martes, 4 de febrero de 2020

Perú: laboratorio político

Perú: laboratorio político, 

por Félix Arellano

felixarellano50@yahoo.com
Las características y resultados de la reciente elección parlamentaria extraordinaria efectuada en Perú, confirman las complejas contradicciones políticas que está experimentando el país que ha enfrentado diversas formas de autoritarismos desde el cerrado militarista de los años setenta (decenio militarista), al personalista y abierto al mercado de Alberto Fujimori (Presidente 1990-2000); pasando por transiciones a democracias frágiles: como el período de Fernando Belaunde o marcadamente populistas como el primer gobierno de Alan García. El nuevo Congreso electo, fragmentado y sin mayoría definida incorpora a la escena potenciales radicalismos y el flagelo de la antipolítica.
En efecto, la realidad política peruana es compleja, pues si bien la institucionalidad parece frágil, el poder judicial goza de la autonomía y fortaleza para someter a juicio a la gran mayoría de sus expresidentes y varios líderes políticos.
Indiscutiblemente, un país de contradicciones, cuyo pueblo valora la democracia, empero, sus líderes, con pocas excepciones, no parecieran responder al reto de las circunstancias y, en estos momentos, ante la falta de organizaciones y liderazgos, el radicalismo encuentra un territorio fértil.
A las elecciones parlamentarias se llega con un mar de fondo de enfrentamientos entre los poderes ejecutivo y legislativo donde destaca la destitución del Presidente Pedro Pablo Kuczynski, lo que permitió llegar al poder al actual Presidente Martin Vizcarra.
En esta pugna, en el Congreso los grupos mayoritarios se han concentrado en limitar u obstruir la acción de gobierno y debilitar al Jefe del Estado. Comportamiento, que si bien confirma la libertad del juego político, si se desarrolla de forma irresponsable va socavando la institucionalidad democrática y estimulando reacciones radicales como las que empiezan a emerger en la composición del nuevo Congreso.
La Fuerza Popular, el partido del expresidente Alberto Fujimori, quien aún se encuentra cumpliendo condena judicial, en coherencia con el talante de su fundador, tiende a jugar al personalismo y la arrogancia; ahora, bajo la conducción de su hija Keiko, quien también está enfrentando sentencia judicial, y ha mantenido una lucha con su hermano Kenji por el liderazgo del partido; ha entrado en una fase de declive. Al respecto, luego de contar con 73 parlamentarios y controlar el Congreso del 2016 en estas elecciones apenas llega a 15. Conviene recordar que Keiko ha ganado en primera vuelta dos procesos electorales, pero la rigidez personalista no ha facilitado negociar para ganar en la segunda vuelta.
Otro indicador de la complejidad política peruana tiene que ver con la inminente extinción del histórico partido APRA, fundado por emblemático líder Haya de la Torre, quien nunca logró ejercer la presidencia; empero, el partido le permitió a Alan García gobernar en dos oportunidades. En estas elecciones parlamentarias, el APRA no logró alcanzar el 5% mínimo que exige la normativa peruana.

Podríamos interpretar que el electorado peruano está castigando la irresponsabilidad política y la corrupción de sus dirigentes, lo que puede interpretarse como expresión de consolidación de la cultura democrática; empero, apreciamos algunas señales preocupantes, como el ascenso de grupos cuya agenda radical puede representar un riesgo para la democracia y los derechos humanos.
En este contexto, cabe destacar que uno de los principales ganadores en las elecciones parlamentarias, es el grupo político denominado Frente Popular Agrícola del Perú (Frepap), que ha logrado 16 de los 130 escaños del Congreso y promueve una agenda ultraconservadora, coherente con sus orígenes la Asociación Evangélica de la Misión Israelita del Nuevo Pacto Universal. Los principales ganadores con márgenes bajos, son la Acción Popular que logró 25 escaños y Alianza por el Progreso con 22 escaños.
El panorama es delicado, pero la fragmentación del Congreso genera oportunidades. Por una parte, debería estimular el diálogo y la negociación entre las distintas fuerzas que hacen vida en el Congreso, esencia del juego democrático.
Por otra parte, ofrece la posibilidad, con tiempo limitado para que el Presidente Martin Vizcarra pueda avanzar en algunos proyectos fundamentales como la reforma del poder judicial o la adopción de normativas más contundentes contra la corrupción.
Adicionalmente, no debemos menospreciar que el virus del radicalismo se puede estar incubando en el electorado peruano, sus habilidades para manipular y engañar son enormes, lo que plantea un gran reto para los defensores de la democracia y los derechos humanos en Perú. Es hora para unir fuerzas y trabajar en la consolidación de la cultura democrática y sus valores fundamentales de libertad, tolerancia y convivencia.

domingo, 2 de febrero de 2020

¿EL PETRO, SISTEMA DE PAGOS PARALELO O INSTRUMENTO DE DESTRUCCION DE LA BANCA?

¿EL PETRO, SISTEMA DE PAGOS PARALELO O INSTRUMENTO DE DESTRUCCION DE LA BANCA?

Douglas Ungredda



El régimen ha renovado su interés en el Petro como unidad de cuenta, con la intención de compensar la caída en los ingresos petroleros. Fue inicialmente pensado como cripto unidad de valor inspirada en la tecnología Blockchain, y según leyes aprobadas por el régimen de Nicolás Maduro estaría respaldado por las reservas de recursos naturales de Venezuela como el petróleo, oro, diamantes y gas. La pregunta obvia que suplica esta propuesta es para que una moneda virtual, alternativa al Bolívar fuerte? Por qué ofrecer un respaldo de petróleo y recursos naturales hacia el Petro si el Bolívar como moneda oficial y constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, destruida por la hiperinflación, debe tener prioridad en este  respaldo?   

Comenzamos por establecer que las cripto no pueden ser clasificadas como monedas. En el mejor de los casos pueden ser vistas como unidades de valor, que se originaron en la segunda mitad del pasado decenio con el propósito expreso de servir como medio para evadir impuestos , lavar activos ilegales y neutralizar  la estrategia conjunta de EE.UU, Unión Europea, Reino Unido, Japón  y China, para restringir el ámbito de los paraísos fiscales. Esto ante la necesidad de asegurar la sostenibilidad fiscal cuando la generación de baby-boomers que se retira reclama el pago de sus pensiones. Por otra parte, organizaciones criminales, dedicadas al contrabando, narcotráfico y terrorismo se beneficiarían usando estas estructuras paralelas al margen de la ley.  

El régimen chavista-madurista ya bastante afectado y marginado por la comunidad financiera internacional con  sanciones que limitan las actividades evidentemente delictivas de altos personeros militares y civiles del régimen quienes buscan estos mecanismos de pagos paralelos para sostenerse en el poder a cualquier precio, sin importar costos.   

Se pretende hacer circular el Petro en paralelo con el Bolívar Fuerte como moneda de uso. Sin embargo, la comunidad financiera internacional lo ve solo como mecanismo para esconder actividades ilegales y financiar una agenda geopolítica que permita el desarrollo de organizaciones de extrema izquierda ligadas  al narco-tráfico, contrabando de armas y de personas.  

El  primer error del régimen fue inocular el Petro directamente en el sistema bancario sin estudiar a fondo las implicaciones financieras monetarias y sin disponer de un basamento contable y legal solido que le otorgue el barniz de legalidad. A este fin, el regimen distribuyo  siete millones y medio de medios petros entre pensionados y  empleados del sector público, como bono de fin de año para que adquieran alimentos y bienes de consumo en más de trece mil negocios pre-designados. El banco designado para el canje es Banco de Venezuela, a través de su plataforma Bio Pago. Los comerciantes que de buena fe se prestaron a aceptar esta suerte de “vale electrónico”, se enfrentaron con el hecho de no poder canjearlos por bolívares. Para más dificultad el Banco de Venezuela anuncio que razones de mantenimiento de su plataforma los obligaba a suspender la conversión temporalmente y a las pocas semanas extendieron indefinidamente la suspensión. Cabe la pregunta lógica por qué se suspende el canje y en qué forma este puede afectar la banca?  

Es importante establecer que el mercado monetario ha experimentado una aguda escasez de bolivares como producto de la política restrictiva del Banco Central de Venezuela para frenar el incremento del dólar. A este efecto, elevo el encaje legal promedio de la banca a 82 centavos por cada bolívar captado. Esto da a la banca la posibilidad de colocar solo 18 centavos en activos de credito. A estos se suman las provisiones de ley para cubrir créditos demorados o en litigio del 4%. Todo esto hace que la colocación efectiva se reduzca anulando efectivamente a la banca hasta rebajarla a simple agente de pago del Banco Central (BCV) y la Tesorería nacional. Como resultado de lo anterior, la inflación bajo de un nivel de tres dígitos medios a dos dígitos bajos hacia fines de Octubre de 2019.   

En cuanto el Sr Maduro hizo público el plan de los bonos en Petros,  el tipo de cambio se depreció en 100%  y la inflación mensual reboto de vuelta a niveles cercanos al 50% intermensual. Ante esta aceleración del tipo de cambio, incremento de la tqsa Overnight y rebota de la inflación, Banco de Venezuela cerró la compuerta de los bolívares dejando colgando miles de pequeños comerciantes con sus Petros, destruyendo su aceptación inicial que pudo haber disfrutado en un primer momento.    

Si bien el Petro pudo contar con una respuesta inicial favorable, estos eventos contribuyeron a sembrar  animadversión hacia el Petro, visto como una vulgar viveza de unos pocos depredadores contra una mayoría  de usuarios ingenua. En la actualidad el Petro se negocia a un descuento significativo y su negociación no garantiza su recuperación en virtud de las tasas de intereses altas y la falta de liquidez del mercado tanto de los Petros como de los Bolivares. El BCV tampoco hizo la vida fácil al Banco de Venezuela negándole la presentación del Petro para operaciones de redescuento y anticipo y no lo absuelve de su obligación de constituir encajes por unidad captada para financiar lo que de hecho no califica ni legal ni contablemente como activo documentable ni como título de crédito en sus libros.  El propósito manifiesto de frenar el ascenso del dólar, se anuló con la emisión de Petros, resaltando conflictos de competencia y objetivos entre el BCV y Tesoreria Nacional, poniendo en evidencia la inviabilidad del Petro como solución a la medida del regimen. 

Caben por otra parte observaciones adicionales que son fundamentales:  

1- El Petro desde su concepción sufre de ilegalidad de origen y carece de propósitos legales. Una transacción en Petros puede visualizarse a favor de proveedores de bienes o servicios que sean ilegales o estén sometidos a sanciones y acepten este medio de pago.  2- El Petro no tiene una base constitucional para sustituir al bolívar para la cancelación de tasas o impuestos nacionales estatales y municipales. El régimen no puede obligar un país a violar la constitución, obligándolo a usar el Petro con total exclusión de otras monedas de pago legales, para cancelar tasas o impuestos oficiales, confirmando su mala fe e intención en esta materia. El régimen probablemente sabe que es objeto de seguimiento muy cercano por las autoridades financieras y policiales internacionales. 3- EL Petro al igual que otros criptos, no son contabilizados como activos en los estados financieros de empresas o de instituciones financieras. En el caso de instituciones financieras o empresas financieras, la contabilidad bancaria depende de códigos contables designados para cada tipo de instrumento y de operación que excluyen esta unidad. 4- La directiva y la alta gerencia del Banco de Venezuela quizás no midieron a tiempo el impacto que la conversión de petros a bolívares tendría en su  patrimonio así como del efecto que un mercado monetario en contexto de alta iliquidez ejercería en sus operaciones de tesorería corporativa. El régimen distribuyo aproximadamente 7 millones de medios petros (tres millones de Petros). Aun si solo una tercera parte o menos pudo ser redimidos en bolívares por comerciantes, este canje indujo la depreciación del bolivar en 100% en menos de un mes. Aun así, el Banco tuvo que buscar  bolívares en el mercado interbancario sin poder contabilizar Petros formalmente como un activo de credito. El autorizar esto equivale a permitir que los comerciantes favorecidos sobregiren suys cuentas sin que les carguen el costo del mismo. Estos sobregiros implican la captación de Bolívares a altos costos y debe constituirse encajes de ley ante el BCV. Si un comerciante redime uno de estos “vales virtuales” o Petros, la institución debe captar pasivos al margen que representan un costo presente superior al 600%/ (Tasa overnight) que técnicamente se comporta como deuda en divisas al costo real  de una posición descubierta con tasa de devaluación programada de 600%.  

Mis años de experiencia en el mercado financiero venezolano como oficial de banco, como analista y economista, me dan los elementos para señalar que estamos ante la reproducción de una película ya vista.  

Me preocupa que el régimen con el Plan Petro, está acumulando desequilibrios para otro episodio de crisis. La política de imponer el Petro que al final busca la conversión en bolívares y divisas en una coyuntura de iliquidez crónica genera tensiones en la banca oficial que resulta en la acumulación de pasivos a la vista a costos reales que emula una posición en cambio pasiva sin cobertura o la acumulación de deuda externa. La cartera de crédito e inversiones no compensa cubre esta exposición, con efectos perversos sobre el patrimonio de la institución  La crisis de liquidez deviene en crisis de solvencia, con efectos contagio al sector privado. Por esta razón el proyecto Petro es insostenible y debe ser suspendido de inmediato, porque constituye un serio riesgo para la estabilidad del sistema financiero.  

The Approaching Debt Wave



The Approaching Debt Wave
Jan 31, 2020 KAUSHIK BASU

The World Bank has warned that a massive debt wave is building worldwide. There is no telling who will be hit the hardest, but if vulnerable countries, from the United Kingdom to India, do not act soon, they may face severe economic damage.

NEW YORK – Over the last decade, the world economy has experienced a steady build-up of debt, now amounting to 230% of global GDP. The last three waves of debt caused massive downturns in economies across the world.

The first of these happened in the early 1980s. After a decade of low borrowing costs, which enabled governments to expand their balance sheets considerably, interest rates began to rise, making debt-service increasingly unsustainable. Mexico fell first, informing the United States government and the International Monetary Fund in 1982 that it could no longer repay. This had a domino effect, with 16 Latin American countries and 11 least-developed countries outside the region ultimately rescheduling their debts.
In the 1990s, interest rates were again low, and global debt surged once more. The crash came in 1997, when fast-growing but financially vulnerable East Asian economies – including Indonesia, Malaysia, South Korea, and Thailand – experienced sharp growth slowdowns and plummeting exchange rates. The effects reverberated worldwide.
But it is not only emerging economies that are vulnerable to such crashes, as America’s 2008 subprime mortgage crisis proved. By the time people figured out what “subprime” meant, the US investment bank Lehman Brothers had collapsed, triggering the most severe crisis and recession since the Great Depression.
The World Bank has just warned us that a fourth debt wave could dwarf the first three. Emerging economies, which have amassed a record debt-to-GDP ratio of 170%, are particularly vulnerable. As in the previous cases, the debt wave has been facilitated by low interest rates. There is reason for alarm once interest rates begin to rise and premia inevitably spike.
The mechanics of such crises are not well understood. But a 1998 paper by Stephen Morris and Hyun Song Shin on the mysterious origins of currency crises, and how they are transmitted to other economies, shows that a financial tsunami can make landfall far from its source. 
How the source of financial trouble can vanish, leaving others stranded, was illustrated in the delightful short story “Rnam Krttva” by the celebrated twentieth-century Indian writer Shibram Chakraborty. In the story – which I translated into English and included in my book An Economist’s Miscellany – the desperate Shibram asks an old school friend, Harsha, to lend him 500 rupees ($7) on a Wednesday, to be repaid the following Saturday. But Shibram squanders the money, so on Saturday, he has little choice but to ask another school friend, Gobar, for a loan of 500 rupees, to be repaid the next Wednesday. He uses the money to repay Harsha. But when Wednesday rolls around, he has no way of repaying Gobar. So, reminding Harsha of his excellent repayment record, he borrows from him again.
This becomes a routine, with Shibram repeatedly borrowing from one friend to repay the other. Then Shibram runs into both Harsha and Gobar one day at a crosswalk. After a moment of anxiety, he has an idea: every Wednesday, he suggests, Harsha should give Gobar 500 rupees, and every Saturday, Gobar should give the same amount to Harsha. Shibram assures his former school friends that this will save him a lot of time and change nothing for them, and he vanishes into Kolkata’s milling crowds.
So who are the likely Harshas and Gobars in today’s debt wave? According to the World Bank, they could be any country with domestic vulnerabilities, a stretched fiscal balance sheet, and a heavily indebted population.1
There are several countries that fit this description and run the risk of being the conduit that carries the fourth debt wave to the world economy. Among advanced economies, the United Kingdom is an obvious candidate. In 2019, the UK narrowly avoided a recession, with a growth rate a shade above zero – the weakest growth in a non-recession period since 1945. The country is also about to undertake Brexit. Conservatives in Britain have promised that a “tidal wave” of business investment will follow. This is unlikely: if there is a tidal wave, it will probably be one of debt instead.
Among emerging economies, India is especially vulnerable. In the 1980s, India’s economy was fairly sheltered, so the debt wave back then had little impact. At the time of the East Asian crisis in 1997, India had just begun to open up, and it experienced some slowdown in growth. By the time of the debt wave in 2008, the country had become globally integrated and was severely affected. But its economy was strong and growing at nearly 10% annually, and it recovered within a year.
Today, India’s economy is facing one of its deepest crises in the last 30 years, with growth slowing sharply, unemployment at a 45-year high, close to zero export growth over the last six years, and per capita consumption in the agricultural sector decreasing over the last five years. Add to this a deeply polarized political environment and it is little wonder that investor confidence is rapidly declining.
It is not too late for countries to build seawalls to protect against debt tsunamis. While India’s political problems will take time to solve, the Union budget – to be presented on February 1 – is an opportunity for preemptive action. The fiscal deficit needs to be controlled in the medium term, but the government would be wise to adopt expansionary fiscal policy now, with money channeled into shoring up infrastructure and investment. Managed properly, this can boost demand without increasing inflationary pressures, and strengthen the economy in order to withstand a debt wave.
The country’s leaders must seize this opportunity. The alternative is to adopt the brace position.


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Kaushik Basu, former Chief Economist of the World Bank and former Chief Economic Adviser to the Government of India, is Professor of Economics at Cornell University and Nonresident Senior Fellow at the Brookings Institution.

El modernismo latinoamericano EXPRESIÓN DEL MESTIZAJE CULTURAL SEGÚN USLAR PIETRI

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El modernismo latinoamericano EXPRESIÓN DEL MESTIZAJE CULTURAL SEGÚN USLAR PIETRI, por Enrique Viloria Vera

Mucha razón tiene Uslar Pietri cuando afirma que “el modernismo no es un episodio aislado, su voluntad de mezcla y de incorporación aluvional sigue activa en el desarrollo de la literatura de la América Hispana”.
Para Arturo Uslar Pietri, el modernismo latinoamericano es la más visible muestra de combinación e impureza que caracteriza a nuestro mestizaje cultural.
En efecto, según nuestro ensayista, “los hombres que dieron el paso inicial para romper con el pasado y la tradición literaria: Darío, Silva, Gutiérrez Nájera, Casal, Herrera y Reisig, Lugones, etc., pretendían romper amarras con lo hispanoamericano para incorporarse en cuerpo y alma a una cierta zona y hora de la literatura de Europa. Habían recibido noticia de los decadentistas, de los parnasianos y simbolistas franceses… Todo el decorado, todas las innovaciones métricas vinieron en ellos a yuxtaponerse sobre su impuro romanticismo americanizado, sobre sus reliquias y atisbos de la vieja poesía castellana…”
Los responsables y las fechas acerca del nacimiento del modernismo varían de acuerdo con el criterio de la crítica. Para algunos, como Silva Castro, este movimiento literario se inicia con la publicación de Azul de Rubén Darío en 1886. Para otros, como Iván Schulman, el modernismo es un poco anterior al propio Rubén Darío, y se inicia alrededor de 1875 con una primera generación modernista compuesta por autores fundamentalmente prosistas, entre los que incluye a Martí, Gutiérrez Nájera, José Asunción Silva y Julián del Casal.
La prosa que da inicio al modernismo se caracteriza por un peculiar cuidado del ritmo y la musicalidad del lenguaje. Por voluntad artística se aproximará a la poesía. Por ello se cultivará, durante el período modernista, el poema en prosa o la prosa poética.
La poesía modernista, por su parte, muestra los siguientes rasgos distintivos: renovación métrica, renovación en el vocabulario poético, esteticismo, exotismo, idealización del siglo XVIII, introducción de un nuevo tipo femenino, epicureísmo, exaltación de la Grecia Clásica.
En general, los autores y críticos coinciden en que el Modernismo, como movimiento literario, se caracterizó de acuerdo con los siguientes elementos o rasgos diferenciadores:
  • Amplia libertad creadora.
  • Sentido aristocrático del arte: rechazo de la vulgaridad.
  • Perfección formal.
  • Cosmopolitismo: el poeta se considera como ciudadano del mundo, está por encima de la realidad cotidiana.
  • Disposición intelectual hacia todo lo nuevo.
  • Correlación con otras manifestaciones artísticas y expresiones de la creación humana (aproximación de la literatura a la pintura, la música, la escultura).
  • Gusto por los temas exquisitos, pintorescos, decorativos y exóticos: la mitología, la Grecia antigua, el Lejano Oriente, la Edad Media, entre otros.
  • Práctica del impresionismo descriptivo (descripción de las impresiones o emociones que causan las cosas y no las cosas en sí mismas).
  • Renovación de los recursos expresivos: supresión de vocablos gastados por el uso; inclusión de vocablos musicales y de uso poco frecuente; simplificación de la sintaxis; aprovechamiento y primacía de las imágenes visuales.
  • Renovación de la versificación; se le otorgó mayor flexibilidad al soneto. Se dio preferencia a la versificación irregular, el verso libre y a la libertad estrófica que dieron a la poesía variedades y expresiones desconocidas
Rubén Darío, seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento (1867–1916), originario de Nicaragua, se erige en el escritor modernista por antonomasia; su influencia en las letras hispanas y universales es ampliamente reconocida entre otros por Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. El poeta promueve una estética ácrata que debe traducirse en un modus vivendi, en una nueva forma de vida, expresada en un idealismo literario, en el papel aristocrático que otorgan a las tareas intelectuales —y especialmente a las artísticas— en su bohemia más o menos manifiesta y en la preocupación por la obra bien hecha.
El carácter aluvional del mestizaje cultural americano y su capacidad para renovarse e integrar nuevas dimensiones, puede ser apreciado en toda su intensidad en la obra de Rubén Darío, quien en el prólogo a su libro Prosas Profanas, lega una excelente reflexión acerca de sus orígenes diversos y su formación plural que es la esencia de su innovadora y desconcertante poesía, para influenciar significativamente el quehacer literario de comienzos del siglo XX. El poeta se interroga y se responde acerca de su carácter mestizo y sobre sus influencias: «¿Hay en mí sangre alguna gota de sangre de África, o de indio Chorotega o Neogranadino? Pudiere ser, a despecho de mis manos de marqués (…) El abuelo español de barba blanca me señala una serie de retratos ilustres: “Éste —me dice— es el gran don Miguel de Cervantes Saavedra, genio y manco; éste es Lope de Vega, éste Garcilaso, éste Quintana”.  Yo le pregunto por el noble Gracián, por Teresa la Santa, por el bravo Góngora y, el más fuerte de todos, don Francisco de Quevedo y Villegas. Después exclamo: “¡Shakespeare! ¡Hugo…!” (en mi interior: “¡Verlaine”! Luego, al despedirme: Abuelo, preciso es decírselo: mi esposa es de mi tierra, mi querida de París».
Mucha razón tiene Uslar Pietri cuando afirma que “el modernismo no es un episodio aislado, su voluntad de mezcla y de incorporación aluvional sigue activa en el desarrollo de la literatura de la América Hispana”. En efecto, años más tarde, Nicolás Guillén, otro poeta, bien lejos y alejado del modernismo, también expresa en su poema El apellido ese mestizaje constitutivo y fundamental al que también se refirió Darío: “Desde la escuela / y aún antes (…) Desde el alba, cuando apenas / era una brizna, yo de sueño y llanto, / desde entonces, / me dijeron mi nombre. Un santo y seña / para poder hablar con las estrellas. / Tu te llamas, te llamarás…/ Y luego me entregaron / esto que veis escrito en mi tarjeta, / esto que pongo al pie de mis poemas: / las trece letras / que llevo a cuestas por la calle, / que siempre van conmigo a todas partes. / ¿Es mi nombre, estáis ciertos? / ¿Tenéis todas mis señas? / (…) / ¿Toda mi piel (debí decir), / toda mi piel viene de aquella estatua / de mármol español? (…) / ¿Estáis seguros? / ¿No hay nada más que eso que habéis escrito? / eso que habéis sellado / con un sello de cólera? / (¡Oh, debí haber preguntado!) / y bien, ahora os pregunto: / ¿No veis tambores en mis ojos? / ¿No veis estos tambores densos y golpeados / con dos lágrimas secas? / ¿No tengo acaso / un abuelo nocturno / con una gran marca negra / (más negra todavía que la piel), / una gran marca hecha de un latigazo? / ¿No tengo pues / un abuelo mandinga, congo, dahomeyano? /…”
Uslar nos recuerda que este mestizaje cultural aluvional y extendido también se encuentra presente en muchos otros autores de nuestra literatura: en Gallegos, Guiraldes, Rivera, Azuela; en la poesía de Gabriela Mistral, “trémula confluencia de tiempos y modos”; en el barroquismo americano de Carpentier y Asturias que se alimenta “con elementos románticos, con sabiduría surrealista y con la atracción por la magia de los pueblos primitivos”. La voracidad transformadora y caótica de Neruda tiene también sus raíces en nuestro entrevero civilizatorio, al igual que Jorge Luis Borges, quien, en opinión de nuestro escritor, “es el más refinado manipulador de la vocación y de los elementos de nuestro mestizaje cultural.”