miércoles, 18 de marzo de 2026

SALARIOS, COSTO DE OPORTUNIDAD Y BIENESTAR. VENEZUELA 2026

 

SALARIOS, COSTO DE OPORTUNIDAD Y BIENESTAR. VENEZUELA 2026

EDUARDO ORTIZ RAMÌREZ

 


Dos ideas, entre otras, son fundamentales en la actualidad venezolana. La primera, trabajar por el consenso,
y, la segunda, preocuparse por el país para que evolucione por el camino del crecimiento y el desarrollo. En algún enfoque de cierta economía política se percibe algo así como que recuperemos la economía, en abstracto, y posteriormente se ira dando un goteo donde se podrán repartir beneficios y mejoramientos y allí, entonces, sectores profundamente afectados en sus condiciones de vida se beneficiarían. En una economía afectada por una escasez relativa de recursos y distintos asuntos necesitados de atención, incluso en el plano político, no son estas ideas fáciles para llevar a cabo. Reflexionemos retrospectivamente sobre los salarios y las condiciones de vida.

¿Cuándo empezó en Venezuela la extensión de la pobreza con el correspondiente deterioro del salario? Realmente en la década de los noventa -en las dos segundas presidencias de C. A. Pérez y R. Caldera-, pronunciándose en la de los 2000´s y acentuándose en la de los años 2010´s, a pesar de los altos ingresos petroleros del 2004 al 2014[1],  particularmente acentuándose desde 2014/2016 así como profundizándose en todo el periodo posterior a 2020[2]; y estableciendo su continuidad y permanencia en la década en curso. Queda a las generaciones en proceso y en vigencia y a la que está en formación, atender estos menesteres económicos y sociales y más aun después de la situación presentada después de inicios de enero 2026.

Los mercados no reaccionan a pesar de las buenas voluntades e intenciones. Las repuestas son suaves y focalizadas a pesar de los deseos y de aquellas acciones así como de la fuerza de los optimistas acérrimos y los mercaderes de las crisis. Cambios de ramos, estímulos y financiamiento al consumidor para facilitarle las compras, técnicas de comunicación con este último para estimularlo a comprar, transformación y remodelación de locales, todas son estrategias bien intencionadas pero el consumidor actual no reacciona en el grado requerido, como puede observarse pasa con el consumo en las ciudades. Y es que los venezolanos –y más aún los afectados grandemente por la crisis- requieren alimentos, comidas, medicinas y bienes fundamentales, o los que son bienes imprescindibles, y para ello son fundamentales los ingresos regulares o salarios.

Las sociedades que siempre han sido pobres o que no han mejorado significativamente su estructura económico-social perciben, en casos, el empobrecimiento o la estabilidad del mismo, con más resignación y menos tormento que aquellas que han caído en la desgracia del deterioro económico. Más aun, cuando esto último es derivado de políticas económicas -basadas en controles, discrecionalidad e intervencionismo extendido- y en modelos fracasados y fundados en utopías suficientemente probadas en sus desarrollos no exitosos (es el caso del socialismo).

Son considerables en la Venezuela actual, los que no quieren –o no les es apetecible- trabajar en actividades formales y los que –correspondientemente- les ha bajado el entusiasmo por el trabajo. No es el trabajo una labor a sacramentar con la idea nostálgica por una labor que desarrollan los desvalidos; ni tampoco la idea medieval del trabajo como castigo o actividad innoble. Es el trabajo una labor que organizada por el hombre, con sus condicionamientos biológicos, sicosociales y económicos, pasa a ser el mejor camino de su tranquilidad, creatividad, sosiego y bienestar[3]. Este bienestar, la manera de conseguirlo, es a través del salario/sueldo, el cual permite, en condiciones de prosperidad económica, materializar el proyecto temporal de vida de familias y personas[4]. Es ese uno de los grandes impulsos del capitalismo y del desarrollo de las fuerzas productivas, que impresionó en grande a los economistas clásicos a pesar de sus primeras derivaciones o resultados sociales en el siglo XIX[5]. Haber organizado la labor y desempeño de cientos y miles de trabajadores en condiciones de la maquinofactura –que superó a la manufactura/ Pierre Vilar- y el desarrollo posterior de formas de organización en oficinas, bancos y otras empresas y que hoy día aprovechan el desarrollo de la economía, la tecnología de la información y la Inteligencia Artificial, pasando, para algunos, a desarrollos más cómodos y creativos espacios del trabajo y al beneficio de lo que en total ello produce para el crecimiento y desarrollo de las naciones, está entre sus logros, cuando se da y evoluciona en contextos de crecimiento equilibrado[6].

El desempeño del trabajo tiene el refuerzo positivo[7] del salario, la protección social y la promoción del empleado u obrero de que se trate. El nivel y la calidad de estas últimas variables, hace que el costo de oportunidad del trabajo sea alto o bajo según los casos de la comparación con el tipo de actividad alternativa[8]. Quiere decir que, si trabajamos, dejamos de percibir ingresos, disfrutes u otros elementos de la mejor opción en un trabajo alternativo o en una diversión. El trabajador necesita entonces sentirse estimulado para realizar la actividad con sus mejores esfuerzos y potencialidades. Si no fuese ese el caso, cambia de trabajo o deja de trabajar, aunque la posibilidad de entrar en paro o desempleo no es una opción muy apetecible, en condiciones de crisis económica y social. Si el estímulo, refuerzo o contraprestación pasa a ser suficientemente banal, el trabajador puede acometer tal decisión. Ese es el caso que creemos se sigue presentando en 2026 en la economía venezolana, con la alternativa –en algunos casos- del desempleo y las correspondientes acciones de desempeño laboral inconexas o intranscendentes.  También, la migración[9], que pasa ser una de las opciones extremas en condiciones normales de vida estándar de un habitante de una nación, o de Venezuela, donde tal opción no fue de las primeras, en las cuatro últimas décadas del siglo XX, como si pasó a serlo desde la década de los 2010´s en adelante.

El trabajo o actividad laboral en la actual Venezuela, no está produciendo las condiciones más adecuadas de la reproducción de la fuerza de trabajo. Usando los términos de economistas de inspiración marxista, el trabajador o su salario, no alcanza para conseguir el tiempo de trabajo socialmente necesario para su reproducción. Lo cual significa que la administración nacional y los factores empresariales, están determinando, con sus políticas económicas y salariales -según los casos y agentes participantes-, condiciones de trabajo en cuanto al ingreso poco adecuadas para la fuerza de trabajo. Pero lo que es más, el salario que para algunos economistas clásicos en momentos se ubicaba en condiciones o niveles de subsistencia dados grosso modo- los contextos del siglo XIX, para el XX, tuvo cambios notables, o inflexiones, en sus niveles (y en condiciones de vida) sobre todo en los países más avanzados, y estaría desempeñándose para la de actualidad de Venezuela y para porciones no irrelevantes de la población, en niveles menores al de subsistencia (lo que es equivalente al nivel de indigencia).

El contexto de dolarización informal que presenta la economía de Venezuela desde varios años recientes, ha permitido que algunas porciones de los trabajadores venezolanos reciban salarios en dólares[10], pero ni estos se equiparan en la mayoría de los casos a los niveles regionales de salario mínimo[11], ni tales porciones son determinantes en el total de la población que recibe ingresos fijos. Y por otra parte, en el caso del gran empleador, que representa el sector público, los salarios tienen un nivel bastante bajo, al igual que la alta magnitud de pensionados y que, ambos, pueden representar sobre los 6 millones de ciudadanos[12]. El salario mínimo (Bs 130), representaba entre 4 y 5 $ en años recientes y US$ 0.44 para inicios 2026, y en general se ha visto afectado por el llamado proceso de bonificación del salario (bonos[13] en vez de salarios).

El sector educativo y el sector salud, entre otros, presentan una situación de alto deterioro. En particular, el subsector universitario ha pasado a ver no solamente el menoscabo y desatención de la infraestructura[14], sino también de las condiciones de docencia y vida de profesores y empleados de las universidades del país. Los profesores de la UCV han transitado así, por un empobrecimiento relativo y absoluto[15]. Si bien en tales  instituciones se pueden acometer reformas y cambios para la mejor administración y uso de los dineros y asimismo optar por acciones de generación de ingresos, no menos cierto es que al Estado, en tanto educación pública, le corresponde una cuota parte de responsabilidad para el relanzamiento y la recuperación de tal sector y personal, que es indudablemente fundamental en todo país que se precie de querer avanzar hacia mayores estadios de desarrollo.

Y, todo ello, derivado de largos años de políticas económicas inadecuadas y también de la política salarial de anclaje del salario (al petro, al precio del barril y al dólar) y de la conversión del salario mínimo como un rasero concentrado de tendencia y movimiento de las remuneraciones, donde muchos han pasado a recibir salarios bajos, tal cual se indicó y, muy cercanos, en niveles altos o bajos, en la estructura de los salarios relativos; todo esto según el Programa de recuperación económica comunicado al país el 17 de agosto de 2018 por el presidente de la Republica[16] NM, y el cual, entre otras cosas, no logró estructurar un conjunto de medidas adecuadas para abatir la hiperinflación -siendo la misma mundialmente famosa por su larga duración-, cuyos estragos causaron alarma a nivel internacional, convirtiendo a Venezuela en un caso realmente impresionante. Pero tampoco funcionaron las medidas que en marzo de 2022 ubicaron el salario mínimo en 30 dólares y que se ubica ya como el último aumento de salarios, pues año y medio después no se había habido ningún otro; solo habiéndose presentado durante mayo 2023 un aumento de cesta tickets (a 40$) o de alimentación y aparición de bonos como el de guerra económica (30$) –para ser ambos indexados-[17], y otros. Para 2026 resultado de nuevos contextos y medidas tomadas este último Bono ha ascendido a 150 $ (ya tenía un nivel de 120$).

Las palabras extremas de algunos trabajadores, incluso del sector público, atañen a condiciones de trabajo y remuneración donde tendría que pensarse en una especie de concepto de salario negativo; esto es, aquella situación donde el salario se estaría concentrando más que en la contraprestación al trabajador, en una donde el trabajador, aporta su tiempo y su capacidad para una labor infructuosa pues la remuneración le es irrelevante, según lo indicado. Ahí, el costo de oportunidad se vuelve infinito.

 

18 de marzo 2026

eortizramirez@gmail.com



[1] No compensa esta afirmación el presentar a Venezuela con un alto ingreso per cápita en los 2000´s por los altos ingresos petroleros señalados, pues por distintas vías avanzaba el proceso señalado.

[3] En algunas culturas como la japonesa, el acto de la jubilación pasa a ser una especie de deshonor.

[4] En los socialismos reales, pudo observarse que el decaimiento de las esperanzas de las familias en tales proyectos evolucionaba paralelo a la posibilidad de decaimiento de tales regímenes. Un instrumental relacionado lo usa Krugman en La era de las expectativas limitadas analizando la evolución de EE. UU.

[5] Elementos relacionados pueden verse en LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA THOMPSON, E. P., EDITORIAL Capitán Swing Libros 2012.

[6] También existe la discusión desde la economía del desequilibrio y el crecimiento desequilibrado.

[7] Una extrapolación de un término de origen en la Psicología, donde desde ciertas escuelas se ubicaron refuerzos negativos y positivos.

[8] Cualquier libro de texto de economía u órgano de divulgación define con facilidad este término. El mismo o coste de oportunidad también es precisado como “el valor de la mejor opción no seleccionada” (http://economipedia.com/definiciones/coste-de-oportunidad.html). Se entiende también que este concepto es más amplio que el costo contable, el cual es inmediato y directo a la propia actividad que se ejecuta.

[9] Se da el caso también de migraciones estacionales o temporales, como la de algunos europeos hacia países cercanos al suyo dentro de la propia Unión Europea.

[10] Informaciones desde el sector privado en años recientes han ubicado en momentos, salarios mínimos que giran entre uno y otro condicionante, alrededor de 180 o 200$. En otra perspectiva se destaca que: “ …la remuneración promedio mensual del sector privado en $ a marzo de 2023 fue de poco más de US$ 142, mientras que el promedio mensual del sector público llegó a los US$ 35 en el mismo mes….” https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/venezuela/remuneraciones-del-sector-publico-y-privado-de-venezuela-cayeron-el-primer-trimestre/.

[11] Para inicios del segundo semestre del año 2023, de 17 países en América Latina solo Argentina –incluida Venezuela con 4,66$- presentaba un ingreso inferior a 200$; tres  países con salarios superiores a 500$ (ver https://www.bloomberglinea.com/2023/07/01/asi-comienzan-los-salarios-minimos-de-america-latina-el-segundo-semestre-de-2023/). Para 2026 en Brasil el Salario mínimo se ubica en US$295, en Mexico US$533, Argentina US$233, Chile 597$, Colombia 446US$, Ecuador 482US$, Uruguay 648US$, Bolivia 344US$, para ilustrar algunos casos (https://www.bloomberglinea.com/economia/salario-minimo-2026-listado-de-los-mas-fuertes-y-debiles-de-latinoamerica/ ).

[12] Dificultades en suministro/obtención de información, en años recientes y hasta inicios 2026, crea un contexto donde algunos llegan a afirmar que, sumando ambos grupos, la cifra puede aumentar a 8 millones, dada la incorporación de milicianos y otros factores.

[13] Todavía presentes en el primer trimestre 2026.

[14] Debe reconocerse, sin embargo, la importante participación que ha tenido, en años recientes, la Comisión Presidencial que ha ejecutado una importante labor en la recuperación de varios espacios e infraestructura de la UCV.

[15] En un contexto de clara bonificación del salario, el profesor de mayor rango y dedicación ha tenido un sueldo de 18 $ en años recientes. A esta consideración debe añadírsele el que, aun incorporando bonos al salario, el sueldo sería bajo dentro de las responsabilidades, sentido y mística de profesores de tal nivel para universidades con funcionamiento pertinente nacional e internacionalmente. Visto como salario básico la situación para inicios 2026 se ha vuelto más dramática, puesto que en $ el sueldo de un profesor del más alto rango solo alcanza a algunas unidades de $ (https://www.instagram.com/p/DTeCjvqDi8g/?igsh=dXN6bzAyd3JuZTZk Reseña de datos suministrados por APUCV).

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