, que se pueden incrementar, le impiden recurrir al apoyo de la banca internacional y, la torpe arrogancia ideológica sataniza al Fondo Monetario y al Banco Mundial, pues le exigirían una disciplina que le impide mantener su proyecto de destruir la economía, para empobrecer, controlar y perpetuarse en el poder.
Por lo visto al proceso bolivariano le queda como opción casi exclusiva China. Pero el imperio asiático no quiere jugar al ritmo bolivariano y además se encuentra en importantes negociaciones con Estados Unidos para garantizar comercio e inversiones
Por otra parte, tiene una excelente relación económica con la mayoría de las democracias latinoamericanas y, varias de ellas, están enfrentados serios problemas por la irresponsabilidad bolivariana; por ejemplo, la creciente migración de venezolanos buscando opciones de sobrevivencia.
El proceso bolivariano está afectando a socios latinoamericanos y también afecta a negocios chinos en la región. En este contexto, pareciera conveniente que el Grupo de Lima realice, de bajo perfil, contactos con el gobierno chino para evaluar una transición conveniente en Venezuela, respetuosa del mercado y de la seguridad jurídica; que el gobierno chino facilite y apoye.
La profunda crisis financiera que se vislumbra como uno de los potenciales efectos del 10 de enero, puede ser una de las razones que obligue al proceso bolivariano a una negociación, palabra maligna en Venezuela, tanto para el gobierno, como para la oposición; empero, necesaria y conveniente desde la perspectiva de la comunidad internacional.

LAS MISMAS POLÍTICAS Y LAS MISMAS ESPERANZAS PARA LA ECONOMÍA VENEZOLANA: la conversión de la ilusión monetaria en realidad


LAS MISMAS POLÍTICAS Y LAS MISMAS ESPERANZAS PARA LA ECONOMÍA VENEZOLANA: la conversión de la ilusión monetaria en realidad


EDUARDO ORTIZ RAMIREZ


No es fácil llenarse de entusiasmo viendo la evolución en cifras de la economía venezolana que presenta la perspectiva oficialista –que es la que responsable y seriamente debería presentarlas- u oyendo  sobre lo que viene, menos aún al oír intenciones u objetivos del Plan de la Patria II o al ver el conjunto de medidas tomadas y comunicadas por el presidente y su equipo de gobierno. A pesar de lo visto, oído y palpado durante veinte años, no deja de impresionar la capacidad de la administración bolivariana para repetir la misma visión edulcorada de la realidad, las mismas esperanzas y un permanente relanzamiento de políticas y la economía, en una especie de ahora si es el momento y este si es ahora el verdadero y efectivo conjunto de medidas. Esto es, incluso haciendo abstracción del hecho mismo de que no es fácil discutir con los gobiernos, en cuanto a sus versiones y cifras y mucho menos con uno que le gusten las exageraciones, las distorsiones, y la ideología, falseando la realidad.

En cuanto a la evolución en cifras, la administración bolivariana se ha distinguido en los  cuatro años más recientes por no suministrar cifras en variables fundamentales y mucho menos regulares. Impresiona, con el panorama observable directamente o a través de otras fuentes o procesamientos, escuchar al presidente Maduro señalar –en la primera dimensión de su intervención- los éxitos en la reducción de la pobreza y  también de la pobreza extrema. Servicios públicos en franco deterioro y la administración bolivariana, en la figura del presidente, le señala al país y al mundo que se tienen grandes éxitos en áreas como la salud, alimentación y educación. Programas como el de barrio adentro no resisten comparación con la atención de la salud pública o a las mujeres embarazadas que en forma gratuita ofrece la nación chilena incluso a los inmigrantes por ejemplo con el programa Chile crece contigo.

En cuanto a la evolución de la estructura económica, el presidente, en la entrega de su memoria y cuenta a la Asamblea Nacional Constituyente el día 14 de enero de 2019, nos presenta una economía que tiene definidos sus 15 motores[1] y con pujante marcha, mientras conocidas son la quiebras, cierres y dependencias del resto del mundo que lo que sobrevive de la antigua estructura productiva ha venido conformando y presentando en una economía que acumuló su quinto año de recesión, incluida ya, marcadamente, en 2018, menor producción e ingresos petroleros. El país que dentro de poco –según la perspectiva oficialista- se convertirá en baluarte de las reservas y la minería mundial, se enfrenta –contrariamente- a la crítica dinámica que ha producido y sigue produciendo el extractivismo y la destrucción de espacios defendidos y observados con permanente vigilancia por parte de los ecologistas y defensores del ambiente. La administración –así- se ufana del extractivismo y por otro lado se presenta como defensora de la ecología y la naturaleza.

La segunda dimensión que brindó la presentación del día 14 ante la ANC, es concerniente  a la difusión de algunas de las ideas contenidas en el segundo Plan de la Patria, en este caso para el período 2019/2025. Sin ambages, sin dudas, sin reparos, ni comedimientos las proyecciones de la administración bolivarianas son contundentes, a pesar de la economía en franco proceso de alteración y destrucción que se ha observado por mayorías de la nación en tiempos recientes al vivir la escasez, las colas, el deterioro del bienestar y los servicios y la flagrante inseguridad.  El presidente planteó así la meta  de Miseria 0 para finales del sexenio. Por el lado del desempleo no se contuvo –o se contenta la programación- en la tasa natural de desempleo (4%), sino que trazó la meta de un 2% de desempleo, llegando a tener una cifra de unos 18 millones de venezolanos trabajando – ¡se sobreentiende que con buenos salarios!-, mientras unos 14 millones estarían estudiando en los distintos niveles. Pensando, en resumen y en abstracto, unos treinta y dos millones de venezolanos estarían bien ocupados por el año 2025 de los 34 que se espera poblarán la nación[2], y solo quedarían unos dos millones que imaginamos serian de entre 1 y tres años y que no estarían ni en edad de trabajar ni de estudiar. Un mundo feliz y eficiente, entonces.  El segundo plan de la patria se presenta así, como la máxima solución a todos los problemas de los socialismos fracasados y capitalismos problematizados de países en desarrollo latinoamericanos. Es esta economía, la que buena parte de los venezolanos observan, padecen y sufren, la que en un perfecto laboratorio que cuenta con asesores internacionales, dará esas soluciones.

Claro, el presidente, de todas maneras, tuvo en su intervención -de más de cuatro horas- la oportunidad de repasar un conjunto de instrumentos que a pesar de los “éxitos y logros” actuales deben aplicarse. Son varios los sistemas en los que piensa la administración bolivariana  e imaginamos que los asesores económicos chinos y rusos (y de otros lugares que dice la administración bolivariana tener). Un nuevo sistema monetario, ya en proceso de construcción donde el petro -teniéndole la paciencia y colaboración necesaria- será un  elemento fundamental. Un nuevo sistema cambiario para derrotar al dólar criminal y farsante, pues no es que el dólar suba por acciones de mercado, inestabilidad y desconfianza tenida u observada por parte de los agentes económicos: ¡no!, el asunto es que le dólar sube por las indicaciones del imperialismo y el interés de agentes externos en sabotear la economía venezolana. En esta perspectiva no existen variables económicas, sociales, de búsqueda de renta y corrupción y sosiego ante la inestabilidad e incertidumbre de los efectos perniciosos de políticas económicas fracasadas: ¡no!, lo que existe es pura conspiración. Apartando Simadi, Dicom I y II, subastas,  control de cambios de 16 años, el presidente y los que aplauden ofrecen un nuevo sistema cambiario. Pero también el presidente ofreció más, al detectar las necesidades de un nuevo Sistema tributario que debería reencontrarse con la justicia y con toda seguridad aterrizar en los grandes patrimonios. Todo esto, embadurnado de la idea del país potencia, potencia agrícola, potencia minera y cualquier otro cognomento con el que alguien pueda congraciarse.

La tercera dimensión es la de las lides repetitivas y nos remite a la hiperinflación – no controlada sino aumentada-,  la metamorfosis de la reconversión monetaria en dinero depreciado, sin valor o aprecio de parte de los agentes económicos. Y allí se volvió a –nuevamente- aumentar el salario incrementándose el salario mínimo en tres veces el existente –alcanzando ahora un nivel de 18.000 bolívares soberanos-, afectando todas las tablas de remuneraciones y siendo el combustible del  mantenimiento y ampliación de la hiperinflación, cuyo límite se encuentra en todos los intersticios de las condiciones de vida crecientemente depauperadas de la población. Dada la fórmula mágica de haber fijado el salario al petro, esto implicó previamente fijar a 36.000 bolívares soberanos al precio de aquel, siendo su mitad el salario mínimo. Otra de las medidas acordadas, consistió en ratificar la continuidad de la política y manejo de precios acordados, que en el plano real es una de las grades ficciones en cuanto al escenario hiperinflacionario; así como lo concerniente a aumentar el encaje legal a 60%, buscando restringir con ello presiones hacia el mercado  cambiario; y, el impuesto a los grandes patrimonios. Debe añadirse que en diciembre se había renovado por dos años más, el decreto de inamovilidad laboral (GACETA OFICIAL N° 6.419, Extraordinario AÑO CXLVI - MES III; viernes 28 de diciembre de 2018).

Atrás quedaron las afirmaciones de que en agosto se había conseguido un verdadero Programa para la economía y, correspondientemente, para el aumento del nivel de vida de los trabajadores en base a un proceso de salarización del ingreso[3], y de que los precios acordados eran también instrumento adecuado para los controles de precios; pero también quedo atrás el que precio del barril/precio del petro/precio del dólar era la fórmula mágica para poder vivir bien con el salario mínimo, que se aumentó  en un número de veces considerable también en las medidas de agosto del 2018[4]. Quedó atrás igual para el presidente y también para sus ad-lateres, a pesar de que lo impresionante en estos casos es que estas políticas, que se vuelven un círculo vicioso y afectan y condicionan  la vida de millones de personas habitantes de un país, que oyen y oyen como se les vuelve a decir y a prometer lo mismo, en una especie de ahora sí. Debe reconocérsele a la administración bolivariana que, al menos de palabra, dice quiere acabar con la indolencia, el minimalismo (¡!???) y la corrupción. No es una exageración, sin embargo, sorprenderse ante tan envalentonada afirmación, mientras en veinte años es realmente irrelevante lo que ha hecho al respecto.

Caso notorio es el de las empresas del estado, que son historia bastante trajinada en Venezuela[5] y resulta que, un país que quiere ser potencia en todo, plantea que sus empresas publicas deben ser productivas cuando varias de ellas, en los veinte años transcurridos, han transitado por un proceso de agudo deterioro, facilitado y cohonestado por la propia administración central que, en la figura del presidente y en su intervención del día 14 de enero, se plantea también querer tener una nueva clase obrera.



15  de enero de 2019
@eortizramirez
eortizramirezqgmail.com

                                                                                                                  



[1] Definición y actuaciones sobre sectores económicos –señalados ya abiertamente en 2017- que no ha impedido el derrumbe de la economía venezolana https://www.barriotricolor.gob.ve/index.php/sala-prensa/875-a-un-ano-de-su-activacion-15-motores-productivos-potencian-la-economia-del-pais.
[2] Este planteamiento omite -de primera entrada- los migrantes que ha habido y los que habrá.
[3] Esto, pues, como es sabido el bono alimenticio ha pasado a ser algo meramente simbólico

sábado, 12 de enero de 2019

Risks to the Global Economy in 2019


https://www.project-syndicate.org

Risks to the Global Economy in 2019


Jan 11, 2019 KENNETH ROGOFF


Over the course of this year and next, the biggest economic risks will emerge in those areas where investors think recent patterns are unlikely to change. They will include a growth recession in China, a rise in global long-term real interest rates, and a crescendo of populist economic policies.
CAMBRIDGE – As Mark Twain never said, “It ain’t what you don’t know that gets you into trouble. It’s what you think you know for sure that just ain’t so.” Over the course of this year and next, the biggest economic risks will emerge in those areas where investors think recent patterns are unlikely to change. They will include a growth recession in China, a rise in global long-term real interest rates, and a crescendo of populist economic policies that undermine the credibility of central bank independence, resulting in higher interest rates on “safe” advanced-country government bonds.1
A significant Chinese slowdown may already be unfolding. US President Donald Trump’s trade war has shaken confidence, but this is only a downward shove to an economy that was already slowing as it makes the transition from export- and investment-led growth to more sustainable domestic consumption-led growth. How much the Chinese economy will slow is an open question; but, given the inherent contradiction between an ever-more centralized Party-led political system and the need for a more decentralized consumer-led economic system, long-term growth could fall quite dramatically.1
Unfortunately, the option of avoiding the transition to consumer-led growth and continuing to promote exports and real-estate investment is not very attractive, either. China is already a dominant global exporter, and there is neither market space nor political tolerance to allow it to maintain its previous pace of export expansion. Bolstering growth through investment, particularly in residential real estate (which accounts for the lion’s share of Chinese construction output) – is also ever more challenging.1
Downward pressure on prices, especially outside Tier-1 cities, is making it increasingly difficult to induce families to invest an even larger share of their wealth into housing. Although China may be much better positioned than any Western economy to socialize losses that hit the banking sector, a sharp contraction in housing prices and construction could prove extremely painful to absorb.
Any significant growth recession in China would hit the rest of Asia hard, along with commodity-exporting developing and emerging economies. Nor would Europe – and especially Germany – be spared. Although the US is less dependent on China, the trauma to financial markets and politically sensitive exports would make a Chinese slowdown much more painful than US leaders seem to realize.1
A less likely but even more traumatic outside risk would materialize if, after many years of trend decline, global long-term real interest rates reversed course and rose significantly. I am not speaking merely of a significant over-tightening by the US Federal Reserve in 2019. This would be problematic, but it would mainly affect short-term real interest rates, and in principle could be reversed in time. The far more serious risk is a shock to very long-term real interest rates, which are lower than at any point during the modern era (except for the period of financial repression after World War II, when markets were much less developed than today).
While a sustained rise in the long-term real interest rate is a low-probability event, it is far from impossible. Although there are many explanations of the long-term trend decline, some factors could be temporary, and it is difficult to establish the magnitude of different possible effects empirically.
One factor that could cause global rates to rise, on the benign side, would be a spurt in productivity, for example if the so-called Fourth Industrial Revolution starts to affect growth much faster than is currently anticipated. This would of course be good overall for the global economy, but it might greatly strain lagging regions and groups. But upward pressure on global rates could stem from a less benign factor: a sharp trend decline in Asian growth (for example, from a long-term slowdown in China) that causes the region’s long-standing external surpluses to swing into deficits.
But perhaps the most likely cause of higher global real interest is the explosion of populism across much of the world. To the extent that populists can overturn the market-friendly economic policies of the past several decades, they may sow doubt in global markets about just how “safe” advanced-country debt really is. This could raise risk premia and interest rates, and if governments were slow to adjust, budget deficits would rise, markets would doubt governments even more, and events could spiral.
Most economists agree that today’s lower long-term interest rates allow advanced economies to sustain significantly more debt than they might otherwise. But the notion that additional debt is a free lunch is foolish. High debt levels make it more difficult for governments to respond aggressively to shocks. The inability to respond aggressively to a financial crisis, a cyber attack, a pandemic, or a trade war significantly heightens the risk of long-term stagnation, and is an important explanation of why most serious academic studies find that very high debt levels are associated with slower long-term growth.
If policymakers rely too much on debt (as opposed to higher taxation on the wealthy) in order to pursue progressive policies that redistribute income, it is easy to imagine markets coming to doubt that countries will grow their way out of very high debt levels. Investors’ skepticism could well push up interest rates to uncomfortable levels.1
Of course, there are many other risks to global growth, including ever-increasing political chaos in the United States, a messy Brexit, Italy’s shaky banks, and heightened geopolitical tensions.1
But these outside risks do not make the outlook for global growth necessarily grim. The baseline scenario for the US is still strong growth. Europe’s growth could be above trend as well, as it continues its long, slow recovery from the debt crisis at the beginning of the decade. And China’s economy has been proving doubters wrong for many years.
So 2019 could turn out to be another year of solid global growth. Unfortunately, it is likely to be a nerve-wracking one as well.1

Writing for PS since 2002 
174 Commentaries
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Kenneth Rogoff, Professor of Economics and Public Policy at Harvard University and recipient of the 2011 Deutsche Bank Prize in Financial Economics, was the chief economist of the International Monetary Fund from 2001 to 2003. The co-author of This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly, his new book, The Curse of Cash, was released in August 2016.