lunes, 28 de junio de 2021

 

LA CRIPTOMANÍA, UN FENÓMENO DEL SIGLO XXI[1]

 

 

Omar E. Bello Rodríguez

 

En este escrito se adelanta una valoración de conjunto en torno del fenómeno de las criptomonedas y se ofrece la hipótesis según la cual estaría desarrollándose una especie de criptomanía que introduce perturbaciones en el sistema monetario y financiero internacional.

 

Para su entendimiento, se elabora un resumen acerca de los fundamentos que exhiben dichos instrumentos, de su configuración como actividad económica, además de sus nexos con sistemas formales, tanto en el orden monetario como el financiero, hasta llegar a lo que sería la consideración del despliegue de la manía especulativa experimentada en el lapso 2020-2021. El escrito cierra con una mención a las voces de alerta y acerca de la reacción que van manifestando los estados nacionales frente al anómalo fenómeno.

 

Obviamente, tratándose de una materia revestida de mutaciones del lado de sus originadores y de iniciativas que emprenden los estados, su alcance puede entenderse que constituya solo una primera aproximación al tema, susceptible de enmiendas, así como de nuevos desarrollos en alguna versión posterior.

 

El sumario bajo el que se organiza el escrito comprende los siguientes puntos.

 

o   Fundamentos tecnológicos

o   Una nueva actividad económica

o   Interfaces entre exchanges y sistemas formales

o   El fenómeno de la criptomanía

o   El “desplazamiento” asociado al COVID 19

o   Hay voces que llaman la atención

o   La reacción de los estados nacionales

o   Un ambiente de digitalización que sea propicio

o   Países sin soberanía monetaria

o   El salto al vacío de El Salvador

 

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Fundamentos tecnológicos

 

ü  El hito de la cadena de bloques

ü  Bitcoin (BTC), pionera de las criptomonedas

 

La actividad de espionaje siempre se ha valido de las técnicas criptográficas para garantizar la seguridad en la trasmisión de mensajes cifrados a los que no puedan acceder centros de inteligencia rivales. Dicha trama ha sido bien recogida en una exitosa película (Imitation Game), en la que se destacaba el papel que representaban estas herramientas, ponderándose el esfuerzo de un notable grupo de matemáticos ingleses que se consagraron a descifrar el código alemán, Enigma, con la ayuda de una maquina antecesora de los ordenadores, coadyuvando así a inclinar el balance de fuerzas durante la segunda guerra mundial, a favor de Inglaterra, y, por ende, de las fuerzas aliadas.

 

Trascendiendo a esa época, y ya situados en el siglo XXI, tendría que admitirse que la historia ha tomado otro camino, pues la criptografía ha adquirido nuevos vuelos, viéndose potenciada por la fuerza que le imprime el hallazgo de la tecnología blockchain, cuyas aplicaciones se han ido desplegando sobre campos muy disímiles, aunque alcanzando una significación mayúscula en el mundo del dinero criptográfico.

 

Ciertamente, 15 años después de la creación de dicha tecnología tuvo lugar el surgimiento del bitcoin, un imaginativo software contentivo de una base de datos que configuraba un acervo finito de unidades de valor, que podían ser “minadas” a través de procesos recogidos por un protocolo en el que se pactaban las modalidades para el acceso de los “mineros” que estaban dedicados a su extracción, incluidas las formas en que obtenían sus recompensas.

 

De modo que, además de la curiosidad surgida alrededor del hecho tecnológico que emanaba de tal novedad, para mentes muy despiertas, se brindaba también la oportunidad para que dichos “mineros” alcanzaran un enriquecimiento silencioso, anónimo, a veces desproporcionado, cultivado sin ningún límite o injerencia que proviniera del lado de reguladores o fiscales del estado.

 

Surgía así una novedad tecnológica que podía ser rentabilizada.

 

Para mirar mejor esta trama, veamos, primero, algunos de los fundamentos tecnológicos que permiten desentrañar el origen de las criptomonedas y, además, la estructura de sus operaciones, procurando dar con una versión inteligible de dicha temática.

 

ü  El hito de la cadena de bloques[2]

La blockchain, surgida desde el mundo de la telemática, hizo posible la construcción de cadenas de registros criptográficos, a través de los cuales podía manejarse información de un modo descentralizado y seguro, dentro de una red digital voluntaria de participantes.

Dicha tecnología permitió abrir las puertas para que pudiese hacerse la verificación, almacenamiento y rastreo de informaciones de diverso origen, de un modo que fuese seguro, sirviendo así de soporte para variadas aplicaciones, entre las que han sobresalido las relativas al manejo de documentación legal confidencial, no falsificable, registros relativos a sistemas de salud (pacientes, clínicas, medicinas, farmacéuticas), uso en sistemas electorales, en mensajería, logística, internet de las cosas (IoT)[3].

A ese respecto, IBM menciona también otras varias aplicaciones industriales y de servicios: industria petrolera y del gas (Vertrak, Chateau Software), basada en IBM Blochchain Plattform, sector comercial (Home Depot), alimentos (Golden State Foods, apoyada por IBM Food Trust), así como Raw Sea Foods[4]

Como todo proceso de innovaciones admite renovaciones, no siendo el blockchain una excepción.

Después de su inicial desarrollo, ha llegado a sostenerse que dicha tecnología se ha subordinado a la llamada DLT (Distributed Ledger Technology), dentro de la cual pudieran distinguirse dos tipos[5], una de ellas blockchain, tal como se refiere en los Recuadros 1 y 2.


Recuadro 1

GENERALIDADES DEL BLOCKCHAIN

La primera descripción de la cadena de bloques le fue atribuida a Stuart Haber y W. Scott Storneta (1991)[6].

En correspondencia con las fuentes consultadas, puede decirse que consta de tres elementos: un protocolo informático en el que se especifica la forma como pueden realizarse las transacciones; un registro contable o base de datos desmaterializada, en el cual se registra el historial de transacciones; una red descentralizada de participantes, compartida entre pares, en la que se actualiza, almacena y, además, se comprueban las modificaciones del registro, siguiendo las reglas previstas en el referido protocolo[7].

Proporciona varias ventajas a sus usuarios: provee información inmediata, con la mayor rapidez posible, que puede verse potenciada mediante la adopción de reglas bajo la forma de contratos inteligentes que permiten la ejecución automática de determinadas operaciones; la información disponible no puede ser modificada, ni siquiera por el administrador de una red privada, cuando ésta asume la forma  permisada; hace factible el rastreo de todas las operaciones y transacciones, de un extremo a otro, dando así origen a una sola visión de la verdad, la contenida en el registro único de esa base de datos o “libro de contabilidad”, como le denomina IBM.

 

Permite, por lo tanto, trascender a los sistemas de información tradicionales, disminuyendo costes, evitando duplicación de la información, así como de conciliación de fuentes diferentes de datos, superando la lentitud operativa, vulnerabilidad de la data frente al fraude y el hackeo.

 

La arquitectura funcional del blockhain permite que cada transacción sea registrada como un bloque de datos, en el que se confirma el tiempo tomado por cada transacción y su secuencia, el cual se encuentra conectado con los anteriores y con los posteriores, formando una cadena de datos que reflejan la movilización del activo, de un lugar a otro, o su cambio de manos. 

Al añadirse cada nuevo bloque, éste se enlaza de un modo inalterable en la cadena, mediante un orden secuencial y acumulativo que se sigue para todas las transacciones que sean efectuadas, con lo cual se refuerza la verificación del bloque anterior y, por tanto, de toda la cadena de bloques.

 A cada bloque le corresponde un lugar específico e inamovible dentro de cada cadena, siendo que su vinculación con otros se realiza mediante la utilización del llamado hash[8], o código único, que representa una especie de huella digital del bloque. De este modo se hace posible la formación de cadenas de bloques, en la que cada uno contiene la información representada por el hash anterior, evitándose que ninguno pueda verse modificado o que pueda ser insertado otro, entre dos de los ya existentes.

A la certificación y validación de nuevos registros, se accede, mediante claves cifradas, desde varios nodos de la red, que poseen igual jerarquía, contentivos de copia exacta de la cadena, cuyo contenido no puede alterarse, ni eliminarse, garantizando así su disponibilidad e integridad permanentes.

De esa forma se configura una cadena irreversible denominada como blockchain.

Una categoría tecnológica aún más amplia, se corresponde con la llamada DLT (Distributed Ledger Technology), entendida como una tecnología de libro mayor distribuido que sirve para registrar información que no es ejecutada por una sola entidad, que permite almacenar y usar datos descentralizados, en varios lugares, distribuidos, conectados y comunicables en forma privada o pública, requiriendo para ello de una red, de igual a igual, con algoritmos de consenso entre los nodos.

Siendo así, se considera que el blockchain constituya una de las formas posibles del DLT, según se dijo.

 

ü  Bitcoin (BTC), pionera de las criptomonedas

En todo caso, la tecnología blockchain hizo posible la construcción de un ingenioso software, a través del cual podían crearse unidades de valor, intercambiables, de un modo que fuese seguro, mediante la construcción de cadena de bloques, con registros criptográficos descentralizados, según se ha descrito en el Recuadro 1.

Desde un principio, el liderazgo de tal innovación recayó en la criptomoneda pionera, es decir, el bitcoin o BTC (2008-2009), a la que siguieron otras muchas más, en los años siguientes, hasta darse la formación de un nutrido número de marcas alternativas, las Altcoins, que ahora alcanzan a una población de poco más de 5 mil[9]

El bitcoin representa, ahora, la criptomoneda de más prolongada vigencia, además de la de mayor dimensión dentro del universo de capitalización de ese sistema (46, 4 % del total, junio, 23, 2021).

 

La creación del BTC, siempre se le ha atribuido al ingenio de un personaje, hasta ahora enigmático, el japonés Satoshi Nakamoto[10], quien hiciera pública la idea en un artículo relacionado al tema de la criptografía, en 2008, en el cual se describía el sistema P2P de dinero digital. Posteriormente, la iniciativa termina convirtiéndole en la creación del software y su protocolo, permitiendo así el lanzamiento del BTC, aunado a su propia red y  la aparición de las primeras “monedas” (2009).

En verdad toda esta historia ha sido enigmática, ya que nunca ha llegado a saberse, con certeza, acerca de quién, o quiénes, se escondieron detrás de tal nombre[11]. Lo que sí resulta verdad es lo de su creación, su funcionamiento y de su ulterior exitoso desarrollo.


Recuadro 2

CRIPTOMONEDAS, PROPIEDADES PRINCIPALES[12]

Representan activos digitales, dotados de valor, que se intercambian, entre sí, y también por divisas convertibles, mediante transacciones electrónicas, sustentadas por el fundamento que les proporciona la tecnología blockchain o del tipo DLT, no permisada, “pública”, establecidas a partir del bitcoin.

Presentan tres características principales: son digitales que disponen de una criptografía para evitar la falsificación; son privadas, sin que haya intervención del estado, con la particularidad de que representen un pasivo para nadie, ya que no son reembolsables, siendo que su valor depende exclusivamente de que sea aceptado por un tercero; hacen posible el intercambio digital descentralizado entre las partes, sin la presencia de una autoridad central.

En términos generales funciona como una red descentralizada entre pares[13], como parte de un proceso P2P, sin la intervención de terceros, con una base de datos distribuida que se encuentra protegida por la seguridad que le dan sus registros criptográficos, los cuales permiten a las partes trasmitir información de forma segura, a través de canales no seguros (internet), facilitándoles así la verificación, certificación y transferencia de las unidades de valor creadas. Implica, por tanto, una desmaterialización de sus registros que se encuentran contenidos en los bloques de datos en cadena.

Los participantes estánn así en capacidad para informarse de todo el movimiento transaccional que experimenta el activo, de un modo permanente, dado el protocolo que rige para su verificación y certificación.

La integridad de la data se ve revestida por diversos elementos de seguridad, ya que no puede ser modificada, ofreciendo confidencialidad a los participantes, viéndose su acceso restringido por la disposición de llaves cifradas que hacen posible la transferencia de valor. 

Se suele decir que el reto tecnológico que deben superar las criptomonedas corresponde a evitar al llamado “problema del doble gasto”.

Dicho reto se resuelve con un registro de todas las transacciones, de anotación descentralizada, conocido como registro distribuido, que incluye el registro inicial de las criptomonedas y el historial de todas las transacciones.

Dicho registro distribuido permite entonces el intercambio de dinero digital entre las partes en forma descentralizada, en el que cada usuario tiene copia de todo el registro, de modo que cada uno puede hacer la comprobación, según la cual cada transacción se ha producido y es válida, y que no ha habido ningún intento de “doble gasto”

Partiendo de ese diseño se constatan dos tipos de criptomonedas y otras aplicaciones que están fundamentadas en el DLT.

En primer lugar, se tiene el tipo basado en el DLT, con permiso, supone que el registro solo puede ser actualizado por participantes en la criptomoneda que se encuentren autorizados, los denominados “nodos” de confianza relacionados a una autoridad central que puede corresponderse a la empresa desarrolladora.

En segundo término, se presenta el tipo de LDT, sin permiso, “pública” o, también LDT con cadena de bloques, en el cual el registro solo puede modificarse por el consenso de los participantes, sin que nadie disponga de clave especial para modificarlo. La actualización de dichos registros se realiza bajo la forma de grupos de transacciones, denominados bloques, que se van ordenando cronológicamente, mediante el uso de la criptografía para formar la cadena de bloques. A este último tipo pertenece conceptualmente el bitcoin, así como otras criptomonedas fundamentadas en la “tecnología bitcoin”.

 

Una nueva actividad económica

 

ü  “minería digital”

ü  Plataformas digitales o exchanges de criptomonedas

 

Se ha establecido que la tecnología blockchain, o DLT con cadena de bloques, consta de dos tipos de participantes: los “mineros” y los “usuarios”, a los que corresponden efectuar las transacciones de las unidades de valor, una vez que han sido “minadas” las unidades de valor.

Al adentrarnos más en el entendimiento del fenómeno, pudiera decirse que se hubiese ido configurando una nueva actividad económica o ecosistema que se encuentra integrada por dos establecimientos principales, interrelacionados y complementarios: uno, el de la “minería digital”, de donde se extraen las unidades de valor y, otro, el de las plataformas digitales, conocidas como exchanges, mediante las cuales se hace ya posible su intercambio con la participación de los “usuarios” que van desde categorías de grandes inversionistas, hasta otros de tallas mediana, pequeña y compradores “al menudeo”.

ü  Minería digital”

Como se ha indicado, comprende la “extracción” de unidades de valor o criptomonedas, mediante la resolución de determinados algoritmos matemáticos[14].

Dicha actividad se encuentra a cargo de numerosos “mineros”, que operan desde redes esparcidas a nivel mundial, mediante el empleo de ordenadores de gran capacidad.

La actualización del registro implica un coste, pues requiere de una “prueba de trabajo”, es decir, de una comprobación matemática en la que conste que se ha realizado determinada cantidad de trabajo informático, principalmente el uso de ordenadores y consumo de electricidad, homologándose así los cálculos así realizados con los procesos de extracción de minerales.

A ese respecto, se constatan dos modelos de “minería digital”: de un lado, el de la llamada prueba de trabajo (proof of work), más orientado a la búsqueda de nuevas unidades de valor que, una vez obtenidas, son introducidas al bloque de datos de la cadena; de otro lado, el modelo fundado en la prueba de participación (proof of stake), dedicado a la validación de las transacciones.

Dichos participantes actúan bajo las reglas establecidas en un protocolo que determina una alineación de los incentivos de los participantes, basado en una tecnología de pago fiable, sin que intervenga ningún agente de confianza central, ya que no hay árbitro, ni verificador.

Se entiende que todos cumplen las normas así dictadas con vistas a originar un equilibrio que sea sostenible.

En el protocolo se fijan, además, las normas sobre el orden de actualización de los registros en que se reconozca el resultado informático que defiende la mayoría.  

En ese sentido, se deben tomar en cuenta tres condiciones: la verificación de todas las actualizaciones del registro, en el entendido de que sólo proceden transacciones válidas (iniciada por un propietario, y que no contraríen la prohibición de un “doble gasto”); la confirmación del resultado defendido por la mayoría, teniéndose en cuenta a los nodos honestos que controlan la mayor potencia computacional; la recompensa a los “mineros”, así resarcidos por su papel de verificadores  de todas las actualizaciones del registro y, a la vez, por las inversiones en que han incurrido. Obviamente, dichas recompensas e ingresos deben exceder los montos erogados, vinculados con el uso del equipamiento e insumos utilizados.[15]

Implica, como se ha dicho, el uso de numerosos ordenadores dentro de procesos abiertos y competitivos en los que participan miles de nodos de la red, considerada como la más potente del mundo, lo que supone la utilización de grandes dosis de energía eléctrica[16].

Por su naturaleza telemática puede considerarse que no sea una instrumentación de fácil y generalizado acceso, puesto que requiere de un equipamiento especializado, entre ellos, hardware de minería, ordenador y tarjeta gráfica u ordenadores expresamente diseñados para dichas  tareas, ASIC, además de la posesión de las wallets requeridas para guardar las unidades de valor recibidas en recompensa, de tal modo que se les permita gestionar su utilización, desde programas de ordenador y de Apps o aplicaciones móviles diseñadas a ese propósito[17].

Requiere, por tanto, al menos para la fase de “minería”, de una experticia y una inversión que permita hacer rentable dicha operación.

Para facilitar dichas tareas, en muchos casos, se suele dar con la organización de grupos o pools de “minería digital” que permiten combinar los recursos disponibles, facilitando así la operación con algoritmos más pequeños y fáciles de resolver. A partir de allí se abre la posibilidad de resolver algoritmos más grandes y complejos.

Los grupos de “minería” requieren la determinación de reglas, destinadas a la preservación de su vigencia y mejor funcionamiento, entre las que se incluyen los métodos de recompensa, tarifas por extracción y retiro de unidades de valor, además de su propio sistema estadístico.

ü  Plataformas digitales o exchanges de criptomonedas

 

Ya posesionados los “mineros” de las unidades de valor obtenidas como recompensa a su esfuerzo, se les hizo posible. o bien la acción de un atesoramiento virtual, atribuyéndoles la propiedad de servir como una reserva de valor, y/o bien intercambiarlas por dinero fiat, el proveniente del cambio por divisas en circulación, emitidas por la banca central, o por otras criptomonedas, ya con la participación del universo de “usuarios”.

 

Precisamente, dicha transformación, en dinero de curso legal, puede decirse que vino a representar un punto crucial para que pudiera darse el take off de las criptomonedas y de su posterior auge.

 

A esta altura suele darse la interacción entre “mineros”, que verifican y validan los registros para evitar el “doble gasto”, y los “usuarios”, cuya actividad de intercambio se ve sustentada por la actividad de las exchanges de criptomonedas o casas de cambio on line.

Todo esto se fue haciendo posible gracias a la manifestación de aceptación de aquellas personas que confiaron y estaban dispuestas a hacer  la adquisición de los nuevos instrumentos, bien fuera porque les concedieran  la propiedad de servir como medio de pagos para la adquisición de  determinados  bienes y servicios, dentro de ciertos espacios comerciales, y/o bien fuera porque les hubiesen atribuido  la propiedad de desempeñarse como una mejor reserva de valor, en comparación con la representada por activos financieros convencionales pertenecientes a los mercados de renta fija o variable.

 

Una ilustración de la composición de esta trama puede verse en la siguiente distribución de bitcoins, entre inversionistas de distintas dimensiones, de acuerdo con un estudio de Glasnode[18].

 

Allí puede notarse que, añadiendo al núcleo del ecosistema (“mineros” y exchanges), las tenencias de grandes “usuarios” inversionistas, alcanzarían al 54,1%, seguido por una franja de inversionistas medianos del 32%, lo que elevaría el porcentaje acumulado a 86,1%. El restante 13,9% lo completan los inversionistas pequeños y muy pequeños, con inversiones inferiores a un BTC (algunos sats).

 

Entre los grandes inversionistas se cuentan fondos institucionales, custodios, que manejan miles de cuentas, personas con grandes patrimonios (oficinas familiares, personas acaudaladas). Piénsese en el caso de Grayscale que controla 650 mil BTC, en calidad de fondo representativo de muchos usuarios individuales.

 

Cuadro 1

ACERVO DE BITCOIN (BTC)

POR INVERSIONISTAS

 

en porcentaje

% acumulado

NUCLEO DEL ECOSISTEMA

 

 

  • “mineros”

9.7

9.7

  • exchanges

12.7

22.4

“USUARIOS” INVERSIONISTAS

 

 

  • muy grandes (más de 1K)

 31.7

54.1

  • medianos altos (100-1K)

 18.4

72.5

  • medianos bajos (10-100)

 13.6

86.1

  • bajos (10 o menos)

13.9

100.0

 

De modo que en ese tránsito se fue haciendo decisiva la concurrencia de iniciativas, tanto del lado de la demanda, con la participación destacada de una comunidad de inversionistas interesados, ávidos de ganancias, como del lado de la oferta, en la que se hicieron visibles las iniciativas tomadas desde las exchanges, como parte decisiva dentro del mencionado ecosistema, ya en calidad de atractor de nuevos inversionistas.

 

Precisamente a estas entidades pudo corresponder la crítica función de transformación de las unidades de valor, contenidas en unos registros almacenados en cadenas de bloques, para su transformación en criptomonedas, una subespecie monetaria o cuasidinero, junto al ofrecimiento de otros servicios, entre ellos el de tokens no fungibles, custodia, “one stop shop”.

 

De ese modo, se hizo posible la tarea de “formalización”, de un instrumento virtual con un origen informal, las criptomonedas, que pasaba a negociarse y legitimarse, a través de sistemas formales, constituyéndose así en la fachada visible del sistema de activos criptográficos.

 

Las primeras exchanges datan de 2009, New Liberty Standard, tras el primer intercambio de bitcoin por dinero fiduciario, realizado por Martti Malmi, destacándose luego, la exchange Mt.Gow como la más grande del mundo.

Las exchanges comprenden varios tipos: desde la tradicional, que sirve a la compra y venta de tokens, sometidas a regulación, que exigen identificación del usuario interesado, y entre las que destacan Binance[19], Kraken, Coinbase[20], Bitfinex, hasta las del tipo descentralizado, en la que no hay intermediarios, siendo que la plataforma se sustenta por su programación, valiéndose de Dapps y del manejo de contratos inteligentes, que ofrecen altos niveles de privacidad y hasta el anonimato a la clientela, destacándose Balancer, Curve, AAvE, Uniswap, Bit2meDex que forman parte del boom de las DEFI.[21]

Completan los tipos de exchanges aquellas conocidos como, bróker de criptomoneda, para operaciones rápidas entre criptomonedas, más bien al menudeo; plataformas OTC (over the counter), que hacen posible la negociación directa de comprador y vendedor, pudiendo realizarse operaciones con precios fuera del mercado; incluso, las de fondos de criptomonedas, que implican la cesión para la gestión de inversiones en criptomonedas, rompiéndose así la privacidad del inversionista y corriéndose el riesgo asociado con la experticia del gestor. 

De acuerdo con todo esto puede entenderse que las exchanges han constituido así un prolífico vivero desde el cual surgen diversas innovaciones, diseñadas conjuntamente mediante arreglos con empresas movilizadoras de dinero fiat, tales como tarjetas internacionales, plataformas de pago e incluso de bancos internacionales.

La rentabilidad de las exchanges descansa en el cobro de comisiones, con tarifas diferenciadas (premium y standard), venta del “acceso” a las criptomonedas, determinados desembolsos para la participación en las plataformas,

Naturaleza de las criptomonedas

 

ü  La clave reside en la aceptación

ü  Contrastes con el dinero fiat           

ü  Del bitcoin a las altcoins

ü  Stablecoins

ü  Token no fungible (NFT)

ü  Productos de seguridad

 

 

ü  La clave reside en la aceptación

Pudiera decirse que la clave para que los nuevos instrumentos digitales (criptomonedas y tokens no fungibles) hayan ido introduciéndose y ganando terreno dentro de los sistemas formales, parece obedecer en el creciente grado de aceptación para determinadas categorías de agentes económicos. Quizás, de ese modo, se haría válida, ahora, aquella vieja afirmación de J.R. Hicks (1967), enmarcada dentro de la definición apriorística del dinero. cuando decía que “una moneda es definida por sus funciones: cualquier cosa es moneda si es usada como tal”.

Visto de un modo más general, para que se haya fraguado una demanda tan sostenida por dichos activos debió haber mediado un complejo de motivaciones, entre las que podrían incluirse varias que son de significación: la posibilidad de hacerse de enriquecimientos súbitos por vía de la especulación; el presunto resguardo de riqueza financiera en una nueva reserva de valor;  la búsqueda de refugio para esa riqueza financiera ante la presencia de contingencias y riesgos sistémicos; la ausencia de injerencia estatal alrededor de sus operaciones, el secretismo patrimonial que se hacía posible gracias al manejo de cuentas digitales cifradas, una especie de paraíso fiscal digital.

Se hacían así parte en ese mercado, desde grandes inversionistas institucionales, que concentraban la mayor propiedad de los acervos en circulación, hasta capas de inversionistas medianos y pequeños, atraídos por el brillo de las fáciles ganancias especulativas.

 

Toda esta fuerza motivacional se ha visto potenciada, además, por una habilidosa venta mediática que le sido favorable a las criptomonedas, valiéndose de las ventajas que se les atribuyen, entre ellas, las de su naturaleza descentralizada que no le hace depender de un intermediario, su origen privado, no estatal, su vigorosa capitalización, pese a las fuertes correcciones en sus precios, su mayor grado de seguridad por el uso de la criptografía. Además, constituyen un vehículo que abre espacios para la evasión de impuestos, al tiempo que parece servir para el encubrimiento de operaciones de origen dudoso, que son conducidas desde la llamada darkweb [22]

El dinero oscuro, originado por robos y otras actividades ilícitas, es cambiado por bitcoins, con pago de prima, a partir de lo cual se convierten en dinero fiat por su acceso a plataformas de pago, tipo PayPal, quedando como dinero clareado[23].

Igualmente se ha destacado que, por diseño, las criptomonedas se conciben dotadas de un acervo finito de unidades, con excepción de Etherneum, que se van poniendo en circulación, en la medida que va ocurriendo su “extracción”. Dicha característica ha sido puesta de relieve para destacar su ventaja competitiva frente a las monedas fiduciarias que suelen ser emitidas de un modo ilimitado por la banca central[24]. 

Así, en el caso del bitcoin, BTC, se constata la existencia de un acervo límite de 21 millones de unidades, del cual se habría ya “minado” y creado, hasta ahora, el 90%. La “minería” del residual 10% tiende a tornarse más compleja, lenta, estimándose que se agotaría hacia 2040, cuando llegaría al 100%. Teniéndose por delante tales limitaciones, se explicaría, en algún modo, la proliferación de otras criptomonedas, mediante réplicas, o no, del bitcoin.

De nada han valido las opiniones para atajar el progreso del sistema criptográfico. A ese respecto, se han destacado las debilidades de estos nuevos instrumentos, al decirse: que son complejos, cuya emisión, formación de precios y trading obedecen a metodologías que no parecen serle asequibles a ahorradores pequeños, desprotegidos; que son altamente especulativos, con muy alta volatilidad, expuestos, por tanto, a cambios abruptos en sus precios, siendo proclives a dar origen a grandes pérdidas de capital; que no representan, un buen almacén de valor, ni que tampoco reúnan las propiedades para ser una unidad de cuenta que sea confiable; que tienen limitaciones en cuanto a servir como medios de pago, dada la lentitud que imponen las “pruebas de trabajo” para la validación de las transacciones, lo que les hace menos eficientes respecto de los sistemas convencionales de pagos; que son menos líquidos que el dinero fiat; que su acervo finito y la inexistencia de un centro emisor no les habilita para que puedan servir, hipotéticamente, al enfrentamiento de eventuales crisis financieras sistémicas; que su desarrollo implica la utilización de excesivos insumos de energía, que resultan contrarios al esfuerzo mundial destinado a neutralizar el cambio climático.

 

ü  Contrastes con el dinero fiat           

Teniendo en cuenta los avances alcanzados por el sistema de las criptomonedas, no podría decirse, todavía, que constituyan un medio de pagos de aceptación generalizada, que sea semejante al dinero fiat.

De acuerdo con la concepción estatal de la moneda, se entendería que el dinero representa aquel instrumento que es emitido por el estado, conforme a la Ley, y que se declara con curso forzoso, que tiene poder liberatorio ilimitado y es de aceptación obligatoria para la cancelación de contratos de dinero.

 

Como se sabe por la historia del dinero, éste ha pasado por una etapa metalista, al principio, cuando poseía valor intrínseco, a otra, nominalista, de dinero fiduciario, fiat, como es la vigente en los estados modernos, asociado con el potencial económico de cada país, en términos de su comercio exterior, inversión, movilización de activos, existencia de plazas financieras y, también, a la propia significación geopolítica mundial que pueda tener el país emisor de la moneda[25].

 

Recuadro 3

 

MORFOLOGÍA DEL DINERO

 

 

Tipo de valor

Formas de dinero

Mecanismo de intercambio

 

 

DINERO FORMAL

 

dinero fiat, fiduciario

 

emisor de base monetaria vía banca central

 

con valor intrínseco

metalismo

cash físico

monedas acuñadas

(oro, plata)

 manual, por transferencia física

 

 

 

 

 

 

sin valor intrínseco,

nominalismo

cash físico papel moneda

moneda fraccionaria (níquel, otras aleaciones)

organizada en cono monetario

manual, por transferencia física

exige transporte, bóvedas, taquillas, ATM

 

depósitos en bancos, movilizable por chequeras, transferencias electrónicas, uso de tarjetas y POS

canal móvil

 

dinero sintetizado en formato digital

 

en desarrollo (e-krona

e-yuan)

 implicaría emisión de dinero primario digital por banco central con movilización electrónica

CUASIDINERO INFORMAL

emisión desde redes privadas y plataformas digitales

no representa un pasivo que pueda ser reclamado contra nada, ni nadie

 

 

sin valor intrínseco

 

 

criptomoneda

(blockchain propio)

 

token no fungible

(protocolo de blockchain ajeno)

 

 

transferencias electrónicas a través de redes criptográficas privadas

incorpora tarjeta de débito de plataformas digitales

 

interfaces con sistemas formales financieros y de pagos

 

ü  Del bitcoin a las altcoins

Tras la creación de la tecnología bitcoin (BTC) (2008-2009), se hizo posible que otros desarrolladores de software ampliarán el universo de criptomonedas, con la aparición de las Altcoins o criptomonedas alternativas, cuyo conjunto puede verse agrupado en dos categorías.

De un lado, las plataformas sustentadas en el protocolo original de bitcoin, a partir de lo cual se desencadenaron nuevas criptomonedas: litecoin, dogecoin, namecoin, auroracoin, entre otras.

Por otro lado, aparecieron las plataformas desarrolladas con la elaboración de nuevos softwares y protocolos, que dieron origen a nuevos algoritmos para el manejo de su “minado”, representativas de nuevas bases de datos distribuidas, en las que se registran transacciones en sus propias monedas, consideradas como “nativas”. La más importante de esta modalidad se corresponde al software etherneum y su criptomoneda (ether). Se cuentan además otras, tales como omni, nxt, wave.

Los registros disponibles sobre el universo de criptomonedas dan cuenta de dos tendencias: por un lado, la enorme proliferación de nuevas criptomonedas, concurrente, por otro lado, con una marcada concentración por marcas, hasta el punto de que el 62%, de su capitalización de mercado total, se encuentra representada por las dos marcas mayores (BTC, ETH), dentro de un universo que se eleva a unas 5.411, que cotizan en www.coinmarket.com .


Cuadro 2

CRIPTOMONEDAS

TOP RANKING

Marca

Sigla

Precio (USD)

Capitalización

De mercado

(USD miles millones)

Oferta en circulación

(millones)

Bitcoin

BTC

31.894

602

18,7

Ethereum

(ETH)

1.817

 211

116

Tehet

USDT

0.9996

62

62.544

Binancecoin

(BNB)

279

43

153

Cardano

(ADA)

1.26

40

31,984

Dogecoin

(DOGE)

 0.2464

32

130.172

Xrp

(XRP)

0.615

28

46.244

Fuente: www.coinmarket.cap.com

(data 25/6/2021, 4,11 pm)

 

ü  Stablecoins

 

Otra desventaja anotada a las criptomonedas hace referencia a la elevada volatilidad en sus precios, hasta el punto de registrarse variaciones en sus valores hasta de 10 veces superiores a las de las principales monedas fiduciarias (bitcoin vs USD, euro, yen japonés), de acuerdo con estudio del BOFA.

 

Obviamente esto representa un hándicap como para delinearla como un medio de pago que tenga un valor predecible. De allí que se haya ideado una innovación financiera destinada a imprimirle una mayor estabilidad a su precio, dando así paso a las llamadas stablecoins, dotadas de determinados colaterales que reducen su volatilidad.

 

De esa manera se busca ganar especio para ampliar el ámbito donde son utilizadas para las compras diarias, procurando así que pueda validarse su capacidad funcional como medio de pago. Un verdadero reto.

 

El proyecto más ambicioso pudiera considerarse que lo ha sido la iniciativa de la stablecoin diseñada por Facebook, la Libra, que ha terminado resultando un proyecto fallido.

Suponía la emisión de una moneda global, apalancada comercialmente en los 2,3 mil millones de usuarios de la respectiva red social, lo que le aproximaría a alcanzar a la transaccionalidad de los signos monetarios más relevantes del planeta.

Se trataba de una moneda que se veía sustentada por un colateral constituido con una cesta de divisas (libra esterlina, yen japonés, euro, USD, singapur dólar).

Estaba prevista que su emisión se efectuara desde su sede en Suiza, a través de una asociación ad hoc en la que participaban grandes empresas, que luego fueron abandonando el proyecto (Master Card, Visa, Pay Pal).

Las autoridades reaccionaron frente a dicha iniciativa, consideraron que la Libra representaba un reto a la soberanía monetaria de los estados nacionales. Al desaprobarse y rechazarse el proyecto, Facebook se vio obligada a retractarse, reconduciendo su iniciativa conducente a un nuevo proyecto, bajo otra denominación (Diem), en la que se habría conciliado con la legislación estadounidense, y cuyo desarrollo se adelanta actualmente.


Recuadro 4

 

STABLECOINS[26]

 

Las stablecoins, son instrumentos criptográficos descentralizados, bajo la forma de tokens, dotados de un cierto respaldo o colateral, sea con una moneda o cesta de monedas de reserva, o también con otras criptomonedas en proporción suficiente como para absorber los picos que se sucedan con las variaciones en los precios.

De allí que hayan surgido tres variedades de stablecoins: una, con garantía fiduciaria, basada en un depósito de dólares en un banco; otra, fundada sobre un sobre colateral de criptomonedas; por último, sin colateral, pero dotadas de contratos inteligentes que controlan las fluctuaciones de precios y disparan la compra de monedas a fin de buscar la estabilización del precio.

Hasta ahora, las de mayor difusión han sido: Tether (USDT), operando con reservas fraccionarias, Geminidólar (TUSDE), dentro de la red Etherneum, TrueUSD (TUSD).

 

 

ü  Token no fungible (NFT[27])

 

Representa una variedad de activo digital, emitido generalmente por iniciativa de exchanges que tienen propósitos variados, dependiendo del tipo de utilidad que se le atribuya, de modo que puede incluir tokens muy diversos: unos que fungen como medio de cambio, otros con determinadas utilidades, o los demandados por su valor de uso, también tokens de inversión.

 

La extensión y proliferación de exchanges ha resultado clave en el impulso tomado por la difusión de los instrumentos hasta ahora surgidos ---criptomonedas, NFT, conversión de NFT en criptomonedas, stablecoins---, con lo cual les ha sido posible su mayor acercamiento a los sistemas formales, construido a través de varios interfaces.

 

Los tokens guardan una diferencia tecnológica con las criptomonedas en cuanto se refiere a su origen, tal como consta en el siguiente Recuadro 5.

 

Recuadro 5

 

TOKENS Y CRIPTOMONEDAS, ANALOGÍAS Y CONTRASTES [28]

 

Además de las criptomonedas, ya mencionadas, también pudo darse el intercambio de otra variedad de activos digitales denominados como tokens no fungibles (NFT), dotados de varias funcionalidades.

Su principal diferencia radica en que las criptomonedas son creadas sobre su original y propia blockchain, que les sirve de fundamento a toda su funcionalidad transaccional, es decir, la de un código confiable, con registro descentralizado.

Mientras que los tokens son instrumentos de valor construidos sobre el protocolo de una criptomoneda ya preexistente, por lo cual no pueden hacerse “minables”, careciendo así del atributo de la “minería digital”. No poseen una cadena de bloques de datos que le sea propia e independiente, como sí ocurre con las criptomonedas.

En algunos casos, los tokens pueden crecer en sus propiedades y funcionalidad llegando a transformarse en nuevas criptomonedas, ya separadas del blockchain que les sirvió para su operación.

Su puesta en circulación discurre principalmente bajo la forma de las ICO (Initial Currency Offering), que representan un modo de levantar fondos asociadas a nuevos startups, utilizando la herramienta del token. De allí que pueda considerarse como una forma innovadora que sirve a la atracción de capitales, a través un entramado distinto al establecido para los mercados formal de activos.

Implican, por tanto, un plan de negocios microeconómico que consiste en levantar fondos, bajo la forma de dinero fiat y/o criptomonedas, con vistas a su aplicación para determinados servicios y utilidades que permitan generar una rentabilidad trasladable a quienes aportan los fondos.

El arreglo funciona del siguiente modo: la empresa promotora hace uso de una blockchain, ya existente, mediante la cual crea y lanza al mercado sus propios tokens, cuyo destino son inversionistas, quienes a su vez les adquieren, incentivados por los beneficios futuros prometidos. Con dichos fondos se hace posible el desarrollo del proyecto a ser adelantado por la empresa promotora, pasando los inversionistas a convertirse en una especie de copropietarios.

Desde el punto de vista jurídico representa una emisión de derechos, mediante una representación criptográfica segura, que otorga al tenedor determinados beneficios y/o a efectuar determinadas funcionalidades., incluso puede comprender propiedad sobre elementos virtuales únicos (obras de arte)

Suelen aproximarse así a lo que sería el desarrollo de un título valor, a través de su proceso de emisión y colocación, vía los ICO, lo que permite la movilización de ahorro financiero que es canalizado mediante el intercambio por los mencionados registros[29]. 

Dentro de la normativa de algunos estados (verbigracia, Suiza) suelen hacerse separaciones por categorías de tokens. Así, se habla de tokens de pagos, de utilidad, de activos, que sirven para asemejarse a monedas, en el primer caso, o que también sirven para tener acceso a determinadas aplicaciones o servicios, en el segundo caso y, también, como derecho sobre patrimonio de sociedades y/o créditos monetarios, como se indicó previamente.

En Singapur parece haberse ido más lejos en su formalización, hasta el punto de que los tokens ya son objeto de una regulación específica por parte de la Autoridad Monetaria de ese país (MSA).

Por su volumen de ventas, destacan tokens conocidos con las denominaciones de Crypto Punks, Sorare, NetBIOS, Superrare, Art Blocks, que forman parte de un listado más amplio de unas 130 marcas[30] 

ü  Productos de seguridad

La naturaleza de las criptomonedas las hace también que sean susceptibles a determinados riesgos, inherentes a la tecnología digital utilizada, incluyendo posibles ataques virtuales, por iniciativa de ciberdelincuentes, acceso a monederos virtuales, pérdidas por envío a wallets erróneas y/o por cantidades equivocadas, sin que se disponga del reverso de las transacciones, pérdida de claves[31]. Incluso se ha dado el caso del hackeo de plataformas de intercambio con lo que supone para la red de sus usuarios[32]

Como respuestas a alguna de estas limitaciones se han ideado innovaciones destinadas a disminuir los riesgos, por ejemplo, la llamada “cartera fría”, un dispositivo de hardware, no conectado a internet, con información encriptada[33], que permite asegurar y resguardar las claves cifradas del monedero digital, librándole así de su eventual intervención remota por terceros

Interfaces entre exchanges y sistemas formales

 

El éxito alcanzado por las criptomonedas, hasta ahora, parece haber descansado en la capacidad que posee el ecosistema para aproximarse a los sistemas formales que manejan dinero fiat, el emitido por bancos centrales.

 

Notables han sido la variedad de plataformas para el intercambio: compraventa y gestión de criptomonedas, con presencia de traders y monederos digitales, con la utilización apps propias al móvil y versión online (páginas web, la nube).  

 

Para que esto hubiese ocurrido debieron surgir negocios, mutuamente ventajosos para las partes, de un lado, las proactivas exchanges, movilizando las unidades de valor procedentes de la minería digital” y del intercambio de criptomonedas, con la capacidad para recrearlas con nuevos productos y nuevas maneras de atraer a inversionistas de distintos rangos, de otro lado, las empresas representativas de plataformas de pago, de tarjetas internacionales de débito y crédito, así como también de instituciones financieras muy reputadas, proclives a realizar operaciones en las que intervienen criptomonedas en circulación, principalmente, el bitcoin.

 

A este respecto, quepa destacar, el acercamiento mantenido con PayPal, la mayor plataforma de pagos, con funcionamiento de unos 377 millones de cuentas en línea, y que acepta para sus movimientos, en el mercado estadounidense, el uso de criptomonedas, todo ello dentro de la idea de “apoyar la adopción generalizada de las criptomonedas”, según palabras de Dan Schulman, el CEO de la referida plataforma.  En el mismo sentido lo ha hecho GooglePay, en asociación con Coinbase[34]

 

En el mismo sentido, se hace destacado el vínculo establecido con tarjeras internacionales, como las de Visa, Master Card, que le abren espacio de mercado a las monedas criptográficas. Así, se destaca la homologación dada a ellas con instrumentos manejados dentro del sistema financiero formal, así como, por ejemplo, la emisión de tarjetas de débito, prepagadas, utilizando el cargo en criptomonedas y el débito en USD, utilizadas para compras en línea[35]. También se tiene la utilización de pasarelas de pagos (Bitrefill y Fond) que permiten acceder incluso hasta aquellos comercios que no aceptan directamente a dicho instrumento (caso de Amazon).

 

Dentro de otras iniciativas se cuentan arreglos por parte de destacadas exchanges, como Crypto.com, USDcoin, una stablecoin, o también, los de Visa y Cryptocoin, Master Card y BitPay, como parte de iniciativas que denotan, igualmente, la referida convergencia de sistemas formales con estructuras pertenecientes al ecosistema de las criptomonedas.

 

De modo que vistas estos desarrollos no cabría ya ninguna duda en cuanto a que, con estas iniciativas, se ha avanzado, sin detenerse, un visible grado de convergencia entre entidades pertenecientes a sistemas formales, cuya mayoría de operaciones se realizan con dinero fiat, y las exchanges.

Se ha tratado, ni más, ni menos, que de la introducción de un activo sui géneris, extraño, que no se encuentra asociado a ninguna cadena productiva, pero que se vale de su atractivo tecnológico y su naturaleza descentralizada.

 

De esa forma se habría así salvado el obstáculo que se habría tenido para formalizar una actividad informal de origen, la “minería digital” de unidades de valor sin ningún respaldo, gracias a la tarea cumplida por las exchanges, que han logrado conquistar espacios dentro de sistemas institucionales, valiéndose de su fachada formal.

¿Acaso, un “caballo de Troya” digital?  

Como parte de este proceso simbiótico se constatan también otras iniciativas de acercamiento, tomadas con segmentos de la banca internacional ---BN Mellon, Deutsche Bank, Santander[36]---, orientadas a la apertura de operaciones en las que intervienen las criptomonedas, principalmente el bitcoin[37].

A ese respecto destaca como caso digno de mención, el del banco estadounidense J.P.Morgan[38], cuyo CEO pasó de abjurar primero de las criptomonedas, 2017, “un fraude peligroso” y que ahora, 2021, se muestra entre los más entusiastas y activos impulsadores de su uso, tal como se desprende de iniciativas como las de la emisión de notas estructuradas vinculadas al desempeño de una acción proxy del bitcoin (BTC); el lanzamiento de un fondo denominado en BTC y con rendimiento en BTC. Adicionalmente, dicho banco ha venido desarrollando un token, el JPMCoin, con un valor reembolsable equivalente a un dólar, basado en blockchain Quorum, a ser manejado mediante una red privada permisada, para clientes institucionales a los que se brindaría un sistema especial para la transferencia de pagos, instantáneo, en tiempo real, para las transacciones a ser efectuadas en esa moneda digital por la clientela de alto valor. De ese modo, se trascendería al sistema vigente, al tiempo que se rentabilizaría la operación mediante la desviación en el cobro de las comisiones.

Se percibe así el interés creciente que va tomando la búsqueda de aplicaciones de las tecnologías de registro distribuido en el marco de los servicios bancarios, desarrollo que puede considerarse distinto al previamente comentado.


El fenómeno de la criptomanía

 

Dentro del desdoblamiento funcional que es característico en las criptomonedas ---medio de pagos y/o reserva de valor---, se ha establecido     que ellas representan un instrumento dotado de un ADN especulativo que se origina de su naturaleza como activo ---unidades de valor---, que no tienen devengo de intereses, por lo cual su rentabilidad se origina del comportamiento especulativo de sus tenedores, al momento de realizar operaciones de compra- venta del instrumento, en un contexto de precios cambiantes que le imprimen mucha volatilidad a su valor[39].

 

Dicha condición especulativa tiende a hacerse más pronunciado cuando se dan condiciones para que surja algún rally alcista en los precios del bitcoin y otras criptomonedas, sea que se vea motivado por ciclos asociados a la “minería digital”, al denominado halving, sea que provengan de la aparición de algún efecto de “desplazamiento” importante en la constelación de sistemas que le condicionan (geopolíticos, económicos, financieros). que lleve al despliegue de un cambio en las expectativas de los inversionistas, conduciéndoles a estados de euforia que terminen manifestándose como manías especulativas bajo la creencia de que los precios continuarán indefinidamente hacia el alza, originándose así un continuado proceso de ganancias de capital, para los que se benefician con los diferenciales de precios en las ventas y/o de la revalorización contable de las tenencias virtuales para quienes les mantienen acumuladas como reservas de valor.

 

De tal modo que sus demandantes deben poseer un apetito elevado por las ganancias de capital, lo que implica una mayor toma de riesgo.

 

Hasta ahora las criptomonedas se han conducido dentro de una tendencia creciente en sus precios y capitalización, en el largo plazo, aun descontando su alta volatilidad, sin esa propiedad el instrumento deja de tener aliciente para los inversionistas.

 

No guarda entonces ninguna afinidad con los activos financieros formales que se negocian en los mercados de activos, al menos en dos sentidos: por un lado, en cuanto a que éstos si devengan intereses, fijos o variables, o que pueden ser colocados a descuento para su rescate a valor par, mientras que, por otro lado, se encuentran respaldados por la rentabilidad esperada de la empresa emisora (proyección del BDI o alguna otra medida), en el mercado de renta variable, o de la demostración de solvencia, en el mercado de renta fija, tal como ocurre con la deuda pública.

 

En el caso de las criptomonedas la trama se sucede, hasta al presente, de un modo diferente, algo más complicada y enrevesada, ya que se trata de un activo cuya valoración se sustenta, en última instancia, en un registro criptográfico, que no tiene ninguna expresión física, ni contable, y que resulta desconocido para la mayoría de los ahorradores, un instrumento que no representa ser el pasivo de alguna entidad. Todo esto se sucede dentro de un mercado de operaciones continuas, sin ninguna autoridad reguladora que ponga freno a los excesos y erráticas cotizaciones.

 

Ya alcanzada la madurez de las criptomonedas, el ecosistema que les dinamiza tiende a experimentar dos tipos de transformaciones

 

De un lado, se constata la propagación ascendente de todas sus actividades, con la tracción favorable que así se ejerce para la llegada de nuevos “mineros” al negocio, incluido el desarrollo de las “granjas” con el funcionamiento de cientos de ordenadores, como ocurre en países tan distintos como Islandia y China[40]; con la proliferación de numerosas nuevas marcas de criptomonedas (5.411), así como a la creación de cientos de plataformas digitales, tipo exchanges, dedicadas a facilitar la transaccionalidad de las criptomonedas y de sus instrumentos derivados entre los “usuarios”, tales como los tokens (131), las stablecoins y, también, propiciando el apalancamiento de startups.

 

De otro lado, se tiene la sucesiva aparición de coyunturas que le son favorables al instrumento, originadas por “desplazamientos” sistémicos importantes, que conducen rallys alcistas de sus precios.

 

Dichos “desplazamientos” son originados por algún acontecimiento exógeno que sea significativo, que induzca cambios en el horizonte, en las expectativas, que abra oportunidades para beneficios extraordinarios.

 

Ellos pueden obedecer a diversos orígenes: a la persistencia de bajos tipos de interés, e incluso su llegada a valores cero y negativo, lo que introduce estímulos para aplicaciones más riesgosas, la adopción de innovaciones financieras destacadas, la desregulación financiera, conflictos bélicos con significación geopolítica, las crisis y cambios políticos de gran entidad que sacuden al sistema político e inducen cambios en las expectativas.

 

La tracción ejercida por el “desplazamiento” induce la aparición de manías en los inversionistas, asociadas a la creencia de que el mercado siempre arrojará aumentos en el precio del activo negociado, deviniendo, en determinados momentos, en una euforia exagerada, con una idea fija, la de aprovechar las crecientes ganancias, asociadas a la creencia de que el alza no tendrá término, originándose así enriquecimientos cuantiosos, sin que haya mediado ningún aporte productivo de la economía real, convirtiéndose finalmente en una manía especulativa que lleva a la incorporación de un riesgo que se hace cada vez mayor[41].

 

De sus resultados se aprovechan, en mayor medida, aquellos inversionistas que son más hábiles, sea por su dimensión patrimonial relativa[42] y/o, por su acceso a información privilegiada, cuando menos la relativa a los ciclos que se siguen dentro de la “minería”, con la llegada del halving, y/o a la aparición de señales tomadas tempranamente del mercado, cuando los precios van elevándose y haciéndose posible la liquidación de posiciones.

 

Junto a este sector, que parece controlar la mayor proporción de los activos negociados, donde se ven representados fondos institucionales y custodios, cohabita otra categoría de inversionistas, medianos y pequeños, menos duchos, muchos de ellos advenedizos, que pueden verse también favorecidos por algunas ganancias de capital puntuales iniciales, pero que, a la larga, son los perdedores cuando el mercado vira en la dirección bajista, momento para el cual incurren en pérdidas, retornando quizás a sus actividades ordinarias.

 

Un mercado con tales características, con alzas y bajas muy pronunciadas, que no se dan en los mercados formales, tiene que reflejar, por fuerza, una naturaleza desestabilizadora.

 

En algún momento, la manía especulativa se debilita cuando se interrumpe el aumento ilimitado de los precios y el mercado se hace bajista.

 

No obstante, su desarrollo no parece asemejarse al caso típico de la burbuja financiera que explota, origina pánico y colapso del instrumento, la institución o del mercado afectado.

 

Aún no ha ocurrido el colapso de una base de datos criptográfica importante, cuando acontece el tramo bajista del mercado, éste se mantiene ablandado durante un tiempo hasta cuando puedan darse las condiciones para que se sucedan nuevos procesos de recuperación y de rallys alcistas. Simplemente se constata la desvalorización contable en la reserva de valor representativa de las criptomonedas en circulación, para los inversionistas que mantienen el instrumento en cartera, y de pérdidas de capital para los que liquidan con pérdidas.  

 

Si dicha desestabilización constituyera un hecho del dominio privado y se circunscribiera, exclusivamente, a un club de especuladores que operasen dentro de los límites de un mercado cerrado, sería un problema que se resolvería entre ellos mismos, tal como ocurre en cualquier mesa de apuestas. Pero si, en cambio, los resultados de sus iniciativas logran irradiarse a otros mercados, ya el asunto toma otro cariz.

 

Todo depende de la profundidad que tengan los interfaces con las instituciones formales y del tamaño relativo que hayan alcanzado las transacciones.

 

Lo que se desea destacar aquí es que las manías especulativas de las criptomonedas originan un riesgo financiero latente, no solo para los inversionistas individuales, sino para el estado nacional, que no se encuentra siempre en capacidad de controlar lo inesperado.

 

Mientras se van dando las dos transformaciones mencionadas---proliferación de entidades y marcas y manía especulativa---, el ecosistema de las criptomonedas sigue redimensionándose con un crecimiento anormal, extendiendo su campo de actividad parasitaria por la mayor absorción que hace de ahorros financieros, en dinero fiat, que se extraen y desvían desde posibles aplicaciones para la acumulación de capital, llevándosele al puro intercambio especulativo.

 

Todo esto se ve animado por la proliferación de nuevas marcas de criptomonedas (altcoins), que acompañan al bitcoin y al ethereum, de innovaciones destinadas a facilitar las transacciones financieras y de pagos, a introducirle elementos destinados a reducir su volatilidad (stablecoin), a la acentuación del comercio de productos derivados, como los tokens no fungibles, con varias utilidades, así como a la ampliación del negocio con nuevas exchanges, que cuentan con capitalizaciones voluminosas, alcanzadas en poco tiempo (Binance), además de una mayor profundización de los interfaces con los sistemas formales, concurrentes con la sucesiva aparición de firmas de renombre mundial, que van reflejando signos de una gran prosperidad. Tan lucrativo se hace el negocio que comienza a llevarlos, a algunas de ellas, hasta su registro en el mercado bursátil.

 

Los sistemas formales se ven movidos por la tracción que ejerce sobre ellos el ecosistema criptográfico. No es casual que grandes empresas, como Facebook, PayPal, Visa, Máster Card, J.P. Morgan, se vean tan atraídos por la operación con bitcoins y con el desarrollo de aplicaciones orientadas al interfaz con criptomonedas.

 

Dicho acercamiento da origen a un proceso sinérgico que va ampliando el ámbito de la circulación de dichos instrumentos, cuando ya pasan a tener su figuración dentro de estados financieros correspondientes a instituciones formales, equiparándose así a diversas divisas, una vez tomado en cuenta los tipos de cambio correspondientes.

 

Toda esta trama especulativa, acompañada de variaciones patrimoniales, de cambios organizacionales, de interfaces y simbiosis sistémicas, parecen haber dado lugar a una especie de patología en el sistema financiero mundial, fraguada desde una estructura financiera digital. orientada a la irrefrenable creación e intercambio de unidades de valor virtuales, las criptomonedas, sin ningún valor intrínseco, ni respaldo, todo lo cual puede muy bien entenderse y  denominarse como una criptomanía, es decir, como una conducta anómala de un conjunto relevante de  agentes económicos que se ven dominados por la fuerza que ejerce la motivación  especulativa, cuyas iniciativas condicionan perturbaciones disfuncionales hacia los mercados de activos, a sus instituciones formales y a los estados nacionales que ven amenazada su estabilidad y el ejercicio de su propia soberanía monetaria.

 

Pudiera decirse que se trata de un fenómeno patológico, típico del siglo XXI que, si bien se beneficia por la reputación que le confiere su sofisticado origen tecnológico, representa un proceso monetario- financiero anómalo, tóxico, que tiende a contrariar el paradigma monetario y financiero, todavía vigente, desde la segunda mitad del pasado siglo[43].

 

El “desplazamiento” asociado al COVID 19

 

Para el tiempo en que se prepara este escrito,  no parece caber ninguna duda en cuanto a que se haya dado  un efecto de “desplazamiento” y la aparición de signos de una manía especulativa, durante buena parte de la coyuntura 2020- 2021, seguramente originado por las propias consecuencias económicas originadas por la pandemia del COVID 19, particularmente las que se vinculan a una sobre emisión de dinero de los sistemas de banca central, a tipos de interés insignificantes, observándose mayores coeficientes de deuda/PIB y del endeudamiento neto de las empresas.

 

Como bien se sabe, ha tenido lugar un descomunal rally alcista del precio del bitcoin, presentándose un salto singular, de 6,4 veces, tal como el registrado desde julio 2020, hasta mediados mayo 2021,

 

Tales alzas han dado así origen a insólitos enriquecimientos contables, para quienes conservaban la tenencia del instrumento, y de enormes ganancias de capital sobre las porciones que fueron vendidas por los especuladores más diestros, durante la subida de precios. 








Un ambiente marcado por la incertidumbre hizo también más pronunciada la demanda del bitcoin, con el concomitante aumento de los precios, desatándose una manía especulativa, que pudo verse catalizada por la búsqueda afanosa de refugios para la radicación de riqueza financiera en tiempos inciertos, dejando atrás en la carrera a los mercados bursátiles y también al del oro[44] que experimentaron subidas, al menos en USA, pero de mucha menor intensidad.

 

A esto pudo unirse, además, la lectura efectuada acerca de las dificultades encontradas para iniciar, con más prontitud y eficiencia, la vacunación de la población amenazada, teniéndose en cuenta que sea ésta el arma más importante con la que se cuenta para reducir, e hipotéticamente para abatir los estragos de dicha pandemia. Aquí cuentan las dificultades encontradas con la fabricación de vacunas quizás preparadas de un modo precipitado, la aparición de nuevas cepas, la insalvable desigualdad en el acceso a los procesos de vacunación.

 

Recuadro 6

 

UN PANORAMA MUNDIAL PROPENSO A LA MANIA ESPECULATIVA

 

La aparición, desde el primer trimestre 2020, de un hecho imponderable, ajeno al sistema económico, la pandemia del COVID 19, ha dado lugar a serias consecuencias económicas, puestas en evidencia por las muestras del  hundimiento experimentado por el nivel de actividad durante ese año, que apenas muestra una recuperación fragmentaria, a comienzos 2021 (FMI, BM)[45], que no restituye todavía los registros previos a la pandemia y que deja rastros de mayor desigualdad por países que se hacen más acentuados respecto  del previo.

En general, la respuesta, que no ha sido global, sino asumida por compartimientos estancos, mediante iniciativas en su mayoría emprendidas por cada estado nacional, ha hecho énfasis en el ablandamiento de los mercados monetarios, financieros, buscando proporcionar una mayor inyección de gasto público y  dinero primario de la banca central, junto a la vigencia de ínfimos tipos de interés y garantías sobre créditos a empresas, destinados a darle continuidad operativa y patrimonial, particularmente a los sectores económicos que se han visto más afectados.

Todo esto ha procurado llevarse de la mano con el aflojamiento de las agudas tensiones que han pesado sobre el mercado de trabajo, abrumado por signos de un mayor potencial de desempleo abierto, buscando así preservar niveles de ingreso disponible, y de demanda, que eviten el completo desplome de la actividad productiva.

Del mismo modo, se ha buscado, a toda costa, impedir el colapso hospitalario, reducir la tasa de contagios y de letalidad y, al mismo tiempo, encaminar la vacunación masiva y gratuita.

Tales esfuerzos han implicado erogaciones fiscales extraordinarias que han debilitado todos los balances fiscales, implicando que haya debido movilizarse una ingente cantidad adicional de fondos, en unos casos provenientes de organismos financieros internacionales, en otros, de diversos bancos centrales, donde sobresalen el sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo, dándose así el supuesto de que haya habido una sobre emisión considerable de dinero primario, asociada a la adquisición d papeles públicos.

Puesto que el abatimiento de la pandemia viene representando un proceso largo y desigual, de una duración además incierta, dada la lentitud que ha tomado la vacunación y la aparición de nuevas cepas, todavía se asoman razonables dudas en cuanto al porvenir del panorama monetario, en particular en torno a la estabilidad nominal.

Tal estado de cosas ha llevado a la manifestación de preocupaciones, no solo de analistas muy acreditados--- Rajan, Roubini, Rogoff, Reinhardt---, sino también de los propios organismos en los que descansa resguardar la estabilidad, la FED, el BCE y el FMI, cuya preocupación se manifiesta entrelíneas.

Como siempre ocurre, también se han manifestado voces disidentes, entre las que se encuentran seguidores de la teoría monetaria moderna, para quienes el tema del déficit fiscal, financiado por medios monetarios, no parece revestir mayor preocupación., según la opinión de sus más destacados sostenedores[46]. Además, se ha argumentado que el desplome de la demanda, en 2020, condujo al enfriamiento de los precios.

No obstante, el último registro del IPC de Estados Unidos pudiera representar una alerta, quizás abriendo la posibilidad para una política monetaria menos acomodaticia,

Desde la Unión Europea se ensaya otro programa extraordinario de apoyo a la recuperación económica, cuyo fondeo podría tener también implicaciones monetarias, dependiendo del grado de movilización de ahorro genuino, proveniente del mercado de activos, canalizado a través del BIE y el FIE, bajo la forma de emisiones de deuda común de los estados miembros[47].

Mientras tanto, el FMI ha estimado que se alcanzaría una vacunación mundial de alrededor del 40%, a fines 2021, que llegaría al 60%, al cierre del primer semestre 2022, lo que requeriría de un gasto enorme, cifrado de unos USD 50 mil millones[48]. Como hecho positivo, comienza ahora a darse un derrame de vacunas, desde países avanzados hacia países desprotegidos, encabezada por Estados Unidos.

 

La euforia asociada al rally alcista parece haberse terminado, por ahora. El mercado ha denotado un cambio bajista acentuado de los precios, desde mediados de mayo y durante junio, con una acentuación de las volatilidades observadas (Gráfico 2).

 

El rally alcista tuvo su finalización bien entrado mayo 2021, momento desde cuando acontece un acentuado movimiento descendente, que se extiende hasta avanzado junio, con muchos altibajos y hasta diferenciaciones en las trayectorias seguidas del bitcoin y el Ethereum, en todo caso con una disminución notable, del orden del 47.8 % respecto del valor más alto de la capitalización, ocurrido en mayo 8, 2021.








A ese respecto se han expresado varias posibles explicaciones.

 

La primera de ella asocia la caída con la corrección que suele producirse al cabo de la finalización del alza de precios surgida tras la aparición de un nuevo halving, el de mayo 2020, dándose como referencia comparativa los períodos bajistas asociados a los halvings sucedidos en 2013 y 2017.

 

Recuadro 7

HALVING[49]

 

Los bitcoins se van liberando para recompensar a los “mineros”, a medida que crean bloques, validando así transacciones mediante pruebas de trabajo, de modo que, por cada cierto número de bloques, en los que se emplea determinado tiempo para la “extracción”, se recibe un 50% menos, obligando así a que la “minería” deba hacerse más eficiente.

En otras palabras, el halving representa una reducción, a la mitad, en la cantidad de BTC con los cuales son recompensados los “mineros”, tras el “minado” de nuevos bloques.

Puede así interpretarse que sea un proceso automatizado concebido con fines deflacionarios, destinado a reducir la velocidad de “extracción” de nuevos BTC por la red e influir así sobre la oferta de bitcoins que se intercambian, con y entre los “usuarios”. De ese modo, se facilita el sostenimiento y subida de su precio, si la demanda se mantiene alta.

De no haber mediado dicho procedimiento se habría “minado” la totalidad de la criptomoneda. Su extracción total terminaría en 2040(véase siguiente Cuadro 1)

 

Cuadro 3

HALVING

Eventos sucedidos

Año

Recompensa por

cada bloque (BTC)

Nuevos bloques

(BTC millones)

lanzamiento

2009, octubre

50

10.5

primero

2012, noviembre

25

5.25

segundo

2016, julio

12.5

2.625

tercero

2020, mayo

6.25

1.3125

Total, acumulado 2009-2020

 

 

20.32

último halving

2040

 

 

 

Al margen de la consistencia que pueda tener dicha interpretación, pudiera decirse que se han dado otras referencias, la más importante de las cuales pudieran ser las medidas prohibicionistas adoptadas por el país que tiene la “minería digital” más grande del mundo, China.

 

En efecto, se trata del pronunciamiento, más reciente, del Comité de Estabilidad y Desarrollo de China, mediante el cual se han tomado medidas contra la “minería” del BTC y su trading, con vistas a impedir que” los riesgos individuales se trasmitan a la sociedad”.[50]

En la opinión de esta entidad, el bitcoin representa el activo que requiere de mayor regulación, por lo cual han introducido prohibiciones al uso de criptomonedas por parte de instituciones financieras y de pagos[51].  

Si bien China ha contemporizado con el desarrollo de la “minería digital”, durante mucho tiempo, siente ahora la necesidad de adoptar un cambio por tres razones: una, explícita, la de impedir que los “riesgos individuales se trasmitan a la sociedad”, otras, in pectore, la de su responsabilidad por las grandes emisiones de carbono del mundo, por la complacencia mantenida con el funcionamiento de las granjas de “minería digital”, allí situadas, que alcanzan alrededor del 76% del total mundial [52],  además de su interés en que no se vea perturbado su proyecto de digitalización de su moneda nacional, el e yuan.

Además de esto, se ha dado un hecho nuevo, el del repunte del IPC estadounidense en mayo 2021, del orden del 5%, no visto desde 2008, con una inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, también muy alta, quizás originada en un shock puntual de demanda, asociada a la retención de demanda efectiva por el confinamiento.

Aun admitiendo las convencionales palabras del presidente de la FED, sobre la transitoriedad que tendría tal alza, la lectura de los inversionistas más cautelosos pudiera haber sido la de adelantarse a un posible cambio en la tónica de la política monetaria, que podría desplazarse en una dirección que pudiera tener un sentido restrictivo, más adelante.

Además, no se pierda de vista que todo esto sucede, mientars se encuentra en curso la iniciativa del gigantesco programa extraordinario de gastos de la Administración Biden, ya con acuerdo preliminar con el Congreso, cuyo financiamiento podría escalar la tasa de inflación de los últimos años, a menos que la reforma tributaria, también en marcha, obrase en la dirección contraria, neutralizando el eventual aumento de la cantidad de dinero. Todo estaría por verse.

Sea lo que fuere, los movimientos de mayo y junio vuelven a ratificar la naturaleza volátil de la valoración de las criptomonedas, con su tendencia bajista que hace aflorar  ahora desvalorizaciones, para aquéllas mantenidas en cartera por los inversionistas y de pérdidas de capital efectiva para los que debieron haber liquidado posiciones, a precios inferiores a los pagados al momento de la compra.

 

En cualquier caso, se constata todavía la paradoja del comportamiento de  un segmento informal de las finanzas mundiales, todavía muy boyante, aun descontando la corrección de precios, acaecida desde mayo 2021, que guarda un visible contraste con el hundimiento experimentado por el nivel de actividad económica real mundial, en 2020, y con la todavía recuperación limitada, a principios 2021, que sigue dejando por fuera a buena parte de las economías que se han visto afectadas por los estragos de la pandemia.

 

Hay voces que llaman la atención

Como se ha dicho, se trata de una actividad parasitaria que absorbe ahorro financiero, bajo la forma de dinero fiat, desviándose posiblemente de una aplicación de economía real, para la acumulación de capital, trasladándole al ámbito del puro intercambio especulativo.

A propósito de esto, tanto el Banco de España. como la Comisión Nacional del Mercado de Valores, de ese país, han dado su voz de alerta sobre el riesgo de invertir en criptomonedas.

Recuadro 8

 

INSTRUMENTOS RIESGOSOS, COMPLEJOS Y SIN TRANSPARENCIA

 

Una valoración tajante, del Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores[53]. destaca los siguientes puntos:

o    que no reúnen condiciones de legalidad para servir como medio de pago, respaldo del banco central, protección al inversionista, ni en la emisión. intercambio y custodia

o    riesgo elevado asociado a su extrema volatilidad, que dificulta su funcionamiento como unidad de cuenta y reserva de valor

o    instrumentos complejos que no compaginan con pequeños ahorradores, incluyendo los productos derivados apalancados, como inversión indirecta de criptomonedas

o    precios con componente altamente especulativo que puede entrañar pérdida total de la inversión, que no se forman de un modo que sea transparente y, además, objeto de manipulaciones

o    que carece de liquidez debido a su limitada circulación

o    que entraña riesgos de pérdida de capital por extravío o robo de claves

 

 

En un sentido complementario se han conocido juicios de valor muy enfáticos, de parte de otras voces autorizadas, destacándose las desventajas transaccionales que tienen las criptomonedas respecto al dinero fiat.  

A ese respecto, Janet Yellen, ahora secretaria del Tesoro en la Administración Biden, ha sostenido que las criptomonedas constituyen una forma “extremadamente ineficiente” de realizar transacciones monetarias, por lo que no cree que se use ampliamente como mecanismo transaccional[54].

 

El académico W.H. Buitler, ha expresado que “por diseño, el bitcoin es simplemente demasiado ineficiente, como para alguna vez convertirse en un medio efectivo de pago”[55]. Además ha puntualizado que no es posible que el bitcoin u otra criptomoneda pueda servir para el ejercicio de la función de prestamista de último recurso, frente a la eventualidad de rescates sistémicos.

 

El fenómeno de las criptomonedas ha sido también objeto de examen por parte del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS). La entidad ha concluido que representa una amenaza a la soberanía monetaria, al tiempo que ha puntualizado la posible perturbación que causaría sobre la política monetaria, debido a la concurrencia de dos tipos de dinero.

 

En otro orden de señalamientos, el BIS ha sostenido que pueden crearse las condiciones para que, más adelante, pudiese darse el surgimiento de zonas monetarias globales fundadas en la circulación de criptomonedas, lo que entrañaría, de ser el caso, una merma que iría mucho más allá de la amenaza a la soberanía monetaria, para internarse en la posible alteración del funcionamiento del sistema monetario internacional, al menos en los términos le han sido conocidos hasta ahora, sustituyendo el vínculo económico, que ahora existe, por la adhesión a la conectividad.

 

De resultar factible que se diese dicha tendencia, los ciudadanos perderían su vínculo monetario respecto a la divisa de un país, para verse sustituido por áreas monetarias digitales, con el uso de las mismas redes y plataformas, a través del mundo.

 

La reacción de los estados nacionales

Como cabría suponer, el desenvolvimiento de las criptomonedas y el ímpetu de la criptomanía han dado origen a un reto permanente para los estados nacionales, lo que se sustenta en realidades difíciles de desmentir.

 

En efecto, por sus propiedades tecnológicas, dicho fenómeno se conduce de un modo relativamente autónomo, creándose la sensación de que hubiese un implícito reto a los sistemas monetarios formales, regidos por los estados nacionales que son emisores de monedas de curso legal.

 

El principal reto se refiere al ejercicio de la soberanía monetaria de los estados, dada la circulación de un signo monetario de origen digital criptográfico que accede al mercado monetario.

 

Como se ha dicho, se trata de una emisión que corre por cuenta de segmentos minoritarios del sector privado ---“mineros digitales”— quienes no han sido investidos para el ejercicio de esa función por ninguna autoridad, ni tampoco le ha sido dada por un consenso voluntario de la población.

 

De allí que cuando se intenta la conversión de estas unidades de valor en dinero, se estaría simplemente infringiendo la soberanía monetaria del estado, al margen de que se lo haga de un modo silencioso, solapado, ante la mirada, a veces indulgente, de la autoridad monetaria.

 

Bien pudiera decirse que se ha dado así una ruptura en cuanto al ejercicio del monopolio emisor del estado, una grieta en la soberanía monetaria, todavía de pequeña significación, al colarse un instrumento extraño, sustentado en un hecho tecnológico que no es controlado por el estado, para el que no se siguen las formalidades habituales como las de la creación de dinero fiduciario, de curso legal.

La utilización de un instrumento de valor que carece de legalidad de origen debilita el funcionamiento de los sistemas financieros y de pagos formales, así como su propia regulación y control por el estado.

 

Aunque la criptomanía no ha obedecido a la voluntad de una mano negra directora que haya propiciado los cambios o de la existencia de un centro rector que buscase ejercer su dominio global, sí representa un fenómeno que se desarrolla extendiéndose como una hiedra global.

 

De ser esto cierto, ello aconsejaría una respuesta que también fuese del mismo tenor, también global, por parte de las instituciones garantes del sistema monetario internacional.

 

Tal posicionamiento se encuentra todavía en una fase preliminar.

 

Por iniciativa del G20 y con la participación del FMI, BM y BIS, se viene trabajando en un proyecto orientado al uso de monedas digitales de bancos centrales (CBDC), en el sistema bancario y en las operaciones con los entes multilaterales, que reúna las condiciones de seguridad, acceso, visibilidad. Se tendrían para 2022, estructuras regulatorias, diseños, tecnologías, experimentos y, para 2025. el proyecto se completaría para el momento cuando el FMI y el BM dispongan de las capacidades para sustentar las operaciones con los países miembros[56].

 

El avance integral de este proyecto exigiría que puedan ser superados los desencuentros y las grietas geopolíticas, aunados al peso que ejercen los intereses nacionalistas de los estados.

 

Valorada dicha situación desde la perspectiva institucional de los estados nacionales que detentan soberanía monetaria cabría interpretar, cuando menos tres posturas básicas frente a la novedad, sin que ellas sean excluyentes.

Una primera posición es la reactiva, ya que se refiere a la determinación firme, dura, contra el funcionamiento libre de las criptomonedas dentro de determinados espacios nacionales[57].

Se interpretaría que para esta corriente resultaría inaceptable el funcionamiento de ecosistemas, que crecen como hongos, al margen del control de los bancos centrales y de las comisiones nacionales de valores respectivas.

En ese contexto se inscriben las medidas explícitas de prohibición, aun en desarrollo[58], para toda la variedad de instrumentos y operaciones o, de modo parcial, para algunas de ellas, aplicadas sobre las entidades que hacen el interfaz entre el ecosistema de criptomonedas y los mercados financieros formales, además de las impuestas sobre los proveedores de equipos especializados para la “minería digital”.

En otro plano se colocan otros estados, que admiten la inevitabilidad de la existencia de los aludidos ecosistemas digitales, pero que prefieren orientarse hacia una posición más bien utilitaria, pragmática, orientada al establecimiento de registros, de controles, regulaciones, dentro de lo cual se privilegia su conversión en una actividad desde la que pueda obtenerse un provecho fiscal, operando a través de las actividades formales que le sirven de interfaz. Dicha orientación se constata mejor en las iniciativas tomadas por Corea del Sur, Singapur, Japón, incluso Estados Unidos, sobre activos susceptibles de registro e impuestos.

Por último, se tendría también el caso de países que se orientan más a la búsqueda de un producto digital formal, emitido por el estado, lo que equivaldría a un tránsito, parcial o total, desde el nominalismo de la moneda fiat, reflejada en la emisión de dinero cash, principalmente papel moneda, hacia una emisión de dinero de curso legal que sea parcial o enteramente digital[59].

Recuadro 9

 

DIGITALIZACIÓN DE MONEDAS DE CURSO LEGAL

 

La tendencia a favor de una disminución en el uso de dinero cash, previstas para la próxima década, dan fundamento para que avance el desarrollo de la digitalización de algunas monedas de curso legal.

Se entendería que fuesen las monedas de reserva las mejor habilitadas para emprender dicha tarea, aquellas que integran la cesta de monedas de los DEGs del FMI (USD, euro, yen japonés, libra esterlina, yuan chino). Tendría que reinterpretarse el cono monetario, para incluir, además del dinero efectivo, el dinero digital o virtual que emitiría la banca central, a ser canalizado por la red de bancos de depósitos.

Después de Suecia (e-krona[60]), China constituye el país que ha ido más lejos en la implantación de una moneda digital emitida por el banco central, el e-yuan, como parte de un proyecto que data de 2017, perteneciente a la categoría del DC/EP (Digital Currency Electronic Payment), que hace posible los pagos con dinero fiat, a través de teléfonos móviles.

Se trataría entonces de la búsqueda de una sustitución (parcial o total) del dinero formal, en su modalidad física, por una moneda digital que se intercambiaría por vía electrónica, lo cual exige su compatibilidad con las estructuras del sistema financiero. De allí que, en su desarrollo, se aborden, ahora, las pruebas para su funcionamiento, en algunas localidades experimentales.

Presuntamente dicha iniciativa no guarda semejanzas con el bitcoin, ya que no requiere de ninguna cadena de bloques u otra tecnología de registro distribuido (DLT), no siendo necesario la realización de pruebas de trabajo para establecer la validez de cada transacción.

Tal vez el impulso a esta iniciativa explica la agresividad reciente del estado chino contra la “minería digital” en ese país, con lo cual se resguarda para evitar la eventual pérdida de su señoreaje, sino que quiere reforzar su estrategia de disposición de una moneda digital oficial, no solo para uso doméstico, sino también orientada a la formación de una nueva zona monetaria, bajo la égida del yuan digital, factible para una economía que posee un enorme peso dentro de las corrientes del comercio mundial, además de un grado digitalización profundo.

Obviamente, de lograrse este último objetivo, China alcanzaría un posicionamiento mejor respecto a la hegemonía monetaria del dólar estadounidense, con la cual conviviría, ya tomando en cuenta la voluminosa cantidad de reservas internacionales acumuladas por ese país en la moneda norteamericana.

En el caso de Estados Unidos, las diligencias adelantadas por el FED se conducen de un modo más parsimonioso, a través de una task force, formado por el FED, de Boston y el MIT. orientado a la evaluación de las posibles implicaciones de una criptomoneda emitida por un banco central, así como de sus riesgos, beneficios, pero no se estaría trabajando, hasta ahora, en la preparación de un prototipo[61].

En un anuncio más reciente de la FED, se adelantó que se haría la próxima entrega de un Informe, durante  el verano, en el cual se expondrían las implicaciones de las tecnologías en los pagos digitales, ventajas, desventajas, oportunidades, riesgos, así como la posibilidad de la emisión de una divisa digital propia de Estados Unidos, en todo caso como complemento al uso del efectivo y a las modalidades digitales empleadas por el sector privado, a fin de garantizar un sistema de pagos que siga siendo seguro, dinámico, efectivo y eficiente, además de lo cual se vea preservada la política monetaria y la estabilidad financiera[62]

Un ambiente de digitalización que sea propicio

Ahora bien, el tránsito de un sistema de dinero fiduciario cash, a otro de tipo digital, implicaría no solo el diseño de un prototipo de dinero digital formal, con las propiedades funcionales adecuadas para el funcionamiento de la banca central, sino también un ambiente nacional e internacional de digitalización de los sistemas, lo cual significaría, que los países se vean compelidos a ampliar sus propias capacidades digitales.

A este respecto, una idea de las tareas implicadas para el estado y la sociedad nos las da el alcance que se compendia en el índice del DESI, expuestas en el siguiente Recuadro .

Recuadro 10

 

ÍNDICE DE ECONOMÍA Y SOCIEDAD DIGITAL (DESI)

 

Se trata de un índice que procura recoger un conjunto de datos relativos al rendimiento digital de los países.

 

La preparación de una sociedad y economía para afrontar y asimilar un proceso de digitalización comprende varios requisitos entre los que se incluyen el grado de conectividad, dentro de lo cual sobresalen las redes de banda ancha, el número de personas integradas en línea, el acceso a servicios en la nube, desarrollo de redes sociales (porcentajes de uso, tipos de uso. digitalización avanzada en actividades económicas (banca, telecom, retail), las competencias digitales básicas de su población y el número de especialistas, la administración electrónica por estructuras idóneas, la existencia de un plan de digitalización nacional, la digitalización de los servicios públicos para su uso por personas y empresas, bajo la forma de open data.

 

Se trataría de la disposición de un ecosistema digital, entendido como un conjunto coherente de productos y servicios conectados entre sí (sistema operativo móvil, tienda de aplicaciones, motor de búsqueda, red social), de modo que permita mejorar la visibilidad de cada web, usando técnicas de marketing on line (SEW, SEM, e mailing, marketing de contenidos, redes sociales).

 

En definitiva, se trata del aprovechamiento sinérgico de dichos productos y servicios al objeto de facilitar el acceso on line de los consumidores.

 

Todo esto constituye un pre requisito para la implantación de una moneda fiat digital.

 

 

Países sin soberanía monetaria

 

Hay por supuesto una categoría de países que pueden estar situados más allá de las tres posibles determinaciones estatales frente al fenómeno de las criptomonedas, que son válidas únicamente para estados que conservan la facultad de su soberanía monetaria.

 

Fuera de este conjunto funcionan otros países que no gozan de completa soberanía monetaria, que experimentan irreversibles procesos de dolarización, debido al colapso de sus sistemas monetarios formales.

 

En ellos, el fenómeno de la criptomanía encuentra un ambiente inmejorable, pudiendo desenvolverse a sus anchas, haciendo aún más complejo, el funcionamiento del sistema monetario de facto que posean.

 

Simplemente, a la dolarización informal, que ya padecen, se va yuxtaponiendo la introducción del bitcoin y otras criptomonedas, en una medida difícil de determinar.  

 

El salto al vacío de El Salvador

 

Se ha conocido de la conversión del bitcoin en dinero de curso legal en El Salvador, incluyendo su habilitación para el pago de impuestos (Ley Asamblea Legislativa 9/6/2021[63]).

 

Aunque representa el caso de un país pequeño, al menos en el mundo de las finanzas internacionales, la medida tiene un valor cualitativo innegable.

 

Implica, ya sin tapujos, el traspaso de la línea roja, al avanzar la llegada de la criptomoneda dentro del territorio estatal, como parte de su introducción en los sistemas formales, el de plataformas de pagos, tarjetas internacionales, instituciones financieras.

 

De este modo, el país centroamericano pasa a convertirse, ahora, en el primer país que da ese grave paso, es decir, en el que se admite, ya de un modo formal, una nueva cesión de su soberanía monetaria, que hace el poder público, a favor de un bien privado (bitcoin), a fin de que éste ejerza funciones de bien público (dinero de curso legal).

 

Para calificar mejor la medida debe tomarse en cuenta que se trata de un país que había cedido, previamente, su soberanía monetaria desde enero, 2001 (Ley de Integración Monetaria), mediante la cual se dio curso legal irrestricto al USD, manteniéndose entonces la ficción contable de la moneda nacional, el colón, a un tipo de cambio fijo de colones 8,75 por USD.

 

De modo que, con esta nueva cesión de soberanía monetaria, se estaría “lloviendo sobre mojado”.

 

Distinto sería el caso de un país que estuviese dotado de soberanía monetaria. Imagínense el caso hipotético de la Confederación Helvética sustituyendo al franco suizo por el bitcoin. Sería otra historia.

 

Aquí se trata de una economía que funciona sin su moneda propia, con una dolarización de jure, que alcanza ya unas dos décadas, es decir con la completa pérdida de su soberanía monetaria y del señoreaje concomitante para las finanzas del estado.

 

El presidente Nayib Bukele ha ponderado favorablemente la decisión atribuyéndole beneficios en el orden de la inclusión financiera, la inversión, el turismo, la innovación y el desarrollo económico.

 

Hasta ahora, han sido sólo palabras, sin ninguna demostración concreta.

 

Bien se sabe que la economía de El Salvador depende críticamente del suministro de la divisa norteamericana que procede de las remesas que hacen miles de salvadoreños inmigrantes en Estados Unidos. La data de 2020 da cuenta de un ingreso de remesas del orden de USD 5.918 millones, que representan el 16% del PIB, originadas desde una emigración de unos 3 millones de personas, de las cuales el 83% residen en Estados Unidos.

 

Como se infiere de los argumentos sostenidos en este escrito, resultaría difícil entender cómo sería posible que se dieran los beneficios económicos que anuncia el presidente.

 

El bitcoin no tiene nada de inclusivo, es una moneda concentrada en pocas manos, de especuladores, con una emisión casi agotada (90%), de valoración altamente volátil, de una complejidad operativa que no la capacita para ser un medio de pago que sea fluido. Representa una criptomoneda parasitaria del dinero fiat.

 

Los problemas del insuficiente desarrollo económico de El Salvador no obedecen al tipo de moneda utilizada, USD, sino más bien a las características estructurales que reúne su economía, a su menguada viabilidad financiera externa.

 

Añadir una moneda digital, como el bitcoin a su sistema monetario, simplemente complica el panorama transaccional dado el funcionamiento de dos monedas: una fiat, con el respaldo del PIB y la riqueza financiera estadounidense, de la cual se nutren las remesas de los inmigrantes salvadoreños, y otra moneda, de autoría anónima, sin ningún valor intrínseco, no vinculada a ninguna fuente de valor agregado, con una presencia errática.

 

Además, hace más enrevesado el manejo de la política macroeconómica que debe lidiar, en lo adelante, con dos monedas de curso legal, un monstruo de dos cabezas.

 

¿Un salto al vacío? ¿Qué diría el FMI?, ¿Qué opinaría ahora el BIS, organismo que ya alertaba acerca de la pérdida de soberanía originada por la presencia de las criptomonedas?

 

 Ya veremos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Más precisamente del intervalo que va desde el desarrollo de la crisis financiera estadounidense (2008-2009) a las manifestaciones del COVID 19 (2020- 2021)

[2] Véase una síntesis sobre el tema, en Carlos Daly Gimón (2018) “De monedas virtuales, monedas digitales y cripto monedas” en Blog Economía Internacional, FACES, UCV, Venezuela

[3] Cecilia Pastorino “Blockchain: qué es, cómo funciona y cómo se está usando en el mercado” en www.welivesecurity.com  (2018, septiembre,4); IBM, op. cit.

[4]  ¿Qué es la tecnología blockchain?, www.ibm.com

[5] www.bbva.com “Cuál es la diferencia entre blockchain y DLT”

[6] Stefan Beyer, Blockchain Before Bitcoin: A History, www.blocktelegraph

[7] Banco Internacional de Pagos (BIS), Informe Económico Anual, 2018, “V. Criptomonedas, más allá del fenómeno de moda”

[8] Representa un algoritmo matemático que transforma cualquier bloque arbitrario de datos en una nueva serie de caracteres con una longitud fija. Con independencia de la longitud que tengan los datos de entrada, el valor hash, de salida, tendrá siempre la misma longitud, Brian Donhue, ¿Qué es hash y cómo funciona?, www.latankaspersky.com

[9] www.coinmarketcap.com, cryptocurrencies, global chart

[10] Algunos sostienen que haya sido un seudónimo detrás del cual se esconden uno o más desarrolladores del software

[11] Si bien el BTC representaría el take off de las criptomonedas, hay quienes sostienen que la primera moneda digital, pudo corresponderse, más bien con Digicash (1994), ideada por David Lee Chaum, a partir del sistema criptográfico de su propia autoría. el eCash. De allí que algunos le denominen como “el padre del dinero digital”, véase “¿Quién es David Chauman?, www.Bit2me.com

 

[13] Se diferencia así de las redes centralizadas en las que interviene un tercero, que las administra, al modo como ocurre con redes tipo Google o Facebook, que guardan data de los usuarios que es luego rentabilizarse (véase Sánchez Ocaña, Desnudando a  Google (2012)

[14] Proceso que siempre se conduce con la misma metodología, aunque con el uso de variables diferentes. Implica pruebas con números al azar, ininterrumpidas, hasta dar con un resultado que permite dilucidar el ganador, aquél que se lleva como recompensa nuevas unidades creadas del cripto activo correspondiente (véase Daly G., 2018)

[15] Al parecer hay países en los cuales no resulta rentable la minería debido al alto coste de la energía y el bajo rendimiento obtenido del “minado”, tal vez sea el caso de España Véase, Ana Higuera, en  www.20bits.com 

[16]  De acuerdo con el índice (CBECI), del Center for Alternative Finance Science Mag, de la Universidad de Cambridge, el consumo mundial anual de electricidad, a través de la red bitcoin (BTC), habría alcanzado a unos 129 teravatios hora (Twh), por encima de los correspondientes a Noruega (124), Google (12), Facebook (5). según se refiere en el blog  www.primerinforme.com, “¿Cuánta energía consume el minado de Bitcoin?, con data hasta marzo, 2021. Siendo así, hay países que poseen ventajas competitivas para la instalación de “minería digital”, como Islandia, dada la abundancia de hidroenergía, su bajo precio y el clima apropiado para neutralizar el calentamiento de los ordenadores.

[17] Un ilustrativo resumen de esta materia puede verse también en IHODL, “Cómo minar bitcoins”, Guía para principiantes” www.es.ihodl.com  

[18] Froilan Fernández, “Bitcoin no está concentrado en pocas manos pero las ballenas siguen acumulando”, en Criptonotiias, refiere los resultados del estudio expuesto por el CTO de Glasnode, Rafael Schultz- Kraft (2021, febrero)

[19] Plataforma de origen chino (2017), que fuera ilegalizada y trasladada al extranjero (2018), con una amplia gama de funciones y servicios, detentadora de una criptomoneda (Binancecoin, BNB), además de tokens BNB.  Binance alcanza la mayor cifra de negocios con un quinto de todo el movimiento transaccional de las exchanges, con tarifas muy competitivas

[20] Dedicada a la compraventa de criptomonedas de más renombre, dotada de liquidez alta, con unos 7 millones de usuarios. Reúne una tecnología de primer nivel con compras inmediatas y fondos también inmediatos.

[21] www.bit2me.com ¿Qué es una Exchange de criptomonedas? 

[22]Dentro de la Deep Web funciona un espacio, el de la Dark Web, cuyo diseño es intencionalmente oculto a los buscadores convencionales, por lo que debe accederse con navegadores web especiales (TOR y otros). La combinación del anonimato de las criptomonedas y el anonimato de la Dark Web, la hacen un espacio propicio para su utilización en operaciones ilícitas (I.Fernández, “Qué es la Dar Web, en qué se diferencia de la Deep Web, cómo puedes navegar en ella”.  

[23] www.katacabasic.com, también A.García, ”Dinero robado a cambio de bitcoin, el nuevo negocio de la Dark Web), www.adslzone.net, septiembre,13, 2019

[24] Este argumento ha sido objetado por Willem H. Buiter, ¿El bitcoin es bueno para los negocios?, El Economista, 31/03/2021. Sostiene el catedrático que se trata de un sistema monetario acotado por una cantidad fija de la moneda, como lo sería de modo hipotético el BTC, por lo que no le sería dable servir para que con su uso pudiera ejercerse la función de prestamista de última instancia, por parte de alguna autoridad monetaria

[25] A partir de G.H. B. Franco (1995, p.28-29)

[26] Véase Jessica Lloyd, ¿Qué es una stablecoin y cómo funciona? en www.beincrypto.coin

[27] Por sus siglas en inglés, non-fungible token (NFT)

[28] Véase Dasha Fomina, “Difference Between Coins & Tokens---Layman´sTerms”, IHODL.

[29] Una interpretación jurídica del instrumento puede verse en Luisa Lepervanche, “Consideraciones jurídicas sobre criptoactivos y petros”, en Revista Venezolana de Derecho Mercantil, (1- 2018), Venezuela

[30] La CNMV de España ha dado también su autorización para la emisión de NFT, hasta por euros 5 millones, que se destinarían al apalancamiento de Pymes, entre ellas, las del sector hotelero. Véase Marcos Sierra, “Madrid prepara con varias cadenas hoteleras una criptomoneda turística”, en Vox Populi, febrero, 23, 2011

[31] Se cuenta el caso de Stephan Thomas, quien extravió su clave, aquella que le permitía movilizar su inversión, de 7.002 BTC, uivalente a unos USD 327 millones (valor 24, junio,2021). www.dw.com “Programador olvida contraseña y queda a punto de perder su fortuna”

[32] La más grande Exchange surgida, Mt.Gow, fue objeto de dos hackeos que le implicaron su final desaparición

[33] Se conecta al ordenador, vía USB, para enviar y recibir activos, aunque hay otros dispositivos que incluyen bluetooth

[34]  Samuel Fernández,”Googlepay comienza a aceptar criptomonedas”, (2021, junio 14), Www.katkaandroin.com 

[35] Incluye también el manejo de tokens no fungibles, para cuya operación se ofrecen tokens de recompensa, en función de las cantidades aportadas a cada cuenta, utilizables para servicios, tales como los de NETFLIX. SPOTIFY y para compras regulares. A través de Cyptocoin, los usuarios pueden elegir para sus operaciones dentro de una lista de más 100 criptomonedas

[36] En la misma tesitura se encontrarían instituciones como el Citi y Goldman Sachas, éste último envuelto en negociación de futuros de bitcoins. Laura Sánchez, “Citi y Goldman Sachs catapultan el Bitcoin, ¿Posible moneda de comercio mundial, www.investin.com

[37] Aquí se incluye la apertura (de cuentas que movilizan criptomonedas, aun descontando las limitaciones implicadas por las demoras que se dan en el proceso de certificación y validación de los registros, desde la base de datos descentralizada. Véase   USC (Utility Settlement Coin)

[38] El Confidencial, “J.P. Morgan y el fraude de las criptomonedas”, Javier Molina, (19/02/2019). Véase también el despacho de AFP,”J P Morgan lanza su propia criptomoneda”, aparecido en www.elestimulo.com

[39] Nicholas Kaldor ha descrito la especulación como aquella que ocurre cuando se da la compra de un bien, para su venta (compra), bajo la expectativa de que suceda un cambio favorable en su precio. Puede ser un bien que tenga valor de uso (una vivienda, un automóvil) o que se corresponda con un título valor, típico dentro del mercado bursátil, respaldado por estados financieros. En el caso de las criptomonedas se trata de bienes sin ningún valor intrínseco, que no les respalda ningún balance contable, que no constituyen un pasivo financiero para el “emisor” 

[40] Además de estos dos países, también se cuentan a Canadá. Georgia y Rusia como aptos para el desarrollo de la “minería digital”. Daniel Jiménez, “Top 5 países para la minería de Bitcoin y el caso Venezuela”, es.telegraph.com

[41] Nuestra argumentación acerca de la manía especulativa se fundamenta en la esclarecedora obra clásica de Charles P. Kindleberger, “Manías, pánicos y cracks, historia de las crisis financieras”, capítulo 3. Editorial Ariel, Barcelona (1989)

[42] Durante la primera intervención de Elon Musk, como comprador singular de BTC, equivalente a unos 14 USD .5 miles de millones, pudo alcanzar una ganancia de alrededor de 15%, lo cual reforzó así el “capital de trabajo” que orientaba a ese mercado. Al principio animó al mercado, cuando hizo el anuncio según el cual podrían adquirirse automóviles de su factoría Tesla, en bitcoins, animando al mercado al alza. A las pocas semanas hizo el “descubrimiento”, según el cual la “minería” del BTC representaba una actividad inaceptable por su daño ambiental, desalentando al mercado, yendo a la baja

[43] Un documentado tratamiento de esta materia, cabe encontrarla en la obra del académico colombiano Beethoven Herrera Valencia, “Globalización financiera: banca, regulación y crisis” (Parte V, El Sistema Monetario Internacional). Universidad Externado de Colombia

[44] En los últimos 18 meses, el mayor aumento del precio del oro alcanzó a 20,1%, entre principios julio 2020 y agosto 6, del mismo año

[45] La principal excepción la constituye China, PAÍS que pudo sobreponerse, mostrando un crecimiento en 2020 (2,3%) y esperándose uno superior al 9 %, en 2021

[46] Véase, L. Randall Wray (2021) Modern Money Theory, (2012), Palgrave McMillan

[47] Se trataría del programa de inversiones InvestEU, aprobado por el parlamento europeo (marzo 2021), cifrado en unos euros 400 mil millones, a ser manejado por el Fondo Europeo de Inversión, período 2021-2027, que forma parte del Programa Next GenerationEU (euros 750 mil millones). Sus aplicaciones habrían de dirigirse hacia la fabricación de insumos médicos y farmacéuticos, tecnologías de información y comunicación, medio ambiente, infraestructura, investigación, desarrollo y digitalización, Pymes, gastos sociales. 

[48]Kristalina Georgieva (FMI) en Foro International Finance Fund, IFF, Beijing, junio, 1, 2021

[49] www.IG.com Bitcoin halving

[50] EP Noticias, 21/05/2021. La medida impactó los precios de mercado que cayeron en 15% (bitcoin) y 17% Ethereum

[51] Para 2024 se proyecta que el minado de bitcoin generaría   cerca de 130 toneladas métricas de emisiones de carbón, lo que superaría la emisión  total  de  algunos países de talla mediana

[52] Hash Cow suspendió la venta de equipos a los “mineros” chinos, del mismo modo que lo hizo BITOP, proveedora de servicios de “minería”

[53] Comunicado conjunto emitido en febrero, 9, 2021

[54] Laura Sánchez, nota de prensa en “Periodista Digital”, febrero, 24, 2021

[55] “Como su tamaño de bloque tiene un tope de un megabyte y el proceso de descubrimiento de bloques toma aproximadamente 10 minutos por bloque, sólo se pueden realizar siete transacciones por segundo. Por el contrario, Visa ejecuta un promedio de 1,700 transacciones por segundo, y podría manejar más de 65,000 mensajes de transacciones por segundo” (¿El bitcoin es bueno para los negocios?, Willem H. Buiter, El Economista, 31/03/2021)

 

[56] Los países más involucrados en este proyecto corresponden a los bancos centrales de Estados Unidos, Canadá, Suiza, Japón y países asociados al BCE. Véase Ana Hui, “IMF, WB, G20 countries to créate central bank digital currencies (CBDC), www.reuters.com   

[57] Por ejemplo, la prohibición a empleados de bancos (Noruega, Dinamarca) a negociar con criptomonedas

[58] En el caso de la UE, se adelanta un reglamento normativo para la conducción de un mercado de criptoactivos, bajo la denominación de MICA. A ese respecto, se definen los criptoactivos como todarepresentación digital de valor o derechos, que puede ser trasferida o almacenada electrónicamente a través de tecnologías de registro distribuido u otras tecnologías similares”. 

[60] Proyecto e-Krona del Riksbank (update 2018,oct, second report)

[61] Declaración ofrecida por el Jerome Powell, presidente del Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos, en Conferencia dictada en el BIS (Banco de Pagos Internacional), según refiere www.expansión.mx, México, febrero22, 2021

[62] Diario de las Américas, 21/05/2021

[63] Implicaría la creación de una estructura institucional ad hoc y su vigencia procedería dentro de 90 días después de la aprobación de la la Ley

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