miércoles, 18 de marzo de 2026

SALARIOS, COSTO DE OPORTUNIDAD Y BIENESTAR. VENEZUELA 2026

 

SALARIOS, COSTO DE OPORTUNIDAD Y BIENESTAR. VENEZUELA 2026

EDUARDO ORTIZ RAMÌREZ

 


Dos ideas, entre otras, son fundamentales en la actualidad venezolana. La primera, trabajar por el consenso,
y, la segunda, preocuparse por el país para que evolucione por el camino del crecimiento y el desarrollo. En algún enfoque de cierta economía política se percibe algo así como que recuperemos la economía, en abstracto, y posteriormente se ira dando un goteo donde se podrán repartir beneficios y mejoramientos y allí, entonces, sectores profundamente afectados en sus condiciones de vida se beneficiarían. En una economía afectada por una escasez relativa de recursos y distintos asuntos necesitados de atención, incluso en el plano político, no son estas ideas fáciles para llevar a cabo. Reflexionemos retrospectivamente sobre los salarios y las condiciones de vida.

¿Cuándo empezó en Venezuela la extensión de la pobreza con el correspondiente deterioro del salario? Realmente en la década de los noventa -en las dos segundas presidencias de C. A. Pérez y R. Caldera-, pronunciándose en la de los 2000´s y acentuándose en la de los años 2010´s, a pesar de los altos ingresos petroleros del 2004 al 2014[1],  particularmente acentuándose desde 2014/2016 así como profundizándose en todo el periodo posterior a 2020[2]; y estableciendo su continuidad y permanencia en la década en curso. Queda a las generaciones en proceso y en vigencia y a la que está en formación, atender estos menesteres económicos y sociales y más aun después de la situación presentada después de inicios de enero 2026.

Los mercados no reaccionan a pesar de las buenas voluntades e intenciones. Las repuestas son suaves y focalizadas a pesar de los deseos y de aquellas acciones así como de la fuerza de los optimistas acérrimos y los mercaderes de las crisis. Cambios de ramos, estímulos y financiamiento al consumidor para facilitarle las compras, técnicas de comunicación con este último para estimularlo a comprar, transformación y remodelación de locales, todas son estrategias bien intencionadas pero el consumidor actual no reacciona en el grado requerido, como puede observarse pasa con el consumo en las ciudades. Y es que los venezolanos –y más aún los afectados grandemente por la crisis- requieren alimentos, comidas, medicinas y bienes fundamentales, o los que son bienes imprescindibles, y para ello son fundamentales los ingresos regulares o salarios.

Las sociedades que siempre han sido pobres o que no han mejorado significativamente su estructura económico-social perciben, en casos, el empobrecimiento o la estabilidad del mismo, con más resignación y menos tormento que aquellas que han caído en la desgracia del deterioro económico. Más aun, cuando esto último es derivado de políticas económicas -basadas en controles, discrecionalidad e intervencionismo extendido- y en modelos fracasados y fundados en utopías suficientemente probadas en sus desarrollos no exitosos (es el caso del socialismo).

Son considerables en la Venezuela actual, los que no quieren –o no les es apetecible- trabajar en actividades formales y los que –correspondientemente- les ha bajado el entusiasmo por el trabajo. No es el trabajo una labor a sacramentar con la idea nostálgica por una labor que desarrollan los desvalidos; ni tampoco la idea medieval del trabajo como castigo o actividad innoble. Es el trabajo una labor que organizada por el hombre, con sus condicionamientos biológicos, sicosociales y económicos, pasa a ser el mejor camino de su tranquilidad, creatividad, sosiego y bienestar[3]. Este bienestar, la manera de conseguirlo, es a través del salario/sueldo, el cual permite, en condiciones de prosperidad económica, materializar el proyecto temporal de vida de familias y personas[4]. Es ese uno de los grandes impulsos del capitalismo y del desarrollo de las fuerzas productivas, que impresionó en grande a los economistas clásicos a pesar de sus primeras derivaciones o resultados sociales en el siglo XIX[5]. Haber organizado la labor y desempeño de cientos y miles de trabajadores en condiciones de la maquinofactura –que superó a la manufactura/ Pierre Vilar- y el desarrollo posterior de formas de organización en oficinas, bancos y otras empresas y que hoy día aprovechan el desarrollo de la economía, la tecnología de la información y la Inteligencia Artificial, pasando, para algunos, a desarrollos más cómodos y creativos espacios del trabajo y al beneficio de lo que en total ello produce para el crecimiento y desarrollo de las naciones, está entre sus logros, cuando se da y evoluciona en contextos de crecimiento equilibrado[6].

El desempeño del trabajo tiene el refuerzo positivo[7] del salario, la protección social y la promoción del empleado u obrero de que se trate. El nivel y la calidad de estas últimas variables, hace que el costo de oportunidad del trabajo sea alto o bajo según los casos de la comparación con el tipo de actividad alternativa[8]. Quiere decir que, si trabajamos, dejamos de percibir ingresos, disfrutes u otros elementos de la mejor opción en un trabajo alternativo o en una diversión. El trabajador necesita entonces sentirse estimulado para realizar la actividad con sus mejores esfuerzos y potencialidades. Si no fuese ese el caso, cambia de trabajo o deja de trabajar, aunque la posibilidad de entrar en paro o desempleo no es una opción muy apetecible, en condiciones de crisis económica y social. Si el estímulo, refuerzo o contraprestación pasa a ser suficientemente banal, el trabajador puede acometer tal decisión. Ese es el caso que creemos se sigue presentando en 2026 en la economía venezolana, con la alternativa –en algunos casos- del desempleo y las correspondientes acciones de desempeño laboral inconexas o intranscendentes.  También, la migración[9], que pasa ser una de las opciones extremas en condiciones normales de vida estándar de un habitante de una nación, o de Venezuela, donde tal opción no fue de las primeras, en las cuatro últimas décadas del siglo XX, como si pasó a serlo desde la década de los 2010´s en adelante.

El trabajo o actividad laboral en la actual Venezuela, no está produciendo las condiciones más adecuadas de la reproducción de la fuerza de trabajo. Usando los términos de economistas de inspiración marxista, el trabajador o su salario, no alcanza para conseguir el tiempo de trabajo socialmente necesario para su reproducción. Lo cual significa que la administración nacional y los factores empresariales, están determinando, con sus políticas económicas y salariales -según los casos y agentes participantes-, condiciones de trabajo en cuanto al ingreso poco adecuadas para la fuerza de trabajo. Pero lo que es más, el salario que para algunos economistas clásicos en momentos se ubicaba en condiciones o niveles de subsistencia dados grosso modo- los contextos del siglo XIX, para el XX, tuvo cambios notables, o inflexiones, en sus niveles (y en condiciones de vida) sobre todo en los países más avanzados, y estaría desempeñándose para la de actualidad de Venezuela y para porciones no irrelevantes de la población, en niveles menores al de subsistencia (lo que es equivalente al nivel de indigencia).

El contexto de dolarización informal que presenta la economía de Venezuela desde varios años recientes, ha permitido que algunas porciones de los trabajadores venezolanos reciban salarios en dólares[10], pero ni estos se equiparan en la mayoría de los casos a los niveles regionales de salario mínimo[11], ni tales porciones son determinantes en el total de la población que recibe ingresos fijos. Y por otra parte, en el caso del gran empleador, que representa el sector público, los salarios tienen un nivel bastante bajo, al igual que la alta magnitud de pensionados y que, ambos, pueden representar sobre los 6 millones de ciudadanos[12]. El salario mínimo (Bs 130), representaba entre 4 y 5 $ en años recientes y US$ 0.44 para inicios 2026, y en general se ha visto afectado por el llamado proceso de bonificación del salario (bonos[13] en vez de salarios).

El sector educativo y el sector salud, entre otros, presentan una situación de alto deterioro. En particular, el subsector universitario ha pasado a ver no solamente el menoscabo y desatención de la infraestructura[14], sino también de las condiciones de docencia y vida de profesores y empleados de las universidades del país. Los profesores de la UCV han transitado así, por un empobrecimiento relativo y absoluto[15]. Si bien en tales  instituciones se pueden acometer reformas y cambios para la mejor administración y uso de los dineros y asimismo optar por acciones de generación de ingresos, no menos cierto es que al Estado, en tanto educación pública, le corresponde una cuota parte de responsabilidad para el relanzamiento y la recuperación de tal sector y personal, que es indudablemente fundamental en todo país que se precie de querer avanzar hacia mayores estadios de desarrollo.

Y, todo ello, derivado de largos años de políticas económicas inadecuadas y también de la política salarial de anclaje del salario (al petro, al precio del barril y al dólar) y de la conversión del salario mínimo como un rasero concentrado de tendencia y movimiento de las remuneraciones, donde muchos han pasado a recibir salarios bajos, tal cual se indicó y, muy cercanos, en niveles altos o bajos, en la estructura de los salarios relativos; todo esto según el Programa de recuperación económica comunicado al país el 17 de agosto de 2018 por el presidente de la Republica[16] NM, y el cual, entre otras cosas, no logró estructurar un conjunto de medidas adecuadas para abatir la hiperinflación -siendo la misma mundialmente famosa por su larga duración-, cuyos estragos causaron alarma a nivel internacional, convirtiendo a Venezuela en un caso realmente impresionante. Pero tampoco funcionaron las medidas que en marzo de 2022 ubicaron el salario mínimo en 30 dólares y que se ubica ya como el último aumento de salarios, pues año y medio después no se había habido ningún otro; solo habiéndose presentado durante mayo 2023 un aumento de cesta tickets (a 40$) o de alimentación y aparición de bonos como el de guerra económica (30$) –para ser ambos indexados-[17], y otros. Para 2026 resultado de nuevos contextos y medidas tomadas este último Bono ha ascendido a 150 $ (ya tenía un nivel de 120$).

Las palabras extremas de algunos trabajadores, incluso del sector público, atañen a condiciones de trabajo y remuneración donde tendría que pensarse en una especie de concepto de salario negativo; esto es, aquella situación donde el salario se estaría concentrando más que en la contraprestación al trabajador, en una donde el trabajador, aporta su tiempo y su capacidad para una labor infructuosa pues la remuneración le es irrelevante, según lo indicado. Ahí, el costo de oportunidad se vuelve infinito.

 

18 de marzo 2026

eortizramirez@gmail.com



[1] No compensa esta afirmación el presentar a Venezuela con un alto ingreso per cápita en los 2000´s por los altos ingresos petroleros señalados, pues por distintas vías avanzaba el proceso señalado.

[3] En algunas culturas como la japonesa, el acto de la jubilación pasa a ser una especie de deshonor.

[4] En los socialismos reales, pudo observarse que el decaimiento de las esperanzas de las familias en tales proyectos evolucionaba paralelo a la posibilidad de decaimiento de tales regímenes. Un instrumental relacionado lo usa Krugman en La era de las expectativas limitadas analizando la evolución de EE. UU.

[5] Elementos relacionados pueden verse en LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA THOMPSON, E. P., EDITORIAL Capitán Swing Libros 2012.

[6] También existe la discusión desde la economía del desequilibrio y el crecimiento desequilibrado.

[7] Una extrapolación de un término de origen en la Psicología, donde desde ciertas escuelas se ubicaron refuerzos negativos y positivos.

[8] Cualquier libro de texto de economía u órgano de divulgación define con facilidad este término. El mismo o coste de oportunidad también es precisado como “el valor de la mejor opción no seleccionada” (http://economipedia.com/definiciones/coste-de-oportunidad.html). Se entiende también que este concepto es más amplio que el costo contable, el cual es inmediato y directo a la propia actividad que se ejecuta.

[9] Se da el caso también de migraciones estacionales o temporales, como la de algunos europeos hacia países cercanos al suyo dentro de la propia Unión Europea.

[10] Informaciones desde el sector privado en años recientes han ubicado en momentos, salarios mínimos que giran entre uno y otro condicionante, alrededor de 180 o 200$. En otra perspectiva se destaca que: “ …la remuneración promedio mensual del sector privado en $ a marzo de 2023 fue de poco más de US$ 142, mientras que el promedio mensual del sector público llegó a los US$ 35 en el mismo mes….” https://www.bloomberglinea.com/latinoamerica/venezuela/remuneraciones-del-sector-publico-y-privado-de-venezuela-cayeron-el-primer-trimestre/.

[11] Para inicios del segundo semestre del año 2023, de 17 países en América Latina solo Argentina –incluida Venezuela con 4,66$- presentaba un ingreso inferior a 200$; tres  países con salarios superiores a 500$ (ver https://www.bloomberglinea.com/2023/07/01/asi-comienzan-los-salarios-minimos-de-america-latina-el-segundo-semestre-de-2023/). Para 2026 en Brasil el Salario mínimo se ubica en US$295, en Mexico US$533, Argentina US$233, Chile 597$, Colombia 446US$, Ecuador 482US$, Uruguay 648US$, Bolivia 344US$, para ilustrar algunos casos (https://www.bloomberglinea.com/economia/salario-minimo-2026-listado-de-los-mas-fuertes-y-debiles-de-latinoamerica/ ).

[12] Dificultades en suministro/obtención de información, en años recientes y hasta inicios 2026, crea un contexto donde algunos llegan a afirmar que, sumando ambos grupos, la cifra puede aumentar a 8 millones, dada la incorporación de milicianos y otros factores.

[13] Todavía presentes en el primer trimestre 2026.

[14] Debe reconocerse, sin embargo, la importante participación que ha tenido, en años recientes, la Comisión Presidencial que ha ejecutado una importante labor en la recuperación de varios espacios e infraestructura de la UCV.

[15] En un contexto de clara bonificación del salario, el profesor de mayor rango y dedicación ha tenido un sueldo de 18 $ en años recientes. A esta consideración debe añadírsele el que, aun incorporando bonos al salario, el sueldo sería bajo dentro de las responsabilidades, sentido y mística de profesores de tal nivel para universidades con funcionamiento pertinente nacional e internacionalmente. Visto como salario básico la situación para inicios 2026 se ha vuelto más dramática, puesto que en $ el sueldo de un profesor del más alto rango solo alcanza a algunas unidades de $ (https://www.instagram.com/p/DTeCjvqDi8g/?igsh=dXN6bzAyd3JuZTZk Reseña de datos suministrados por APUCV).

lunes, 16 de marzo de 2026

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL II

 

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL II

 

Por Rodolfo Magallanes (Profesor Titular de la UCV. Investigador del

 Instituto de Estudios Políticos).

 

 



Apoyándonos en el esfuerzo personal, a favor del estudio y comprensión de la economía venezolana y de la teoría económica más seria y moderna, hemos rechazado consistentemente el criterio de quienes se oponen a cualquiera actualización de los sueldos en nuestro país. Estos últimos, basándose en una teoría económica neoclásica -prekeynesiana la llamaríamos- defienden la posición de que el alza salarial debería estar condicionada “si y sólo sí” a un alza de la producción o productividad.

Para nosotros, el alza de los salarios se autofinancia -especialmente- en condiciones en las que existe capacidad para incrementar la producción y este incremento de la producción sólo se producirá motivado en un incremento de la demanda agregada (o social), sustentado necesariamente en un incremento significativo de los salarios. El lector, seguramente, alcanzará a ver fácilmente el razonamiento circular y la conexión evidente que existe entre las variables incremento salarial-aumento de la demanda agregada (total o social)-incremento de la producción/productividad.   Un incremento de los salarios iniciaría en nuestra opinión una serie de gastos derivados que traerían como consecuencia el incremento del empleo y el ingreso en varios sectores de la economía nacional que, al final equivaldrían a una suma superior a la del gasto inicial en el incremento de salarios. E, igualmente, el incremento de la actividad económica favorecería el incremento de los ingresos estatales vía pago de impuestos derivados del incremento del ingreso y el gasto agregados. Por tal razón, nos parece más que inconveniente y muy equivocado el razonamiento aparente de los defensores de la posición de mantener congelados los salarios.

Mucho más equivocado nos luce la posición de congelar los salarios, que no son otra cosa que el precio de la fuerza de trabajo, ya que contrasta con la liberación de los demás precios de la economía. En particular, los precios al consumidor han aumentado más de 98 mil por ciento, desde 2021 hasta febrero de 2026, de acuerdo con las cifras oficiales de variaciones de los precios al consumidor. Y esto, en condiciones en las que el salario no ha tenido incremento alguno o, si acaso, ha experimentado uno muy bajo; especialmente, si les comparamos contra el gran incremento de los precios al consumidor. Esta variación de los precios, de hecho, ha superado también el incremento de la divisa. Los precios al consumidor han superado en más de 6 mil por ciento la devaluación relativa del bolívar durante el mismo período. Adicionalmente, ya el bolívar ha perdido la mitad de su poder de compra nada más los primeros dos meses de este año. Por lo que luce en nuestra opinión más que necesario -hasta matemáticamente necesario- ajustar los salarios y el retraso en adoptar decisiones en este sentido perjudica la economía nacional.

De hecho, la decisión de congelar los salarios reafirma la idea de que el trabajo es la fuente de todo valor y, en particular, del excedente económico y que, es la diferencia entre el precio de la fuerza de trabajo y el valor generado por éste a lo largo de la jornada laboral, lo que determina el tamaño del excedente económico a disposición de los dueños de empresas y el Estado. De lo contrario, no se entiende este trato diferencial entre quienes poseen sólo fuerza de trabajo y quiénes son dueños de cualquiera otro activo (dinero o divisas, inmuebles, empresas, cualesquiera otros títulos o acciones, etc.)

El congelamiento del precio de la fuerza trabajo, viola una sencilla ley mercantil que supone que toda mercancía debe venderse por lo que cuesta y que la violación de esta sencilla regla amenaza la posibilidad de reproducir o reponer dicha mercancía. Por lo que, la congelación del precio de la fuerza de trabajo limita las posibilidad de reponerla a las condiciones que aseguran su adecuado rendimiento y productividad; por lo  que, la decisión de mantener congelados los salarios provocará una disminución de nuestras capacidades productivas no sólo a corto sino también a largo plazo. Y seguimos sumando razones o argumentos para revisar este desacierto. 

Se equivocan igualmente quienes defienden congelar los salarios al subordinar esta decisión a un incremento de los precios petroleros, como si fuera con el incremento de ingresos fiscales por esta vía que sólo pudiera financiarse un aumento salarial. Como si el incremento de salarios debiera depender exclusivamente de la generación de divisas por parte del Estado, como si el incremento de salarios se hiciera en divisas. Si bien esta última condición -la mejora de los ingresos petroleros, condición además muy probable- podría facilitar la adopción de un reajuste salarial, así como cualquier otra condición que favorezca una mejora de nuestras cuentas externas lo haría, por ejemplo, un alza de las exportaciones del sector privado y no petrolero. No debe escapársenos la idea de que, lo que buscamos es un incremento neto de la demanda de productos en el mercado interno (es decir, el aumento salarial sería en bolívares), lo que generaría un incremento del empleo e ingresos en la población nacional. Contrariamente, desalentamos cualquier incremento de la adquisición de bienes de consumo en el exterior; es decir, sobre todo, desalentamos cualquier incremento de la demanda de bienes no destinados a incrementar la capacidad productiva en Venezuela.

Para nosotros, existen además de estos argumentos; otras tantas razones de peso que aconsejan un ajuste o recuperación de los salarios. Por ejemplo, éticas, razones de justicia social;  políticas, que apuntan a la generación de viabilidad económica y política; económicas, que buscan mayor crecimiento, con mayor equidad y eficiencia; de salud, asegurar mejores condiciones de nutrición y reducir la incidencia de enfermedades asociadas con la pobreza; educativas, más educación y de mejor calidad para todos; poblacionales, promover el crecimiento de la población y reducir la emigración;  culturales, de combate del crimen y la degradación social, etc.

Para  nosotros, sobran buenas razones; solo la miopía y mezquindad de quienes sólo alcanzan a ver sus intereses individuales e inmediatos impediría comprender la necesidad y conveniencia de realizar un ajuste salarial adecuado.

jueves, 12 de marzo de 2026

Manuel García-Pelayo y los políticos

 

Manuel García-Pelayo y los políticos

Conjugar la labor del intelectual con la del político es difícil, gobernar es aún más complejo, en un mundo contemporáneo imprevisible como el de hoy, es optar entre diferentes opciones, es saber que se quiere, saber qué se puede y que no se puede hacer

 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

12/03/2026 05:01 am



En reciente fecha, específicamente el 25 de febrero pasado recordamos el 35 aniversario de la culminación de la parábola vital del hispano-venezolano representante eximió del mundo académico, como fue Don Manuel García-Pelayo, hoy deseo rememorarlo por un significativo texto, en este caso, una entrevista del año 1958, cuando recién se incorporaba al plantel de profesores de la Facultad de Derecho de la UCV, para fundar un Instituto especializado en los estudios de ciencia política, como muestra de la modernidad educativa, en la naciente democracia venezolana.

En efecto, corría el año de 1958, inicios del proyecto democrático civil, cuando en medio de dificultades e incertidumbres, se estaba en plena campaña electoral para las elecciones de diciembre del año 1958, segunda elecciones para elegir a Presidente después de las del año 1947, y en medio de contexto socio-político difícil, cuando unos meses antes en julio se había dado al traste del intento de golpe militar de carácter reaccionario de Jesús Maria Castro León, Ministro de la Defensa de la Junta de Gobierno que presidía Wolfgang Larrazábal y las negociaciones y acuerdos logrados en el acuerdo del Pacto de Punto Fijo, el 31 de octubre de ese año, que a Don Manuel le tocó observarlo, en los primeros días de su estancia en el país.

Así las cosas, en ese contexto local, llega al país, precedido de una bien ganada reputación académica llega pues, a Venezuela, el Dr. Manuel García-Pelayo, contratado por la entonces Facultad de Derecho de la UCV, con la encomienda y el reto, de instaurar un Instituto de Estudios Políticos, gracias a las gestiones entre otros profesores como los Drs. Moules Caubet, Ramón Escovar Salom entre otros distinguidos profesores de dicha facultad, se escoge a Don Manuel, instalándose en la Facultad y dando los primeros pininos del Instituto que se fundaría y que constituiría, en el primer trimestre 1959, más especialmente en febrero para iniciar el camino de la modernización de los estudios académicos de alto nivel, particularmente en la ciencia política, disciplina desconocida en Venezuela en aquel entonces, pero sus autoridades decanales y universitarias, estaban listas para dar el paso de la institucionalización de la ciencia política, en la primera casa de estudios del país, la UCV.

Así las cosas, en una entrevista por parte de los que dirigían el Boletín Informativo de la UCV, publicada el 17 de noviembre de 1958, del año III, núm.52, segunda época, sobre la Cualidad de los Políticos y la necesidad de los teóricos. Ofrecida en dicho boletín.

En efecto, Manuel García-Pelayo, que ya era conocido en la Facultad por su obra intelectual, y en particular, por su Derecho Constitucional, concede pues, una esclarecedora entrevista, dando luces sobre diversos temas acuciantes para el momento histórico-político del país, y además, también de la Universidad Central, que recobraría su autonomía cercenada por la autocracia perezjimenista. Declarará Don Manuel, acerca de las cualidades de un político en nuestra era y tiempo contemporáneo, señaló en ese sentido, cinco condiciones fundamentales: conocimiento de la finalidad, de la posibilidad, de la instrumentalidad, de la oportunidad y de la razonabilidad.

En efecto, el maestro como lo fue el Dr. Manuel García Pelayo, explico pues su utilísima categorización de las cualidades de un político ideal o arquetipo: 1) saber qué se quiere o conciencia de finalidad; 2) saber qué se puede o conciencia de posibilidad; 3) saber qué hay que hacer o conocimiento de la instrumentalidad; 4) saber cuándo hay que hacerlo o sentido de oportunidad y, 5) saber cómo hay que hacerlo o sentido de la razonabilidad. Esto es lo que hace una diferencia existencial de un político ideal a un mediocre. Una enumeración de cualidades muy oportuna que deberían leer, por ejemplo, los parlamentarios de la Asamblea Nacional que tomaron posesión el 5 de enero próximo pasado, como una lección de conocimiento político, también los políticos de oficio, los gobernadores, alcaldes, concejales y pichones de políticos profesionales en ciernes. Estudien y fórmense, lean, escriban, tengan alta visión y amplitud de miras. Tengan a fin de cuentas auctoritas, que ahora con unas muy pocas excepciones no la tienen.

García-Pelayo, afirma que el teórico ejerce una gran influencia en la realidad política ”… hasta el punto que todo gran movimiento político o la política de toda una época histórica aparecen vinculados a una o varias doctrinas a veces simbolizadas en unos cuantos libros…” cita entre otros La ciudad de Dios de San Agustín, Príncipe de Maquiavelo,, La República de Bodino, El Gobierno Civil de John Locke, o el Contrato Social de J. J. Rousseau, La filosofía del Derecho de Hegel, el Manifiesto Comunista de Marx o la Voluntad de Poder de Nietzsche entre otros.


Habla del Príncipe Savio y afirma que…” Por consiguiente, es una constante histórica la aspiración a la unidad entre la actividad política y la sabiduría adecuada a ella, pues si bien la teoría no crea políticos, no es menos cierto que potencia sus posibilidades. El saber político es más un savoir fair que un saber pensar, pero la formación teórica esclarece lo que hay que hacer...”


Don Manuel, pues, como vivieron sus discípulos fue un acucioso estudioso de Max Weber que introduce su obra al estudio de los primeros investigadores del Instituto de Estudios Políticos, a partir del año 1959, tomo en lo particular lo que Max Weber, definió como varios tipos de políticos: los políticos ocasionales, los políticos semiprofesionales y los verdaderos políticos profesionales. Angelo Panebianco, habla de siete tipos de políticos: el empresario político que es el líder partidista, los burócratas del partido, los funcionarios expertos que prestan servicios al partido en su campo de especialización, el notable, al cual se refiere Weber como político diletante, el profesional de Staff es más técnico, el profesional que trabaja en espacios estatales o paraestatales y el semiprofesional. Son los ejecutores políticos responsables de las políticas públicas.

En el caso venezolano como: Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Uslar Pietri, Ramón Escovar Salom, Luis Beltrán Prieto Figueroa, Arístides Calvani, Miguel Ángel Burelli Rivas, Teodoro Petkoff, Gustavo Machado, Américo Martín y Pompeyo Márquez, Eloy Torres, Simón A. Consalvi, Ramón Guillermo Aveledo, Luís Herrera Campíns, Eduardo Fernández, Enrique Pérez Olivares, Oswaldo Álvarez Paz, entre otros políticos, que conjugaron esa doble función: la interacción que se produce entre políticos para reflexionar y diagnosticar y luego producir políticas públicas de largo alcance efectivas y eficientes. Políticos que razonaban, pensaban y visualizaban un país. Hoy reina el transfuguismo, pragmatismo, la falta de coherencia entre lo que se dice y se hace. Muy lamentable la clase política actual.

Conjugar pues, la labor del intelectual con la del político es difícil, gobernar es aún más complejo, en un mundo contemporáneo imprevisible como el de hoy, es optar entre diferentes opciones, es saber que se quiere, saber qué se puede y que no se puede hacer, saber cuándo hay que hacerlo y finalmente, cómo hay que hacerlo, y en democracia, es más complejo, por ello, los aportes de estos ilustres venezolanos en sus distintos campos del reflexionar y el hacer política, nos deja un rico legado para conocer lo que somos y nuestra historia. Hoy no tenemos políticos de este talante, estamos en una situación en la que tenemos a los peores y más mediocres políticos de oficio, estamos en una época que impera una situación kakistrocrática, el gobierno de los peores. Menudo reto y desafío, para las nuevas generaciones de políticos venezolanos a mediano y largo plazo.

Estimo, en fin, que se deben potenciar las cualidades que Don Manuel, cree debe tener un político no sólo en el reflexionar sino en el accionar: sentido de la finalidad de un proyecto, conciencia de la posibilidad, conocimiento de la instrumentalidad, sentido de la oportunidad, sentido de la razonabilidad.

El afirma “… que ninguna de estas condiciones es producida por la formación teórica, ya que son, originariamente, innatas, pero no es menos cierto que dicha formación puede hacerlas fértiles...”.

Finalmente, afirma el papel de los líderes en las agrupaciones y asociaciones políticas como claves. Tomemos, pues, su lección académica. Y, además, en efecto, la carencia de los políticos Statesmanship, concepto que he leído de la politóloga Dra. Lara M. Brown de la Universidad de la Universidad George Washington de los EE. UU, el cual reúne como algunas características como carácter, persona, reputación y autenticidad, que unido a capacidad de tener perspectiva de análisis, creatividad, flexibilidad estratégica, resiliencia y capacidad estratégica, le da mejores vías para actuar en la política diaria y de largo alcance estratégico en forma positiva para la sociedad en que actúa y modela.

jesusmazzei@gmail.com

 

Coyuntura salarial: emergencia de una nueva praxis sociopolítica.

 

Coyuntura salarial: emergencia de una nueva praxis sociopolítica.

 

Por: Córdova Zerpa Elio[1]



La compleja coyuntura nacional e internacional contemporánea exige un ejercicio analítico de rigor metodológico, capaz de establecer una correlación dialéctica entre los fenómenos particulares y las tendencias globales. En este escenario, la izquierda venezolana —bajo la conducción de la Presidenta Encargada Delcy Rodríguez— se encuentra en una etapa de reestructuración orgánica y estratégica de carácter imperativo.

Este proceso no solo responde a una dinámica interna de renovación, sino a la necesidad de optimizar la arquitectura institucional y política del Estado. El objetivo subyacente es lograr una alineación programática de las fuerzas sociales que permita una respuesta adaptativa y eficaz ante las exigencias de un entorno geopolítico en constante transformación.

La incertidumbre global, alimentada por la guerra en Ucrania y las hostilidades entre Irán, Estados Unidos e Israel, ha desestabilizado el mercado energético. Como consecuencia, los precios del petróleo han mantenido una tendencia al alza, acercándose a la barrera de los 100 USD por barril.

Para la República, este incremento representa una ventana de oportunidad coyuntural que, bajo una administración fundamentada en criterios de eficiencia y previsión, podría catalizar la estabilización macroeconómica y el fortalecimiento del tejido social. No obstante, es imperativo abordar este fenómeno con responsabilidad técnica.

Resulta analíticamente inconsistente —y fiscalmente imprudente— proponer ajustes estructurales en el salario mínimo basados exclusivamente en un alza transitoria de los precios petroleros. Sostener pretensiones de carácter populista frente a ingresos extraordinarios de alta volatilidad ignora los principios de sostenibilidad financiera; por ello, cualquier política de redistribución debe estar anclada en una visión de largo plazo que proteja a la Nación de las fluctuaciones cíclicas del mercado energético.

La interrogante fundamental que debe guiar el debate económico es la viabilidad intertemporal: ¿Cómo se pretenden financiar incrementos salariales estructurales una vez que las tensiones geopolíticas se disipen y los precios del crudo retornen a sus niveles de equilibrio? La trayectoria económica de la Nación, históricamente signada por la vulnerabilidad del rentismo petrolero, ofrece lecciones determinantes sobre los riesgos de indexar el Gasto Público corriente a ingresos extraordinarios y volátiles.

Desde una perspectiva de responsabilidad fiscal, un ajuste salarial de magnitud considerable —aunque socialmente deseable en términos de poder adquisitivo— resultaría insostenible en el mediano plazo si no cuenta con una base productiva diversificada. En su lugar, la praxis económica más rigurosa sugiere el direccionamiento de los excedentes hacia un Fondo de Estabilización Macroeconómica.

Esta reserva permitiría la implementación de una política económica anticíclica, vital para mitigar los impactos de una eventual recesión global. En un contexto internacional caracterizado por una fragilidad sistémica y el riesgo latente de un conflicto a escala global de consecuencias impredecibles, el ahorro estratégico se convierte en una herramienta de soberanía económica y resiliencia institucional frente a una eventual contracción de la actividad productiva mundial.

La administración eficiente de los recursos nacionales, en un contexto severamente condicionado por las Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU) que asedian la economía venezolana, impone la necesidad imperiosa de debatir el redimensionamiento del Estado. Con una nómina que alcanza los 5.5 millones de personas —incluyendo pensionados—, la estructura actual exige una transición hacia un modelo de Estado ágil, compacto y altamente tecnificado.

Por consiguiente, el debate nacional debe trascender la sensible demanda coyuntural de ajustes salariales para centrarse en la configuración de una nueva praxis sociopolítica, bajo un enfoque de Estado que abandone estructuras hipertrofiadas en favor de una gestión que garantice, de manera prioritaria, la protección de los sectores vulnerables.

Simultáneamente, este nuevo diseño institucional debe fortalecer su rol como ente regulador y árbitro del mercado, asegurando que los actores del aparato productivo operen bajo reglas de juego claras, competitivas y transparentes. La meta es sustituir el peso burocrático por una capacidad de monitoreo efectiva que dinamice la economía nacional, sin abdicar de la justicia social.



[1] Córdova Z. Elio. Economista (UCV). MSc en Economía Internacional (UCV). Doctorando en Ciencias Sociales (UCV). Coordinador del Programa de Estudios de Postgrado de la Maestría en Economía Internacional (UCV). Profesor de la Escuela de Economía (UCV), profesor de la Comisión de Estudios de Postgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UCV, Maestría en Economía Internacional. Investigador adscrito al Centro de Altos Estudios del Desarrollo y las Economías Emergentes (CEDEES). Columnista en el Diario Últimas Noticias.

 

Dirección: Universidad Central de Venezuela, Ciudad Universitaria, Edificio Rodolfo Quintero, piso 1, Coordinación del Postgrado de Economía Internacional. Caracas.

 

martes, 10 de marzo de 2026

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL

 

ARGUMENTOS A FAVOR DEL INCREMENTO SALARIAL

 

Por Rodolfo Magallanes (profesor titular de la UCV. Docente investigador del Instituto de Estudios Políticos).

 





Deseamos aportar razones a favor de un incremento pronto y significativo de los sueldos y salarios de los trabajadores venezolanos. En este momento estamos en capacidad de hacer los siguientes:

Al menos desde 2018 se produjo un gran deterioro en el ingreso y el patrimonio de los trabajadores; este deterioro -sin duda- es mayor que el que sufrieron hogares que poseían capitales o activos.  Los trabajadores vieron disminuir no sólo sus ingresos salariales que alcanzaron -y permanecen aún- niveles ínfimos; sino que, la situación de los hogares de  los trabajadores es más grave por cuanto muchos se vieron obligados a liquidar su patrimonio, en circunstancias difíciles, que no le aseguraban siquiera beneficios y perdieron, además, sus ahorros, prestaciones y jubilaciones a consecuencia del brote hiperinflacionario. De hecho, fueron perjudicados aún más, pues vieron marcharse a los miembros más jóvenes y en edad productiva de sus hogares y quedaron los mayores y, por tanto, en peor condición para generar ingresos y mantenerse por sí mismos, por hallarse ya muy viejos para obtener empleos de calidad o “bien” remunerados, incluso, para pensar en “emprender” alguna actividad productiva.

El deterioro del clima político y económico disminuyó las capacidades estatales para financiar bienes y servicios y programas públicos que ayudaran a atenuar los impactos negativos de las crisis de largo plazo que han atravesado los venezolanos.

No obstante, el marco institucional y los escenarios políticos se han modificado y son actualmente más favorables a los dueños de empresas y capitales; de manera que, las expectativas de obtener ganancias hoy día son mayores.

Por todo ello, consideramos que se ha prolongado excesivamente el ajuste sobre el mercado laboral venezolano, manteniendo los salarios en un nivel tan bajo y cercano a cero; y, aunque hemos considerado que la forma como éste se realizó resultaba demasiado restrictiva y no alcanzamos a justificarla; hoy día pensamos que mantenerlo o prolongarlo más es abominable y no contribuye en nada a la estabilización ni al progreso del país.

A favor de un incremento salarial, no sólo percibimos una mejora en los escenarios probables de mayores ganancias; la existencia de capitales de venezolanos en el exterior, pero también de extranjeros deseando invertir en Venezuela y encontrando espacios rentables para realizar sus inversiones, el mejoramiento de hecho de las opciones -como hemos dicho ya -también para los empresarios que se mantuvieron activos en el país. También habría que incluir en nuestra ecuación la existencia de altos precios internos (mayores incluso que los de fuera en términos de divisas) y el reforzamiento de las garantías al capital (nacional y extranjero) en el actual contexto interno que asegura beneficios al capital. Así como la situación de baja presión impositiva nacional en comparación con nuestros países vecinos de la región y resto del mundo, o principales competidores.

Por otra parte, hay que dejar claro que, por un lado, los salarios son parte de los costos de producción y, por lo tanto, se recuperan totalmente con las ventas de las mercancías que son resultado de ese mismo trabajo. Y, no menos importante, por otro lado, los salarios son ingresos para los mismos patronos y también para los empresarios de otros sectores, pues con el incremento de los mismos, los trabajadores -actuando ahora como consumidores- podrán comprar los bienes que colaboran a producir y otros bienes que son producto también del trabajo de otros trabajadores, empresas o sectores productivos. De manera que, en lugar de constituir un perjuicio, al contrario, el alza de los salarios es un beneficio, sino una necesidad, para elevar la actividad económica y productiva nacional y, dados además los niveles de partida tan bajos de estos, no constituyen ningún efecto nocivo sobre la economía nacional, sino al contrario.

Finalmente, pensamos -con la teoría económica más moderna y seria- que cualquier incremento del salario se traducirá en un incremento potenciado (multiplicador) del gasto y el ingreso agregado de la economía que implicará un incremento potenciado también del empleo y de la producción que en ausencia de restricciones mayores para el incremento de la oferta agregada en el corto plazo, no existirían en nuestra opinión argumentos serios para objetar la elevación de los sueldos y salarios, como no sean el interés mezquino o egoísta de algunos elementos que no alcanzan a ver más allá de su nariz los beneficios de la sociedad.  

 

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

CAPITALISMO O SOCIALISMO, YA NO ES UN DILEMA

 

Eduardo Ortiz Ramirez

 


A inicios de los noventa, con las tesis de Fukuyama (fin de la historia y de las ideologías
, así como triunfo de la democracia liberal), se discutía o aceptaban varias cosas como la de que el capitalismo era el régimen triunfante[1]. La caída del muro de Berlín y el fin de los llamados Bloques de Poder, a los cuales J. A. Silva Michelena le dedicó un sesudo libro, hacían pensar a muchos que el capitalismo había triunfado. Atrás quedaba el mayo francés, la invasión a Checoslovaquia, la guerra de Corea y las revoluciones que estremecieron al mundo en el siglo XX, así como otros tantos episodios.

Algunos economistas de inspiración marxista, como M. Dobb, E. Mandel, o los mismos Sweezy y Baran, no habían logrado explicar o justificar las desviaciones que se le observaba al llamado Socialismo Real. Menos aún, los casos de los socialismos africanos o los intentos y esfuerzos por instalarlo en Centroamérica. Cuba, por su parte, después de la Sierra Maestra, la campaña de alfabetización y aquellos 10 millones de toneladas de azúcar, fue quedando para la inspiración de poetas, literatos y músicos. Correspondientemente al desaparecer los socialismos reales en el bloque soviético y estarse adelantando reformas para dar paso a la poderosa China de Hoy, no podía ya sostenerse la idea de algunos de los economistas señalados de que el socialismo era la única salida.

Mas aun, con las reformas y avances chinos, iniciados después de la muerte de Mao a mediados de los setenta, se dio paso a un proceso de cambio de uno de los socialismos que, como el chino, era de los más radicales en el control de la doctrina. Hoy día, no es fácil, para los desconocedores de aquellos días y procesos, comprender como pudo desatarse la productiva y dinámica economía china de la actualidad, pues el proceso político que se desató tuvo grandes complejidades[2].

Por el otro lado, tenemos un capitalismo aparentemente triunfante, pero diferente, disímil y poco exitoso, para brindarle a los seres humanos la esperanza de que los numerosísimos elementos de preocupación y desequilibrio que presentan los habitantes de los distintos tipos de capitalismo existente tengan solución fácil.  Entre los tipos de capitalismo, indudablemente que de los más equilibrados que pueden existir está el de los países escandinavos y nórdicos. En fin, ese conjunto disímil de países del norte de Europa, con buena seguridad social, como el caso de Noruega, con su billonario fondo de pensiones o con el correspondiente buen nivel de vida y, generalmente, con baja población, como el caso de este viejo país de los Vikingos, o también Bélgica, junto al extremo de Islandia.

Pero apartándolos a ellos, no es fácil, concluir sobre la estabilidad y el sosiego que pueda presentar el mundo capitalista desarrollado tipo EE. UU o países europeos tradicionales y de larga historia como Alemania, Francia o la misma Inglaterra, cuyos espacios pueden ser rápidamente afectados por relaciones entre ellos mismos y por fallas de los regímenes políticos y sociales, sacando de todas maneras a los EE. UU. Debe aceptarse que es donde el capitalismo presenta asideros.

La humanidad se enfrenta así, con estos derroteros, a una crisis y a un desasosiego harto considerable. La pregunta, y lo contrasta en el caso de Cuba, no puede esperar. ¿Qué pasó con el esfuerzo y las iniciativas de construir el socialismo y comunismo al mismo tiempo como afirmó varias veces Fidel Castro? ¿Es que acaso, efectivamente, que los pocos éxitos solo pudieron ser posibles porque la URSS o Venezuela ayudaban y al desaparecer esta ayuda se ve propiamente al rey desnudo?  No es fácil responder a esto, cuando se ha visto a dirigentes y ciertas capas de su población generar y aprovechar mecanismos vinculados a la concentración de la riqueza. Esto es todo lo contrario a lo que se planteó el socialismo-comunismo. El contexto y dinámica reciente de tal nación es tal que el presidente Donald Trump siguiendo líneas ya conocidas ha afirmado recientemente: “Trump reitera sus amenazas a una Cuba "en ruinas": "Podría ser una toma de control amistosa, podría no serlo"[3]  Correspondientemente, esto no es un problema solamente para los habitantes de esa isla, sino para la humanidad y el establecimiento de ciertos regímenes económico/sociales.

Tanto esfuerzo para llegar a la orilla, realmente. Será responsabilidad de generaciones futuras, o de los que habiten el planeta en siglos venideros, inventar nuevas propuestas y salidas a las crisis de guerras, conflictos sociales, solución de problemas de contaminación, cambio climático, enfermedades, hambre y pobreza, si es que el ser humano sigue viviendo en el planeta tierra.

 

eortizramirez@gmail.com

10/3/2026