TRUMP, EE. UU. Y LOS IMPERIALISMOS
EDUARDO ORTIZ RAMÍREZ
TRUMP
Y MAGA
No es cualquier cosa ser presidente de
EE. UU., pues se trata
de una de las dos economías más importantes del mundo, por sus magnitudes y su
dinámica, ya para 2026. De todas maneras, dos dudas preliminares lo agobian a
uno. La primera es cómo los pueblos, en su acepción amplia, eligen a
determinados presidentes. Pasa en América,
pasa en Europa y en todos los
continentes y naciones. Y, en segundo lugar, Trump, ¿quiere salvar al mundo o dominarlo?; como se puede
desprender de algunas de sus menos democráticas y libertarias declaraciones, se
trata de este último caso. Se entiende que su propuesta contenida en MAGA
(Make America Great Again[1])
busca, inicial o paralelamente, volver a ubicar a EE. UU. en posiciones
de preeminencia mundial pero también a que tal dinámica reestructure internamente
la sociedad debido a criterios “raciales”, de clases sociales, de control férreo
de la inmigración y de figuración internacional de tal país y de sus ciudadanos.
Como siempre pasa, la economía es muy importante para todas
las naciones y para las poderosas en particular. Y entonces surgieron elementos
de política económica como “o producen
aquí o les ponemos aranceles” a
pesar de haber transitado la economía de USA, como otras, por un
proceso casi indetenible de ubicación o relocalización industrial[2].
El caso más dramático son las amenazas a Canadá
y México, con quienes la nación en
cuestión tiene un Acuerdo de Libre
Comercio[3] desde inicios de los noventa, y el cual, ya
va por su segunda “edición”, por decirlo de alguna manera. Otro caso son las
amenazas a los pragmáticos chinos. Pero, en fin, Rodrik lo planteó acertadamente en un artículo de inicios de 2025[4], en
base a la dinámica de distintos ejemplos pertinentes.
Otros asuntos son las ideas
expansionistas hacia territorios o litigios conocidos, según los casos. Lo
primero es sobre Groenlandia,
aquella isla receptora de Vikingos hace más de 1.000 años. O el caso
trajinado del Canal de Panamá[5].
Hay que recordar que el sentido estratégico de protección de los EE. UU.
cómo en la mayoría de las naciones poderosas, es inagotable. Veamos el mundo: quieran los EE. UU. atender o no a Puerto
Rico, tienen el Centro del Caribe y
les pasa igual con Hawái. en el centro del Pacífico. Ambas son,
efectivamente, posiciones estratégicas, para cualquier perspectiva de movilidad.
Pero hay más. Su propio territorio,
ambicionado en muchas y permanentes ocasiones recientes por migrantes (hay que
recordar que EE. UU. tiene su origen
en olas y olas de migrantes) se ve afectado hoy día por un rio de migrantes
desde el Sur, que ha afectado a la
migración permanente y numerosa de mexicanos. Los venezolanos están incluidos
allí y no deja de ser llamativo que hoy día hayan pasado a ser especie de estrellas problemáticas, por la vía del
sentido e inclinación delincuencial que tienen integrantes de grupos vinculados
a lo mismo y, sobre los cuales, se adjudican responsabilidades desde distintos lados.
La pregunta es; ¿y los grupos delincuenciales grandes e históricamente
estructurados en EE. UU. ya no
existen? Debe tener la insistencia
indudablemente, algún grado de aprovechamiento político, por que quien conozca
la realidad y la historia de ese país, debe saber de qué se trata lo que
señalamos. Es por ello por lo que hay que destacar el papel que jugado la producción,
tráfico y consumo de ciertos estupefacientes en y desde países como Mexico y
Colombia.
Por último, -y alguna de las cosas más
recientes-, en la línea de los haberes de dos administradores de países grandes
y peculiares en el mundo, como son EE.
UU. y Rusia, pareciera han
expresado intereses recientes en que se acabe la guerra de casi 4 años en Ucrania -y que los rusos iban a
terminar en breve tiempo-. Informaciones preliminares tratan de señalar
intereses rusos para las condiciones del finiquito. Detrás de todo esto lo que,
si sabemos, más allá de culpas y contra culpas, es que los ucranianos siempre
se han querido independizar, pero sobre todo que, en la guerra reciente,
hombres y mujeres ucranianas lo han puesto todo en la misma.
TRUMP
Y EL IMPERIALISMO EXISTEN
Los que alguna vez se inspiraron en
activistas o en pensadores libertarios deben, en algunos momentos haber
exagerado la actitud de los colonialistas o los llamados, por ese activista
político incansable que fue Lenin, imperialistas, en el sentido de adjudicarles
desprecio y despotismo por los colonizados o dominados por el llamado neocolonialismo (esto es colonialismo sin la presencia militar
del país dominante). Claro, también en
los tiempos de la Inteligencia
Artificial, de las Criptomonedas
o los Drones, y teniendo de base los
crímenes, excesos y desmanes en las guerras, como la segunda guerra mundial, las vividas en la antigua Yugoslavia[6],
en décadas recientes en África o, la
sempiterna entre Israelitas y Palestinos
con los desarrollos recientes, incluidos con acciones de lado y lado, esta
perspectiva pareciera antigua y no actualizada. Pero no es así, el hombre, el
ser humano, nunca deja de soltarse sorpresas para sí mismo.
Resulta así que, la tercera guerra mundial, y ojalá alguna fuerza suprema la evite, pareciera acercarse sombríamente en
distintos momentos. Y es impresionante que las fuerzas supuestamente más
inteligentes y modernas, suelten a cada rato efluvios y amenazas de guerra. Muy largo ordenar una lista de
conflictos que debería abarcar India-Pakistán,
Franja de Gaza, Países de África que pareciera nunca encuentran o les dan paz, como
el antiguo Congo Belga o Zaire, ni que decir Corea del Norte, Ucrania y
Rusia, o también China-Taiwán y
por qué no afirmarlo, Rusia sola y
ahora pareciera los EE.UU. también,
como agentes individuales de espíritu
guerrero. Como alguien señaló, la
segunda dinastía de Trump pareciera
implicar el fin del progreso.
Pero también pereciera señalar que la actitud
grosera, violenta y jactanciosa de los ejércitos victoriosos en la historia
de la humanidad, si existe, pero no solo ello considerara recordarse con
las actitudes de EE. UU. y Rusia, junto a otros, que el imperialismo si existe. O sea,
aquellos términos y evaluaciones que algunos consideraron pasados de moda,
efectivamente siguen existiendo. Esto es: yo
mando porque soy poderoso, no me interesan las instituciones (¡válgame,
Dios!) y tu obedeces y debes hacer caso
porque si no yo actuaré. Indudablemente que la actitud de Trump ante la presencia de Zelenski, presidente de Ucrania, en una reunión de tiempo reciente, es poco menos que una grosería y una actitud violenta, como
las que han caracterizado a imperialistas
y colonialistas. ¿Que habrán sentido los rusos?: ¿alegría, sorpresa,
rechazo? ¿O es que los rusos hubieran hecho lo mismo?
En fin, hoy día se puede pensar,
pareciera que sí, que el imperialismo
sigue existiendo. Seguramente habrá quien pueda inventar un término que no de
la sensación de algo pasado de moda o demodé, aunque las esencias
fundamentos y acciones tengan la misma carga.
Hasta donde los pueblos son
responsables de las acciones de sus presidentes o hasta donde las disfrutan,
son activos y pasivos que la
humanidad y los países acumulan. Pareciera algo muy serio para divertirse con
ello.
TRUMP O EL IMPERIALISMO EN EXTREMO
Lenin, en su El imperialismo fase superior del capitalismo no podía prever aun, dentro de sus compromisos ideológicos, que podían presentarse extremos de los extremos, a pesar de su premonitoria afirmación de que, la guerra entre EE. UU. y España sobre Cuba a finales del siglo XIX era la nueva repartición del mundo ya repartido por el colonialismo. No podía prever tampoco lo que pasaría en la segunda guerra mundial y posterior a ella, donde una nación como los EE. UU. duró bombardeando Tokio y Berlín días y semanas a pesar de que las naciones del caso ya se habían rendido y ya no tenían armas. Obviamente, los horrores grandes o pequeños -pero horrores al fin- de las guerras, las actitudes imperiales y las injusticias, pueden pasar por la muerte de P. Lumumba, Yugoslavia y su desintegración, Vietnam y los cientos de miles de soldados ubicados allí por EE. UU., o por lo sucedido recientemente en Ucrania, en la franja de Gaza, Irán o Venezuela.
Desde
que tenemos memoria no ha habido en los EE.UU. un presidente tan
particular en gestiones y expresiones como el Presidente Trump; todo el
sistema multilateral donde los EE.UU.
tenían gestión importante en las
acciones de los organismos multilaterales BM, FMI y GATT/OMC, por
mencionar algunos, hoy se encuentra en
inestabilidad y sin poderse prever claramente su futuro, sobre todo en el caso
de OMC, dado nuestro campo de interés, y dadas las acciones ejecutadas
en esta segunda administración de tal Presidente.
Las
acciones sobre Venezuela que empezaron con la idea del combate al
narcotráfico por parte de EE.UU., que es uno de los principales
consumidores mundiales, según especialistas, y que han ubicado culpables
desde distintos campos de actividad o acciones como el reciente sobreseimiento,
de un acusado y sentenciado funcionario latinoamericano, terminaron entonces
focalizándose en una nación como Venezuela que no tiene, según aquellos,
ni la estructura delincuencial, ni el tiempo de presencia del
narcotráfico que existe en otras naciones de América y del mundo. Pero al fin,
ya más claramente, aunque varios lo sospechaban y lo habían denunciado ha
aparecido el secreto, como el famoso filósofo francés M. Foucault
aplicaba para otros asuntos. Si, el secreto es el oro negro
o petróleo y de lo cual Venezuela posee las mayores reservas mundiales,
esto es, 300.000 millones de barriles de petróleo extrapesado. También
tiene oro, coltán y agua, entre otros recursos, que escasean en el mundo.
Y es
que Venezuela, como se indicó, y a pesar de ser extrapesado, tiene grandes
reservas de petróleo. Lo impresionante en este caso pasan a ser por lo menos
dos cosas, ante un contexto de una nación como los EE. UU. que trajo
parte de su armada para ponerla en las narices del mar Caribe,
amenazando y con clara intención de actuar según ya se ha visto, a una nación
como Venezuela. En esta, son sus habitantes los que deben responder por sus
responsabilidades y por dar solución a sus propios problemas en la gobernanza/gobernabilidad
y administración de su nación o corrección a sus errores cometidos y no una
nación o grupo de naciones que coaliguen en sus actitudes imperiales y que, por
lo demás, no han solucionado problemas con sus intervenciones militares en
variados países. En un contexto donde algunos, en extremo, llegan a pensar que
se debe ceder en Soberanía para obtener beneficios de factores
internacionales. ¿Lo hace Bélgica, Inglaterra, Brasil, La India o Japón en
condiciones regulares?
La
primera de las cosas llamativas es lo que terminó por señalar el presidente Trump,
resumidamente en que el petróleo venezolano es de los EE. UU., pues la
nación venezolana les habría robado derechos a sus compañías. Sin
meternos en lo agudo del papel de las multinacionales o transnacionales del
petróleo, se trata del atrevimiento de señalar que algo es de ellos cuando es
de los venezolanos y que variados gobiernos y políticas tuvieron que gestionar
o administrar antes de la nacionalización y posterior a ella.
La
segunda cosa, es lo impresionante que sectores de la llamada oposición,
otrora parte de ella antiimperialista, partícipe en gestiones de la
administración del petróleo desde variados gobiernos, se plieguen a tal
posición, con sus ansias de poder. Tamaño mensaje les ha mandado el
presidente Trump, para los buenos o dóciles emprendedores, según los
casos.
En
fin, pareciera que de estos extremos del imperialismo puede esperarse
cualquier cosa, indudablemente.
SUCESOS
DEL 3 DE ENERO.
EE.
UU. inició
acciones contra la Administración Bolivariana y, correspondientemente, contra
Venezuela y sus ciudadanos, cuyas bases arrancaron meses atrás de la fecha
señalada, con las razones que rotulan su acusación de ser lugar de administración
y gestión de cargamentos de droga, adjudicándole al presidente Nicolas Maduro
responsabilidades de Jefatura de un determinado Cartel de drogas, que,
posteriormente, se ha señalado, por instancias judiciales de EE. UU., no
existe. Las acciones implicaron la colocación en el Mar Caribe de una flota
de tal país, tal cual se indicó. Desde tal flota, antes de la fecha señalada, atacó
y elimino embarcaciones y personas que transitaban por tal lugar, hasta que el día
indicado en la madrugada, capturó/secuestró al presidente y su esposa y los
traslado a su territorio para ser procesados. Hubo alrededor de 100 fallecidos
además de otros daños y esta acción ha recibido distintos balances e
interpretaciones.
Acciones
colaterales o paralelas por el Gobierno establecido con la vicepresidenta como
presidente encargado, han significado cambio del personal y autoridades de
administración de la nación y definición de políticas y acciones a ejecutar,
derivadas de lo que pueden implicar tales acciones de afectación de la Soberanía
y marcha regular en las actividades y control y supervisión de la vida normal y
funciones de administración de una nación.
Existe
para un futuro del día a día, preocupación e interés por precisar el destino y manejo
de sus ciudadanos y recursos, en el ejercicio y contexto de la Soberanía
que ejerce cualquier nación sobre su territorio y los mismos.
Enero
14, 2026.
eortizramirez@gmail.com
[2]
Llamada en los 70´s y 80´s del siglo XX Redespliegue industrial y
ejecutada por sus empresas y las de otros países, que habían pasado por figuras
como la de la empresa multinacional, transnacional o internacional,
con distintas manifestaciones y con exponentes bastante representativos en el
campo académico como es el caso de R. Vernon, C. Vaitsos y otros más.
[3] Una
referencia para el contexto de este Acuerdo, así como de otras iniciativas del
momento, puede verse en: Eduardo Ortiz Ramírez, La iniciativa para las
Américas y el gigante disminuido. El Universal. Caracas, 29-11-90.
[5]“Se
maquillaron las verdaderas intenciones de Estados Unidos para con la región. No
fue ningún altruismo, su objetivo fue expandir sus intereses más allá de sus
fronteras. De tal forma que, la doctrina Monroe no fue una declaración sin más,
por eso adquiere la dimensión de doctrina, es decir, tiene una utilidad como un
método para alcanzar un determinado fin, en este caso injerencista. Esa es la
lógica imperial, influir en los países, ya sea hegemónica o dominantemente,
como en el caso de Panamá fue a través de un enclave colonial y culminó con una
de las formas de dominación directa más sangrienta: una invasión militar para
finiquitar nuestras aspiraciones soberanistas. Aún estamos en la búsqueda de
ese proyecto nacional catalizador de las demandas de varias generaciones por
alcanzar nuestra plenitud como país.” ”Monroísmo
o bolivarismo socialista. Reflexiones solerianas” Abdiel Rodríguez
Reyes; en:
De-Monroe-a-Trump-Gandarilla-Salgado.pdf
https://share.google/nxsg58nZK1Xb6kpj9.
[6] Nación
heroica en la segunda guerra mundial, en la cual se liberó sola como señaló W.
Churchill, y pacifica hasta la muerte de Tito, líder de tal liberación
y su conductor por varios años.
