miércoles, 16 de junio de 2021

Mercosur: crecen las tensiones

 

Mercosur: crecen las tensiones, 

por Félix Arellano





Mercosur: crecen las tensiones
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Se ha suspendido una vez más la Cumbre de Cancilleres y ministros de Economía de Mercosur que, con el objeto de abordar la situación de la unión aduanera —particularmente lo relativo a los niveles del Arancel Externo Común (AEC) y las negociaciones comerciales con terceros países—, estaba prevista en principio para el 8 de junio, luego para día de hoy martes 15 y, ahora, postergada de nuevo sin fecha definida. Todo indica que tales temas se están convirtiendo en la nueva manzana de la discordia, generando un debate que se complica en la medida que los gobiernos asumen posiciones político ideológicas, lo que limita las opciones técnicas, tornando radicales y excluyentes las propuestas.

Las diferencias sobre el tema de la unión aduanera no son nuevas y es una temática que conlleva diversos elementos en su contenido, pero la atención se ha concentrado en los temas señalados, no obstante que la lista de asuntos pendientes en el Mercosur es larga.

El tema ha estado en la agenda del presente año y fue objeto de enfrentamientos en la pasada Cumbre de Jefes de Estado, que en el marco del 30 aniversario de la suscripción del Tratado de Asunción, se efectuó en el mes de marzo. Adicionalmente, se agudizaron, particularmente entre Argentina y Brasil, en la reunión del Consejo del Mercado Común efectuada el pasado 26 de abril.

En estos momentos el escenario se presenta en las siguientes condiciones: por una parte, Brasil y Uruguay promueven la posición de mayor apertura, propiciando tanto una reducción significativa de los niveles del AEC, como la flexibilización de las negociaciones comerciales con terceros países que contemple la posibilidad de realizar negociaciones individuales cada uno de los países miembros.

Por el contrario, el gobierno de Alberto Fernández de Argentina inicialmente ha rechazado las dos propuestas; empero, teniendo en cuenta que ejerce la presidencia semestral del bloque y, a los fines de lograr algún acuerdo en la cumbre, los medios informan que ha flexibilizado su posición en la revisión del AEC, apoyando una reducción prudente de los aranceles; pero, junto con Paraguay, se oponen a la propuesta de permitir las negociones comerciales de forma individual.


Como se puede apreciar, sería posible que el bloque logre aprobar el proceso de revisión de los niveles de protección del AEC, que seguramente será una negociación compleja y larga; pero se presenta difícil construir algún consenso que permita negociaciones comerciales individuales, toda vez que la postura de Argentina se presenta más rígida y, no debemos olvidar que la unanimidad es la base del sistema de toma de decisiones del Mercosur; en consecuencia, el voto negativo de cualquiera de los miembros se constituye en un veto que paraliza la propuesta.

En el fondo subyacen tanto las diferencias políticas de los gobiernos de Argentina y Brasil, como sus visiones actualmente contrapuestas sobre la inserción en la economía global.

Las discrepancias entre las dos grandes economías del Mercosur son históricas y Mercosur representa uno de los mecanismos que ha permitido fortalecer las relaciones y establecer una comunicación más estrecha y dinámica; empero, el presidente Jair Bolsonaro de Brasil ha asumido una actitud frontal contra el presidente Alberto Fernández de Argentina, incluso desde el proceso de la campaña electoral, defendiendo efusivamente la reelección del presidente Mauricio Macri.

Para ilustrar la complejidad del debate sobre el tema de la unión aduanera, conviene destacar que los expresidentes brasileños Henrique Cardozo e Ignacio Lula han hecho público su respaldo a la posición del gobierno argentino, por considerar que fortalece el proceso de integración. Por otra parte, el Consejo Empresarial Argentino-Brasil (Cembrar), en reunión efectuada el pasado 10 de junio, han señalado que: «consideran inoportuno plantear la reducción del AEC en una coyuntura global tan compleja e incierta» y, adicionalmente, enfatizaron «la necesidad de negociar en forma conjunta, como bloque, con terceros países».

Además de las antipatías personales entre los presidentes de Argentina y Brasil, también los distancia sus concepciones sobre los modelos de desarrollo y las visiones sobre el papel de la inserción en la economía global. En el caso de Brasil, tanto el presidente Bolsonaro, como su poderoso ministro de Economía Paulo Guedes, iniciaron sus funciones cuestionando la dinámica de funcionamiento del Mercosur. Tal posición se ha suavizado en el ejercicio del poder, y la amenaza de un posible retiro de Brasil del Mercosur parece totalmente descartada, pero están presionando fuertemente por una flexibilización profunda y cuentan con el apoyo del gobierno del presidente Luis Lacalle Pou de Uruguay.

La posición del presidente Bolsonaro representa un giro radical de Brasil frente al Mercosur. Desde la conformación del bloque ha existido la impresión que tal esquema de integración representaba un mecanismo para la expansión brasileña, que consolidaba sus exportaciones y, el AEC constituía la forma de controlar el nuevo mercado. En ese contexto, el cuestionamiento del proyecto en su conjunto y, en particular de la unión aduanera, ha sido impactante.

El otro tema de choque entre estos grandes países tiene que ver con las visiones sobre la inserción en la economía global. En términos generales, los gobiernos del Mercosur, en particular Argentina y Brasil, han sido cautelosos, e incluso escépticos sobre tal inserción. El Mercosur se ha caracterizado por una posición conservadora, para algunos proteccionista, frente a la apertura al mercado global.

Tal visión se correspondía con la posición tradicional de Brasil, que ha privilegiado el fortalecimiento de su mercado interno. Con el presidente Bolsonaro todo eso ha entrado en revisión, en tal sentido, presiona para un cambio sustancial del Mercosur. Por el contrario, el gobierno argentino considera conveniente mantener la posición cautelosa que ha prevalecido en el bloque en relación a la inserción global.

Al debate sobre la viabilidad de la unión aduanera, ahora también debemos incorporar los efectos de la pandemia del covid-19, que está estimulando la reflexión más exhaustiva sobre la globalización y las grandes cadenas globales; en particular, aspectos puntuales y estratégicos, tales como la alta dependencia en una fuente de suministros o el papel de China como «fábrica del mundo». Pero todos estos elementos entran en la discusión que deben estar desarrollando los ministros del Mercosur. Esperemos la capacidad creativa pueda superar las posturas ideológicas, anacrónicas y paralizantes.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

¡QUE SE VAYAN TODOS! ¿Cómo combatir la desesperanza, como renacer desde el excremento del diablo y la perniciosa democracia de partidos?

 

¡QUE SE VAYAN TODOS! ¿Cómo combatir la desesperanza, como renacer desde el excremento del diablo y la perniciosa democracia de partidos?

Eduardo Ortiz Ramírez

 


No a muchos días de aquí, escuchamos a una dirigente de la actual administración decir algo más o menos como que en Venezuela había una auténtica democracia, distinta a esa esa especie de cosa desagradable que era la
democracia de partidos. Realmente uno no podía prever que llegara a escuchar eso, desde una dirigente de tal ubicación.

Tampoco era fácil prever que una sociedad relativamente segura y estable, como la que existió hasta avanzados los años setenta, desde la caída de Pérez Giménez, podía acumular tantos descalabros en los 20 años siguientes y, más todavía en los siguientes 22 años -correspondientes a la administración bolivariana-. La democracia de partidos de los finales de los años setenta a finales de los noventa, se comió parte de los mejores proyectos de la democracia inicial. Y la administración desde finales de los noventa a la actualidad, se encargó de liquidar sus propios hijos, promesas y quienes se le volvieron cercanos, pero de  manera muy importante de destruir la economía.

Se quedó así la pequeña burguesía como diría el viejo Lenin –parafraseándolo figurativa e inversamente- desesperada ante los horrores del socialismo. Intento de Golpe militar en 2002, en un contexto de una administración cuya inspiración inicial había sido un golpe de estado en 1992 -avalado directa o tácitamente por parte de la sociedad, que veía salidas repetitivas en los partidos que se habían convertido en tradicionales y que habían creado aquella democracia de partidos (AD y COPEI)-, junto a una población sin cultura migrante y sin actitud combativa en cuanto a inspirarse en revoluciones (pues en lo que algunos idílicamente llamaron “la guerra” de los años sesenta, demostró que no quería comunismo al estilo cubano), produjeron altos y bajos con movilizaciones monumentales durante la primera y segunda década del siglo XXI, pero también con represión denodada, facilitada y permitida por un Estado/Gobierno con ambición de ser eterno. Esto tampoco se podía prever.

Los nuevos dirigentes, negociadores y pacificadores, contrarios a la administración bolivariana, pasaron –ya avanzada la segunda década del siglo XXI- a disfrutar de una Venezuela de dos gobiernos, con dirigentes eternos que, sin haber ejecutado el poder, ya se convirtieron en ello.  Paralelo,  por lo demás, a ejecutores de la administración bolivariana, que ni perciben la destrucción, ni su culpa, ni su retiro del poder, y cuya acumulación de ricos de nuevo cuño es tán conocida, como la presencia que en calles o zonas de la ciudad tienen verdaderos organizadores de grupos delincuenciales y hasta de zonas que podrían llamarse paradójicamente “liberadas”.

¿Qué ira a pasar, que sucederá, hasta cuándo? Se puede oír a unos y otros con angustias ante el Covid19, por vacunas que  no se agilizan o por hambre que se extiende día a día. Son estas algunas preguntas ya manidas y sin fácil respuesta.

Que negociar,  para que y con quien si a unos y otros se les ve hacer lo mismo: disfrutar, enriquecerse y vivir en el exilio. Muchos se fueron, algunos no regresarán. Ni los que están, ni los que los quieren sustituir convencen y, curiosamente, siguen pervirtiendo unos y otros lo poco que queda. ¿Quién podía pensar, quien podía prever que una buena noticia fuera para Venezuela  apreciar que se podrán obtener para 2021, 3.000 millones de dólares más por concepto de ingresos petroleros, dado lo visto y recibido previamente y durante décadas por tal concepto?

 

 

16 de junio 2021

@eortizramirez

eortizramirez@gmail.com

 

 

lunes, 14 de junio de 2021

¿Peligra la democracia en Latinoamérica? El rasero chavista

 ¿Peligra la democracia en Latinoamérica? El rasero chavista

 

Humberto García Larralde, economista, profesor (j), Universidad Central de Venezuela, humgarl@gmail.com

 






El triunfo electoral de Pedro Castillo en Perú expresa, para algunos, la amenaza de opciones políticas contrarias a la democracia, identificadas con el Foro de Sao Paulo. El próximo país en sucumbir podría ser Colombia, con elecciones el año entrante, preso actualmente de una protesta que no amaina. Similares protestas ocurrieron en Chile y Perú (y la misma Colombia) en 2019. Además, estarían los cambios en puertas en Chile, dado el sesgo de izquierda con que resultó electa la asamblea que habrá de redactar su nueva constitución, y las expectativas de que retorne al poder Lula en Brasil, ante la desafortunada gestión de Jair Bolsonaro. ¿Significa el resurgimiento de fuerzas identificadas de una forma u otra como de “izquierda”, un proyecto para acabar con la democracia liberal en el continente? Las experiencias de la Venezuela chavista, de Nicaragua con Ortega, como de Cuba, no dejan dudas al respecto. ¿Podemos suponer que fuerzas afines en otros países seguirán su camino?

 

Los venezolanos confiamos en que ninguno de nuestros vecinos latinoamericanos habrá de emular un proceso como el chavista, que destruyó a uno de los países más prósperos del continente y acabó con sus libertades democráticas. Sería suicidio. Pero los discursos redentores de líderes populistas tienen un asombroso poder de contagio, más con los estragos del Covid-19. Tocan sensiblerías comunes a latinoamérica, señalando al “imperio” y a una difusa “oligarquía” como el origen de todos nuestros males, y prometiendo cortar el nudo gordiano de las instituciones de la democracia representativa para darle protagonismo directo al Pueblo (mayúscula). El chavismo ilustra algunos de estos aspectos.  

 

El origen comicial de la presidencia de Chávez no impidió calificar a su gestión de autoritaria, aunque “competitiva”, según algunos analistas: convocaba a elecciones, pero cada vez más dominadas por el ventajismo oficialista, en el marco del desmantelamiento del Estado de Derecho y la violación creciente de los derechos humanos. Esto se acentuó con su sucesor, quien hizo inhabilitar a partidos y dirigentes opositores con un poder judicial pro-chavista, usó abiertamente los recursos del Estado para promover a candidatos oficialistas, acosó a las fuerzas opositoras y les dificultó el acceso a la totalización de votos. La supresión del ordenamiento constitucional culminó, como sabemos, en la anulación de los poderes de la representación popular en la Asamblea Nacional 2015-20 y en comicios amañados para designar una asamblea constituyente en reemplazo, y para reelegir a Maduro como presidente. Tales trampas fueron desconocidas por más de 50 países democráticos. Junto con los informes de la Alta Comisionada y del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, más denuncias de la OEA y de numerosas ONGs, no dejaron dudas acerca del carácter dictatorial del régimen de Maduro. Pero resultó ser una dictadura sui géneris, diferente a las que asolaron a América Latina el siglo XX, asombrosamente resiliente, que ha podido sobreponerse a su notoria impopularidad, a la severa crisis económica provocada por sus políticas y al rechazo y a las sanciones de las principales democracias del mundo.

 

Suele caracterizarse como comunista o “castro-comunista”, por su sometimiento a directrices cubanas, sobre todo en materia de seguridad de Estado, y por su prédica antiimperialista y “revolucionaria”. Los cambios en ciernes, mencionados arriba, se designarían, igualmente, como avances del comunismo. No obstante, ni el chavismo, ni las expresiones de izquierda referidas, se avienen al modelo comunista clásico. Amén de la ausencia de una base doctrinaria marxista leninista, su extracción de clase es predominantemente del lumpen y demás desclasados, con la clase obrera organizada ubicada como enemiga a desactivar; sus propuestas destruyen a las “fuerzas productivas”, contrario a lo que se desprendería de los escritos de Marx sobre el socialismo; no hay plan central efectivo de las actividades económicas; y sus alianzas, tanto nacionales como internacionales, son con fuerzas oscurantistas, de derecha: teocracias, dictaduras genocidas (Siria), sectas religiosas y regímenes paria de distinto tipo.

 

Un argumento distinto para evitar esta calificación es que, a pesar del notorio fracaso de todos los intentos por instrumentarlo, todavía la noción “comunista” tiene cierto tinte utópico en algunos sectores de la izquierda política y académica. Habrían fallado los líderes, pero no la idea: con una adecuada corrección de los errores cometidos, podría alcanzarse la tan anhelada liberación de la humanidad. Semejante aberración repercute, asombrosamente, en la aquiescencia de agrupaciones de izquierda ante la dictadura de Maduro, Cuba y movimientos afines. Formarían parte de “las causas más nobles de la humanidad” que, se admite, pueden excederse al defenderse ante acciones en su contra del “imperio”. Al dificultar asumir actitudes condenatorias de sus atropellos a los derechos humanos por sectores académicos de Europa y EE.UU., se convierte en un plus. Internamente, la mitología comunista ofrece un relato para absolver tales atropellos: “legitima” una dictadura totalmente ajena a lo que postula.

 

La prédica patriotera de Chávez, invocando a la epopeya emancipadora para excitar al pueblo contra una oligarquía que, supuestamente, había traicionado al Libertador, es de naturaleza fascista. Al igual que con el comunismo, recoge su vocación totalitaria. Con campañas de odio contra sus opositores, edificó un imaginario maniqueo que llevó a su discriminación abierta. La militarización de la sociedad, sus diatribas populistas, el culto a la muerte y la asunción de la política como una guerra contra los “enemigos del pueblo”, defendido por sus “camisas rojas”, completan el cuadro. Como innovación, incorporó elementos de la mitología comunista para construir un envoltorio ideológico que identificó con el “socialismo del siglo XXI”.  El menjurje con sus prédicas épicas iniciales puede denominarse de “fasciocomunista”. Confirió sentido a prácticas populistas extremas en contra de la democracia liberal, para erigir una trinidad Caudillo-Pueblo-Ejército que justificara su poder personal omnímodo. Habría que estar atento si Castillo u otros líderes populistas latinoamericanos, deriven hacia tales perversiones.

 

Pero, a diferencia de las experiencias fascistas del siglo XX, interesadas en asegurar una economía robusta que sustentara sus fines bélicos, el chavismo se dedicó a expoliar la enorme renta petrolera, destruyendo las fuerzas productivas del país. La destrucción del Estado de Derecho y el arrinconamiento de las fuerzas de mercado, hizo que la asignación, distribución y usufructo de los recursos económicos pasara a determinarse por criterios políticos, ajenos a la racionalidad económica, creando toda suerte de oportunidades de lucro. Degeneró en componendas entre quienes estaban mejor posicionados para aprovecharse de éstas, en lugar destacado la cúpula militar, corrompida deliberadamente para asegurar su complicidad en la expoliación. Creó un Estado mafioso, asociado a países paria que le prestan asistencia, así como con el ELN y las FARC disidentes colombianas, y otras organizaciones criminales que controlan porciones del territorio nacional. La situación de anomia facilitó la extensión de sus tentáculos a todos los niveles consolidando, así, un régimen de expoliación en el que priva el más fuerte.

 

Esta situación, propia de un territorio conquistado, describe fielmente la vida actual en Venezuela. El Estado gangsteril de Nicaragua bajo Daniel Ortega se le asemeja mucho. Y Cuba, no obstante la hegemonía del clan Castro, se encuentra dominada por una oligarquía militar que, al igual que en Venezuela, controla la economía. Aprendiendo de la corrupción militar chavista, depreda a sus anchas las escasas fuentes de ingreso de la isla, al controlar el poder sin contrapeso alguno. Otra muestra de “apartheid revolucionario”. Es esta la amenaza ante la que es menester estar vigilante: la emergencia de una internacional militar mafiosa, que conquista a sus propios países en nombre de la “revolución” y procura prestarse ayuda mutua para permanecer indefinidamente en el poder. Recordemos que el populismo latinoamericano muestra, además, un largo historial de destrucción de sus economías.

sábado, 12 de junio de 2021

Alberto Adriani y su influencia intelectual

 

Alberto Adriani y su influencia intelectual

El paso de una sociedad globalizada como la que le toca vivir a él a una sociedad globalizada, como la del presente, tiene una diferencia sustancial con anteriores procesos globalizadores.-


 

   JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

10/06/2021 05:00 am

 

            La globalización, el conocimiento y el cambio tecnológico, fueron conceptos y procesos que si bien Alberto Adriani, no los definió así como tales, fue contemporáneo de ellos en su ciclo vital intelectual y gubernamental. Por varias razones, por una parte, está inmerso como toda esa generación de los años 20 y 30, dentro del proceso de la cuarta revolución industrial, asimismo, el desarrollo de su obra intelectual en artículos en El Impulso de Mérida, El Universal de Caracas, en la Revista Cultura Venezolana y del Boletín de la Cámara de Comercio de Caracas, la mayoría centrados en el área agrícola, monetaria y economía cafetalera, conferencias, empresas editoriales como el Agricultor Venezolano y la Revista de Hacienda que aún creo hoy se publican, dan muestra de la necesidad que él tenía de tener un alto nivel de discusión intelectual y de carácter político, en los organismos públicos que dirigió en su corta, pero fructífera vida pública venezolana, es por una parte, de ese interés particular que tenía él, de trasmitir conocimiento, para interpretar y tratar de explicar un momento socio-histórico que le toca vivir como individuo que es parte de un proceso de evolución histórica-intelectual determinada y finalmente, la globalización no la va conceptualizar como tal, pero el análisis de la economía mundial, el análisis del tema por ejemplo del café, de los países más desarrollados (los Imperios sin la connotación marxista del término que él le da), sus posibilidades y el emergencia de lo que él llama Estados Unidos de Europa en un futuro, dan una perspectiva de su visión y clarividencia de estadista, y claro poseedor de auctoritas.

           
            En lo particular, significó, en fin, acercarme al pensamiento de Adriani, impulsado primero por razones familiares ( mi abuela paterna Isolina Berti Provenzali), luego paralelamente en el estudio en pregrado de economía en sus aspectos teóricos y del desarrollo de la economía contemporánea venezolana, en la Escuela de Estudios Políticos, de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, de la Universidad Central de Venezuela, y posteriormente, bajo el influjo del mi querido maestro y profesor, de Historia de las Ideas Políticas, Diego Bautista Urbaneja, me abrieron la ventana para leer su obra, estudiarla y profundizar en su pensamiento, que aprimore más, en mis estudios de postgrado, en comercio exterior y economía internacional, tanto en la AVEX; en su curso de Comercio Exterior, como en la maestría de Economia Internacional de la UCV.

           
            Por otra parte, luego varios autores venezolanos que estudiaron con sistematicidad y rigurosidad, el estudio del pensamiento de su obra intelectual y del legado como hombre de gobierno que dejó, por una parte Asdrúbal Baptista, Armando Rojas, ambos en sendas introducciones en libros escritos dedicados a Adriani, el primero, en la obra Labor Venezolanista, en su sexta edición y el segundo en los Textos Escogidos de Adriani por la Biblioteca Ayacucho. Igualmente, el texto de Miguel Szinetar Gabaldón, escribió un importante estudio; clave para conocer su pensamiento: El proyecto de Cambio Social de Alberto Adriani y Domingo Alberto Rangel, que publicó un texto inolvidable de una gran calidad humana sobre Adriani: Alberto Adriani y la Venezuela que no pudo ser, en el año 2004, además, de haberle dedicado algunos artículos de opinión en su columna mantenida en los años 80, aquí en El Universal. Fueron en síntesis; los libros e introducciones que me permitieron profundizar en la compresión del pensamiento de Adriani, que invitó a los jóvenes venezolanos a leer y estudiar a este primer estadista venezolano del siglo XX.


            Así las cosas, el paso de una sociedad globalizada como la que le toca vivir a él a una sociedad globalizada, como la del presente, tiene una diferencia sustancial con anteriores procesos globalizadores, el cual ha evolucionado dentro del sistema capitalista industrial y es el componente diría fundamental que caracteriza este sistema globalizado, es el conocimiento intensivo, que en aquel entonces no era determinante en la creación de valor simbólico.

            Finalmente, Alberto Adriani no cabe duda fue un analista simbólico adelantado a su tiempo y espacio. El tipo de analista simbólico, y sobre todo por el rol jugado por él como economista, científico social en una Venezuela paupérrima y de escaso desarrollo intelectual, como es aquella de inicios del siglo XX, es indudable en lo que él aporto para la solución de los diferentes problemas de la economía, la sociedad y el papel y rol del Estado venezolano.

            Este individuo (actor socio-político), por los desafíos que debió encarar, tenderá a ser un analista simbólico en términos como lo utilizado por Reich Robert, un intermediador estratégico, un identificador de problemas y, finalmente, un actor que resuelve problemas en el contexto en el que se desenvuelve, tenderá a tener capacidad de respuesta a ciertas situaciones problemáticas, más complejas, con una mayor carga de incertidumbre.





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Nicaragua: ¿alguna esperanza?

 

Nicaragua: ¿alguna esperanza?, por

 Félix Arellano





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Resulta sorprendente y admirable cómo el pueblo nicaragüense, no obstante enfrentar una larga historia de opresión política con breves periodos de libertades —y en los últimos años bajo una creciente represión—, mantenga un espíritu libertario que se expresó ampliamente durante las fuertes protestas que, a nivel nacional, se desarrollaron en año 2018; reprimidas con sangre por el protervo binomio de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Cabe alertar que en estos momentos el autoritarismo sandinista se está incrementado, para evitar que se consolide la unidad de la oposición democrática frente a un nuevo proceso electoral, previsto para el de noviembre del presente año. Ahora bien, las contradicciones podrían generar que la represión contribuya a mantener la fuerza de la lucha democrática y propicie la construcción de un nuevo y sólido liderazgo nacional en la persona de Cristiana Chamorro Barrios.

Conviene recordar que el binomio de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, llega a la presidencia y vicepresidencia, respectivamente, en el año 2007, por el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que controlan plenamente. Ocurrió gracias a una irregular maniobra jurídica, apoyada por el expresidente Arnoldo Alemán, que redujo el tope establecido en la normativa para ser considerado vencedor en la contienda electoral; es decir, reduciendo el nivel de apoyo necesario.

Desde que el binomio Ortega-Murillo asume el poder en el 2007, donde se mantienen y aspiran a una cuarta reelección en noviembre, el país ha avanzado, con una frágil institucionalidad democrática, de un débil autoritarismo competitivo hasta llegar, en los actuales momentos, a un autoritarismo hegemónico con una creciente violación de los derechos humanos y muy limitados espacios de libertad; todo bajo el control de la pareja presidencial.

La pareja presidencial ha logrado mantenerse en el poder por una combinación de diversos factores. En el plano nacional, mediante el férreo control de instituciones fundamentales, entre otras, su partido el FSLN, las Fuerzas Armadas y policiales, los grupos paramilitares que dirigen directamente, el Consejo Supremo Electoral (CSE), el Poder Legislativo —donde el FSLN cuenta con 71 de los 92 diputados de la Asamblea Nacional— y la mayoría de los medios de comunicación.

Adicionalmente, han avanzado en la fragmentación de los partidos políticos de oposición y la sociedad civil. Desde el ámbito internacional recibieron durante varios años los beneficios del despilfarro de la chequera petrolera bolivariana, lo que facilitó la política clientelar de compra de aliados y la colosal corrupción que caracteriza al régimen. También ha sido importante el apoyo de la dictadura cubana, con su amplia experiencia en represión social, y de Rusia en su búsqueda de liderazgo internacional.

En este año, en el marco del incremento del despotismo, el gobierno ha decidido la apertura de una arbitraria investigación contra Cristiana Chamorro Barrios por supuestos manejos financieros irregulares, luego de manifestar su interés de participar en proceso de selección del candidato presidencial del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), uno de los pocos partidos de la oposición democrática que aún se mantiene habilitado para participar en las próximas elecciones. Paralelamente, ha iniciado el hostigamiento contra su familia y, recientemente, un funcionario del Poder Judicial, controlado por el sandinismo, ha aprobado la orden de arresto domiciliario de la señora Chamorro.

El binomio Ortega-Murillo debe celebrar que, mediante el uso arbitrario de la autoridad, está despejando el panorama para perpetuarse en el poder; empero, puede resultar un triunfo pírrico, toda vez que genera efectos contradictorios. Por una parte, el asedio contra la señora Cristiana Chamorro fortalece su liderazgo a nivel nacional, necesario en la crisis política nicaragüense. Por otra parte, deteriora los frágiles vínculos alcanzados con la comunidad democrática internacional, en particular en el marco de la OEA, que permitieron calmar los graves efectos de las protestas del 2018.

Conviene recordar que la brutal represión de las fuerzas policiales y paramilitares del gobierno sandinista contra las protestas populares —en particular de jóvenes que luchaban por la libertad— que se extendieron desde abril del 2018 hasta principios del 2019 —que, según informes de la OEA, ha dejado un saldo de aproximadamente 328 muertos, más de 2000 heridos y unos 700 desaparecidos— generó un contundente rechazo de la comunidad internacional y, en particular, de los organismos internacionales defensores de los derechos humanos. Adicionalmente, activó el proceso de aplicación de la Carta Democrática Interamericana en el marco de la OEA.

Frente a la presión nacional e internacional, la pareja presidencial sagazmente logró calmar las aguas, promoviendo un proceso de diálogos nacionales, con la activa participación de la Iglesia católica y, en el plano internacional, se comprometió con la OEA a promover reformas electorales, orientadas a definir condiciones competitivas en nuevo proceso electoral del 2021.

En los compromisos con la OEA se definió el mes de mayo como la fecha límite para la adopción de las reformas, proceso que podía resultar sencillo para el sandinismo, que controla el Poder legislativo, el Consejo Supremo Electoral y el Poder Judicial.

Finalizado el mes de mayo, nos encontramos con que el gobierno sandinista no ha cumplido los compromisos asumidos en los diálogos nacionales ni con lo pactado con la OEA y, por el contrario, está avanzando en un proceso de destrucción de la oposición democrática al inhabilitar a la gran mayoría de partidos políticos que forman parte de la Coalición Democrática, plataforma que han conformado varios partidos de oposición para participar unidos en la contienda electoral.

Ante la arremetida autoritaria del sandinismo para perpetuarse en el poder, el gobierno de los Estados Unidos y la Unión Europea han manifestado su categórico rechazo, tanto a la percusión contra la familia Chamorro y otros líderes democráticos; como al creciente deterioro de las condiciones electorales del país. Adicionalmente, la Coalición Democrática ha solicitado a la OEA que retome el debate de la aplicación de la Cláusula Democrática.

El caso nicaragüense ilustra y confirma los nuevos procedimientos del radicalismo, que ha abandonado el camino de las armas para tomar el poder, y aprovecha las bondades de la democracia para manipular y engañar a una población que enfrenta graves necesidades y espera soluciones inmediatas.

El radicalismo miente y manipula para lograr el voto popular; luego, al llegar al poder, desarrollar el libreto del desmantelamiento de las instituciones y el empobrecimiento de la población para someterla con facilidad., Frente al espíritu libertario de los pueblos incrementa la represión y la sistemática violación de los derechos humanos.

Por otra parte, el caso nicaragüense también evidencia las limitaciones de la comunidad internacional para enfrentar, de manera oportuna y eficiente, la conformación de una deriva autoritaria en gobiernos que gozan de legitimidad de origen, pero van destruyendo la democracia en su actuación cotidiana, con el objeto de perpetuarse en el poder. Ante tal situación, si bien las cartas democráticas representan un avance conceptual, con el tiempo han demostrado sus limitaciones, sujetas a la discrecionalidad y oportunismo de los gobiernos.

Es cierto que la solución de los problemas internos no está en manos de la comunidad internacional; empero, su labor de alerta temprana debería ser más dinámica y efectiva, pues los gobiernos autoritarios cuentan con apoyos y recursos para destruir las posibilidades de acción de sus pueblos. En este contexto, nos encontramos con una lista de pueblos reprimidos a sangre y fuego en su lucha por retomar la institucionalidad democrática, entre otros, Ucrania, Myanmar y varios países en la región y Nicaragua representa un caso emblemático.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo

jueves, 3 de junio de 2021

Manuel García Pelayo: políticos y teóricos

 


Manuel García Pelayo: políticos y teóricos

Por razones de espacio solo mencionaré y comentaré, algunas de las obras de García Pelayo que provocaron en mí profundo impacto intelectual.-

 


 

JESÚS E. MAZZEI ALFONZO

03/06/2021 05:00 am




El pasado 25 de marzo se cumplió el 112 aniversario del natalicio de Manuel García Pelayo, por ello, es propicia la ocasión no solo para recordarlo sino valorar su obra intelectual y material, que dejo en Venezuela, fundamentalmente en el Instituto de Estudios Políticos de la UCV. Estudia Derecho en la Universidad Central de Madrid, donde en el año de 1934 obtendrá su título de Doctor. En el año de 1947 colabora en el Instituto de Estudios Políticos en Madrid y organiza cursos y seminarios de Ciencia Política, Sociología y en 1950, publica su primera obra magna El Derecho Constitucional Comparado; se traslada a la Argentina trabaja en la empresa privada y dicta algunos cursos en la Universidad de Buenos Aires. Posteriormente, se traslada a Puerto Rico donde imparte cursos en la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de Puerto Rico. Llega a Venezuela, a fines del año 1958 donde a mi modo de ver realiza su mayor y más fructífera producción intelectual, y funda el Instituto de Estudios Políticos que bajo su égida vivirá una época de oro.


Por razones de espacio solo mencionaré y comentaré, algunas de las obras de García Pelayo que provocaron en mí profundo impacto intelectual: Los Mitos políticos, Derecho Constitucional Comparado, Idea de la Política, Auctoritas, Burocracia y Tecnocracia, Las Transformaciones del Estado Contemporáneo, Las Funciones de los Parlamentos bicamerales, Ciencia Política: Introducción elemental a la Teoría General de Sistemas y finalmente, Del mito y de la razón en la Historia del pensamiento político.

Paralelamente a esta intensa publicación intelectual durante su estancia en Caracas fundó y dirigió las Revistas Documentos y la celebrísima Politeia, impulsó otras publicaciones como Antologías del Pensamiento Político, Clásicos Políticos, textos y documentos, Historia de las Formas Políticas, Cuadernos del Instituto de Estudios Políticos. En 1966, la Universidad Central le confiere el Doctorado Honoris Causa y en 1968, preside la Comisión que prepara el informe para la fundación de la Escuela de Estudios Políticos y Administrativos de la UCV.

Todo lo antes dicho me sirve para comentarles en este su natalicio, una entrevista que dio García-Pelayo, el 17 de noviembre de 1958, en el Boletín Informativo de la Universidad Central de Venezuela, apenas unos dos meses de haber llegado a Venezuela, con la encomienda de fundar un Instituto de Estudios Político y ser su primer director. En dicha entrevista, esboza una idea central de enorme vigencia hoy: Las cualidades de los Políticos y La necesidad de los Teóricos. Lo primero que expresa los textos fundamentales del pensamiento Universal desde San Agustín con la Ciudad de Dios hasta Nietzsche en la Voluntad de Poder, habla posteriormente, de la transformación del pensamiento político y cuanto este se convierte en ideología y la creencia de las masas. Afirma, que una idea se convierte en ideología cuando se da un cambio de naturaleza que opera para propósitos de poder, esta ideología se adecua o no a objetivos políticos. Posteriormente, afirma que se necesitan políticos con la virtud de la prudencia, luego un planteamiento medular y central de la entrevista, las cualidades que debe reunir todo político a saber: 1) saber qué se quiere o conciencia de finalidad; 2) saber qué se puede o conciencia de posibilidad; 3) saber qué hay que hacer o conocimiento de la instrumentalidad; 4) saber cuándo hay que hacerlo o sentido de oportunidad y 5) saber cómo hay que hacerlo o sentido de la razonabilidad, estas cualidades son innatas, pero como afirma él …” pero no es menos cierto que dicha formación puede hacerlas fértiles…”. Afirma lo importante de la formación de los grupos dirigentes para que formen sus opiniones y decisiones que son importantes en la conformación cultural o institucional de una sociedad.

Finalmente, afirma lo importante del rol de la Universidades en el año 1958 un hombre que a los 49 años está en vía en los próximos 10 años de vivir lo mejor de su producción intelectual y de profundizar su relación con la UCV hasta el año 1979, en que se jubila de ella y vuelve a España; dice pues, el maestro”… puesto que vivimos en un tiempo de complejidad técnica y científica, ha ser exigentes en las pruebas necesarias para obtener un título, a fin de responder a la confianza que en ella deposita la sociedad y como se desarrolla en un tiempo dinámico, pero teniendo como misión la custodia de una tradición milenaria, ha de unir en sus programas la firmeza y la estabilidad de unas asignaturas básicas a las que hasta cierto punto, podemos llamar clásicas, con la flexibilidad y movilidad para esclarecer intelectualmente los nuevos y, por así decirlo asistemáticos problemas del presente…”.

Es una entrevista muy reveladora e importante está observando y viviendo la aureola de su democracia y el Pacto de PuntoFijo tiene apenas 17 días que se firmo, entre los principales líderes de la época Betancourt, Caldera y Villalba y, Don Manuel es testigo de todos estos acontecimientos.Reeleamos pues, esta entrevista del año 1958 la recomiendo de nuevo su lectura en ocasión del aniversario de su nacimiento.

jesusmazzei@gmail.com

 

martes, 1 de junio de 2021

Joe Biden: crecen las tensiones

 

Joe Biden: crecen las tensiones, por Félix Arellano

Joe Biden: crecen las tensiones
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La dinámica de la política exterior la hace objeto de diversas presiones y tensiones. Por una parte, las que provienen desde el plano nacional, donde diversos grupos aspiran a influir en su definición y administración; por otra, las que emanan del contexto internacional. Tal apreciación, clásica en el plano académico, experimenta transformaciones en un mundo globalizado en el cual todas las políticas, y no solo la exterior, experimentan los efectos de la interdependencia compleja que caracteriza al mundo en que vivimos. En la práctica, todo está interrelacionado y se condiciona mutuamente.

Tradicionalmente ha existido un entendimiento en el marco del Congreso de los Estados Unidos para abordar, de forma bipartidista y con la prudencia conveniente, temas delicados de la política exterior, particularmente los que implican aspectos de seguridad nacional, un concepto muy amplio para la primera potencia del mundo; empero, las actuales tensiones en la política nacional pudieran romper con los esquemas tradicionales.

En esta oportunidad, no obstante la sólida experiencia parlamentaria del presidente Biden, la situación se presenta turbulenta, en gran medida por el creciente poder que está logrando el expresidente Donald Trump en el Partido Republicano y teniendo en cuenta, entre otros, su compleja personalidad y el radicalismo de su proyecto político —que choca con las prioridades y la agenda social de la nueva administración—, la incertidumbre se posiciona en el horizonte de las relaciones bipartidistas, afectando los diversos temas de la agenda de gobierno, incluyendo la política exterior.


El liderazgo y control del Partido Republicano por parte de Donald Trump avanza rápidamente, como se puede apreciar en algunos acontecimientos recientes. Por una parte, el caso de Liz Cheney, a quien desafiar a Donald Trump le costó el cargo de tercera dirigente del partido en la Cámara Baja al ser sustituida por Elise Stefanik, firme aliada del expresidente.

Más recientemente, en el Senado no fue posible lograr los 60 votos necesarios para aprobar la conformación de una comisión bipartidista para investigar el grave incidente del asalto al Congreso, el pasado 06 de enero, que dejó un saldo cinco muertos. Cabe destacar que la propuesta solo logró 54 votos a favor y, si bien incluyó el respaldo de seis senadores republicanos, la mayoría se mantuvo fiel al expresidente.

Pero la situación se presenta más compleja para el presidente Biden, toda vez que desde su partido también surgen tensiones y presiones. Cabe destacar que en el Partido Demócrata conviven diversas tendencias, todas ellas trabajaron intensamente para lograr el triunfo del nuevo presidente y, ahora, al llegar al poder presionan para lograr espacios en la definición y administración de las políticas públicas.

La polarización y las tensiones ya se están presentando en temas importantes de la política exterior. Es el caso de la reciente crisis entre Israel y los palestinos, y todo indica que también afectará los planes del presidente Biden sobre las relaciones con Irán y Cuba. La distancia que ha asumido el presidente frente a la escalada bélica entre el Ejército israelí y las milicias palestinas en el territorio de Gaza —que ha sembrado de muertes y destrucción el territorio desde el pasado 10 de mayo— ha estimulado fuerte tensiones y presiones.

La política de promover el acercamiento y reconocimiento de las partes en conflicto, que por largo tiempo sostenía el gobierno de los Estados Unidos, se alteró en el gobierno del presidente Donald Trump, quien promovió una estrategia fundamentalmente orientada al apoyo de Israel, privilegiando el enfrentamiento con Irán, con el objetivo de establecer límites a su agresivo expansionismo, ubicando a Israel como el epicentro de la estrategia y desarrollando un esquema de máxima presión. Tal política no logró mayores resultados en controlar y limitar el expansionismo iraní y, adicionalmente, marginó el tema palestino, atizando las diferencias y contradicciones.

Al estallar estos nuevos enfrentamientos entre Israel y las milicias palestinas, en particular con el grupo Hamas que ejerce el control de la franja de Gaza, la administración Biden ha tratado de mantenerse al margen, evitando involucrarse en un conflicto donde varios gobiernos de Estados Unidos han fracasado en sus esfuerzos de paz. Tal posición ha estimulado tensiones y presiones, tanto del partido republicano, como al interior del partido demócrata.

En la línea dura de los republicanos, que controla Donald Trump, el respaldo a Israel debe ser contundente y el grupo Hamas, que inició los ataques, es considerado como una fuerza terrorista en la zona. Por el contrario, para algunos sectores del Partido Demócrata, abstenerse representa una sentencia de muerte para el pueblo palestino, toda vez que Israel recibe un importante apoyo político y económico de los Estados Unidos y eso no está en discusión.

Los grupos más críticos dentro del Partido Demócrata, que giran en torno a la vicepresidenta Kamala Harris, sostienen que sobre Gaza el gobierno de Israel desarrolla una sistemática política de agresión, y la política de territorio bloqueado contra la franja de Gaza algunos la califican como «una cárcel a cielo abierto». En este contexto, la señora Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, está proponiendo la apertura de una investigación sobre la actuación del gobierno de Israel frente a la franja de Gaza.

Por otra parte, en los casos de Irán y Cuba, también se presenta una atmosfera de presiones y tensiones en el plano político nacional. En el Partido Republicano prevalece la tesis de la máxima presión que mantiene el expresidente Trump, sin realizar una exhaustiva y honesta evaluación de tal estrategia que, en la práctica, no logró mayores resultados y, paradójicamente, fortaleció a los gobiernos dictatoriales.

En el Partido Demócrata se presentan, como mínimo, dos posturas: quienes sostienen la línea del expresidente Barack Obama, orientada a la negociación pronta e integral; y los que aprecian que esa experiencia, en el caso de Cuba, benefició a la dictadura y proponen mayor cautela, utilizando las sanciones como instrumento de presión en la negociación, sin descartar la posibilidad de incrementarlas en el escenario de un juego de traición de la contraparte.

Desafíos interesantes y peligrosos enfrenta el presidente Biden, con potenciales consecuencias para la paz mundial. Para su beneficio, la experiencia acumulada, su personalidad y la calidad del equipo de gobierno permiten pensar que se puede avanzar en el diálogo, la negociación y la cooperación; tanto con los grupos internos, como con los diversos actores de la comunidad internacional y lograr un frente con la comunidad democrática internacional que permita la construcción de estrategias más efectivas y creativas.

Félix Arellano es internacionalista y Doctor en Ciencias Políticas-UCV.

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