martes, 7 de octubre de 2014

Bienestar y miseria. ¿Solucionan las revoluciones la pobreza?

Autor: Prof. Eduardo Ortiz Ramírez

O. Lange expresó con precisión lo concerniente a la depauperación absoluta y relativa en la sociedad del capitalismo avanzado. Lo logra en un ensayo intitulado “¿Que debemos conservar de la teoría de la depauperación?” (En: Oscar Lange, La economía en las sociedades modernas. Ed. Grijalbo. México 1966). Aquella sociedad había logrado recoger los frutos del crecimiento en la segunda postguerra y se había alcanzado contener la depauperación absoluta, que Carlos Marx había vaticinado. Sin embargo Lange acota que el capitalismo tiene tendencia a la depauperación absoluta. Hoy día este tipo de discusiones está considerablemente enriquecido con la amplia discusión que ha introducido, entre otros planteamientos, el libro de Thomas Piketty, Capital in the twenty-first century, sobre los resultados de la concentración del ingreso en el capitalismo y la necesidad de introducir impuestos e instrumentos de nivelación para el sistema.

En el campo económico los países de la OCDE tienen varios lustros midiendo y procurando tasas de crecimiento que nunca terminan de alcanzar niveles importantes, o, un nivel de desempleo que supera la llamada tasa natural, sin perspectivas claras de disminución. Son los casos de Inglaterra o España, pero también-aunque en menor grado- de los mismos EE.UU. Una ilustración para España puede tenerse en los siguientes datos de Eurostat para mayo 2014: “El desempleo en la zona euro se mantuvo en el 11,6% en mayo, la misma cifra que en abril, y cayó una décima en el conjunto de la Unión Europea (UE), hasta el 10,3%, según los datos publicados este martes por Eurostat, la oficina comunitaria de estadística. En España, la tasa también se mantuvo sin cambios en mayo con respecto al mes anterior en el 25,1%, lo que coloca al país de nuevo en segunda posición como país de la UE con más personas en paro tras Grecia (26,8%). La tasa de paro en España en mayo del año anterior se situaba en el 26,2%” (Verwww.abc.es/economía, 1 de julio 2014).

Venezuela presenta estos problemas, y otros adicionales, de manera más acentuada. A pesar de ello se observan formas de consumo (tipo grandes centros comerciales, consumo de ciertos autos y motos, entre otras) y desempeño de los ciudadanos, que fueron expresiones de haber alcanzado los consumidores altos niveles de bienestar, en el caso de las naciones más avanzadas. 

Ante el desarrollo de la pobreza en los años ochenta y noventa en Venezuela, se extendió la idea del tratamiento focalizado de la misma a través de los Target Groups o Grupos Objetivo (los Programas Sociales Compensatorios-PSC de la segunda administración de Carlos Andrés Pérez). La experiencia Venezolana no ha sido satisfactoria en cuanto a la efectividad de estos programas. Fueron criticados por la administración bolivariana desde sus inicios. Se pudo observar a comienzos de los años dos mil, que existía un contingente poblacional que podía ser excluido de tales grupos. Pero también, experiencias como las de los hogares de cuidado diario, no demostraron su efectividad o conveniencia de manera contundente. En tales circunstancias, se fue desarrollando una marginalidad más excluyente y extensiva. Es ese el basamento para lo que se fue conformando como una miseria violenta, en la década previa a la administración bolivariana, y que ha aumentado en el período de esta última. Es el tipo de miseria agresiva y explosiva que se ha venido expresando en la sociedad venezolana y que se puede agudizar aún más, dado el deterioro del salario real, la disminución de las oportunidades de empleo, la inmigración no planificada y otros elementos. Se trata de un tipo de miseria que produce en el afectado un comportamiento agresivo en cualquier dirección y que, por supuesto, es base para el tipo de delincuencia atinente a los grupos menos favorecidos en la distribución del ingreso. Juan Carlos Méndez, novelista venezolano residenciado en España, refleja parte de esto en entrevista donde habla de su novela Los maletines: “…Los venezolanos nos juntamos y, en tres minutos, el tema de conversación es el último atraco, el último secuestro, la última andanada de tiros de los paramilitares chavistas. Y eso sucede no por azar o masoquismo, es que estamos hablando de un país donde asesinan a mucha más gente que en Gaza. La ferocidad de la violencia es lo que nos explica en este momento.” (www.informe21.com 25-08-14).  En la evolución de la administración bolivariana, puede afirmarse que este fenómeno se ha apuntalado por el odio y el resentimiento que ha venido animando el periodo gubernamental de más de quince años de ejecutorias de la misma. Pero también por las migraciones internas, las invasiones y la sobre población de zonas como Guarenas-Guatire, los Valles del Tuy y los Teques.

Son múltiples y variadas las expresiones de esa miseria violenta. Algunos casos pueden encontrarse, por ejemplo, en los enfermos y mendigos agresivos o en los adolescentes que deambulan por la ciudad y que en adelante serán adultos. Pero también en la perdida notoria de un sentido mínimo de respeto ciudadano hacia normas y costumbres que, por lo demás, también se ha venido presentando en otros grupos sociales. Debe reconocerse que, en el caso de los niños de la calle estos se han reducido considerablemente, según se puede observar en la región capital. En esto hay efectos de la Misión Negra Hipólita cuya misión es: “Brindar protección social e integral asegurando el derecho a la vida, el trabajo, la cultura, educación, justicia social e igualdad sin discriminación alguna a los ciudadanos y ciudadanas en situación de calle, contando con la participación protagónica del Poder Popular” (Verhttp://www.misionnegrahipolita.gob.ve).

En el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (1989/1993) algunos manejaron el planteamiento de que la pobreza estaba ahí y las políticas de ajuste y estabilización lo que hicieron fue sacarla a la luz (igual caso ha sido con la administración bolivariana, dado su señalamiento en cuanto a que fueron otros los que crearon la pobreza antes de 1999). Al segundo gobierno de Caldera (1994/1999), se le fue el tiempo en políticas económicas de considerable variación –entre otras la cambiaria- y en la justificación e impulso de la idea de la unidad nacional más que en abatir formas de pobreza que continuaban desarrollándose. En la administración bolivariana se dedicaron los primeros años sustituyendo -o buscando sustituir- los programas sociales referidos, por otros, tan o más problemáticos, como el Banco del Pueblo, “los niños de la patria” y la “conversación de los invasores en constructores”, hasta que en el año 2004 se iniciaron las misiones en salud, educación y otras.

Para la segunda década del siglo XXI, con claros fines sociales según las percepciones de política económica y social de la administración bolivariana, pero también dado el escenario político de los años 2012/2014, se acentuó la política de controles, supervisión y de enfrentamiento con el sector privado de la economía, entre otras razones por desarrollar -en connivencia con factores políticos- según la administración referida, una guerra económica. En cualesquiera de los casos, la evolución económica fue derivando en aumento de la pobreza entre 2012 y 2013 –según las propias cifras oficiales- y en un escenario de escasez, desabastecimiento e inflación acentuada.

Todo este escenario ha acentuado el paquete de pobreza en el que se encuentra la población venezolana, entendido este como el que puede abarcar además de los niveles de ingreso, los concernientes a inflación, deterioro de los servicios de salud y educación, escasez, desabastecimiento e inseguridad.  Estepaquete de pobreza ha revelado nuevos espacios y formas de pobreza que se han trasladado rápidamente a las urbes principales y sobre todo a la ciudad de Caracas, donde es palpable el deterioro en las condiciones de vida. Esto ha estado asociado también -y paradójicamente- a la afectación, en la administración bolivariana, de avances que se habían logrado antes de ella, en cuanto a descentralización y formas de poder local, puesto que se ha acentuado el centralismo y las confrontaciones con factores de oposición o simplemente con las ejecutorias de la propia administración local del caso.

Las llamadas revoluciones de izquierda –de la cual trata de formar parte la administración bolivariana- no solucionan la pobreza. No lo hizo la URSS en 70 años. Por eso Rudolf Bahro pensó en alternativas al anquilosamiento y a la estructura de clases discriminante que implicaba el socialismo real; a pesar de todo lo que economistas como Maurice Dobb habían analizado, pensando en perspectivas positivas. Los soviéticos en un gran número vivían en pobreza y deseando usar un blue jean o tener una secadora. El proyecto temporal de vida  de muchos no albergaba cambios. Como pasa hoy día en Cuba donde la población envejece y los jóvenes no albergan futuro. Tampoco China pudo borrar los efectos de las hambrunas y en su caso de una alta presión poblacional; para convertirse en lo que es hoy tuvo que darle entrada al capitalismo. Las experiencias de los socialismos africanos o de casos como Nicaragua son terribles, en cuanto continuar grandes contingentes poblacionales en pobreza o tener que abandonar los países toda idea de cambio por esa vía. A pesar de los entusiasmos y la fe en un posible cambio social y económico, el socialismo no alcanza los resultados del capitalismo cuando este último logra alcanzar una adecuada compensación entre Estado y mercado, política económica y social, ajuste y desarrollo y entre fines individuales y fines colectivos. Después de más 15 años de administración bolivariana la población de menores recursos -a lo sumo- ha conseguido escasez y alta inflación, cupos en universidades deficientes, un sistema de salud muy deteriorado, la situación de inseguridad con altos niveles de robos, crímenes y altas pérdidas de vidas que, más que compensan, en algunos casos, las pensiones, becas, ayudas, alimentos, lentes o ayudas hospitalarias.

A pesar de todo ello el presidente Maduro después de más de 15 años de administración bolivariana propuso en la cadena del 2-09-14 profundizar en cinco revoluciones de y para el socialismo (la económica, del conocimiento, de las misiones, de las políticas de estado y del socialismo territorial). ¡Qué bárbaro!

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